Partida Rol por web

Estación de nieblas

Capítulo 3: En algún lugar de la magia

Cargando editor
 Narradora Cargando pj
22286/12628539
05/07/2015, 02:33
Narradora

Capítulo 3: En algún lugar de la magia

 

 

Cargando editor
 Narradora Cargando pj
22286/12647750
10/07/2015, 23:31
Narradora

Londres, Viernes 23 de Mayo de 2014, 11.00h.

 

Los días se desgranaban en el Instituto llenos de novedades mientras los recién llegados iban dejando de ser tan recientes para formar parte de las rutinas de los nephilim. Nora y Ethan los pasaban entre entrenamientos y aprendizaje y poco a poco todos se iban acostumbrando a la existencia de Andrea. 

Habían pasado dos semanas desde la llegada al Instituto de los italianos, Ethan y Nora. La ceremonia de la Primera Runa para los dos últimos estaba programada para una semana después, cuando asistirían representantes de la Clave para conocerlos. Sin embargo hacía un par de días había sucedido algo que había tambaleado la precaria estabilidad que estaban consiguiendo. Nora había recibido una llamada urgente de su familia. Su padre había tenido un accidente de tráfico y estaba en coma, ingresado en el hospital, en cuidados intensivos. Nora fue recibiendo cada vez peores noticias durante los siguientes días hasta que la llamaron para decirle que iban a operarlo de urgencia y no sabían si sobreviviría. La chica puso en una balanza sus prioridades y cogió el primer avión hacia España. En el bolsillo tenía una tarjeta con la dirección del Instituto de Madrid y Lauretta, aburrida de la vida londinense, se había ofrecido voluntaria para acompañarla y protegerla.

El asunto del móvil del italiano y los vídeos que Amber había conseguido, había quedado en el aire. La pelirroja os había pedido un poco más de tiempo para reunir más pruebas y Milton no quería que Nora se enterase. Con el problema del padre de la española su marcha era inminente y el muchacho os pidió esperar hasta que se fuera para poder preparar una ofensiva en condiciones. 

Tan sólo hacía un día desde que las dos chicas se habían marchado y ya el Instituto parecía más tranquilo sin ellas. El entrenamiento de aquella mañana, sólo con Ethan, había sido probablemente más productivo, pero los dos chicos habían notado la ausencia de Nora.

Habíais terminado pronto en aquella ocasión. Gareth y Deirdre se habían estado reuniendo con los representantes de los Subterráneos en la ciudad durante aquellas semanas. Se habían visto con los jefes de las dos manadas de lupinos y también con Lucius Grey, el jefe de los vampiros. Sin embargo, el Gran Mago de Londres no había respondido a ninguno de sus llamamientos. Hasta aquel día. Habías asistido a las reuniones anteriores, al igual que Alice. Y en esta ocasión Gareth también te había convocado aunque ella no estaría. Se iba a llevar a Ethan de ronda para enseñarle un par de cosas. No podías evitar sentirte satisfecho con la idea de estar al lado de tu mentor en aquella reunión cuando ni siquiera su propia hija asistiría.

Así pues, a las once en punto entraste en el estudio, donde ya se encontraban Deirdre y Gareth reunidos, ella sentada a la gran mesa y él de pie, dando pequeños paseos detrás de ella.

Cargando editor
 Narradora Cargando pj
22286/12647767
11/07/2015, 00:11
Narradora

Londres, Viernes 23 de Mayo de 2014, 11.00h.

 

Los días se desgranaban en el Instituto llenos de novedades mientras los recién llegados iban dejando de ser tan recientes para formar parte de las rutinas de los nephilim. Nora y Ethan los pasaban entre entrenamientos y aprendizaje y poco a poco todos se iban acostumbrando a la existencia de Andrea. 

Habían pasado dos semanas desde la llegada al Instituto de los italianos, Ethan y Nora. La ceremonia de la Primera Runa para los dos últimos estaba programada para una semana después, cuando asistirían representantes de la Clave para conocerlos. Sin embargo hacía un par de días había sucedido algo que había tambaleado la precaria estabilidad que estaban consiguiendo. Nora había recibido una llamada urgente de su familia. Su padre había tenido un accidente de tráfico y estaba en coma, ingresado en el hospital, en cuidados intensivos. Nora fue recibiendo cada vez peores noticias durante los siguientes días hasta que la llamaron para decirle que iban a operarlo de urgencia y no sabían si sobreviviría. La chica puso en una balanza sus prioridades y cogió el primer avión hacia España. En el bolsillo tenía una tarjeta con la dirección del Instituto de Madrid y Lauretta, aburrida de la vida londinense, se había ofrecido voluntaria para acompañarla y protegerla.

El asunto del móvil del italiano y los vídeos que Amber había conseguido, había quedado en el aire. La pelirroja os había pedido un poco más de tiempo para reunir más pruebas y Milton no quería que Nora se enterase. Con el problema del padre de la española su marcha era inminente y el muchacho os pidió esperar hasta que se fuera para poder preparar una ofensiva en condiciones. 

Tan sólo hacía un día desde que las dos chicas se habían marchado y ya el Instituto parecía más tranquilo sin ellas. El entrenamiento de aquella mañana, sólo con Ethan, había sido probablemente más productivo, pero los dos chicos habían notado la ausencia de Nora.

Habían terminado pronto en aquella ocasión. Gareth había convocado a Émille para que asistiera a una reunión como su pupilo y Alice se había ofrecido para llevar a Ethan en su ronda, para enseñarle un par de cosas.

Así pues, a las once en punto estabais saliendo del Instituto, vestidos con el traje de combate y armados. Alice llevaba un sensor en el bolsillo y su enorme guadaña colgada de la espalda. 

El día era tranquilo y el cielo se dejaba entrever entre algunas nubes blancas como el algodón. Hacía varios días que el tiempo había mejorado, aunque en los diarios vaticinaban la vuelta de las lluvias para la semana siguiente. 

Cargando editor
Alice Herondale Cargando pj
22286/12647779
11/07/2015, 00:16
Alice Herondale

Alice guiaba la marcha a buen paso. De vez en cuando te dedicaba alguna palabra, pero en general caminaba en silencio, mirando a su alrededor con expresión concentrada. 

Estabais cerca del campus de la Universidad de Londres cuando Alice se giró y te miró, con el ceño levemente fruncido y un brillo de superioridad en los ojos.

- Dime, mundano. - Comenzó con tono cortante y cargando de desprecio la palabra con la que seguía refiriéndose a ti incluso varias semanas después de su llegada al Instituto. - ¿Qué has aprendido sobre los wendigo? - Preguntó, con el tono de quien está pasando la lección a un niño pequeño.

Cargando editor
 Narradora Cargando pj
22286/12647817
11/07/2015, 00:22
Narradora

Londres, Viernes 23 de Mayo de 2014, 11.00h.

 

Llevabas ya una hora caminando junto a Ami-son aly, recibiendo sus sonrisas radiantes y sus exclamaciones sobre lo mona que eras con cada paso que dabas. En aquel momento te estaba llevando hacia el Shakespeare Globe, un teatro a orillas del Támesis que al parecer había sido construido como una réplica exacta de aquel otro en el que el famoso dramaturgo inglés había representado sus obras. 

La chica no dejaba de hablar sin parar, lo cual te dejaba espacio para pensar en tus cosas, con tal de que de vez en cuando le dedicaras una mirada, una sonrisa y algún que otro asentimiento con la cabeza. En realidad Ami-son no necesitaba que participaras de su parloteo constante, con sentirse escuchada era más que suficiente. Y aprendías mucho sobre la gente del campus en un rato con ella. Era increíble, se sabía todos los cotilleos jugosos. 

Cargando editor
Alison Callaghan Cargando pj
22286/12647841
11/07/2015, 00:40
Alison Callaghan

- Oh, tía. Y entonces Carlile me dijo que se había encontrado con Darren, el de cuarto curso. Y que iba con una chica morena. Mo-re-na -deletreó-. ¿Lo pillas, nena? ¡Su novia es pelirroja! - negó con la cabeza. - No me lo podía creer, te lo juro.

Entonces se giró hacia ti y te dedicó una de sus sonrisas profident. - ¡Pero qué mona eres! Ya verás, te va a encantar el teatro ese. Es como súperespecial, ¿sabes? Según entras te sientes como si volvieras al pasado. Al Renacimiento. O al siglo de Oro. Bueno, lo que sea. - Cruzó las manos delante de su pecho. - Casi te puedes sentir como si fueras Gwyneth Paltrow. 

Suspiró ostensiblemente y estiró la mano para coger la tuya y tirar un poco de ti a girar en una calle. - Bueno, y después, fui a ver a Darren y le dejé caer que no sabía que su novia se hubiese teñido el pelo. No se lo había teñido, claro -aclaró-. Pero quería ver qué decía...

Y así el parloteo incansable de Alison continuaba una mañana más mientras seguíais caminando hacia el teatro.

Cargando editor
  (Gi) Sun-yun Herondale Cargando pj
22286/12729514
03/08/2015, 23:13
(Gi) Sun-yun Herondale
Sólo para el director

Con el tiempo había logrado que mi cerebro archivara el tono de voz de Ami-son como un ruido ambiental más. Uno de esos que no procesas hasta que has terminado con tus pensamientos o miras directamente y tomas conciencia de su existencia.

Cuando ella nombró el curso del chico cuyo nombre era incapaz de recordar, entre otros motivos porqué me importaba más bien poco, miré mi reloj de muñeca de Hello Kitty: llevaba casi una hora hablando, tenía todavía rollo por soltar y ni siquiera se le había echado a perder el carmín.

- Es increíble.- pensé para mi sorpresa en inglés y fruncí el ceño reprochando el carácter invasor de esa lengua a la par que se acentuaba mi sonrisa en parte por la comodidad de la lengua y en parte como efecto espejo de Ami-son.- Tanto blabla ¿y ni media palabra sobre Shakespeare? - negué con la cabeza apartando la vista del reloj y me centré en las plataformas de mis zapatos, solo medio segundo, como si una mirada a mis pies les ayudara a calmar el cansancio.

Al volver a mi inestimable guía, me encontré con esa sonrisa que tanto me hipnotizaba y esa frase que tanto me hacia desear usar sus intestinos de hilo dental.

- ¡No soy mona! - protesté remarcando la última palabra sonrojada por el mosqueo, algo que en Corea era respetado y al parecer, al juzgar por la experiencia con Aly, en Londres no. - Tengo ganas de verlo. En Corea era Julieta en la compañía de Shakespeare adaptado, ¿sabes? Llamalo cosas de actrices, tía, pero puedo sentir que el teatro me llama.- me inventé por darme méritos- Me llama como Ese llamó a la Morena- avivé el fuego que poco después o quizás sobreponiéndose a mis palabras me arrastró a ese mercado de información.

Notas de juego

Cargando editor
 Narradora Cargando pj
22286/12814375
28/08/2015, 20:50
Narradora

Londres, Viernes 23 de Mayo de 2014, 11.00h.

 

Los días se desgranaban en el Instituto llenos de novedades mientras los recién llegados iban dejando de ser tan recientes para formar parte de las rutinas de los nephilim. Nora y Ethan los pasaban entre entrenamientos y aprendizaje y poco a poco todos se iban acostumbrando a la existencia de los italianos. 

Habían pasado dos semanas desde vuestra llegada al Instituto. La ceremonia de la Primera Runa para Ethan y Nora estaba programada para una semana después, cuando asistirían representantes de la Clave para conocerlos. Sin embargo hacía un par de días había sucedido algo que había tambaleado la precaria estabilidad que estaban consiguiendo. Nora había recibido una llamada urgente de su familia. Su padre había tenido un accidente de tráfico y estaba en coma, ingresado en el hospital, en cuidados intensivos. Nora fue recibiendo cada vez peores noticias durante los siguientes días hasta que la llamaron para decirle que iban a operarlo de urgencia y no sabían si sobreviviría. La chica puso en una balanza sus prioridades y cogió el primer avión hacia España. En el bolsillo tenía una tarjeta con la dirección del Instituto de Madrid y Lauretta, aburrida de la vida londinense, se había ofrecido voluntaria para acompañarla y protegerla.

Durante ese tiempo habías podido notar que algunos de los habitantes del Instituto te hacían el vacío o te dedicaban malas miradas. Ethan directamente actuaba como si no existieras. Nora en realidad nunca había dejado de mirarte mal o insultarte cuando encontraba la ocasión. Sin embargo, Amber también te dedicaba miradas con el ceño fruncido en ocasiones y podías sentir los ojos de Milton fulminarte cada vez que os cruzabais. 

Tan sólo hacía un día desde que las dos chicas se habían marchado y ya el Instituto parecía más tranquilo sin ellas. Aquella mañana Carlo te había pedido que lo acompañaras a dar un paseo. Quería visitar una cafetería de Subterráneos de la que le había hablado Alice. El brillo de su mirada al mencionar el lugar te hacía pensar que tu amigo tenía ganas de bronca pues sabías que despreciaba completamente a los Subterráneos. Tú, sin embargo, tenías algunos amigos de esa condición en Florencia y tenías la esperanza de conocer también otros en Londres.

Así pues, a las once en punto estabais saliendo del Instituto, vestidos con ropa cómoda, pero no de combate. Sin embargo, sabías perfectamente que el hecho de que Carlo no llevase armas encima no significaba nada, podía invocarlas en un suspiro.

La mañana era tranquila y el cielo se dejaba entrever entre algunas nubes blancas como el algodón. Hacía varios días que el tiempo había mejorado, aunque en los diarios vaticinaban la vuelta de las lluvias para la semana siguiente. 

Cargando editor
Carlo Greymark Cargando pj
22286/12814384
28/08/2015, 21:02
Carlo Greymark

Carlo caminaba con paso vivo y una sonrisa en la cara. Con las manos metidas en los bolsillos en una postura despreocupada y silbando entre dientes una cancioncilla popular italiana. Tu amigo parecía estar de muy buen humor aquella mañana. Él se había levantado pronto y había estado entrenando un rato. Para cuando tú te despertaste, llegaste justo a tiempo desde el desayuno y por cómo había pasado Carlo ese rato hablando de todo lo que Alice hacía o decía te podías hacer una idea de dónde había pasado la noche.

Estabais cerca de la Universidad de Londres cuando se giró hacia ti y ladeó un poco la cabeza, mirándote con complicidad. 

- Bueno. ¿Cómo crees que serán los Subterráneos londinenses? ¿También tendrán un palo metido por el culo?

Cargando editor
Alison Callaghan Cargando pj
22286/12814428
28/08/2015, 21:08
Alison Callaghan

- Oh, ¡pues claro que lo eres! -exclamó Ami-son mirándote con esa cara que ponen las viejas un instante antes de coger los mofletes de los pobres niños inocentes. - ¡Eres una verdadera ricura!

La rubia llevó tu mano a su brazo, enlazándose contigo y dio algunas palmaditas sobre ella con su sonrisa radiante, como consolándote por ser demasiado adorable para darte cuenta de lo mona que eras. - No sabía que eras actriz. ¡Tienes que entrar en el grupo de la facultad! No creo que te cojan para Julieta, ese tipo de papeles los hace siempre Bree, como tiene las piernas tan largas... Aunque qué quieres que te diga, a mí me recuerda a un avestruz y tiene la nariz demasiado ganchuda. Pero claro, el profesor Cole no deja de ser un hombre y con los escotes que se pone para ir a las clases de teatro al pobre le debe faltar riego en el cerebro.

Soltó una risita y retomó el tema que le importaba. - Bueno, pues Darren se quedó fli-pan-do. Así que le dije que no iba a contárselo a nadie, que podía confiar en mí y me lo contó todo. To-do, tía. Todo. - Hizo una pausa y rodó los ojos. - Todavía lo estoy asimilando. 

Te miró y frunció el ceño durante un brevísimo instante, lo que tardó en darse cuenta de que ese gesto podía generar arrugas demasiado pronto en su magnífico cutis. - ¿Julieta era la novia de Romeo, verdad? ¿O era la de Hamlet? Siempre me lío. - Terminó, con una risa ligera. 

Cargando editor
  Émille Lalique Cargando pj
22286/12817186
29/08/2015, 20:28
Émille Lalique

Aquella mañana sabía a gloria. Todo parecía mucho mejor que de costumbre. Que Nora se marchase era bueno, pues no dejaba de ser una sabiendo molesta y respondona, aunque empezaba a acostumbrarme a ella. Sin embargo que su marcha fuera el detonante que faltaba para ver al verdadero Milton era algo que esperaba con expectación.

Pero más importante que lo de aquello era lo de Alice. Ella se había quedado fuera de algo tan importante como aquella reunión, y eso dejaba claro una vez más quién estaba en la cresta de la ola y quién mordiendo barro. Nada podría marchar mejor.

Me levanté pronto aquella mañana y desayuné copiosamente. Estaba de tan buen humor que preparé un desayuno para Amber a la vez que hacía el mío, y me pasé el rato entusiasmado. Y cuando se acercaron las once tuve que contenerme para no llegar antes de tiempo. Revisé las runas y los filos de mis armas no por precaución, sino por costumbre. Era tranquilizador. Y cuando fue el momento exacto - o cuando creí que lo era - llamé al despacho y entré con el rostro serio. Preparado. Saludé a Deirdre primero y luego a Gareth. No tenía muy claro cuándo llegaría Peakes, pero estaba hasta nervioso de pura expectación.

Cargando editor
 Narradora Cargando pj
22286/12818269
30/08/2015, 04:16
Narradora

Deirdre apenas te dedicó una mirada desvaída antes de volver a posar sus ojos sobre los papeles que tenía encima de la mesa. La mujer parecía más perdida a cada día que pasaba y no era extraño verla con la mirada ida durante largos ratos en esos últimos días de reuniones constantes. Sabías que con todo el asunto de Ethan y Nora había estado haciendo muchos informes y papeleo para la Clave y que la gente del Consejo de Alacante no os quitaba el ojo de encima. 

Gareth en cambio se acercó a ti y te agarró del hombro con camaradería cuando te acercaste a él. Mientras esperabais a que llegase el Gran Brujo Glanmore Peakes, tu mentor aprovechó para preguntarte por Ethan y sus progresos. 

Así el tiempo empezó a pasar y te diste cuenta de que Gareth se impacientaba poco a poco. Sus ojos se dirigían al reloj cada poco, aunque Deirdre no parecía siquiera consciente de que el brujo se estuviera retrasando. 

Habían pasado más de quince minutos cuando finalmente la puerta del despacho se abrió...

Cargando editor
Verbius Lamond Cargando pj
22286/12818274
30/08/2015, 04:26
Verbius Lamond

... Pero no fue Glanmore Peakes quien entró por ella. Eso te quedó claro en cuanto aquel joven dio un paso dentro de la sala y miró a su alrededor con cierta altanería.

Era un chico de unos veintidós años, alto y de aspecto atlético. No era corpulento ni excesivamente musculoso, pero parecía estar en forma. Vestía vaqueros, jersey y botas, todo negro y sobre el jersey llevaba una especie de chaleco largo hasta las rodillas, de cuero también negro. Su pelo era oscuro y estaba peinado con precisión.

Sus ojos se cruzaron con los tuyos mientras caminaba y pudiste ver que eran de un azul profundo y frío como el acero. Te devolvió la mirada con firmeza y esbozó una pequeña sonrisa de medio lado, afilada. Sus pasos eran lentos pero decididos y con cada uno de ellos seguía estudiando el lugar como si estuviera moviéndose por su propia casa. 

Al llegar a vuestra altura se detuvo y se dirigió directamente a Deirdre. - Vengo de parte de Glanmore. Él está indispuesto y no puede venir. - Su tono no era exactamente insolente, pero tampoco había ninguna deferencia en él. Parecía mantenerse en un equilibrio precario, bailando entre la buena y la mala educación, como si todavía no hubiera decidido hacia qué lado dejarse caer. - Pero ante vuestra insistencia, me ha enviado a mí a ver qué se os ofrece a los nephilim.

Abrió los brazos y volvió a cerrarlos juntando las manos delante de él al hacerlo. - Así que... Vosotros diréis.

Cargando editor
Andrea Youngblood Cargando pj
22286/12819617
30/08/2015, 17:40
Andrea Youngblood

No me gustaba que Lauretta se hubiera marchado del instituto, por muy mandona que fuera la echaría de menos. Había sido una figura fraternal muy importante durante toda mi vida y prefería tenerla cerca. O por lo menos en el mismo páis que. 

Carlo se lo tomó mejor o daba esa impresión, al parecer había sustituído las faldas de la italiana por las bragas de mi prima. Cuando hablaba de ella me daba un poco de reparo, si Gareth se enteraba de algo así le daría una patada en el culo. Probablemente. No sabía cuan protector era mi tito pero era lo más lógico. 

No, no estaba bien en el instituto. Ni siquiera podía mantenerme a salvo dento de este, ellos lo sabían y no dudarían en clavármela por la espalda. Ya lo habían hecho antes después de todos. 

Aquella mañana terminó la sonrisa perpetua de Andrea, ahora ya solo quedaba odio y rencor hacia aquellos que le habían hecho daño de tantas formas. Y si el resto quería odiarlo por alguna chorrada, ¡que lo hicieran! Los demonios se los lleven, me daba igual todo.

Llevaba toda la mañana de mala leche, pero solo por Carlo había tratado de reprimirla al mínimo. 

Mientras caminábamos íbamos charlando, nada en concreto.

- ¿Qué cómo creo que serán? Bueno pues deben parecerse mucho a sus colegas del instituto, así que imagino que serán unos auténticos psicópatas, unos gilipollas sin corazón que hacen de un grano un montón, unos arrogantes presuntuosos, escoria de mierda de esos que valoran más el filo de una espada que el alma de una persona. Que si, que tendrán un palo metido por el culo, no lo dudes - dije muy molesto mientras caminaba con las manos en los bolsillos.

- Oye tio, ¿tu quieres mezclarte con subterráneos? - pregunté. ¿Debería prepararme alguna runa antes? - esta vez pregunté con desconfianza.

Cargando editor
Carlo Greymark Cargando pj
22286/12821527
30/08/2015, 19:52
Carlo Greymark

Ante tus preguntas, Carlo no pudo evitar una risita maliciosa. - ¿Mezclarme? No, claro que no quiero mezclarme con Subterráneos, tío. Qué asco. - Se encogió de hombros. - Pero vamos a tomar un café, a ver cómo está el ambiente... Localizar sus puntos débiles y todo eso, tantear el terreno, ya sabes. 

Hizo una pequeña mueca y se giró un poco para mirarte. - Tampoco es que podamos matarlos. Los Acuerdos también cuentan aquí. Así que si pasa algo, que sea porque lo provoquen ellos.

Sacó la mano del bolsillo para pasar un brazo por encima de tus hombros. - Estás muy tenso, tío. Necesitas una ragazza que te relaje, tenemos que buscarte una. Aunque sea una Subterránea. 

Cargando editor
 Ethan Evans Cargando pj
22286/12821999
31/08/2015, 07:06
Ethan Evans

Me estaba costando acostumbrarme a aquella vida. Echaba de menos mi anterior vida, mi casa, mi habitación, mi cama, mis criados. Echaba de menos a mi familia. Echaba de menos que mi mayor preocupación fuese compaginar mi carrera como actor con la universidad. Echaba de menos los momentos en los que podía tranquilizarse sin tener que pensar en nada, que, si antes de todo lo que había pasado eran pocos, se habían vuelto inexistentes. Echaba de menos a mis amigos, a los que había dicho que me encontraba enfermo. Echaba de menos a alguien a quien poder contarle todas aquellas cosas. Echaba de menos y, sin embargo, no dejaba que se me notase. No quería mostrar debilidad. Tenía que mostrarme fuerte, por Emilie. Tenía que aferrarme a la idea de que, estuviesen donde estuviesen, mi familia esperaba a que los rescatase. Ni siquiera valoraba la idea de que estuviesen muerto.

Mantenerme ocupado me ayudaba. Siempre había algo nuevo que estudiar, movimientos que practicar o tweets que responder. El capítulo había sido emitido por fin, así que pude opinar sobre el vídeo al fin y mostrar mi rechazo a aquel que lo filtró y tranquilizar a las fans. Había estado esperando aquel momento desde que salió el vídeo a la luz y fue un verdadero alivio, la verdad. Andrea había conseguido joderme bien y no iba a olvidarlo jamás. Me aseguraría de ello. Por suerte, parecía que no se había ganado la simpatía de demasiada gente en el instituto.

Con todo, no todo iba tan mal. Estaba notando mejoría, cada vez me veía más fuerte y confiaba en que pronto podría valerme por mí mismo. Emille era una persona odiable, sádica y falta de empatía, un psicópata, vamos, pero al menos no era mal entrenador de todo. Sus métodos podrían ser poco convencionales, pero en aquel momento lo único que pedía era volverme fuerte para poder defender a mi familia una vez los encontrase. La marcha de Nora me dejó un poco descolocado. No era que la chica me cayese bien, pero al menos con ella al lado las críticas y las miradas se dividían entre los dos. Ahora el nuevo era yo solo y eso no me acababa de gustar. Además, tener a alguien en la misma situación que yo era un apoyo, aunque claro, yo eso no lo admitiría jamás. Espero que le vaya bien a la estirada.

Cargando editor
 Ethan Evans Cargando pj
22286/12822036
31/08/2015, 08:54
Ethan Evans

No había tenido el... placer de charlar demasiado con Alice. Por lo que tenía entendido, se trataba de una chica de acción, de las que pegaba primero y preguntaba después. Tenía la idea de que se trataba de una chica de pocas palabras, elitista y snov. Toda una creída, vamos. Sus ideas se vieron confirmadas en su mayoría después de aquel paseo con ella.

No soy ningún mundano. Indiqué con tranquilidad. Para mí aquello no era ningún insulto, más bien todo lo contrario. ojalá lo fuese, así solo tendría que preocuparme por los rumores que correrían ahora por las redes sociales. En vez de eso me encontraba con Alice, de "ronda". Aún así, me había dado cuenta por el tono en el que Emille usaba la palabra que los humanos no estaban muy bien considerados en el instituto, así que no iba a permitir que me llamasen mundano porque sí.

Wendigo... Añadí, apretando los labios, intentando recordar. Había leído mucho últimamente y le sonaba el nombre. Ah, sí. esos eran los que anteriormente eran cazadores de sombras, pero que se convirtieron en demonios. Lo cierto era que aquello me había llamado la atención cuando lo leí. Me preguntaba que era lo que podría llevar a un nephilim hasta aquel punto. 

Son solitarios por lo general. No soportan las malas de los que no les gustan y suelen ponerse violentos con ellos. Empecé, haciendo memoria. Me sentía como un niño, pero no iba a negarme a contestar. Podría pensar que no sabía nada de nada y eso era aún peor. Son blancos y de orejas puntiagudas. Les encanta crear cáos y son muy rápidos, fuertes y resistentes. Están hechos para luchar, por eso son la primera fila de las hordas demoniácas, como los nephilim, pero en el infierno, supongo.

Les afecta los cuchillos de ángel, el hierro, el oro, el fuego y la luz del sol. Y eso era todo. No era gran cosa. Como siempre, sentía que tenía más preguntas que respuestas. Dudé un instante antes de preguntar. Prefería arriesgarme a la ira de Alice que al riesgo de la falta de información. ¿Los wendigo pueden usar runas? Quiero decir, si antes eran nephilim, ¿siguen conservando ese poder? y ¿que es lo que lleva a un cazador de sombras a convertirse en demonio?

Cargando editor
Alice Herondale Cargando pj
22286/12822722
31/08/2015, 12:53
Alice Herondale

Alice te dedicó una mirada de reojo mientras le mostrabas tus conocimientos y te pareció notar un brillo de fastidio en su expresión. Probablemente creía que te había preguntado algo suficientemente complicado como para que no tuvieras ni idea y poder reírse de ti por ello. Pero la habías sorprendido.

- Los wendigo pueden usar runas demoníacas. - Te explicó entonces, volviendo a llevar la vista al frente. - Pero las runas del Ángel les quemarían en la piel, ya que su sangre ha sido corrompida. - Te miró de medio lado brevemente. - Igualmente nosotros no podemos usar runas demoníacas. Está prohibido y es incompatible con nuestra sangre de nephilim.

Siguió caminando y por un momento te pareció que estaba dispuesta a ignorar tu segunda pregunta, pero finalmente se encogió de hombros en un gesto rígido. - ¿Por qué alguien normal se puede volver un asesino? ¿Por qué un mundano querría convertirse en un demonio? - Preguntó con su frialdad habitual antes de seguir hablando con un tono algo desdeñoso. - Hay muchos motivos y maneras de corromper a un nephilim y arrastrarlo a alguno de los infiernos. No es una decisión, es que su espíritu se oscurece y la sangre del Ángel se pervierte en sus venas. Aunque también los hay que han vendido su alma a los Demonios Mayores. Ese es el precio a pagar, una eternidad de esclavitud.

Se quedó callada un instante y después te miró de reojo una vez más, como si dudase si decir algo o no. Finalmente pareció decidirse y volvió a llevar su mirada al frente. - Tú pareces estar en todos los líos. - Empezó, enarcando las cejas con condescendencia. - He notado que algunos estáis evitando a mi primo. ¿Sabes qué ha pasado? ¿O es sólo por lo de la mundana cobarde? - Pregunta finalmente, refiriéndose seguramente con ese apelativo a Nora.

Cargando editor
  (Gi) Sun-yun Herondale Cargando pj
22286/12823187
31/08/2015, 15:24
(Gi) Sun-yun Herondale
Sólo para el director

La reafirmación de Ami-son Aly en mi aspecto infantil empezó a hacer que se me acumulará suficiente riego sanguíneo en mi yugular como para sentir el pulso marcando los segundos de vida que le seguía concediendo a esa muchacha.

- Ojalá se te coma un oso, tía. Ojalá te arranque la cara a zarpazos antes de dejarte sin conocimiento. Y cuando te reconstruyan la cara para el ataúd que te pongan la de un bebé. ¿Sabes que diré entonces en tu funeral? "Una lástima porqué era taaaan mona". - le sonreí como punto y final a sus apreciaciones y a mis fantasías. 

El pulso se me fue rebajando a medida que la melodía de su voz se tornaba tan presente como ignorada, llegando a aquel punto en que pasaba directamente a acariciar mi subconsciente. Asentí alguna que otra vez a esa la verbolera en forma de nana, sin saber muy bien a qué asentía, de tratarse de otra persona aquello incluso me podría haber ocasionado problemas, pero en el caso de la chófer a lo sumo me podía comprometer a ayudarla a elegir las mejores bragas para una fiesta de pijamas, así que no necesitaba ni ser coherente con mis gestos, ni atender a qué me comprometía.

sin embargo, al oír el secreto de su arte de confesora, levanté la mirada hacia ella como guiada por ese oído que había sabido destriar lo internaste de su historia. - ¿Todo? Aseguras confianza y te lo dan todo. ¡Y eso que te conocen! "Puedes confiar en mí" - repetí las palabras de Aly ensayando su tono, y modulación de la voz - "oh, vamos, Malen, sabes que puedes confiar en mí". - afilé mi sonrisa satisfecha por esos datos y al encontrar la mirada de Ali-son parpadeé como esperando más datos.

Al verla fruncir el ceño, por un segundo temí la posibilidad de que me hubiese leído la mente, por más absurdo que ello me pareciera, sus ojos azueles eran tan profundos que parecían ser capaces de verte más allá de la ropa, de la carne, de las vísceras, de leer como a un libro que jamás había abierto.

Romeo. - respondí aliviada - Hamlet se tiraba a su prima, pero también acabó muerto, es normal confundirse.

Notas de juego

 

 

Cargando editor
  Émille Lalique Cargando pj
22286/12824088
31/08/2015, 19:16
Émille Lalique

Al ver a la supuesta directora en aquel estado casi me dio pena mi mentor. Él era quien llevaba el peso del Instituto, y compartir toda la vida con alguien que está destinado a perderse en sí mismo tenía que ser una mierda. A veces me preguntaba si Deirdre ya apuntaría maneras de joven, pero tampoco era algo que me quitase el sueño.

Al recibir sus preguntas sobre Ethan contesté de manera escueta, aunque dejé caer que estaría bien que encontrase luego unos minutos para hablar con él. No llegué a decirle el por qué, pero ahora que se había ido Nora podíamos dejar de hacer el palurdo esperando.

Finalmente, cuando la puerta del despacho se abrió y entró aquel aparente muchacho lo miré de arriba a abajo, estudiándolo. Mitad por instinto, mitad por precaución, me preparé para invocar mi lanza de ser necesario, aunque me relajé al escuchar sus primeras palabras. Indispuesto podía significar muchas cosas. ¿Pasar de nosotros? Indispuesto. ¿Convertido en una masa verde y burbujeante por alguno de sus hechizos? Indispuesto. ¿Muerto? Indispuesto. Aquella era también una palabra adecuada para no dar explicaciones. Mis ojos buscaron los de Gareth, ligeramente molesto por aquel cambio de planes.

- ¿A quién ha enviado en su nombre? - Pregunté, conteniéndome para no ser totalmente borde de primeras.