Partida Rol por web

Cthulhutech - Punto de no retorno

Una carrera contra el tiempo (Escena 3)

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30/12/2012, 23:32
"Lucky" Tagashi

-Entonces si no hay nada más que decir, vamos -dije apretándole el hombro suavemente, -Chris, llámame si necesitas algo por favor, sabes que en lo que necesites cuentas con mi colaboración -me acerqué y susurré algo, luego comencé a caminar hacia afuera.

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30/12/2012, 23:50
"Lucky" Tagashi
Sólo para el director

Me acerqué al señor Jane disimuladamente y le dije en voz baja: -Lo que sea que necesites, llámame- y le guiñé un ojo.

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24/01/2013, 23:09
Mephisteo
Sólo para el director

Mas difícil se pondrán las cosas si no la pillamos un poco antes...¿no hay forma de hacer aunque sea un barrido con golpe? Un accidente de tráfico... En su mente aun bailoteaba la escena de las escaleras, donde su instrucción sirvió de poco o nada contra tanta gente armada. Apenas hizo mella, no como su compañera. Aquello le rumiaba demasiado y acabaría siendo poco efectivo a la hora de moverse y de pensar en claro.

Una ceja se elevó mirando con cierto desatino a Xander cuando bromeó sobre la medalla, no es que pretendiese ser borde pero le salió sin mas.

Si, quiero morir ahogado por ellas Espetó revisando su equipo

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31/03/2013, 20:41
Director

Einar y Lucky caminaron hasta una vieja parte de la arcología de Chicago, una zona industrial llena de amplios callejones oscuros y sucios, con columnas de humo que eran cazadas por los colectores y depuradores de aire. La agente Santos activó un dispositivo que llevaba dentro de la chaqueta, y apareció un montacargas camuflado.

Mientras, la agente Mephisteo junto a los agentes de policía SPAT con el Guardian X50 se aproximaba a las ruinas de la antigua Nueva York. Acelerando contra el reloj, perseguían a la agente Keller que, al verles, aceleró con su motocicleta. Los cañones láser del vehículo intentaron apuntarla, aunque con poco éxito, mientras les disparaban con un RPG-27. El coche hizo un viraje brusco, y el láser falló su objetivo, destruyendo parte de la fachada de un viejo edificio.

El montacargas bajó lentamente hacia el sancta sanctorum de la Sociedad Arcana. Una ciudad subterránea, poblada por científicos, eruditos y soldados cuyo único objetivo era combatir a los Hijos del Caos y sus siervos de Chrysalis. Asistieron a una ceremonia del rito de la unión sagrada con un cambiaformas arcano, mientras tras el cristal les explicaban el significado de la cruzada. Decidían convertirse en monstruos, y dominarlos con su propia voluntad. El proceso era largo, doloroso, y les unía de por vida. Lentamente, la maldad del cambiaformas les iría consumiendo, pero ese era el precio que decidían pagar. Sacrificaban sus vidas, sus cuerpos, sus mentes... y todo por el bien mayor. El ritual estaba terminando, y la criatura que poseyó el cuerpo de la chica terminó devorándola por dentro. Algunos, a pesar de los largos meses de entrenamiento en cuerpo y alma, no lo conseguían. Los que superaban la prueba, se convertían en soldados de la guerra en la sombra.

Los mechas habían llegado, y en las viejas calles de Nueva York se desarrollaba un combate apocalíptico. Una armadura de guerra de la orden de Dagon disparó contra el Guardian, y Mephisteo saltó momentos antes, cayendo sobre Keller y derribándola de la moto. Esta voló haciéndose añicos contra el suelo, mientras ambas mujeres rodaban por el suelo. Mechas broadsword del NGT comenzaban a combatir con misiles y armas de fotones contra los profundos y sus aliados de la mano negra. La sicaria de Lasalle terminó de rodar por el suelo, y con el mismo movimiento disparó con su NIS automática sobre Mephisteo, que esquivó de milagro. La mujer corrió y saltó con una cabriola sobre el bloque de cemento tras el cual se parapetó, pero la agente del servicio especial la desarmó con una patada. Forcejaron, y Keller desenfundó su katana extensible, lanzando unos rápidos cortes. Uno de ellos dió en carne, y la francesa clavó profundamente la hoja en el pecho del agente. Mephisteo sabía que de aquello no lo salvaba ni el mejor cirujano del mundo, así que con un esfuerzo supremo, la agarró del brazo y le sonrió, mirándola a los ojos. Una sonrisa burlona, mordaz. La sonrisa con la que ambas se fundieron en un mar de llamas, convirtiéndose en carbonilla. A su alrededor, la batalla de Nueva York se estaba ganando.

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31/03/2013, 21:42
Director

La reportera del e-zine Trisha Nbedele dió el avance informativo desde el cementerio de Arlington, donde una representación de las mayores autoridades civiles y militares del NGT se habían dado cita junto a un nutrido público.

-A dos días de la llegada del Director de la Corporación Chrysalis, se lleva a cabo el entierro solemne de la agente del NGT Mephisteo, que murió durante la redada en Nueva York. Recordamos que en dicha redada se asestó un duro golpe al movimiento ocultista conocido como "la mano negra", obteniéndose pruebas de su implicación con enemigos de la humanidad como la Orden de Dagon. Su líder, Charles Lasalle, ha desaparecido de las ruinas de París, donde tenía su base de operaciones, según nos han revelado el Ministerio de Información. Se ha cursado una orden de busca y captura a nivel planteario...

Hizo una pausa.

-Nos informan de que el presidente Stevens va a dar un discurso a continuación. Se lo ofrecemos en primicia.

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31/03/2013, 21:53
Roland Stevens

El presidente subió a la tribuna frente al antiguo monumento al soldado desconocido, remozado durante la Primera Guerra Arcanotec. Los miembros de la guardia honor de los marines con sus uniformes de gala y sus sables se mantenían impeterritos bajo el sol. Un poco más allá, estaban MacMahon y una representación de agentes del servicio secreto, entre ellos Dickinson y Tagashi. Chris Jane estaba con su hija, vestido de negro, bajo un almendro en flor.

-Vivimos tiempos que nos ponen a prueba -comenzó a decir, mirando a los familiares y amigos- Tiempos en los que parece que la vida de hombres y nazzadi, que su sacrificio, no basta para mantenernos a salvo. Pero esto es falso. No hay nada más noble que dar la vida por los demás, y en esto, el agente Mephisteo era todo un ejemplo. Hace casi tres siglos, un norteamericano insigne, Robert E.Lee, pronunció esta frase: "deber es la palabra más sublime de nuestra lengua. No debemos exigir menos. No podemos hacer más".

La vida del agente Mephisteo, como la de sus compañeros del servicio especial, el OIS, el FSB, la policía o el ejército se basan en el deber. La vida de todos los ciudadanos de este mundo, humanos, nazzadi o xenomezclas, se basa en el deber. En la conciencia de que con su trabajo, con su sacrificio silencioso, día a día, se labra el futuro este mundo. Porque ellos, dando la vida por aquello que creían, mandaron un mensaje a aquellos poderes siniestros, conocidos o desconocidos, que pretenden doblegarnos, anularnos: no nos desvaneceremos en la oscuridad. No pereceremos sin luchar. Porque la valentía que anida en el corazón de hombres y mujeres, alrededor del mundo, es un escudo. Y con ese escudo, detendremos a las fuerzas combinadas de los mi-go, los profundos, los siervos de la tormenta y todos aquellos que desean nuestra aniquilación. Lucharemos. Y caminando sobre la senda labrada por el sacrificio de aquellos que nos precedieron, venceremos.

Hubo aplausos. El oficial de la guardia de honor desenvainó su sable, que refulgió al sol de la mañana, con un taconeo marcial, ordenó las salvas de honor mientras el féretro que contenía las cenizas de Mephisteo era enterrado. La tierra cayó sobre la medalla a título póstumo, y la bandera plegada que simbolizaba el gobierno del mundo. A la tierra entera. Dickinson crispó el puño, molesto. 48 horas. Ese era su margen de maniobra. El tiempo que tenían para salvar el mundo.