Una sombra pasó por los ojos del oficial. Sus músculos se tensionaron un poco, y casi instintivamente llevó su mano cerca de pistolera.
- Una pregunta mas capitán... ¿si usted no fue sometido a "prosedimientos", por qué se parece tanto usted a "eso"?
El plazo de dos horas se había cumplido casi en su totalidad. Fuera el gañido de las criaturas destacaba sobre el sonido del viento que soplaba con fuertes rachas.
El capitán Mahler movía la cabeza a ambos lados negativo.
—No, no se donde se encuentra el dichoso libro. Hace semanas que no salgo de aquí. Quizá ese sea el motivo de mi mejorable aspecto oficial —dijo dirigiéndose a Von Rundstedt forzando una ligera sonrisa.
El hombre mostraba cierta incomodidad y cambiaba continuamente de posición. Hablaba despacio y continuamente requería del agua que le ofrecían para aclararse la voz.
—¿Qué piensan hacer? Me gustaría ayudarles pero...
Benz miró a los demás con su habitual gesto de autosuficiencia y luego consultó su reloj de bolsillo:
- Yo pienso visitar ese laboratorio. Su presencia aquí no hace más que reforzar mi curiosidad.
- Pues necesitamos conseguir ese libro cueste lo que cueste, pro si no sabemos su localización...
Becks dio varias vueltas por la pequeña estancia resuelto y con la mirada fija en el suelo, hasta que la alzó cuando el profesor Benz tomó la palabra.
- Sí... en el laboratorio. - pareció afirmar.
La amabilidad del soldado empezaba a hacer pensar a Fleming que se trataba de algún tipo de espía. En realidad les había dado información bastante útil pero en ese lugar no se fiaba ni de su sombra, de hecho algunos de sus compañeros empezaban a resultarle demasiado extraños o silenciosos.
Cuando Benz mencionó el laboratorio el inglés observó un instante a su compatriota y tras repiquetear en la culata de su arma señaló la puerta con la cabeza desde el pasillo.
-Pues vaya- invitó al arqueólogo sin demasiada intención de ver a esas abominaciones de cerca. Probablemente serían capaces de oler al herido o cualquier cosa sobrenatural por el estilo.
Radka continuó junto al soldado, acercándole el vaso de agua en cuanto parecía que lo buscaba con la mirada.
Cada vez que alguno de sus compañeros consultaba el reloj, los nervios aumentaban en la mujer, jamás antes el tiempo había pasado tan despacio. Pero lo que más le inquietaba no era que llegase la hora de ir al laboratorio, sino el no saber qué les esperaría allí.
- Vaya señor Benz. Espero que vuelva entero. Y nunca se olvide de nuestra misión. Averigue todo lo que pueda. Y usted capitán Mahler mejor descanse un poco. Espero que comience a recordar cosas que nos puedan ser útiles. Ha pasado mucho tiempo aqui. Tiene que haber algo que nos sirva...
Heinz dirigió una mirada a su compatriota antes que este se marchara. Para el resto fue una mirada más. Pero para ellos significaba otra cosa. El plan estaba en movimiento. Salir de alli sería dificil, pero si alguien podía lograrlo, eran aquellos dos hombres fieles al Fhürer.
Aquella mirada era un Heil Hilter!, brazo en alto.
Benz asintió y se dirigió hacia la puerta, no sin antes añadir despectivamente:
- Claro Von Rundstedt. Aunque dudo que la información que logre pueda ser asimilada por un simple militar. Ustedes dan por perdida la cordura de nuestros anfitriones... yo tengo una curiosidad más científica.
Dicho lo cual siguió su camino.
El asentimiento de Benz fue acompañado de una mirada fugaz hacia el prisionero fugado buscando la complicidad del general. ¡Cuidado con él! ¡No sabemos a quien sirve!
El viento volvió a soplar fuerte. La corriente formada cuando Benz abrió la puerta para ponerse en camino hacia la torre que servía de laboratorio para los científicos hizo temblar los cuerpos de todos los presentes. Posiblemente fuera el frío... o quizá no sólo eso.
Voy abriendo escenas separadas