En momentos como aquel, realmente era una ventaja el buen oído de los elfos. Khumara caminaba cerca de Dammon y no tuvo ni que esforzarse para oir las palabras del adepto.
"Je... no sé si es que le hemos caído en gracia pero al menos no todos los Umberlinos son igual de ariscos"
La elfa se asomó por encima del hombro del mago para poder mirar al adepto y le dedicó una sonrisa de agradecimiento pero no dijo nada, sólo se despidió saludando suavemente con la mano. Luego se volvió hacia Naolind que parecía algo preocupada.
—Independientemente de lo mal que nos caiga, es la única pista que tenemos, ¿no? o eso, o quedarnos parados—susurró encogiéndose de hombros—y es mejor caerle bien a Umberlee, o en su defecto, resultarles indiferentes antes de adentrarse en el mar... —le dió una palmadita en el hombro con gesto afable—...después de todo, no la llaman "Reina Rabiosa" por nada.
Pese a que la frase quizá pudiera darle escalofríos a según qué personas, Khumara estaba totalmente tranquila, de hecho hasta aun mantenía levemente la sonrisa de antes.
Lo cierto es que la aliviaba un poco el tener al fin algún tipo de pista... o al menos, lo aparentaba tremendamente bien.
"Hum... ahora que lo pienso, eso de 'Mercado Negro' ha sonado a caro..."
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