Ha empezado. Los espectadores se pegan a sus pantallas a lo largo y ancho de todo Panem. Unos miran a los niños que lentamente surgen del suelo con mal disimulada indignación, otros con los ojos como platos y sonrisas de emoción en sus caras. Los niños miran a su alrededor desorientados, pero pronto centran su vista en lo más importante: La cornucopia. Pues saben que el ganador obtendrá gloria y riquezas durante el resto de su vida. Dios les libre de ser los perdedores...
¡Que comiencen los Septuagésimo segundos Juegos Del Hambre!
