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Tiempos Convulsos en las Tierras Centrales
9. Ladrones de Barcos

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Naerdurr el Tuerto
Naerdurr el Tuerto
28/10/2009, 11:28
Wade 

Qué poca consssideración tenemosss ¿eh? Se mofó Naerdurr.

El pirata hizo un gesto casi imperceptible con la cabeza e instintivamente Wade se echó a un lado ¡un segundo demasiado tarde! El abrazo de hierro del semiogro le impedía moverse aunque el muchacho forcejeaba con valentía.

Regissstradle ordenó Naedurr.

El primer pirata que osó acercarse recibió un puntapié en la entrepierna que lo envió al suelo gimoteante. Pero luego se echaron todos encima de él. Recibió puñetazos hasta que el mundo le daba vueltas a su alrededor. Los oídos le zumbaban y notaba el sabor a hierro de la sangre en la boca. Los piratas desenterraron su tesoro, y le sacaron todo el dinero que llevaba encima. La precaución de repartirlo en bolsitas no era suficiente sin la precaución de ir acompañado a una reunión tan peligrosa como aquella.

Naerdurr, ¡déjame que mate a ese cabrón! Le pidió con un hilo de voz el pirata que Wade había golpeado en sus partes pudientes.

Essstá bien replicó el aludido, que parecía concentrado en el oro. Pero hacedlo lejosss de aquí.

Wade, atontado, sintió como le sacaban de allí en volandas y le transportaban fuera del Sirénido para pegarle una paliza de muerte… y para enviar su cadáver a las aguas.

Director
Director
28/10/2009, 11:28
Arien Evea Khumara Wade 

La respuesta no se hizo esperar.

¡Allí! Gritó Evea.

Más de media docena de piratas se abrían paso desde los reservados del Sirénido al exterior. Un gigantesco semiogro arrastraba sin contemplaciones a Wade. El joven sangraba profusamente de la nariz y de la boca, tenía los miembros flácidos y la cabeza le golpeaba con el traqueteo. Parecía tener los ojos abiertos pero… la mirada desenfocada.

La gente en el Sirénido se apartaba. Nadie quería tener nada que ver con aquello.

Arien
Arien
28/10/2009, 20:25
Arien Evea Khumara Wade 

...Y entonces descubrió que lo habían timado. Imaginate la cara del viejo Grisko. ¡Sus propios hijos! Uno no puede fiarse ni de su sombra, bufaba el viejo y movía las manos. Cley se desternilla de la risa cuando Wade imita los ademanes de aquel hombre. Así fue que cerró el negocio y tuvimos que rebuscárnosla por otro lado. Terminado el relato, Wade se echa hacia atrás y  permanece en silencio -una sonrisa juguetea en sus labios-, quizá rememorando aquellas imágenes. Luego, se vuelve hacia mí, a todo esto, nunca cuentas nada de tí... Cuatro ojos me contemplan, dos sonrisas me invitan a narrar alguna anécdota que me involucre. Me encojo de hombros y bajo los ojos, es que nada hay para contar, mi mirada se sumerge en las pútridas aguas del canal.

Lejanas, repiquetean las palabras de la elfa, "¿no está tardando mucho...?" y de Evea "no creo que tarde mucho: nosotras esperaremos a Wade", lejanas y tan próximas a la vez. Asiento -¿o no?- a las palabras de la muchacha y me alejo hacia la salida, unos pocos pasos. Un murmullo creciente, algunas imprecaciones y el grito de Evea. "¡Allí!" Mis pasos se detienen y mis ojos se vuelven hacia donde señala su mano. 

Unos piratas se abren paso a empellones, amenazas e improperios. Al frente de aquel grupo, un engendro ni ogro ni humano, una de esas bestias fruto maldito de la profanación -No imagino a mujer alguna acariciando una aberración como aquella, no puedo concebir siquiera tal despropósito-, caminando a paso certero hacia donde me encuentro. Hacia la salida. Una mueca de repulsión y mis ojos se desvían prestos. Es, entonces, cuando descubro que el monstruo arrastra a un hombre, al menos eso parece. A pocos pasos, atisbo el perfil sanguinolento de aquél y la sangre se hiela en mis venas, un confuso remolino de sensaciones me envuelve.

No. No, otra vez. No, de nuevo. No. Nunca más. ¡Basta! Por mi cabeza vuelven, una y otra vez, los rostros ensangrentados de Beliard, de Deira, de Charak. Las llamas voraces de un fuego que aún hollan mis pies. Mis ojos escrutan el rostro de Wade. No me dejes; no, tú, no ahora; no, no más; nunca más... Echo una fugaz mirada en torno y, sigilosamente, muy sigilosamente, vuelvo mis brazos hacia atrás, sonrío -¿cómo sonreírle a bestia tal?- y aferro sendas botellas. Empujo con un pie la silla a mi lado. Espero el momento y ese momento parece no llegar nunca, parece extenderse indefinidamente como los crepúsculos de Marsember. El hedor de aquel engendro le precede. El asco me invade. Asco miedo y terror. Wade, no te mueras. Maldita sea. No te mueras. Entonces, salto sobre la silla y golpeo con furia -¿Cuánta furia se necesita para derribar al miedo, al dolor, a los recuerdos que aún sangran?- contra la nuca de aquel monstruo. Y silbo, un sonido fino y penetrante escapa de mis labios. Un llamado, una súplica. ¿Estará Cley aún adentro? ¿O alguno de los muchachos? ¡Maldita sea! No quiero morir, aún no degusté de la vida, sólo ese regusto amargo de lo que no fue. Golpeo con saña, por lo que me quitaron, por lo que sé que jamás volverá, por...

—¡Suelta a Wade, maldito engendro!

Y salto hacia atrás, volteo una mesa y me aferro a la otra botella. La respiración jadeante, el miedo en la piel, mis ojos clavados en ellos...

Khumara
Khumara
30/10/2009, 17:32
Arien Evea Wade 


Los ojos de Khumara se abrieron de golpe en cuanto vió la escena que Evea señalaba, pero casi pareció que fueran a salírsele de la cara en cuanto lo que vió fue la reacción de Arien. Algo debería de haber salido tremendamente mal en la supuesta conversación que tan sólo iba a durar "un momento" pero definitivamente y después de la actuación de Dereck, el Sirénido debería de estar ya centrando demasiado las miradas en ellos... aquello fue la gota que colmó el vaso. Si las cosas seguían por aquél camino nada podía terminar bien.

"Reitero, esto es empezar con mal pié y lo demás, tonterías... ¡¿Se ha vuelto loco todo el mundo o qué?!"

Miró a ambos lados con rapidez, tenían que parar aquello de alguna manera o lo más probable es que la integridad de la humana no tardase mucho en verse considerablemente amenazada... pero claro, ¿cómo se "para" a media docena de piratas? oh, espera... ¿aquello era una planta?.

"Al diablo" suspiró resignadamente para sus adentros "De perdidos, al río..."

La elfa corrió directa a una maceta de suelo que había a modo de adorno cerca de una de las mesas,en cuanto estuvo al lado, sin haberse detenido aún, crispó ambas manos y golpeó la tierra hundiendo los dedos en ella.

¡BASTA YA!

Giró el cuello para dirigirle un feroz ceño al sujeto en concreto que sostenía a Wade de aquella forma tan violenta y justo en ese momento, las baldosas del suelo comenzaron a crujir, agrietándose en algunos puntos, como si algo avanzase rápidamente bajo tierra amenazando con desencajarlas de su sitio... zigzagueando como una espeluznante serpiente invisible hasta que llegó a los pies del semiogro donde... explotó.

Los azulejos que pisaba la criatura saltaron hechos pedazos cuando una serie de gruesas raices leñosas que parecían crecer de una manera realmente antinatural surgieron del suelo enredándose vertiginosamente entre chasquidos, como látigos, en torno a la criatura y a lo que pillaron cerca, es decir, al contingente entero de piratas y algo más... pero era eso o dejar que se partiesen la cabeza y metieran a Arien en un lio con ello.
No pretendía ensartar a nadie ni mucho menos, pero sí mantenerlos quietos, y de paso molestar lo suficiente al semiogro para que se viera obligado a soltar a Wade si quería lidiar con aquello.

Sácalo de ahi—masculló señalando con la cabeza y mirando a Evea de reojo mientras jadeaba ligeramente—¡Venga!, sácalos de ahí

 

Notas de juego


Enmarañar: Las plantas/raices/cosa enmarañan todo en un radio de 40'.

Evea
Evea
03/11/2009, 13:03
Arien Evea Khumara Wade 

La imagen de aquel grotesco engendro llevando en sus manos el cuerpo de Wade sobre saltó a la joven Bardo que solo supo reaccionar gritando – ¡¡ALLI!! –

Rápidamente, sus compañeras se pusieron en movimiento. Arien, quizás mas movida por la ira que en ese momento sentía se lanzó a la heroica hacia el ogro y comenzó a golpearle. Khumara a su vez, que parecía controlar mejor la situación hizo surgir de la tierra pequeñas raíces que parecían enredarse entre las piernas de los piratas y del mismo ogro.

Evea a su vez, permanecía inmóvil, no estaba acostumbrada a este tipo de enfrentamientos. Las piernas la temblaban y parecía como si estuviera congelada. Aquella criatura que agarraba a Wade la imponía demasiado y comenzaba a sucumbir al terror que le provocaba. Al fin, los gritos de Khumara parecieron sacarla del agujero en el que ella misma se estaba metiendo. Maldita seas Evea, no te quedes ahí parada, ¡Haz algo!... Hizo de tripas corazón para sacar agallas de donde no las había y haciendo caso de lo que Khumara la había pedido, se lanzó hacia la criatura para arrebatarle el cuerpo de Wade de las manos y llevarlo a un sitio seguro lejos del ogro. – Arien, aléjate de ese bicho - .

Notas de juego

Me mantengo a la espera de que logra Khumara con el Enmarañar para usar la habilidad de Fascinar.

Wade
Wade
04/11/2009, 13:35
Arien Evea Khumara Wade 

Visto y no visto, así había sido la paliza que había recibo Wade, al que de poco consuelo le sirve haber repartido algún que otro golpe, se alegraba de que Arien no había venido con él, pues poco podría haber hecho ante tantos piratas.

¿Qué sentido tiene que alguien como “el tuerto” traicione por unas pocas monedas su calidad de informante? pero los pensamientos del chico salieron de su cabeza de manera directamente proporcional a la velocidad con la que el semiogro lanzó su puño contra la misma. Sintió como todo se volvía oscuro a su alrededor, y el resto del cuerpo dejó de dolerle como por arte de magia, algo es algo. No logró distinguir con claridad lo que sucedía a su alrededor, ni entendió las palabras que pronunciaron aquellos malnacidos, únicamente era consciente de lo mucho que le dolía el lado izquierdo de la cara.

Se dejó arrastrar, pues no tenía fuerzas para resistirse, y fue cuando entraron de nuevo en la sala principal del Sirénido, cuando los olores y sonidos se agolparon en la embotada mente del chico, cuando abrió de nuevo los ojos y pudo ver lo que se desarrollaba a su alrededor. Lo veía como algo confuso y ajeno a él, hasta que oyó su nombre en medio de todo el barullo, pronunciado por una voz familiar, una voz que le hizo pensar que tal vez todo no estaba perdido.

Notó como los poderosos brazos de su captor se aflojaban, y trató de no pensar en nada más que no fuera escapar de ellos, así que retorció su cuerpo de manera brusca y violenta, consiguiendo liberarse de la presa a la que era sometido. Multitud de quejas de casi todas las partes estallaron dolorosamente en su cabeza y todo empezó a darle vueltas, pero avanzó como pudo hacia aquel borrón pelirrojo que no se encontraba demasiado lejos.

No logró llegar, algo le retuvo, algo diferente a las manos del pirata, las plantas se enredaron en las piernas del muchacho, haciéndole caer de rodillas, sin muchas fuerzas para levantarse.

Director
Director
05/11/2009, 17:24
Arien Evea Khumara Wade 

Con una furiosa carga que hubiera hecho las delicias de cierta sacerdotisa de Tempus, Arien se arrojó contra los piratas, saltó sobre una silla e hizo añicos una botella de vino sobre la calvorota del semiogro. El gigantón trastabilló hacia atrás, llevándose las manos a la cabeza ensangrentada. Sus ojos vidriosos y sus movimientos torpes parecían indicar que la súbita acometida de Arien le había dejado virtualmente fuera de combate durante unos valiosos latidos de corazón...

...que Wade utilizó para desasirse de su abrazo. Gimiendo y con los ojos arrasados de lágrimas, gateó por el suelo para alejarse de allí pero...

...¡una maraña de brotes resquebrajaron el suelo y empezaron a surgir de todas partes! Las ramas flexibles se le enrollaron como tentáculos alrededor de muñecas y tobillos. Pronto se vio forcejeando desesperadamente. ¡Pero llegaron los refuerzos!

Evea tiraba de los brazos de Wade tratando de alejarlo del radio de acción del conjuro. Pero sin nada para cortar las ramas... ¡espera! Tomó con rapidez un cuchillo de una mesa cercana y empezó a tratar de cortar las raíces que sujetaban a Wade. Pero con aquel cuchillo iba a tardar demasiado en romperlas. Notó como dos raíces se enroscaban en torno a sus muslos...

Khumara contemplaba todo esto desde fuera. Su conjuro había surtido efecto, y había detenido a los piratas. Pero también había apresado a sus compañeros. Nadie podía moverse. Pero varios de ellos estaban al alcance de la mano y había muchos inocentes de por medio. Pronto iban a empezar a volar los puñetazos y los botellazos. Y si uno atendía a la forma de gritar y correr de las camareras, pronto alguien iba a llamar a los Dragones Púrpura...

Notas de juego

Perdón por el retraso.

El conjuro enmarañar os impide moveros del sitio, pero no atacar a los que tengáis cerca. Arien tiene cerquita al semiogro y a otro piratas. Wade y Evea tienen cerca a dos piratas.

Khumara (que para algo ha lanzado el conjuro xD), es la única libre hacer lo que quiera, pues está fuera del alcance del conjuro.

Director
Director
05/11/2009, 17:42
Arien 

Notas de juego

Con lo pacifista que es tu personaje, imagino que no guardará ningún tipo de daga o arma corta para cortar las raíces... pero no veo mal que utilices algún tipo de ungüento resbaladizo. Te lo puedes untar por brazos y piernas para que te resulte más fácil escurrirte de las ramas y escapar.

Arien
Arien
06/11/2009, 01:26
Arien Evea Khumara Wade 

Corro sobre el paredón que bordea la mansión, una sombra más en la noche, silenciosa y fugaz. Giro y salto, extiendo los brazos, una brisa húmeda me envuelve. Dos brazos me atajan en el aire y me colocan sobre unos hombros férreos y colosales. Quiero gritar pero me contengo. En el silencio de la noche, sólo unos ladridos, algún chapoteo, un crujido y las pisadas de Beliard. ¿Lo tienes?, susurra. Una risa argentina escapa de mis labios, ¿acaso lo dudas?

Lejos de aquel lugar, en un rincón oculto a las miradas indiscretas y a la mortecina luz de unas pocas brasas, el rostro redondo y sonriente de Beliard, mi amigo, mi ‘hermano’, esto nos dará un buen dinero, sus oscuros ojos contemplan aquel adminículo. Luego, revuelve mis cabellos y se ríe a carcajadas ignorando mis protestas. Te has ganado un vestido nuevo, una buena cena y muchas monedas, niña. Asiento mientras reordeno algunos mechones. ¿Puedo ir contigo? Niega brevemente con la cabeza y su semblante adquiere una expresión ceñuda y preocupada. No, puede ser muy peligroso.

Voy a protestar pero su voz me interrumpe. Escucha, Arien: cada uno tiene su papel. Tú eres el oído y el ojo avizor, una sombra escurriéndose entre las sombras, una saeta esquiva y veloz. Yo soy quien los reúne y organiza y quien protege la retaguardia cuando deben huir: soy los puños y el puñal. Y así es como debe ser. Toma mi barbilla entre sus enormes y ásperos dedos. Nunca me perdonaría si algo malo te ocurriese…

¿Cómo narrar aquello? ¿Qué palabras resumirían los hechos? Vértigo y vorágine. Si los crepúsculos de Marsember parecen extenderse más allá, los hechos en el Sirénido Enmascarado arrecian como un remolino y yo, en el ojo de la tormenta, estoy.

Mis ojos están clavados en aquella bestia que tambalea levemente aturdida por el golpe y mis oídos atentos a los movimientos de los otros -un sudor frío recorre mi espalda-, pero no son éstos ni aquél los que atrapan mi atención. Un crujido, dos, tres, muchos crujidos, un extraño ruido que crece y que parece emanar de los mosaicos al unísono con el grito de la elfa. ¿Cómo explicar esto que acontece? Unas raíces, ramas, sarmientos o lo que fueren -cual sierpes vegetales- brotan del suelo, se enredan en mis piernas y trepan por mi cuerpo, envolviéndome. Una mujer árbol ¡Por Tymora! Espero no transformarme en alguna criatura montaraz. Echo una rápida y aviesa mirada hacia Khumara mientras tironeo un poco acá -¿Es mi brazo diestro quizá?-, un poco allá -¿Acaso es mi pierna aquello que brota allá abajo? Espero que no ansíe florecer.- y nada. ¡Maldita sea! Una saeta esquiva y veloz, ja...

“Arien, aléjate de ese bicho”, me advierte Evea mientras asiste a Wade. Miro a la muchacha de cabellera bruna y una media sonrisa se dibuja en mis labios. Me placería mucho cumplir vuestro deseo, dulce Evea, pero me veo imposibilitada de complaceros: parece que nuestra querida criatura de los bosques no controla sus salvajes efluvios, agrego entre dientes, y que la bebida ha embotado mis reflejos. Visto que no logré evadirme de este silvestre abrazo. Mis ojos se vuelven hacia mi amigo, que yace en situación similar, pero en el suelo. Wade, prométeme que no morirás: aún me debes quince halcones.

Mientras todo esto acontece -vértigo y vorágine-, continúo forcejeando con aquella cosa que me embriaga con su olor a bosque y que me evoca voces pretéritas y libero una mano. Entonces, mis dedos se deslizan prestos por los bolsillos ocultos en mi falda y tantean apremiados por la urgencia: no me place el febril movimiento de aquella aglomeración que conforman los piratas enraizados al piso del Sirénido Enmascarado. Amenazas e imprecaciones. ¡Oh, no, esto torna de castaño a retinto! Mis dedos continúan la búsqueda, hurgan con ansia voraz cada recóndito bolsillo: afeites, perfumes, carmín, ganzúas, ungüentos -¡Oh, sí! Mis dedos aferran un pequeño envoltorio satinado-, regaliz, llaves, pociones... De todo como en botica.

Mis ojos atisban a aquella bestia que parece recuperar el control de su monstruoso continente –Apúrate, muchacha, que no te engalanas para una fiesta.-, abro el pequeño envoltorio, unto el brazo que aún permanece unido a aquellas extrañas extensiones vegetales y lo libero, presta. Luego, me inclino y procedo de igual forma: unto mis piernas con premura y escapo de tan incómodo brete en un abrir y cerrar de ojos.

Miro en torno: el desorden y la confusión son enormes. Los habitantes de Marsember aceptan de buen grado -¿De qué platicarían sino?- las discusiones y alguna riña, pero… Terminar enmarañados en aquella cosa. Esa es otra cuestión. Mal cariz le veo a esto, no quisiera que me encuentren aquí los dragones púrpuras. Mi primera reacción es huir, rauda, rumbo a algunas de las puertas laterales: la que se encuentra en la cocina o, mejor aún, aquella anónima puerta que oculta uno de los reservados. Ni un paso doy, algo me frena. Wade, musito. 

Maldigo para mí y me vuelvo, aquella bestia ni ogro ni humano intenta deshacerse de la maraña… y casi lo logra. Muerdo mis labios y me maldigo otra vez mientras mis dedos auscultan en mi escote. Y entre mis dedos aparece un pequeño envase de cristal azulino que oculta uno de mis más preciados tesoros. Me aproximo -ni muy cerca ni muy lejos- a aquel engendro que aún lucha con la inextricable maraña y sonrío… sólo para exorcizar el miedo. ¡Que sueñes con dragones púrpuras!, murmuro, casi una plegaria, y arrojo hacia el techo, justo sobre la bestia, al pequeño frasco que estalla y derrama al aire su preciado contenido. Un vapor apenas visible -pero de muy evidente aroma entre acre y dulzón- envuelve al ogro y a otro de los piratas. ¿Con qué soñaran bestias tales?

Entonces, me vuelvo hacia Evea y compruebo, muy sorprendida, que ella también fue enmarañada. Pero, ¿cómo…? Wade, vacilante y confundido aún, ayuda a liberarse de esa prisión vegetal. Corta tus ligaduras, Evea, y cuida tus espaldas de aquellos. Señalo a los piratas a sus espaldas. Yo me ocuparé de Wade: aún me queda un poco de esto, señalo el poco ungüento que aún me resta. Y al dicho, hecho: con presteza me inclino sobre mi amigo y unto sus piernas mientras echo una rápida hacia donde se encuentra Khumara. ¿Qué tramará ahora?

Vértigo y vorágine. Los hechos arrecian...

Notas de juego

Corregido. =) Si Dereck tenía una espada, no me sorprendía un par de dagas entre tan nobles caballeros. =P

Khumara
Khumara
06/11/2009, 13:59
Arien Evea Khumara Wade 


Al ver que Arien estaba siendo capaz de arreglárselas por si misma, Khumara corrió a echarle una mano a Evea cogiendo por el camino un largo cuchillo que había en una de las mesas en las cuales alguien estaba degustando una jugosa pata de jamón.

Al alcanzar a la bardo que se encontraba liberando a Wade, cortó dos raices que le sujetaban un brazo, escuchó el comentario de la mujer de cabello rojo y puso los ojos en blanco con resignación.

Annule dae diare Corelon...suspiró en un idioma bello y musical.

Miró a la humana que ya se acercaba para socorrer a Wade y parecía haber dado buena cuenta del bruto con... a saber qué, en nombre de todos los dioses, era aquello que había en el frasco... pero sus efectos desde luego resultaban cuanto menos, eficaces.

Lo siento—dijo con una cándida sonrisa forzada mientras liberaba el otro brazo—pero si se te ocurre otra manera mediante la cual en un intervalo de tres segundos se pueda... "convencer" a seis piratas de que no se avalancen sobre tí a despedazarte como lobos famélicos... soy toda oídos.

Como añadido a la última frase, se tocó la punta de la oreja con el índice para moverla ligeramente hacia adelante y la soltó. Su tono por supuesto no era hiriente ni muchísimo menos, aunque la ironía era obvia.

Y hablando de sugerencias... ¿qué tal si nos marchamos de aquí?, esos—jadeó señalando un segundo a los piratas con la punta del cuchillo y volviendo enseguida a la tarea de librerar la única pierna de Evea que quedaba aun enraizada—no parecen muy dispuetos a cooperar...

Notas de juego



Como dato curioso...
El gesto de la orejita, entre elfos, se trata de un gesto burlón suave, como sacar la lengua :P

Director
Director
09/11/2009, 15:28
Arien Evea Khumara Wade 

Tras bambolearse con los ojos vidriosos durante unos instantes, el semiogro cayó con un estruendo, cuan largo era en el suelo. El otro pirata que fue rociado con el narcótico de Arien cayó encima de él. La joven había conseguido poner fuera de juego a esos dos. No iban a tardar mucho tiempo en despertar, pero habían logrado dar un tiempo precioso a sus compañeros.

Entre Evea y Khumara consiguieron romper las ramas que mantenían cautivo a Wade. Gracias al ungüento resbaladizo que les había dado Arien, consiguieron deshacerse el abrazo de aquellos brotes flexibles. Khumara colocó un pequeño frasquito bajo la nariz de Wade. El fuerte olor de aquello lo despertó en el instante y ayudado por las mujeres, se puso en pie.

La escena que habían dejado atrás se estaba convirtiendo en un caos. La gente tropezaba, caía, gritaba y trataba de huir en todas direcciones. Los piratas se estaban deshaciendo de sus ligaduras. Sus ojos inyectados en sangre sugerían que iban a ir detrás de ellos en cuanto pudieran.

Era el momento de salir de allí.

Notas de juego

He precipitado las cosas para que Veronick pudiera sacar a su personaje de la partida. Basta con que al salir del Sirénido (perseguidos por los piratas), tomes una dirección distinta al resto.

Si hay alguien que no se sienta cómodo en la partida, por favor, que aproveche ahora para retirarse también. No quiero que esto acabe como el rosario de la aurora. Si seguís a partir de este turno es porque os gusta y estáis a gusto.

Los que seguís no olvidéis decirme a dónde vais. Es del conocimiento de vuestro personaje que el otro grupo se encuentra en el Templo de Umberlee, porque os lo dijeron.

Khumara
Khumara
09/11/2009, 16:17
Arien Evea Khumara Wade 


"Dioses... alguien tiene qué explicarme luego qué demonios ha pasado allí adentro... ¡menudo follón!"

Khumara se puso en pie en el momento en el que Wade y Evea lo hacían, por fin libres de sus ataduras.

Lo tomaré como un "sí"...—sonrió encogiéndose de hombros casi con disculpa al ver el rostro sofocado y confuso del pobre humano tras haber sido espabilado de aquella forma tan brusca, luego miró a los demás—Pues larguémonos de este sitio.

Dicho y hecho, salió como una centella en dirección a la puerta en la que, por suerte, podría recoger de donde el custodio sus dos fieles espadas (y su arco) sin problema debido a la confusión. No tuvo ni que detenerse para envainarlas a la carrera con dos veloces giros de muñeca y una vez en la calle, miró en ambas direcciones como si tratase de localizar algo mientras los demás, si así lo querían, salían también al exterior.

Al no encontar lo que buscaba, se llevó el índice y el pulgar a los labios y emitió un agudo y corto silbido.

¡Kaiser!

En cuestión de segundos una figura parda y peluda pareció salir de la nada serpenteando en medio del tumulto... no era muy alta, levantaba medio metro del suelo pero se movía con una velocidad admirable sorteando cada pierna, caja o adoquín que se encontraba.

Era un lince lo que se reunió frenando junto a las piernas de la elfa, quedándose inmovil e inexplicablemente tranquilo junto a ellas.

Khumara se giró mientras dejaba una mano posada sobre la cabeza del felino a modo de escueto "saludo" y sus ojos buscaron entre el tumuto para ver qué habían hecho sus recién conocidos compañeros de grupo. Opinaba que, con un contingente pirata detrás, lo mejor quizá sería buscar al resto en el templo de Umberlee antes de decidir nada... pero por supuesto sólo lo propondría cuando los demás hubiesen salido todos del Sirénido...


 

Evea
Evea
09/11/2009, 17:38
Arien Evea Khumara Wade 

Aquellas raíces la tomaron presa sin apenas darse cuenta de lo que realmente estaba ocurriendo. Se había cegado con la idea de sacar a Arien y a Wade de aquel problema que no pensó en los daños colaterales que eso la podía ocasionar. Afortunadamente, Khumara parecía tener bastante controlada la situación, y consiguió sacarla de allí.

Posteriormente, consiguieron soltar a Wade de aquella enorme maraña de raíces. Khumara rápidamente tomo la delantera para salir lo antes posible del Sirénido, a su alrededor, la incertidumbre que reinaba en el local pronto se convertiría en ira hacia los causantes de todo aquello… Ellos…

Tomo el brazo de Wade para apoyárselo en su hombro, y con la ayuda de Arien, la cual hizo lo asió del otro brazo, salieron del Sirénido arrastrando el cuerpo de Wade, el cual parecía que comenzaba a despertar gracias a aquel ungüento.

Al pasar por la salida, se detuvo un momento para hacerse de nuevo con sus armas. Fuera esperaba Khumara, junto a la cual se encontraba un pequeño lince preparado para una orden suya.

- Debemos salir de aquí lo antes posible, los piratas no tardarán en soltarse de la trampa. – Comenta Evea con voz temblorosa – Deberíamos ir hacia el templo y reunirnos con los demás, ahora mismo somos bastante vulnerables. -

Arien
Arien
10/11/2009, 22:00
Arien Evea Khumara Wade 

—“¿Qué tal si nos marchamos de aquí?, ésos no parecen muy dispuestos a cooperar...”, propone aquella criatura de cobriza melena.

 Echo una rápida mirada en torno, voces airadas se alzan en medio del desorden inenarrable provocado por la maraña. Lo dicho: no quiero encontrarme aquí cuando lleguen los Dragones Púrpuras. La confusión es tremenda, gritos, corridas, imprecaciones, tropiezos… y las miradas aviesas de los piratas que presagian furibundas tormentas. Trago saliva, echo hacia atrás una rusiente guedeja y asiento a las palabras de la elfa: Apuremos este mal trago y demos alas a los pies.

 Es entonces cuando Khumara ‘despabila’ a Wade con algo que no entreveo, más atenta a lo que acaece en torno nuestro que en mi amigo -¡Vaya!, la elfa tiene sus trucos también.- y, sin dilación, echamos tierra entre nosotros y aquellos piratas que forcejean con sus ligaduras.

 Evea a la diestra, Wade entre medio y yo a la siniestra -¡Oh, casualidad!-, nos abrimos paso a tropiezos entre la maraña y nos alejamos de la zona de ‘combate’. Del Sirénido Enmarañado, susurro entre dientes y una breve risa escapa de mis labios. Pronto cruzamos el umbral y una húmeda brisa nos envuelve, brisa que parece despejar aún más a mi amigo. Aquella criatura de los bosques aguarda por nosotros y a sus pies yace otra extraña criatura: un enorme felino.

 —“Deberíamos ir hacia el templo y reunirnos con los demás, ahora mismo somos bastante vulnerables,” sugiere la muchacha de cabellera azabache.

 No es momento de deliberaciones, debemos desaparecer y prestos. Seguidme. Avanzo entre el tumulto de voces y rostros que se agolpa en las inmediaciones, presintiendo las furiosas pisadas que pronto seguirán nuestros pasos. Mis pies avanzan seguros sobre piedra conocida, sostengo con mis hombros el brazo de Wade y le sonrío. Más tarde contarás que acaeció allá; ahora, dime, ¿puedes correr?

 Avanzo, sin volver la mirada, y me escabullo en la esquina inmediata, la respiración entrecortada. Mientras avanzo, allí, señalo hacia la única calle sesgada que atraviesa la ciudad, seguid esa calle, es un largo trecho hasta un derruido puente: atravesadlo. A vuestra diestra, veréis un majestuoso templo a orillas del mar, erigido sobre restos de naufragios, La Reina Rabiosa mora en él.

 Entrecierro los ojos e inhalo -¿El templo de Úmberli? ¿Allá hacia donde se dirigió él…?-, mis dedos juguetean nerviosos con mi cabello, echo una elocuente mirada hacia Evea y susurro, no me place trabajar con quien codicia mi cuello, y si de mi cuello se trata, es mejor perderlo en manos de piratas que de tortuosos recuerdos… No iré con vosotras. Una efímera sonrisa se dibuja en la comisura de mis labios. Iros, prestas; si nos dividimos seremos menos ostensibles. Tomaré este atajo hacia la fortaleza de Starwater, es el sector más resguardado por los Dragones Púrpuras.

 Furiosas pisadas se aproximan. ¡Marchad ya!, grito al mismo tiempo que me alejo rauda y me zambullo en las sombras. Echo una fugaz mirada hacia atrás, Khumara, Evea… y Wade.

 En Marsember, las horas del crepúsculo se desperezan con una parsimonia inusitada en otras regiones y el tiempo parece demorarse indolente. Son cuentos de borrachos y de viejas, pero me place la fantasía de que el tiempo pueda detenerse. Hay momentos que me gustaría dilatar, saborearlos lentamente, beberlos gota a gota… En otra oportunidad.

 Silenciosa y veloz, atravieso las sombras…

Notas de juego

¡Adeux! =)

Wade
Wade
13/11/2009, 11:13
Arien Evea Khumara Wade 

Wade estaba confuso, todo le daba vueltas, y los gritos de la gente se mezclaban en su dolorida cabeza, pero de nuevo se activó ese instinto de supervivencia tan arraigado en las personas, y empezó a colaborar de forma más o menos activa en su liberación de aquellas raíces que, de forma repentina y salvadora, había surgido del suelo.

Fue entonces cuando aquel intenso olor por fin consiguió hacerlo reaccionar definitivamente, asintió con la cabeza a la corte de mujeres que lo rodeaba, y echó a correr lo más rápido posible, apoyado en Evea y Arien, en dirección a la puerta, hasta por fin cruzar la puerta y volver a respirar el denso aire de su ciudad, nunca imaginó que lo echaría tanto de menos en tan poco tiempo. Pero no había demasiado margen, y, tras una fugaz, sorprendida y asustadiza mirada al extraño felino que se había colocado junto a la exótica elfa, asintió en primer lugar a las palabras de la joven Evea.

Luego respondió con un lacónico “si” a la pregunta sobre sus actuales facultades para la carrera de la pelirroja, y justo cuando ya iniciaba este proceso, oyó como Arien seguía hablando, dando indicaciones, como si no supiera él donde estaba el maldito templo. ¿Se iba a marchar sola? el muchacho se quedó paralizado unos instantes, con la duda asomando en su mente, temía que Khumara y Evea se perdieran por el camino, pero eso era poco probable, le daba mucho más miedo lo que pudiera sucederle a su amiga.

No tenía tiempo para pensar o la perdería.

Id al templo, nos veremos allí más tarde sonrió a las mujeres gracias dijo, y fue tras la pelirroja tan veloz como ella se había marchado, no podía abandonarla, a pesar de que ella no hablaba demasiado, había cosas que no necesitaban ser contadas.

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