Partida Rol por web

La Edad de la Inocencia (+18)

• Lord Preston Ellsworth Parlow •

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12/01/2016, 01:55
Lord Preston Ellsworth Parlow

Sonrío cómplice ante su comentario -El desprecio de ciertas personas es más valioso que su beneplácito -deslizo no sin maldad -Aunque en este caso es solo una mujer rencorosa y el hecho de que la olvidara la ha enfadado más -afirmé sintiéndome envalentonado por el repentino apoyo de la muchacha hacia mí; algo extraño debo decir, ya que cualquiera en su sano juicio desconfiaría de mí porque una mujer se ha atrevido a abofetearme en público. Sin embargo, a ella parecen no importarle mis faltas y pienso usar su curiosidad en mi favor: -Bella Hébé, ¿No pensará que voy a confesarle lo inconfesable tan fácilmente, verdad? -afirmé mientras mi mirada seguía a su mano y a la mía, el hecho de que la pusiera junto a su pecho me exaltaba los sentidos, me gustaba cómo sabía jugar sus cartas, era una mujer inteligente y sensual, -Es un secreto que solo mis amigos más íntimos conocen -aseguré para dale dramatismo al asunto. -No creo que una mujer decorosa como vos quiera arriesgarse a llenar su mente con paisajes de ese tipo -sostuve dándole una mirada de lado, sonriéndole con astucia.
Mojo mis labios antes de cambiar de tema -¿Usted es mucho peor? -la miré de lleno e inmediatamente me la imaginé dándome fustazos en la espalda, nada más vestida con corsé, zapatos y unas perlas en el cuello. La sonrisa entre mis labios se amplió, ¿Acaso estaba tratando de seducirme usando mi lado oscuro como estandarte? Con mi mano libre acaricié su dorso y recorrí con mis dedos los suyos, luego la miré intensamente -Sepa, mi intrépida dama, que yo también soy peor, mucho peor... -ladeo un tanto la cabeza para absorber sus emociones cualesquiera que sean, no deseo mentirle pero sí advertirle, dice el refrán que el que avisa no es traidor -Del tipo que lee obras de Sade -bromeo, pero diciéndolo absolutamente en serio. -Lo cuál me lleva a sentir curiosidad... por usted.
Dejé la frase flotando mientras nuestros pies caminaban por la suave y fresca hierba del parque, el viento estaba soplando con ráfagas medianamente fuertes y era gracioso ver cómo al tiempo que nos internábamos en la espesura el resto de la gente huía del clima, dándonos algo de inesperada privacidad. Era agradable tener a alguien con quien ir contra la corriente.
-La Venus de las pieles es una obra poco valorada -comienzo -A resumidas cuentas relata la relación de un hombre con su amante, una relación tortuosa que se basa en la dominación de uno y la subyugación gozosa del otro.
Quería seguir hablándole del libro pero más me interesaban sus posibles preguntas al respecto.

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13/01/2016, 23:04
Lord Preston Ellsworth Parlow

Notas de juego

Todos cuantos te buscan te tientan.
Y quienes te encuentran te atan
al gesto y a la imagen.

Yo en cambio quiero comprenderte
como te comprende la tierra;
con mi madurar
madura tu reino.

No quiero de ti vanidad alguna
que te demuestre.

Sé que el tiempo
no se llama como tú.

No hagas por mí milagros.
Da la razón a tus leyes
que de generación en generación
se tornan más visibles.

Rainer María Rilke

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13/01/2016, 23:08
Lord Preston Ellsworth Parlow

 

30 de marzo

 

Me hallaba de nuevo de pie en la escalinata que daba a la mansión de Louis, admiré la vieja casona con su encanto atemporal, la cascada de enredaderas cubría parte de la fachada dándole una vista dolorosamente romántica a sus muros de piedra y a sus ventanales de pesados cortinados carmesí.
Venía con la firme convicción de persuadir a Louis para que me acompañara, se me ocurría que un baile de máscaras era la ocasión ideal para contribuir a ayudarle a salir de su ostracismo, y de cometer algún desliz con una señorita si lo deseaba.
Suspiré, me pregunté internamente si existiría un tiempo futuro en el que no sentiría esa opresión al acercarme. Mas, finalmente accioné el llamador de la puerta y esperé a que George me abriera, como siempre.
También deseaba conocer sus sentimientos sobre la pasada reunión y, por supuesto, qué vinculo lo unía a la señorita Forge Rabbit... Quizás por fin se había decidido a retomar su camino a la felicidad.

Notas de juego

 

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13/01/2016, 23:41
Zona Fleming Howard

Notas de juego

¡De esos versos me enamoraría hasta yo! <3

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13/01/2016, 23:58
Lord Preston Ellsworth Parlow

 

Notas de juego

Mientras más hablamos más certeza tengo que podría compartir mi vida con vos. Estoy a vuestro servicio, mademoiselle.

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14/01/2016, 00:19
Zona Fleming Howard

Notas de juego

Seguro que eso se lo decís a todas, y aun así, lo cierto es que me vais ganando terreno, pero soy peleona ¡Lo advierto!

En nada estoy posteando, a ver si avanzamos un poco esta escena, y al menos vemos cómo termina el paseo, que puede dar para mucho aún, si no te importa, haré que llueva =P

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14/01/2016, 00:40
Lord Preston Ellsworth Parlow

Notas de juego

Pensaba hacer lo mismo con el clima, me parece perfecto. Espero vuestra respuesta con ansia.

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14/01/2016, 01:03
Zona Fleming Howard

Camino despacio, apoyada en él, estrechando su brazo quizás más de lo que debiera, escucho sus palabras sobre la mujer. Así que no me he equivocado, creo que ha disfrutado de la escena a su manera; y sonrío presionando un labio contra el otro, para no sonreír demasiado, y no parecer ilusionada, o quizás… ¿cómo llamarlo? ¿Demasiado contenta? Suspiro en el instante en que me dice que no será algo fácil sonsacarle algo inconfesable.

Lo miro reojo, no sin cierta perspicacia, cuando habla del decoro, pero guardo silencio, por si termina escapándosele algo. La curiosidad por él me inquieta, su manera de hablar, sus gestos, como me da un poco, y luego tira de mí cuando ya me he sujetado.

En ese momento moja sus labios y yo no puedo evitar fijar mis pupilas en ellos, me pregunta y me doy cuenta de que he verbalizado mis pensamientos, sin darme cuenta, mi mirada recorre el camino de sus labios a sus ojos, luego miro al frente de súbito en un movimiento brusco, inquieta, porque vuelvo a sentirme sofocada y ni siquiera sé por qué, la atmósfera es calurosa, y yo respiro cada vez más acelerada, mis mejillas han vuelto a sonrojarse ligeramente ¿Qué me pasa? Sé que sonríe aunque no lo mire, pero hace algo… algo que de verdad sube el rojo ligero de mis pómulos a rojo escarlata, algo que sí acelera mis pulmones, el tacto de la palma de su mano, sobre el dorso de la mía. Y vuelve a mí esa palma, estallando contra mi retaguardia, Sade vuelve a mi mente, maldita sea. Abro los labios para respirar mejor, y aunque lo intento, se me debe ver muy acalorada. Frunzo el ceño, enfadada por no poder contenerme a mí misma. Lo miro, tan perturbada como estoy en este momento.

- Confesadme lo inconfesable si tenéis valor… - ¡Zona! Has puesto demasiado énfasis y demasiada pasión a esas palabras… vuelve en ti… - vos sabéis de mí algo del todo reprobable, más para una mujer – intento calmarme a medida que hablo - como son mis lecturas prohibidas, ahora yo quiero que me paguéis con la misma moneda, y no me sirve que vos también leáis a Sade, sois un hombre, se os permite casi todo.

Ahora, miro al frente, suspirando, inflando mis pulmones, hemos llegado al lago, y aunque el día se ha vuelto gris, siempre es hermoso, en verano me quito los zapatos, y me adentro un poco en la horilla, adoro éste lugar.

- Dominación y subyugación – él vuelve al mismo tema una y otra vez, creo que goza viendo mi desmesura, y mi falta total de aplomo y de autocontrol, goza como un niño con una golosina y yo sigo dándole ese disfrute, pues soy incontrolable, no puedo ponerle rejas al cielo - ¿Siempre es la misma dómina y el mismo subyugado? – no lo mires Zona, mira al frente - ¿O se intercambian los papeles a placer y voluntad? – pregunto curiosa.

De repente la lluvia llega, sin avisar; ni me inmuto, miro hacia el lago, riendo y tiro de su brazo, corriendo, hacia el cobijo de algún árbol. Lo cierto es que me gusta la lluvia, no me molesta mojarme.

- Me temo que se nos ha terminado el paseo, el calor del hogar nos aguarda, o terminaremos cogiendo una pulmonía - murmuro, mirando como cae la lluvia y buscando la manera de correr de árbol en árbol hasta llegar a algún soportal fuera del parque ya - no temáis, os confesaré mi nombre cuando me marche - susurro, como si mi nombre fuera un secreto, iba a añadir que también la dirección, para poder intercambiar mi libro, por el que me debe prestar, pero tampoco quiero ser tan arrojada, he sido demasiado osada hoy.

Notas de juego

Espero que os guste =)

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14/01/2016, 13:29
Lord Preston Ellsworth Parlow

Podría decir, a esta altura de la conversación y del paseo, que me apasiona cómo mis palabras hacen mella en ella. Ver su rostro cambiar a tonalidades carmesí, distinguir esa llama impetuosa en el brillo de sus ojos, percibir con mi tacto su mano trémula, oír su respiración agitada, todo ello conforma una sinfonía para mi espíritu difícil de manejar.
Mis deseos pasan de lo sutil a lo físico sin intermedios, tanto me vale escribirle odas y elegías como follármela hasta que solo recuerde mi nombre (y lo grite), y así una y otra vez.
Pero soy consciente de la realidad y esta se resume a este momento, en este lugar. Ni siquiera sé su nombre, mis esperanzas sobre volver a verla se tornan difusas. Mis ansias amenazan con volverme loco de deseo y desasosiego, no quiero dejarla, quiero saber más de ella. Tengo que ganarme una parte de su corazón antes de que nos separemos y, quizás, la pierda para siempre. Si yo no puedo ir tras ella, ella debe poder retornar a mí, y no solo eso: debe desearlo.
Entonces, parece ser que logro hacerla perder algo de su control, mi hocico de lobo quiere abrirse paso en su pecho para beberse su corazón, para arrebatárselo.
Su respiración agitada y su tono al expresarse me indican la urgencia de una imaginación agitada, de una curiosidad peligrosa; ambas deliciosas e irresistibles para mí, sus cavilaciones son un manjar para mi oscuro corazón. Escucho sus palabras, su reclamo, su petición, con ese coraje y esa determinación que me van a llevar a la locura. El tigre de la selva, el que casi me devora vivo en la jungla india viene a mi mente, y esos mismos ojos que me enamoraron y me dieron la suave caricia de la muerte retornan a mí en los ojos de mi acompañante, me dominan hasta el punto de hacerme desfallecer y lanzar un suspiro desesperado: ha llegado la hora de poner las cartas sobre la mesa, de ganarla o perderla.
La lluvia cae sobre nosotros y dejo que me lleve hacia donde desea, porque no importa ya nada de cuanto nos rodea, solo nosotros dos. Permito que esa mano pálida de frío sutil hiera mi carne ardiente y la moldeé con su toque.
Todo el rato he permanecido en silencio, sopesando mis pasos y mis palabras, devorando con mis sentidos su misma esencia como ese vampiro de las sensaciones que soy, siempre ansioso y anhelante.
Ella no sabe cuán peligroso soy para sus virtudes y mi corazón palpita violentamente ante la certeza de que va a obtener un destello de mi verdadero yo.
Cierro los ojos y los abro para retener su imagen en mi mente, una venus indómita bajo el aguacero primaveral, un cuadro de Boticelli olvidado en el seno de lo real.
De un movimiento rápido le tomo ambas manos y se las cruzo detrás, en su espalda. La aprieto lo justo y lo necesario como para que no se suelte y para no hacerle daño. Acorto la distancia entre nosotros de manera que nuestros labios casi se rozan, mi cuerpo está pecaminosamente apretado contra el de ella -¿Quieres saber qué hice, hermosa mía? ¿Hm? -solté con aparente calma pero en mis ojos sabía que relampagueaba toda la fuerza de la oscuridad en mí, de mis más bajos deseos y mis más inocentes aspiraciones, esa dualidad que luchaba en mi interior y me prohibía conocer aquello que los hombres llaman paz, mis manos sostenían las suyas contra su espalda deleitándose en su indefensión -Le dije que conocía formas de darle placer a las mujeres sin quebrantar su virtud antes del matrimonio y ella accedió. La até a la cama y la hice mi esclava -mientras las palabras salían apasionadas de mi boca mis pasos la obligaban a retroceder hasta que quedó con su cuerpo contra un árbol, atrapada entre la naturaleza y yo -Creo que no le gustó.
Abrí mis ojos y luego los entorné, malvado -En cuanto a quién domina y quién es dominado, en el libro siempre es el mismo pobre bufón -me reí con elegancia pero sin sacar mis ojos de los suyos -Pero en la vida real, querida mía, eso puede arreglarse... -susurré seductor.
Le solté las manos y la dejé unos segundos lidiar con sus sensaciones. Al instante volví a acercarme y uní mis labios a los suyos mientras mi mano hería su nuca. Ojalá que peleara, ojala que me cruzara el rostro con una bofetada; pero mejor aún si me aceptaba.

Notas de juego

 Estoy ansioso por ver tu reacción XD

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14/01/2016, 14:36
Zona Fleming Howard

Notas de juego

Eh!!!! Le has robado un beso vilmente!!!! XDDD malditooooooo!!!! Qué despliegue de medios xP

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14/01/2016, 14:43
Lord Preston Ellsworth Parlow

Notas de juego

En la guerra y en el amor todo vale xD

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14/01/2016, 14:47
Zona Fleming Howard

Notas de juego

Hmmmm, puedo añadir una variante?? XDDD creo que te gustará, te la cuento o esperas cientemente a que ppostee esta noche? ?? XP

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14/01/2016, 14:58
Lord Preston Ellsworth Parlow

Notas de juego

Sé libre Zona, subyúgame como lo has hecho hasta ahora. Lo que hagas para mí está bien.

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14/01/2016, 23:43
Zona Fleming Howard

De repente me veo prisionera contra el árbol, se acerca tanto que casi roza sus labios con los míos al hablar, no forcejeo, pues creo que eso le agradaría, y de la misma manera que disfruta sujetándome, y tomando el control de la situación, por la fuerza, no le voy más placer del que debiera, porque no quiero.

Le aguanto la mirada, aunque todo mi rostro enrojece, y mi respiración se acelera, aunque crea que los latidos de mi corazón se escuchan en tres manzanas a la redonda, aunque mi sangre fluya desesperada por cada vaso sanguíneo, le aguanto la mirada, con el ceño fruncido. Hermosa mía, me llama, y yo abro los labios para respirar mejor, o quizás para protestar, o para decir… pero me callo, aunque no quiero ceder a la verdad, lo cierto es que la presencia de su cuerpo, tan cerca del mío, me impone.

Me habla de la mujer, y es sincero, y me abruma la idea, atada, esclava, formas de no quebrantar su virtud ¿qué formas? En mi mente, se aglutinan y respiro cada vez más acelerada, mi pecho pide auxilio dentro del maldito corsé. Me da rabia verme aprisionada, y por un instante, creo que voy a morderle la mejilla, o a gritarle, y creo que eso le gustaría. ¿Pero qué estoy pensando? ¿Quién es este hombre? ¿A qué juego estoy dispuesta a jugar? ¿Por qué me atrae? ¿Y por qué lo dejo propasarse sin protestar?

Sus manos me sueltan, yo no he dejado de mirarlo, por muy rojas que estén mis mejillas, no he dejado de clavar mis pupilas en él, ceñuda, y aun así, sin forcejeos. Desafiante, y aun así dócil. ¿Dócil? ¡¿Yo?! ¡¡Y un cuerno!!

Sonrío, con maldad, cuando lo veo acercarse y antes de que junte sus labios con los míos, mi mano sujeta su boca, tapando sus labios, aunque mi cuerpo se ha acercado en un impulso por culminar el beso que mi palma se lleva, y no mis labios. Afilo una sonrisa de medio lado, sujetando su cara, suspiro.

- No creeréis, señor mío, que me ibais a robar un beso tan fácilmente – susurro, casi pegando mis labios al dorso de su mano, niego con la cabeza – a mí no podríais hacerme esclava jamás, no es esa la naturaleza de mi alma, si buscáis una esclava, os habéis equivocado de mujer – lo empujo para salir de la prisión, lo empujo no con la mano sino con mi propio cuerpo, pegándolo al suyo – aunque sí he fantaseado con los azotes, y la palma de una mano, impactando… - suspiro con pasión – pero no hay nadie en este mundo que pueda subyugarme – beso, casta, el dorso de mi mano – mi nombre, es Zona Fleming Howard – sonrío, radiante asiento, aún sujetándolo, incluso me muerdo el labio inferior sin pensarlo – que disfrutéis de lo que queda de tarde, señor, ha sido un placer.

Me remango un poco la falda, y echo a correr bajo la lluvia, en dirección a la salida del parque. No le doy mi dirección, seguro que encuentra la manera de saber dónde vivo y ponerse en contacto conmigo, algo me dice que seguro que nos hemos cruzado en alguna librería, y absortos no nos dimos cuenta, parece un hombre con recursos, así que lo dejó en manos del destino.

Notas de juego

xDDD Ya no piensas en tu Bro, eh!! xP

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15/01/2016, 00:14
Lord Preston Ellsworth Parlow

Pero qué astuta, me encanta aunque hubiera esperado algo más de forcejeo. Mas, esa entereza me seduce aún más que su docilidad.
Y ni siquiera replico a sus palabras, porque tampoco me lo permite. ¿Buscaba una esclava? No me había entendido ni por asomo, yo buscaba una igual, un par. Esclavas tuve muchas y sus lisonjas me hartaron hasta la náusea. Quizás este enfrentamiento me demostraba que ella realmente lo era, pero ahora que ha escapado ¿Cómo saberlo?
Mi orgullo, que es grande, me impide ir tras ella.
Trago grueso y la veo alejarse, la coneja se aleja del zorro moviendo el pompón.
Me siento en las raíces del árbol y saco un cigarrillo de la chistera, luego de varios intentos logro prenderlo y exhalo una larga bocanada de humo mientras veo la lluvia caer.
Al menos sé su nombre: Zona Fleming Howard. Qué mala ha sido, tendré que castigarla en cuanto tenga oportunidad.
 

Notas de juego

Huíste como una conejita? XD
Mi personaje no tiene idea de quién eres, si Louis te menciona veremos qué le ocurre por dentro. Has sido mala Zona, no me has dejado siquiera darte un beso y si Louis me dice que está enamorado de ti no sería tan malvado como para arrebatarle la oportunidad de amar. Me has robado quizás la única oportunidad de besarte... Pero lo acepto, porque no te consulté antes.

Pero vamos, le habría quitado realismo xD

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15/01/2016, 00:35
Zona Fleming Howard

Notas de juego

Jajajaja No he huido!! xP Te ha entendido perfectamente, y ha sido muy mala... ha querido dejarte con ganas de más! xDD Ha dado y tirado...

¡¡Culebrón!! Te he dado trama con Louis, a ver lo que habláis. Y seguro que no ha sido la única oportunidad, aún puedes robarle un beso, creo que ese baile da para muchísimo, y lo que sea que hables con Louis también.

El beso, lo he dejado para un posible segundo encuentro, la sueltas para darle opción, si la hubieras besado mientras la sujetabas, yo no habría hecho nada, pero creo que se han confesado muchas cosas, se han desnudado prácticamente.

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15/01/2016, 02:21
Lord Preston Ellsworth Parlow

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15/01/2016, 02:27
Zona Fleming Howard

Notas de juego

T_T Qué grandiosa escena.

Aunque debo decir que a vos os gustará más la sala VIP, seguro que me cambiáis sin pensarlo por alguna atrevida mujer que se adentre en la sala con vos.

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15/01/2016, 02:21
Louis Kindelanver

Las gotas de vino y tinta se mezclaban, rojo contra negro, formando manchas de un color granate oscuro sobre la mesa del estudio en el que Louis había pasado encerrado toda la mañana. El hombre se había dormido cuando ya los rayos del sol empezaban a colarse por las rendijas de las cortinas y no se había despertado de nuevo hasta pasado el mediodía. Las hojas de papel arrugadas a medio escribir poblaban la mesa y el suelo, aunque ciertamente no todas eran de aquella noche. 

Louis había ignorado los sucesivos intentos de Daisy y George para que saliese a comer algo y cuando abandonó aquel lugar que consideraba su refugio no lo hizo con intención alguna de ingerir alimentos, sino con una partitura en la mano y los cabellos despeinados. 

Había encaminado sus pasos directamente hacia el piano y allí había estado dejando que sus dedos danzasen con un ritmo melancólico sobre las teclas en una de esas melodías que el ama de llaves calificaba de lúgubres y depresivas. La buena mujer había dejado algunos emparedados en una mesita auxiliar junto al instrumento, pero Louis ni siquiera había girado la cabeza para mirarlos. 

Cuando sonó la campana de la puerta, tampoco Louis apartó su atención de las notas que tenía delante. George, sin embargo, parecía complacido de encontrar ante él a Lord Preston, al que ofreció algo de beber si lo deseaba, y con un "Espero que usted consiga hacerle comer algo", lo guió hacia el salón tomándose la licencia de no anunciarlo. 

Fue entonces cuando Louis detuvo sus dedos y se giró, sorprendido al ver allí a su cuñado. 

—Preston —dijo, parpadeando mientras se ponía en pie. Llevaba unos pantalones oscuros, a juego con su chaleco y una camisa de un suave color crema, pero la ropa estaba tan arrugada que saltaba a la vista que era la misma que había vestido el día anterior. 

—No sabía que ibas a pasarte. Me temo que si me avisaste, lo había olvidado —reconoció, llevándose la mano a los cabellos en un vano intento por mejorar su apariencia—. Pero entra, entra. ¿Quieres tomar algo? —ofreció, encontrando en algún lugar una sonrisa para su amigo y haciendo un gesto hacia el salón. 

Notas de juego

He supuesto que venías por la tarde porque creo que en la época las visitas sociales se hacían a esa hora, pero siendo tú podrías venir en cualquier momento y ser bien recibido, así que si prefieres que sea a otra hora, avísame y corrijo sin problemas ^^.

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16/01/2016, 02:20
Lord Preston Ellsworth Parlow

-Louis -susurré y me acerqué a abrazarlo luego de que dejara el paquete de la pastelería a George en la entrada. Estreché a mi cuñado entre mis brazos solo para constatar que no había bajado mucho de peso y para hacerle notar que por más que él no se preocupara por sí mismo, otros sí lo hacíamos. -Cuánto ansiaba una charla entre nosotros a solas, hermano -deslicé clavando mis ojos azules en los suyos verdes y apreté suavemente el costado de sus hombros.
Estaba demacrado, desaliñado... Este hombre con el corazón roto que, si lo deseara, podría tener a la mujer que quisiera. Vinieron a mi memoria aquellos días en los que Edith me hablaba de él sin parar enumerando lo bello, lo cortés, lo culto y educado que era, de cómo todas las muchachas de Londres suspiraban por él... Ella temía no ser correspondida, se había prendado de él desde la primera vez que lo había visto. ¿Y qué le había dicho yo? "La vida es demasiado efímera para solo soñar, ve detrás de tu sueño, Edith. Si te rechaza podrás sobreponerte pero si no te arriesgas jamás sabrás que pudo haber sucedido y la duda será peor que la certeza".
-En realidad, no te avisé que venía -sonreí a modo de disculpa, con las muchachas solía funcionarme; con Louis, lo dudaba. -Un té estaría bien, traje unos dulces para acompañar -acoté para demostrar que mi inoportuna visita al menos no era descuidada y no me había presentado con las manos vacías. Me adentré en el salón y sonreí triunfante: -Louis, vengo a ti con una propuesta que no podrás rechazar... -mi sonrisa se ensanchó mientras sacaba un sobre elegante, lacrado, del bolsillo interno de mi saco.