¿Que demonios pasaba con Benz? ¿Realmente aquel hombre era asi? Si lo era le daba cierta tranquilidad, parecía completamente decidido. Habría que tratar de calmarlo un poco, pero en aquella situación servía mas así que de otra forma. Pero la gran duda era si realmente era él quien actuaba, o había caído también en la locura del libro...
- Benz, relájase un poco. Ninguna partida se ha perdido aún. A lo sumo llegamos a Tablas. Recuerde por qué estamos aquí. Recuerde que le debemos nuestra existencia al Fhürer. Stark, no soltaremos nuestras armas. Negociemos, dénos el Libro y le prometo que Himmler vendrá a contemplar su obra. El ama todo lo sobrenatural, obviamente les dará el libro nuevamente y todos los recursos que necesiten para continuar con la investigación.
Sin soltar la granada que tenía preparada bajó un poco su cabeza quedando bien cerca de su rehén.
- Usted parece una persona razonable Hass. Obviamente no concuerda del todo con el resto. Tenemos un mandato de manos del mismo Hitler, debe atenerce a la cadena de mando. No quiero un baño de sangre, solo la grandeza del Reich. Ayúdemos, ayude a Alemania, ayúdese, y el propio Führer lo compensará. Dígame cómo pararlos, dónde está el libro, deme algún dato útil. Vamos, sé que el fondo usted sabe que tenemos razón, y que sus compañeros han enloquecido.
No sé si el susurro llega a notarse. Por las dudas lo pongo solo para el master.
Benz la inquietaba casi tanto como Thadeus y su equipo. Podría haber esperado ese comportamiento de Von Rundstedt y sus hombres, pero no de él.
Radka bajó su arma, imitando a sus compañeros, confiando en que aquella situación se estabilizase dentro de lo posible. Necesitaba saber, necesitaba comprender, qué estaba sucediendo en aquel lugar, aunque en su interior sus peores temores crecían por momentos.
Loco paranoico... pensó Becks con el rostro contraido ante los gestos del profesor alemán. Lanzó una mirada a su compatriota. Ansiaba poder volver a su tierra, salir de aquél infectado lugar, terrible y demente, con el extraño libro en su poder.
- Vamos, doctor. - le dijo tras las palabras de Von Rundstedt, más coherentes que las de su enfermizo subordinado - El propio Himmler vendrá a comprobar su gran experimento. Pero es imperativo del Führer llevarle ese libro.
Becks intentaba dar mayor magnitud a las palabras de su inmediato superior, sin duda intentaba convencerlos para que soltaran el libro deseado de una maldita vez y así pudieran volver por donde habían llegado pocas horas antes de que todo este terrible drama se hubiera convertido en realidad.
Durante unos instantes Von Stark se mantuvo reflexivo, valorando esa falta de cohesión de la que hablaba Benz. Al cabo de un rato levantó parcialmente un labio mostrando una media sonrisa torcida.
—Bien, bien, bien. Todo a su debido tiempo señores. Les enseñaremos el libro, como no, pero cuando estén preparados para asimilarlo.
Caminó un par de pasos hacia Benz.
—Venga a vernos en un par de horas al laboratorio mein herr.
Acto seguido se movió hacia donde se encontraba el todavía aturdido Thadeus cruzando el refectorio de un lado a otro por delante de todos. El doctor permanecía en el mismo estado, con las pupilas contraídas, balbuciendo algunas frases inconexas en un extraño idioma.
—Descansen y luego lo verán todo más claro —dijo mientras llegaba al lado de Thadeus—. Recuerde, señor Benz, en un par de horas.
Mientras, Von Rundstedt susurraba algo al oído de otro de los doctores, Gunter Hass. Éste movía la cabeza a los lados sin responder. Tenía la cara desencajada; no parecía tener la misma confianza del resto, más parecía miedo lo que transmitía.
- Como si tuviera algo mejor que hacer.- dijo Benz encogiéndose de hombros.
Luego miró a uno de los cadáveres animados.
- ¿Podemos hacerles pruebas mientras esperamos?Me gustaría probar su resistencia, velocidad... ¿Es posible? Si se le corta un miembro: ¿sangra? ¿qué los detiene?
Hablaba ahora con tono cordial, como si hacía unos minutos no hubiera amenazado a todos con matarlos lentamente. Si uno lo viera ahora mismo no lo distinguiría del bibliotecario que había viajado en el tren. Sólo el hecho de que estuviera al lado de un muerto viviente sin mostrar miedo aparente y el cuchillo de caza que todavía sostenía en la mano hacía disentir esa apreciación.
- Bien, de acuerdo.
El comando británico destensó sus músculos y levantó el fusil con agilidad, ahora no apuntaba a nadie y su rostro dejaba de estar marcado y desencajado. Obvió tanto como pudo el contemplar el terrorífico cadáver ensangrentado y viviente, y algunas de las cosas que veía a su alrededor le causaron una profunda desconfianza en todos aquellos alemanes.
- Descansar precisamente es lo que menos deseo, herr doktor, pero si nos proporciona un lugar donde poder echar una cabezada se lo agradecería.
Como se ha mencionado anteriormente, al comando británico no le hacía la menor gracia las confidencias que parecían llevarse a cabo al margen de él mismo y su compatriota. Su misión compartía el mismo objetivo que el de los alemanes, pero el destino del libro difería por completo.
Una vez "descansando", tendría tiempo para charlar con su compatriota. No le gustaba todo aquello, y estaba decidido a seguir al profesor Benz hasta el lugar de la "cita" con herr doktor, Von Stark. Pensaba que era el momento de actuar, pero antes quería consultarselo al soldado Fleming.
Gunter aún no estaba listo para hablar, pero mas tarde o mas temprano lo haría, sin dudas.
- Pronto comprenderá que aquí somos su única esperanza. Si no quiere terminar como ellos, como Froidstein, nos ayudará.
Sus músculos se relajaron poco a poco, soltando al asustado Hass.
Sus músculos se destenzaron lentamente, soltando a Gunter Hass con unas últimas palabras al oído. Parecía que aquello era un bucle, acción, amenazas, descanzo; acción, amenazas, descanzo. Ello comenzaba a ser desesperante.
- ¿Cuando se supone que estaremos listos para asimilarlo? ¿Y qué demonios le sucedió a él? ¿Qué son todos ustedes?
Guardó su granada y observó la herida de su brazo. No era nada grave, pero temía alguna infección. Miró a Gunter, y luego a Stark.
- ¿Se supone que debo preocuparme por esto?
El doctor no pudo evitar pensar que todos habían perdido el juicio, incluidos ellos mismos. ¿Esperar 2 horas más? En ese lapsus de tiempo les daría tiempo a planear cualquier tipo de trampa o emboscada en su contra y a pesar de bajar el arma era más que evidente que Fleming estaba inquieto y algo nervioso. Básicamente desconfiaba de casi todos los allí presentes y eso no resultaba muy agradable.
-¿Dónde laboratorio?- preguntó a Stark sin ningunas ganas de andar perdiéndose por aquellas paredes cuando lo buscaran aunque, ¿quién podría asegurar que dijeran la verdad?
Esperó a que respondieran al psicótico Benz y le dieran su consentimiento o no y después procuró relajarse un poco, algo complicado con esos cadáveres ambulantes por los alrededores.
-Deberíamos seguir a ellos- propuso tras unos segundos de duda.
Thadeus, recuperado de su episodio de ausencia, fue el que tomó la palabra observando la herida del brazo de Von Rundstedt.
—Salvo que crea que se va a desangrar por esa minúscula herida no tiene de que preocuparse, oficial —dijo en un tono evidentemente irónico.
Acto seguido se dirigió a Benz.
—Las pruebas las hacemos nosotros, señor Benz, y por supuesto que no tenemos problemas en enseñarle los resultados, pero sea paciente. Hagan caso a Heinrich y vayan a descansar. Luego tendrá la oportunidad de saciar toda su curiosidad.
Por último la mirada se dirigió a Fleming y señaló hacía arriba.
—En esta misma torre, señor, unos pisos más arriba.
Miró a Von Stark y le hizo un gesto con la cabeza para emprender la marcha.
—Ahora tenemos que realizar ciertas operaciones de mantenimiento y ustedes están demasiado débiles para presenciarlas. Mañana tendrán esa oportunidad si lo desean. Descansen.
Fue lo último que dijo antes de caminar hacia la puerta y hacer un gesto para que todo su equipo le siguiera. En la sala solo quedaron Von Rundstedt y su grupo acompañados por criatura que había herido al oficial y la criatura en la que se había convertido Froidstein.
Os dejo esto abierto hasta mañana por si queréis añadir algo antes de volver a las celdas que os habían preparado en el edificio principal. Allí sigue la escena que voy a abrir inmediatamente.
El doctor Hass miró a Von Rundstedt. La mirada era de temor pero Heinz no supo adivinar si le temía más a él o a las criaturas con las que le amenazaba.
Tras la orden de Thadeus se echó las manos a la cabeza y corrió tras él.
Todo el mundo abandonó la sala de la torre y los grupos se dividieron. Si bien los dementes inquilinos iban a sus aposentos, el pequeño grupo de soldados comandados por Von Rundstedt se dirigieron hacia la primera de las torres, al parecer, de nuevo hacia las celdas.
Durante el camino, Becks iba encogido de frío. Exhalaba vaho hacia sus manos recogidas frente a la boca para calentarlas y llevaba el fusil colgado del hombro. Retrasó su posición lo justo para ponerse a la par de su compatriota, el doctor Fleming, pero no pudo evitar un respingo cuando vio a esas criaturas medio muertas cerca de ellos.
- Eh Fleming, creo que ha llegado el momento de actuar, ¿no crees? En un par de horas ese excéntrico profesor Benz se dirigirá al laboratorio. He pensado en seguirle, tal vez nuestros anfitriones le muestren el libro que buscamos. Si fuera así, y sabiendo la ubicación del mismo, solo faltaría un plan para hacerse con él y salir de este... maldito lugar.
Le confesó el plan a su compatriota tiritando de frío, mientras se acercaban cada vez más a la torre de las celdas.
- ¿Qué te parece? - dijo mirándole de soslayo y con curiosidad.
Este post es un paréntesis durante el trayecto hasta la 2!ª torre. Una vez hablemos, podemos postear en la otra escena como si ya hubiéramos llegado.
Fleming agradeció aquel corto instante de confidencias con su patriota en su propio idioma. Estaba muy cansado, además de aterrorizado, por la actitud de todos esos nazis. Eso sin contar con la presencia de sus muertos andantes, los cuáles resultaban más escalofriantes de lo que cualquiera pudiera describir con palabras.
-Sin duda alguna debemos seguirle o simplemente acompañarle- asintió apoyando la decisión de Becks. Dejar al piscótico de Benz a solas con todos esos científicos sólo conseguiría engrosar las filas de esos chiflados.
-Creo que lo más sensato sería ayudar en todo lo posible a nuestro grupo para que se hagan con el libro, así seremos más y contaremos con el apoyo de ese chalado de Becks. No me fío de él pero parece saber bastante sobre el libro. Una vez lo consigamos y nos marchemos de este maldito lugar les arrancaremos el libro de las manos. Me parece que sería lo más sencillo y aún así se me antoja complicado con ese ejército de muertos vivientes. Si matamos a los poseedores del libro sólo conseguiremos descontrolarlos así que habrá que aprender a manejarlos- le resultaba increíble e incluso inverosímil lo que estaba diciendo pero por desgracia todo aquello era cierto. Dependían de la capacidad de controlar a esas criaturas para poder usar la fuerza bruta en aquel lugar, de otra manera disparar no servía absolutamente de nada.
Becks seguía calentándose las manos enguantadas mientras caminaba y charlaba junto a Fleming y de vez en cuando echaba una furtiva mirada a las horribles criaturas que avanzaban al mismo paso que ellos pero no exentos de cierta torpeza.
- Sí claro, supongo que tienes razón.
El comando se encogió de hombros y comprendió lo aue el doctor quería decir. Cierto era que en aquellos momentos compartían objetivo junto a los bruscos nazis, y por el momento debían trabajar juntos para apoderarse del extraño, misterioso, rocambolesco y dichoso libro.
La torre a la que pretendían acceder ya se encontraba a escasos metros y iotó por avanzar a paso ligero para que sus "amigos" no tuvieran nada para sospechar sobre conversaciones íntimas entre antiguos enemigos suyos.