Nos encontramos en el año 12 de la Cuarta Edad. Sauron fue derrotado tras la destrucción del Anillo y Aragorn se alza como nuevo rey. No obstante el peligro no desaparece del todo. Por toda la Tierra Media aún quedan orcos, trasgos, bestias y muchas criaturas oscuras, además de humanos y otras razas que se dedican al saqueo, formando grupos de bandidos por los caminos y bosques, siempre huyendo de la justicia del rey.
En este marco histórico nuestros personajes emprenden su camino.
Las visiones son confusas. Alguien corre por un pasillo oscuro, su cara está manchada, sus ropas hechas girones. Echa miradas aterrorizadas hacia atrás, en su mano brilla una gema de color blanquecino, tan grande como el ojo de un dragón de los pantanos. En el interior de la joya se agitan rostros que gritan. El hombre llega a un recodo, duda un momento y en ese
instante, una sombra se cruza frente a él. Mira hacia arriba, alza las manos para defenderse, pero ya es tarde. Ahora es él el que grita. La imagen se desvanece.