Partida Rol por web

La Edad de la Inocencia (+18)

• Lord Preston Ellsworth Parlow •

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08/09/2016, 16:40
Lord Preston Ellsworth Parlow

-No puedo dejar de pensar en ti.

La respuesta me arranca una sonrisa pero antes de que pueda formular una respuesta sus labios encuentran los míos con indecorosa, deliciosa ansiedad. Respondo con igual pasión, no perdiendo la oportunidad de cerrar mis brazos alrededor de su cintura, de mesar con mis manos su espalda.

Le permito que se aparte, aunque me resisto internamente. Dios, qué difícil será tenerla siempre cerca y no sucumbir, me digo a mí mismo, pero el pensamiento me excita al igual que me exaspera, adoro secretamente el fuego lento de la anticipación. Chasqueo la lengua, medito largamente en sus palabras mientras mi espalda reposa contra el respaldo del asiento y mi mano juega con la cortina del carruaje, inquieta.

-Tú también -respondo dejando que mis palabras floten y se disuelvan entre nosotros, -Aunque todavía estoy preguntándome cómo lo has logrado, si acaso no eres una bruja que me ha hechizado -reflexiono y la miro de lado admirando su perfil que en este momento es el resumen de todos mis deleites. Sonrío más intensamente, estoy haciendo una broma... Bueno, no tanto. En todo caso, el misticismo de una unión sobrenatural tampoco me produce rechazo, al contrario.

Mi estudio no estaba lejos de su casa y llegamos antes de que la conversación pudiera tomar otros derroteros más complejos. Al bajar del coche le indiqué al cochero que nos esperara para partir a Cambridge y le ofrecí algo de tomar, cosa que rechazó amablemente.

La casa estaba adosada a otras, como todas las de ese vecindario, que no era especialmente pobre, sino de clase media. La hice pasar a mi sancta sanctorum luego de abrir la puerta principal que daba a un corredor con la escalera al primer piso al fondo.

La guié hacia la primera puerta a la derecha en donde estaba mi estudio propiamente dicho, en la sala de estar que también hacía de biblioteca. Allí junto a la ventana se encontraba mi escritorio con mis anotaciones y trabajos.

Me ubiqué justo detrás de ella en el vano de la puerta que daba a la biblioteca, mis manos se posaron en sus hombros -Bienvenida a mi hogar, Emily -susurré en su oído mientras mis aliento acariciaba la piel de su cuello.

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09/09/2016, 08:10
Emily Jones

Me devuelve el beso incluso con mayor ímpetu. Su boca sabe a fuego, sus brazos son una protección y un reclamo. Mi respiración se entrecorta, mi corazón se acelera y el aire se pierde y mezcla con el suyo. Cuando dejamos de besarnos todavía estoy agitada. Me muerdo los labios y le sonrío. Veo en sus ojos, en esos fosos de aguas claras con motitas de luz, diversión y anhelo.

-Ejem- carraspeo y cuando el coche va llegando, y lo veo jugar con la cortina, siento un nudo de mariposas que sobrevuelan mi vientre.

"¿Alguna vez podré no sentirme tan etérea en su presencia? No, no lo,creo. Este amor es tan intenso que me hace volar, incluso sentada en el coche.  " Su voz interrumpe mis cavilaciones y me río gratamente de su comparación.

-No una bruja mi señor, tal vez una ninfa de los bosques. Tal vez una musa. Todo es posible si estás junto a mí.   Quería otro beso, estaba sedienta y me había olvidado casi de la misión. Entonces el carruaje se detuvo, y él me ayudó a descender.

"Siempre un caballero. ¿Qué otra cosa se puede esperar de un rey? Nada, simplemente que brille como el sol. Mi sol, mío... mío en verdad Emy. Como en los cuentos de hadas.   "

-Gracias-  dije cuando entramos allí. Era el sitio en el cual vivía y se trataba de un paraíso. Más pequeño que la mansión, claro está, pero atiborrado de libros. Su escritorio era un bullicio de papeles y pluma.

-Oh... es impactante.  - Caminé acariciando el lomo de los libros como quien toca a su gato favorito, con delicadeza y amor. Me acerqué al escritorio y aspiré.

"El olor a tinta es el mejor del mundo.   "

Mirando a Preston expliqué mi proceder. -El aroma a tinta y papel es una invitación a soñar para mí. Casi tan atrayente como una hoja en blanco. No quise tocar nada, solo miré la madera y las cosas. Me giré hacia él y le anuncié.

-Es precioso, Preston. Mi señor... mi rey. Es un santuario, gracias por enseñarme esto.  

"Te amo y amo este lugar. Es un reflejo de tu sabiduría.   "

Le sonreí de nuevo, los nervios me volvían a abrumar. ¿Realmente íbamos a hacer esto?

 

"Oh sí...  "

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15/09/2016, 16:52
Lord Preston Ellsworth Parlow

Mi mirada la siguió a medida que recorría con sus ojos y sus pasos la habitación, memorizando cada movimiento suyo, gozándolo de manera casi lasciva. Me encantaba que tocara mis cosas, ver sus dedos deslizarse por mis libros me dio un escalofrío de placer... Algún día, sus dedos me recorrerían así y mis manos podrían descansar en curvas de su cuerpo ahora vedadas para mí.

-El aroma a tinta fresca es uno de los placeres de la vida -concuerdo con ella y me acerco para abrazarla por detrás, a la altura de su cintura. -Pocas cosas me dan placer como ese perfume que despiden los libros recién comprados al abrirlos por primera vez -le doy un beso afectuoso en una de sus mejillas y giro mi rostro para verla más directamente -Puedes venir a esta santuario cuando te plazca, solo tienes que enviarme un mensajero con un recado -le hice saber -Me alegra que te parezca soberbio, mi ninfa -sonrío suavemente.

Decido cambiar de tema -Arriba en mi cuarto tienes la ropa para elegir, he dejado sobre la cama la que presiento que te sentará más... masculinamente -me río por lo bajo entretenido por la idea. -Si quieres puedo ayudarte, creo que nunca antes te habías vestido de hombre, verdad? -pregunto más divertido pero sin apartar la vista de ella, me encantaría que dijera que la ayudara pero como mujer independiente que es no podía dejar de darle la oportunidad disfrazarse de hombre ella misma.

Notas de juego

Perdón por el retraso. Como siempre, contesta cuando puedas y te sientas de humor.

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15/09/2016, 22:50
Emily Jones

Sus manos en mi cintura me hacen sentir cálida y querida. También algo mareada pero es que Preston me hace volar siempre que se acerca demasiado. Me dice que tengo permiso de venir aquí cuando lo desee, y también cree que el olor de la tinta es un placer.

-Los libros que se abren por primera vez. Sí… es como una puerta que nos transportará a los mundos más recónditos.

Recibo su beso en mi mejilla con otra sonrisa de esas de tonta enamorada. “Me siento tan bien siendo así. Soy tan feliz…” Vuelve entonces al tema que nos trajo a este lugar originariamente. Escucho lo que dice de las ropas que ha dejado sobre su cama para que elija. Me ofrece su ayuda y sonrío.

De golpe mi corazón retumba fuerte.

“Voy a ver una clase, voy a vestirme de hombre y presenciar una clase. ¡Soy una libertina!” Casi me río de mi propio divagar. En cambio de eso, asiento.

-Solo explícame lo básico, luego me cambiaré y me darás el visto bueno.

Me muerdo los labios.

-Tienes que ser honesto. Debes decirme si me veo masculina, porque… mi voz. ¡Oh, no he pensando en ello! ¿Cómo haré para que nadie se entere? Supongo que la mejor opción será no hablar o hacerlo así.

Carraspeé y bajé mi tono un poco. Parecía una mujer resfriada más que un hombre pero era algo.

-Hola señor Preston COf COF, ¡qué bella mañana de abril!

Sonreí y volví a mi tono normal.

-¿Estuve bien?

Notas de juego

No te disculpes porfi n_n que vale la pena esperar xD esta parte va a ser graciosa.

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17/09/2016, 15:50
Lord Preston Ellsworth Parlow

Me río con naturalidad mientras disfruto de su juego de voces, poniéndome serio alego -Tendremos que practicar ese tono masculino un poco si no queremos que nos atrapen -la observo de lado, divertido -Por que no queremos, ¿No es cierto? ¿O acaso quieres correr por el campus de Cambridge mientras los alumnos y profesores nos arrojan piedras? -me quedo quieto, serio por unos instantes solo para ver su expresión, si por un momento se lo cree, y luego rompo a reír de nuevo.

Me aparto de ella y la miro de arriba a abajo, -Bueno, mi querida -me saco la chaqueta para quedarme en camisa y chaleco -Primero la camisa, luego el pantalón -señalo uno y el otro -Encima el chaleco y luego el abrigo -tengo en los labios una sonrisa amplia, la situación entera es graciosa y excitante -Ah! y no olvides las botas o zapatos -miro sus piernas como si pudiera ver a través de la falda -Tendremos que ver qué te sienta menos bien, aquí lo que queremos es que parezcas un muchacho, no una mujer vestida de hombre -me tomo el mentón y la analizo. -Encima de mi cama encontrarás todo, pero por favor, siéntete libre de husmear en mi armario si el atuendo no te convence -le cedo el paso para que pueda ir hacia la escalera -O llámame, estaré encantado de asistirte. Con tu cabello me temo que no hay más remedio que hacer una trenza y ubicarla por debajo de la camisa...

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18/09/2016, 22:03
Emily Jones

-Practicar el tono masculino. Bien.

Dije escuchando su hermosa risa. Se ve que mi interpretación de una mujer vieja con tos no servía para tales fines. Le di un suave golpe en el brazo, regañándolo. -No vale burlarse de mí, señor -pero también me reí con ganas. Eso, claro, hasta que Preston me explicó eso de que nos iban a correr de la facultad con piedras y gritos. Ahí me quedé de piedra, hasta que eso lo hizo reír de nuevo.

-Oooh, nota dos: no creer todo lo que dices.

Lo empujé con delicadeza fuera de la habitación luego de que me hubo explicado los pormenores de la vestimenta. -Entendido, quedaré bien. Lo aseguro. A ver, creo que mejor me visto sola, por cuestiones deeeee...- me puse roja como una fresa  -de moral y de... de... yo os aviso cuando esté lista.

Cerré la puerta y me puse a desvestir primero, aunque estaba con esas bandas que apretaban mis curvas lo más posible sin ahogarme. Me puse las prendas en orden y alcé mi cabello en una trenza que por ahora, até en la parte superior. Me vi al espejo, me puse roja. Me di vueltas y me vi de nuevo, por encima del hombro. Me puse más roja.

-Cof -tomé valor y lo llamé. -Creo que estoy lista...

"Oh, madre!! No te enfades conmigo. Hay que ser aventurera, tú siempre has sido así, Padre me lo ha dicho. Y bueno, si una no arriesga no gana. Y si algo me ha enseñado la literatura es que el mundo es de quienes lo intentan. Y no me veo tan mal. Bah, no sé."

Me sentía totalmente nerviosa, descolocada y encantada a la vez. Cuando Preston entró hice una reverencia como los hombres hacen, una floritura con el brazo derecho y saludé.

-Buenas tardes caballero -poniendo una voz baja y queda, como para no hacerme oír demasiado.

Notas de juego

XDDDDDDDDDDDDD gracias sos divina xDXDXD

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20/09/2016, 16:23
Lord Preston Ellsworth Parlow

-¿Cuestiones de moral? -inquirí mientras me cruzaba de brazos visiblemente ofendido y alzaba una ceja, ya fuera de la habitación -Puedo aceptar que sean de pudor -descrucé un brazo y alcé una mano, pero no podía aceptar que algo tan hipócrita como la moral fuera usado como excusa bajo mi techo. -Esperaré a que me avise, my lady -no pude reprimir una sonrisa de lado, ardía en deseos de verla cambiarse pero claro, iba a respetarla si deseaba que no la mirara... De todos modos ya pensaría en algo, siempre obtengo lo que quiero tarde o temprano.

En cuanto me llama entro a mi cuarto y me quedo de una pieza al observarla, permanezco congelado en el lugar decidiendo si es la muchacha o el muchacho más hermoso que he visto; creo que ambos. Ella está sonrojada, la piel de sus mejillas están teñidas de un carmesí encantador y su cuerpo exuda un calor delicioso que puedo presentir mientras mis pasos me acercan a su figura.

Me cruzo de brazos y con una mano me tomo el mentón, niego con la cabeza y me cubro los ojos. "Dios mío, si existes dame la fuerza que necesito para no desnudarla ahora mismo". Siento la sangre subiendo hasta mi rostro y trepando a otros lugares de mi cuerpo... Finalmente, haciendo un acopio de voluntad sin par para mí levanto la vista y la hiero con mi mirada -Mmmm, no lo sé -dejo escapar con duda -Tengo que verificar que se ha vestido adecuadamente -sonrío ferozmente, me la estoy devorando con los ojos. Oh, cómo sobre estimé mi templanza al proponerle esto. Qué terriblemente difícil será mantener mis manos alejadas de ella, no había calculado la tortura que esto podía significar para mí, reflexiono al tiempo que le miro las piernas torneadas que se adivinan bajo las botas y esas caderas armoniosas bajo el pantalón. Quisiera pellizcarle el trasero. No. No, calma. No lo arruines.

Suspiro porque quisiera hacer muchas cosas pero expresarme en palabras no es conveniente ahora mismo. Inspiro fuertemente, atrapando el aire en mis pulmones, y me pongo frente a ella, y pretendo investigarla más a fondo, buscando desesperadamente una falla en su vestimenta. Extiendo las manos y las paso por debajo del saco, entre la camisa y el raso del interior, buscando. -¡Ajá! -dejo escapar triunfante, alzo las cejas y la miro, meto la porción de camisa que ha quedado fuera de los pantalones adentro de ellos. Mi mano entra en contacto con la piel caliente de su cadera y mi sonrisa de lado se extiende, lujuriosa. Luego con el dedo índice recorro el borde del pantalón hasta adelante disfrutando de las expresiones que se reflejen en su rostro. Abrocho un botón que le ha quedado desprendido a la altura del pecho y le acomodo el cuello de la camisa y las solapas del saco -Estás hermosa querida -suelto finalmente, imposible ya ocultar lo embebido que estoy de su belleza, me siento embriagado -¿O debería decir...hermoso?-. Tiro de las solapas y la atraigo hacia mí para unir su boca con la mía, cuando nuestros labios se juntan la hago retroceder hasta la superficie del espejo de pie en el que se estaba mirando y la encierro entre el calor de mi cuerpo y la superficie fría del espejo, mis brazos se cierran en su cintura y mi mano reposa en la curvatura en donde termina su espalda y empiezan sus nalgas. Me separo de ella y le beso el cuello, luego subo mis labios a su oído y le pregunto por pura curiosidad: -¿Alguna vez sentiste a un hombre tan cerca, sobre tantas partes de tu cuerpo al mismo tiempo?

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21/09/2016, 22:41
Emily Jones

Cuando vuelve a entrar se queda mudo un segundo que se me hace eterno. Me mira con cierta intensidad lo que hace que mi rubor se extienda por todo mi rostro ante su atento estudio. Pone una mano en su barbilla, meditabundo, lo miro intrigada pero sigue con su escrutinio. Yo me quedo quieta como si fuese la estatua del jardín hasta que habla, diciendo que todavía no está seguro. Aunque el brillo divertido de sus ojos, y cruel... cruel en un sentido gracioso, me hace ver que me está tomando el pelo y que se encuentra gozando de lo lindo con el cambio.

-¿No está seguro, mi señor Preston?-  le digo con una enorme sonrisa mientras él se acerca y me rodea para estudiarme mejor. Trago saliva a medida que la investigación se intensifica. Siento la presión de sus ojos sobre las prendas que cubren mi cuerpo, y sobre mi cuerpo en sí. A decir verdad, incluso me siento algo desnuda.

"¿Por qué extiende sus manos?  "

Entonces me repasa las prendas, como para alisarlas o ponerlas mejor. No sé el motivo pero sí que me empiezo a marear un poco como si su roce me hiciera perder la posibilidad de mis piernas de mantenerme en pie. Soportó con estoicismo la inspección aunque mis ojos van a sus labios más de una vez y deseo besarlos como si no hubiera mañana.

Su Ajá me saca de control y ahogo un suspiro que Dios sabe de dónde vino cuando su mano se pone en contacto con mi piel. Parece que algo de la camisa había quedado fuera del pantalón, no podría decirlo bien porque con su roce tan directo todos los nervios de mi cuerpo se encienden a la vez.

- Gra... gracias...  

Comento con una respiración demasiado acelerada para una palabra tan cortita. Mi cara es una hornalla caliente y mi cuerpo, una especie de gelatina de esas de los postres elegantes que servimos en la casa de Victoria. Él abrocha un botón de mi saco, corre mi cabello para acomodarlo mejor y me quedo sin aliento. Me dice que estoy hermosa, entonces lo miro y se me doblan las rodillas a la vez.

-Gracias, perdón. Me siento algo floja, pero lo haré bien. ¿Siempre eres tan hermoso o es que la luz de este lugar incluso te ilumina más? -Tira de la solapa y no sólo no me caigo sino que nuestras bocas se unen en un beso. Y es uno de esos besos que arrebata el alma. Todo en mí se quema con ese contacto, mi cerebro pierde la capacidad de raciocinio y mi alma sale volando por todos lados.

"De golpe tengo ganas de estudiar pero anatomía.  "

Eso es lo primero que pienso cuando nos separamos. Pero si agarre se mantiene y las manos están en un lugar tan cerca de lo prohibido que yo solo deseo que sigan recorriendo más abajo. Su pregunta me hace hervir, por si no estaba lo suficientemente ardiente antes.

"Yo... tengo que responder. ¿Siempre tuvo esos labios tan masculinos y estas manos tan grandes? Es alto. Ahora que lo veo bien. El calor de su cuerpo es intoxicante. Oh, sí, sí madre ahora le contesto. Es que no me sale muy bien el arte del discurso.  "

-Solamente en mis sueños, mi príncipe. Solamente en mis sueños estaría tan pegada a alguien que me abrasa de este modo.  

Apoyo mi cabeza sobre su pecho.

"Esto es maravillosamente perfecto. Esto es perfecto... " Escucho el latido de su corazón y se parece al mío; su tibieza me llena la sangre y con estas ropas encajamos tan bien uno con el otro. Es como dos piezas de un rompecabezas maravilloso. Es como la pluma en el tintero. No quiero dejar de tocarlo, y eso me hace sentir una libertina, más que en mi mente ni existe ropa alguna.

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28/09/2016, 15:00
Lord Preston Ellsworth Parlow

Solamente Emily, mi Emily puede salir tan airosa de una pregunta como la que le he formulado y solamente ella puede arrebatar al deseo sus alas para usarlas como adorno de su corona, solo ella es capaz de subyugarme con esa forma casta en la que inclina su cabeza contra mi pecho pero que al mismo tiempo tensa cuerdas en mí que quieren tocar otras melodías más terrenales y menos inefables.

La estrecho más contra mí, necesito su calor para vivir en este momento; aunque si fuera por mí arrebataría de esos labios dulces hasta el último aliento y tocaría ese cuerpo como un arpa capaz de las más suaves y hermosas melodías, la música del amor entre un hombre y una mujer. Acaricio su cabello mientras nuestros corazones se imitan mutuamente en el latido y suspiro largamente como expresión de mi resignación. Acerco mi nariz hacia su cabello para embeberme de su perfume, para atesorarlo en lo más profundo de mi alma.

-Solamente en vuestros sueños -repito saboreando esas palabras, anticipando la noche en que nuestros deseos abandonen el plano de lo imaginario. La aparto de mí y alzo su rostro hacia mí para mirarla a los ojos, una sonrisa pícara me ilumina el rostro pero en mis ojos se refleja una añoranza ineludible -Algún día mi cuerpo será vuestro y vos serás mía, Emily -confieso como si fuera un secreto -Es acaso una de las pocas cosas que restan entregarte, porque mi alma ya me la has robado desde que me miraste por primera vez -trago grueso, acerco mi nariz a la suya tocando con ella la de ella, mis labios se acercan pero sin besarla.

Me aparto tomándola por los hombros, si sigo no podré resistir más y suplicar no está en mi repertorio. -Es hora de partir, no temas, lo harás bien hermosa mía -le doy aliento y le ofrezco mi brazo para ir hacia la puerta.

Notas de juego

Ya estoy mejor :)

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29/09/2016, 20:14
Emily Jones

Me estrecha entre sus brazos con fuerza y acaricia mi cabello despacio. Cada recorrido de sus dedos me arranca palpitaciones en todo mi ser. Lo amo, soy tan feliz a su lado como si nada pusiera turbarme, es en sí un mundo perfecto. Mi mundo, el nuestro.

-Mis sueños y mi realidad son algo tan parecido ahora mismo que no me importa despertar o no. Porque sé con vehemencia que tú, el producto de mi mente, también  es la realidad de mi despertar. No eres un sueño, aunque tantas veces soñé contigo...- lo miro y le sonrío. Me tiene embelesada. Su mano me alza más la barbilla y sus ojos se fijan en mí con una mirada divertida, pero intensa. Juguetona, pero seria. Solo él puede conseguir que dos cosas, aparentemente antagónicas, se fundan en una sola. Y entonces sus palabras, las de la unión de nosotros como hombre y mujer, me arrebatan los colores que luego vuelven a mi cara para volverla del tono de mis labios.

-Yo... sí, eso mismo. Yo... yo digo que no es justo como con tanta facilidad me dejas sin el arte del discurso. Pero, pero... anhelo ese instante. En el que sea tuya de verdad, es... yo... es. Nada, digooo... vamos...

Me alegra de que sea el momento de irnos ya porque los nervios revolotean en mi panza unidos a la felicidad y un amor tan intenso que me hace sentir como si flotara todo el día. Como si fuera capaz de volar. Tomo su mano y salimos, y en mi cabeza las palabras afloran.

"Realmente seremos uno, aunque creo que estuvimos siendo uno por eones, vagando hasta encontrarnos en el otro. Pero en verdad lo seremos: marido y mujer. Y... oh dios, ¡bueno la parte de la noche mejor no la pienso! Quiero pensarla, pero no entiendo bien qué pensar. Nadie me ha dicho nada de eso. Tampoco le voy a preguntar a mi padre. ¿Habrá un libro??  "

De pronto tenía una sonrisa tonta que me obligué a borrar meneando la cabeza lentamente.

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04/10/2016, 02:58
Lord Preston Ellsworth Parlow

Alzo una ceja, debo reconocer que Emily arranca con demasiada frecuencia ese gesto de mi ceño, cuando no es por la curiosidad es por el deleite. Hago de cuenta de que no he escuchado sus palabras, pero claro que las he escuchado y las tendré en mi mente, quemándome como brasas, hasta que pueda llevarlas a la realidad. Pronto.

Luego de un viaje tranquilo llegamos al campus de Cambridge, el sol daba de lleno en los edificios del cuerpo principal de la universidad y hacía el césped de los alrededores más verde.

Abandonamos el carruaje en la explanada en donde se recibían a los estudiantes al comienzo del año lectivo, la estructura de piedra del edificio principal se veía inclusive más augusta bajo la luz dorada del sol y el cielo azul primaveral.

Una vez en los corredores llevé a Emily hacia el hall principal y de allí hacia las aulas de la planta baja. En el camino nos cruzamos con unos caballeros que nos saludaron y miraron a Emy con curiosidad pero no objetaron nada. Mientras paseábamos sin mucha prisa y sin mucho alboroto me acerqué a mi querida Emy y le susurré en su oído -Cuando terminemos te llevaré a la biblioteca si lo deseas.

Finalmente llegamos al aula, todavía semivacía, y nos sentamos al fondo, lejos de miradas suspicaces. En cuanto se presentara mi amigo el profesor se lo presentaría a emily.

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05/10/2016, 22:48
Emily Jones

Mis ojos no daban a basto para abarcar el bellísimo escenario que se presentaba. Por un momento olvidé que mis ropas se ceñían mucho, que mi cabello estaba escondido tras la camisa, que yo no era un hombre. Por un instante simplemente era un estudiante más y mi mundo era perfecto.

Abandonamos el carruaje y me acordé de que no debía tocar el brazo de Preston como hace una dama que es acompañada por un caballero. Caminé derecha, a zancadas seguras, aunque casi me tuerzo el tobillo pero le hice señas a mi vida para que no se preocupara. Incluso deletré en el aire "Estoy bien" Fuimos hasta el hall principal. Algunos jóvenes parecieron mirarme un segundo a lo cual, como un camaleón que intenta acomodarse a su entorno, les devolví una mirada seria. Era una de "ponte a estudiar en vez de andar paseando". Se la había copiado a mi padre, aunque en su caso sería algo más del estilo: "Emy, deja ese libro y ponte con los quehaceres."

Cuando terminemos te llevaré a la biblioteca si lo deseas.

Me susurró Preston y mi cara se iluminó. Asentí enérgicamente pero no dije palabra alguna, Dios sabía que mi voz de "hombre" era bastante obsoleta aun. Me guío hacia un aula enorme y buscó unos asientos para ambos. Me mordí el labio mientras mi corazón aleteaba como loco.

"Es ... verdad. Estoy aquí. ¡Dioses, es verdad! Estoy aquí, estoy aquí. Es...toy aquí"

Suspiré y luego tosí, para acallar mi cara de boba enamorada y trastocarla en una de Bobo enamorado del saber o algo así. Me preparé para la clase y casi se me escapa una lágrima.

"No, no, los hombres no lloran" me recordé.

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09/10/2016, 20:51
Lord Preston Ellsworth Parlow

Ver la expresión de verdadero éxtasis en el rostro de Emy me hace sentir más feliz de lo que es humanamente posible, es extraño para mí gozar de este nivel de empatía con otro ser humano y que su felicidad sea la mía, algo para analizar más tarde y en soledad, sin duda.

Llegamos al aula y esperamos a que los estudiantes vayan ocupando sus lugares, cerca de la hora de comienzo el aula está llena y mi amigo, el profesor Crowe, aparece por mi flanco izquierdo caminando por el pasillo de la sala con expresión circunspecta. Al verme su rostro demuda y se acerca con el brazo extendido, estrecho su mano -Profesor Artemius Crowe, él es -miro a Emy, "Oh, oh, no hemos pensado en un alias... Hmmm" -Marius Gray, un jovencito ansioso de conocimiento -los presento, él extiende su mano hacia Emy y dice al tiempo que intercala su mirada entre ella y yo -Preston, qué alegría verte por estos lugares, te agradezco infinitamente que hayas venido hoy a mi clase magistral y que hayas traído a tu protegido contigo -le guiña el ojo a Emy mientras le estrecha su mano fuertemente, como demostrándole cómo debe hacerlo. -Me ha dicho Lord Parlow que es una promesa literaria, espero ver sus escritos publicados muy pronto jovencito.

Luego de intercambiar unas palabras amables y de agradecerle que nos permitiera estar en su clase llega la hora de comenzar la exposición, un silencio expectante se extiende por el salón, Arty se para frente al alumnado y comienza:

-La Industria y el comercio se han convertido en los motores de la existencia y los avances de la ciencia están cambiando la manera en que la vida en sí se entiende. Artistas de todo el mundo se inspiraron en estos tiempos de cambio dramático. En nuestras tierras, un grupo de poetas y novelistas fue pionero en una forma alternativa de vivir y de ver el mundo.

Entre ellos se encontraban William Wordsworth, Mary Shelley y William Blake. El poder perdurable de su escritura nos persigue hasta este día, y nos inspira aún con visiones de la naturaleza, a estas visiones dedicaremos esta clase magistral de hoy.

Un breve silencio de revuelo se esparció por el salón, los artistas mencionados, lejos de ser canon en la casa de estudios sí eran reconocidos por todos, un ambiente de emoción y de cierta rebeldía se extendió entre los presentes. Algunos se removieron en su lugar, seguramente pensando si habría represalias en caso de que se enterara el rector.

-En el día de hoy recorreremos la historia de la fuga del hombre de las cadenas del comercio y la industria a la libertad de la naturaleza. En un momento en que el mundo se está volviendo cada vez más mecanizado estos visionarios buscaron una intensa relación con el mundo natural. Al hacerlo, ellos revolucionaron nuestra percepción de la vida misma.

Comencemos por el contexto: en el siglo pasado Gran Bretaña estaba siendo devorado por la demanda voraz de la urbanización. Pueblos se convertían en ciudades. Esta es la época de la industria y de la fabricación. El pulso de la vida se estaba volviendo menos humano, estaban siendo superados los ritmos de la naturaleza y el cuerpo por un sistema impuesto de tiempo sincronizado, relojes públicos dictaban la vida cotidiana y las actividades de las personas.

Las ciudades fueron envolviendo a todo, como enormes máquinas de comercio, la industria y la vida. El hogar, la escuela y el lugar de trabajo se comenzaron a llevar a cabo de acuerdo con la hora del reloj y en obediencia a reglas estrictas de conducta humana.

En medio de esta gran nueva metrópolis vivía un niño pequeño que soñaba con un mundo muy diferente. Un día, en julio de 1765, caminaba de Soho en Londres a los campos de Peckham Rye, más allá de la ciudad. Tumbado en la hierba, mirando hacia la luz que se filtraba a través de los árboles experimentó una visión: vio los árboles llenos de seres angelicales, sus alas brillantes agitando cada rama, como estrellas.

"Para ver un mundo en un grano de arena
Y el cielo en una flor silvestre
Abarca el infinito en la palma de tu mano
Y la eternidad en una hora".

Escribió en el pizarrón a sus espaldas los versos.

-El nombre del niño era William Blake. A lo largo de su vida, él nunca se olvidó de su visión de la niñez. Siempre creyó que era una visión de un mundo eterno, lejos de los horrores de la ciudad.
Los románticos, como se llama a este grupo de escritores, poetas y pensadores, creían que las visiones espontáneas de la infancia eran la fuente de inspiración para los adultos. La infancia era inseparable de la naturaleza. Ellos creyeron que nuestra vida más temprana era la fuente de nuestra humanidad.

Un amigo de Coleridge había experimentado la naturaleza desde sus primeros años. Se crió en la región de los lagos y fue profundamente influenciado por el poder de su paisaje.
En una noche clara en la década de 1780, un muchacho joven regresaba a su casa desde la escuela a lo largo de las costas de Ullswater. En un momento de locura o inspiración le llevó a robar un bote y remar hacia el lago. Esta experiencia podría definir el curso de su vida. El joven se llamaba William Wordsworth. Años después, la memoria de esta experiencia de la niñez fue una inspiración para una de sus grandes obras, El preludio
-muchos a nuestro alrededor tomaron nota.

La región de los lagos fue el lugar donde Wordsworth siempre se sintió más a gusto. Pero también fue el lugar donde la felicidad de su infancia fue destrozada por la muerte prematura de sus padres y la separación de su hermana. En ausencia de los padres, Wordsworth estaba siendo educado por las fuerzas de la naturaleza a su alrededor.

A la edad de 20 años, viajó a los Alpes. Esto no fue un viaje a un lugar específico. Esta expedición tenía un objetivo bastante diferente. En su lugar, Wordsworth fue en busca de una emoción. Su imaginación juvenil anhelaba la soledad, el peligro, una experiencia abrumadora. Para los estándares de su tiempo, el suyo era un viaje extraño e incluso incomprensible.

Wordsworth viajó a través de algunos de los terrenos más peligrosos en el mundo. Un resbalón podría haber traído la destrucción. Pero se sentía vivo. Una noche, se encontró exactamente en las mismas condiciones que habían matado a su padre. Pero, para Wordsworth, la experiencia de ser atrapado en las montañas en la oscuridad fue también una de asombro -y de placer. Cuanto más lejos viajó a través de los Alpes, más se acercaba a la fuente de su inspiración.

Durante todo el viaje, escribió cartas a su hermana. Fue el poder en el seno de su imaginación, la imaginación romántica. Se podía ser lo pequeño e insignificante y sin embargo, también se podía conectar con la eternidad. No en vano dijo: "Mantuve relaciones sexuales de manera inconsciente con una belleza tan antigua como la creación.”

Una risa general se extendió entre el alumnado aunque algunos alumnos se mostraron alarmados por la referencia sexual.

-En 1798, Wordsworth visitó Tintern Abbey. Para él, la abadía fue un recordatorio de una manera más armoniosa de vivir, de un pasado preindustrial. La abadía, consumida por naturaleza, era una poderosa metáfora romántica. La naturaleza era en última instancia mayor que el hombre. El edificio en ruinas en su hermoso entorno era tanto una imagen de serenidad y de la desolación.

Los románticos estaban medio enamorado de ruinas. Ellos eran los símbolos de la antigüedad - olvidados y decadentes - que proyectan sus sombras sobre el nuevo mundo mecánico de la revolución industrial. Para Wordsworth, este fue un momento fuera de tiempo. Esto le permitió mirar hacia atrás a lo largo de su vida y comprender la evolución de su relación con la naturaleza.

"La catarata sonando me persiguió como una pasión:
la roca de altura, la montaña y el bosque profundo y sombrío,
sus colores y sus formas,
a continuación, fueron para mí
un apetito; un sentimiento y un amor,
que no tenía necesidad de un encanto más alejado,
suministrados por el pensamiento,
ni ningún interés prestado a los ojos".

Volvió a copiar los versos de memoria en el pizarrón.

-Su respuesta fue central en la visión romántica del mundo que perdura hasta nuestros días en los herederos del movimiento -dijo mientras continuaba escribiendo y recitando.

-"Porque he aprendido a mirar en la naturaleza,
no como en la hora de mi juventud irreflexiva,
sino escuchando a menudo la sosegada y triste música de la humanidad”.

Wordsworth experimentó algo con lo que muchos de nosotros podemos identificarnos en nuestras peregrinaciones a la naturaleza.

"He sentido
Una presencia que me turba con la alegría
De pensamientos elevados, una sensación sublime
De algo mucho más profundamente entrelazado,
Cuya morada es la luz los soles crepusculares..."

Los románticos fueron los primeros en expresar un anhelo de lo sublime en la naturaleza. Hemos estado experimentando ese mismo anhelo por lo sublime desde entonces. La forma en que saboreamos una puesta de sol es una experiencia que se aprende, una que hemos aprendido de los románticos.

La sensación de que Wordsworth expresa está más allá de la comprensión racional. Es un sentimiento desde y hacia lo sublime, de toda la grandeza y divinidad en el mundo natural. Es un estado del ser que trasciende el mundo material y mecánico en el que vivimos.

Para los románticos, esto representaba el deseo de ser libre. Pero lo sublime era algo más que la belleza de una puesta de sol, se trataba de asombro y terror. El mundo natural era un lugar peligroso -sin convención, la sociedad o Dios. Lo sublime del hombre se pierde en la inmensidad de la naturaleza.

Luego, el 12 de abril de 1815, el Monte Tambora en Indonesia explotó. Esta fue la más poderosa erupción volcánica registrada en la historia. La Bella y la ira combinados.
Con la erupción, fueron expulsados un millón y medio ​​de toneladas de polvo en la atmósfera superior. La vegetación en las islas cercanas pereció y 92.000 personas morirían como consecuencia directa. La nube volcánica del Tambora bajó la temperatura global tres grados centígrados. Un año después de la erupción, la temperatura en el Hemisferio del Norte se desplomó durante los meses de verano. 1816 fue conocido como "el año sin verano".

Un gran silencio se extendió en el aire, muchos sin duda recordarían de sus abuelos las historias sobre aquel verano.

Notas de juego

Nota: los fragmentos de esta clase magistral están sacados de un documental y editados brevemente por mí, no creas que escribí todo esto por mí misma XD

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11/10/2016, 02:47
Emily Jones

De pronto un profesor saluda a Preston, se llama Crowe y parece que se conocen. Entonces él responde el saludo y cuando el señor toma mi mano, "oh, ¡por todos los cielos que no sea demasiado suave, he limpiado la cocina esta mañana, creo que... algún callo debe haber, ¿no?", ruego que no se dé cuenta de que no soy un caballero. Entonces mi amor me presenta como Marius Gray, y una sonrisa aflora a mis labios. "¿Marius? Bueno, me gusta el nombre, ¿tendré cara de Marius?" El caballero lo felicita por haber traído a uno de sus protegidos y me guiña el ojo. Yo respondo con más fuerza en el apretón de manos. Cuando nos separamos noto que mi palma está medio transpirada. "Oh, bien... no puedo estar tan calma como quisiera, esto es magnífico".

En ese instante el profesor me dice de ver mis escritos alguna vez y respondo con la mejor voz masculina que puedo articular, una mezcla entre joven resfriado y señor enfermo de tos.

-COfCOF, por supuesto. Será un place..COF Un placer.

Inclino mi torso como hacen los caballeros, derechito como si tuviera un palo por el trasero o algo. Luego vuelvo a mi posición normal. Entonces intercambiamos unas palabras más, vuelvo al asiento, y me preparo con Preston para la clase.

"Oh, ya empieza..." me siento tan animada como en una lectura, con mariposas por todos lados. El señor Crowe habla de la fuga del hombre hacia la naturaleza, y por la manera en la que comienza su narración es casi como si me contaran un cuento. Habló de alguien llamado Wordsworth y muchos tomaron nota pero yo no podía: mi mente estaba viajando de la mano del maestro junto con ese joven del que él hablaba, y no habría chance de que me olvidara de algo de lo que hoy me contaran. Porque hoy era cuando, al menos para mí, los sueños se hacían realidad. Wordsworth  era uno de los románticos, algo sabía de ellos, y buscaba el refugio en la naturaleza. Era una manera de escapar de las prisiones de la ciudad, de su caos y hacinamiento.

"Un viaje, ruinas, misterio. ¡Cómo no atraer un corazón lleno de nostalgia por un mundo más simple! ¿Escuchas madre? ¿Escuchas la explicación del profesor?"

Yo seguía prestando atención y mi corazón se henchía con el amor al conocimiento. Todo lo que él explicaba, más las citas que hacía, todo me llevaba a danzar en otro tiempo y lugar. Cuando llegó a la parte de la erupción me quedé sin aliento, puesto que era terriblemente gráfica la forma en la que lo contaba. Casi creía ver en el techo del enorme aula caer cenizas y cubrir el sol. Cuando finalizó el silencio se había posado sobre todos. Yo tenía los ojos llorosos, los cuales sequé con el dorso de la mano ni me di cuenta de la presencia de algunas lágrimas.

-1816...- repetí muy bajito pero en mi voz normal. Luego callé y traté de absorber el momento. "La naturaleza es una combinación de maravilla y horror, de poder y fragilidad, de orden y caos. No podría estar más de acuerdo."

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15/10/2016, 18:47
Lord Preston Ellsworth Parlow

El profesor Crowe dio lugar a un amplio silencio, cuando volvió a hablar dijo: -Un exalumno de esta prestigiosa casa de estudios va a desarrollar la última parte de esta clase, por favor denle la bienvenida al poeta y escritor Lord Preston Ellsworth Parlow -me acomodé el saco antes de levantarme y le guiñe un ojo a Emy, luego caminé hacia la tarima y le agradecí su gentileza al profesor Crowe y a los alumnos les agradecí el haber asistido.

-Es un honor para mí hablar sobre el movimiento que ha dado como fruto a los artistas que han marcado nuestra época. Continuaré desde aquel sombrío verano de 1816, el año sin verano.

Un joven poeta vio a la oscuridad como la portadora del Apocalipsis.

"Tuve un sueño, que no era del todo un sueño.
El brillante sol se apagaba, y los astros
vagaban diluyéndose en el espacio eterno,
sin rayos, sin senderos, y la helada tierra
oscilaba ciega y oscureciéndose en el aire sin luna;
la mañana llegó, y se fue, y llegó, y no trajo
consigo el día,
Y los hombres olvidaron sus pasiones ante el terror
de esta desolación; y todos los corazones
se helaron en una plegaria egoísta por luz;
y vivieron junto a hogueras —y los tronos,
los palacios de los reyes coronados— las chozas,
los hogares de todas las cosas que habitaban,
fueron quemadas en las fogatas; las ciudades se consumieron,
Y los hombres se reunieron en torno
a sus ardientes refugios
para verse nuevamente las caras unos a otros;
Felices eran aquellos que vivían dentro del ojo
de los volcanes, y su antorcha montañosa:
Una temerosa esperanza era todo lo que el mundo contenía;
Se encendió fuego a los bosques - pero hora tras hora
Fueron cayendo y apagándose —y los crujientes troncos
se extinguieron con un estrépito—
y todo fue negro".

Escribí en el pizarrón el poema de Byron como había hecho mi amigo antes.

Con la explosión del Tambora era como si la naturaleza hubiera tomado represalias contra todos los que habían tratado de domesticar, predecir o influir en ella. La revolución industrial y el avance inexorable de la ciencia y la tecnología que la acompañaba se pone en cuestión. El "año sin verano" iba a cambiar el curso del arte y de la ciencia.

El miedo a la oscuridad, el miedo a la naturaleza y al mal suscita una nueva generación de jóvenes poetas románticos. Su trabajo presenta visiones terribles del mundo natural y condenaría a los que creían que podían controlar la naturaleza. Esta nueva generación de románticos se reuniría en la casa de Lord Byron, la Villa Diodati en el lado suizo del lago de Ginebra.

Estos poetas se rebelaron en contra de la generación anterior de los románticos, que parecía haberse vuelto conservadora y reaccionaria. Byron incluso se refirió a Wordsworth como "Turdsworth" y llamó su poesía "pueril y ñoña".

"Pero debo pensar con menos desorden: he meditado demasiado tiempo y entregándome a ideas excesivamente sombrías, hasta el punto que mi ardiente y agotado cerebro llegó a parecer un torbellino en llamas y de extravagantes caprichos: no habiendo en mi juventud aprendido a moderar las expansiones de mi corazón, las fuentes de mi vida han sido emponzoñadas." -recité de memoria ese pasaje que me había hecho sentir tan cercano a Byron y tan lejano de Londres.

Durante ese verano oscuro en la Villa Diodati las tormentas eran la única fuente de luz natural. Los huéspedes rara vez salían de la casa. Este sería el escenario de la creación de una de las novelas más originales en el idioma inglés. Entre los invitados de Byron había una joven llamada Mary Wollstonecraft Godwin, amante de su amigo, el poeta, Percy Bysshe Shelley. Esta joven de 18 años de edad era la hija de la feminista Mary Wollstonecrafty y el filósofo William Godwin. A lo largo de su vida, ella había estado rodeada de intelectuales y de ideas radicales.

Muy largas eran las conversaciones entre Lord Byron y Shelley' en una de ellas Mary cuenta en sus cartas que  Byron y shelley hablaron de los principios de la vida y de si había alguna probabilidad de que alguna vez sea descubierto tal principio. "Tal vez un cadáver se reanime. Tal vez las partes componentes de una criatura pueden ser fabricadas y reunidas. Quizás podría infundirse calor vital a ese rompecabezas humano.

Cuando Mary se fue a la cama esa noche no podía dormir. Cuando era una niña había oído cuentos de experimentos con la electricidad, era una fuerza que siempre le había encantado. Ella tuvo una visión en una pesadilla, el resultado del sueño de Mary fue la mayor de todas las historias de terror escrita en inglés, Frankenstein o el Prometeo moderno. Esta fábula de un estudiante joven obsesionado con los principios de la ciencia oculta y la realización de una nueva vida es un gran himno al ideal romántico.

Frankenstein es una profecía: la ciencia podría ser mal utilizada por aquellos que desean alterar o modificar la naturaleza. El terror espantoso de la novela es el reflejo oscuro de lo sublime del romanticismo. Su mensaje era simple pero potente -la naturaleza debe respetarse ya que tiene el poder de destruir. La ciencia por sí sola no es suficiente, es una advertencia que muchas personas están repitiendo en la actualidad. Todo el que busca la paz en un río, en una montaña o en una playa es heredera de los románticos, un beneficiario de su imaginación visionaria. Cualquiera que mira a la naturaleza y piensa en el lugar del hombre dentro de ella tiene una deuda profunda de los románticos. Para los observadores de la naturaleza no solo estaban admirando el paisaje, sino que también estaban buscando en sus almas: el hombre mismo contenía en su interior todos los terrores y los secretos de lo sublime.

Finalicé. Permanecí un momento en silencio mirando los rostros hasta que los aplausos se hicieron escuchar. La clase había terminado.

Notas de juego

Hasta el 25! ;)

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17/10/2016, 02:01
Emily Jones

Cuando el profesor explicó que un ex alumno iba a dar la última parte de la clase, que era un escritor y terminó diciendo Su nombre, mi corazón se apretó de felicidad. Preston se levantó y lo seguí con la mirada, mientras se disponía a ir hacia la tarima. Su guiño de ojo me hizo enrojecer pero por suerte nadie me estaba mirando.

“Te amo, profesor sustituto Preston” pensé con alegría.

Empecé a escucharlo ahora a él. Su voz tenía una cadencia que me solía atrapar, como el canto de una sirena masculina para una marinera, o algo así. Solo que en vez de hallar la muerte en el frío océano, lo que yo encontraba era sabiduría, carisma, amor.

El poema era avasallador: lo que sería de los hombres si un día se descubrieran presos de la oscuridad. Vi en mi cabeza esas caras iluminadas por antorchas; oí el crepitar de las llamas devorando los troncos y consumiendo los bosques en busca de luz. Luz, desesperación por ella hasta que nada más había que quemar.

“Y todo se volvía negro” pensé con un estremecimiento intenso que me subió por la columna vertebral. El autor de semejante escrito se llamaba Byron, y había leído muy poco de él. “Aun tengo tanto que leer, tantas mentes que me pueden iluminar con su forma de ver el mundo.” Entonces Preston comienza a hablar de las reuniones de estos poetas románticos, influenciados por lo que veían de la revolución industrial, por los cambios que no siempre eran para mejor. Y nombra a Mary Shelley.

Una sonrisa tira de mis labios y recuerdo el libro que conseguí en la biblioteca. “Frankestein…” me digo y además “…escrito por una mujer. Una mujer como yo también puede tener ideas brillantes, puede influenciar en otros, tiene un aporte que dar a la sociedad… uno más profundo que el limpiar, cocinar o saber tocar el piano.”

El habla de su obra maestra y de cómo se le ocurrió y narra sobre ese monstruo que era un reflejo de la sociedad, de sus exigencias y temores. De pronto se calla y la sala se llena de aplausos. Me paro  y choco las palmas estrepitosamente. No puedo creer este día, una de mis mayores fantasías se ha tornado realidad.

“Tú eres mi musa…”

Le digo con mi cabeza, porque él me ha traído aquí y me ha dado alas. Ha soplado bajo ellas y siento que estoy volando.

Soy realmente feliz.

Notas de juego

=D n____________n

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01/11/2016, 19:55
Lord Preston Ellsworth Parlow

Saludo a mi amigo el profesor y a quienes se acercan a saludarme, respondo a sus preguntas y Artemius también. Poco a poco me voy acercando a donde está Emy hasta que el aula está casi vacía. La emoción todavía corre por mis extremidades y me da descargas de excitación.

Me siento junto a ella y le dedico una sonrisa en la que no puedo ocultar una nota de orgullo -Perdona que no te lo he dicho, Marius, pero de otra manera no hubiera sido una sorpresa -alego y mis ojos brillan, el deseo de besarla me domina por unos instantes y tengo que luchar con él. Inspiro largamente, luego espiro -Por tus aplausos creo que ha sido de tu agrado -musito -El profesor Crowe está muy agradecido y quiere invitarnos unas copas, ¿Aceptas jovencito? -ladeo la cabeza intrigado por su respuesta.

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04/11/2016, 02:34
Emily Jones

Saluda, intercambia palabras, la gente lo reconoce o eso indican sus ojos. De a poco se me va acercando y reprimo las ganas de abrazarlo y darle un beso por razones obvias: soy un "hombre" y no voy a realizar ninguna acción que ponga en riesgo a mi amado.

Al sentarse a mi lado una sonrisa ilumina su cara. Me habla como si fuera Marius, y lo hace tan naturalmente que siento que la fachada está segura. 

"Oh Preston... eres tan hermoso por dentro y por fuera..."

-Me ha encantado la sorpresa -comenté en una voz queda, intentando que mi sonido no se propague demasiado.

-El profesor Crowe está muy agradecido y quiere invitarnos unas copas, ¿Aceptas jovencito? -

Me acerco un poco más a él como un compañero que susurra una pregunta de un examen. Mi intención es la de, también, transmitir una inquietud.

-¿Será seguro que beba? No tengo mucha resistencia y... tengo miedo de perder la compostura. ¿Podría ir y beber agua? Inventa alguna excusa para ello, por favor. Porque sí, me encantaría ir, de verdad.

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05/11/2016, 23:05
Lord Preston Ellsworth Parlow

Ahhh, Emily, Emily. No solo estoy casi seguro de la existencia de un Ser Superior sino que me pregunto qué he hecho yo para que cruzara mi camino con el suyo porque los gestos más insignificantes y las palabras más simples que salían de su boca suscitaban en mí las emociones más puras y más bajas, sumiéndome en una dualidad deliciosa.

Tuve que reprimir el impulso de colocar mi mano sobre la suya cuando se acercó a hablarme al oído. Me reí entre dientes y asentí suavemente como dándole la razón pero en realidad le dije lo contrario -Es imposible que bebas agua no habría forma de fraguarlo -susurro. En realidad sí habría pero no quiero, quiero que pruebe un poco de mi vida y de las libertades de los hombres -Comparte una pinta de cerveza conmigo y si veo que comienzas a flaquear nos vamos enseguida, te doy café en mi casa y todo resuelto. Tu padre ni siquiera sabrá que has tomado -trato de tranquilizarla. -Debes confiar en tu novio, ¿Verdad? -pregunto en voz baja con énfasis, mirándola fijo, manteniendo la sonrisa. -Vamos -digo luego en voz alta, invitándola nuevamente.

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06/11/2016, 19:58
Emily Jones

Preston me dijo que lo del agua no era factible, pero que tomaríamos poco, o al menos yo. Algo de cerveza y sino luego me llevaría a su casa para quitarme los efectos del alcohol con café, que ni mi padre se daría cuenta.

-Creo que te estás divirtiendo demasiado con esto -le seguí susurrando, con una sonrisa en los ojos -de acuerdo, intentaré pasar la prueba de beber algo sin marearme pero... si mal no recuerdo, en el baile de Lord Arrow, con solo algo de vino, un truhán me robó mi primer beso.

Me alejé pero guiñándole un ojo.

-Un guapísimo truhán por cierto -aclaré y me paré. Íbamos a hacer esto y mejor tener la experiencia completa. Él me dijo "vamos" y me dispuse a caminar en mi posición masculina, un poco de piernas separadas, cara de tipo malo o problemático, puños cerrados. "Es que no sé cómo caminan en verdad los hombres, así me lo imagino en mi cabeza. Podría mirar mejor a Preston al caminar pero se me sube el color si paso por cierto sector de su anatomía. No, mejor camino así, como un rufían venido a menos... o algo así de por medio. Un rufían estudioso, eso sí."