Asintió en respuesta al doctor, para luego detenerse, al pensar que hablaba con ella, pero no, parecía estar hablando solo… Bueno no, con ¿la araña en su hombro? iba a preguntar porque aquello le estaba dando mala espina desde que lo sacó del hueco, cuando la puerta se abrió de golpe y aparecieron Dexter y Cornelius.
Soltó un suspiro aliviada sin darse cuenta luego de no haberlos visto por tantas horas, estaban bien, no parecían heridos, aunque por la actuación extraña de Palmer, esperaba que el par estuviera mejor mentalmente.
Vio como sus dos compañeros reaccionaron a la araña, pero Palmer decidió hablar sobre la misma como si estuviera muy viva y consciente y decidió simplemente negar hacia los otros dos para que no dijeran nada, aunque ellos parecieron darse cuenta, o prefirieron ignorar aquello, era lo más normal y tranquilo que había visto la detective durante aquella noche, así que podía entenderlos.
Por lo menos de verdad no se movía sola.
—¿Qué tan herido estás? ¿Puedes correr? — le preguntó a Cornelius, quien parecía a punto de entrar en crisis pues comenzó a preguntar por Russel bastante desesperado —Respira, tienes que tranquilizarte si quieres salir de aquí. — intentó calmarlo, no sabiendo si podía lograrlo —El señor Learmonth está muerto, nos separamos de George al regresar del granero, el decidió ir a hablar con la señora Learmonth mientras nosotros investigábamos, pero nos encontramos con esa cosa — señaló a la muñeca que seguía golpeando la puerta en el fondo, poniendo sus nervios de punta.
—Así que tenemos que ir al salón a buscarlo para poder irnos. Hay que pasar a la mujer desquiciada primero porque no sabemos que podemos encontrarnos allí. — y con las pocas ganas de Gregory anteriormente de ver a la señora de la casa, no esperaba nada bueno.
Afortunadamente para el alienista, estar en esos momentos en el salón principal de la casa le permitia estar bastante cerca de la puerta, algo que sin duda aprovechó en cuanto Jettie Learmonth se mostró mas peligrosa y aquellas muñecas del demonio mismo le soltaron aquellas advertencías, podía salir en cualquier momento de la casa y sin embargo un par de relámpagos impactaron a la distancia, rugiendo en el cielo y dejando ver que tampoco el exterior era un aliado, ahora mas que nunca era importante para el hombre allí presente centrarse en la amenaza mas tangible en ese momento, no fuera que sus propios miedos le jugaran una mala pasada pues estaba claro que aquella mujer que tenía enfrente estaba presta a aprovechar cualquier situación y el mas mínimo detalle a su favor.
Jettie estaba con aquellos ojos felinos clavados en el hombre cuando un grito cruzó por toda la casa y llegó hasta los oídos del alienista, una voz que le podría ayudar a centrarse al menos un poco mas pues era una bastante conocida para él; se trataba del mismo Cornelius "!¿Donde esta Russell!?" El gritó penetró como una flecha pues sonaba completamente desesperado, su procedencía parecía venir del segundo salón de la casa, aquel donde se habían quedado Gregory y Blanche para explorar y encontrar alguna pista mas que les llevará a una explicación de todo lo que estaba sucediendo.
¿Estaba Cornelius allí? Tal vez le habían encontrado sus compañeros después de que este hubiera desaparecido y por supuesto, sonaba que estaba tratando de encontrar a Russell en esos instantes, tal vez algo había sucedido para sonar con tal desesperación y prisa...
Por supuesto este grito no pasó desapercibido por la mujer de la casa, la cual dejó de mirar al señor George y procedió a voltear hacía atrás de ella, directo al pasillo que llevaba hacía el siguiente salón. Aquella era la oportunidad perfecta y que posiblemente no se repetiría de nuevo; Ya fuera que el alienista corriera hacía la salida o aprovechara que Jettie estaba distraída para escapar por el pasillo en un intento de encontrarse con sus compañeros, ese era el momento. Desde luego siempre se podría intentar ir a por Jettie, pero los sentidos de la señora Learmonth estaban aún bien enfocados y con aquella arma en su mano, podría ser muy peligroso, especialmente para él quien tenía una herida bastante importante en la espalda.
El señor Gregory sintió como la araña que tenía en el hombro se movía de forma que sus enormes y múltiples ojos se clavaron en los de él, como si esta estuviera bastante seria en esos instantes debido a las acciones que sus compañeros habían realizado... Por supuesto aquella araña parecía ver y darse cuenta de todo, incluso del mas mínimo detalle ¿Acaso tenía un poder superior? Sea como fuera parecía que poco a poco el médico del grupo se podría dar cuenta de todo lo que se había perdido durante años gracias al miedo sin fundamento que les había tenido.
-Gregory... ¿Has visto como nos miran? ¡Como te miran a ti! Creen que estas locos... si, debe ser eso y nosotras nunca dejaremos que algo asi pase desapercibido- La araña susurro de forma agresiva, casi como si esta tuviera el solo proposito de destruir al hombre mucho más mentalmente, pero por supuesto esto, el señor Palmer ya era incapaz de darse cuenta de esto -¡Nos miran con asco! Indiferencia incluso... Señor Gregory ¿Acaso vamos a permitir algo asi?- Y entonces, mientras esta araña estaba hablando de aquella forma, un fuerte sonido de maderos cayendo en la habitación que seguramente ya estaba ardiendo más llegó a los oídos del hombre, tal vez había sido una estantería pues, la estructura de aquella casa no había cedido a tal grado tampoco.
Casi al mismo tiempo, el señor Palmer pudo escuchar pequeños gritos, muy pequeños y llenos de angustia viniendo del agujero por el cual había caído minutos antes y en donde había conocido su locura máxima; eran las demás arañas, posiblemente temerosas del fuego que iba a consumir todo tarde o temprano...
-Señor Gregory, mis hermanas y familia... ¡Debemos ayudarlas! Solo usted puede salvarlas- Imploró la araña aunque una persona mas cuerda se daría cuenta que realmente el fuego no podría llegar hasta aquella especie de cueva, al ser en su totalidad de rocas y arena. Sin embargo estaba claro que la lealtad del médico estaba dividida ahora, sus compañeros parecían verle con ciertas dudas tal como la tarántula de su hombro le había dicho ¿Acaso pensaban que él era el loco en verdad? teniendo a aquella muñeca justo a un lado de ellos...
El grupo allí presente llegó a la conclusión que salir de allí y encontrar al alienista era lo mas importante en esos momentos, después de todo la información obtenida podían compartirla mientras se encontraban en movimiento. Gracias a Dexter y Cornelius, tanto la detective como él médico pudieron estar al tanto que se había logrado contactar con el jefe Green en Boston y ahora, parecía que tan solo tenían que esperar a ser evacuados y que llegaran los refuerzos para poder estar a salvo de toda aquella locura, una misma que parecía aún tener mas sorpresas para todos los allí presentes...
No tardarón mucho en escuchar una fuerte y diabólica carcajada salir de la habitación que estaba incendiándose, quitando todo el rastro infantil que otras veces ya habían escuchado y dejando a la vista algo mas malvado y agresivo, seguido de esto todos pudieron observar como la puerta salía volando gracias a una fuerte llamarada de fuego que rápidamente propago las llamas levemente hacía aquel segundo salón, aprovechandose de los maderos viejos y mohosos... Pero ¿Comó? Tanto Blanche como Gregory podrían dar fé que el fuego tardaría lo suyo en propagarse considerando la pequeña llama que habían visto en un inicio ¿En qué momento se habia convertido en semejante llamarada? Estaba claro que aquella granja estaba haciendo uso de todo su poder para atraparlos.
Afortunadamente, al menos no parecía haber rastros de Pennelope Learmonth por ningún lado y tan solo había quedado aquella risa sonando en sus oídos, como si se estuviera burlando de todo el grupo que se encontraba en esos momentos allí.
Estaba claro que la repentina llamarada podría causar impacto en los presentes, pero entre todos ellos Cornelius era el mas suceptible a este peligroso momento pues de golpe, los flashbacks de su pasado se tornaron en su contra y con esto, aquel miedo por estar viviendo un incendio igual o mas feroz de lo que él recordaba nuevamente.
Lista su actualización, Cornelius tendrás que hacerme una tirada de percepción, debido a la demencia a dificultad 9+ debido a que es una fobia. Teniendo 4 puntos ya si la fallas quedarías out por demencia :c (Que no te me espantes, ya te pondría e introduciría a tus consecuencias en la siguiente actualización si sucede, que el juego continua :P)
Si la superas podrás sobreponerte a la fobia por el momento y seguiras en la lucha por seguir cuerdo.
Mucha suerte x3
Cuando la situación estaba tan tirante que podía cortarse con un simple suspiro, lo llevó a Russell a intentar mantener la calma en todo momento, incluso cuando sea una mera fachada y por dentro en verdad estuviera derrumbado. Así que por esa razón mientras sus pasos iban hacia atrás, escuchó la voz de Cornelius y creyó que al menos su destino era más generoso de lo que venía siendo.
Más aún cuando el intentar salir por esa puerta lo llevaba a enfrentar un miedo que no podía contra él y delante suyo tenía a una mujer que lejos estaba de serlo. Era un ente, un ser demoníaco que estaba en su cuerpo y las opciones eran difíciles hacia ambos lados. Por ello es que en medio de una toma de decisión tan crucial, esperó paciente y en cuanto tuvo la minina distracción de Jetti, emprendió la marcha hacia donde podían encontrarse sus compañeros.
Ese pasillo ahora mismo, era su salvación. Incluso cuando tenía un montón de dudas que no fueron respondidas, no podía arriesgarse más por un puñado de respuestas.
— ¡¡Maldita hija de puta!! — chilló al reconocer aquella maldita risa. Era algo diferente, pero sabía que era aquella maldita muñeca, la misma que había escuchado en la radio tras contactar con el jefe Green. En ese momento recorrió con sus manos buscando la radio. Sus ojos se abrieron mirando a Cornelius, ¿se habría caído fuera?
O peor aún… Un escalofrió recorrió su cuerpo al recordar aquel sótano en el granero.
Justo en ese momento, absorbido por sus pensamientos, la puerta salió disparada sacando una fuerte llamarada, rompiendo por completo todo lo que su cabeza estaba procesando.
—¡Tenemos que salir de aquí! — chilló a sus compañeros mientras corría al pasillo que daba a las escaleras que subían al segundo piso, esperando desde ahí a sus compañeros. Y sin pensárselo, llenó sus pulmones de aire aun limpio.
— ¡GEORGE! ¿DÓNDE ESTÁ! — recordando las palabras de Blanche, su amigo se encontraba con aquella maldita mujer en algún punto de aquella granja.
La situación no podía haberse vuelto más desesperante para el inspector. No solo la escalofriante risa infantil, que se había convertido en una mucho más espeluznante y terrible, alteraban los nervios de Cornelius sino que, tras la detonación que hizo salir volando la puerta, las llamas fueron visibles y amenazantes.
Aterrado, Cornelius se quedó petrificado mirando el fuego que devoraba todo a su paso. Quería moverse, salir de allí corriendo y escapar de un destino tan cruel como era ser consumido hasta ser convertido en polvo. La diabólica risa seguía resonando y el inspector, en un vano intento de alejarse de la realidad, se llevó las manos a ambos lados de su cara tapándose con fuerza los oídos.
Ni siquiera las voces del guardabosques consiguieron sacarlo de su estado de estupor; ni el horror de las llamas que avanzaban a gran velocidad consumiéndolo todo. Cornelius simplemente se quedó mirando el fuego con ojos de enajenado, incapaz de escapar de la visión de las llamas elevándose a la oscuridad de la noche.
Motivo: Percepción
Tirada: 2d6
Dificultad: 9+
Resultado: 5(+1)=6 (Fracaso) [3, 2]
- Chssss... baja la voz o te oirán decir eso. - Le dije a General cuando pronunció aquellas palabras sobre el grupo. - Sé que te parece que nos miran mal, pero ahora están más preocupados por el fuego y las risas... como yo. Y mientras nos miren, bien o mal, sabrán que estamos con ellos, así que es bueno, no te preocupes por eso. Los problemas de uno en uno General. - Respondí a la tarántula y enseguida comencé a ver como Dexter y Cornelius perdían el control.
- ¿Ves? No nos miran mal... es que ellos también están mal. - Le susurré de nuevo a la tarántula al ver el comportamiento de mis compañeros.
- George fue a hablar con la loca de la madre de la muñeca. Dijo que casi tenía convencido al marido, pero que Blanche se precipitó con el disparo y cree que puede hacerse con ella. Pero no sé en que parte de la casa están.
Entonces General me dijo lo de sus compañeras. Miré al agujero y escuchaba sus pequeños gritos de terror. - ¡Qué alguien abra la puerta al exterior! - Exclamé. - ¡Y sin dañarlas, que las guíe fuera de aquí!
Luego miré a General. - Diles que corran hacia fuera. Yo las subiré hasta donde pueda y así será más rápido.
Y cogí esta vez una silla para no depender de nadie y salté al agujero por mi propia volundad. Aquellas criaturas siempre me habían causado terror, pero ahora... ahora podían ser nuestra salvación y no debían morir allí calcinadas por el calor del fuego. Con suavidad las fui recogiendo con las palmas de mis manos y las ponía en lo más alto del muro para que siguiesen subiendo y saliesen de allí.
Las tarántulas no es que hiciesen caso, sino que seguían su instinto de supervivencia y se alejaban del fuego y se iban hacia el otro lado de la casa, buscando una salida. Quizás la puerta que pedí a mis compañeros que abriesen para que pudiesen salir al exterior y salvarse, como haríamos los demás.
Le recorrió un escalofrío cuando la muñeca,quien parecía estar cambiando por minutos volvió a recordarles que seguía allí al acecho. Pero antes de que pudieran pensar demasiado, la puerta se abrió y vieron la llamarada. Blanche se había agachado por reflejo antes de comenzar a moverse buscando una salida, el grito de Dexter solo había sido un extra para comenzar a irse de allí.
—Tratemos de salir, debería estar en el salón — le respondió al guardabosques, antes de ver que Cornelius se quedaba paralizado y Gregory comenzaba a intentar salvar ¿arañas? entrando de nuevo en el hueco de donde lo había sacado por su propio pie.
—Rayos ¡Gregory te vas a quedar atrapado! — le gritó sin poder evitarlo, pero sabiendo que deberían comenzar a irse. Con eso, negó para sí y comenzó a jalar a Cornelius hacia la siguiente sala y con eso a la salida. —Dexter ayuda a Gregory, si tenemos suerte podemos encontrarnos con George en el camino, no debería estar muy lejos.
Dexter se mantenía en el marco de la puerta alentando a sus compañeros a salir de allí. Observó como Cornelius se quedaba petrificado ante tal fogonazo mientras Blanche intentaba tirar de él.
El Doctor Gregory seguía empeñado con aquellas arañas. Era como si toda aquella maraña de tarántulas fuera incluso más importante que su propia vida. Al escuchar el grito de Blanche, Dexter asintió casi como un autómata y salió corriendo dirección a su amigo Gregory.
— Amigo, las Arachnida o arácnidos, son seres muy inteligentes — intentó serenar sus palabras ante todo lo que estaba pasando allí. — No te preocupes sabrán escapar, tienen más agilidad que nosotros. Tenemos que salir de aquí… — le tendió la mano para ayudarle a salir, aun sabiendo que tenía la silla allí dentro. — No querrás que nos calcinemos todos, ¿no? — de reojo miraba el fuego con cierto miedo del que fuego se hiciera más intenso.
El alienista no tardo mucho en aprovechar la pequeña abertura que aquella mujer del demonio había dejado en su descuido, y pronto se encontró a el mismo caminando en aquel largo corredor que en esos momentos parecía incluso más extenso de lo que en realidad era, posiblemente debido a todo lo que el hombre había soportado con aquella mujer y las muñecas qué le habían atacado psicológicamente sin descanso. Para alivio del señor Russell, pudo observar a su compañero Dexter casi en la entrada que daba al segundo salón de aquella casa, indicando que de alguna forma se había logrado reunir con sus otros dos compañeros.
Mientras el alienista se internaba va más en aquel segundo salón, pudo observar que incluso Cornelius se encontraba allí aunque bastante maltrecho y mirando hacia el vacío como si estuviera en alguna especie de shock, por supuesto no tardo mucho en darse cuenta del porqué su compañero se encontraba en tal estado... Y es qué una parte de aquel salón estaba ardiendo en llamas, al mismo tiempo qué una risa diabólica llenaba por completo aquella zona, era casi idéntico a la risa que la muñeca de Pennelope soltaba pero sin duda había algo mucho mas macabro en esta ocasión.
Por supuesto la situación de sus otros compañeros no era realmente la mejor, y si el hombre pensaba que al estar con sus colegas estarían mucho más protegidos de aquella mujer qué claramente estaba poseída por algún demonió (Probablemente Ose mismo...) se equivocaba completamente: la detective del grupo se encontraba tratando de ayudar a Cornelius, con el fin de sacarle de aquella habitación que prontó estaría envuelta en llamas y mientras Dexter corría en dirección a la habitación donde antes había un almacén, y ahora se encontraba un enorme hueco el cual muy posiblemente era la razón por la que había escuchado aquel fuerte ruido de maderos cediendo anteriormente, dentro de aquel hueco estaba Gregory...
El médico del grupo era el que más parecía haber cambiado, pues se encontraba en esos momentos tratando desesperadamente de sacar de aquel hueco un puñado de tarántulas, cómo si este quisiera rescatarlas del fuego que probablemente llegaría hasta esa posición en poco tiempo, por si esto fuera poco el mismo Gregory parecía tener una tarántula sobre su hombro, la cual se encontraba aplastada contra el mismo y por alguna razón no se la había sacudido. Por supuesto Dexter estaba tratando de sacar a su compañero de esa zona también.
¿Que es lo que había sucedido en tan poco tiempo? Russell podía recordar que Jettie Learmonth le habia comentado que sabía muy bien que es lo que estaban haciendo sus compañeros mientras ellos hablaban, culpandole y echándole en cara de querer ganar tiempo para ellos ¿Acaso se refería a que sabia que aquella locura estaba sucediendo? ¿Era posible acaso ese nivel de clarividencía? Sea como fuere ahora el alienista se tenía que unir a ellos para poder salir de allí lo más pronto posible, pues como solamente él sabía, la mujer de la casa ahora también era una clara amenaza y seguramente no tardaría en darles alcance.
-!Lo ves! Te lo dije Gregory... Ellos no estan de nuestro lado y simplemente quieren vernos arder ¡Te quieren sacar solo a tí y que dejes a tu ejercito! ¿Acaso estan locos?- La araña general le recriminó al médico quien estaba intentando sacar a la mayor cantidad de tarántulas (Su ejercito) para que estas no perecieran en el fuego. Por supuesto que el actuar de sus demás compañeros no fue bueno para la propia mente tan dañada del hombre, y es que esta solo estaba sumergida en su propia fantasía y no obedecía a la razón de ninguna manera. -Si ellos no nos ayudan... esta claro que estan en nuestra contra ¡Tenemos niños que alimentar aquí dentro! Tienes que ayudarnos Gregory, solo tu nos puedes ayudar... Y solo nosotras podemos darte fuerza-
En cuanto aquella araña dijo estas palabras, y la mano de Dexter se extendió hacía él, el señor Palmer pudo ver claramente como las tarántulas lejos de escapar como su naturaleza indicaba ante tal situación, comenzarón a formarse en filas justo delante de Gregory, aquellas que habían salido de aquel agujero también hicieron lo mismo, como si estuvieran perfectamente organizadas.
¿Que era aquello? Por supuesto... era el hecho de que su ejercito estaba esperando órdenes de áquel al que habian de seguir sin dudarlo, y para Palmer, esto significaba llegar a un nivel muy por arriba del resto de sus compañeros, quienes, mientras continuaban luchando por seguir cuerdos, éra Gregory mismo quien tenía todo para superar a todo y todos, tenía las tropas para hacerlo ¿Quien mejor que él quien había estado en la guerra anteriormente? El médico comenzó a sentirse poderoso, superior, incluso iluminado, una tentación imposible de ignorar.
Ahora todo estaba a su alcance ¿Aceptar la mano de su viejo amigo? O llegar a ser el mas poderoso hombre con la ayuda de sus fieles aracnidos, la decisión estaba tomada pues su cabeza, no seguía razones ya, estaba atrapada en su propia fantasía.
Los cuatro que estaban allí presentes, se encontraban en una situación sin duda desesperante por cualquier lado por el que lo vieran, por un lado la detective del grupo trataba de hacer su mejor esfuerzo para sacar a su compañero Cornelius del shock que aquella llamarada de fuego le había provocado y con justa razones. Mientras que por el otro lado, el señor Dexter trataba de hacer lo propio con el médico, intentando hacer que esté rechazará él seguir salvando a aquellas tarántulas y se concentrara en que todos salieran lo más pronto posible de aquel lugar de locos, pues el fuego seguía a paso firme, devorando todo lo que pudiera alcanzar y aunque estaba claro que tenían una tormenta encima, seguramente esta misma tardaría un buen tiempo el extinguir las llamas, mucho más considerando que la propia casa de los Leamonth era un combustible gigante en esos instantes.
Afortunadamente para todos, no tuvieron que buscar al alienista del grupo y es que esté fue el que les dio alcance primero, su mirada se veía un poco agitada y sin duda parecía que había visto algo que le había sacado de sus propias casillas. Sin embargo fuera de esto parecía que Russell no estaba con ningún cambio notable lo suficientemente grave como alguno de sus demás compañeros, por lo que ahora estaban completamente integros en su grupo, y aunque esto no le salvaba de las situaciones que están viviendo en esos precisos momentos, sí que les hacía más fácil el encontrar una solución para escapar pronto ¿Que harían ahora? Y por supuesto mas importante aún, si el alienista era él que se encontraba con Jettie Learmonth ¿Donde estaba ella ahora? Una pregunta qué sin duda era importante pues para esos momentos todos estaban al tanto de qué aquella locura se debía muy seguramente a la mujer de aquella casa, aquella que era un demonio disfrazado de ángel.
Todos los presentes ahora se encontraban juntos, y aunque estaban en una situación delicada ya no solo por el hecho de que aquellas risas malévolas seguían sonando con fuerza mientras el fuego se iba extendiendo, sino que también por el hecho de qué tenían a varios de sus compañeros en una situación en la que no entendían la gravedad del asunto, ya sea que fuera Gregory empeñado con salvar a las tarántulas o Cornelius, quien se había paralizado seguramente por el shock del fuego que había explotado de un momento a otro con furía.
Ahora al menos podían centrar sus prioridades en salir de alli lo mas pronto posible en vez de intentar encontrarse los unos a los otros. El médico del grupo había indicado que abrieran la puerta que daba al exterior, sin embargo estaba claro que no les sería fácil salir de ese lugar, pues si alguno quisiera intentar abrir dicha puerta, se daría cuenta que está estaba completamente sellada, como si algo o alguién la hubieran bloqueado desde afuera.
El tiempo se acaba y aunque podrían unir fuerzas para romper aquella puerta y salir al exterior, también podían correr al salón principal para salir por la puerta principal de aquella casa. Tenían que decidir que hacer y pronto, no fuera que el fuego les alcanzará de un momento a otro.
Si alguno quisiera romper la puerta a la fuerza. Tendría que hacer una tirada de resistencia con dif 10+ (aquellos que esten heridos la dif. Subiría a 11+) Pueden intentar cada uno hasta un máximo de tres veces, si llegan a fallar las tres ocasiones tendrán que tirarme 1d3 y el resultado se sumaría como daño contra ustedes, toca pensar bien en las alternativas que tienen ¡Mucha suerte!
Es la primera tirada de dificultad dificil sin contar fobias asi que mucha suerte <333. Que si que han habido compañeros que han superado la linea de 12 en sus tiradas!!
Sí bien el inspector de policía se encontraba consciente de todo lo que pasaba a su alrededor, el shock debido a la gran llamarada de fuego que había salido de repente frente a sus ojos le había dejado completamente fuera de batalla, su mente, completamente perturbada por todo lo que había vivido se terminó por dejar caer a aquel abismo que le había estado persiguiendo desde tiempo atrás, ya no quería buscar la lógica en todo lo que estaba sucediendo, ni luchar por seguir adelante hacia el camino de la luz, solo se había apagado como si de un momento a otro hubiera aceptado la oscuridad que aquella granja del demonio quería influir en el.
Sin embargo fue el sonido de un caballo el que lo saco de su trance, sus compañeros parecían no haber escuchado pero sin duda había sido un caballo y cuando el señor Cornelius miró hacía el exterior, puedo ver aquel enorme Corcel con el que había despertado súbitamente amarrado a este, sin embargo esta vez que era diferente y ni siquiera tenía miedo de aquel animal, pues montado en este se encontraba nada más ni nada menos que su adorable mujer, aquella aquella con la que se hubiera casado si no hubiera pasado aquel fatídico accidente en pero ¿Porque se encontraba allí? ¿Tan radiante y monanto ese majestuoso animal? -Cornelius ¿Porque no vienes? No seas temeroso debemos llegar a nuestra boda ¡Vamos ya, anda!- Su mujer le habló, y en esos momentos el hombre pudo recordar...
¡Claro! Era el día de su boda y por supuesto él seria el increible jinete que llegaría galopando con la mujer de su vida justo aferrada en su cintura ¿Como podía olvidarlo? Estaba claro que aunque esto que era una cinta imaginación del pobre inspector de policía, su mente parecía estar más enfocada en pensar que esto era realidad y que él era aquel jinete tan glorioso, a buscar seguir adelante en todo aquel infierno que era la granja de los Learmonth, el nido aquel caballo se había desvanecido por completo y más bien, ahora parecía ser la salida para llegar con su amada, y obtener un medio de transporte viable para salir de aquél horrible lugar, el corcel que antes pertenecía al vigilante John Nisbet ahora parecía ser el suyo y el de su prometida, tan solo tenía que salir de aquella casa...
Lísta tu actualización y espero que te guste las consecuencias por demencia que te dejé <33.
Traté de basarme en tu ficha para poder dar más juego a los transfondos, y bueno si pudiera ponerle un nombre a su consecuencia... Si Palmer es el "Señor de las arañas" xDD.
Tu serías muy seguramente "El jinete del pueblo" Disfruta de tu locura y recuerda. Estar out por demencia significa añadirle mas problemas a tus compañeros cuerdos, asi que diviertete x333.
- No seas tan pesimista y dramática, General. - Le respondí a la tarántula muerta de mi hombro. - Simplemente es que no se dan cuenta de lo que pasa. No lo entienden y no tenemos tiempo de explicárselo, porque si nos ponemos a ello, al final moriremos todos calcinados. - Dije sacando más tarántulas de aquel agujero.
De golpe, mi pequeño ejército formó ante mí tras indicarme General que habían crías que salvar. Eso me hizo recordar mi tiempo en el ejército y sonreí casi como un bravucón.
- General. Dígale al corneta mayor que toque retirada. Hay que salir de aquí. Que las crías se suban sobre sus padres, que los demás recojan los huevos en sacos y se los pongan en las espaldas. Hay que trepar lo más deprisa posible este muro y salir de aquí. - Dije mirando a las arañas del suelo al tiempo que señalaba hacia arriba. Arañas que realmente no me hacían ni caso, pero que mi perturbada mente me mostraba otra cosa.
- Vamos, prepararé nuestra salida. - Y cogí la mano de Dexter para salir de allí de nuevo, ayudado por la silla que bajé conmigo y me acerqué a la puerta de salida. Cerrada. - Rayos... por aquí no podemos salir.
Y cogí una silla y golpeé una pequeña ventana rompiendo los cristales. - Nosotros no podremos salir por aquí, pero ellas sí. - Dije a mis compañeros. - General, de la orden de que salgan por la ventana. Yo tengo que encontrar una salida acorde con mi tamaño. - Y miré a la tarántula aplastada de mi hombro con pesar. - Creo que deberíamos separarnos aquí, General. Tú guiar a las tropas al exterior y yo encontrar mi propio camino. Si todo sale bien... nos veremos fuera de nuevo...
Con ese pequeño pesar de dejar a mi pequeña compañera irse, miré a los demás. - Quizás debamos intentarlo por otro lado... y con ventanas más grandes.
La situación en la que se encontraba era demasiado extraña, pero dadas las circunstancias y todo lo que había visto en ese día Russell, desde ya que no era del todo desacertado. Pero ante la urgencia de querer abandonar aquel lugar mientras un fuego amenazó con la existencia de los presentes, el asunto empeoró cuando los vio un tanto perdidos en cuestiones mentales.
No quiso indagar en ello, sin ir más lejos tuvo él mismo que recurrir al opio para enfrentar esos tormentos y pudo ser consciente de que cada uno tenía una forma de salir de ello. Así que observó el entorno, impaciente a sabiendas de que Jetti aparecerá en cualquier momento y cuando el doctor hablaba con las arañas, para luego llevarse a su amigo, se quedó helado. Pero consideró que más urgencia tenía ver a Cornelius.
Solo que la salida no era viable y rápido se dirigió hacia la puerta para golpearla.
—¡Dexter! ¡No vayas! Conmigo golpea la maldita puerta—indicó en medio de tanto embiste, sin éxito alguno—. Ella se acerca y estamos jodidos.
Motivo: Resistencia
Tirada: 2d6
Resultado: 4(+1)=5 [2, 2]
Motivo: Resistencia
Tirada: 2d6
Resultado: 5(+1)=6 [4, 1]
Motivo: Resistencia
Tirada: 2d6
Resultado: 7(+1)=8 [5, 2]
Motivo: Resistencia daño
Tirada: 1d3
Resultado: 3 [3]
Dexter ayudó a Gregory a salir de aquel agujero infestado de arañas. Si uno de aquellos arácnidos pudiera subir por el brazo de Dexter no le molestaría, había cosas peores que atormentaban la mente del guardabosques.
Observó los movimientos del doctor mientras seguía hablando con aquella araña muerta de su hombro, pero no le juzgo, a fin de cuentas, esa mierda de misión había desquebrajado la mente de Dexter, haciéndole hacer y sentir cosas que jamás había pensado.
La voz de George le hizo parpadear un par de veces, volviendo de sus pensamientos y comprobando que el fuego seguía ganando terreno.
— ¡Voy! — chilló mientras se aproximaba a la puerta. El guardabosques sonrió al ver que su amigo se encontraba bien a pesar de todo lo que estaban viviendo. — ¡La próxima vez no desaparezca, estábamos preocupados por usted! — y tras eso, golpeó la puerta, crujiendo esta al primer enviste. — Esa loca asesina no nos cazará...
Motivo: Resistencia puerta (1)
Tirada: 2d6
Dificultad: 10+
Resultado: 10(+1)=11 (Exito) [4, 6]
A pesar del pánico que lo había paralizado al ver las llamas, Cornelius no pudo evitar sentir cierta fascinación con su colorida e hipnótica danza, con el agradable calor que desprendía el fuego y que el inspector agradecía tras haber paseado bajo la tormenta.
Sus ojos, completamente dilatos, seguían el ritmo que marcaban las llamas y ni siquiera entendía ni veía lo que sucedía a su alrededor. No se movió cuando la joven detective lo agarró para llevárselo, no escuchó lo que hablaba el doctor con sus arañas y tampoco se enteró cuando George se reunió con ellos.
Él seguía pendiente de las llamas con una mezcla de pánico y embrujo. Quería salir corriendo pero no podía moverse, estaba atrapado en su miedo y no sabía cómo escapar.
Oyó el relincho del caballo por encima de las voces, del crepitar de la madera quemada, de la tormenta que se cernía sobre la granja, y ese sonido fue el que lo sacó de su perplejidad y consiguió que al menos su cabeza se moviera. La giró hacia la ventana y vio el imponente animal al que había sido atado en algún momento de aquella terrible noche.
Era un caballo hermoso, fuerte, digno de un emperador. Una bella estampa sin lugar a dudas, aunque no tan hermosa como la joven que la montaba. La cara de Cornelius se iluminó al verla y una sonrisa apareció en sus labios, un gesto que ninguno de los presentes había visto exhibir en él con tanta intensidad.
—Estás bellísima, mi dulce amada... —dijo, completamente extasiado ante la radiante hermosura de su futura mujer, la cual le tendía la mano apremiándolo a que se pusiera en camino porque... —. ¡Cómo he podido olvidarme! —exclamó Cornelius dándose un golpe con la palma de su mano en la frente—. No soy merecedor de tanto amor...
Pero el inspector no perdió su sonrisa en ningún momento mientras miraba embobado a la hermosa jinete que lo apremiaba para montar; que sonreía sin mostrar pesar por haber olvidado el día que era.
—¡Caballeros, señorita! —gritó, girándose hacia sus compañeros y haciéndoles una reverencia, olvidándose ya del fuego que devoraba la casa—. Hoy es el día más feliz de mi vida... Hoy me caso con esta hermosa, encantadora y buena mujer —dijo, extendiendo su brazo hacia la ventana donde su dama lo esperaba montada en aquel impresionante caballo—. ¡Están todos invitados a la ceremonia!
El pánico al fuego había desaparecido, ni siquiera temblaba ante la visión del caballo... Y sus compañeros... Para Cornelius todos estaban contentos por él y por su próximo enlace. Los gritos que se escuchaban, las espeluznantes carcajadas, el crepitar de la madera... Para él todo eran señales de júbilo, vítores por su maravillosa suerte. Todos estaban exultantes por su futura esposa y por él.
Con la vista nublada y los ojos fijos en la visión de su amada; ansioso por reunirse con ella , por rodear su cintura mientras cabalgaban sobre aquel majestuoso semental camino de la iglesia, Cornelius buscó una salida al exterior donde ella lo esperaba. Incluso sus amigos le facilitaban las cosas abriendo la puerta a su paso.
—¡Alégrense compañeros... amigos! ¡Hoy es un día de felicidad! ¡Acompañadme hasta el altar!
Erguido, radiante y feliz, Cornelius escuchó el impaciente relincho del caballo y, apresurando el paso, cruzó la puerta recién abierta para él.
—Ya voy querida... Y ya nada ni nadie nos separará...
Vio a lo lejos a Dexter ayudando a Gregory y respiró un poco aliviada por ello, pero antes de intentar seguir yéndose, por fin George apareció donde estaban todos. Venía espantado como si escapara de algo y eso solo le dijo que no solo estaban huyendo del fuego, sino también de Lettie, así que tenían que tirar la puerta urgentemente.
Se sobresaltó cuando el sonido de las ventanas rompiéndose se sumaron al jaleo de las risas, el fuego y de dos de sus compañeros intentando romper la puerta. Tuvo ganas de reírse por un momento un poco histéricamente para liberar tensión, pero lo que pudo hacer fue cerrar los ojos por un momento frustrada, antes de voltearse a escuchar al buen Cornelius, ¿Invitarlos a su boda?
Ah vale… esto estaba solo un poco mejor que Gregory y sus arañas.
Por lo menos se estaba moviendo.
Al siguiente parpadeo la puerta estaba por fin abierta y Cornelius pasaba corriendo por ella gritando a una amada invisible. Bueno, tenían que salir. Iba a necesitar mucha terapia al salir de allí. —¡Vamos! apresúrense, la casa no debe aguantar demasiado y tampoco debemos perder a Cornelius de vista. — llamó al resto del grupo, siguiendo al Inspector y pasando también por la puerta.