[Flashback]
Era el polideportivo del Instituto Alakhen II en la interestatal 80, a escasa distancia al oeste de Lincoln, Nebraska. La nieve que empezó a caer a media tarde había desvaído el amarillo chillón del rótulo hasta dejarlo en un tono pastel más sopotable mientras la luz desaparecía del crepúsculo de enero. El viento empezaba a adquirir esa cualidad invasiva y desbocada que solo se aprecia durante el invierno en la inmensa planicie que surca el sur del país. En esos momentos, solo representaba una molestia, pero si por la noche arreciaba la nevada, extremo sobre el que los meteorólogos no parecían ponerse de acuerdo, la carretera estaría cortada a la mañana siguiente. Pero al Señor Flemin le daba igual.
Obtuvo la llave del conserge ataviado con chaleco rojo y condujo hasta el final del alargado edificio de hormigón. Flemin tenía cuarenta y cuatro años, demasiados para andar tirándose a putas y comer bocadillos de pollo empanado.
Alguien había aparcado en el espacio situado delante de la puerta del Polideportivo. De hecho, todos los huecos a lo largo del edificio estaban ocupados, cosa que no le sorprendió.
Dobló la esquina y aparcó con el morro del Chevrolet apuntando hacia el campo de algún granjero, que a la luz grisácea de aquel crepúsculo apenas se adivinaba. En el extremo más alejado de su campo de visión divisó las luces de una granja. la familia estaría sin duda en el interior de la casa protegiéndose del frío. Fuera, el viento soplaba con fuera suficiente para balancear el coche. En aquel instante, una ráfaga de nieve ocultó brevemente las luces de la granja.
Flemin era un hombre corpulento de rostro rubicundo y la respiración ruidosa típica del fumador. Llevaba abrigo porque eso era lo que a la gente le gustaba que llevaran los prfesores. Nada de chaqueta. La llave del polideportivo yacía sobre el asiento del acompañante, sujeta a un rombo de plástico verde. Era una llave de verdad, no una tarjeta magnética. En la radio, "Elvis Presley" cantaba "Blue Suede Shoes", una canción rock. Lincoln contaba ahora con una emisora rockera en FM, pero a Flemin no le parecía apropiado el rock and roll, al menos en aquella parte del país, donde si te pasabas a AM aún oías a viejos furiosos anunciando a gritos las hogueras del infierno.
Apagó el motor, se guardó la llave del polideportivo en el bolsillo y comprobó que aún llevaba el diario, su viejo amigo.
Se apeó del coche, y una ráfaga de viento lo azotó con fuerza, haciendo que se tambaleara mientras las perneras de los pantalones le revoloteaban alrededor de las piernas. Lanzó una sorprendida carcajada de fumador.
Tenía las notas de Idalia en el maletero, pero no la necesitaría esa noche. Ni esa noche ni nunca. Sacó la maleta y el maletín del asiento trasero, cerró la puerta y pulsó el botón negro del cierre centralizado, el que cerraba todas las puertas. El rojo activaba la alarma y era para cuando estaban a punto de atracarte. A Flemin nunca le habían atracado. Imaginaba que a pocos profesores de instituto les sucedía, sobre todo en aquella parte del país.
A Flemin le había ido bien las cosas, sobre todo en los dos últimos años, tras familiarizarse con los intersticios más profundos de la enseñanza, pero, en cualquier caso, era un mundo que no podía compararse con el de las universidades, por ejemplo.
Se quedó quieto un momemto más, esperando a que el viento amainara un poco. Cuando sucedió, vio de nuevo las luces de la granja. La casa. Y tal vez detrás de aquellas luces, la esposa del granjero estuviera calentando en aquel instante una lata de sopa de guisantes Cottager o quizá descongelando un pastel de carne Cottager o unas raciones de pollo a la française. Sí, era posible, más que posible, mientras su marido miraba las noticias de la tarde con los pies enfundados en calcetines y apoyados sobre un escabel, su hijo jugaba a un videojuego en la consola de la planta superior y su hija estaba sentada en la bañera, envuelta en fragantes burbujas, leyendo "El Conde de Montecristo", o quizás una de las entregas de "Harry Potter", el favorito de la hija de Flemin, Carlene. Todo eso estaría pasando tras las luces, la articulación universal de una familia girando tranquila sin chirriar, pero entre ellos y el aparcamiento del polideportivo mediaban dos kilómetros de campo llano, blanco a la luz huidiza de un cielo encapotado y entumecido por la estación. Por un instante fugaz, Flemin se imaginó cruzando el campo con sus zapatos de ciudad, el maletín en una mano y la maleta en la otra, abriéndose paso entre los surcos congelados hasta por fin llegar y llamar a la puerta. La puerta se abriría, y desde el interior le llegaría el aroma de la sopa de guisantes, ese olor tan reconortante, y oiría al meteorólogo de la KETV anunciar desde la otra habitación: "Pero echemos ahora un vistazo a este sistema de bajas presiones que se avecina desde las Rocosas".
¿Y que diría Flemin a la esposa del granjero? ¿Que pasaba por allí y había decidido quedarse a cenar? ¿Podía empezar diciendo: "Señora, según al menos una fuente que leí hace poco, todo lo que ama le será arrebatado"? No estaba mal para romper el hielo, sin duda despertaría el interés de la esposa del granjero por el desconocido profesor que acababa de atravesar el campo este de su marido para llamar a la puerta de su casa. Y cuando lo invitara a pasar para saber más del asunto, podía abrir el maletín y darle un par de sus libros escritos.
Se estaba congelando allí de pie.
Dio la espalda al campo y las luces que brillaban en su extremo más alejado y echó a andar hacia el polideportivo, caminando con cuidado para no dar un patinazo y caer cuan largo era. No sería la primera vez, de hecho, le había pasado muchas veces en muchos aparcamientos. A decir verdad, ya le había pasado casi de todo, y suponía que eso formaba parte del problema.
El tejado del polideportivo tenía alero, de modo que pudo reguardarse de la nieve. Vio una máquina expendedora de Coca-Cola que exigía el importe exacto. Había también una máquina de hielo y otra de comida basura, con barritas de chocolate y distintos tipos de patatas fritas colocadas tras muelles de metal que parecían de somier. La máquina de golosinas no exigía el importe exacto. El viento rugía. La nieve se arremolinaba en torno a sus zapatos de ciudad. Flemin entró en el polideportivo. El interruptor de la luz estaba a la izquierda de la puerta. Encedió la luz y cerró la puerta.
[/Flashback]
mis manos temblaban de manera descontrolada, a la par de la sangre se sincronizaba con los latidos de mi corazón el cual parecia un motor que pronto saldría de mi pecho. Con un temor inusual y sintiendo la nieve que gracias a un viento fuerte y sumemente helado se paseaba por mi cuerpo y enredaba mi cabello, comence a dar paso lentos y temerosos en dirección de aquel polideportivo que se alzaba imponente frente a mi.
Dando una sigilosa mirada hacia atras pude contemplar como queriendo que fuera mentira, junto al automovil en el que habia llegado luego de conducir defrenadamente por entre la nieve; el automovil de un maestro del instituto, al que no le sentia ningun tipo de aprecio más que el que se puede sentir por cualquier ser humano, ciertamente nunca me habia agradado su metodologia de enseñanza y detestaba su prepotencia, sin embargo y pese a ello, nunca me senti tan temerosa de encontrarle, claramente encontrarle sano y salvo seria un descanzo que haria que el temblor de mi cuerpo y el fuerte latido de mi corazón se apaciguaran, pero.. y si no le encontraba sano y salvo, si le encontraba y ..... me tome la cabeza con ambas manos, las cuales se comenzaban a tornarse moradas por el frio del exterior mezclado por la reacción causada por mi miedo. -calmate Idalia tienes que calamarte tan solo son imaginaciones tuyas.... repeti aquel pensamiento varias veces en mi mente, aun alejada del polideportivo.
Nuevamente comence a dar pasos cortos y temblorosos acercandome cada vez más a aquella enorme construcción.
De rrepente, al estar frente a la puerta y tomar la manija; mis manos descubiertas (ya que me habia olvidado los guantes al salir tan apresuradamente de casa), entraron en contacto con el helado metal que con mi heladas manos hizo que una sensación parecida a una quemadura me forzara a girar rapidamente la manija, para que la puerta se abriera. Nunca pense que una puerta se pudira abrir de forma tan lenta... luego de lo que me parecieron horas, la puerta yacia completamente abierta mostrando el interior del polideportivo, aun cuando la luz se encontraba encendida, mis ojos solo podián distiguir dos figuras en el interior del edificio una era de una mujer.... es figura, ese modo de estar de pie, ese movimiento, mi rosotro palidecio al reconocer a la mujer, era mi madre, sin embargo el calor de mi cuerpo y el aire que tan apresuradamente entraba a mis pulmones, se esfumaron por un momento al reconocer la figura que yacia junto a ella en el piso ... se..se...ño..r luego de aquel tenue sususrro,mi cuerpo perdio movilidad, la respiracion casi que se corto y de mi garganta no salia ningun sonido, tan solo permanci alli de pie con los ojos abiertos como en otro mundo.
The loosers are de winners... the saints are the sinners... uuummm.... ummmummm.... Mi voz se difuminaba tan suave.. tan dulce... pequeña en aquel polideportivo desierto... un leve murmullo acompañado de un movimimiento aún más leve del cuerpo... acompasado... casi plácido... The angels in heaven..... uuuhhhmmm... keep falling, keep falling...
Que tibio.... que tibio era... que sensación tan reconfortante...Cuántas veces la había imaginado? Cuántas veces, despertando de la pesadilla, lo había querido imaginar con los ojos húmedos y amargos de sal, en la mano? Ahora estaba allí.... y era tibio... y era tan suave. Lo acariciaba... con la sonrisa en los labios... sosteniéndolo con una mano mientras con la otra lo acariciaba. Recorriéndolo con la yema de los dedos, con los ojos, con el movimiento de la cabeza... sintiendo lo casi aterciopelado de su superficie... y aquel gotear tibio...
God is no forgiver... He demands and you deliver... Uuuhmmm uuhmmmm..... sentía el dibujo de la sangre sobre mi piel, deslizandose... resbalando espesa sobre mis manos, mis antebrazos...dibujando filigranas carmesí sobre el pálido de mi carne... Y yo sonreía.. porque esta vez no era yo... esta vez.... Uuhhmmmm The demons in hell....uuhmmm... Keep calling... keep calling...
... se.. se...ño..r
Ni siquiera me sonó familiar, anestesiados los sentidos... anestesiada la razón... anestesiada la poca humanidad que me dejaron... la que tanto me había esforzado en mantener... y lo aferré contra mi pecho revolviéndome contra aquella voz como un animal. Era mio... era mio y no me lo quitaría. Mi trofeo, mi caza, mi derecho, mi venganza, mi esperanza, mi oportunidad...mi... renacer..... Los ojos intentaban enfocar mientras el cerebro se negaba a definir las formas... Animal ahora... solo eso... solo instinto... miraba a un lado y otro... Rojo... solo rojo... y aquel calor que me devolvía el mío... uuhmmm... uuhmmmm.... keep falling....
Lo aferraba contra mi pecho. Y el azul de mis ojos buscaba sin ver atacando las sombras con furia inusitada... Era mio... mio...El cerebro intentaba enfocar obligado por el instinto. El instinto. Esa sensación primaria... profunda...ese sentir que va más allá de discusiones sobre hormonas y almas...pura esencia... puro ser. El azul de los ojos buscaba sin ver... porque mi instinto ya había visto... ninguno más fuerte... ninguno como ella... Nuestros ojos se encontraron, el sol había entrado y lo miré de frente... y dolía... como dolía...
uuhmmm uhmmm...The loosers are the winers... La canción estallaba en mi cerebro... su mirada me estallaba en el pecho... Azul contra azul... Idalia... idalia.... id.... cerraba los ojos mientras aún lo aferraba con más fuerza... que tibio era... que agradable...... Ida... idalia.... uuuuuhmmm.... keep calling...
Abrí los ojos, sin estar segura de hacerlo parar querer atarme a la realidad o para desligarme de ella totalmente... Idalia me observaba como suspendida en aquel lugar...casi irreal... El charco de sangre me rozaba los pies... Flemin, eviscerado, me miraba con los ojos muy abiertos pareciendo buscar la respuesta a un por qué que sus labios ya no pronunciarian.... y yo... yo quise gritar cuando, al bajar los ojos a mi pecho, descubrí que aquello que abrazaba contra él y que tanto me reconfortaba era el corazón sangrante de aquel hombre... y el hecho de que yo misma se lo había arrancado...
QUE SENTIRIA SI LE HICIERAN ESO A USTED!!!! Aquel grito se repetia una y otra vez en mi mente cada vez con más fuerza, pese a ello mi cuerpo no respondia mis manos permanecian helada mis pierna temblaban mi garganta se sentia reseca... tan solo mis ojos me hacian ver que no soñaba, que no se trataba de una de esas pesadillas... como deseaba que lo fuera ...
como deseaba que se tratara de una pesadilla, y que solo abrir mis ojos despertaria en mi habitación, luego iria a la de mi madre y le daria un beso en la mejilla, ella despertaria algo preocupada y terminaria recostada a su lado para que entre las dos concluyeramos que tan solo fue un sueño y que todo estaria bien... pero ... no... no era asi.. mis ojos no se abririan, ni siquiera eran capaces de parpadear.... tan solo se movian de un lado a otro observando, sin detnerse como en un vaivén la escena que tenia en frente.
Siempre pense que el rojo resaltaba en mi madre la sensualidad de la que nunca habia sido desprovista; ahora, el rojo inundaba su rostro, su pecho, sus brazos, su abdomen... sus manos... a sus pies un enorme charco rojo reposaba ante ella como dandole un aire de diosa.. el goteo de un objeto carnoso, humedo aun casi latente descendia lentamente hacia el charco del piso, ella lo tomaba como si de un presciado objeto se tratara ...
Mis ojos observaban atonitos aquel macabro cuadro, en un momento y como si el aire hubiese vuleto a mis pulmones la respiracion comenzo a fluir nuevamente por mi cuerpo, comenzando de forma suave, pero aumentando cada vez más y más y mas... en un momento mi respiración era ten acelerada que poco me podia contener, una fuerte exhalación inundo completamente mi cuerpo y en un momento mis manos tomaron con desesperación mi cabeza y de mi pecho salio todo aquel aire en forma de un ahogado grito
AAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!
el grito retumbo por todo el polideportivo a la par que mi cuerpo caia desfallecido sobre mis rodillas...
allí arrodillada en el piso, con mis manos sujetando mi cabeza, y mi mirada hacia el piso.... de mis ojos comenzarón a salir grandes gotas saladas que se estrellanban con fuerza contra el suelo .... mis labios comenzaron a susurrar de forma casi impercepteble y repetidas veces ... tan solo es un pesadilla, tan solo es una pesadilla despierta idalia despierta... vamos despierta
El grito desgarró el aire y algo más que eso.. Desgarró el velo ya de por si tenue que separaba el recuerdo del ahora... desgarró de nuevo mi vida... Mi vida... una vida que olvidé que ya no era mía... desgranándola y reabriendo las heridas que nunca llegaron a cerrar, que ahora supuraban gotas carmesí... purulentas... enfermas... podridas... Porque hay cosas que no pueden perdonarse. Porque hay momentos que son infiernos...que llegan a tu vida, pero no se van.
Miraba aquel corazón entre mis manos mientras el grito me rompía la conciencia. O quizá me la devolvía. Me devolvía allí... a ellos... Porque miraba las gotas de sangre en mis manos y no temblaba.. Miraba el cuerpo inerte, y no sentía temor.Calibraba... asumia.. porque esta vez no era mi dolor, no mi humillación, no mí sangre... y cada gota que había derramado, justa o no, necesaria o no... me había devuelto un poco de la que me robaron... Me sentía bien... tan bien....Pero aquel grito, aquella voz pareció arrastrarme y querer anclarme a lo racional, a lo debido... Tan parecida a mi propia voz.... Era mi voz? Sí. Mi propia voz horrorizada de mi misma. Aquella era mi voz. Pero cómo era posible? Manaba de mi pecho en la distancia... de mi corazón...
No.. tú no....
Sentí el resbalar de la víscera entre mis manos, el golpe sordo al golpear el suelo, y perdida en su rojo durante un segundo, levanté los ojos a mi hija un segundo después. Había leído cuando ella solo era un anhelo en mi vientre que, tener un hijo, era aceptar que en adelante tu corazón latiría fuera de tu cuerpo... y viendo el corazón de aquel hombre a mis pies, sintiendo el mío lejos, en las manos de ella... supe exactamente lo que significaba aquella frase...
El momento que me condenó al abismo no podía ser perdonado.... no quería que fuera perdonado... Pero, al no hacerlo... me había condenado a un tormento mucho peor.... Porque ahora era yo la que sentenciaba.. yo la que no podía ser perdonada... Porque ahora, había condenado a lo que más quería en este mundo a otro infierno... Quizá... después de todo, no se puede escapar del averno...Quizás, después de todo, impuestas o no... todo el mundo carga sus propias tinieblas..
Idalia... la voz apenas me manaba del pecho... envuelta en sangre...Me obligaba a enfocar, me obligaba a no correr hasta ella y abrazarla...porque no quería tocarla... a ella no... no al azul limpido de su mirada... Auqneu quizá ya no lo era tanto... Idalia... sal de aquí.. mi vida... sal.... la miraba negando con la cabeza... Hubiese querido llorar, pero ya no podía... Vete amor... vete... te lo explicaré.. pero vete ahora.... la policía puede llegar...
No... su azul no volvería a ser igual... lo sabía.. y nunca me perdonaría por ello
mi rosotro se levanto contra mi voluntad, mis labios parecián apretados, y mis ojos, mis ojos ....
siempre me senti orgullosa de ellos, nunca intentaba ver cosas desagradebles por miedo a contaminar mi mirada, y tambien por temor a poder contaminar a aquellos a los que veia; tambien gracias a ello, generalmente mis ojos eran capaces de ocultar mis sentimientos y no eran sencillos de leer, casi nadie lo conseguia.
La unica con esa capacidad era mi madre, para mi era complicado esconderle algo, desde un noviazgo furtivo, hasta una hojeada de una revista porno...
pese a ello ahora... mi mirada era desubicada, perdida. Sentia, como si todo aquel brillo que se notaba en mi mirada hubiese desaparecido... mi respiracion era normal denuevo, no entendia por que, tan solo conseguia observar aquel color rojizo cubriendo a mi madre... ya las lagrimas no brotaban por mi ojos, ningun sonido se atrevia a salir de mi ofuscada y taponada garganta.
Gire mi mirada... tonta y vagamente hacia la de mi progenitora... su mirada parecia asustada.. impactada... ¿en que estaria pensando? tan solo la miraba perdidamente sin apartar mis ojos de los suyos... por mi mente pasaban una y otra vez imagenes que tan solo habia compartido con ella, en ese instante y como si mi cuerpo reaccionara de nuevo; mi mano se apoyo sbre el suelo y mi piernas hicieron un esfuerzo para ponerme en pie... no entendia por que lo hacia... pero no esta vez.. no le daria gusto, esta vez y aunque lo deseaba con el corazón, no le desobedeceria.
Con pasos pesados y toscos dirigi mi cuerpo lentamente hacia donde ella se encontraba rodeada por aquel rio de fluidos rojo que emanaba mi ya antiguo maestro... con pasos cortos veia el rostro de mi madre un poco más cerca.
Más autómata que niña... muñequita rota a la que habían dado cuerda y se dirigía obcecada allá a donde la habían encarado sin darse cuenta que chocaría contra una pared... sin importarle... Mierda, mierda....
Me había llevado el pelo hacía atrás con ambas manos, sin darme cuenta en el gesto involuntario que me teñía los mechones de un rojo que ya jamas me abandonaría, que ya llevaba conmigo, incluso antes de todo aquello...pero fue al sentir la pequeña gota aún tibia serpentearme la piel... recorrerme la frente sorteando la ceja derecha y la sien... la mejilla.. cuando me di cuenta, cuando me miré las manos.. cuando frenética empecé a frotarlas contra los tejanos intentando apartar de mi aquel granate profundo y demasiado caliente...
IDALIA!... Aún frotaba mis manos contra el tejano azul cuando levanté la mirada hacia ella... Qué iba a hacer con ella? Qué podía hacer?? Una sensación de ahogo.. de impotencia y autentico terror empezó invadirme... Mierda mierda... mi niña.. mi niña.... Me mordía el labio inferior con tanta fuerza que casi me hice sangrar, mientras me frotaba las manos librándolas de sus restos.. mientras le miraba allí.. tirado y ensangrentado sobre el suelo... y mis ojos brillaban de nuevo con el relámpago de algo más profundo que el odio en ellos... Maldito... maldito...
Sí.. maldito él... maldita yo... Yo pagaría por lo hecho, no me arrepentía... pero ella no.. Idalia no...
El sabor de mi propia sangre en el paladar fue como una bofetada que me devolvió la extraña lucidez demente que me había llevado allí... y con paso firme me interpuse entre mi hija y el cuerpo de Flemin...
Idalia...reacciona... reacciona mi niña! la sujetaba ahora por los codos mientras mi mirada acerada sujetaba la suya desviandola de todo aquel rojo... IDALIA! qué haces aquí? Tú no deberías estar aquí? Qué haces aquí?
Podría haberle dicho que no era lo que parecía.. podría haberle repetido que se marchara... Pero conocía a mi hija,y se parecía tanto a mi... Aún era más inteligente... e igual de cabezota...
[Flashback]
La clase disponía de dos hileras de mesas cubiertas con sendos alumnos de rostros pálidos metidos bajo las maderas de modo que éstos parecían cadáveres. Delante de las mesas había una mesa más grande sobre la que se veía una Biblia, una guía de disección de ranas y un teléfono móvil color carne. Más allá de las mesas de los alumnos se abría una puerta del baño. Cuando encendías la luz del baño se ponía en marcha el extractor de aire. Si querías luz, tenías que apechugar con el extractor, no había vuelta de hoja. La luz era un fluorescente cargado de fantasmas de moscas muertas. El aire estaba impregnado de un olor muy determinado, mezcla de producto de limpieza contundente y el moho del lavabo. Flemin se lo sabía todo de memoria. Consideró la posibilidad de poner en marcha la calefacción, pero haría ruido y además, ¿para qué?
Se desabrochó el abrigo y dejó el maletín sobre su mesa. Se sentó con los faldones del abrigo extendidos a su alrededor como una falda o un vestido, abrió el maletín, hojeó los distintos folletos, libros y examenes, y por fin encontró el arma. Era un revólver Smith & Wesson del 38. Le paso la llema de los dedos.
Tenía ganas de fumar, alargó la mano hacia el móvil y de repente se acordó del cuaderno. Deslizó la mano en el bolsillo derecho del abrigo y lo sacó. Era un viejo cuaderno de espiral, comprado por un dólar cuarenta y nueve en la sección de papelería de algún tugurio olvidado de Omaha, Sioux City o tal vez Jubilee, Kansas. La tapa aparecía arrugada y casi desprovista de toda marca original. Algunas de las páginas se habían desprendido parcialmente de la espiral que encuadernaba la libreta, pero todas seguían en su sitio. Flemin llevaba ese cuaderno desde hacía casi siete años, desde la época en que era profesor de marketting en la universidad.
Abrió el cuaderno. Pasó página tras página escrita con cien bolígrafos distintos, e incluso algún que otro lápiz, deteníendose a leer aglunas entradas. Una de ellas decía: "Se la mamé a Jim Morrison con mi boquita de piñón (LAWRENCE KS)". Los lavabos estaban repletos de pintadas de homosexuales, casi todas ellas aburridas y repetitivas, pero lo de "boquita de piñón" no estaba mal. Otra rezaba: "Al Gore es mi putita favorita (MURDO S DAK)".
La última página, a tres cuartos de cuaderno, solo contenía dos entradas. "No masques chicle Durex que sabe a goma (AVOCA IA)" y "Cuchi cuchi, cómeme el chichi". Le encantaban todas aquellas "chis".
Esperaba entretenido con sus cosas mientras los alumnos tenían frente a ellos un rana que debían, bajo la supuesta atenta mirada de Flemin, hundirle el visturí y rajarle toda la barriga y mirar las visceras como si pudiesen averiguar el futuro en ellas. Todas las ranas estaban metidas en botes de una capacidad aproximada de un par de litros de agua, pero que sólo contenían una rana con mirada pasiva y con los músclos tensos preparadas para un salto, que sin duda, sería el último de su vida.
Eran como gladiadores que miraban a Cesar antes de que éste le hechara los leones para que los devoraran, con devoción. Como si entendieran que allí delante, al otro lado del cristal, aquel adolescente que miraba el cristal con cara curiosa, era su verdugo.
Todos los alumnos poco a poco ivan sacando sus ranas y las ponían sobre la mesa, todos menos una.
Mis ojos contemplaban incredula aquella escena... era verdad, siempre pensé que la mayoria de mis compañeros eran unos tarados y sin la suficiente capacidad para utilizar aquellas valiosas neuronas de las que habian sido dotados... no; no poseian la suficiente fuerza para incuplir con una labor tan desagradable como la que tenian frente a ellos... eran completamente automatas, parecian maquinas sin sentimientos o simplemente.... eran guiados por una curiosidad absurda.
Si lo que querian era ver los organos de un anfibio, por que demonios no veian un libro, o buscaban por internet. De seguro que encontrarian toneladas de informacion e ilustraciones detalladas, mis dientes se chocaron causa de la ira que ahora comenzaba a invadirme.
Ante este razonamiento... baje mis ojos para observar con espanto aquella pobre criatura; se movia... se movia (Trage saliva..) su pecho se movia apresuradamente, no solo por el hecho de permancer encerrada; sabia que... Aun cuando era un animal diminuto e indefenso comprendia perfectamente el proposito para el que se encontraba alli ... en efecto la rana predecia que la matarian.
Mi respiracion se vovia ofuscada, ya mis demás compañeros habian iniciado su respectivo trabajo, yo tan solo pemanecia alli estatica, recorriendo una y otra vez con mi mirada aquellos despiadados jovenes que comenzaban a abrir la pobre criatura... no puedo..no quiero... NO PIENSO HACER ESTA ESTUPIDEZ!.. lo que comenzo como un susurro rapidamente se conviritio en un grito de inconformidad que interrumpio el silencio funesto del salón de clases.
Me retire de mi lugar observando con un aire lleno de ira al hombre que yacia en su sillón pretendiendo hacerse pasar por un buen maestro... aquel hombre mucho mayor que yo, y responsble de que nos encontraramos en aquel inmundo salón ejecutando aquella aquerosa tarea.. No pienso cometer este error profesor Flemin, las palabras salieron seguras de mi boca a la vez que mi cuerpo ergido y mis ojos decididos observan fijamente a aquel hombre.
Revolvió el contenido del bolsillo interior del abrigo y encontró papeles, un viejo recibo de peaje, un frasco de pastillas que había dejado de tomar y por fin el bolígrafo que siempre ocultaba entre la basura. Había llegado el momento de anotar los hallazgos del día. Dos buenos, ambos del mismo servicio, uno sobre el urinario que había usado y el otro grabado con cuchillo en la vitrina de los mapas que había junto a la máquina de golosinas Have-A-Bite. (Por alguna razón, la empresa Snax, que en opinión de Flemin ofrecía productos de calidad superior, había desaparecido de los institutos cuatro años antes). EN los últimos tiempos, a veces transcurrían dos semanas sin que Flemin viera nada nuevo, ni siquiera variaciones aceptables de algo antiguo. Pero de repente, zas, dos en un solo día. Dos el último día, como si se tratara de una especie de señal.
De pronto un grito le saco de su estupor, una alumna gritó que no podía hacerlo y una sonrisa se dibujo en sus labios. Se levantó del asiento, con el boligrafo en su mano, moviendolo lentamente con sus dedos. En la caña de éste se veían impresas en dorado las palabras DELICATESSEN COTTAGER, LO BUENO, junto al logotipo, una choza con tejado de paja y humo saliendo de la pintoresca chimenea ladeada.
Tienes que hacerlo. Si quieres aprovar tienes que hacerlo. Su voz era rontunda. Cada vez que hablaba a sus alumnos, éstos aceptaban la orden como si de un ejercito se tratase, como si no se pudiera discutir, pues su torrente de voz y su personalidad, anulaba la más mínima reveldía de algún adolescente fuera de control.
Pero hoy su voz parecía no funcionar y aquella muchacha volvió a reafirmarse en sus palabras. No podía hacerlo, y a Flemin le entró un cabreo que le hizo temblar el bolígrafo en su mano. Ahora, ahora presisamente que se disponía a apuntar sus dos nuevos descubrimientos, aparecía la típica niña llorica que no quería rajar a una rana, que para su desgracia y aunque ninguna de las dos lo sabía, ya estaba muerta desde el momento que la metieron en el tarro de cristal.
Tienes que hacerlo ahora. O te verás las caras con el Director.
Su torrente de voz salió como una daga enveneada lanzada a través del espacio que separaba aquella adolescente de aquel hombre cuarentón. Era imponente y no admitía discurción alguna. El miedo que le tenían los alumnos era justificado, según un rumor que había en el instituto, aquel hombre no andaba bien de la cabeza, decían que estaba loco.
Se volvió a sentar en su silla, con el abrigo aún puesto, se inclinó aplicadamente sobre el viejo cuaderno de modo que su sombra se proyectó sobre la página. Suspiró, esperando no ser interrumpido nuevamente. Bajo las dos últimas entradas añadió "Salve a judíos rusos y gane valiosos premios (WALTON NEB)" y "Todo lo que amas te será arrebatado (WALTON NEB)". Luego vaciló un instante. Nunca añadía notas explicativas, pues le gustaba que sus hallazgos hablaran por sí mismos, y las notas convertían lo exótico en mundano (o al menos eso había llegado a creer ya que los primeros años acotaba las entradas con entera libertad), pero de vez en cuando aún le parecía que una nota al pie resultaba más aclaradora que decepcionante.
Agregó un asterisco a la segunda entrada ("Todo lo que amas te será arrebatado (WALTON NEB)"), trazó una línea de cinco centímetros en la parte inferior de la página y debajo escribió:*
[/Flashback]
mis ojos contemplaban tonta y vaciamente el rostro sumergido en la sangre del suelo en el que yacia aquel rostro masculino mayor aque rostro al que enfrente desafiante aquella tarde en el salón; sus ojos abiertos aun brillantes, no importaba que su corazón ya no latiera sus ojos mantenian aquella mirada que me saco de mis cavales aquel día.....
mis labios se movieron compulsivamente repitiendo, rememorando llevando ante aquel cadaver y ante aquel momento, la posible razón de que su corazón mantuviera su ultimo latido en las manos manchadas de mi madre.... - pues entonces ire a verme la cara con el director, al el rostro de el es mas agradable que el suyo.... .... .. .. ..
por cierto el tono de mi voz se volvia íronico haciendo casi visible aquel día aquella escena. Mi expresion retomaba auquellos rasgos ironicos y amenazantes con los que le diriji las ultimas palabras a aquel hombre que se hacia llamar maestro. -que sentiria si lehcieran eso a usted..... QUE SENTIRIA SI LE HICIERAN ESO A USTED!!!. las lagrimas salian de mi ojos mientras lo cubria con mis manos
que sentiria si le hicieran eso a usted
que sentiria si le hicieran eso a usted
que sentiria si le hicieran eso a usted
mi voz se iba entrecortando, mientras en mi mente se dibujaba el rostro del señor flemin en el cuerpo de una rana.... atrapado en un cristal. con su respiracion agitada frenetica su ojos suplicantes ante el bisturi que se acercaba a el--- en ese rol de asesino una mano masculina sujetaba el letal instrumento. Era el cuerpo del señor Lenin pero en cambio de su rostro el de mi madre aparecia sobre sus hombros.... ma-ma-madre...
Como si algo me volviera de golpe a la realidad detuve mi ahogado sollozo y descubri mis rostro. Mis manos ahora se encontraban calidas... pero temblaban como una hoja.Mi mirada se perdia entre el rojo de la sangre que tenia a mis pies... lenta my lentamente comenze a levantar esa mirada ahora perturbada, confundida.. mi ojos buscaron los de la mujer a la que durante tanto habia asmirado habia seguido .... habia amado... no queria aceptarlo no queria aceptar la escena que estava observando.... mis ojos se clavaron en los suyos mientras de mi garganta un sonido que asemejaba a una risa salio de forma fuerte, casi demencial... estoy soñando verdad... verdad que si madre, verdad que esto no es real.. las palabras mezcla de incredulidad y demencia brotaron inocentemente... mis piernas se movieron una vez mas hacia mi madre ...
en un rapido movimiento mis brazos rodearon su delgado y estilizado cuello.... aferrandome con fuerza al cuerpo de mi madre.....despertemos te lo pido madre mia despertemos juntas de esta pesadilla... las lagrimas comenzaban a brotar una vez más de mis ojos deslizandose por los hombros de mi madre lagrimas con las que esperaba limpiar algo del carmesi tinte que ahora la manchaba... levante mi cabeza y acerque mis labios a su oido ....tan solo un sollozo casi un murmuro salio de mis labios antes que mi cabeza se volviera a acomodar sobre sus hombros... que sentiria si le hicieran lo mismo
Idalia........
Desmoronada... rota... Casi la sentí resquebrajar cuando se abrazó a mi, cuando sus lágrimas mojaron mi hombro abrasándome la piel... sabía que aquella sensación ardiente me acompañaría el resto de mis días... que me torturaría... un nuevo infierno que soportar.. el peor de todos...
que sentiría si le hicieran lo mismo
Ceñida por sus brazos sentí sus palabras cincelar una verdad demasiado repugnante en mi cerebro... Sí... acaso no había susurrado yo eso mismo mientras el bisturí seccionaba su piel?... mientras el recuerdo me llevaba a aquel otro lugar... a aquel otro tiempo... a aquel deseo de venganza profundo, tan arraigado que ya no era otra cosa que yo misma, mi propia esencia... Sí... que sentirias? Que sentirias si fueras tú?... si fuera tu carne la que se abre... si fuera tu cuerpo el que sangra... tu alma la que se pudre... La sonrisa se me había dibujado en los labios mientras el cuerpo de aquel hombre pagaba por los pecados de aquellos otros... por los suyos... que importaba?... Ahora yo debía pagar por los míos...
Mi amor... los brazos me pesaban una tonelada, como si la sangre de aquel hombre tirara de ellos y les impidiera el movimiento. Luche contra él... contra mi misma... elevando las manos temblorosas para acariciar la cabeza rubia de mi pequeña... mi pequeña... que ya no lo era... Mi niña... mis dedos rojos dejaban un rastro carmesí en el dorado de su pelo... y aquella visión, más que cualquier otra, me llevó a la naúsea... Escuchame Idalia... escuchame bien...
Separé su cabeza con cuidado, con mimo... buscando aquellos preciosos ojos suyos... Eran tan bonitos... Qué les había hecho? Los había condenado para siempre... No me lo perdonaría jamás... Perdida en sus ojos dudé... Que podía decirle? Plenamente consciente de lo hecho.... que decir? Mi hija era como yo... Igual de cabezota.. aun más lista... mejor decir la verdad....
Idalia... yo.... negaba con la cabeza... Idalia... busqué ayuda... te lo juro, pero.... los ojos se entornaron un segundo al cuerpo de Felmin, recorriendo su interior sangriento... sus ojos sin vida... y al volver a ella el brillo frío y distante había vuelto a mi azul... De nuevo allí... en aquel callejón... Idalia... hay momentos que no pueden olvidarse... que no pueden perdonarse... que no deben ser perdonados.... Hay momentos por los que alguien debe pagar.... me hundía en sus ojos con los mios llameando... por los recuerdos... por la rabia... por la culpa... Quizá no fuera él quien debió hacerlo... pero..... el deje de desprecio me tiño la mirada y la voz... alguien... debe pagar....
Nadie me protegió a mi... pero yo te protegeré a... sentí las palabras abrasarme la garganta... amargarme como hiel en los labios y no puede continuar la frase... Había protegido a Idalia de aquel cerdo... de la humillación a la que la sometió.... del sometimiento... de.... La punzada en el pecho se acentuaba más y más... Lo había hecho? Miré de nuevo sus ojos llorosos y de nuevo me invadió la nausea....Porque supe que no lo había hecho por ella... porque supe que lo había hecho por mí y por la podredumbre de mi ser....
Porque había momentos que no debían perdonarse... y este era uno de ellos...
no... mi mente se rehusaba a volver completamente, a reacionar, a asimilar, tan solo a digerir aquellos sollozos aquellas palabras que retumban como eco en lo más profundo de mi alma; mi pecho dolia pero, ¿que sucedia? .. acaso... acaso comprendia aquellas palabras que mi madre buscaba para mi, mis ojos se encontraban frente a los suyos, mirando sin observar... intentando comprender.... sentia como si aquello a lo que llamaban inteligencia fuera un parte ajena a mi ser... tan solo queria pretender que nada esto sucedia que esa mirada asustada, resignada y debil no era la de mi madre... queria que esto no fuese de ese modo, intentaba refugiarme en aquellos recuerdos pasados, aquellas frases; que como algo sagrado le repetia al irme a la soledad de mi cuarto....
Pero por más que intentara huir, escapar... ecerrarme en aquel absurdo caparazon que algunos llaman demencia no lo conseguia.
Ella siempre me habia enzeñado a ser fuerte, a actuar con astucia, con valor, no dejarme controlar por la situación sino ser yo quien la controlara....
ante este recuedo volvi a aquel momento en el que aun temblorosa intetaba abrir la puerta de aquel estadio..
mi respitación se calmo y mis ojos volvieron a la realidad, mi madre se encontraba fente a mi con su azul y profunda miada clavada en la mia, lo habia conseguido habia conseguido hacerme regresar....
Mamá... dije con una voz ahogada, ahora conciente de la dificil situación en la que ambas nos encontrabamos, sentia la humeda sangre sobre mi piel, y observaba con espanto la expresión de mi madre.
lo se dije en un sollozo intentando calmarla intentando hacerle ver que no me dejaria ganar de aquella situación... se que esta no eres tu,pero.... por favor madre dime por que?, dime por que lo has hecho, gire mi mirada encontrandome de nuevo con los frios ojos del señor Flemin mientras un escalofrio me embriagaba completamente.... lentamente dirigi nuevamente mi mirada a la de mi Madre.
Mamá... sabes muy bien lo mucho que te amo, siempre he contado con tigo... y se que esto es mi culpa, pero... mi voz se ahogaba facilmente y me era dificil mantener la calma. Por favor te pido que ahora cuentes con migo... baje mis manos para tomar con tenura las suyas, aun manchadas aun humedas resbaladizas, pero no me importaba, por una vez aquel repudio por la sangre quedaba de lado, para intentar darle calma a lago mucho más importante.
Afrontaremos esto como siempre ha sido... juntas..
Hay momentos que no deben ser perdonados... momentos que te arrastran a un infierno que no tiene fin... que intentas disimular... maquillar con sonrisas, con pieles, con vendas... Un Infierno que siempre te acompaña... que a veces se difumina, con el que aprendes a vivir, porque te haces fuerte, porque te haces valiente... porque te haces orgullosa y decides mirarle de frente... no apartar la mirada...no dejarle atacarte por la espalda... sino vigilarle... someterle... dominarle..
Pero un infierno no se domina... un infierno no se aplaca... no se extingue... porque su herida no sana... no cierra... Su herida supura... siempre... y tarde o temprano el cansancio te vence... tarde o temprano el Infierno te gana el sueño... y te atrapa en la pesadilla... y todo vuelve... todo...
Mamá... sabes muy bien lo mucho que te amo, siempre he contado con tigo... y se que esto es mi culpa, pero... Por favor te pido que ahora cuentes con migo... Afrontaremos esto como siempre ha sido... juntas..
Había creído que no me quedaban lágrimas... había creído que ya... seca... podrida y marchita... sería incapaz de llorar... pero... Su culpa... ella cree... que es.... Idalia creía que era por su culpa... mi niña... mi vida... la luz que me había mantenido lejos del infierno creía que era la razón de él... y fue aquello lo que reavivó mi sal... y la sentí ardiendo en mis mejillas... correr y descender por la piel de mi cuello como lava... Mi niña... mi niña... No... no....
Intentaba hablar... ahogada la voz y el aliento por la sal de las lágrimas... por la pus hedionda de la herida de mi alma.... Cómo había sido capaz?? la rabia... la ira.... creía que la protegía a ella... pero no era cierto... Aquel tipo era un cerdo... aquel tipo me había llevado al límite... pero.... pero.... yo nunca debí perder el control... yo nunca debí condenarla a ella... por mi....
No... no Idalia, mi sol.. No... no es tu culpa... no es tu culpa.. me oyes??... no lo es... Nunca.. NUNCA es culpa tuya la decisión de otro... me hundía en su azul, preocupada.. tanto... deseando volver atrás... deseando alejarla de allí... desando más allá de mis fuerzas que ella nunca hubiese llegado aquella noche a aquel lugar... Nunca... nunca es culpa tuya como otro decide vivir... nunca....
Le hablaba... y mis propias palabras me acuchillaban la conciencia... No... no era culpa suya... No... tampoco era culpa de aquellos otros mi decisión... ellos me empujaron al infierno... pero no al bisturí... no a la sangre de Fleming... no a su corazón en mis manos... Eso... eso fue decisión mía... Uno elige su camino... y no son excusa las piedras que te encuentras en él... no lo son...
Idalia... sonreía...con las lágrimas abrasándome.. con la sonrisa triste... pero orgullosa...casi feliz... Estoy muy orgullosa de ti... De lo que hiciste... y de lo que tratas de hacer ahora... Eres valiente mi amor... mucho... Podrás seguir siendolo a partir de ahora?
Era extraño, un nuevo tipo de sentimiento crecia en mi pecho. Lo sentida forma fetida y punzante en mi interior como si hiciese un vano por salir a relucir ante la situación... ¿que era aquello? no lo sabia con certeza.
Era como el acido que corria aceleradamente por mis venas aquel dia mientras observaba a aquel anfibio bajo el cristal tranparente que se burlaba de la criatura como diciendo, puedes observar pero no puedes tocar... aquello me impulso a devolver aquel asqueroso, nefasto y pútrido sentimiento en un bote de basura junto a los silenciosos casilleros ubicados en el lugubre y deshabitado pasillo de aquel inmundo y repugnante instituto que resguardaba seres despreciable e inhumanos.
Mientras aquellos desagradables recuerdos pasaban por mi mente, mis ojos se abrian de forma desmesurada e incredula frente a los de mi madre... ¿En verdad era ella?, su imponencia se esfumaba, su fuerza ahora como una sombra albergada en lo más profundo de mi mente.
No lo concebia... de ningun modo lo aceptaba... de algun modo sabia que algo no encajaba. En ese intante con gran frenesi, mi corazon como impulsado por un presentimiento devastador, aumento el bombeo sanguineo de mi cuerpo al punto de hacerme sentir la sangre en mi garganta... conseguia saborear mi propia desesperacion... amarga.... calida.... completamente... repulsiva.
Estoy muy orgullosa de ti... De lo que hiciste... y de lo que tratas de hacer ahora... Eres valiente mi amor... mucho... Podrás seguir siendolo a partir de ahora?....... A-a- que-te-re-fieres? Las palabras si acaso alcanzaban un grado sonoro en el ambiente. Si habia vuelto, pero solo para encontrarme con la cruda e irrefutable realidad... Mi madre habia asesinado sin misericorda alguna a mi maesto de biologia.
¿Valentia?.. que significado tan ambiguo podia tener aquella palabra en una situacion tan precaria. El seguir adelante, contenia un limitado numeo de posibilidades que se desplegaban como una sentencia ante nosotras.
La conocia, sabia a la perfeción que no me pondria en peligro, que detestaba verme sufrir ... pero todo ya estab hecho, nada podia devolverse, nada podia rectificarse.
Su azul ahora debil como una hoja resignada a caer ante la llegada del otoño... y aquella sonrisa tenuemente esbozada por unos labios temblorosos y que habian perdido completamente el carmesi que tanto los destacaban.... aquel temblor solo podia compararse con el de mis manos, mis piernas... mi corazón. Habia olvidado el frio de la noche... solo podia mantener mis pensamientos en ella.. acaso, se estaba dando por vencida?... NO! no podia ser, mi cabeza negaba incredula ante tales pensamientos. Eso era tan solo impensable e imperdonable ... con un mvimiento hacia adelante apoye mi cabeza sobre su pecho humedo acausa de la sangre de aquel ser que tanto daño me habia causado... si, de no ser por el mi madre no se veria ahora como uno de esos anfibios, atrapados, asustado y precticamente muertos.....
Ante mis ojos, y brillando sostenido por una cadena sujeta a mi cuello, un hermoso colgante con un arbol que en una de sus ramas sostenia la luna mientas que en el otro el sol, finamente tallado, perfecto, hermoso... brillaba incomrepnsible mente frente a mi rostro... Con lentitud, lleve mi mano hasta que pude sentir el frio y fino metal entrar en contacto con las llemas de mis dedos..
Levante mi mirada con brillo esperanzado y nostalgico en ella, mientras con delicadeza levantaba el preciado objeto ante la vista de mi adorada madre.
[FLASHBACK]
Si fuera por él, se guardaría de nuevo parte de las tripas que caian sobre el suelo del polideportivo al tiempo que se preguntaba por qué continuar con algo a tan pocos instantes de acabar con todo. Pero no se le ocurrrió ninguna respuesta. Aunque por supuesto, uno también seguía respirando. No podía dejar de respirar a menos que esa mujer le privara de esa capacidad.
El viento seguía soplando con fuerza. Flemin volvió un instante la mirada hacia un ventanal, cuya cortina, verde, aunque de un matiz distinto al del suelo, estaba corrida. Si la descorría, vería cadenas de luz en la interestatal, y cda uno de los brillos marcaría la presencia de seres pensantes recorriendo la carretera. Al poco volvió su mente al hecho de que estaba siendo abierto en canal. Tenía intención de pensar en ello, si, señor, pero es que... en fin...
¡Por Dios! ¡Matame!
Lás lagrimas salían de sus ojos a la misma velocidad que la sangre de sus entrañas. Hechó de menos su cigarro, darle una última calada al tabaco, ojear su cuaderno. Las entradas que allí estaban anotadas le recordaban miles de áreas de servicio, restaurantuchos de carretera y zonas de descanso, al igual que una canción escuchcada en la radio puee recordarnos lugares, momentos, personas bebidas o pnsamientos.
"Aqui estoy, con el corazón destrozado, porque intenté cagar y sólo un pedo me he tirado." Todo el mundo conocía esa pintada, pero Flemin tenía una variación interesante del restaurante Double D Staks de Hooker, Oklahoma: "Aqui estoy, con el alma perdida, intentando cagar la salsa de taco. Sé que voy a lanzar un submarino, solo espero no irme a tomar por el saco". Y de Casey, Iowa, donde la carretera 25 se cruza con la interestatal 80: "Mi madre me hizo puta". A lo que alguien había añadido en caligrafía muy distinta: "Y si le llevo los ingredientes, ¿me hará a mi tambien?".
¡Matame, por favor
La muerte le rondaba desde hace ya varios minutos y su cabeza estaba ya demasiado perdida en un mar de citas de su cuaderno que es lo único que le venía en la cabeza ahora que el dolor había mitigado ahora que estaba a pocos segundos de morir, donde ya no identificaba la realidad de la ficción que él mismo se estaba creando.
Por dios!¡Matame!
Uhmmmummmm.... Devil come to me.... and he said... le miraba,inclinada sobre él... con el azul mate y opaco en los ojos... con un odio profundo, visceral, le miraba... sintiendo su piel abrirse bajo mis manos, su sangre tibia manar... escapar de él... le miraba... y disfrutaba... Tanto... I khow what you need.... Devil come to me... and he said... you just follow me....
Le susurraba... tarareándole suave mientras sus intestinos se escurrían entre mis dedos... teñida de rojo... de rencor... de algo más que eso...
¡Matame por favor!
Por favor... por favor... cuantas veces había gritado yo por favor?... La sonrisa llena de desdén se me dibujaba en los labios mientras me inclinaba hacia él.. mientras a apenas dos centímetros sus ojos de los míos, sus labios de los míos, le acuchillaba las pupilas con mi azul como mis manos antes acuchillaron su vientre... Y el gesto delicado llevo mi aliento a su oído... Uuuummmuuummmm .... this is the end... but I'm not surprised... You will burn in hell... do you know why?
Cada una de las gotas de su sangre... cada una de sus lágrimas.... borraba una de las mías... Cada grito... cada súplica... recomponía un pedazo de mi alma desgarrada a zarpazos.... Venganza, venganza.... No me temblaban las manos... no me llevaba a la arcada la visión de su tórax sajado y expuesto... No... Sonreía... me reconfortaba su calor... el olor de su sangre... de su miedo... el olor de mi poder.... Porque cada herida suya era el sosiego para una mía... cada corte propinado era el vomitar noches de llanto sola y acurrucada... Era gritar.... era sobrevivir... era vaciar todo el odio hacinado en mi ser....
Me incliné de nuevo sobre él... confidente... un leve jadeo... casi ansioso....
Suplicamelo otra vez....
Bien. se dijo a si mismo, mientras oía la canción que salía de la boca de aquella mujer, una melodía que parecía la bansa sonora del infierno, la banda sonora de su propia muerte.
Flemin estaba cruzando el umbral de la vida y la muerte cuando recordó las píldoras que llevaba en el bolsillo del abrigo. Y tenía más en la guantera del coche, de clases distintas, pero con el mismo propósito. Eran fármacos de esos que el médico no te recea si te sientes... digamos... optimista. En cuanto encontraran las píldoras, los policías buscarían otros medicamentos, y cuando apartaran el abrigo de su cuerpo abierto en canal para mirar en los bolsillos, las pastillas caerían sobre el suelo verde del polideportivo. Las pastillas parecerían más absurdas, más demenciales por el simple hecho de haberse tomado tantas para esconder su triste vida, justo antes de llegar aquí.
E interpretarían sus últimos minutos de vida como un suicidio, precisamente por ser lo último que encontrarían. Hiciera lo que hiciera aquella mujer con él, eso era lo que sucedería, con la misma seguridad que la mierda se pega al culo de Estados Unidos, como había escrito un poeta de universidad en el este de Texas.
¡Matame por favor! dijo en voz alta, y de repente se le ocurrió como salir vivo.
La nevada había arreciado, el viento soplaba con mayor intensidad y las luces de la granja se habían apagado. Flemin estaba muerto tras su cuerpo cubierto de sangre enmedio del polideportivo, con el abrigo repreto de pastillas. En la granja, toda la familia estaría mirando la tele, siempre y cuando la antena parabólica no hubiera salido volando del tejado del granero. En casa de flemin su esposa y su hija habrían regresado del partido de baloncesto. Mayra y Carlene vivían en un mundo que nada tenía que ver con clases, examenes ni el aullido de los alumnos adelantándose a ciento veinte a la sociedad americana con el consiguiente efecto Doppler. No es que se quejara (al menos eso esperaba), sino que era un hecho. "Aquí no hay nadie aunque haya alguien", había escrito alguien en la pared de un cagadero en Chalk Level, Misouri y a veces, en aquellos lavabos de universidades se veía sangre, por lo general solo un poco, pero una vez había visto un lavabo mugriento bajo un arañado espejo de acero medio lleno de sangre. ¿Alguien se daba cuenta de esas cosas? ¿Alguien daba parte de ellas? ¿Alguien sabría que él ha muerto?
/FLASHBACK
Hoy, al verte abrir los ojos la mundo, me he decidido a escribirte. Porque me da miedo olvidar... y porque quiero explicarte... Recordar algún día... y que recuerdes.
Recordar…
Su cabeza se apoyaba en mi pecho… y la sentía estremecer entre mis brazos como entonces… ya no era un bebé… era otra sangre la que nos cubría… pero la sentía tan pequeña… tan indefensa… Me había dado miedo olvidar entonces… por qué? Por qué lo había hecho? Debí aferrarme a aquel recuerdo en vez de condenarnos a este otro.. Maldita sea.. maldito Flemim… maldita yo…
Ibas a llamarte Carina... mi amor... Ese iba a ser tu nombre, así te había llamado desde que supe que te llevaba en mi interior... pero... en el momento en que te pusieron sobre mi pecho, sucia aún de la sangre que durante nueve meses hemos compartido... he sabido que no era el que tú habías elegído.
Ahora sé que una madre decide por sus hijos, mi niña... pero una madre respeta... y fuiste tú, Idalia, la que eligió tu nombre. Porque cuando me has mirado con esos ojos, mi vida... cuando me has mirado por primera vez como preguntándote... “ey! asi eres por fuera, mami?”... hasta el sol se ha oscurecido a tu brillo...
Idalia... no hay luz que no sea la tuya... Al mirarte, amor mio... he visto el sol.
Mi niña... mi vida... mi sol… todo mi mundo giraba en torno a ella… Un momento de debilidad... uno solo y el infierno me había vencido, el infierno me había arrastrado a él… me había sometido, dominado… Maldita sea… lloraba al recordarlo… pero me había hecho feliz… no podía decir lo contrario… Pero cómo explicarle a ella… como decirle a lo único hermoso de este mundo que no había nada hermoso en mi… que lo único bueno y noble que había en su madre era tan solo el reflejo de su luz… tan solo lo que ella conseguía reverberar en mi alma podrida…
Te miro, apoyada tu cabecita en mi pecho... y escribo con la letra movida porque no quiero soltarte...Pero tengo que decirtelo. Te quiero... Te quiero por ser, por existir... por haber sido un ansia en mi corazón, un bebé en mi vientre... un universo entero fuera de mí...Gracias a ti he vuelto a nacer… porque me has enseñado a mirar con otros ojos, los tuyos… a respirar otro aire... uno limpio... uno mejor solo porque sale de tus pulmones... La vida se ha transformado ante mis ojos como jamás pensé que lo haría, y ahora es infinitamente más bella de lo que nunca fue.
Cómo oprimía el pecho… como quemaba su cuerpo en el mío…mi pequeña… mi niña… mi amor… toda mi vida… Ella era mi vida… y la había condenado por un dolor impuesto por otros… por una herida enferma, por un recuerdo infame… por lagrimas de sangre y humillación estancadas durante años… Siempre supe que estaban ahí… esperándome… riéndose cínicas de mi resistencia… de mi rabia al mirarlas, al amordarzarlas furiosa… Idalia me ayudaba… con cada sonrisa, con cada beso… con cada día y cada mirada que me regalaba… Y ahora la apretaba contra mi pecho… Le había fallado… me había fallado… y aunque liberada, ahora me sentía vacía… inundada de una tristeza aún peor que el infierno… porque me sabía condenada a un infierno aún peor. Que había hecho?? Que había hecho??
Quiero que sepas que recordaré siempre tu primera mirada… tu primer aliento de vida, tu primera sonrisa… tu tibio calor sobre mi pecho cuando al nacer, te han puesto sobre mi y nos hemos mirado. Y sé, mi niña... que me siempre me dolerá tu primera lágrima, tu primera caída, tu primera frustración, tu primera soledad…
Acabamos de quedarnos solas... piel con piel, pecho con pecho. Y te he dicho que siempre te amaré… que pase lo que pase siempre lucharé por ti… que siempre estaré a tu lado… Porque desde que que te tengo, Idalia... siento mi fuerza multiplicada por infinito... y solo han pasado unas horas... ¿cómo será cuando tengas un año más?.
Me has regalado algo que no creí recuperar jamas... Volver a reir como cuando era niña, poder llorar de corazón, la capacidad de ponerme en tu lugar constantemente y el deseo de ser mejor y mejor persona para ti.
Te deseo una vida llena de salud… de amor… de paz, de bondad de felicidad... Te deseo una vida llena de amigos, llena de sueños y deseos. Una vida que te permita sacar el tesoro que guardas dentro, un tesoro que yo he visto y que me ha enamorado para siempre.
Todo por mi hija… todo por ella… mi vida… mi aliento… mi alma… mi condenación… Por qué no fui capaz de resistir? Mierda mierda!! Maldita sea!!! Las lagrimas eran lava en mis mejillas… Ya no había marcha atrás… no la había… y nunca me perdonaría por ello… Quería entregarme a la policía… quería gritar hasta que mi propio corazón se detuviese allí mismo… que me prendieran… que me condenaran a muerte… huir de allí… de todo… pero eso me alejaría de ella…
Mi hija... mi hija…
Le besaba el pelo… la frente… entre lagrimas… entre el latido desbocado de mi corazón infame… de un corazón que no la merecía… pero que a cada latido daba gracias por tenerla… Y entonces vi sus ojos buscar los míos… vi el colgante pender suave de sus dedos… la esperanza en el destello de su azul…
Te quiero Idalia..y empecé a escribir esta carta porque.... simplemente... no puedo pintarla en el cielo…
Suspiré…con el labio entre los dientes… sintiéndome cobarde… no podía hacerlo… no quería hacerlo… no soportaría una vida ni una muerte lejos de ella…
Idalia… tenemos que salir de aquí…
La nieve caia singularmente fuerte, algunos copos se filtraban curiosos por las altas ventanas de aquel polideportivo iluminado por indiscretas lamparas que dejaban al descubierto un piso inundado por una brutal mezcla entre sangre y lagrimas. En su exterior se escuchaba el soplar del funebre viento invernal, quien era el unico testigo de lo que sucedia tras las puertas de aquel enorme estadio que habia servido inumerables ocaciones para eventos gratos, llenos de celebraciones y motivos para sonreir.
Ahora este era el escenario macabro donde dos de las protagonistas derramaban amargas lagrimas desaforadamente sobre la sangre de un tercero.
Momentos atrás no hubiese tenido la fuerza, no hubiese podido mencionar palabra... pero ahora lo unico seguro.... era que no podia remediar el daño hecho. Por más que las nauceas y el asco inundaban mi cuerpo, era más fuerte la certeza de la persona a quien tenia en frente.
Siempre ... le he admirado... simpere he hecho lo que he hecho para que ella este orgullosa de mi... ya que, yo siempre lo he estado. ... . Si hay muchas cosas que no me agrada de su actitud... hay muchas cosas que quisiera que cambiara... pero.. es eso posible? alguien puede cambiar su actitud o su forma de hablar? ...
Acaso es posible cambiar todo el ser?...
Observaba el reflejo de mi rostro en su azul. Ese reflejo era cansado, llenos de dudas ... lleno... de miedo. Po un momento el estadio se silencio. Los copos de nieve detuvieron su caida, el viento no se escuchaba soplar... todo se habia quedado en silencio para que aquella frase surgida de aquellos labios carmesi que temblaban temerosos; resonara ....inundara e hiciera eco en todo el estadio..
Idalia… tenemos que salir de aquí…
Un incomodo silencio se apodero de todo el lugar, ya estaba dicho, era una posibilidad, una decision ... tan solo habia que responder.... ¿que sucederia si dijera que si? .... ¿que sucederia si dijera que no? .....
El colgante brillaba aun reluciente aquel objeto, era la prueba del amor que ella sentia por mi... por mi mente las memorias de aquel día corrian rapidamente.. aquel día cumpli 15 años... ya no era ... una niña..
Ese día todo fue especial, desde que abri mis ojos y observe en mi reflejo lo mucho que habia cambiado... cunado baje las escaleras y encontre aquel papel algo amarillento y de textura delicada.... cada palabra... cada verso.. que se repetian en mi mente día a día hasta ahora cada hermoso sentimiento plazmado, congelado en aquel momento con aquellas letras ... aquella caligrafia... todo me describia una persona sensible, egradecida lena de amor que solo se preocupaba por mi, que se exponia ante mi tal y como era delicada vulnerable pero fuerte ante la debilidad.
Aquellas memorias inborrables, incomparables únicas... invadieron mi cuerpo el cual temblaba ahora más que nunca... no podía..... no podia ni queria separarme de ella.... era verdad debiamos huir de allí debiamos, escapar... Antes de sonreir esperanzadamente a mi madre... asenti positivamente con la cabeza...
Ahora solo me invadia una inquietud ....
lentamente gire mi mirada hasta encontrar lo inertes ojos del profesor que días antes me parecia fuerte... ahor tan solo se veia como una de las ranas a las que nos habia impuesto asesinar con "fines" educativos.... la repulsión al ver su rostro me invadio de nuevo... queria que se fuera queria que desapareciera... me enfermaba verlo aun cuando ya nop udiera hacerme nada...
De nuevo busque el profundo azul de mi madre... -¿que haremos con el?