Partida Rol por web

La Edad de la Inocencia (+18)

• Apertura de News of The World •

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22/02/2017, 13:03
Louis Kindelanver

Louis, demasiado embebido en su propio entusiasmo, tardó algunos segundos en percatarse del cambio en el ánimo de la joven que tenía frente a él. Pero cuando lo hizo, su ceño se frunció suavemente formando dos pequeñas arruguitas y la contempló con curiosidad creciente en esa nueva faceta que de repente se abría ante él. 

La escuchó con atención, temeroso al principio de que el cambio en Abigale se debiese a que desaprobase el tono social que pensaban darle a la editorial, pero esa idea se esfumó en cuanto ella continuó hablando y una pequeña sonrisa empezó a arremolinarse en la comisura de los labios del hombre, creciendo despacio hasta que, milímetro a milímetro, cubrió toda la boca de Louis. 

—Parece un buen acuerdo, si las dos están satisfechas con él —dijo entonces, controlando su curiosidad para no preguntar más por esa joven misteriosa—. Supongo que cualquier redactor puede tener sus informadores. Y tendremos que hacerle una pequeña prueba, claro está —comentó, pensando en la insistencia de Lance sobre ese tema—. Tal vez podría enviarnos el texto de su primera columna. Y bueno, los otros redactores trabajarán aquí en las oficinas, pero si usted desea mantener su identidad en el anonimato, siempre puede remitirme sus artículos por correo. —Hizo una pequeña pausa y entrecerró los ojos, cuando una idea fugaz pasó por su mente—. O, si quiere aprovechar las máquinas de escribir del periódico, podría darle una llave para que pueda trabajar de noche. Aunque en ese caso no podría garantizarle que no se encuentre con el señor Kingshaw, el capataz de la imprenta. A veces hace rondas nocturnas para asegurarse de que todo está en orden. 

Tamborileó entonces con los dedos de una mano sobre el dorso de la otra y se quedó pensativo un instante, aunque breve pues antes de que Abbie pudiera responder, habló él de nuevo.

—Después de esa prueba ya podríamos firmar el contrato. Le pagaríamos 25 peniques a la semana. Pero... —Detuvo el movimiento inquieto de sus dedos y sus ojos escrutaron en las pupilas de la joven con intensidad—. Si esa joven le presta su nombre y sus experiencias, quiero que me asegure que si ella tuviese algún problema por publicar en el News of the World, usted me lo diría. Me gustaría hacer lo posible para ayudarla, llegado ese caso.

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28/02/2017, 07:16
Abigale Forge Rabbit

Inevitablemente, Abigale sonrió al ver al viudo hacer lo mismo. El hombre tenía una de esas sonrisas contagiosas, aquellas expresiones incapaces de contener su alegría en una sola persona y que obligan a quienes los rodean a adoptarlas también. Aquella era la magia de su alegría, y no tenía queja alguna en compartirla. Después de todo, habiéndolo conocido en tan miserable estado, ¿como no le iba a gustar verlo así de contento? Como es de esperar, sus ojos no se despegaron de él, bajando solo de su rostro al escuchar el tamborileo de sus dedos, un jugueteo impaciente que le hizo sonreír disimuladamente. Y cuando el tono de Louis se hizo más grave y Abigale subió la mirada a las esmeraldas que tomaban el lugar de los ojos de su interlocutor, se encontró con una pasión exquisita a tomar en cuenta. No recordaba haber visto antes tal intensidad en su mirada, y de no haber sido un momento de aquellos que por un par de segundos te roban el habla, habría echado a reír tan solo por lo adorable y al mismo tiempo admirable que resultaba que el peak de su pasión fuera pensar en proteger una desconocida. ¿Dónde había estado él 15 años atrás?

Una prueba me parece más que comprensible, no esperaría pasar texto alguno sin supervisión del editor. Y no se preocupe por el dinero, no lo hago por él - contestó de inmediato una vez que el hombre dejó de hablar, algo acelerada. Había sido incapaz de interrumpirlo antes, pues las pausas que él se había dado no le habían dado la oportunidad de abrir la boca para hablar. En cuanto a la redacción el tema era simple. No quería ser molestia ni imposición, y pretendía hacer saber a su futuro (¿o actual?) jefe que estaba bajo sus órdenes en cuanto al diario se trataba. Por supuesto, ella consideraba el espíritu rebelde de la publicación, pues no se entregaría en tiempo y alma a alguien que tergiversara sus palabras de modo comercial o corrupto. No era ese el afán de un verdadero escritor o periodista - Ya que lo ofrece, me gustaría tener la opción de trabajar de noche aquí. Estoy segura de poder conservar el anonimato a pesar de ello, pues si es un empleado suyo el señor Kingshaw debe ser un hombre de plena confianza y no uno por el que deba temer al encontrármelo a solas en un paseo nocturno. Confío en que usted no me expondría a peligro alguno. - y en cuanto a aquello se refería, hablaba con absoluta sinceridad. Si bien podía apostar por su anonimato más por pagarle al hombre que por confianza, sí sabía con toda certeza que Kindelanver no le sugeriría siquiera considerar la remota posibilidad de concurrir a un establecimiento si en aquel encontrara el más mínimo peligro. Su sexto sentido solía funcionar, y él le parecía un hombre de probablemente peligrosas buenas intenciones, demasiado correcto y bondadoso para un mundo tan cruel. ¿Cómo se podía confiar tanto en una chica que apenas conocía para entregarle la llave de una imprenta? 

En cuanto a Selina... - tomó una pausa para beber otro sorbo de café antes de hablar, refrescándose la garganta - Tenga por seguro que probablemente antes que yo, usted será el primero en enterarse si algo le sucediera. - sonrió un poco, con una mueca algo cómplice.

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04/03/2017, 22:01
Annie

Annie observó con interés la forma de trabajar de la que sería su nueva compañera. La verdad es que la pelirroja estaba acostumbrada a mandar puesto que, aun siendo sirvienta, el hogar de los Thompson le había permitido tener un lugar privilegiado ante el resto, solo por debajo de Agnes, su mentora y cuidadora.  Pensaba con asiduidad en ella y decidió que sería una buena idea enviarle una misiva contándole todo lo acontecido, aunque no completamente todo o la mujer se presentaría en Londres para tirarle del cabello.

La secretaria asintió ante el pensamiento de Meredith. Cambiar el mundo…-sonaba a algo tan irreal que casi parecía un sueño. Lo cierto es que mi estancia en Londres me ha permitido aprender que las cosas más difíciles pueden hacerse realidad con una mezcla de suerte y coraje. Confiemos en que la primera esté de nuestra parte, y que el segundo se encuentre inmerso en lo más profundo de nuestra alma. 

Annie negó con la cabeza con un gesto sencillo cuando mencionó que podía importunarla. Pregunte lo que quiera, Meredith, dudo que logre importunarme después de la vida que he tenido- respondió con sinceridad- He trabajado toda mi vida en Oxford como sirvienta de la familia Thompson. Me mudé aquí, de hecho, como criada al servicio del heredero de la familia, pero por un motivo u otro nuestras vidas tomaron rumbos distintos- miró hacia el ventanal mientras hablaba, recordando la nota que le dejó antes de marcharse- Y debo estarle muy agradecida a Louis por este trabajo que me permite continuar en Londres, y emprender un nuevo rumbo.  En realidad, casi que llegó caído del cielo, la verdad- afirmó con un asentimiento.  Y ahora me encantaría entablar nuevas relaciones, porque ciertamente en Oxford estuve algo recluida- y al decir la palabra algo dejó claro que en realidad no había sido así.

-Pero bueno,  me centro en el presente y en la alegría ante nuevas oportunidades- no era un intento por su parte de cambiar el tema porque le molestara, sino porque veía que no había mucho que añadir con el grado de confianza que se tenían. Quizá hasta había dicho demasiado- ¿Usted es de aquí? Ciertamente me encantaría conocerla, con el tiempo que vamos a pasar aquí confío en llevarnos bien para hacer el trabajo más ameno, y de paso poder contar con la buena conversación y discreción de una mujer- bromeó. 

Notas de juego

Discúlpame una y mil veces por haberte hecho esperar T_T. No pasará más. 

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25/03/2017, 22:00
Meredith Grace Walker

Detengo los movimientos de mis manos sobre el equipo fotográfico y desvío la mirada hacia Annie. No quiero perderme su expresión, lo cierto es que tiene algo innato, que atrae, que me impulsa a apreciar sus gestos mientras me escudo en la conversación ya que no puedo esconderme tras el objetivo de la cámara para observarla a escondidas.

Confiemos en que la primera esté de nuestra parte, y que el segundo se encuentre inmerso en lo más profundo de nuestra alma. 

Aquellas palabras me arrancan una media sonrisa totalmente natural y estrecho los ojos con cierta dulzura y tristeza a la vez, a lo que adorno con un asentimiento de cabeza.

Responde a mi pregunta sobre su primer trabajo y entonces capta mi total atención, cambiando la posición de mi cuerpo que ahora está totalmente girado hacia ella y mi cabeza ladeada mientras escucho como me habla. Mis ojos se agrandan y mis labios se abren por la sorpresa al oír que era sirvienta - Sirvienta… ¿De veras? Quien lo diría… ahora se os ve distinguida y seguro que muy resuelta en su oficio, o al menos esa es la impresión que a mi me ha dado. - Sonrío de nuevo con cierta dulzura, dedicada solo a Annie.

Escucho lo que me dice hasta que me pregunta si yo soy de aquí y… me confiesa que le encantaría conocerme. De nuevo, mi rostro expresa sorpresa, pero una nueva, una nacida de la misma esencia de ser mujer que es comprendida por otra mujer igual a ella. Esbozo una sonrisa sumado a un suspiro, uno que bien podría interpretarse como alivio, sintiendo como si en mi corazón Annie, colocara el dedo para tapar una vieja herida que no deja de sangrar. Río agachando la cabeza ante su broma, pero conmovida ante lo que siento. Asiento enérgicamente con la cabeza mientras humedezco mi labio inferior y lo apreso entre mi labio superior y vuelvo a mirarla - Soy de Londres, vivo en Whitechapel… estamos muy cerca. Y… ciertamente Annie… me encantaría… conocerla mejor, será todo un honor y un placer para mí. - Tras mi aceptación con palabras, recuerdo algo y me apuro en busca de un reloj.

- Disculpe… ¿Puedo saber qué hora es? no puedo entretenerme demasiado, tengo una sesión de fotografías en el estudio. - Suspiro apurada - Perdóneme señorita Annie, puede que me tenga que marchar, pero por favor, no lo interprete de forma negativa, me encantaría pasar más tiempo, así que… - Me encojo un poco de hombros en un gesto un tanto infantil - Espero esa conversación bajo la pura discreción de una mujer - Y finalmente le dedico una amplia sonrisa.

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31/03/2017, 13:03
Annie

Annie nunca había sentido reparo en decir lo que había sido, puesto que su trabajo había sido desarrollado con profesionalidad y excelencia; la servidumbre había hecho de ella una mujer observadora, atenta y capaz de guardar las formas incluso en las situaciones más comprometidas.  Aprendió a hacerlo a base de dolor y sacrificio pues los severos castigos injustamente impuestos la habían grabado algunas lecciones a fuego en su alma.  Sonrió ante el elogio de la bella mujer de mirada nostálgica.

-Muchas gracias, Meredith, es usted realmente atenta. También me dediqué a hacer de secretaria para uno de los señores que trabajaba, para el hombre con el que llegué a esta ciudad.  Las mujeres debemos estar preparadas para hacer más cosas de las que la sociedad nos imponga, o al final solo seremos vistas como criaturas hermosas a las que proteger y admirar por valores que se perderán con el paso de los años.

Notaba que ella ya lo sabía, puesto que se había desenvuelto de forma profesional alejándose de lo que un grupo de personas le imponían. No era la típica viuda, ni la típica mujer, y eso atraía a la mujer de cabellos pelirrojos.  La dulzura y el tacto con el que le hablaba contrastaba con el arrojo que debía de tener para lanzarse a una aventura como la de desempeñar un oficio por su cuenta, y eso era algo que Annie valoraba ampliamente.  La secretaria sonrió ampliamente, en una mezcla de sorpresa y alegría, cuando la otra dama aceptó el conocerse en mayor profundidad.

-Ciertamente lo estamos, Meredith.

Annie observó una de las altas paredes donde Louis había colocado un reloj para mantenerlos informados de la hora en la que se encontraban. Se lo señaló con suavidad a su acompañante, y sintió algo de tristeza al saber que debía marcharse.  Hacía tiempo que no congeniaba con una igual, pero se consolaba en el hecho de que trabajarían juntas y el contacto entonces sería inevitable.  Asintió a la explicación y comenzó a ayudarla a recoger.

-No se preocupe, Meredith, tendremos tiempo.  Casi se rio al observar el gesto de su compañera y negó con la cabeza- Cuando disponga de un día libre podemos reunirnos para tomar café y conversar. Para mí será un placer y, desde luego, cuento con que ambas somos mujeres discretas y capaces de guardar mucho de nosotras y de los demás.  Esperaré con entusiasmo nuestro próximo encuentro en un ambiente más distendido-  terminó de ayudarla con el material que había llevado al lugar y la acompañó hacia la salida, siempre con una sonrisa en el rostro. Annie marcó aquel día como el comienzo de algo extraordinario y hermoso. 

Notas de juego

Pues quedamos a la espera de preparar otro encuentro futuro :D.