Partida Rol por web

La Edad de la Inocencia (+18)

• Lord Preston Ellsworth Parlow •

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12/11/2016, 01:17
Lord Preston Ellsworth Parlow

Esbocé una sonrisa divertida que traté de ocultar inmediatamente y apoyé una mano abierta en mi corazón, luego puse cara de ofendido y chasquée la lengua. -No sé por qué tipo de caballero me tomáis jovenzuelo -repongo en un murmullo solo para que me escuche ella -Pero no soy como ese truhán -repongo, a lo que agrego inclinándome levemente -Soy peor -. Luego me río entre dientes, satisfecho con los resultados de la proposición.

La observé pararse y caminar como… alguien que tiene testículos, bastante apropiado después de todo. De todos modos le indiqué -Ponte más relajado que pareciera que vas a moler a palos al primero que se te cruce y eso no es bueno en una taberna…

El profesor nos esperaba ya a la salida del recinto y charlamos animadamente mientras nos dirigimos a pie hacia la taberna más cercana, que estaba a unos diez minutos. Durante el trayecto Artemius me interrogó sobre mi último viaje a India por lo que Emily quedó relegada de contestar a menos que quisiera agregar algo.

Finalmente llegamos al Broken Teeth Pub que a esa hora solo estaba poblado por parroquianos bebidos desde las 8 de la mañana. Artemius se pidió media pinta de Pale Ale y yo una de Scottish, más roja y dulce para que el amargor no amilanara a Emily.

Bebí el primer trago pero cuando estaba en ello mi amigo comenzó a hablar de temas inapropiados -Ahhh, Marius, menudo maestro te has buscado -dijo mirando a Emily directamente -No solo te enseñará todo sobre las letras, sino también sobre las mujeres -en esta casi escupo la cerveza, pero me las ingenié para no hacerlo. Mi amigo me guiñó un ojo no notando mi cara de “no ahora” -¿Todavía estás con esa que me contaste…? -hizo un gesto que simulaba dos pechos grandes y, ahora sí, me atraganté con la bebida y comencé a toser. Moví la mano diciendo que no y pasé el trago a Emily con el rostro rojo como un tomate -Artemius por favor, no desveles mis intimidades -le supliqué y luego agregué -No, no estoy más con esa -carraspeé -Pues, para que lo sepas estoy en vistas de comprometerme con una muchacha hermosa e inteligente -le conté alzando el mentón, tratando de recuperar la moral.

-¿Preston Parlow, comprometido? ¡Ja! -dijo y chocó su vaso con el mío -Eso quiero verlo… ¿quién es la pobre víctima?

Me reí, era inevitable. -Arty, ni que fuera un lobo en medio de las ovejitas -apoyé el codo en la mesa y el mentón en la mano -La señorita es muy respetable y aunque no lo creas esta vez la propuesta la hice yo mismo -me miró como tratando de averiguar si estaba bromeando o no.

-Entonces, ¿no es obra de tu madre? -. Negué con la cabeza -Vaya -dijo con incredulidad pero con un asomo de contento -Quiero conocer a la señorita que hace que Preston pase a formar parte de la fila de hombres respetables... -alzó su vaso -Brindo por eso -estaba contento, aunque sorprendido.

-Brindemos.

Todos bebimos. Luego mi amigo preguntó dirigiéndose a Emy -¿Cómo se conocieron ustedes dos? Deberás preguntarle todo sobre las mujeres antes de que se case porque luego...

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12/11/2016, 22:18
Emily Jones

Su cara de ofendido era un poema, me daban ganas de besar su nariz con la mía; sí, me daban ganas de ser romántica. Me dijo que no sabía por qué tipo de caballero lo tomaba, pero que no era como ese truhan sino peor. Casi me echo a reír pero iba a quedar develado mi disfraz así que callé, aunque con esfuerzo. Él, en cambio, sí se rió con libertad. “Eres un truhan, mi truhan… y no podría haber elegido a alguien mejor que tú…”

Nos dirigimos a un pub y mientras caminábamos permanecí callada. No solo no quería preguntar nada, raro en mí, sino que me embebía de los alrededores. Seguía pensando que estaba en un plano entre el sueño y la vigilia. Tomamos asiento y vi cómo pedían la cerveza, yo quise lo mismo que Preston, suponía que él sabría que podría tomar.

Ahhh, Marius, menudo maestro te has buscado. No solo te enseñará todo sobre las letras, sino también sobre las mujeres.

Dejé el vaso a medio llevar a mis labios y me quedé pálida mientras veía que Preston hacía gestos de atragantarse un poco con la cerveza. Entonces le preguntó si aun estaba con una e hizo gestos con las manos, gestos que incluso yo entendía: que aquella mujer era pechugona. Él negó con la mano y dijo algo que aligeró la presión en mi pecho.

-Pues, para que lo sepas estoy en vistas de comprometerme con una muchacha hermosa e inteligente

Su amigo parecía no creérselo pero yo sí lo hice. En eso me puse a pensar en cuantas mujeres pudieron haber estado con él, íntimamente al menos, aunque por lo que él me había contado solo había amado a una. El amigo no lo podía digerir hasta que realmente se dio cuenta de que era verdad. Incluso habló de conocerla.

“Conocerla, la tienes aquí delante, mi amigo…”

Como fuese la conversación luego tomó otros derroteros y fui presa, un poco al menos, del pánico.

-¿Cómo se conocieron ustedes dos? Deberás preguntarle todo sobre las mujeres antes de que se case porque luego...

Bebí dos largos tragos de alcohol antes de responder, pues lo necesitaba. Luego acudí a mi mente de escritora, tratando de que mi facilidad para contar una que fuese creíble. Hablé con un tono bajo, lo más grave que podía sin sonar exagerada.

-Frecuentamos la misma librería. Oh sí, este joven aquí, no solo tiene interés en las mujeres sino en las letras. Un día lo vi leyendo un libro que yo precisaba para un trabajo práctico. La cuestión es que había solo un ejemplar.

Tomé otro sorbo, de golpe me sentía un poco menos tensa.

-Y charlando, intentando regatear por el libro, conocí a alguien con un gran sentido del humor. Sí, un gran sentido del humor. JA. Esa noche me invitó a un bar y luego a fumar unos cigarros. Además de que da excelentes consejos.

Apoyando los codos sobre la mesa jugué con una servilleta de papel.

-Me ha recomendado excelentes textos, sí. Y de a poco creo que hemos forjado una camaradería, ya sabe. Eso que se da entre buenos amigos.

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19/11/2016, 16:09
Lord Preston Ellsworth Parlow

Miré a Emy seriamente mientras relataba nuestro ficticio primer encuentro como caballeros para retener la mayor cantidad de detalles posibles pero cuando vi la semejanza que tenía la situación con otra que había vivido, en la cual había conocido a otra muchacha y peleado por un libro, pero aquel era uno del Marqués de Sade, mi mente salió disparada en otra dirección. Mis pensamientos volaron a ella y a la última vez en que nos vimos, en cómo nuestra relación había muerto antes de siquiera empezar y desvié la mirada porque no podía recordar el besarla mirando directamente a Emy, la sangre se me subió al rostro por la cólera que me daba recordarla.

Ahuyenté los recuerdos y me terminé la cerveza, quizás demasiado rápido. -Una buena camaradería, sí -me limité a musitar tratando de que los recuerdos no me arrastraran lejos, volví mi mirada a Emy para usarla de ancla a la realidad.

Pregunté a Artemius sobre su vida amorosa para devolverle con la misma moneda antes de que siguiera indagando sobre Marius y yo. Me comentó que había roto su relación con su novia desde hacía un año, cosa que no me extrañaba porque era más mujeriego que yo, así con su pinta de bibliotecario aburrido y todo.

Luego me preguntó sobre mi madre, sobre mis hermanos y sobrinos y yo sobre su madre y su hermana. La conversación iba de lo más tranquila cuando volvió a la carga.

-Oye, Preston, qué sorpresa lo que me has dicho -nuestros ojos se encontraron, los míos le decían "No vuelvas sobre eso" y los de él decían "Claro que volveré sobre eso". -¿Cómo conociste a esta chica? ¿Cómo se llama si se puede saber?

-Emily Jones -respondí rápidamente intentando no mirar a Emy cuando lo hacía -Pero todavía estamos conociéndonos, ella ha conocido a mi madre -aclaré -La conocí en un paseo por el parque -no quería dar muchos detalles todavía.

-Oh, no quieres hablar mucho de ella, ¿Verdad? -se rió entre dientes el profesor -Debe ser una mujer hermosa de verdad, ¿No tendrás miedo de que te la quite?

Me eché a reír a carcajadas, quizás por efecto del alcohol. -Siempre que has querido hacer algo semejante has fallado miserablemente, amigo -. Ambos reímos. -Además, ella no es algo para que me lo quites, toma sus propias decisiones -sonreí con fino sarcasmo mientras guardaba mis aguijones.

-Ya... -se limitó a musitar. -Una feminista, no sé por qué intuía que ibas por ese derrotero.

-Mejor un espíritu indomable que una tábula rasa, ¿No te parece?

-Eso no lo discuto -de pronto pareció recordar a Emy y se volteó hacia ella -¿Y tú muchacho? ¿Tienes novia?

Una música de pianola alegre y pintoresca comenzó a sonar de fondo, el local comenzaba a llenarse, y la luz estaba bajando en la nublada tarde de afuera, esas nubes no presagiaban nada bueno.

Notas de juego

A menos que quieras agregar mucho más podemos salir de la taberna en el próximo post.

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20/11/2016, 20:19
Emily Jones

Me dio la impresión de que el rostro de Preston se puso un poco rojo en el momento en el que conté sobre “nuestro encuentro” pero fueron segundos nomás porque luego volvió a su cerveza. “Espero no haber metido la pata”, me dije, y seguí hablando un ratito más. Luego dejé que él y su amigo continuaran la conversación. La cosa ahora se volvió hacia el tema amoroso del compañero de Preston. Casi quise fruncir el ceño cuando habló de su ruptura como si nada, era todo un mujeriego.

“Cabeza de sauce, eso eres. No tienes idea de lo maravilloso que es encontrar a alguien con el que desees compartir el resto de tu vida. Es como si… como si tu vida recién empezara. O lo hiciera por segunda vez… espero que alguna vez lo comprendas –señor amigo de Preston”.

Luego de hablar de otros asuntos, volvió al tema de la “chica”. Estaba a punto de enrojecer así que bebí un largo trago de cerveza, intentando enfriarme.  Cuando Preston habló del momento en el que conocí a su madre, mi corazón se apretó. Esa señora fue tan encantadora conmigo. “Como una madre para mí. Gracias, gracias señora. Me has abierto un hogar, me has visto como una persona… no como una busca fortunas. Has conocido mi secreto.”

Me llevé la servilleta a los ojos haciendo de cuenta de que me picaba un ojo, pero sequé una lágrima furtiva. El alcohol me ponía sentimental… me hacía sentir desinhibida, aunque estaba bebiendo muy poco. Oí como mi amor intentaba no hablar demasiado de mí, y escuchaba la presión de su compañero. Hasta que, claro, su interés fue otro.

-¿Y tú muchacho? ¿Tienes novia?

Me relamí un momento la espuma que me había quedado en los labios y contesté la pregunta. Usé, nuevamente, mi imaginación.

-Se llama Theresa –dije, recordando un personaje de una de mis historias –es la hija de un granjero local. Es una persona maravillosa. Lo sabrás cuando te toque, cuando encuentres a esa persona que hace tu vida completa.

Tomé otro sorbo de cerveza, el último ya que el vaso quedó vacío.

-Ella hace que cada día cobre sentido. Que me levante con esperanzas de verla a la mañana, saludarla por la tarde, o pensar en ella por la noche. Ella me hace creer en un futuro feliz, sin importar las cosas que nos sucedan. Y ¿sabes? Eso es el amor. Es el poder de pintar de colores un cielo gris con solo una sonrisa.

Todos esos sentimientos me los despertaba Preston, por supuesto. Sonreí.

-Espero que algún día lo encuentres tú también; recién ahí te darás cuenta de lo que te habías perdido antes.

Notas de juego

Perfecto n_________n

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27/11/2016, 20:29
Lord Preston Ellsworth Parlow

El comentario de Emy fue recibido con escepticismo por parte de mi amigo, pero no objetó nada a él. Terminamos las cervezas y él se disculpó y argumentó que tenía que retirarse a dar otra clase, eran ya casi las cinco de la tarde.

Emprendimos el regreso al carruaje caminando por los campos relajadamente, disfrutando del sol que declinaba hacia el horizonte lentamente, el pasto cortado olía a primavera nueva y los pájaros piaban intermitentemente aquí y allá entre los ramajes de los árboles reverdecidos. Estaba refrescado por la bebida pero también con algo de calor, extraña sensación. Tenía que realizar un verdadero esfuerzo para no caer en la tentación de mirar las pantorrillas de Emy o más arriba. La verdad es que la espiaba cuando no me miraba.

-Entonces, hermosa mía, ¿Te gustó la visita a la universidad? -inquirí buscando romper el silencio que nos rodeaba, no era incómodo, no. Sin embargo, mi mente estaba urgida por conocer sus opiniones sobre lo ocurrido durante la tarde. -¿Disfrutaste de la cerveza y de la conversación? -alargué la mano para tomar la de ella y luego la retiré, recordando que todavía no era seguro hacerlo.

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29/11/2016, 00:39
Emily Jones

Volvimos al carruaje y me embebí tanto de la belleza del paisaje como de los ojos de Preston que siempre parecían cambiar un poco su tono al ser tocados por la luz del sol.

-Entonces, hermosa mía, ¿Te gustó la visita a la universidad? ¿Disfrutaste de la cerveza y de la conversación?

Me preguntó. Sonreí, presa de una alegría infinita.

-Me sentí como uno de los personajes de mis historias. No puedo decirte lo maravillada que estoy, espero lo veas en mis ojos. Envidio tu libertad pero, por otro lado, he aprendido que vosotros, los hombres, también sois presos de los prejuicios.

Miré al paisaje antes de volver la vista hacia él nuevamente.

-Os obligan a ser conquistadores, porque otra cosa sería vista como débil por esta sociedad. Respecto a la clase, oh –me llevé una mano al pecho –no me olvidaré nunca de este día. Escuchar hablar al profesor y luego a ti… me transportó a tierras lejanas.

Tomé sus manos.

-Te agradezco con todo mi corazón, cariño mío. Me has regalado algo que no pensé que podría tener nunca, una experiencia que me abrió la mente y también limpió algunos prejuicios.

Me dio alas, me brindó la forma de saber qué se sentía estar en el otro lado. Había sido inolvidable, realmente había valido la pena, todo, incluso los nervios y estas ropas tan ajustadas.

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30/11/2016, 01:22
Lord Preston Ellsworth Parlow

El traqueteo del carruaje era como un arrullo con el que combatía para no ceder ante la modorra que se iba apoderando lentamente de mí, las palabras de Emy me trajeron de nuevo a la realidad en el momento justo en el que estaba comenzando a soñar con el río Ganges y en la puesta del sol dorada contra el agua sedimentosa.

Suspiré y alargué la mano para tocar sus dedos finos y rosados, las yemas de mis dedos rozaron apenas las suyas y luego de recorrer con el índice lentamente su dorso la tomé para sentir su calor embriagador. Sonreí de lado escuchando sus palabras con atención, como siempre sus conclusiones eran dignas de ser escuchadas y contenían grandes dosis de verdad, un punto de vista que para otros podía ser audaz o atrevido, pero que a mí me fascinaba. Nadie que se vanagloriara de tener una mente abierta podía rechazar un debate, más aún con tan dulce interlocutora -Por supuesto, todos tenemos nuestras jaulas -sostuve -Algunas existen de verdad, otras son imaginarias, otras impuestas -dejé ver mis dientes un poco y me acerqué un poco en el asiento, su mano ahora estaba sobre mi regazo entre las dos mías -En parte está bien visto ser conquistador, pero en parte no. No olvides que mi familia sentía vergüenza de mí -se lo recordé por si acaso lo había olvidado, no de mala manera, solo para hacerle ver que en esta sociedad todo tiene límites hasta lo que se llama libertad -Entre los hombres sin duda suscita envidia, pero no admiración -remarqué -Espero que algún día las mujeres puedan ser tan libres como los hombres -expresé con sinceridad.

Mi sonrisa se ensanchó cuando mencionó la clase -Me llena de una profunda alegría que te haya gustado, el haberte otorgado la posibilidad de experimentar la vida desde otro punto de vista y saber que irá a tus arcas de saber que utilizarás como escritora me produce mucho placer -estas últimas palabras salen de entre mis labios con una intensidad casi obscena, presas de los sentimientos que produce tener una mujer tan inteligente y hermosa cerca; una vez más me cuesta enfocarme en mis cadenas de pensamientos -En cuanto lleguemos a mi estudio podrás volver a tus ropas de costumbre -le anuncio -Pero en mi presencia siempre podrás usar estas ropas si te gustan -acoté. "O en nuestra casa, cuando nos casemos, cuando seas finalmente mía y pueda darte como tu marido la libertad que nadie más podría otorgarte", pensé para mis adentros.

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30/11/2016, 23:26
Emily Jones

Cuando Preston sostuvo mi mano sentí un calor que emanaba desde ella a todos lados de mi ser. Era como estar al lado del hogar, saber que sin importar lo lejos que te encuentres de casa, mientras su presencia me acompañara, no había temor alguno de perderme.

Escuché con atención sus palabras, siempre era claro para expresar sus pensamientos y nunca tomaba los míos como algo sin importancia. Me sentía con él como alguien importante, como mucho más que una sirvienta.

Mi mano fue ahora reclamada por las dos suyas, un poco de calor hizo seno en mis mejillas.

-En parte está bien visto ser conquistador, pero en parte no. No olvides que mi familia sentía vergüenza de mí –

Me acordé de la mirada severa de su madre en un momento, de las tensiones no nombraban que pendían en el aire. Entendí eso de que todo no era tan blanco y negro como yo lo planteaba.

-Deseo que todos seamos libres yo también. Sería un mundo utópico aquel en el que no tuviéramos que escondernos tras una careta.

Expresó su enorme alegría por el disfrute que me había otorgado dicha velada. También me aclaró que podría usar estas ropas si lo deseaba nuevamente y de nuevo comprobé hasta que punto me aceptaba.

-Pero en mi presencia siempre podrás usar estas ropas si te gustan.

Esta vez yo sonreí y llevé sus manos, que aun sostenían la mía, a mi boca para dar un sendo beso en cada una.

-Creo que ha sido suficiente de ser hombre por ahora. Me has hecho ver que no hay tanta libertad de ningún lado, y creo que el cambio lo lograré enseñándole a los otros que puedo influenciar el mundo incluso desde mis vestidos.

Quería abrazarlo y ser más afectiva que solamente darle un beso casto pero estábamos en el coche y ya de solo tocarlo mi cuerpo parecía un hervidero de emociones. Lo adoraba, cada cosa de él era para mí sagrada. Amaba su rostro, su mente, su todo.

-Así que sí, volveré al vestido, pero tal vez alguna vez… mmm… no descarto volver a las andanzas –agregué con gesto divertido.

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05/12/2016, 19:06
Lord Preston Ellsworth Parlow

Llegamos de nuevo a mi estudio indiqué al cochero que esperara al regreso de Emy para que la llevara hasta su hogar de regreso. Luego de abrir la puerta para que pase la seguí adentro y cerré la puerta. Mientras ella caminaba delante de mí me pregunté cómo sería tenerla todos y cada uno del resto de mis días conmigo, cómo sería despertar a su lado y ver el sol de la mañana sobre su rostro de porcelana.

Me separé de la puerta dejando atrás su madera fresca y suave y la tomé por la cintura -Emily, Emily, ¿Tu padre se molestará si te secuestro y no te dejo ir nunca? -cerré mis brazos entorno a ella y la besé suavemente, luego metí mis dedos en su nuca y saqué la trenza, comencé a deshacerla y una vez que terminé mi trabajo esparcí su cabello sobre sus hombros, la estreché inclusive más contra mí para sentir cada una de esas curvas que solo por este instante me estaba permitido disfrutar, aunque solo fuera adivinando algunas bajo la ropa, y hundí mi nariz en la curva de su cuello aspirando su dulce aroma. -Si quieres puedo ayudarte a volver a tu vestido, solo por hoy tendrías a un Lord como ayudante de cámara -dije apartándome y esbozando mi mejor sonrisa de rufián.

Notas de juego

 

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06/12/2016, 23:21
Emily Jones

Llegamos al estudio en donde nuevamente volvería a ser una chica, cosa que increíblemente ansiaba. Entonces Preston me tomó de la cintura y me quedé sin aliento. Sus ojos me absorvieron como dos fosos de belleza incomparable.

-Emily, Emily, ¿Tu padre se molestará si te secuestro y no te dejo ir nunca? -

Iba a responder que no me importaba eso, que él podría secuestrarme cada día de la semana cuando sus dedos se escurrieron entre mi nuca y soltó mi cabello mientras sus labios hicieron arder los míos. Fue como en aquel baile pero incluso más íntimo. Cuando dijo de ayudarme con el vestido, el calor afloró a rincones desconocidos. Entre respiraciones agitadas, dije:

-Es queeee... tenemos que ser fuertes.

Cerré la puerta tras de mí. No tenía ganas de ser fuerte, deseaba saber qué sucedería si... si algo sucedía. A decir verdad no tenía idea de qué exactamente sucedía.

"Debo cambiarme..."

Al entrar a cambiarme agradecí, por primera vez, el hecho de usar vestido. "Bien, los pantalones deben ser maravillosos para montar pero nunca me sentí más desnuda. Las faldas son... son bonitas y el frescor tiene lugar para meterse. En estos pantalones parece que siempre hay fuego. ¿Será por esa razón que algunos hombres son ardientes? Mi prometido es ardiente... ¡qué vivan los pantalones!"

Me reí de la idea. Retiré el resto de las cosas e inclusó solté las bandas que me sostenían el pecho desde antes de venir aquí. Cuando me observé de nuevo vestida como una dama me sentí bien. El vestido azul ahora se sentía liberal, ¡qué ridículo!

"Pero he aprendido mucho... nada es lo que parece. Hombres y mujeres somos prisioneros del sitio que la sociedad nos ha hecho ocupar."

Antes de salir, por la puerta cerrada, dije.

-Voy a abrir, y debemos ser fuertes. Porqueee... es... la pasión es buena sí, pero, pero... es peligrosa. ¿No ha leído las novelas?

Abrí despacio y lo miré, toda roja.

-Creo que ya estoy lista. ¡Para salir, creo que ya estoy lista para salir!!!

Notas de juego

xDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD lo QUE me he reído escribiendo ESTO xDXDXD

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07/12/2016, 02:19
Lord Preston Ellsworth Parlow

La observé entre perplejo y divertido subir las escaleras, obviamente no estaba consciente del espectáculo que me estaba dando cuando subía así que con toda la desvergüenza de la que era capaz (que es mucha) me la quedé observando, disfrutando del movimiento de sus piernas y del contoneo de sus caderas. Mientras se cambiaba fui hasta la biblioteca y tomé un libro de allí para recordar unos versos que le escribiría luego y me quedé pensando a qué lugar la llevaría en la próxima cita que tuviéramos.

Cuando bajó las escaleras me dio gracia que siguiera tan agitada como cuando había subido, me agradaba tener ese efecto en ella pero no la iba a dejar ir tan fácil, claro que no. Puse la mano en el lado de adentro de la puerta y la cerré de golpe, no con brusquedad, pero sí efectivamente; como se había abierto solo un poco el sonido al cerrarse fue seco y breve.

Alcé una ceja y me crucé de brazos, tenía el rostro serio -Emily Jones, está usted siendo descortés -la miré a los ojos -¿Iba a irse sin despedirse propiamente de mí? -negué con la cabeza y me tomé el mentón, fingiendo una postura reflexiva. Cerré la distancia entre nosotros y pasé mi brazo por su cintura, la recorrí con mis ojos hambrientos y soñadores. Me gustaban los pantalones porque me dejaban ver la forma de las piernas pero el vestido me dejaba espiar los pechos, no me decidía por uno de los dos.

Alcé la mano y le acaricié un lado del rostro batallando con mis propias urgencias y deseos, dejándome arrastrar sabiamente por los sentimientos más nobles que me inspiraban su presencia -Dices que tenemos que ser fuertes y lo entiendo -musité cerca de su rostro, mirándola a los ojos -Pero no hay metal más resistente que el que ha pasado por el fuego del crisol -musito esperando que comprenda mis palabras cabalmente, -¿Recuerdas cuando nos conocimos y te dije que uno debía conocer su propia oscuridad para poder dominarla? Si hay un credo que sigo en esta tierra es ese -le beso la frente -Hay que conocer la pasión para doblegarla -le beso un párpado y luego el otro -Y hay que probar las llamas para desarrollar resistencia -sonreí de lado. -Solo un poco, no completamente -la besé suavemente en los labios -¿Comprendes Emy? Entre tú y yo estamos nosotros, entre tu naturaleza y la mía tiene que haber un acuerdo de voluntades -me dejé llevar por esos maravillosos ojos oscuros, cálidos y dulces como el chocolate, la abracé y posé mis labios en su mejilla largamente, luego la dejé ir. -No me temas, soy tu prometido. Ahora ve, tu padre debe estar preocupado y no quiero que descubra que soy una mala influencia -dije algo jocoso y le abrí la puerta.

Notas de juego

JAJAJ, me encanta ponerte en apuros! xD

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08/12/2016, 00:09
Emily Jones

-Emily Jones, está usted siendo descortés ¿Iba a irse sin despedirse propiamente de mí? 

Me preguntó y me puse toda atribulada. "¿Qué hice, fui maleducada, es que corrí muy rápido por la escaleras?" Antes de poder responder sus preguntas nuevamente me tomó de la cintura y acortó la distancia entre los dos. Se me soltó el rodete, que estaba hecho muy a las apuradas, y el corazón salió disparado.

-No, yo es que...

Su mano acarició mi rostro y pinchazos extraños se hicieron eco por toda mi anatomía. Dijo que entendía lo de ser fuertes pero me recordó aquello de conocer nuestras propias sombras. Su beso en la frente me tomó desprevenida.

 -Hay que conocer la pasión para doblegarla 

La misma acción en uno de mis párpados me hizo temblar. En el otro, ya estaba teniendo problemas para sostenerme. Y él siguió hablando pero su beso en mis labios me quitó la respiración. Incluso cuando se apartó quedé con la boca hecha un morrito y mis ojos cerrado, como una tonta.

-¿Ah?

Los abrí, me seguía sintiendo una tonta, una chica caminando en una nube.

-No me temas, soy tu prometido. Ahora ve, tu padre debe estar preocupado y no quiero que descubra que soy una mala influencia.

Me abrió la puerta y me quedé obnubilada. De hecho no comprendí la frase que en mi cabeza sonaba a:

"me tmas, ido. Padre, ma influcia."

-¿Padre?

Pestañeé, tenía una suma de calor y cosquilleos íntimos que me estaba haciendo querer, extrañamente, frotarme contra un árbol.

-¡Padre! Oh, sí, debo volver. Hasta luego mi... mi todo.

Sonreí.

-Un día me vas a matar de emoción -dije y luego besé su mejilla para despedirme. Suspiré aun en dicha postura, mis labios pegados a sus pómulos hasta que sin pensarlo, ¿quién podría pensar junto a él?, mi boca se despositó en sus labios y los presionó con urgencia.

-Ohhh esto...

Me di vuelta y salí corriendo, a sabiendas que si me quedaba no sabía que iba a hacer pero parecía que mi cuerpo tenía una mente propia.

"Dios, ni siquiera entiendo la mitad de lo que me pasa en todos lados."

Notas de juego

xD yo creo que no sobrevive la noche de bodas, le vas a tener que dar un manual XDXDXDXDXD

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17/12/2016, 23:33
Emily Jones
 

Cementerio Blue Bells: 13 de Abril de 1880

 

El cementerio era antiguo, un lugar medio tenebroso hasta pero que yo siempre había sentido como un segundo hogar. Allí podía pasarme horas leyendo y conversando con mi mamá, mientras algunos pocos visitaban las ruinas de una iglesia cercana u otros caminaban buscando la lápida de sus familiares. 

Hoy era un día especial para mí, no sentía la tristeza que me solía embargar cuando me acercaba al lugar porque, hoy, mientras aguardaba junto a la verja de hierro, sabía que mi prometido estaría conmigo. Y conociéndolo, sabiéndolo diferente a los demás, estaba bastante segura que hallaría bajo este cielo plomizo y las ruinas algo de la belleza que yo solía ver. 

Suspiré pensando en que mi madre siempre tenía flores en su lápida, y que hoy había traído unas rosas rojas, algo que llenaría de color el gris de la piedra. Me había vestido simple, como solía ser yo. Llevaba un vestido azul, que mi prometido me había visto varias veces. Alrededor de él tenía un cinturón pequeño, de color azul oscuro. El viento hacia revolotear mi largo cabello.

Esperaba a Preston con el ramo entre mis manos temblorosas buscándolo con la mirada. Cuando lo atisbé venir, salí a su encuentro, con una sonrisa.

-Es un cementerio viejo, mi sol, espero que no te parezca más umbrío que los comunes. En estas piedras y árboles, sobre estos pastos oscuros, siempre encuentro paz.  

Lo abracé con dulzura.

-Gracia por venir, he traído un ramo de rosas para mí madre. Siempre le gustaron las flores... Al menos eso me decía mi padre y hermanos. Aunque también amaba el misterio, como yo. Y le hubiera gustado ver este lugar, la belleza tiene muchas formas de manifestarse.

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18/12/2016, 20:00
Lord Preston Ellsworth Parlow

Era un día hermoso para caminar, los días nublados tenían un lugar preferencial en mi corazón de poeta. Mientras caminaba vestido íntegramente de negro, porque me plugía más que por la temática del encuentro, iba rememorando con sombrío placer poemas sobre cementerios y ruinas antiguas que tanto gustaba de saborear.

Las nubes inmensas y violáceas presagiaban el paso de la lluvia tarde o temprano, un viento melodioso agitaba las ramas de los árboles cercanos, las hojas secas que rodaban por el suelo y el cabello de Emily, lo primero que llegué a distinguir a la distancia junto a su vestido azul cuya falda se mecía como un poema en sí misma, una cinta de cielo envolviendo el cuerpo de una deidad. Extendí la mano enguantada para tocar las rejas que delimitaban el lugar de los muertos, en mis manos llevaba un ramo de rosas de un rosado intenso, que simbolizaban el agradecimiento que tenía a la madre de Emily por haberla puesto sobre esta tierra, y mis cejas se fruncieron producto de mi asombro ante la coincidencia en la elección aunque el color fuera distinto.

Cuando llegué ante ella me saqué el sombrero y los guantes, le acaricié un lado del rostro mientras hablaba, asentí en silencio, luego hablé -Me agradan los lugares sombríos y alejados, en el silencio y la soledad las voces del espíritu hablan más fuerte y claro -dije para tranquilizarla. Le entregué las flores, -Me tomé el atrevimiento, espero que no te moleste hermosa mía -le besé la mejilla y miré hacia el interior esperando a que ella iniciara la marcha cuando se sintiera cómoda.

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18/12/2016, 23:53
Emily Jones

Vi  que en su mano portaba un ramo de rosas también, pero era del blanco más puro. Nuestros ojos se buscaron debido a la “casualidad” de que ambos hayamos optado por el mismo tipo de flor. En mi mirada se vio el alivio de sentirme tan acompañada.

-Me tomé el atrevimiento, espero que no te moleste hermosa mía –

Me explicó a la vez que me aseguraba que no eran tenebrosos estos sitios para él. “Yo lo sabía, sabía que no te sentirías amedrentado por este sitio, que la oscuridad tiene algo de belleza, ¿acaso no me has dicho eso en tus cartas?"

Recibí su beso, como un sediento toma un vaso de agua.

-Ven conmigo –le pedí, tomando su mano. Lo guíe entre caminos llenos de pastos oscuros que ensombrecían el suelo, aunque seguía sintiendo que de una forma hermosa. –A mamá le encantaban las rosas –le dije –era su flor favorita. Por aquí.

Llegamos a un lápida de piedra gris, en donde habían unas flores marchitas que retiré para reemplazarlas por las nuestras. En la inscripción se leía:

“Serena Thompson
1836 -1861

…una mujer que desafió los preceptos, para encontrar felicidad.”

Me arrodillé junto a la lápida a la vez que colocaba mis rosas, dando sitio a Preston de poner las suyas.

-Madre, sé que lo has visto ya desde el cielo, sé que este no es el lugar en el que realmente moras. Pese a ello, me gusta venir y limpiar los rastrojos y cambiar las flores. Y hoy me acompaña un hombre muy especial, madre. Él es Preston, es el hombre de mi vida.

 

Notas de juego

De paso agrego más info de mi madre, como que murió a los 25 años.

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27/12/2016, 12:46
Lord Preston Ellsworth Parlow

Su mano tomó la mía y le correspondí con un suave apretón, me dejé guiar mientras pensaba en qué suerte había tenido al elegir las flores… Suerte o inspiración.

El camino hacia la lápida tenía el solemne encanto de las ruinas, el juego de contraluz entre el sol y las sombras lo tornaba más bello y daba a los rincones ignorados por todos una profundidad sobrenatural. Daba gusto ver la forma en que la naturaleza barría aquello que alguna vez fue dominio del hombre, ver al pasado y al presente doblar las rodillas frente al sublime encanto de la transformación natural.

El aire estaba lleno de ese perfume característico de los camposantos, las flores calentadas al sol y putrefactas las más recientes, secas las más antiguas. Los árboles ayudaban a renovar el vaho que de otra forma sería perturbador… Este era un cementerio viejo, hacía rato que no enterraban a nadie aquí. La iglesia estaba pidiendo una reforma, aunque para mí estaba mejor así, presa de la corrupción que la rodeaba.

Me llamó la atención la gran cantidad de campanillas azules que había por doquier, ahora entendía el nombre del lugar, pensé en un primer momento que era un juego de palabras entre las campanas que daban el adiós en los funerales y el color asociado a la tristeza… Como fuera, ambas perspectivas me parecían sumamente poéticas y me satisfacían.

Por fin llegamos a la lápida de la madre de Emily. Serena Thompson, no me parecía descabellado que alguien llamado Serena diera a luz a esta preciosidad que era mi paz ahora. Realmente había muerto muy joven, me arrodillé junto a mi amada aunque las normas quizás dictaban que debía permanecer de pie, puse mis flores junto a las suyas y una oleada de respeto y admiración me recorrió al leer la inscripción.

¿Diría lo mismo la mía algún día? Sin saber el porqué sentí que el corazón me dolió brevemente, luego me di cuenta: Edith había hecho lo mismo para ser feliz y ahora yo seguía sus pasos. El vínculo entre la vida de Emy y la mía se me ocurrió de súbito más estrecho de lo que me hubiera imaginado jamás, y como suele suceder cuando percibimos con nuestra mente racional aquellas cosas significativas y esotéricas, un escalofrío me recorrió involuntariamente.

Tragué grueso. Verdaderamente era malo en estas situaciones, no sabía si abrazar a Emy, hablar o callar. Siempre tenía palabras para las distintas ocasiones pero para la muerte, a veces, no hacía falta más que un espíritu abierto y una mente no asida a lo terrenal.

-Señora Thompson, mi compromiso en esta vida es hacer a Emily feliz, puede usted quedarse tranquila.

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27/12/2016, 22:12
Emily Jones

-Señora Thompson, mi compromiso en esta vida es hacer a Emily feliz, puede usted quedarse tranquila.

Tomando su mano, hablé a mi madre.

-De verdad puedes hacerlo, madre. Es un hombre maravilloso, creo que lo ves desde arriba.

Lo miré, se había arrodillado para colocar sus rosas, y en ese gesto seguía mostrando su grandeza, esa luz de la que me había enamorado.

-Mi padre siempre me decía que ella tenía mis ojos; mis ojos y mi forma de ver el mundo. A veces eso le chocaba, era como ver a Serena en mi mirada y en mis gestos. Y fue duro para mi padre… porque se culpó un poco de la muerte.

Me senté en un banco de piedra que había cerca, llevando a Preston conmigo. Podíamos ver la lápida desde allí. Las flores contrastaban con la oscuridad de la piedra gris, le daban un brillo especial, la hacían ver como un sitio que alguien amaba.

-El pensó que si hubiera  contratado a una mejor partera, si hubiera tenido el dinero… Yo sé que no es así. Yo creo que mi madre debía vivir lo que vivió. Lo importante, lo realmente significativo sobre su persona fue como vivió.

Miré la Iglesia a la distancia dando sombras a su alrededor, con un halo místico y quejumbroso. El viento era suave, una brisa fresca que nos revolvía los cabellos, que nos acariciaba el rostro. Había tanta paz aquí, era un sitio mágico a su manera. Tomé su mano entre las mías y besé el cálido dorso.

-¿Quieres ver la Iglesia? -pregunté. Mi madre estaba en todos lados, aunque me gustaba adornar su lápida, yo sabía que ella no vivía en sus restos sino en el éter, en el más allá. "En mí, y en todos los que la amamos..." También deseaba saber sobre la hermana de Preston, preguntarle sobre ella. Pero no iba a apresurar las cosas, debíamos conocer sobre nuestros afectos un paso a la vez.

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29/12/2016, 15:15
Lord Preston Ellsworth Parlow

-De verdad puedes hacerlo, madre. Es un hombre maravilloso, creo que lo ves desde arriba.

"Ojalá que no vea todo, todo, señora Thompson", pensé para mis adentros y me pregunté si viviera la madre de Emily ¿Estaría de acuerdo con ella? Lo dudaba. Pensé también en cuán duro debía ser para mi amada hablar de su madre solo de oídas, con las palabras de otros en su boca... ¿Se preguntaría si lo que le habían dicho era verdad? No, claro que no, uno escucha a los familiares con el filtro del amor.

Nos levantamos de la tumba y nuestros cuerpos fueron a descansar a un banco cercano que parecía hecho con pedazos de lápidas, un detalle que aunque no fuera cierto me agradaba. "¿Qué será de mi marido, el querido fulano? Bueno, señora, ahora tiene el culo de un Lord encima". Me acerque a Emy y le planté un suave beso en los labios cerrados, uno provocador para el lugar en el que estábamos pero no escandaloso.

-La culpa que tu padre sintió solo es el reflejo de cuánto la amaba -dije finalmente, sosteniendo su rostro con la palma de mi mano libre, luego me alejé y disfruté de la suave brisa que sosegaba mi espíritu en este día tan primaveral y, al mismo tiempo, tan sombrío.

Alcé una ceja y la miré inclinando levemente la cabeza, me aclaré la garganta antes de hablar -Solo si tú quieres verla -respondí a su pregunta sobre la iglesia -Aunque reconozco que sería interesante, por lo menos arquitectónicamente.

Realicé una breve pausa, el pensamiento cruzó por mi mente y lo dejé salir de mis labios casi sin pensarlo -Edith está en la bóveda familiar en Highgate*, a una hora de aquí en carruaje. Nunca he ido a ver su lugar de reposo y tampoco estuve presente el día que la enterraron, yo sabía que ella hubiera querido que la enterraran en un cementerio común con gente común -afirmé.

Notas de juego

*Es un cementerio para la alta sociedad localizado en las afueras de la ciudad.

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29/12/2016, 23:36
Emily Jones

Su beso en mis labios fue lleno de ternura, aunque no por eso me dejó de provocar innumerables sensaciones. Preston era como un activador de emociones en mí, como si poseyera los caminos a mi alma. Caminos que yo misma desconocía.

Intenté quitar la mirada de entupida de mi rostro, luego de ese breve contacto de nuestras bocas para oír lo que tenía que decirme.

Cita:

-La culpa que tu padre sintió solo es el reflejo de cuánto la amaba -  

Sostuvo con su palma mi rostro y mis ojos se fundieron en los suyos. Lo amaba tanto que tenía la impresión de que, si alguna vez se aburría de mí, si alguna vez me dejaba... moriría de pura pena.

"Madre, ayúdame. Porque mi corazón es solo suyo... "

-Preston, tus palabras llenan a mi corazón de paz. Él la amaba con locura, y solo fue debido a que tenía tres hijos, uno de ellos yo... que no murió de un corazón roto. Era su media naranja, y hoy... hoy me es posible entender lo que eso significa.  

Él luego me habló de Edith y de si quería verla. Por supuesto que lo deseaba, asentí fervientemente a sus palabras. 

Cita:

Edith está en la bóveda familiar en Highgate*, a una hora de aquí en carruaje. Nunca he ido a ver su lugar de reposo y tampoco estuve presente el día que la enterraron, yo sabía que ella hubiera querido que la enterraran en un cementerio común con gente común

Esta vez fui yo la que besé sus labios pero me quedé más tiempo del estrictamente necesario, la calidez de su boca me invitaba en maneras desconocidas. Mi corazón bullía de sentimientos. A base de fuerza de voluntad logré separarme, no me avergoncé de que mi madre "me estuviera mirando", segura estaba de que me comprendería.

-Deseo ir a visitarla, si me lo permites. El día en que te sea posible, si lo deseas en verdad. No quiero ocasionarte un sufrimiento extra. Y sé que nuestros seres queridos no se hallan confinados a una parcela, pero igual quisiera presentarme. Aunque suene tonto...

Sonreí con dulzura, la brisa meció mis cabellos y los suyos, que eran dorados cuando la luz del sol le arrancaba reflejos de forma furtiva.

Notas de juego

Oki n.n

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02/01/2017, 13:02
Lord Preston Ellsworth Parlow

Me aparté un instante de Emily para mirarla; en realidad yo no había insinuado que quería ir a ver a Edith, de hecho, mis sentimientos al respecto eran ante todo ambivalentes: quería y no quería, y eran más lo sentimientos en contra. Me recliné hacia un lado tomándome con mi mano un lado de la cara, meditabundo... Luego miré en derredor, ¿Qué clase de emboscada del destino era esta? -Emily, emm... -"Yo no dije eso" fueron las palabras que vinieron a mi boca, pero me abstuve de pronunciarlas por algún motivo que ignoraba de momento, muy en el fondo sabía que era porque no quería desilusionarla. Me levanté de mi lugar y caminé unos pasos deteniéndome en la suaves curvas de las lápidas a nuestro alrededor como si fueran colinas de roca azul, suspiré largamente -Bien iremos, pero deberás darme un tiempo para... asimilar la idea -sostuve entre atontado por el paisaje y subyugado por ese misterio inasequible que era la muerte.

Las imágenes de Edith tendida en la cama, de su rostro pálido e inanimado me colmaron los pensamientos. Las doncellas que la arreglaban para el funeral la peinaban y acomodaban su ropa, su traje de novia, me parecía que estaban violando el santo reposo y la mesura de una muerte joven, de una muerte que no debía ser. Louis estaba en una silla a su lado con los ojos enrojecidos y una compostura propia del entumecimiento de la muerte. ¿Cuántas veces Edith me había dicho que quería tener un hijo con los ojos de Louis? Eso era algo que él no podía saber jamás, sería romperle el corazón otra vez. Y el recuerdo de mi madre irrumpiendo en el cuarto, queriéndose llevar el cuerpo me produjo la misma indignación que experimenté aquella mañana... Sin darme cuenta cité las palabras de Webster en la obra La Duquesa de Malfi casi en un suspiro -Cubrid su rostro, me deslumbra... Ha muerto joven.

Me giré hacia ella y extendí la mano, recobrando la compostura -¿Dónde estaba ese paseo que me dijiste que era tan solitario y prometedor?