Crimson Island. Una isla remota cerca de Japón. Sus historias son muchas pero hay una de ellas que es real entre todas. La isla fue habitada como cualquiera otra hasta 1996. Un día cualquiera, todos sus habitantes desaparecieron, dejando ésta completamente deshabitada. Nadie logró descubrir el motivo de esto. Muchas especulaciones resultaron de aquello, desde historias paranormales hasta experimentos del gobierno Japones que quisieron encubrir. Aun así, nunca se encontraron pruebas.
Durante varios años de investigación, la isla fue cerrada al público hasta 2008, el año en el que, tras no descubrir nada, volvió a abrirse. Desde entonces se creó una gran ola de turismo de gente creyente de lo sobrenatural y las teorías de la conspiración, tratando de encontrar algo. Pero poco a poco, el turismo volvió a decaer. Sin embargo, algunas personas acabaron desapareciendo por la noche sin dejar rastro. Tras investigaciones de la policía, de nuevo no se encontró nada, por lo que finalmente decidieron poner una norma en aquella isla para evitar aquellos sucesos. Nadie debía permanecer en la isla por la noche.
-¿Así está bien?- dijo la chica mientras hacía una pose mostrando un símbolo de victoria. -¿O mejor así?
La chica no paraba de hacer poses y poses para que le hicieras fotos. Mientras no tenías más remedio que hacérselas o, al menos fingirlo, recordabas como habías llegado a aquella situación. Cuando ibas en el barco hacia la isla, te encontraste con Tiffany. Al parecer era una chica que estaba haciendo turismo y, al ver tu cámara, no pudo evitar acercarse. Te explicó que quería dedicarse a ser modelo y, en cuanto le dijiste que querías hacer un reportaje, aprovechó para liarte y que le hicieras fotos en la isla por todas partes. Había estado arrastrándote de un lugar a otro, pidiéndote más y más fotos hasta llegar al mirador donde os encontrabais.
El lugar era un buen sitio turístico donde había un gran precipicio que caía al mar. Al lado de éste parecía haber un lugar con un buen camping, aunque parecía estar completamente abandonado. Se podían ver mesas y bancos rotos y llenos de polvo en una explanada rodeada de árboles. Entre éstos se podía ver lo que parecía una caseta, posiblemente de algún guardia forestal. Pero parecía estar igual de destartalado. Sin embargo parecía ser un buen lugar para hacer fotos....
-¡Ey! ¿Me estás escuchando?
Thomas estaba demasiado absorto en la belleza de aquella chica, que a pesar de parecer unos años mayor que él, desprendía una vitalidad jovial que le hacía captar toda su atención... pero no precisamente en sus palabras.
-Sí, sí, perdóname- contestó Thomas avergonzado. Acto seguido bajó su cámara y miró a la chica a los ojos.
-Oye, mientras te estaba haciendo las fotos... he captado con el zoom de la cámara una caseta, a lo lejos... Me ha parecido un buen lugar para ir, creo que resultaría una sesión fotográfica muy interesante en aquel lugar... si quieres, claro...-
Resultaba curioso, pero aún no conocía el nombre de aquella misteriosa chica, ni ella el suyo. En resumidas cuentas, no se habían ni presentado.
-Por cierto, creo que a pesar de conocer nuestros intereses, aún ni nos hemos presentado... Soy Thomas- le dijo Thomas, sintiendo que sus mejillas ardían al ruborizarse. Si quería ser un buen fotógrafo de modelos debería controlar esa vergüenza que tanto le oprimía.
-¡Oh, perdona! A veces me vuelvo loca cuando veo una cámara. Soy Tiffany. ¿Te he dicho que soy modelo? Bueno... No del todo pero... Pronto lo seré. Estoy hablando con unos contactos para empezar a trabajar. Así que estas fotos que me haces serán oro cuando sea famosa.- La chica comenzó a reírse mientras se acercaba a ti para mirar el lugar que decías.- Parece un poco... Bueno... Espeluznante. ¿Seguro que es buena idea ir?
La chica no parecía muy convencida. Posiblemente porque comenzaba a hacerse de noche y era posible que internarse en el bosque para ir a la caseta no le agradara mucho. Sin embargo, ¿qué hacía en esa isla si en realidad no le gustaba nada lo espeluznante?
-Vaya, bonito nombre, Tiffany... como la novia de Chucky, jeje- Thomas era un gran aficionado al cine de terror, por lo que solía estar pensando siempre en este tipo de películas. -Chucky... el muñeco diabólico, ya sabes, y su novia... en la cuarta parte... ella se llama Tiffany...- empezó de nuevo a ruborizarse cuando se dio cuenta de que estaba haciendo el tonto y la chica lo miraba con cara de extrañada.
-Bueno, da igual.- dijo Thomas rascándose con una mano la nuca a modo de tick debido al nerviosismo. -¡Oye, pues espero que si te haces famosa algún día me des la parte que me corresponde por estas fotos!- continuó Thomas, medio en broma.
-Respecto a lo que te he dicho de acercarnos a aquella caseta lo digo totalmente en serio, me parece un lugar idóneo para hacerte una sesión fotográfica. Puedes representar el papel de final girl que está cautiva en una cabaña en la que un psicópata la ha encerrado, como si de una peli slasher se tratase. ¡Venga, no me digas que no mola! Además... si tanto miedo te da, ¿qué haces viniendo aquí? Este lugar no es Disneyland precisamente...- replicó Thomas, esperando que Tiffany accediese a acercarse a aquel lugar.
-¡¿Miedo?!- Preguntó enfadada Tiffany, llevándose las manos a las caderas.- ¡Yo no tengo miedo! ¡Hum!
La chica giró la cabeza de golpe y comenzó a caminar entre los árboles en dirección a la caseta. Pero de pronto, unos metros más adelante, se frenó de golpe. Se dio la vuelta y te miró.
-¿Vi...vienes?
Tras soltar una pequeña risita nerviosa, cuando la alcanzaste, seguisteis caminando por aquel bosque, pasando entre las mesas rotas de picnic y yendo directos hacia la caseta. El aire movía las copas de los árboles, haciendo que el poco sol que quedaba se filtrara entre ellas y fueran formando siluetas que parecían moverse. Mientras caminabais, para tratar de distraerse, Tiffany trató de crear conversación.
-¿Y... por qué has venido tú a la isla?
Parece que Tiffany aceptó acercarse a la caseta sin oponerse demasiado, algo que hizo que Thomas sintiera una especie de alivio puesto que no tenía demasiadas ganas de ponerse a discutir y le apetecía bastante internarse en aquel lugar.
-Sí, vamos- dijo Thomas acercándose a Tiffany, que había tomado la delantera entre los árboles y mesas de picnic.
-Pues... la verdad que vine a esta isla simplemente para conocer mundo, para evadirme de la rutina diaria que a veces tanto me martiriza. Además... pensé que sería buena idea traerme la cámara para hacer un reportaje fotográfico. Lo que no esperaba era encontrarme a una modelo- constestó Thomas respondiendo a la pregunta que le había formulado la chica. Por supuesto que no iba a contarle lo de que también quería conocer y relacionarse con más gente para superar su timidez, eso le haría volverse aún más tímido.
Mientras se adentraban en el bosque Thomas se percató de cómo estaba oscureciendo y eso le produjo un escalofrío. Recordó aquella norma que la policía había establecido sobre la isla y que tanto había visto en el telediario y leído en los periódicos: Prohibido permanecer en la isla por la noche. ¿Conocería Tiffany esta norma? Thomas supuso que sí, a no ser que hubiera estado recluída en una cueva durante los últimos 10 años. De todas formas tampoco le diría nada, no quería asustarla.
-Parece que ya estamos llegando- dijo Thomas cuando la caseta ya estaba próxima. -¡Qué pasada!
-Bueno... Es un poco "creepy"... Parece la típica casa de las pelis de miedo.
Y Tiffany tenía razón. La casa estaba totalmente destartalada. Parecía ser de dos pisos y las ventanas de ambos estaban tapiadas con maderos. Entre ellos podías ver cristales rotos, posiblemente el motivo de los maderos. Frente a ella había un pequeño porche con un banco. Y arriba en el tejado se podía ver una chimenea que bajaba directamente hasta la planta baja. Y cuando estabais lo suficientemente cerca, Tiffany se paró en seco.
-¿De verdad crees que es buena idea acercarnos tanto? Tal vez... sea mala idea... No se... Tal vez esté viviendo alguien allí y le molestamos...
Desde luego que la chica parecía tener algo de miedo y ya hasta ponía escusas baratas con tal de alejarse. Pero parecía que su orgullo era mucho mayor que su miedo en ese momento, por lo que no se había negado directamente.
-¿No decías que no tenías miedo?, dijo Thomas con tono burlesco. -Venga, que no va a pasar nada...-
Thomas tomó la delantera y se acercó al porche de aquella casa. -Vaya, parece la cabaña de Evil Dead.- dijo, haciendo alusión nuevamente al cine de terror.
Echó un vistazo de arriba a abajo. Intentó mirar por las ventanas pero estaban totalmente tapiadas, por lo que era imposible ver si había algo o alguien dentro. -Mejor asegurarse.- pensó.
Se volvió hacia Tiffany y le preguntó -Oye, ¿y si para empezar te hago las fotos sentada en el banco del porche con la casa de fondo? Luego ya buscaremos una forma de entrar.-
Pero la verdad es que a pesar de que Thomas parecía no tener ni un ápice de miedo, en realidad estaba muy asustado, aquella casa le había producido grandes escalofríos. Algo que ni él mismo supo entender por qué le estaba ocurriendo.
-¿Fotos? ¿Aquí? Bu...bueno, vale...
Tiffany entonces, algo cohibida, acabó sentándose en el porche, posando un poco para que le hicieras alguna foto. Entonces sin más dilación, te preparaste para hacer las fotos. Hiciste unas cuantas en distintas poses pero, en una de ellas, de pronto te pareció ver algo extraño. Inmeditamente, extrañado, volviste a revisar aquella foto que acababas de hacer, ante lo cual Tiffany se quedó confundida. Y al verla, de inmediato viste que era. En una de las fotos, en una de las ventanas, entre los tablones de esta, parecía haber una silueta humana dentro de la casa. ¿Había alguien allí aparte de vosotros?
Finalmente, Tiffany decidió posar para Thomas, por lo que este se puso a hacerle las fotos lo mejor que pudo. Pero durante la sesión vio algo raro en una de las fotos que hizo, lo que parecía ser una silueta en una de las ventanas de aquella casa... En ese instante Thomas decidió no decirle nada a la chica, para no asustarla y que esto impidiese su propósito: entrar en la casa.
-Wow, ¡qué pasote de fotos! Han quedado genial...-, le dijo, ocultando lo de aquella extraña cosa en la ventana. -Venga, enróllate, vamos dentro ahora que has visto que no pasa nada...-
Thomas esperaba que la chica terminase accediendo a entrar en la casa, o si no lo haría el solo. Lo que estaba claro es que le picaba tremendamente la curiosidad por saber qué se encontraba allí dentro.
-No, no, no,no... Eso sí que no. Ni hablar. No pienso meterme en ese sitio. ¿Y si hay un asesino esperando ahí para matar a quien entre?- Tiffany tal vez hubiera visto demasiadas películas de terror.- Si quieres entrar, te espero aquí fuera.
Tiffany entonces se cruzó de brazos y se sentó en el banco del porche. A pesar de no haber visto la foto, tampoco quería entrar. Así que sin más remedio que ir solo, te acercaste a la puerta principal y pusiste tu mano en el picaporte. Y al tratar de abrir... te diste cuenta de que también estaba atrancada. Muy posiblemente el que hubiera atrancado las ventanas con maderos, también lo habría hecho con la puerta. Necesitarías alguna otra forma de entrar si querías hacerlo.
-Uhmmm, vaya, pues parece que yo tampoco voy a poder entrar. La puerta está bloqueada.- le dijo Thomas a Tiffany, la cual se tranquilizó tras oír aquello.
Pero Thomas no se rendiría, tenía que entrar ahí dentro como sea.
-Pues nada, voy a ponerme a buscar por los alrededores, a ver si encuentro algo que me sirva de palanca para intentar abrir la puerta. O con suerte a ver si esta casa tiene alguna entrada trasera...- dijo, inclinando su cuerpo para intentar echar una ojeada por detrás. -Voy a ver.-
Dejando a Tiffany en el porche, comenzaste a rodear aquella casa buscando alguna forma de entrar. No parecía haber ninguna esperanza hasta que llegaste a la parte trasera. Allí, junto a la casa, en el suelo, parecía haber una entrada al sótano con puertas que se habrían hacia arriba. Parecía no estar atrancada, por lo que trataste de tirar para abrirlas, pero de pronto notaste como se detenían. Al mirar por la rendija que se había abierto, pudiste ver unas escaleras que bajaban. Pero antes de eso, viste un pequeño cordel que parecía atar ambas manijas para que no se pudiera abrir, al menos desde fuera. Seguramente si tuvieras algo bastante afilado, podrías cortarlo sin ningún problema. ¿Una navaja? ¿Un hacha que estuviera por ahí tirada? Cualquier cosa podría servir.
Puedes abrirlo como prefieras. Simplemente narra como lo haces. No te voy a dejar con las ganas de entrar xD
Thomas comenzó a inspeccionar la zona hasta que dio con una trampilla en el suelo que se encontraba en la parte posterior de la caseta. Pero esta se encontraba cerrada con un cordel, por lo que necesitaría algo afilado para abrirla. Como si sus suplicas hubieran sido escuchadas, al levantar la vista vio un hacha de leñador que se encontraba clavada en un trozo de tronco unos metros más adelante, cercano a la casa. Sin dudarlo, fue a arrancarla. Como si del rey Arturo se tratate, Thomas se posó en el tronco y tirando con fuerza hacia arriba a la vez que hacía palanca presionando con su pierna, logró extraer el hacha.
-¡Tiff, he encontrado una entrada! ¡Y además tengo una sorpresita!- gritó Thomas, llamando a la chica. De pronto se dio cuenta de que la había llamado usando un diminutivo, lo que denotaba confianza. ¿Le habría molestado esto a ella? Por otra parte, ¿se asustaría al ver a Thomas con semejante hacha en sus manos?
-¡Sí, sí! ¡Lo que tú digas!- Se escuchó desde el lado delantero de la casa. Entonces cuando fuiste de nuevo delante para mostrarle el hacha, al verla pudiste apreciar como le dio un escalofrío.- ¿Qué haces con eso? Mejor que la sueltes antes de que te hagas daño. Y si quieres entrar, rápido. Te espero aquí. No tardes... por favor.
Ante la negativa de Tiffany de seguirte, no te quedó más remedio que ir tú solo de nuevo hacia la entrada. Metiendo entonces la hoja entre las dos puertas, con un simple movimiento logras cortar el cordel y las puertas se separan como si nada. Entonces abriste ambas del todo, dejando que la luz entrara dentro de aquel sótano que posiblemente hacía años que no entraba la luz. Pudiste ver sin problemas las escaleras que bajaban y, además, al final de éstas parecía haber un banco de trabajo con una gran cantidad de herramientas de carpintería. ¿Quizás un hobbie del dueño de la casa?
Pues nada, parecía que Tiffany no iba a entrar de ninguna forma en aquella casa. Así que sin pensárselo dos veces, Thomas bajó a aquella especie de sótano tras cortar con el hacha el cordel que unía sendas puertas de entrada. Una vez abajo, le echó un vistazo a aquel banco de carpintería que había visto desde lo alto.
-Uhm, parece que a nuestro extraño habitante le gusta todo lo relacionado con la madera...- se dijo a sí mismo.
Acto seguido, observó a través del sótano, que se encontraba en completa oscuridad. Si quería avanzar más iba a necesitar algo de luz. El problema era que no tenía ninguna linterna, así que...
Antes de continuar me gustaría saber si Thomas lleva consigo un teléfono móvil, ya que aún no se ha comentado nada al respecto, en este caso usaría la linterna del mismo para iluminar.
Sacaste el móvil y comenzaste a alumbrar aquel sótano. Al hacerlo, pudiste ver que aquel sótano estaba lleno de muebles y sillas hechas a mano por su poca calidad. Parecía que el dueño quería ser carpintero o algo parecido. Entonces comenzaste a alumbrar por todas partes y, en una de las paredes, viste varios ganchos de los que colgaban varios cepos de caza oxidados. No parecían haber sido tocados en mucho tiempo. Y, por suerte, parecía que no sobraba ningún gancho en el que no hubiera un cepo colgando.
Finalmente lograste ver unas escaleras que parecían subir hacia el interior de la casa. Y al final de ellas se podía ver una puerta cerrada. Comenzaste a subir aquellos viejos escalones, los cuales crujían a cada paso que dabas debido a su antigüedad. Y en cuanto llegaste arriba, tomaste el pomo con la mano y lo giraste para comprobar que estaba abierta. Al abrirla, alumbraste con cuidado y viste que te encontrabas en un pasillo. Por la posición de la casa, el camino de la derecha sería para ir hacia la parte delantera, mientras el de la izquierda, para ir a la trasera.
-Hostias, cómo puedo ser tan tonto, el móvil... Usaré la linterna del móvil...-
Thomas se adentró a través de aquel sótano. Se dio cuenta de que a la persona que vivía allí le gustaba la carpintería y la caza, pero no le dio demasiada importancia a esos detalles. Simplemente se sacó su cámara y se dedicó a tomar unas cuantas fotos, en especial a los cepos colgados en una de las paredes.
-Esto es súper creepy.- murmuró.
Llegó hasta una puerta al final del sótano, tras subir unas escaleras. Para su suerte, estaba abierta. Ahora se encontraba ante un pasillo con dos caminos, izquierda y derecha. Se decantó por ir por la derecha, ya que parecía conducir a la parte delantera de la casa. Eso sí, caminando precavido y con pies de plomo. Quien quiere que fuese la persona o cosa que Thomas había visto por la ventana, podría encontrarse deambulando por la casa y quien sabe, si atacarle...
Seguiste caminando con total cuidado. Las maderas del suelo seguían crujiendo a cada paso que dabas, pero tratabas que fuera lo mínimo. Hasta que finalmente llegaste a dos puertas. Una a la derecha y otra a la izquierda. Pensando en la silueta que viste, ésta debía de encontrarse a la derecha. Así que con mucho cuidado, abriste la puerta poco a poco. Una vez hecho, alumbraste con la linterna del móvil para ver una estancia con muebles antiguos. Una pequeña mesita y varios sofás, además de una cómoda era lo único que había en aquella habitación. Pero en el sofá, de pronto, viste aquella silueta. Lo que viste al hacer la foto. Y se trataba de... un maniquí.
Algo más tranquilo, te acercaste a aquel maniquí. Era un poco de mal gusto tener algo así en tu casa, pero era incluso posible que el dueño se lo hubiera fabricado él mismo. El maniquí parecía estar un poco mal hecho, igual que los muebles del sótano, y no parecía muy pulido. Estaba completamente hecho de madera y no tenía ni rostro. Era simplemente una forma humana mal hecha. Pero de pronto, un grito proveniente de fuera te hizo voltearte de inmediato hacia las ventanas.
-¡Ahhhh! ¡Aléjate de mi!
Rápidamente fuiste a la ventana más cercana para mirar a través de los tablones, pero por mucho que mirabas fuera, no lograbas ver otra cosa que los árboles del bosque en el que os encontrabais. Parecía que Tiffany estaba en peligro.