Partida Rol por web

La Edad de la Inocencia (+18)

• Abigale Forge Rabbit •

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23/12/2015, 03:12
z/ Andrew Comstock

Regent's Park, febrero de 1880

La timidez de una primavera precoz asomaba por el bello Regent's Park, las flores empezaban a despertar del letargo invernal y una pálida paleta de verdes empezaba a teñir el parque. A pesar de que el tiempo aún era frío, no eran pocos los que deseaban aprovechar la promesa de una mañana soleada en sus jardines botánicos. El murmullo del discurrir del río se propagaba a través del silencio bucólico del lugar, una paz que agradecía el capitán Comstock que había elegido ese parque durante esa jornada.

Hacía seis días desde el funeral, y esa era la segunda vez que Andrew salía de la residencia de su anfitrión, sir Kirk Levine, un reputado médico y amigo de sus padres. Por consejo y presión de sir Levine, Andrew había empezado a salir al exterior para que pudiera darle el aire. Encerrarse en casa no iba a ayudarle a mejorar su ánimo sombrío, así que casi por obligación había salido a pasear por la ciudad y su elección habían sido los parques. El recuerdo de la India aún permanecía en la cabeza del capitán, no en vano había pasado muchos más años en el extranjero que en la propia Inglaterra, no podía evitar sentirse forastero en su propio hogar.

Esa mañana había prescindido de la compañía de su amigo Karan, quería la soledad de aquel ambiente esmeralda para.. ¿pensar? Andrew no sabía bien la razón, pero bien tenía demasiadas cosas en las que pensar. Se sentía incómodo por su cojera, el bastón de madera de cedro, regalo de sir Levine, era de una manufactura preciosa, pero no le hacía olvidar la necesidad de este para moverse con habilidad. Esa sensación le frustraba de sobremanera, poco acostumbrado a su nuevo ritmo se detenía junto a los árboles amagando frustración.

Andrew iba ceñido al camino, atravesando el puente de madera de los jardines botánicos del parque..

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23/12/2015, 03:13
Abigale Forge Rabbit

Como le era habitual en su rutina, Abigale encontraba momentos para escapar de su vida en la montura imaginaria que le proporcionaba la literatura, abstrayéndose de este mundo para volar a algunos que si bien no siempre eran más hermosos, o siquiera más esperanzadores, eran únicos y mágicos de maneras tan especiales como diversas. Eran estos pequeños momentos cotidianos de deleite los que fácilmente podían construir o destruir su día, y que en jornadas tan maravillosas como estas, en plena procesión de invierno a primavera, parecían augurar nada más que cosas buenas.

A pesar del frío, la dama estaba sentada en el pasto, bajo la sombra de un árbol, disfrutando de la naturaleza en todo su esplendor, colores, sonidos, el canto de los pájaros y el suave murmullo del río. Era gracias a lugares como estos que a pesar de que llevara una vida solitaria, jamás se sintiera sola. El libro que aquella mañana sostenía en sus manos era "El mercado de los duendes" de Christina Rossetti, un hermoso poema que había leído y releído al menos veinte veces, y cuyas líneas bien podría recitar de memoria.

Al levantar la mirada con una sonrisa en los labios, dándose una pausa de su ensoñación, divisó a lo lejos la figura de un apuesto hombre que caminaba con cierta dificultad, apoyándose en un bastón. A juzgar por su atuendo consideró que se trataría de un hombre de bien, y lejos de parecerle extraña la ausencia de acompañante, consideró que, como ella, quizás solo necesitaría un tiempo para apartarse del mundo real. Fue exactamente bajo ese mismo pensamiento que, dudosa, mantuvo su distancia en un primer momento, pues no deseaba interrumpir cual fuera su meditación.

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23/12/2015, 03:14
z/ Andrew Comstock

Andrew, junto al árbol, se dedicó a contemplar los alrededores con paciencia mientras recuperaba el vigor. Tantas semanas de viaje por mar le habían hecho perder fondo, y la cojera le había provocado ciertas tendencias sedentarias que le habían perjudicado levemente su estado físico. No había demasiada gente, pero las dotes de observación del capitán se fijaron en la joven Abigale a la que asintió cordial y junto a ese gesto se levantó ligeramente el sombrero. La distancia que los separaba no obedecía a ningún saludo con el que tuviera que alzar la voz, Andrew se quedó junto al árbol, aunque ya se sentía mejor.

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23/12/2015, 03:15
Abigale Forge Rabbit

Correspondiendo al saludo del caballero, Abigale sonríe y hace un gesto idéntico con la cabeza, cerrando el libro y dejándolo sobre su regazo en una señal implícita para que de desearlo, el hombre se acercara a conversar. Probablemente, de no haber estado sentada habría sido ella misma quién hubiese caminado hacia él, pero levantarse de un salto e ir hacia él sin invitación alguna la parecía un atrevimiento demasiado grande para incurrir en el.

Se preguntaba quién sería el hombre del bastón. No recordaba haberlo visto antes por aquí, y los que recorrían el parque a determinadas horas eran siempre habituales. ¿Quizás era algún extranjero? ¿O un visitante ocasional? Quizás era su primera caminata luego de lo que le provocara usar el bastón, eso sonaba a algo que un médico recomendaría. Y es que si algo había aprendido en sus paseos era que es imposible leer a una persona por completo. Siempre tenían alguna anécdota o faceta inesperada que la cautivara.

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23/12/2015, 03:16
z/ Andrew Comstock

La invitación de Abigale estuvo a punto de caer en saco roto, pero Andrew recompuso sus opciones y decidió acercarse al encuentro de la joven abandonando la seguridad del árbol. El paso del camino de grava a la tierra traicionó el paso del capitán, la nueva superficie era menos sólida que la que dejaba atrás, pero supo vencer a la adversidad con dignidad. A medida que se acercaba a la muchacha, contempló como estaba en lo cierto en sus sospechas de la belleza juvenil de Abigail. Andrew tuvo la sensación de adentrarse en otro jardín, al encuentro de su flor más delicada.

Buenos días, señorita. saludó en perfecto inglés, aunque había un deje exótico en el acento. Con educación, le ofreció la mano para ayudar a levantarse a Abigail. No pude evitar que estaba leyendo, y quise venir a perturbarla. comentó con un fino sentido del humor, posteriormente, una vez en pie, se presentó correctamente. Soy.. Andrew Comstock. pareció resistirse por un instante a añadir o decir otra cosa. Llegué recientemente de la India, aún estoy algo perdido en Londres, no estoy acostumbrado a.. aquí. terminó sin saber como terminar la frase, por lo que optó por un final algo improvisado, aunque no desprovisto de gracia por las circunstancias.

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23/12/2015, 03:17
Abigale Forge Rabbit

Al ver que el capitán perdía el equilibrio por un segundo, su espalda irguió aún más, alerta, apunto de ponerse de pie para ir a ayudarlo. Sin embargo, el hombre se recuperó rápidamente de aquel traspié y su gracia anterior se recobro sin mayor percance, logrando que la chica volviera a relajarse incluso antes de que él llegara a su lado y así esta pudiera observar con mayor cuidado al hombre que se presentaba frente a ella.

Aceptando el ofrecimiento del caballero, tomó su mano para levantarse aunque no apoyara su peso en ella para hacerlo. Una vez de pie, por supuesto, e intentando resarcir su error anterior, respondió al saludo con una reverencia y una sonrisa amable, que pronto se amplió al escuchar la broma sobre su interrupción que tan bienvenida había sido. - Es un placer, capitán - responde entusiasmada, pasando por alto que no era así como se había presentado y que quizás había una razón por la que no lo había hecho. Aunque bien intencionada, Abigale solía caer en impertinencias como esas - Mi nombre es Abigale Forge Rabbit, pero con Abby está bien. - se encoge de hombros, sin darle demasiada importancia a aquellos detalles protocolares - Que llegara hace poco explica por qué no recordaba haberlo visto caminando por aquí. Londres es enorme, pero los que apreciamos la hermosura de lo que el resto da por sentado no somos muchos. - sonríe, sosteniendo el libro horizontalmente delante de ella con ambas manos, a la altura de la cadera. Entonces, tiene una idea perfecta para continuar la conversación y, de paso, ayudar al caballero en su camino, evitando que el bastón siguiera entorpeciéndole más que ayudándole - Si le parece un atrevimiento puede frenarme, pero... ¿Qué le parece si me escolta al mercado? Así podría mostrarle algo de Londres para que usted se sintiera más a gusto en la ciudad, y yo no tendría que caminar sin seguridad o compañía para hacer un par de compras necesarias.

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23/12/2015, 03:18
z/ Andrew Comstock

La actitud risueña de Abby logró verse recompensada por una sonrisa suave, aunque recuperó una actitud más severa al poco. Con una sutil mirada se fijó en el libro que portaba con ella, mas no tuvo tiempo de leer su lomo mientras asentía levemente.

Londres es muy distinta a la India, Miss Rabbit. sonrió con nostalgia. La civilización es.. distinta allí. no pareció encontrar las palabras adecuadas para definir los sentimientos que le transmitía el que había sido su hogar durante más más de doce años, ¿tan extranjero se sentía en Inglaterra? Pero admito la belleza londinense, hay flores hermosas en este jardín. una fugaz mirada se cruzó con la de Abby, ¿quizá un cumplido? Aunque luego dejó que sus ojos azules describieran un arco por todo el lugar.

Si os veis con corazón de seguir mi implacable ritmo. sonrió con cierto humor, descongestionando la situación. No veo razón por la que no os pueda acompañar al mercado. Será agradable conocer las callejas de la metrópolis en tan gratificante compañía. en ese punto Andrew no supo bien como actuar, mostrándose algo torpe en aquellas primerizas relaciones sociales. Con timidez le ofreció el brazo, ¿pero era lo correcto? Aunque lo disimulaba con esfuerzo, el capitán eran un manojo de nervios incapaz de saber como actuar correctamente.

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23/12/2015, 03:19
Abigale Forge Rabbit

La joven dama lo observó maravillada durante su corta reseña de la India, esperando que más detalles llegaran. Pero aunque no lo hicieron, la confirmación de que aquel lugar de nombre tan exótico y rumores tan lejanos tenía una diferencia abismal parecía encantarle de igual manera, despertando su curiosidad y sus ganas de aprender. Sin embargo, no estaba lo suficientemente distraída para omitir lo que ella había considerado un cumplido, sino a ella, a su tierra, y es por eso que una sonrisa ligeramente nerviosa se dibujó en sus labios. Si no fuera la incertidumbre del halago suficiente para conseguir su intranquilidad, si lo era aquella mirada fugaz, casi cómplice, con la que se encontró durante algunos segundos.

Ampliando su sonrisa ante la respuesta positiva del hombre, y viendo que ahora él parecía caer en lo incierto con respecto a como proceder, entrelazó ágilmente su brazo con el de él, dedicándole una última sonrisa alegre y relajada antes de mirar hacia delante y empezar a caminar.

Cuénteme más de la India, capitán. Todo lo que usted conoce es para mí un misterio, y me temo que no soy buena fingiendo desinterés en lo que me cautiva - admitió, mientras daba cada paso con una lentitud que procuraba imitar la velocidad a la que había visto pasear al caballero desde lejos - Conocer a alguien con un saber tan poco frecuente no es algo que pueda asumir ocurrirá todos los días.

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23/12/2015, 03:20
z/ Andrew Comstock

Regent's Park, febrero de 1880

La compañía de la joven Abigale era reconfortante, no lo negaba, aunque notaba el cuidado de la muchacha por seguir su paso de cojo y le entraban malos humores fruto de la frustración. Pero la compañía de la joven Abigale era reconfortante, no lo negaba, y eso enterraba cualquier mal humor fruto de esa frustración. Se permitió una sonrisa leve cuando finalmente cayó en la tentación de preguntar sobre la India, aunque con el reflejo triste que le caracterizaba.

La verdad, es un lugar muy distinto a Inglaterra, Miss Rabbit. admitió con la voz raspada mientras retomaban el camino de grava del jardín. No sabría por donde empezar, para mi todo aquello me es más conocido que la propia Londres. Sus gentes dicen tener infinidad de dioses, tienen la piel ligeramente oscura, pero no tanto como los negros de África. Las mujeres suelen llevar una especie de lunar en la frente.. lo llaman bindi, significa, curiosamente, punto.. y bueno.. en este punto sonrojó un poco su tez al dirigirse a esos temas, la verdad es que no era su intención. Da entender si una mujer esta casada o no, como si fuera un anillo.

Se quedó callado un rato, se sentía algo patoso en esas circunstancias. Por como hablaba de esas cosas, era algo que le apasionaba, pero haber sacado el tema del bindi quizá no era lo más adecuado. Andrew no sabía como reaccionaría la muchacha, no quería dar a entender nada que no fuera apropiado.

El Regent's Park continuaba recordando que el invierno permanecía, envuelto en aquella neblina invisible de frío matutino. Andrew disfrutaba de aquel clima, era lo que más le recordaba de casa. Miró de soslayo a Abigale, y por un instante al libro que la acompañaba.

Interrumpí su lectura, ¿puede este capitán venido a menos saber en qué cultivabais vuestra imaginación? preguntó con curiosidad.

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23/12/2015, 03:21
Abigale Forge Rabbit

Regent's Park, febrero de 1880

Todo eso suena fantástico - respondió con una sonrisa, imaginando sin dificultad un mundo absolutamente distinto, desde apariencia a cultura. - ¿Sabe usted de sus dioses? ¿Por qué no siguen al dios cristiano? - frunce el ceño con curiosidad, preguntándose si sería falta de información o de interés. ¿Había ido alguien a informarles de la Biblia? ¿O sería algo totalmente desconocido aún? - ¿Y las mujeres que usan el bindi son las mujeres casadas entonces? Debe ser impresionante ver que un grupo de personas marquen su piel de por vida solo para expresar algo como su estado civil. - siguió la conversación, sin darse cuenta de que aquel último tema podría no ser del todo apropiado.

Tras eso se distrajo unos segundos, mirando alrededor. La mayoría de la gente había tenido mejor juicio que ella, y había salido con abrigos apropiados para el frío de estas horas de la mañana. Abigale, por otra parte, había creído que hoy sería un día cálido, y había optado por un vestido rosa pálido de manga larga. Al escuchar que le hablaba, volvió su atención a él de inmediato, intentando volver a concentrarse.

¿Venido a menos, mi señor? Me parece que usted sigue siendo un caballero respetable, no debería decir cosas así. - sonríe, permitiéndose la confianza de decirle que no hacer - Leía "El mercado de los duendes" de Christina Rosetti. ¿Usted ha leído algo de ella?

Notas de juego

¿Alguien está popular? :P

Vestido

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23/12/2015, 03:23
z/ Andrew Comstock

Regent's Park, febrero de 1880

El entusiasmo de Abigale era contagioso, logró arrancar una leve sonrisa sincera a Andrew. Al menos aquello le permitía pensar en cosas menos sombrías que le inundaban la mente con demasiada frecuencia.

Las gentes de la India han recibido los esfuerzos de los misioneros, pero son gentes de profundas tradiciones, muy pocos se avienen a escuchar el mensaje del Señor. admitió sin demasiada decepción, Andrew no solía preocuparse excesivamente por los temas religiosos. Sé de algunos.. Shiva.. Krishna.. tienen formas demenciales, muchos de sus dioses tienen seis u ocho brazos, algunos con cabezas de animales como los antiguos dioses egipcios. Admito que visitar un templo hindú es una experiencia perturbadora. confesó recordando varias visitas a esos templos. Asintió lentamente al asunto del bindi sin querer profundizar demasiado, no creyó adecuado hablar de temas matrimoniales con una dama que acababa de conocer.

Pronto advirtió los temblores de Abigale frente al repunte del frío, con automatismo y sin pararse a pensar si era apropiado o no, Andrew se quitó la chaqueta ofreciendo la misma a la joven.

Si.. me permitís. dijo con cautela. Tiritáis de frío, no me perdonaría que cogierais un mal aire y yo habiendo podido evitarlo. dispuso su chaqueta sobre Abigale, si ella se dejaba, sobre sus hombros sin tocar su ropa o piel.

Siguió el paseo, la conversación aliviaba el paso a golpe de bastón y su cojera no se hacía tan pesada. Aunque permanecía a la misma velocidad a la que habían empezado el paseo. Cuando Abigale le dio el nombre del libro, negó suavemente con cierto apuro.

Confieso que no leo demasiado. No conozco la obra de Miss Rosetti, pero intuyo que en breve seré ilustrado convenientemente para salir de mi ignorancia. sonrió levemente, invitando a la dama de hablar del libro, la verdad es que demostraba interés no fingido por lo que pudiera contar la joven.

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23/12/2015, 03:26
Abigale Forge Rabbit

Regent's Park, febrero de 1880

Abigale escuchó con sumo interés toda la información que el Capitán revelaba sobre aquella cultura extranjera. Y aunque la falta de religión del hombre, o de entusiasmo por ella, no le pasó desapercibida, no era algo a lo que le diera grandiosa importancia. Más divertida estaba con las formas extrañas de aquellos dioses, con su cantidad exagerada de miembros o sus facciones de animales. Ella no lo tildaría de perturbador. Lo tildaría de - Fascinante - se limitó a decir, con una sonrisa entusiasmada. ¿Cómo sería alabar a una persona con diez brazos y cara de gato?

Aunque solo había pensado que pasaría algo de frío por la mañana, resultaba ser una especialmente helada, y pronto se estaba cruzando los brazos frente a su pecho para recoger algo de calor, lo más acurrucada que podía estar sin encorvarse mientras caminaba y sin pegarse demasiado al Capitán, al seguir con su brazo entrelazado al de él. Entonces el caballero se ofrece con toda amabilidad a cubrirla con su chaqueta, protegiéndola de la imprudencia de la sensación de inmortalidad en la juventud. - Muchas gracias - dice sonriendo dulcemente, avergonzada por forzarlo a ceder su abrigo - Voy a tener que dejar de confiar en mi criterio respecto al clima, no siempre voy a tener la suerte de que un caballero amable me proteja de mis malas decisiones. - bromea, encogiéndose levemente de hombros.

Al verlo negar a la mención del libro, y escuchar su confesión, inmediatamente hace un gesto para indicarle que no significa gran cosa el que no lo haga. - Me temo que esta vez intuye mal, Capitán - contesta con una sonrisa - Si lo lee, estaré encantada en discutirlo con usted, pero hablarle de él sería predisponerlo a una interpretación cuando hay miles. - niega con la cabeza, de manera juguetona - Pero sí lo recomiendo, e incluso... - mira hacia su mano, dónde sostenía el libro, para luego separarse de su brazo, girarse para quedar frente al Capitán y extender el ejemplar hacia él, nerviosa - Quizás es hora de que pase a nuevo dueño. Lo he leído más de veinte veces, y podría recitarlo de memoria palabra por palabra. Sería un desperdicio que lo acaparara - sonríe, esperando que lo recibiera. No tenía demasiados libros, ni muchos recursos para comprar más, pero si podía enganchar a una persona más a la afición más hermosa y productiva del mundo, a la más liberadora y cautivadora, entonces la satisfacción sería suficiente para no extrañarlo en su biblioteca.

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23/12/2015, 03:27
z/ Andrew Comstock

Regent's Park, febrero de 1880

La compañía de Abigale era agradable, la espontaneidad de la joven era contagiosa, permitió al agrio gesto de Andrew mostrar una sonrisa ligera. Cuando hizo el comentario del clima, Andrew se encogió ligeramente de hombros, sin darle mayor importancia.

La India posee un clima más cálido que Inglaterra, miss Rabbit. Aunque confieso que creo que llueve tanto allí como aquí, el monzón es casi una estación por derecho propio. Meses y meses de lluvia interminable, casi como Londres. repuso con una broma suave, sonrió recordando las largas jornadas junto a su amigo mirando el porche de la finca sin tener nada mejor que hacer que jugar al ajedrez.

Cuando repentinamente Abigale le regaló el libro, negó con cierta vehemencia, sorprendido por la gentileza de la dama.

No puedo aceptarlo, miss Rabbit. Sois demasiado amable, no podría apreciar su contenido. Soy un soldado, por desgracia las sutilezas de la literatura me son ajenas.. defendió su postura sin resultar efectiva, Abigale parecía obstinada y resulta a que se quedara con el libro. Apretó los labios preocupado por las circunstancias, se rindió ante la tenacidad de la joven dama. Bien.. pero solo lo aceptaré como préstamo. cedió Andrew con un ligero asentimiento.

Lleguemos a un acuerdo. propuso mientras resistía heroicamente la brisa fría de febrero, al fin y al cabo más de diez años acostumbrado al clima de la India lo habían desacostumbrado del frío inglés. Os presto este abrigo para que podáis llegar a vuestra casa sin percance ni malestar a cambio de vuestro libro. Me podréis devolver el abrigo cuando os devuelva la obra, habiéndola leído por supuesto, ¿os avenís a este trato, miss Rabbit? sonrió levemente, mirando ligeramente sus ojos esperando una respuesta.

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23/12/2015, 03:29
Abigale Forge Rabbit

Regent's Park, febrero de 1880

Abigale frunció el ceño ligeramente cuando el caballero mencionó que al ser un soldado no podría apreciar la literatura. No por enfado, sino por consternación, pues con las vivencias que solo un soldado podría tener de seguro encontraría un descanso perfecto en la obra adecuada, y entendería mejor que ella misma la mitad de las obras escritas en la historia de la humanidad. No entendía que alguien relacionara fuerza o destreza con falta de comprensión de las artes. Pero sus brazos se mantuvieron extendidos, mirándolo fijamente, esperando que aceptara aquel regalo.

Por lo mismo, cuando por fin el hombre cedió ante su terquedad -uno de sus mayores defectos según su padre-, la chica sonrió triunfante, aunque solo aceptara parcialmente.

¿Entonces gano en ambas batallas? - respondió con una sonrisa de oreja a oreja, divertida - Por supuesto que acepto el trato. Aunque debo advertirle, no es nada justo con usted. - lo miró de reojo, acomodándose el abrigo y acurrucándose para mantener el calor, para luego volver a entrelazar su brazo con el de él y seguir caminando - No estamos demasiado lejos del mercado. - le informa, distrayéndose con el paisaje por algunos minutos. Las calles estaban lo suficientemente despejadas para caminar con tranquilidad sin chocar los mensajeros, pero no demasiado vacías como para resultar comprometedoras, y aquello le daba cierta tranquilidad. No porque desconfiara del caballero, pues lejos de ello ya se sentía absolutamente cómoda con él, sino porque Londres no era una ciudad que se librara de la delincuencia y temía que si intentaban robarle, el espíritu de soldado le hiciera olvidar su cojera.

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28/12/2015, 01:22
z/ Andrew Comstock

Regent's Park, febrero de 1880

Tenemos un acuerdo entonces. dijo con una leve sonrisa mientras seguía adelante, aunque luego añadió sin perder la socarronería del rostro. Bueno.. la guerra no es justa, miss Rabbit. Pero prefiero decir que es un reto, mientras luego no me exija que le recite ningún pasaje del libro.. ambos podremos conservar un buen recuerdo del otro. bromeó guiñando el ojo distendido.

El capitán marchaba junto a Abigale algo ajeno a la ciudad, el sonido del bastón golpear el adoquinado apenas era inaudible, pero presente. En ocasiones Andrew frenaba el ritmo, pero enseguida reemprendía la marcha habitual, como si aún no estuviera habituado a ello.

Los mercados londinenses.. supongo que serán muy distintos a los de Calcuta. Al menos en contenido. dijo pensativo mientras miraba a su alrededor. Es curioso.. ver que lo que aquí se considera exótico allí es normal.. y lo que aquí es habitual, allí es extraordinario. A uno le otorga una perspectiva única de las cosas. dijo pensativo mientras veía una colección de hogazas de pan, la mirada luego paseó en otra colección, una de pobres desgraciados apiñados en los callejones cercanos. Aunque hay cosas que no cambian.. esté donde esté uno.. añadió con más suavidad, con un tono más agrio.

Londres es una ciudad sobrecogedora, lo confieso. Pero muy grande para mi. dijo recordando la pequeñez de otros lares con cierta nostalgia. Pero supongo que ahora me toca aquí residir..

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02/01/2016, 17:33
Abigale Forge Rabbit

Regent's Park, febrero de 1880

Mientras caminaba, Abigale sonreía, contenta con la presencia del capitán. Había esperado que al ser un soldado cojo su frustración lo llevara a la amargura, sin embargo parecía tener un sentido del humor intacto y una facilidad para las bromas que sellaba sin problema con el más leve toque de picardía, sin pasar a lo inapropiado. 

No sabría decirle la diferencia entre mercados, capitán, nunca he visto los de India. Pero tendré que tomar su palabra en la distinta percepción de las cosas. - dijo siguiendo su mirada hasta los mendigos de los callejones, tras lo cual suspiró levemente. Aquella imagen le evocaba más sentimientos de los que admitiría jamás. - No se preocupe por lo grande que le parezca Londres. Estoy segura de que se acostumbrará rápido - sonrió, afirmándose un poco más de su brazo, como en una caricia - Además, siempre es más fácil cuando se tienen amigos a quienes recurrir. - le sonrió con dulzura.

Con la misma tranquilidad anterior dirigió sus pasos hacia una floristería, dónde saludó a la dependienta con una sonrisa de oreja a oreja. - Buenos días, Scarlett. ¿Me darías una docena de lilium? - le pide, apuntando un ramo de flores bastante exóticas, en honor a su día y su acompañante, las que la mujer recoge prestamente.  

Notas de juego

Pasadas las fiestas ya soy toda suya, capitán ^^ ¡Perdona la demora!

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04/01/2016, 15:16
z/ Andrew Comstock

Regent's Park, febrero de 1880

El paseo junto a Abigale era agradable, la candidez de la dama era un soplo de aire fresco ante tanta negrura. Andrew estaba ligeramente rígido, verse del brazo junto a ella ya tan en público no sabía si era adecuado, pero procuraba mantener una actitud correcta en aquellas circunstancias.

Espero que así sea. respondió con sinceridad el capitán mientras observaba con detalle los productos del mercado, aunque sin detenerse. Aunque anhelo poder visitar mi Gales natal, espero poder hacerlo en primavera.. o verano a más tardar. comentó pensativo, luego miró de soslayo igualmente pensativo, pero con una sombra de tristeza que parecía siempre acechante. Dejé la mayor parte de mis amistades en la India, miss Rabbit. Uno de mis mejores amigos murió en batalla. explicó hablando lentamente, como quien trata una herida reciente, aunque trató que se le iluminara el rostro para no evocar pena sobre la dama.

Se detuvieron frente a la florista, a la que Andrew saludó gentil con un asentimiento de cabeza. Escuchó la solicitud de Abigale, sin entender mucho de plantas. Aunque admitió que era flores muy bellas, tal como pudiera ser el rostro juvenil de su acompañante.

¿Preparáis alguna clase de celebración, miss Rabbit? apuntó intrigado, quizá demasiado directo, pero la curiosidad se impuso en el capitán.

 

Notas de juego

Disculpa, Abi. Pensé que te había respondido ya ^^u

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04/01/2016, 16:56
Abigale Forge Rabbit
 

Regent's Park, febrero de 1880

Miss Forge Rabbit, Capitán - le recordó mientras pagaba y recibía el ramo, con una sonrisa despreocupada. No era quién para ofenderse porque olvidaran su nombre o su apellido, y en realidad, de no ser porque esperaba que volvieran a encontrarse, poco le importaría que la llamara como le diera la gana. Ser quisquillosa no era uno de sus defectos. Ser obstinada, por otra parte, sí lo era. - Ninguna, en realidad. - respondió con una sonrisa algo avergonzada al pensar que quizás el hombre consideraría su compra una exageración, para luego acercar su nariz a las flores para sentir su aroma - Me gustan mucho, y procuro siempre tener azucenas frescas en casa. Transforman una casa vacía en un ambiente más alegre, y me gusta sorprender a mi sirvienta con un regalo de vez en cuando, por lo que la más bonita del ramo siempre es para ella. Quizás darle flores no tenga mucho uso, pero mi presupuesto en ausencia de mi padre es bastante reducido y al menos desde mi punto de vista, lo importante es el gesto. - sonríe un poco más, mirando al hombre con el que entrelazaba su brazo sin leer más en ello que una agradable compañía - Caprichos míos, lo siento - se disculpa encogiéndose de hombros con la sonrisa intacta antes de mirar nuevamente hacia el ramo, fijando su vista en una flor de pétalos amarillos - Esta será perfecta para Maud. - se dijo a sí misma, antes de volver a emprender camino.

¿Quiere usted una? Tal hermosura no debería verse solo como un privilegio reservado para las mujeres. - ladea un poco su cabeza, ofreciéndole un lirio naranja - Quizás así piense en mí cuando necesite la compañía de una amistad con quién compartir un momento grato - su sonrisa se amplió, levemente avergonzada ante el avance, sus mejillas sonrojadas de manera sutil. No quería volver a tocar el tema de su amigo en su primer encuentro por miedo a espantarlo o deprimirlo, pero quería asegurarse de que el Capitán tuviera a quién buscar si la amargura lo embargaba. Sabía por experiencia que no era fácil enfrentar un cambio tan radical en su vida y verse rodeado de extraños de un minuto a otro, y de nada le serviría al hombre escuchar otro "lo lamento" o "debió ser un buen hombre" por su amigo.

Notas de juego

No te preocupes, que todos nos entretenemos con otras cosas de vez en cuando ;) 

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05/01/2016, 00:11
z/ Andrew Comstock

Regent's Park, febrero de 1880

Miss Forge Rabbit. repitió concienzudo a modo de disculpa, aunque en su gesto afloró una leve sonrisa que, a pesar del apuro, entendía la corrección. Lamento la confusión, no pretendía ofenderos. por la actitud de Abigale entendía que no la había ofendido, pero procuró mostrarse correcto ante tales circunstancias.

Escuchó a la dama hablar sobre sus costumbres florales, la verdad es que la forma de ser de ella agradaba a Andrew, tan sencilla y natural que la convertían en una figura casi féerica. Cuando le ofreció una de las flores, asintió lentamente sin resistirse al regalo.

Gracias. agradeció con una suave sonrisa, se fijó en el color que le daba y habiendo tantos no se resistió a preguntar. ¿Por qué naranja? sabía vagamente que las flores poseían la capacidad de mandar mensajes, pero nunca se había detenido en tales asuntos, no entraban en sus campos de interés, esa era la verdad.

Siguió dejándose guiar por Abigale, atendiendo a las novedades que aquel paseo le alcanzaban, la mirada del capitán no disimulaba una franca curiosidad por lo que se iba revelando a su paso. Quizá no era el toque exótico de la India, o la imagen de verde esmeralda de Gales, pero poseía un encanto peculiar que se acrecentaba por la compañía femenina que la hacía más especial.

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15/01/2016, 06:52
Abigale Forge Rabbit
 

Regent's Park, febrero de 1880

Fácil – respondió, con una sonrisa amable y mirada risueña – El naranja es el color del deseo y la pasión. Y todo el mundo necesita pasión en su vida, ya sea de una forma u otra, por un pasatiempo o por alguien más. La pasión es lo que mueve al mundo. – afirma, caminando por el mercado con su brazo entrelazado al de él. Se acercó a un puesto de perfumes y, escapando del caballero, compró la muestra más pequeña que poseían, apenas un tubito del porte de dos falanges del dedo con un gotero en la punta. Asegurándose que estuviera sellado, lo guardó en su cartera antes de volver a él a paso ligeramente acelerado.

Perdone la indiscreción. El mío casi se acababa – explicó sonriendo ligeramente avergonzada. – ¿En qué estábamos? Ah, sí. Naranja, el color de la pasión. Si quiere enviar algún mensaje con flores puedo ayudarlo cuando quiera. Aunque, supongo que podría pedírselo a otra persona… No sé, me parece un tema divertido – asegura, mirando alrededor mientras caminaba. Ya había comprado lo que necesitaba, pero aún guardaba unas pocas monedas en su cartera - ¿Quiere compartir un café o un té antes de separarnos? ¿O ya he abusado demasiado de su tiempo? – pregunta, curiosa, aunque apenas lo dijo se dio cuenta de que quizás sí era así. Quizás incluso ya le dolía la pierna y ella forzándolo a caminar.