Partida Rol por web

La Edad de la Inocencia (+18)

• Meredith Grace Walker •

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01/06/2016, 07:20
Prue Lascelles

Whitechapel, Hospital Foundling, 5 de abril de 1880

Mientras más se penetraba en Whitechapel, más se hundían los corazones. ¿Se trataba de Londres? Ni siquiera en Rusia o en los peores tugurios de Nueva York podía verse tal pobreza como la que existía en el Londres de la década de 1880. Cuando inmigrantes y habitantes de los pueblos llegaron a Londres imaginaban algo distinto. Habían dejado atrás la mediocridad y la pobreza del pueblo en que se habían criado, ya fuera en la costa de Cornualles, en Irlanda o en otra parte del mundo. Habían viajado hacia la promesa de una vida mejor, con fábricas para trabajar, avenidas grandes, rodeado de gente cosmopolita, a un mundo de posibilidades que se abrían ante sus ojos y que les ofrecían una vida mejor.

Pero entonces descubrieron que no era así y se vieron pobres, incluso más que antes. Aquellos con suerte se convirtieron en un obrero explotado, pero de todas formas no eran más que un animal más en la jungla del East End. Las pequeñas calles oscuras y ramificadas de Whitechapel concentraban la mayor parte de la suciedad y la delincuencia. Llegaba el olor de los mataderos, del pescado frito rancio que vendían en las esquinas, el del sudor de las mujeres que el perfume de violetas no conseguía disfrazar, el del alcohol. El del miedo y el abandono.

Y en medio de toda esa podredumbre y decadencia existían quienes se esforzaban por brindar un rayo de esperanza, una luz en medio de tanta oscuridad. El  Hospital Foundling era uno de ellos. Una modesta vivienda de dos plantas y una buhardilla que albergaba entre sus desgastados muros a un pequeño grupo de niños y niñas cuyas edades oscilaban entre los dos y trece años, brindándoles alimento y cobijo, pero sobre todo cariño.

La abnegada y desinteresada obra de Georgiana Adams había conseguido, a lo largo de los casi diez años que el lugar llevaba funcionando, conseguir el respeto y ayuda de los habitantes de Whitechapel, trascendiendo su labor las fronteras del East End. El orfanato se mantenía gracias a la caridad que recibían, además de los trabajos de costura que Miss Adams con la ayuda de las voluntarias hacían. Los fondos de que disponía habían mejorado bastante el último tiempo, recientes donativos, muchos de ellos de carácter anónimo, les estaban permitiendo mejorar considerablemente las condiciones del lugar, pudiendo permitirse incluso el recibir a más niños. Prue se había convertido en la mano derecha de la mujer y dedicaba gran parte de su tiempo libre a conseguir más fondos. No siempre tenía éxito, pero últimamente la suerte parecía sonreírle.

El pequeño salón del orfanato era, junto con el comedor y la cocina, las habitaciones más importantes de la primera planta. El lugar, sin ser tan espacioso, era lo suficientemente amplio y acogedor para quienes moraban entre esos muros. El suelo de oscura madera contaba con una alfombra ubicada en la parte central de la estancia. Los muebles, de nobles maderas como el nogal y el caoba, aunque antiguos, se encontraban bien cuidados y sin duda les quedaban varios años más de vida útil. El fondo del salón se encontraba coronado por una chimenea presidida de un cuadro y un reloj tan antiguo como el resto del mobiliario.

La vivienda contaba con tres plantas, en la primera estaba la cocina, el comedor -poseía tan sólo uno-, el salón que hacía las veces de recibidor y la sala de clases que daba acceso a un pequeño jardín interior. En la segunda planta se ubicaban los dormitorios de los niños, separados por sexo y edades. Contaba en total con 4 habitaciones, además de la principal que era usada por Miss Adams. La tercera planta correspondía a la buhardilla y ésta había sido acondicionada como sala de juegos.

La cocina, sin ser grande, era lo suficientemente espaciosa como para permitir que hasta 4 adultos estuvieran allí al mismo tiempo sin entorpecerse y contaba con un pequeño cuarto que era utilizado como bodega de alimentos. El hogar se encendía por lo menos una hora antes del amanecer y permanecía encendido durante todo el día -funcionaba a leña-, por lo que siempre había agua caliente o algo horneándose. Las mismas voluntarias junto a Miss Adams preparaban las mermeladas y queso para acompañar el pan, y ahumaban la carne para conservarla mejor.

El comedor, junto a la sala de clases, era una de las habitaciones más grandes del hogar. El comedor contaba con dos mesas largas de rústica madera. La primera, que era la usada por Miss Adams, contaba con un total de 8 sillas y una banqueta. En esa mesa, a la cabeza siempre, se sentaba ella acompañada de las personas del voluntariado o las visitas, de haberlas, así como de los niños más grandes. La otra mesa era igual de grande, pero no poseía sillas, sólo dos banquetas que, al igual que la anterior, eran guardadas bajo la mesa cuando no estaban siendo usadas.

Las mesas siempre vestían manteles cuidadosamente bordados por las hábiles manos de Miss Adams y alguna voluntaria. Quien quiera que visitara el orfanato, podía notar que todo estaba limpio y ordenado, y es que entre los deberes de los niños que acogían, estaban el ayudar a mantener el orden y aseo del lugar. Cada uno era responsable de tender su respectiva cama por las mañanas -aunque luego llegara Prue u otra de las voluntarias a rehacerlas-. Y es que afuera podía oler a miseria y podredumbre, pero eso no significaba que la casa fuera el reflejo del exterior.

El salón de clases contaba con mesas de estudio con capacidad para dos niños cada una y poseía una pizarra grande que era casi del largo de la pared. Habían estantes con libros, juegos didácticos de madera, y carpetas llenas de dibujos hechos por los niños. Incluso, una de las paredes laterales, se encontraba cubierta de sus "obras" y, todo hay que decirlo, algunos dibujos eran realmente buenos.

En la parte exterior contaban con un antejardín que se usaba como huerto, pero en el que también cultivaban algunas flores que luego utilizaban para decorar el hogar, y también contaban con un pequeño jardín interior que era utilizado en su mayoría para el cultivo de hierbas aromáticas y especias, así como hierbas medicinales como boldo, menta y manzanilla, entre otras. Ambos eran producto del trabajo conjunto de los niños y voluntarios.

Como ya se mencionó, la segunda planta correspondía a las habitaciones. Inicialmente las dos que estaban ubicadas al lado izquierdo pertenecían a las niñas, la habitación más grande era utilizada por las niñas entre 2 y 11 años, mientras que las de 12 años en adelante utilizaban la habitación más pequeña, dado que su número era inferior en cantidad. Las habitaciones del lado derecho pertenecían a los niños, y al igual que en el caso de las niñas, estaban distribuidos según sus edades. La habitación del fondo y más pequeña de todas, pertenecía a Miss Adams, pero a diferencia de las anteriores, ésta no era enseñada a las visitas pues correspondía al espacio privado de la mujer. No obstante, quien pudiera acceder a ella, podría ver que era una habitación austera, tan pulcra como las anteriores y muy cálida.

Recientemente habían ocurrido unos cuantos cambios en el orfanato. Legalmente Prue era ahora co-directora del orfanato y estaba a cargo de la parte administrativa del mismo. Así mismo, la remodelación de la propiedad adjunta ya había finalizado aumentando considerablemente la cantidad de niños a los que acogían. Ambos edificios se encontraban unidos por la primera planta, se había abierto una cavidad en el muro que las separaba y creado un arco que comunicaba ambas casas y permitía el tránsito libre entre una y otra propiedad.

La nueva propiedad era mucho más amplia y se tomó la decisión de separar a los niños de las niñas. La antigua propiedad quedó destinada en su totalidad a las niñas, mientras que la nueva a los niños. En principio se habló de separar también las clases, pero dado que eso supondría un cambio muy brusco para ellos, finalmente decidieron habilitar una nueva sala de clases y asignar a cada sala niños de edades similares.

 

Notas de juego

Dust, dejo la descripción con los extras de la ampliación. Por fa, para que borres el primer mensaje y dejamos éste, que el otro tenía algunas pifias que corregí.

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01/06/2016, 14:18
Padre Peter Field

Esa mañana Peter hizo lo que solía hacer por costumbre. Desayunó junto a Jeremy en la cocina, rezó sus oraciones y habló con su amigo sobre los temas más relevantes que tenía en mente, entre ellos el orfanato.

-Tienes que venir. He oído que Miss Adams ha contratado a una fotógrafa de prestigio para hacer un reportaje de fotos.

Jeremy lo miró enarcando ambas cejas.

-Con un cura es suficiente. - bromeó mostrando su sonrisa. -Desde luego me gustaría ir y ver con mis propios ojos la ampliación que se ha hecho en el orfanato. Miss Adams y Prue han luchado muy duro para conseguirlo. Sin embargo, no puedo acercarme, sabes que alguien tiene que quedarse aquí.
Peter suspiró. Tenía toda la razón.

-Prue es una muchacha muy tenaz. Curiosamente hace unos días conocí a la señorita Blackwood en la iglesia, ella misma me la presentó. ¿Recuerdas?.

Jeremy asintió. -Una joven de cabello rubio. Lo recuerdo. Se la veía muy joven, no mucho más que Prue. Sabemos por experiencia que sucede con esas señoritas de alta cuna. - torció el gesto.

-Quien lo diría con la ilusión que proyectaba a través de sus ojos. Estaba impaciente por ayudar y buscar benefactores dentro de su mismo círculo de amistades. Mejor no pensar en ello. El orfanato se promocionará igualmente en un periódico.

[...]

Antes de irse, Peter cogió una cesta de mimbre y salió al jardín para recoger algunas verduras y huevos frescos. Los curas tenían en el exterior una parcela que servía como huerto, además de un pequeño corral con gallinas. Aprovechando la ocasión cargó bien la cesta, no le gustaba ir a ver a los niños con las manos vacías.

Caminó unos cinco minutos por Whitechapel road, una de las calles principales que conectaba St.Mary con el orfanato procurando saludar educadamente con unos buenos días a todos los conocidos con los que se encontraba.

Por fin llegó al orfanato donde fue recibido por uno de los niños más grandes. Peter se extrañó, lo lógico era que Miss Adams o Prue abrieran la puerta. ¿Qué estaba pasando?.

Nada más entrar en el hall el sonido de un piano acompañado de unas voces femeninas llamó su atención.

-¡Es una fiesta!. - exclamó el niño que cogió a Peter de la mano guiándolo hasta el comedor.

Al abrir la puerta sonrió al ver a los niños correteando, bailando y jugando con la harina que había sobre una de las mesas de madera donde se encontraba Prue.

A su lado estaba la joven Eloise, cantando y amasando una pieza de masa igual que ella mientras Lance tocaba el piano.

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05/06/2016, 18:35
Prue Lascelles

El ambiente en el orfanato era todo alegría ese día. El piano sonaba de fondo y desde el comedor podía oírse el coro de risas y voces cantando animadamente.

–¡Peter! –exclamó Prue con una amplia sonrisa al ver al sacerdote– Llegas temprano –le dijo con familiaridad–. Miss Adams fue a reunirse con la señorita Walker, la fotógrafa, ya deben estar por llegar y nosotras estamos preparando pastelitos y galletas.

La joven se limpió las manos en el delantal y recibió la cesta que Peter llevaba consigo.

–¿Ya desayunaste? –preguntó una vez le hubo dado las gracias por la cesta. Becky se les había acercado y ofrecido hacerse cargo de guardar las cosas– ¿Te acuerdas de Eloise? ¿Conoces al señor Dumah... Lance?

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05/06/2016, 23:40
Eloise du Villone

-♪♫ J'ai perdu le do de ma clarinette ♫♪... Venga, ahora repetid conmigo. ♪♫ Au pas, camarade, au pas, camarade. Au pas, au pas, au pas♫♪...

Estoy totalmente encantada de estar aquí amasando galletas para los niños con Prue y el nuevo amigo pianista que me ha presentado, monsieur Dumah. Toda la gente es totalment aimable en este lugar y ya me he aprendido el camino. ¡Hoy casi no me he perdido al venir!

Dejo de cantar cuando la puerta se abre y entra le prêtre, al que dedico una amplia sonrisa de oreja a oreja.

-Bonjour, prête Field! No sabía que vendría también usted -saludo desde mi posición. Levanto la mano y la muevo, provocando una pequeña nube de harina sobre mi cabeza que me hace reír. Entonces miro a Prue y asiento enfáticamente con la cabeza-. Ayer fui a confesarme con le prête otra vez. Adeline ya me ha enseñado una iglesia más cerca de casa, pero creo que seguiré viniendo a la suya siempre que pueda.

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08/06/2016, 00:10
z/ Lance Lakesword

Termino la canción que estaba tocando para los niños.  Mientras estos se mueven de aquí para allá, agarro al pequeño Thomas y lo levanto en el aire dándole una vuelta, como si fuera un avión. Jugando con este acabo por bajarlo al suelo. 
En eso le doy un caramelo mientras le dedico   una gran sonrisa. En eso veo a Peter entrar por la puerta y enseguida le saludo. 

Bienvenido Peter,¿Que tal todo por la parroquia?¿Que llevas ahí?,-pregunto curioso echando un vistazo a la cesta que trae.
Una vez que los niños se mueven lejos.Mi mirada se vuelve mas melancólica y mi sonrisa pasa a ser mas amarga que alegre.

Mi vista pasa a Prue un momento.-Recuerdo cuando vine la primera vez, como te comentaba que no se me daban bien los niños. Apenas hace ni un mes, y parece que  sea un recuerdo de un pasado ya muy lejano.-al igual que mi mirada mi voz esta cargada de melancolía. Habían pasado tantas cosas desde entonces. Media sonrisa apareció en mi rostro, el cual parecía mas bien el rostro de una derrota.

Es tan injusto-apunté de pronto, sin venir  a cuento.-De joven soñaba con que a mi edad ya tendría mis propios hijos. A los que arropar por la noche, que llenaran mi casa al llegar del colegio mientras gritaran papa-mi mirada volvió al suelo un momento mientras lo ultimo salio casi en un susurro-que con tan solo mirarles a los ojos, sintiera que mi vida hubiera tenido algún sentido.

Después de esto ultimo me gire hacia Prue de nuevo mientras le comentaba.- Me gustaría hablar contigo o con Miss Adams de algo privado. Y pediros permiso para traer a un amigo-comenté mientras miraba mi reloj de bolsillo-debe de estar ya al caer. 

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10/06/2016, 02:07
Prue Lascelles

–¡Oh, no lo sabía! –exclamó cuando Eloise dijo que había regresado el día anterior a la iglesia y enseguida asintió–. Bueno, espero que pueda seguir viniendo y visitándonos, pero siempre con el permiso de Adeline, no queremos que tenga problemas y luego le prohíban salir de casa. 

Lance terminó de tocar el piano y no tardó en unirseles. Prue asintió recordando el día en que se conocieron y en cómo consiguió hacerla cantar. Sonrió ante el recuerdo, en especial por el fuerte lazo que se había creado entre él y Thomas. Había pasado casi un mes desde aquello y las visitas de Lance ya eran una constante, estrechando lazos ya no sólo con los niños, sino también con Prue, quien a esas alturas ya lo consideraba como un amigo.

–No hables así, cualquiera que te oiga va a creer que eres un anciano. Ya vas a tener la oportunidad de formar un hogar y tener a tu pobre esposa dando a luz como una coneja, porque claro, para ti va a ser fácil, aparte de consentirla y ocuparte de que esté bien y nada le falte, poco más tendrás que hacer, es ella la que llevará a tus hijos nueve meses en el vientre –replicó medio en broma y medio en serio–. Los hijos son una bendición, pero mayor bendición es cuando eliges dar ese amor de padre o madre a los hijos de alguien más y los quieres como si fueran sangre de tu sangre. No tengo hijos propios, pero cree cuando digo que todos estos niños son mis hijos, porque los siento y quiero como si lo fueran. Sólo ver esas sonrisas en sus rostros le da sentido a mi vida y eso, mi buen Lance, se llama amor y nada hay más bello y pleno que el amor.

La joven se limpió las manos en el delantal y dejó que Becky la relevara en lo que hacía. Apoyó una mano en el hombro de Eloise, susurrando un "ustedes están a cargo", refiriéndose a ella y Becky, e invitó a Lance a seguirla al despacho.

–No tienes que pedir permiso, si es amigo tuyo es bienvenido –lo miró intrigada–. ¿De qué quieres hablar? Por tu expresión parece algo serio.

Notas de juego

Prue y Lance se van al despacho.

Meredith puede llegar cuando guste y hacer uso libremente de Miss Adams si ve que le acomoda en su relato.

Lo mismo para Eloise, invéntate niños (que para eso son más de 70), nombres y edades. Si se te ocurre hacer que a alguno le pase algo (golpe, caída, etc.) siéntete libre de hacerlo.

Lo digo porque Lance me ha preguntado antes si podía meter un pnj y aclaro que yo problemas con eso no tengo. Son recursos narrativos y todos somos libres de usarlos como mejor nos acomode o venga.

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11/06/2016, 01:32
z/ Lance Lakesword

El muchacho sonrió un poco cuando Prue comento que no era un anciano. Se toco la mejilla recordando la imagen que llevaba antes con el pelo largo y la barba. Por unos segundos pareció algo mas alegre de lo normal, hasta que escucho sobre lo de una esposa.

-¿No era suficiente una vez ,que tuvieron que ser dos?-susurro solo para el.Trayendo recuerdos a su mente. Tras lo que su mirada volvió a la conversación cuando llegaron a los niños, una familia. Hacia mucho tiempo haba ansiado eso y quedo en solo un recuerdo,mas no hacia mucho había creído poder alcanzarlo pero de nuevo...-suspiro y siguió a su amiga hasta la oficina.

De repente se escucho ruido afuera. Algunos de los niños vinieron acompañando a un hombre de aspecto mayor. El caballero poseía un  porte regio,y un   aspecto duro, astuto y serio. Iba vestido con un  abrigo de estilo ingles y un  sombrero tradicional, delatándole como un hombre de la vieja escuela.
Al llegar llevaba un rostro serio, y sus prisas denotaban que se encontraba nervioso, pero curiosamente su rostro era inescrutable , como buen caballero ingles.

Saludo con un movimiento de sombrero al padre y también a Eloise mientras marchaba con prisa hacia donde los niños le indicaban. En ese momento entro en la sala donde Prue y Lance se encontraban.

 

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11/06/2016, 01:35
z/ Lance Lakesword

El hombre se acerco a Lance rápidamente mientras miraba a su alrededor como buscando si el joven tuviera alguna herida o marca.

Con un tono preocupado y paternal rápidamente espeto. [color=#0000FF]¿Porque no me espero señor?¿Se cree que estos lugares son seguros para alguien de su estatus. Este barrio debe de estar lleno de ladrones, asesinos y maleantes no puede venir por aquí sin protección me ha tenido preocupado ?[/color]-La mirada paso entonces por la sala, tan preocupado estaba que no se había dado cuenta de que la joven dama se encontraba allí también.

- [color=#0000FF]¿Y que hace asolas con una señorita en un sitio cerrado?¿No querrá manchar la reputación de la dama?por favor debe recordar guardar unas formas debidas...[/color]

-Ya basta Malcom-respondió divertido Lance-Llevo viviendo un tiempo en el barrio y por ahora no he tenido altercado alguno.Mas o menos  me conozco ya el vecindario y no hay problema.-comento calmado-

-[color=#0000FF]Eso dijo hace años y volvió con una cicatriz, recuerde.Tuvimos que coserle una buena herida.[/color]-replicó el hombre  

- Fue por una buena causa y lo sabe. Ahora siéntese y nada de señor. Lance recuerda, solo eso.-dijo Lance en ese momento.

El hombre puso un gesto duro reprobatorio como el de un padre abroncando a un hijo rebelde cuando giro su rostro hacia Prue.

-[color=#0000FF]Miss Lascelles, supongo.Perdone mi falta de modales lo primero al entrar debería haber sido presentarme ante una dama. Mi nombre es Malcom Dumah-[/color] .se presento ,se quito el sombrero y ofreció su mano para coger la de Prue y besarla con galantería,aunque serio. Tras lo cual permaneció de pie esperando a que ambos se sentaran.

El joven sonrió por lo bajo ante el gesto galante del viejo caballero.-A vuestra edad y aun sois capaz como siempre de entrar en escena y llevaros todo el protagonismo de las damas, nunca cambiareis viejo bribón.-comento riendo-El señor Malcom lleva mas de 40 años trabajando para mi familia, prácticamente me crió, es como un padre para mi. Termino algo orgulloso.

El hombre pareció sonrojarse un poco tras lo que carraspeo como intentando cambiar de asunto.
-Ah si es verdad-cayó ahora en la cuenta Lance mientras tomaba asiento y miraba a Prue decidido.-Tenia que darles malas noticias. Estaré fuera unos días y debo comunicarles que debido a mis obligaciones me es imposible seguir con las clases y la formación de los niños. Tampoco podre seguir visitando tan a menudo el orfanato como quisiera,mas que en determinadas ocasiones.-mientras hablaba el joven daba vueltas nervioso un anillo en su dedo corazón.

-Aunque debo añadir alguna buena. Escuche que una benefactora del lugar llamada Lydi...-por un momento el nombre murió en sus labios. Como si hubiera recordado algo o de repente su garganta se hubiera quebrado. Mas recuerdos de su mala suerte pasaron por la mente hasta que por fin pudo volver a hablar.- La señorita Blackwood al parecer no cumplió las promesas echas y estuve pensando en posiblemente tomar su lugar y dentro de un tiempo ayudarles económicamente a llevar esto.

A su lado Malcom no hacia mas que mover el cuello de su camisa y la ropa como incomodo, claramente parecía que no estaba acostumbrado a ropa de aquella etiqueta. 
- [color=#0000FF]¿Como ?eso no me lo había comunicado,¿Esta seguro?[/color]-miro a la joven muchacha y después a su señor con el ceño fruncido,apunto de comentar algo relacionado con que si esta era la causa del interés de el en el lugar. Pero a tiempo se acallo.

 

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13/06/2016, 07:24
Prue Lascelles

Prue se encontraba de pie junto a la puerta, sujetando el pomo de ésta mientras esperaba que Lance ingresara a la oficina, pero no tuvo tiempo de cerrar la puerta ya que algunos de los niños llegaron acompañados del, pronto supo, era el invitado del que su amigo le había hablado.
 
Presenció la conversación con creciente curiosidad, sin interrumpir. Cerró la puerta y caminó hacia el escritorio, rodeándolo y permaneció de pie junto a la silla que estaba frente a éste.

Muchas preguntas surgieron en su mente a medida que Malcom hablaba, empezando por el apellido que ambos compartían. Al principio pensó que se trataba del padre de Lance o algún familiar, pero aquella idea no tardó en ser desechada. La forma en que éste se dirigía a Lance fue todavía más extraña para la joven, le hablaba con un respeto casi que reverencial y hasta donde ella sabía, el pianista no era hombre de recursos...

–¿Alguien de tu estatus? ¿Cumplir las promesas de Lady Blackwood? ¿Ayudarnos económicamente? –clavó sus azules ojos en Lance– ¿Me puedes explicar lo que está pasando? Porque en este minuto me estoy sintiendo una tonta y estoy empezando a dudar que seas la persona que se supone eres, así que o me aclaran todo este asunto o los dos me hacen el favor de marcharse.

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16/06/2016, 02:50
Eloise du Villone

No digo nada cuando Prue menciona lo del permiso para venir, más que nada porque ni siquiera lo he pedido, he venido sin más. Pero no quiero que me manden a casa ahora que la fiesta está tan divertida. ¡Y todavía no he visto a la fotógrafa con sus artilugios! Y como no está bien mentir, si no digo nada no habré mentido.

Además, enseguida el pianista empieza a hablar con nostalgia y atrapa mi atención. Abro los ojos como platos con esa confesión y sin querer doy un pasito pequeñito hacia él. Me da mucha pena lo que dice y frunzo un poco el ceño por un instante, hasta que recuerdo que madre siempre dice que si hago eso me saldrán arrugas y lo estiro de repente. Pero sigo con la cabeza un poco ladeada, contemplándolo con una mezcla entre curiosidad y lástima. No entiendo por qué no tiene una esposa que le dé esos hijos que tanto añora... Si es muy bien parecido y además toca el piano de maravilla. ¡Y quiere tener hijos y se preocupa por los niños huérfanos! Ay, mon Dieu... ¿Quién no querría tener un marido así? No hay quien entienda a las inglesas. Si yo pudiera elegir...

Pero de nuevo ese hilo de pensamiento se me queda colgado cuando pide hablar con Prue en privado y asiento con la cabeza a las palabras de Prue cuando los dos se marchan. ¡A lo mejor no está tan solo como cree! Se me escapa una risita con esa idea y la escondo tras la punta de mis dedos mientras los miro alejarse.

-Allons! Une autre chanson, oui?! -exclamo, girándome de nuevo hacia los niños mientras me acerco al piano y desde ahí miro al prête Field-. ¿Canta conmigo, prête?

Yo no sé tocarlo casi, sólo con un dedo y aún así me equivoco todo el rato. Ojalá supiera tocar como monsieur Dumah... Pero bueno, haré lo que pueda.

-Un, deux, trois! ¡Repetid conmigo! ♪♫Frêre Jacques, frêre Jacques♪♫...

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16/06/2016, 18:36
Meredith Grace Walker

En un abrir y cerrar de ojos me había convertido en alguien mas del gremio de la fotografía. Antes me ganaba un dinero realizando cualquier tipo de trabajo artístico, pero no cabía duda que la fotografía estaba siendo un medio muy aclamado y que se había puesto muy de moda.

Bien era cierto que las fotografías que estaba acostumbrando a realizar era la post-mortem. Al principio era bastante rehacía a realizar este tipo de trabajos pero tras algunos momentos de necesidad extrema me descubrí a mi misma obteniendo muy buenas ganancias gracias a este tipo de solicitudes. Y a lo tonto a lo tonto, me había convertido en toda una experta. Sin embargo he de reconocer que aún siento escalofríos recorrerme toda la columna vertebral cuando me dispongo ante mis retratados, sobre todo los bebés.

Al menos una vez al mes necesitaba dejar de realizar dichos encargos puesto que sentía como al terminar las sesiones, parte de mi energía se quedaba en el hogar de mis clientes y volvía a casa demasiado apesadumbrada. Por supuesto, el mejor remedio para apaciguar el dolor y la ansiedad que a veces se apoderaba de mis fuerzas tras retratar hijos inertes, era sacar fotos a niños llenos de vida y jubilo. Hoy era ese día.

Acudí al orfanato equipada de mi cámara de fuelle bien guardada en un maletín algo pesado, pero ya estaba acostumbrada a ir de un lado a otro con el equipo completo. Ataviada de un vestido discreto y serio de color azul claro celeste, apagado, pero más lleno de vida que mi uniforme de luto. Cabello recogido en un moño sencillo pero perfectamente peinado para poder realizar todas las fotografías posibles sin molestias. Estaba feliz y se notaba en mi rostro que acostumbraba a ser, quizá, demasiado serio; por lo cual la sonrisa que podía dibujar en mi rostro era muy tranquila y suave, llena de paz.

Me había citado con la señora Adams, que no tardó en acudir en mi búsqueda en cuanto aparecí por el edificio. Mientras me ensañaba parte de las instalaciones, oía las risas y los pasos ligeros de los niños, además de la música de fondo y lentamente me contagiaba de toda esa alegría que llenaba hoy el lugar.

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19/06/2016, 01:08
z/ Lance Lakesword

El viejo mayordomo torció el  gesto serio, listo a replicar de forma dura. Pero una señal del joven le hizo guardar silencio rápidamente.

-No os la toméis tan en serio Malcom.  Solo se encuentra confusa y curiosa.-el joven afloro una sonrisa en su rostro. -Es una de las pocas personas que conocí en esta ciudad que vale la pena. Solo que tiene un carácter curioso. Si no te importa déjanos un momento a solas- indico al viejo caballero.

Con gesto algo mas relajado este asintió y contestó. Estaré al otro lado de la puerta para lo que gustéis y salio raudo.
Cuando este lo hizo Lance se removió en su silla, tomando mejor posición, como si  se estuviera preparando para algo. Cruzo ambas manos delante de su rostro. Su mirada clavada en los intensos ojos azules de la dama, reflejaba advertencia.

-Os advierto que después de esto quizás no me tengáis tanto aprecio, o no me veáis con los mismos ojos. Puede que quedéis decepcionada ante lo que os tengo que contar.-el joven espero un momento y prosiguió.
Esta bien, ¿Por donde podía empezar?.   Nací en una familia noble, desde pequeño destaque en el piano, era el sueño de mi madre , yo la amaba a ella y  a la música. Cuando apenas era un crío, la enfermedad se la llevo y me hice la idea que seguiría su sueño, de ser el mejor pianista.

Fue una suerte tener un buen maestro y apenas en la adolescencia ya me consideraban una promesa, el mas joven maestro al piano. Pero la gente no me comprendían, no sabían que mi talento estaba en que yo tocaba para ella, que solo quería que se sintiera orgullosa de mi.

En mi juventud tuve cierta fama de, bueno se me daban bien las damas.-dijo con una sonrisa-Mi reputación como músico, ayudaba la verdad. Pero todo cambio el día que la conocí. Al instante sabia que era especial y al poco tiempo de estar juntos, bueno sentí que me había enamorado. Pasamos un tiempo de cortejo. Hasta el día que se la presente a mi padre. Este no se lo tomo nada bien. Ella era de una clase social mucho mas baja, aparte que corría cierta fama por ahí. Yo nunca creí nada de eso, supongo que debí  escuchar mas.

La reunión se convirtió en discusión, sabia que padre no cedería y yo la amaba con locura, tanto que cometí una sin pensarlo. Mi familia venia de grandes raíces militares, todos habían participado en algún conflicto y luchado por la nación. Pero, digamos que yo no creía en ello. Pero en ese momento hubiera prometido cualquier cosa, seguramente hubiera vendido hasta mi alma.-el joven negó con la cabeza como remarcando la mala decisión
Y le prometí a mi padre que si yo accedía a ir a la guerra y demostraba mi valía, el a cambio permitiría el enlace. La situación siguió tensa , discutimos mas hasta que el accedió.

Así fue como acabe en un barco rumbo a la India, no fui a la guerra por una patria, por la gloria o por el honor fui por amor...-la mirada del muchacho estaba perdida como si mirara  atrás en el tiempo.
¿La guerra no es como la pintan sabe?Luche en primera linea, sin rangos ni distinciones,pese a lo que mi padre quería. Todo aquello era muy extraño, luchaba día a día por que todo acabara, de alguna forma me sentía un cobarde. Mi única motivación para combatir,era ponerle termino, escapar de allí, volver a casa.

Entre balas y pólvora mis compañeros y yo nos hicimos amigos y entonces decidí que si había algún motivo mas allá del amor para sobrevivir, era por aquellos muchachos.-de nuevo este se removió en la silla como inquieto mientras su mirada paso de la normalidad a la preocupación.
En una de las misiones, algo salio mal. Estuvimos apunto de morir. No sabia como ni de donde saque fuerzas pero cargando con algunos de ellos y cubriendo la retirada, conseguí sacar de allí a los siete chicos. En mitad del fuego enemigo, cargando contra las tropas. 

Pero cuando creíamos ya habíamos terminado, atrás cayo uno de nosotros. Fue como si el mundo se detuviese, mientras este caía derribado por el disparo.-El muchacho de repente cerro los puños e irguió su figura en la silla como si aquel recuerdo despertara la rabia en el.

Me dieron una medalla al honor, la cruz victoria. Por la hazaña que habia sido salvar a mis compañeros y tomar la posición. Pero para mi aquello no había sido ningún acto de valentía,-dijo mientras se notaba tristeza en sus palabras- yo no podía dejar de pensar en aquel compañero que había quedado atrás, que no había podido salvar. Nunca me puse aquella medalla, ni una vez.

La culpa me reconcomía por dentro y cada día visitaba a los heridos. El tiempo paso y aun recordaba las bromas y las charlas con Marcus sobre que haríamos al volver a Inglaterra. El ya no volvería jamas a casa. Pedí a mis superiores permiso para recuperar el cuerpo de mi amigo, pero aquello era zona de guerra y no quisieron. 

De alguna forma una idea no dejaba de pasarme por la cabeza aquellos días, hacia mas de un año del incidente pero aun recordaba la promesa que hicimos todos, nadie se quedaria atras, todos volveriamos juntos a casa.
Tarde un mes en prepararlo, hasta una noche.Me cole entre las lineas enemigas sin mucho mas que un carro, una pala, una caja  y poco mas.

Cuando llegue recordé el punto exacto, como olvidarlo. Tome la pala y comencé a cavar durante horas. Hasta que mis manos sangraron, y mis fuerzas no hacían mas que flaquear.
Los buitres y el calor habían echo lo suyo y apenas quedaban los huesos. Pero entonces comenzó a llover.  La lluvia era peligrosa podría remover los huesos o dañarlos.
No se muy bien porque , pero cubrí el cuerpo de mi amigo con una manta como si pensase que podría pasar frío. Y me mantuve a su lado toda la noche protegiéndolo de que nada le pasara. A la mañana siguiente cargue sus restos y parti de vuelta al cuartel.

Pase ocho  días en el calabozo. A mi salida, nadie me recrimino nada, al contrario mis compañeros me miraban con orgullo. Yo no lograba entender, porque estaba claro que aquello era lo que debía hacer. Era de alguna forma la manera de respetar aquella promesa. Y así juntos volvimos a casa, a Inglaterra.

Me despedí del resto de chicos mientras acudí personalmente, a entregar el cuerpo de Marcus a su familia. Lo que me encontré, no me lo esperaba. Tenia esposa y dos hijos.
Nadie sabe lo duro que es decirle a unos padres, a una esposa o a unos hijos que han perdido a un ser querido. Les conté sobre este, como había vivido y como había sido.

Pasaron dos días y tuve que partir. Me sentía como si hubiera robado el lugar de mi amigo, como si aquella bala hubiera estado destinada a mi y yo hubiera roto aquella familia. Aquel día entregue la cruz victoria a la viuda de este, pero extrañamente esta no la acepto. Me dijo que la guardara y que así podría recordar a Marcus, que no debía dejarme atar por demonios del pasado.  Había ido allí para consolar a aquella familia y al final fueron ellos los que lo hicieron conmigo.
No hay noche que antes de irme a dormir, no contemple esa medalla y recuerde  aquel muchacho valiente y divertido. Y todo lo que le debo.

Bueno por fin volvía a casa, dejando atrás la guerra, dejando detrás la muerte y la sangre. Después de caminar en el infierno, después de tanto dolor solo deseaba reunirme con mi amor, conseguir lo prometido y encontrar una cosa, Paz.
Llegue a mi casa y corrí como un niño por todos lados buscando a mi padre y a la que pensaba mi esposa. A el lo encontré, sentado en el sillón de la vieja biblioteca. Por primera vez me abrazo, por vez primera sentí que aquel hombre quizás tuviera corazón. Pero al poco me dio la noticia.

Mi dulce Katherin había resultado ser una caza herencias, al mes mismo de haberme ido, había buscado otro con el que compartir su destino. Alguien que pudiera pagar sus caprichos. No le creí y fui tras ella la encontré si y de su misma boca escuche las mismas palabras.

Aquel día, algo murió en mi, pude escuchar como mi propio corazón se partió de una vez y para siempre. Todo había resultado ser una mentira, todo lo sufrido para nada. 

Mi mundo entero se derrumbo y en una discusión con mi padre cogí mis cosas y salí corriendo de allí. Lejos de aquella vida, donde el amargo destino no me alcanzase de nuevo
Así llegue a esta ciudad y mate mis penas con alcohol. De bar en bar. Buscando olvidar. Hasta una noche en uno de ellos descubrí un piano
.-la voz de este sono melancólica ahora como alguien que encuentra un viejo amigo o que recuerda un suceso con dulzura- Sin saber porque me sentí atraído por este y comencé a tocarlo. Al poco el dueño me ofreció una habitación y una paga, y así comencé en el Ten Bells.

Escapando de mi padre decidí que tendría una vida diferente, lo que quisiera lo ganaría con el sudor de mi frente, nada me regalarían. Que ayudaría la gente que menos tenia.Y así pensé en que debía al menos cambiar mi apellido. Entonces se me paso por la cabeza que hubiera pasado si hubiese sido hijo de aquel hombre que me había enseñado tanto. 
Aquel que pese a ser de origen humilde había sido mas padre que el mio, al cual el trabajo le había robado la oportunidad de crear una familia . Y entonces decidí que mi apellido seria Dumah y seria el hijo que  no pudo haber tenido y que este se sentiría orgulloso de mi. 

Entonces con cuidado se quito el anillo que llevaba en el dedo, hecho de oro. Un sello redondo con el símbolo del condado de West Midlans. Como los que se usaban para aprobar los documentos por el conde en persona. El símbolo de que su portador era el mismo.
Su mirada de repente cambio, borrando aquella especie de tenue melancolía que normalmente contenía. De pronto la luz en ella  se convirtió en hoguera, era como si fuera otro. Su voz sonó con una autoridad y sus gestos un porte que solo podía expresar un noble. 

-Mi nombre es Lord Lance Lakesword. Conde de West Midlans, protector de las tierras de Wolverhampton a Coventry.Señor de la casa de Lakesword.Guardian del oeste-por fin aquella naturaleza que siempre habia mantenido oculta había despertado.
Una sonrisa surgió de la nada-Y en mis ratos libres, también un pianista de bar-terminó.


Quizás en mi vida he sido muchas cosas, un noble, un soldado, un pianista o casi un mendigo. Pero de una de las mas orgullosas que estoy, es de haber sido su amigo.-exclamo con una sonrisa sincera

 

Notas de juego

Bueno ahi teneis el tocho un poco resumido, después no me digan que era un ladrillo yo avise xD

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19/06/2016, 12:21
Padre Peter Field

-¿Qué sucede aquí?. - preguntó con una sonrisa a Prue mientras le entregaba la cesta. Viendo que Lance estaba interesado en lo que les había traído respondió. -Verduras del huerto y huevos frescos, Lance, estos niños han de crecer sanos y fuertes. Ya veo que animados estáis con la compañía del piano, en la parroquia? no hay tanta alegría aunque Dios aprieta pero no ahoga. - dijo con una suave sonrisa. Después se giró hacia Prue. -Seria imperdonable llegar impuntual, Jeremy también quería venir pero debía de quedarse en la sacristía para luego oficiar la misa a las nueve. Realmente era pronto para que los niños estuvieran ya levantados armando jaleo pero la ocasión bien lo merecía. -Vaaaya. - abrió la boca sorprendido mirando a los niños. -Pastelitos y galletas... - asintió con una sonrisa. -Y por lo que veo vosotros también estáis con las manos en la masa. - bromeó con los niños. Después respondió a Prue -He desayunado poco más tarde de las seis, pero cuando todo esto esté listo querré probar un bocado. - volvió a bromear.

Echando en falta la presencia de Miss Adams comentó. -Me ha parecido raro que ninguna de las dos abriera la puerta y haya sido este jovencito - dijo poniendo la mano sobre su cabeza - el que me recibiera. ¿La señorita Walker?, tiene buena fama en el barrio por fotografiar... - calló de repente pues no creía conveniente señalar en alto delante de los niños que se dedicaba a las fotografías post-mortem, entre otras.

"Bonjour, prête Field! No sabía que vendría también usted" abrió los ojos sorprendido por verla allí. Creía que no volvería a verla jamás después de confesarla dos veces. -Bo-bonjour ma-mademoiselle... - dijo titubeando torpemente con un acento francés muy pobre. ¿Por qué no le sorprendía la efusividad e irreverencia de la joven?. Su juventud era un fruto delicioso para los hombres que se acercaban a ella, Peter lo sabía bien. De repente tuvo calor y se aflojó el cuello de la sotana. Tragó saliva antes de volver a hablar. -Tal vez debería acudir a una iglesia más próxima al hogar donde se hospeda, siguiendo el consejo de su buena amiga Adeline. - dijo el padre intentando disuadirla para que no acudiera más a St.Mary.

De repente Lance los sorprendió con una confesión que el padre ya intuía por las veces que hablaron sobre el pasado del pianista ahondando en el servicio que prestó en la guerra anglo-afgana. Guardó cuidado de no decir nada que él supiera. -Dios tiene un plan para todos, Lance. - dijo convencido de sus palabras. Prue y Eloise intervinieron animándolo, las mujeres tenían mejor mano para los temas matrimoniales. El padre en el fondo era un inexperto, no podía sentir el dolor de no haber sido amado por una mujer o no tener hijos a su edad, los niños del coro y el orfanato eran su pasión, suplían el vacío que pudiera sentir por no tener hijos propios.

Cuando Prue y Lance pidieron permiso para retirarse al despacho Peter asintió con un leve gesto de cabeza. Inmediatamente clavó sus ojos en el suelo evitando mirar a la joven Eloise. Arriba en la planta superior se escuchaban los pasos de Miss Adams y la señorita Walker avanzando por las diferentes estancias. La fotógrafa no tardó en bajar por las escaleras con todo su equipo para aparecer acompañada de la directora del orfanato.

-Miss Adams. - sonrió ante su aparición. -La veo con buen aspecto, será por lo bien que marcha el orfanato últimamente. ¿Ya ha visto la ampliación señorita Eloise?. - preguntó a la joven no sin costarle mantenerle la mirada . Después se giró hacia Meredith. -¿Necesita que la ayude a cargar alguna cosa?. - dijo amablemente a la srta.Walker a quien ya conocía por su afición a los temas paranormales.

Notas de juego

A partir de aquí marco solo a Eloise y Meredith hasta que Lance y Prue vuelvan del despacho ^^

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19/06/2016, 18:06
Eloise du Villone

Sólo niego con una enorme sonrisa cuando el prête es tan amable de preocuparse porque me aleje de casa. Se lo agradezco, pero no pienso ir a esa iglesia cercana si puedo evitarlo. Me gusta este prête tan amable y me gusta poder pasear libre por la ciudad después de haber estado tantos años encerrada en el convento. Además, así puedo ver a mis amigas del orphelinat después de confesarme. D’une pierre deux coups!

Dejo de cantar y de torturar al pobre piano cuando el prête se dirige a las mujeres que bajan. Toda mi curiosidad se arremolina entonces alrededor de mi estómago cuando mis ojos contemplan a la fotógrafa. Qué admirable me parece su profesión. Casi tanto como intrigante. ¡Y más siendo una mujer! C'est incroyable.

Así que me acerco a ellos tan contenta que casi voy dando saltitos.

-Oh, non -respondo al sacerdote, negando enfáticamente con la cabeza-. No lo he visto, pero luego le pediré a Prue o a Becky que me lo enseñen.

Pero enseguida mis ojos y mi atención se concentran en mademoiselle Walker y mi enorme sonrisa es para ella. Es muy bonita y su rostro transmite mucha paz aunque me gustaría más ver cómo son sus cabellos sueltos. Seguro que brillan y enmarcan su cara.

-Es un plaisir conocerla, mademoiselle -aseguro con mi marcado acento francés, haciendo una pequeña inclinación-. Soy Eloise du Villone, pero puede llamarme Eloise. Soy amiga de Prue. ¿Estos son sus artilugios para hacer les photographies? -pregunto, desviando la mirada a los bultos que lleva consigo, pero no espero respuesta antes de seguir hablando sin parar-. Una vez me hicieron una foto con mis padres, ¿sabe usted? Tuve que quedarme totalmente quieta mucho rato y luego salió una luz cegadora. Fue una gran aventura.

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21/06/2016, 21:04
Meredith Grace Walker

Tras un pequeño paseo donde pude ver el resto de instalaciones que allí se habían interesado por mostrarme, me reúno con el resto junto a Miss Adams y noto el ambiente, mucho más animado. Parece ser que no solo hay niños y cuidadores del orfanato junto al padre Peter, si no más voluntarios, y eso siempre me llenaba de felicidad. Aunque fuera gente adinerada que no supiera apreciar el verdadero valor de los donativos o la ayuda prestada, ya era algo.

El material que llevaba a cuestas era algo pesado, pero estaba más que acostumbrada a su peso y volumen. Aunque no siempre fuera bueno para mi cargar con todo el equipo, no me quedaba otra. El equipo estaba formado de dos bultos, uno cuadrado que contenía el cuerpo de la cámara, y el alargado que contenía el trípode, las placas, los químicos y lo necesario.

 

Observo al padre Peter que me presta su ayuda y le miro alzando las cejas sorprendida, luego una dulce sonrisa - Oh, sois muy amable padre, pero no se preocupe, estoy acostumbrada… - Y termino con una sonrisa aún más dulce - Aunque puede que si necesite cierta ayuda en el montaje, si sois tan amable… - Le pido educadamente.

De pronto la voz de una muchacha con acento francés roba mi atención y dirijo mis ojos hacia ella. Parpadeo seguidamente al descubrir la suavidad de sus rasgos y como aquel delicado y delicioso acento encajaban perfectamente junto a su físico. Era, sin lugar a dudas, una bellísima dama a la que me dieron unas terribles ganas de fotografías ipso facto.

Correspondo a su inclinación a modo de saludo y continúo observándola mientras me habla, mostrándola otra suave sonrisa ante su anécdota.

- Meredith Grace Walker - Me presento con mi nombre completo - Estoy segura que fuisteis una gran modelo, señorita Villone… ¿Du Villone? ¿Como debo llamarla? Sois usted realmente bella, si me permitís deciroslo… Seguro que obtener una fotografía suya es todo un regalo para alguien de mi gremio. Y aquí también tendrá que quedarse quieta, me temo - Bromeo un poco volviendo a sonreír.

Notas de juego

El trípode es algo más fino el que lleva Meredith, porque si no no podría con él, pero esa foto me ha parecido muy acertada :)

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23/06/2016, 12:24
Eloise du Villone

Mis mejillas se sonrojan con las palabras de la fotógrafa y ni siquiera me planteo que lo diga por convención social y no sea sincera. Mis mejillas se aprietan cuando se me escapa una risita. Sin embargo, lo siguiente que dice provoca que ese cosquilleo familiar aumente. Nunca nadie ha querido una fotografía mía, salvo mis padres. Claro que nunca había conocido a un fotógrafo salvo aquel y era plus petite entonces.

-Llámeme Eloise, s'il vous plait -pido, asintiendo con la cabeza-. No estoy acostumbrada a que me llamen con tanta formalité, ¿sabe? Sólo llevo un par de semanas en Londres y vaya que son ustedes ceremoniosos, ne c'est pas? Me encanta todo este país lleno de sorpresas y aventuras, pero a veces me cuesta acostumbrarme a tantos protocolos. Aunque para eso estoy aquí, para aprender.

Detengo apenas un instante mi verborrea para cambiar el peso de una pierna a la otra, como si con ese gesto cogiese fuerzas para una nueva andanada de palabras.

-Usted es también muy bonita, ¿sabe? Tiene unos rasgos tan delicados... -Mi sonrisa aumenta. -Pero creo que estaría aún más hermosa si se soltase el cabello un poco. Aunque a lo mejor eso le incomodaría para trabajar... Ay, mon Dieu, si la estoy estorbando dígamelo, por favor. A veces empiezo a hablar y no tengo fin. Eso me decía siempre soeur Agnes -añado, con una pequeña mueca-. Por suerte ella no está aquí para verme ahora y... ¿De verdad cree que alguien querría hacerme photographies? -continúo, cambiando de tema de repente-. Puede hacerme las que quiera, sería un honneur quedarme quieta para usted. Pero me temo que yo no formo parte del orfanato... Sólo soy une amie de Prue.

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25/06/2016, 22:43
Meredith Grace Walker

Durante unos instantes me encuentro observándola alucinada con esa habilidad de hablar inglés y mantener algunas palabras en su idioma natal y como consigue encajar todas esas palabras en una frase coherente y que le quede tan divina. La observo estrechando los ojos tratando de entender lo que dice en francés y sonriendo ante su actitud, tan agradecida y tan amable.

Suspiro y sonrío asintiendo ante el hecho de lo ceremoniosos que somos los ingleses, era algo que no podía rebatirle. Siempre he convivido con ello, es parte de mi vida pero a medida que pasan los años, menos me va gustando y es algo que debo guardarme para mi misma sobre todo en mi estatus social.

- Estoy segura de que aprenderéis rápido, milady... - Sonrío ampliamente al decir "milady" - Habláis inglés fantástico, seguro que os hacéis con cualquier protocolo social.

Cuando la señorita Eloise me halaga, sonrío avergonzada arqueando las cejas y mirando brevemente al suelo. Pero enseguida devuelvo los ojos a la señorita, que sigue llenándome de halagos que a mi me llenan de felicidad. Con que poco se me hace feliz ante una situación social como esta...

Me río al observar como se apura por hablar tanto, y a mi me encantan que señoritas como ella digan todo lo que piensan.

- Que cosas me decís Eloise... me llenáis de halagos también. Seguro que sí, que cuando me suelto el cabello incluso rejuvenezco - Bromeo - Sin embargo tenéis razón, es mucho más cómodo para trabajar. Y no se preocupe por no tener fin, que nadie la impida nunca decir lo que piensas y ser tu misma.

Asiento observando el lugar ante la idea de hacerle fotos a los niños, por supuesto. Al ver el espacio pienso en la luz del ambiente y la localización de las escenas en si mismas, cuales podrían quedar mejor. Vuelvo mi atención a Eloise volviendo a recuperar la sonrisa - Los niños son los protagonistas, por supuesto, pero vos sois digna de miles de fotografías. - Dije absolutamente convencida de ello.

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01/07/2016, 10:13
Eloise du Villone

Mi sonrisa se amplía aún más cuando dice que mi inglés es fantástico. Llevo dos semanas practicándolo sin parar y me gusta pensar que estoy mejorando. El acento no me lo quita nadie y todavía a veces me trabo con algunas palabras, pero pronto espero poder parecer toda una lady.

Aunque aún me gusta más cuando dice que no me preocupe por hablar sin fin. Me recuerda a soeur Marise y llevada por este recuerdo le cojo las manos con una confianza ciertamente inapropiada.

-¡Me agrada usted! -exclamo feliz-. Bien sûr! Nunca había visto una mujer photographe, pero ahora que la he conocido un poquito creo que es usted una de esas mujeres capaces de hacer lo que deseen. Puede hacerme todas las photographies que quiera, otro día si lo prefiere... Pero hoy... -Y hago una brevísima pausa para cambiar el peso de una pierna a la otra y abrir los ojos enormes y suplicantes con mis siguientes palabras. -Hoy dígame que me dejará ser su ayudante, s'il vous plait. Me encantaría ver cómo hace su trabajo y puedo traerle cosas o sujetarle cosas y acercarle agua cuando tenga sed. O lo que necesite.

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06/07/2016, 05:07
Prue Lascelles

Prue escuchó las palabras de Lance en completo silencio, pero sin poder ocultar lo sorprendentes que éstas le resultaban.

–Vaya, estoy... –parpadeó repetidas veces– Decir que estoy sorprendida es poco y ahora comprendo muchas cosas –dijo cuando él hubo terminado de hablar y ella por fin fue capaz de sacar la voz–... Creo que lo primero es disculparme, ahora que conozco tu historia... perdón su... no, tú... ¡Ay! –acabó exclamando sin saber bien cómo dirigirse ahora a él–. Lo siento, ésto está resultando bastante confuso para mí –suspiró–. Lo que intento decir es que ahora que se la verdad, me doy cuenta que ese día en el baile dije algo que te hizo daño y debido a ese mismo desconocimiento hoy lo he vuelto a hacer... y lo lamento, jamás habría pronunciado alguna de esas palabras si lo hubiese sabido. ¿Por qué no me lo dijiste antes? ¿Es que acaso de verdad crees que te vería con otros ojos?

Prue se puso de pie y se acercó a la ventana para permanecer de pie junto a ésta, observando al exterior.

–No te juzgo, Lance, tuviste tus razones y las respeto. No veo que tu actuar dañase a nadie más que a ti, y no me refiero a lo que tuviste que pasar mientras vestiste uniforme, sino a lo que ocurrió a tu regreso. Tocaste fondo y creo que por poco te autodestruyes al dejarte arrastrar por el alcohol... y sin embargo, por otro lado, si no hubieras caído en esa espiral y acabado en el Ten Bells, tal vez nuestros caminos nunca se habrían cruzado, y si lo hubieran hecho seguramente el trato no sería el mismo.

Prue se giró y lo miró con los ojos vidriosos, había emoción en su mirada pero al mismo tiempo una enorme paz y el mismo afecto y transparencia que él siempre había podido ver en ellos.

–¿Por qué hablas en pasado? ¿Por qué dices que siempre vas a estar orgulloso de haber sido mi amigo? ¿Es esto una despedida? ¿No te veré nunca más? Puedo despedirme del pianista de bar Lance Dumah, y dar la bienvenida a Lord Lance Lakesword, pero no me pidas que me despida de mi amigo porque la sola idea de hacerlo me entristece.

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06/07/2016, 19:37
Meredith Grace Walker

Río suavemente ante sus gestos y aún me sorprende su acento que le da ese encanto a todo su ser en su completud. 

Y mientras Eloise menciona que nunca había visto a una mujer fotógrafa, lo cierto es que yo tampoco, las que conocía no las había visto trabajando y las que había oído mencionar, trabajaban en casa como un hobby.

Me sorprende que quiera ejercer de ayudante y el gesto de mi rostro reafirma mi sorpresa, lentamente mi reacción va transformándose en una suave sonrisa. Ladeo la cabeza mirándola con ternura, pensando que quizá sea más estorbo que ayuda, pero nunca se sabe hasta que punto puede prestar algo de apoyo en el trabajo con tantos niños.

Me vuelvo a reír suavemente, siempre con ella, para nada de forma ofensiva, me parece tan adorable que no puedo evitarlo - Bueno... Está bien, solo un poquito ¿De acuerdo? - La miro manteniendo la sonrisa pero con una expresión algo mas severa, como si de una profesora se tratara. - Lo que vos podáis hacer, si os mantenéis cerca de mi os podré ir dando ordenes que... creo que podréis acatar. - Esos ojos... esos enormes ojos me tenían hipnotizada, como la mirada de un niño.