Partida Rol por web

Bon sang ne saurait mentir

Chapitre III: Le Sang des Proches

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11/10/2019, 01:44
Mireille Bettencourt-Dumah

Mireille estaba cuchicheando algo hacia Clemence cuando su mirada cayó sobre Paul. Sus labios se curvaron en una sonrisa de inmediato y levantó la mano para llamar su atención. 

—Mira, Paul está ahí —le dijo a la tremere en un tono contenido—. Y Raphaelle también —agregó al verla, extendiendo su gesto también hacia ella.

Era toda una señorita así que no alzó la voz para llamarlos, ni corrió hacia ellos. Se quedó junto a la otra cainita a la que daba la mano, esperando a que fueran ellos los que se acercasen. 

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11/10/2019, 10:49
Paul Guilhem

La niña le contagió la sonrisa y sin abandonarla él le devolvió el gesto bajando un poco la cabeza hacia un lado, en una sutil reverencia.

Le vino a la cabeza la escena que había contemplado sólo un rato antes y se preguntó qué habría sido de él si su camino hubiera sido otro ¿sería un padre de familia feliz o un alcohólico amargado en busca de pelea? Lo cierto es que cuando conoció a su sire estaba a medio camino entre una opción u otra. Lo que era ahora, la tercera opción, seguía siendo un misterio para él.

Se acercó a sus compañeras procurando mantener una actitud relajada y un paso “casual”, y no interrumpir, quedando a la espera de ser invitado a la conversación, ya fuera porque le presentaran a ese desconocido, ya porque lo despidieran para unirse a él.

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11/10/2019, 20:12
Clemence Belloux

Clemence habla en un tono bajo con Mireille antes de acercarse a los recién llegados.

-Bienvenues chez moi- les recibe y hace un gesto para que le sigan. No iban a hablar de aquellas cosas delante de tantos oídos curiosos. Puede que no supusieran una amenaza o puede que fuera todo lo contrario. Sin soltar la mano de la pequeña retoma su camino hacia el interior de club, hacia la zona más privada.

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12/10/2019, 16:59
Raphaëlle Lefevre

Raphaëlle había entrado en aquel bar con el ceño fruncido, un tanto incómoda. No era la clase de club nocturno a la que estaba acostumbrada, donde se llevaba más la chaqueta de cuero y el doble bombo en la batería. Este parecía ser uno de los clubs con los que los clientes de los baretos que frecuentaba se solían meter. Nada más entrar cruzó los brazos, mirando la clientela a ver si reconocía a alguien. No pasó mucho hasta que las vio a Clemence y a Mireille, y comenzó a dirigirse hacia ellas con paso decidido, después de ver a Paul también hacer lo mismo.

Enseguida al darle Clemence la bienvenida, de manera un tanto seca, aunque no hostil, le respondió únicamente:

-Bonjour. 

Seguidamente comenzó a seguir a Clemence antes girándose hacia Paul para hacerle un leve gesto con la cabeza a modo de saludo.

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15/10/2019, 01:40
Narración

Estando los cuatro de nuevo juntos, procedéis a la oficina privada de Clemence. El barista que se había acercado a la Tremere tan sólo asiente y lanza una mirada curiosa a los dos nuevos invitados, sin decirle nada. Continúais hacia el fondo del local, sin ser ajenos a las miradas que recibís. En camino al despacho de Clemence, una mujer en dirección a una de las habitaciones se detiene, y trata de ocultar su rostro, con cierta molestia, al ver vuestra procesión, y las mujeres en sugestivos trajes simplemente os dejan tranquilos al reconocer a la jefa.

Llegáis finalmente al espacio seguro de la Tremere. Podéis hablar con absoluta libertad y con bajo riesgo para la Mascarada. Hay muchas cosas que contaros y muchas cosas que resolver, y aunque la noche es joven, la paciencia de los antiguos podría serlo menos cuando una misión que debería haber sido simple, se revelaba como mucho más... compleja.

Notas de juego

Una vez más, dejo que Clemence describa su despacho.

Sois libres de interpretar.

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15/10/2019, 03:00
Mireille Bettencourt-Dumah

Respondió al sutil gesto de Paul, doblando levemente las rodillas como en una reverencia pequeñita en un juego divertido.

Bonjour —dijo cuando los cuatro estuvieron juntos.

Esa noche Mireille había elegido algo más informal que la anterior, un vestido en tonos marrones y verdes, con una chaquetita verde, leotardos y botas marrones. El pelo lo llevaba suelto, como una cascada de rizos rubios que rodeaba su rostro, y por encima llevaba un abrigo verde oscuro.

Se desprendió de éste en cuanto Clemence los guió hacia una zona privada y buscó con la mirada dónde dejarlo. La niña parecía fascinada por todo aquel lugar, mirando alrededor con los ojos bien abiertos. Pero por muy genial que le pareciese el club de Clemence si estaban allí era porque...

Tenemos que hablar —anunció, aunque luego se calló, dejando que empezase otro.

Notas de juego

Outfit.

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17/10/2019, 09:52
Clemence Belloux

La tremere conduce a sus invitados hacia una de las tantas puertas de aquel local. La abre con su propia llave y les hace pasar a un gran cuarto bastante recargado de decoración. A Clemence le gustaba tener aquellos toques decadentes, que atraían a tantas moscas a la miel.

-Tomad asiento- señala el múltiple mobiliario a los presentes para que hagan uso de él como crean conveniente, pues se aleja bastante de lo convencional. Ella va a hacer lo propio en uno de los sillones, estaba algo disgustada por no haberse podido cambiar antes de que el resto llegara, pero quizás le dejarían tiempo antes de volver a salir para ello.

La pequeña pide hablar y ella asiente.

-En fait… Tenemos que hablar de todo lo que pasó anoche, sobre todo después de que desaparecierais…- les mira, con un interrogante más que con una mirada acusadora. No esperaba que sus compañeros estuvieran al tanto de todo lo ocurrido.

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19/10/2019, 12:02
Raphaëlle Lefevre

Raphaëlle dio un gran bufido al entrar en aquella cargante y pomposa habitación. Lo extrafalario de esta decoración le resultaba hasta opresivo, pero no pudo disimular una sonrisa ante el pensamiento de lo ridículo y hortera que esta habitación era.

-Mon dieu, es peor de lo que me podía llegar a imaginar. Menuda señorita. -pensó.

Finalmente, su sonrisa se desvaneció y asintió hacia Clemence cuando esta le dijo que tomase asiento. Raphaëlle se sentó en el primer sillón que vio (o lo que parecía serlo), cruzando las piernas, apoyando el tobillo de su pierna izquierda en el muslo de la derecha. Echándose ligeramente hacia atrás, preguntó:

-¿Qué hay que hablar? ¿Pasó algo interesante?

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22/10/2019, 13:35
Paul Guilhem

Le sorprendió sentirse cómodo en una atmósfera tan cargada, con esa decoración tan excesiva. Quizá porque todo, hasta el suelo, parecía estar forrado con piel, era como habitar el estómago de algún extrañísimo animal. Parecía el decorado de un sueño y eso le indujo un estado cercano al duermevela que le agradaba.

Estaba seguro que de todos ellos él era el que menos tenía que aportar. Quizá por eso se lanzó a dar la primera explicación.

—Cuando el señor del lugar me echó hablé con su pupila. Malacanthet parece tener todo lo que su señor parece haber perdido. Cuando me despidió hizo un amago sutil de disculpar a su señor aludiendo al peso de su edad, pero se mostró prudente.

Miró a Mireille y le sonrió con afabilidad.

—A última hora de anoche recibí vuestro mensaje y le pedí a mi Sire que enviara ayuda, y parece ser que cumplió con su promesa. En todo caso esta noche no he podido hablar con ella así que no tengo más noticia de lo ocurrido que lo me podáis contar.

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22/10/2019, 14:56
Mireille Bettencourt-Dumah

Una vez hubo lanzado aquel inicio de conversación que en realidad no decía nada más que lo evidente la niña se dedicó a pasear por la estancia. Todo aquel lugar le resultaba fascinante y así se podía notar en los ojos embelesados con que contemplaba cada detalle. Incluso venció todos los remilgos aprendidos y se agachó para tocar el suelo con la punta de un dedo. Sabía que Anaïs la habría reprendido por aquello, «On ne touche qu'avec les yeux», Oh, oui, podía oír su voz en la cabeza con esa cantinela que le había dicho tantas veces. Pero tenía los sentidos tan intoxicados que lo hizo igualmente. Y después, mientras Clemence se acomodaba en un sillón, también tocó una pared. Y el borde de la bañera. Y para cuando Paul empezó a hablar Mireille se había quitado las botas y se estaba subiendo a la cama para sentarse ahí, con las piernas cruzadas a lo indio y una expresión a medio camino entre el deleite y la fascinación. 

Pestañeó al notar que la miraba y le sonrió, dejando ver la puntita de sus colmillos desplegados asomar entre sus labios. Desde allí, desde la cama, respondió.

Cuando te marchaste le contamos a Malabeste lo que hacíamos allí. Que queríamos saber si todo iba bien y nos dijo que sí y que nos dejaría unos papeles donde había ido juntando todo lo que pasaba en el pueblo. Y luego le dijimos lo de la otra cosa, lo del Antiguo. Tuvimos que hacer un trato con él y ahora las tres le debemos un favor mayor cada una a cambio de la información esa. —Frunció los labios en un mohín de fastidio y siguió contando—. Raphaëlle se fue a dar una vuelta por el pueblo para ver si todo estaba bien y Clemence y yo nos pusimos a leer los papeles. ¡Y había muchísimos! 

Para ese momento había cambiado de postura y estaba sentada de rodillas, con las manitas sobre la madera que decoraba los pies de la cama. 

Encontramos dos cosas interesantes —siguió relatando—: un asesinato de hace tres años. Un chico mató a una familia y Malabeste creía que podía ser algo sobrenatural, pero no consiguió encontrar nada. Y la otra cosa, que llegaron unos Ravnos al pueblo y Malabeste tuvo que ir a decirles que se portasen bien. Pero ellos no querían y se fueron tres días después. 

Sus ojos se desviaron hacia arriba y su boca se torció en un gesto pensativo, rastreando en su mente por si se había dejado algo importante sobre eso. Y pareció decidir que no, porque al momento siguiente continuó hablando. 

Salimos de allí y vimos a Raphaëlle, que se fue con su moto. Así que íbamos las dos con Chloé en el coche y entonces unas camionetas empezaron a seguirnos. Y me llegó una llamada al móvil y no salía el número, ponía... «Número desconocido» o algo así. Y lo cogí y nos dijeron que sabían quiénes éramos y qué somos, que teníamos que parar el coche o nos iban a quemar vivas. —Sus dedos se crispaban sobre el mueble y sus ojos estaban bien abiertos al recordar aquello—. Y entonces nos dijeron que les teníamos que dar el sobre con la información del Antiguo y que lo pondría Chloé en un bicho de esos que vuelan, un... dron. Y que si no, abrirían fuego. Ahí llegó tu mensaje y te respondí, pero al final tuvimos que dárselo —reconoció, frunciendo el ceño—. Y entonces se fueron sin quemarnos pero nos dejaron sin el sobre. No vimos a tu sire ni a nadie, fue todo muy rápido —dijo a Paul—. Y llegamos a Lyon justo a tiempo para irnos a dormir.

Después de aquel pequeño discurso la pequeña vampira ladeó la cabeza y arrugó los labios. 

Creo que fue Eshu —sentenció entonces—. El que nos robó el sobre. Creo que fue él, porque la ambición nos seguía muy de cerca, vous savez? Desde que nos mandaron el Service que nos seguía. Y estaba hambrienta. Pero no había nada que comer. Y él sabía que íbamos a tener el sobre y seguro que es tan poderoso como para tener furgonetas y hombres con lanzallamas. Y tan ambicioso como para querer quitárnoslo. «Quis custodiet ipsos custodes?»recitó, aunque por su expresión no parecía tener muy claro lo que querían decir esas palabras—. Así que yo creo que fue él.

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22/10/2019, 19:13
Clemence Belloux

Raphaëlle no parece estar al tanto de nada, o quizás se hace la loca al respecto. Clemence frunce el ceño ligeramente cuando la ve acomodarse sin aportar nada, como si aquello no fuera con ella. No podía esperar menos de la racaille, esperando el caos y la anarquía por doquier.

Paul, sin embargo, parece que tras su marcha al menos intentó algo. Nada de utilidad, pero menos era una nada absoluta. Aunque en este caso no contaba solo con la intención.

La tremere vigila al mismo tiempo por el rabillo del ojo a Mireille. La pequeña había mostrado ser mucho más de lo que dejaba ver, pero no sabía hasta dónde le impresionaba estar allí en su club y la equipación de este.

J'espere au moins qu'elle soit pas au courent de tous ça...

Mira cómo pasea sus dedos inquietos por el mobiliario, el cual es de fácil limpiado. Luego consigue acomodarse en la cama y cuenta a todos lo que ocurrió, desde su punto de vista al menos.

-En fait, hemos perdido el sobre con la información extra que se nos pidió en nuestro Service... O más bien nos lo han robado. Lo peor es que no miramos qué contenía el sobre, ya que Malabeste lo selló antes de entregárnoslo- cuenta al resto y luego escucha con cierta seriedad la acusación de Mireille.

-Pudo ser cualquiera que estuviera al tanto de lo que haríamos en nuestro Service...- incluso nuestros sires...

Decide omitir lo último en voz alta para el resto, porque quizás ese pensamiento era demasiado fatalista en este momento.

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28/10/2019, 09:50
Paul Guilhem

Cuando le comunicaron que sus esfuerzos por salvarlas del fuego habían sido del todo innecesarios miró al techo buscando su reflejo y sonrió sin disimulo.

—C'est un désastre. En lo que a mí respecta le service está siendo un sublime ejemplo de indefensión aprendida. Parece que los viejos, o los hados, nos quieren hacer sentir inútiles e impotentes y no hay nada que no haya salido más o menos mal. Ni siquiera he podido salvaros la vida, cosa que habría sido para mí un honor gratificante. Aunque me alegro de que no fuera necesario.

Les señaló con el dedo, moviendo la muñeca.

—Pero por lo menos no nos pueden acusar de mediocres ¿Verdad? Ni de falta de voluntad… Debemos acordar ahora cómo les vamos a vender este fiasco. Yo os propongo por apostar fuerte. Pensadlo bien. El viejo nosferatu fue innecesariamente provocador y mal educado y podría haberos dado el sobre para que sus siervos os lo robaran. También es verdad que pudo ser obra de uno de nuestros mayores de aquí, movido por su propia ambición. Pero en cualquier caso todo pudo haber sido cumpliendo órdenes ¿No sería estúpido darnos a unos inexpertos como nosotros, que ni se conocían antes, una misión tan delicada? Diablos, me quedó la sensación de que por poco provoco un conflicto diplomático.

—Incluso todo esto podría haber sido un montaje parte de la prueba. Me decanto por esto último aunque quizá sólo sea una fantasía mía. El deseo de un ingénuo... Pero como me considero gafado he decidido confiar ciegamente en vosotras y haré y diré lo que me digáis. Sin objeciones. Soy vuestro.

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29/10/2019, 13:16
Raphaëlle Lefevre

Raphaëlle escuchó atentamente todo lo que decían sus compañeros, ladeando la cabeza hacia un lado y otro en señal de indignación cuando dijeron que habían perdido el sobre con la información del Antiguo.

-C'est une salope, plus qu'un désastre. -gritó malhumorada hacia Paul, enseñando sus colmillos, mientras se levantaba dispuesta a romper lo primero que viese. Justo cuando había levantado la mano para coger el florero y lanzarlo contra la pared, detuvo la mano y la bajó lentamente, mientras espiraba con profundidad. Una vez calmada y con los colmillos retraídos, se volvió a girar hacia sus compañeros y dio un pequeño suspiro, mientras pensaba en las palabras de Paul.

-Lo que dice Paul tiene sentido, por mucho que me sorprenda. En esta mierda de nuevo mundo a pocas vástagos he conocido que os permitiesen seguir viviendo. Si tenían el poder de acabar con vosotras, me extraña que no lo usasen, lo cual quiere decir que, o bien no lo tenían o bien les ordenaron que no lo hiciesen. Si estaban dispuestos a mataros, ¿por qué dejar un cabo suelto?  -Raphaëlle se puso detrás del sillón agarrando el respaldo.- No se si la suerte ha tenido que ver, pero afortunadamente seguimos todos vivos lo cual, como Paul dice, significa que podemos todavía dar mucha guerra.  Y si como dice Paul, esos de arriba son los que nos están jodiendo, guerra tendrán.

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29/10/2019, 17:31
Mireille Bettencourt-Dumah

Desde su posición sobre la cama la pequeña fue desplazando la mirada de uno a otro a medida que iban hablando. Y para cuando Raphaëlle terminó, tenía una fina arruguita en su frente. 

—Si nos hubieran matado habrían incumplido las Tradiciones y no creo que haya tantos cainitas dispuestos a enfrentarse a nuestros mayores una vez ya tenían lo que querían de nosotras. No vimos la cara de ninguno de los hombres, no se nos acercaron, no tienen nada que temer de nosotras. Frunció entonces sus labios en un nudo rosado y se quedó callada apenas un instante antes de sentenciar—. No entendéis nada. La ambición hambrienta nos seguía de cerca desde que vimos a Eshu. Así que o fue él, o la sombra que haya sobre él. No creo que haya sido Dame Blandine, pues ella iba a tener el sobre igual. Necesitamos saber más sobre Eshu. Y sobre quién podría querer robarle a madame le Prince. ¿Y qué hacía monsieur le Préfet en el Palais justo cuando llegamos? —agregó, estirando de un mechón de sus cabellos para empezar a mordisquearlo—. Podría ser él la sombra. 

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02/11/2019, 11:55
Clemence Belloux

 Escucha a Paul, el cual se lleva las manos a la cabeza por nuestra indefensión. Si se acababa de dar cuenta de ello, Clemence pensaba que su sire no le había explicado lo suficiente sobre la vida en general.

-Nuestras vidas están bien, no hace falta ser dramatique- niega levemente ante sus palabras, con demasiadas florituras y promesas vacías para los oídos de la Tremere. Hasta el momento solo la pequeña había demostrado ser la aliada que decía, incluso mayor. –Tampoco vamos a contentarnos con vender un fiasco, le Service est fait. Y así se sabrá, hemos hecho lo que se nos pidió específicamente- sentencia y continúa. –Lo que no pudo conseguirse es ese extra, o más bien lo hemos empeorado si es una información sensible la que se nos entregó…

Luego los gritos de Raphaëlle le hicieron apretar levemente los dientes, como un reflejo de contención a que levantaran la voz en su casa sin su permiso.

-Attention avec les cris chez moi- advierte a la racaille. No podía esperar formas de ella, pero debía contenerse y aprender a comportarse en casa ajena.

Mireille veía conspiraciones que Clemence no acababa de compartir.

-Lo que creo es que esto es una parte de notre Service que no estaba incluida oficialmente. Me explico, puede que Malabeste ni siquiera nos diera información alguna. ¿Por qué iban a mandarnos a nosotros a investigar al nosferatu? Puede que todos estuvieran de acuerdo, en que Malabeste nos probara y tensara las cosas para ver cómo nos comportábamos para con nuestros mayores. Y pedir información quizás era otra pieza del puzzle, pues nos vendieron el tema como algo delicado y Malabeste accedió muy fácilmente…- o puede que la malkavian tuviera razón, pero ella quería ser escéptica y quería pensar la explicación era más simple de lo que parecía. -¿Quién traicionaría a madame le Prince?

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04/11/2019, 19:09
Raphaëlle Lefevre

Raphaëlle miró con furia contenida a Clemence durante un par de segundos, en respuesta a sus palabras. Sentía que era mirada con despecho, como si fuera inferior por alguna extraña razón. Sin embargo, no le faltaba cierta razón. Aunque quería gritar aún mas fuerte sólo para joder, conservó la calma y compostura en esta casa ajena. Cuanto antes terminaran Le service, antes dejaría de verla. Se encogió de hombros.

-Algo de sentido tiene lo que dices.- dijo, pensativa. -¿Que propones, pues? Por mucho que intente compartir tu optimismo de que Le service est fait, no se si nuestro queridísmo Prince estará de acuerdo y nos hará matar allí mismo si volvemos para decírselo. Yo soy la primera que quiere librarse ya de este encargo, pero hasta un límite... -dijo. -Sin embargo, no tenemos muchas pistas para investigar por nuestra cuenta. ¿Hay alguien que sea de fiar que pueda saber algo?

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10/11/2019, 20:33
Mireille Bettencourt-Dumah

Mireille se quedó pensativa con aquella última pregunta de Raphaëlle. La miró un par de segundos, ladeando el rostro y con la punta de un mechón de sus cabellos aún entre sus labios. Se lo sacó de la boca y se bajó de la cama para caminar hacia dónde había dejado el abrigo al entrar.

Llamaré a Eleanore —anunció—. Ella sabe mucho de quien es amigo de quien y todo eso. Le contaré lo que ha pasado a ver si nos puede contar algo más.

Dicho y hecho, sacó un pequeño teléfono móvil del bolsillo de su abrigo y buscó en la agenda el número antes de ponérselo en la oreja y esperar respuesta.

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11/11/2019, 19:13
Paul Guilhem

Asintió a las propuestas de sus compañeras.

—Me parece muy buena idea. El trabajo se ha hecho y cada cosa que podamos averiguar puede servir. Sólo sugiero hacerlo con el mayor tacto posible para que nadie se pueda hacer el ofendido.

Metió las manos en los bolsillos de sus pantalones y tiró aire por la nariz.

—Ya sabemos lo caprichosamente susceptibles que pueden llegar a ser nuestros mayores cuando quieren hacerse las víctimas.

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14/11/2019, 18:39
Clemence Belloux

Mira a la pequeña usar su teléfono, pensando que tenía más recursos en el fondo que todos los “adultos” juntos. Sin duda la pequeña Mireille es alguien a quien guardar al lado.

-Yo no puedo ocultar cosas a los míos- contesta la Tremere sobre las palabras de Raphaëlle de fiarse de alguien. Clemence se respalda de su clan, al igual que su clan lo hace de ella. Sin traiciones y en total confianza, al menos en la teoría. –Puedo tratar de llamar también y preguntar, pero preferiría que fuera el último recurso- confiesa al resto.

Que el clan supiera aquellos fallos por su parte y volver a la capilla sin haber tratado de solventarlos antes le parecía en cierto modo una vergüenza.