Partida Rol por web

La Edad de la Inocencia (+18)

• Emily Jones •

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17/01/2017, 19:24
Lord Preston Ellsworth Parlow

—No soy amiga de los bailes ni presentaciones en sociedad, considero esa clase de reuniones una falsedad de la que, en la medida que puedo, evito formar parte. Siempre me ha parecido que no son más que la forma civilizada que tienen las clases pudientes, como usted bien las ha llamado, de exponer a sus hijas como si fuesen ganado esperando ser vendido al mejor postor.

Abrí la boca y alcé las cejas sorprendido, quería decir algo pero no pude, me encontraba gratamente sorprendido por su audacia y su honestidad. Fue más grande el impulso de reírme, a carcajadas por cierto, que el de decir algo coherente. Como no era algo común una risa de ese tipo a media tarde tomé una servilleta y me la puse sobre la boca mientras terminaba de reír -Creo, señorita Lascelles -tomé aire unos segundos -Creo que esa es la descripción técnica de esos eventos -dije tratando de recuperar la compostura. Mientras lo hacía ella siguió hablando.

—Por favor no me mal entienda, no denosto contra los de su clase, he tenido la fortuna de conocer a grandes personas, verdaderos filántropos y altruistas. Como dice mi padre, hay de todo en la viña del Señor, pero si tengo la posibilidad de elegir siempre voy a preferir asistir a una fiesta de los obreros, que a las que organizan burócratas y aristócratas.

Esperé a que terminaran de hablar ella y Emily, alcé un poco la mano en son de paz, todavía tenía la servilleta en ella, y negué con la cabeza mientras decía -No son mi clase -miré un poco hacia la mesa y luego levanté la mirada -Por lo menos nunca lo he sentido de ese modo -expliqué mientras tomaba un dulce de la mesa -Verá, señorita Lascelles, mi familia no es noble, lo era mi tío Charles Parlow, Barón de Wight -me senté más derecho, ya que esta parte de mi historia la sabían pocas personas y además de contarla para Prudence estaba relatándola, sobre todo, para Emily, después de todo ella iba a ser una baronesa algún día.

-Su Majestad le dio ese título a mi tío en honor a su invalorable trabajo para el reino como constructor de barcos para el astillero imperial, sus modificaciones hicieron a la Flota de Su Majestad más rápida en el mar, asegurándole victorias importantes en combates marítimos -expliqué sucintamente -Y trabajó para su Majestad hasta su muerte. El título es hereditario pero... -hice un rictus con la boca y tragué un poco, era una indiscreción de mi familia pero confiaba en ambas señoritas -Mi padre y su hermano riñeron hace mucho tiempo y mi tío desheredó a mi padre, como no poseía hijos al morir me dejó el título a mí, que era su sobrino preferido -comenté -Y  Su Majestad lo aprobó. Debería haber sido para mi hermano mayor, pero no fue así.

Suspiré y me encogí de hombros -Así que ya ve, señorita Lascelles, me veo como un noble, me conduzco como uno, pero no creo ser uno, no al menos como son la gran mayoría de los que he conocido -di una mirada vehemente e hice un gesto circular con la mano -Salvo algunas claras excepciones, como usted mencionó. Si tuviera que definir a mi clase diría que es aquella conformada por hombres y mujeres que saben apreciar la verdadera belleza en todas las cosas y vivir cada instante de la vida dando todo de sí, intensamente.

Habiendo finalizado me giré hacia mi prometida -Querida, hermosa Emily Jones, esa idea es magnífica -la alabé -Un baile de beneficencia haría mucho bien si la señorita Lascelles estuviera de acuerdo junto con las autoridades del orfanato de llevarlo a cabo -deslicé prudente -Pero mientras tanto iremos a visitar el lugar, como ya habíamos planeado, claro -asentí a las palabras de Emily.

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28/01/2017, 17:04
Prue Lascelles

Separó los labios con la intención de hablar nada más oír lo del evento social para recaudar fondos. No le agradaba mucho la idea, prefería seguir con su trabajo de hormiga de ir golpeando una puerta a la vez, pero al notar el entusiasmo e ilusión que las palabras de Emily traían implícitas, fue incapaz de negarse y se limitó a sonreír. No le gustaban esos circos, pero su amiga tenía razón, lo que interesaba eran los niños y si de ese modo podían granjear ayuda, sus preferencias personales no importaban.

Sus ojos se posaron en Preston, quien para su alivio no acusó molestia ni incomodidad por lo que ella dijera antes. Lo escuchó con atención, sorprendida por la inesperada revelación. En su fuero interno agradeció el voto de confianza al hacerla partícipe de una historia tan personal.

Al escuchar la definición que le daba acerca de los de su clase, ladeó ligeramente la cabeza y lo observó intrigada.

—Le diría que la suya es una definición benévola y nada lapidaria de la clase alta, a diferencia de la mía, pero no creo estar errada si afirmo que no se refiere a la buena sociedad, sino al círculo de personas con las que le gusta relacionarse y que al mismo tiempo son las que lo identifican —sonrió amistosa, en especial al ser testigo de su entusiasmo ante la propuesta de Emy.

—Estoy de acuerdo —respondió en cuanto Preston hubo terminado de hablar—, hablaré con Miss Adams lo antes posible para contarle y saber su parecer, pero estoy segura que estará de acuerdo así que, si les parece bien, podemos tratar este tema el día de su visita.

Hacía rato que se había acabado la segunda taza de té y terminaba de disfrutar una refrescante limonada. A lo lejos, y de un lugar incierto, llegó a sus oídos las campanadas de un reloj anunciando el término de una hora y el inicio de la siguiente. Se hacía tarde.

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30/01/2017, 02:11
Emily Jones

Increíblemente en esta velada aprendí un poco más de mi Rey Sol como, por ejemplo, el tema de su línea de nobleza. De todos modos lo que a mí me importaba era un solo tipo de nobleza de la que mi prometido tenía de sobra: la de su corazón. Sabía conducirse dentro de ese mundo pero no lo amaba, eso lo supe desde que lo conocí. También había notado en su madre una gran ternura, algo muy alejado de lo que yo creía sería una señora de alta clase. “Es que solo tuviste a tu abuela como referencia, Emy. Y no fue una muy buena… la distancia y la frialdad que marcaron fue algo que te quedó grabado en el alma. No todos son así, a Dios gracias.”

Seguimos con el tema de lo de recaudar fondos, a Preston le pareció una buena idea y aunque quizás atisbé en la mirada de Prue que esas cosas no eran de su agrado, ella también aceptó. Es que lo social y nosotras… éramos algo alejado. Sin embargo sabía que ella entendería que mi motivo eran los niños, los niños y nada más.

Escuché las campanadas de un reloj que anunciaban el fin de una hora, y noté que habíamos estado sumergidos en la charla. La había sentido productiva en el único sentido realmente importante: que Preston y Prue se llevasen bien.

-Me alegro mucho que hayamos arreglado este asunto, tengo muchos deseos de visitar el sitio y ayudar en lo que pueda  -me senté derecha en la silla y con la mirada esa que anunciaba que hablaba en serio, aclaré –y eso también quiere decir limpiar. Prue no digas nada, tu tampoco mi adorado Preston; limpiar es un trabajo que sigo ejerciendo en la casa de Victoria y no me disgusta en absoluto. Podría ayudar también en el orfanato. En esa tarea o cualquier otra, lo que deseo es ayudar. Es quién soy.

Emy con el plumero, o Emy junto a mi prometido… sigue siendo la misma Emy. Mi trabajo, el lugar de dónde vengo… todo forma parte de mí. Si podía ayudar a Prue de una forma más manual, estaría igual de encantada que haciendo una recepción o algo (de hecho me era más familiar lo primero que lo segundo)

"Creo que Prue tiene algún compromiso, hemos estado bastante aquí ya".

-Amiga querida, ¿debes irte ya? Me ha encantado verte pero hay mucho que me debes contar, así que no te salvarás de otro encuentro... o de muchas cartas -afirmé con una enorme sonrisa.

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05/02/2017, 16:17
Lord Preston Ellsworth Parlow

—Le diría que la suya es una definición benévola y nada lapidaria de la clase alta, a diferencia de la mía, pero no creo estar errada si afirmo que no se refiere a la buena sociedad, sino al círculo de personas con las que le gusta relacionarse y que al mismo tiempo son las que lo identifican.

-Oh, no claro, creo que me expresé mal -dije tratando de reelaborar mi explicación -A lo que me refería diciendo que la clase alta no era mi clase primero, y exponiendo lo que yo creía que era “mi clase” luego, es a que yo pertenezco a una subclase dentro de la clase alta, esa que como usted bien dijo está conformada por la gente de mis círculos que comparte mis opiniones y mis gustos, que no son los comunes ni está conformado por el grueso de la clase alta -clarifiqué -Le pido disculpas por el circunloquio.

Escuché luego las afirmaciones de ambas damas sobre aquello que hablaríamos el día de la visita al orfanato, no tan lejano, y me quedé de una pieza mirando a Emily cuando se propuso para limpiar el orfanato. Al principio no supe cómo reaccionar, pero bueno, si era un aspecto de su generosidad el ofrecer desinteresadamente aquello en lo que era buena yo no podía oponerme, aunque me hizo una tremenda gracia pensar qué dirían luego aquellos de la clase alta cuando supieran que la condesa de Wight había fregado el piso de los huérfanos.

-Si las damas están de acuerdo podemos dar por terminado el encuentro, no quisiera retrasarlas en sus obligaciones -acoté mirando a Emily luego de sus palabras, era cierto, el común de la gente tenía otras ocupaciones por lo general que andar diletando por la vida. Esperé a sus respuestas para ya iniciar la despedida.

Notas de juego

Siento el retraso.

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18/02/2017, 16:08
Prue Lascelles

—Descuide, comprendí lo que quería decir —respondió a Preston— y no considero que deba disculparse, pero si siente que debe hacerlo entonces acepto sus disculpas.

Prue sonrió ante el ofrecimiento de Emily. Ella tenía razón, nunca sobraban manos para ayudar en el orfanato, no obstante estaba segura que sería de mucha más ayuda enseñándoles a leer y escribir que limpiando. Y así se lo hizo saber.

—Oh, perdón, lo siento —se disculpó al ser sorprendida preocupada de la hora—. De haber sabido que me encontraría contigo, con ustedes —se corrigió de inmediato— no le habría prometido a los niños regresar a tiempo para leerles un cuento antes de dormir.

Entonces Preston intervino otra vez, sugiriendo dar por terminado el encuentro y la joven asintió, no sin antes reiterar sus disculpas por tener que marcharse.

—Los veré el lunes entonces. Muchas gracias por todo y me alegra, por fin, haberlo conocido, milord —se había puesto de pie y realizó una grácil reverencia para despedirse, no sin antes dedicar unas últimas palabras a su amiga—. Me alegra verte así de radiante y feliz —la abrazó—... que nada opaque ese brillo. Te quiero.

Notas de juego

Prue se despide y se marcha.