-Podría ser un frasco, pero no puedo asegurarlo, no consigo distinguirlo... - La mujer seguía intentando distinguir qué era lo que sujetaba Thadeus, mientras esperaba que Von Rundstedt diera una respuesta a la propuesta de Fleming.
El frío de la noche se hacía cada vez más intenso. Gerard continuaba barajando opciones: el ataque directo hacia el profesor Thadeus no parecía una buena opción pero Gerard la valoraba igualmente. Por otro lado Gerard observó los camiones. En su cabeza barruntaba la idea de arrancar uno de ellos y pasar por encima de las monstruosas criaturas de Thadeus.
En medio de la disyuntiva Benz miró hacia atrás y vio al grupo que le había acompañado hasta aquí dirigidos por el oficial Von Rundstedt apostado entrre las ruinas de la planta inferior del edificio. De pronto, una luz se encendió en uno de los pisos de la torre donde tenían sus dependencias los científicos.
Bueno, la acción estaba en tu tejado. Hablas tú ;)
El frío de la noche se hacía cada vez más intenso. El médico inglés continuaba esperando la respuesta del oficial Von Rundstedt que rumiaba su decisión mientras observaba detenidamente a través de la mira del Mauser.
Mientras, un poco más adelante, Benz movía la cabeza inquieto. Parecía valorar varias opciones y en un momento la mirada se cruzó con la de Heinz. No había nada en la mirada del bibliotecario que revelara sus intenciones pero Heinz sabía que el próximo movimiento de Gerard no sería de su agrado. Un instante después la mirada de Benz se dirigió a los pisos superiores de la torre que habían tomado los científicos como dependencias. Una luz se había encendido en los pisos superiores.
La acción queda de vuestro lado. Vosotros diréis.
Una pequeña cantidad de vapor salió de la boca de Heinz, mientras meditaba su respuesta. Estaba un poco perdido. La situación parecía no definirse por ningún lado. Eran las últimas cartas por jugar.
- Radka, Fleming, vayan a las habitaciones. Becks, conmigo, vamos hacia Benz.
¡Al fin! - pensó Fleming. El tiempo que había tardado su superior en decidirse había transcurrido lentamente y sentía que estaban desaprovechando una oportunidad de oro para hacerse con el maldito libro.
Por desgracia, no le acompañaba su compatriota, con el que podía comunicarse más fácilmente, sino esta señorita que le era un poco extraña, a la cual indicó:
- Por favor, seguirme. Con cuidado.
Tras lo cual dio media vuelta y se dispuso a subir a las habitaciones en las que se había encendido una luz.
Por un momento el demente bibliotecario sopesó la posibilidad de lanzarse, cuchillo en mano, a saciar su sed de sangre. Pero eran demasiados incluso para él. Aunque el Señor Oscuro estuviera de su parte había cosas que un mero mortal no podía alcanzar. Así que escogió la opción más lógica: escurrirse hacia los camiones para aplastar a aquellos malnacidos y de esa forma alcanzar el cuello de Thadeus con su cuchillo. Si aquel nigromante buscaba la muerte Benz estaría encantado de acercársela.
El momento de extrema tensión desapareció al mismo tiempo que la luz del piso superior se encendía. Las palabras volvieron a surgir acompañadas de un cargado vaho que apenas alcanzaba a verse.
El comando británico observó al excéntrico profesor y sus agarrotados dedos enguantados sujetaron con aún más firmeza el gatillo de su pistola de fabricación alemana.
Acto seguido dirigió un grave asentimiento al que debía ser su superior en aquella peligrosa expedición y se puso en marcha hacia donde se encontraba Benz sujetando firmemente su arma con los brazos extendidos.
- Her kommandant. - asintió al oficial dispuesto a seguirlo.
El oficial Von Rundstedt movía los brazos ordenando a sus hombres el siguiente movimiento. En la lejanía Gerard Benz se escurría entre las sombras oculto hacia la zona donde se encontraban detenidos los dos camiones; frente a los prefabricados.
Los movimientos de manos de Heinz dejaban claro el próximo movimiento del médico y la mujer: se dirigían hacia los pisos superiores de la torre.
Radka y Eric pasáis a Segunda comunión
Benz se escurrió entre las sombras hacia la posición de los camiones. El sádico erudito se movía bien en la oscuridad y pronto estaba entre los dos camiones. Detrás de él se encontraban los dos prefabricados que habían visto en la lejanía. Uno de ellos tenía la puerta abierta de par en par y el otro permanecía cerrado.
Instantes después, Benz comenzó a oír un ruido dentro de uno de los camiones. Era un ruido lejano, como si alguien estuviera arañando una pared de madera con un objeto afilado. Gerard miró a su alrededor, estaba claro que el sonido provenía de dentro del camión.
En la lejanía Thadeus continuaba orando para su particular quorum y, por el mismo camino por el que había venido él se acercaban Von Rundstedt y el inglés Becks.
Von Rundstedt y Becks pronto estuvieron a la altura de Gerard. Éste se encontraba encajado entre los dos camiones mirando hacia la extraña convocatoria del profesor Thadeus. Detrás de él se encontraban los dos prefabricados, uno de ellos con la puerta abierta de par en par y el otro completamente cerrado.
Todos juntos por aquí.
- ¿Benz, qué brillante idea se le está ocurriendo? -susurró el oficial al ponerse al lado del profesor. - Necesitamos un poco de tiempo, Radka y Fleming han ido a las habitaciones...
El comando británico se movía con profesionalidad hasta alcanzar al excéntrico profesor, que no parecía muy dispuesto a responder la cuestión formulada por el comandante.
- Señor - dijo expulsando abundante vaho por su boca - Ese camión nos viene como caído del cielo para escapar cuando tengamos el libro.
Se agachó y posicionó de tal manera que pudo colocarse el rifle apuntando hacia el profesor Thadeus.
Benz se introdujo en el camión.
- ¿Brillante idea? En estos momentos me temo que sólo la fuerza bruta nos sacará de este problema...
Buscaba las llaves del camión para arrancarlo. Pero desde luego su objetivo no era huir, ni mucho menos.
Gerard rebuscaba en el interior del camión. La puerta había chirriado fuertemente en la noche pero a Benz no le importó. Von Rundstedt levantó la mirada hacia el grupo de criaturas lideradas por Thadeus. Nadie se inmutó así que Heinz supuso que no habían escuchado el sonido producido por la puerta.
Dentro del camión no había nada. Era un clásico camión del Reich para el transporte de mercancías. Heinz ya había conducido alguno, incluso Benz lo había hecho.
Los golpes dentro del remolque no cesaban, al contrario, cada vez iban en aumento. Incluso uno de ellos abolló la estructura hacia fuera.
Becks se lo pensó dos veces antes de hacer un gesto con la mano hacia el profesor en señal de asentimiento.
No te han escuchado. Parecía decir.
El comando británico optó por no subir al camión con el profesor, y esperó a ver cuáles eran sus verdaderas intenciones.
Ni harto a vino entra ahí...
Una ráfaga de viento helado se encajó en las oquedades del camión y silbó fuertemente. Todo en la noche era silencio hasta que algo lo alteró. Era un disparo. Un disparo proveniente de las partes altas de la torre.
Heinz levantó la vista y miró a Thadeus y su compañía. Ellos también se habían dado cuenta y había ordenado a la masa de criaturas hacia la torre.
- Y por la falta de una llave de contacto se desvanece la posibilidad de arrasar esa horda.
Benz estaba realmente frustrado por los acontecimientos. Nada parecía ponerse de su parte. ¿Y ahora quién disparaba? Maldición... si hubiera acuchillado a Thadeus cuando tuvo la oportunidad...
Pensó en los golpes de la parte trasera del camión. ¿Qué demonios escondían allí encerrado? Igual si lo soltaba le arreglaba el problema de Thadeus.
Con estas ideas en la cabeza se aproximó a la parte trasera para ver si podía al menos intuir que se guardaba en el camión.
Es lo único que se me ocurre...
Master, se alejan todas las criaturas? Quien queda en la ronda?
Benz se acercó a la parte posterior del vehículo. Los gruñidos y arañazos eran más presentes ahora que el hombre se afanaba en escucharlo. Parecía como si algunas de esas criaturas estuvieran ahí encerradas.
Mientras tanto Heinz observaba el movimiento de las tropas del histriónico Carl Thadeus. Comandaba las tropas de muertos como si se tratara de una cuadrilla de soldados perfectamente armados; interpretando su papel de líder a la perfección. Pronto todos las criaturas se habían puesto en marcha y, en el centro de todas ellas caminaban Thadeus y su lugarteniente Von Stark
Un par de disparos más anunciaron el evidente tiroteo de la torre principal.
- Soltar más cosas de esas no me parece una buena idea.- concluyó Benz desanimado.
Sin duda si añadía nuevos reclutas al pelotón de Stark lo que lograría es complicar todavía más la situación. Así que decidió optar por lo único que le pareció que tendría algo de lógica: alcanzar la torre desde la que venían los disparos.