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La puerta de los vientos

Introducción

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20/04/2010, 09:38
Director

Todo comenzó con aquel paquete que frau Walden trajo consigo de la consigna  en Munich, junto con el resto de objetos recuperados del hundimiento del "U.S. Stella".
Era un paquete de grandes dimensiones, metálico, cerrado con combinación y sellado para evitar la humedad. Con una única y simple inscripción: "Dr. Matheus Sterling O.Y.E." (que venía a ser la anotación inglesa de Only For Your Eyes. Tal nivel de privacidad y secreto solo podía contener un objeto de importantes características científicas, pues iba destinado a uno de los más eminentes académicos de Norteamérica, transportado entre grandes medidas de seguridad a bordo de un destructor de la armada americana.
Reconozco que no pude reprimir un escalofrío de inquietud cuando tuve el paquete en mis manos y desenvolví la caja. Era fascinación y temor al mismo tiempo.

Con más prisa de la que hubiéramos debido y con menos cuidado del necesario, mis ayudantes y yo mismo rompimos los cierres de la caja, invadidos por la excitación del momento y por la impaciencia de conocer su contenido.
En el interior había un libro de enormes dimensiones, encuadernado en cuero viejo y cerrado con grandes cadenas y un candado lleno de extraños grabados. Pesaría al menos siete kilos y resultaba frío y áspero al tacto. Sus cadenas rechinaban con un crujido metálico de cientos de años de antigüedad.
El título del libro era "Liber Assuris".

Acompañaba al extraño volumen una carta cuyo contenido reproduzco aquí, para dar fe de lo extraordinario que resultaba aquel objeto:

A la atención del doctor Matheus Sterling
Base naval ártica Artic Prima. Sector 3.
OYE

De INSTITUTO DE INTELIGENCIA. Herman J. Samuels, director del departamento científico.

Estimado doctor Matheus:
Largo es el tiempo que nos ha llevado llegar hasta usted, mas tenerle entre nuestras filas compensa esta penosidad. Y ahora más que nunca precisamos de su conocimiento en cierta materia que, no por desconocida, deja de ser de particular relevancia. Máxime teniendo en cuenta los esfuerzos que el líder del Reich hace por desentrañarla.

Sin duda recordará nuestra última conversación, donde le expuse mi interés por mostrarle alguno de los objetos que custodiamos en nuestro almacén secreto de la Zona 43, aunque entonces lo hice como mero interés profesional sin más.
Ahora las cosas han cambiado y no le propongo, sino le suplico, le ruego nos ayude en esta hora tan oscura. Y por ello le remito uno de los objetos que le mencionaba.
Se trata de una copia del Libro de Assur, en una traducción latina de Cayo Tulio Cicero. Sin duda que no es desconocido para usted.

No le ocultaré los motivos que me mueven a sacar este infausto volumen de nuevo a la luz pues de antemano le advierto que desde el momento que tenga el libro en sus manos su vida correrá peligro.
Los nazis, dirigidos por Himmler, como bien sabe usted, están removiendo medio mundo a la búsqueda de objetos antiguos. Objetos poseedores de secretos o poderes ocultos. Y bastante conocemos a nuestros adversarios como para saber que no van de excursión ni están bromeando. Hitler cree que el conocimiento y empleo de ciertos poderes puede ser decisivo en el desenlace de la guerra. Y Dios me perdone, pero tiene razón. Por esto es por lo que ha creado unidades de élite especiales y por lo que está especialmente interesado en el frente africano. Conoce bien que el antiguo Egipto y Mesopotamia, la cuna de la civilización, entierra algunos de los más terribles secretos.

Nosotros, por nuestra parte, tampoco desdeñamos este frente en la sombra y competimos con ellos en la carrera de lo oculto. Es por ello que está usted en el lejano y helado norte. Y en relación con su búsqueda, que espero vaya bien encaminada, se encuentra este volumen que le envío.
Mas, amigo mío, me temo que los espías de nuestro adversario son eficaces como los que más. Y saben el propósito de este envío. Y hasta creo que sospechan del contenido del paquete. Por esto le pido que extreme las medidas de seguridad en la base y que no revele a nadie, absolutamente a nadie, nada acerca de lo que acaba de recibir. Pues creo que los nazis están tras su pista. Y que pudiera haber comprometido su seguridad al enviarle esto.

Pero espero que comprenderá que es necesario que usted desentrañe los secretos de ese infernal libro. Y así mismo creo que le será de vital importancia cuando llegue a desenterrar completamente la Piedra.

Con respecto al volumen, no creo que pueda ayudarle mucho, pues sin duda usted lo conoce mejor que yo. Solo puedo hacerle una breve descripción de cómo fue hallado.
Corría el año de 1920 cuando un grupo de vecinos de la calle Wallnut en la ciudad de Arkham descubrió los restos de lo que había sido el sótano de una capilla donde tenía sede una secta Azurista. Allí descubrieron el volumen, que había sido utilizado para convocar a uno de los primigenios. Tal vez Él-que-mora-en-la-oscuridad. Por suerte, tras una demencial lucha con el ente, lograron contener el portal de entrada. Aunque con ello se perdieron las vidas de muchos buenos hombres. El acontecimiento todavía se recuerda en Arkham como la matanza de la calle Wallnut, sin que haya salido a la luz ninguno de los signos sobrenaturales que lo envolvían.
Una de nuestros agentes enviados allí a recoger lo que en principio nosotros creíamos que sería uno más de los libros baratos que los ocultistas sectarios desarrollan, se encargó de custodiar el libro y de traerlo hasta la central, donde fue catalogado y posteriormente escondido en la Zona 43. por desgracia esta agente tradujo pequeñas partes del libro, aduciendo que fue necesario para contener al ente de la casa Urbino, en la calle Wallnut. Y como usted sabrá, amigo mío, la lectura de este volumen y el descubrimiento de su contenido afecta a la mente humana de una forma nefasta.
Todos los humanos tenemos terrores atávicos, asociados a un Mal Primitivo, que nacen con nosotros. Todos tenemos implantado este Mal de forma subconsciente, enterrado en nuestra mente con siete sellos pues de otro modo nos volveríamos locos. Ninguna mente humana está preparada para aceptar que los muertos puedan caminar entre nosotros, y mucho menos para verlo. Nadie puede soportar la visión de un ente Primigenio, que es la condensación de todas las pesadillas. Es el Pánico y el Horror personificado. Es el Mal en su esencia. Nadie puede pretender verlo y seguir cuerdo.
Nuestra agente leyó el libro y aunque solo una pequeña parte, fue suficiente para que el velo cayese y su mente sacase a la luz todo lo que tenía encerrado. Es intuitivo, esencial. Sabes que es cierto porque lo sabes desde que naciste, pero estabas protegido por el velo de la racionalidad. Ahora ya no más. Y tuvimos que someterla a una cura psiquiatrita y pasó meses sin salir del sanatorio, hasta que fue capaz de llevar una vida casi normal de nuevo.
Con ello quiero advertirle del peligro que encierra este libro. No lo utilice. No lo lea hasta que sea necesario. Hágalo con sumo cuidado pues está lleno de protecciones y maldiciones. Sea cauto. Tómese tiempo.

Y por Dios, impida que caiga en otras manos que no sean las suyas.

Se despide de usted, afectuosamente, su amigo.

Hasta que el Ragnarok nos lleve a todos. Seguiremos resistiendo.

La lectura de la carta me hizo sonreír al principio pues, de todos los destinos posibles que podía tener el libro, éste era el que más temía el director del INSTITUTO DE INTELIGENCIA Samuels, quien enviaba la carta. Ahora estaba en mis manos, que venían a ser las del Reich dada mi condición de científico alemán al servicio de la SS.
Sin duda el capitán del submarino que hundió al U.S. Stella merecía una condecoración por esta captura. ÉL y los espías que informaron de la ruta del navío americano.
Pero tras el regocijo inicial y el orgullo propio de un patriota, que ahora veo absurdo, llegó cierto temor. Pues el director del INSTITUTO DE INTELIGENCIA narraba, aunque muy brevemente, acontecimientos terribles asociados al libro. Y advertía del peligro que encerraba, por el que le pedía extremada cautela a su colega el doctor Matheus. Y si le pides tanta precaución a quien sabes que es un gran entendido en la materia es porque le supones un gran riesgo al material con el que trabajas. Desde luego aquello no era apto para no iniciados.

Debería haberlo previsto. Pero como dije, yo era un patriota y ante todo estaba la gloria del Führer. Maldita la hora.

Di aviso a Berlín. Y no pasaron ni tres días cuando se presentó en mi oficina el coronel Albert Mahler con una división del grupo especial.
Nos reclutaron a todos los físicos, matemáticos y parapsicólogos de la Universidad y establecieron el cuartel en un antiguo monasterio en los Alpes. Allí nos encerraron y nos pusieron, a marchas forzadas, a traducir el volumen.

No quiero recordar nada de lo que sucedió después. Quiero olvidarlo todo. Los gritos, las carreras, aquellos...

Estábamos encerrados. No podíamos salir sin una copia en alemán del libro. Y el libro nos estaba matando a todos. Que Dios nos perdone.

Escribo esto con los últimos retazos de razón que aún conservo. Intentaré hacerlo salir por algún medio. Si alguien lo lee, por favor, que ruegue por nuestras almas, ya que no tenemos salvación posible.

Perdonadnos, pues no sabíamos lo que hacíamos. Ahora Él está aquí.
El Ragnarok se acerca.