- Gracias. - Dije a la mujer cuando me puso el té con una sonrisa. La mejor que pude poner dadas las circunstancias. Me sorprendió que dada la hora que era y demás, no hubiese sacado al menos unas pastas o galletas, por no decir algo de cena. Aunque la verdad era que tampoco sabía si sería capaz de comer en aquel momento tras lo vivido. Lo que necesitaba era relajarme y despejar mi mente. La tila, algo de opio y un buen sueño serían suficientes o eso esperaba al menos.

- Lamento lo de su amigo. Me hubiese gustado poder detenerle pero... todo fue demasiado deprisa y... por lo que dicen sobre la catedral y el trabajo, ahora entiendo que se pusiera así al ser despedido. - Y visto de aquella manera, la verdad es que para aquel fanático lo mejor era estar muerto.
Pero la duda me corroía al igual que las ganas de saber. Lo complicado era preguntarles a esos padres si todos los niños de aquel pueblo, si todos los desaparecidos eran muñecas también. Miré a Dexter. - Bébase la tila, le irá bien.
Entendía que la catedral era el epicentro de todo y de todos. Nada se hacía o deshacía si no se ordenaba desde allí. Esperaba que al día siguiente nos llevasen de vuelta a casa sin problemas, pues con una noche en aquel lugar tenía suficiente. ¡Señor! ¡Si añoraba a mi mujer y a mi hijo!
- Saben, yo también tengo un hijo... solo tiene unos meses de edad, así que ya saben. Solo come, llora y duerme. ¿Qué edad tiene su hija? Y por cierto, no recuerdo el nombre de la pequeña... - Bebí un sorbo de la tila antes de hacer aquella estupidez, pero debía fingir. Todos debíamos hacerlo, pues sino los locos y herejes seríamos nosotros. Miré a la muñeca. - ¿Cómo te llamas? - Pregunté para luego mirar al padre. - Espero que no sea tímida con los extraños o tendrá que decirme usted su nombre. - Bromeé, esperando que fuese el padre quien me lo dijese realmente.
- Por cierto, mientras vinimos, vimos muchos carteles de desaparecidos. ¿Son todos de niños o también de adultos? Y cuando hablo de niños me refiero a críos como su hija... ya saben... edad, tamaño... - Muñecos de porcelana... - Y volví a beber un poco más de aquella tila esperando que me causase el efecto deseado y mis nervios se templasen un poco.
- Espero que Cornellius encuentre uno de esos refugios que menciona, señora Learmonth. Es un gran hombre y mejor policía. No me gustaría nada que le ocurriese algo malo en este lugar y menos después de lo visto. - Le confesé a la mujer antes de que se fuese a la cocina.
Las palabras de Gregory calmaron algo al guardabosques, entendiendo por completo lo que le quería indicar con sus susurros. Estaba claro que el Doctor también había sufrido aquella visión de locos, así que ante su explicación lanzó un fuerte soplido de desesperación y ahogo.
De sus labios secos solo salió un simple “gracias” al recibir la taza por parte de la señora Learmonth, sin sacar el ojo a aquella muñeca y su padre. Fueron las palabras de Gregory las que llamaron la atención de Dexter, que le sonrió levemente ante aquellas palabras de ánimo.
El humeante te estaba delante, impregnando todo con su aroma, pero su cabeza no paraba de dar vueltas intentando encontrar una explicación, que no fuera que aquel matrimonio estaba loco, para todo aquello.
De fondo Gregory intentaba esclarecer algo todo el asunto del pueblo y la iglesia, pero Dexter tenía otra cosa en mente.
— Saben, mientras hablan, voy a observar el exterior a través de las ventanas — dijo tras un pequeño sorbo de té. Y sin esperar una respuesta se levantó apoyando una de sus manos en el hombro del doctor.
Pero en la cabeza del guardabosques había otra idea, quería observar aquella estancia, buscando algún tipo de retrato o fotografía de la familia Learmonth.
Motivo: Percepción (+alerta)
Tirada: 2d6
Resultado: 5(+2)=7 [2, 3]
Se quedó mirando un poco alterada a Gregory cuando comenzó a decirle en tono bajo que ambos habían visto a la muñeca hablar y moverse. Estaba segura que eso de la histeria colectiva tenía algo que ver, porque no podía ser posible que cuatro personas vieran moverse y hablar a una muñeca mientras ella no veía nada ¿Verdad? nunca había visto algo como aquello y si eso era el resultado de esa acción, podía sentirse entre, tranquila porque no era algo paranormal en realidad y al mismo tiempo más nerviosa, porque no estaba nada segura de que no podría caer en la dichosa histeria también si seguían así.
Se sentó bien en su asiento luego de eso cuando la mujer llegó con los tés mientras el esposo comenzaba a responder a sus preguntas. El pobre hombre muerto afuera no había dado señales de estar totalmente arruinado de la cabeza como parecía haberlo estado cuando los atacó y se preguntaba si es que nadie le había hecho mucho caso, si era un caso extraño o si simplemente el ayudante era un excelente actor, dispuesto a complacer. Ya no tendría respuestas para eso, pero no ayudaba en el ambiente general de la casa.
—Gracias — murmuró, tomando un poco de su té. Realmente ya no tenía demasiadas ganas de tomar del mismo, comenzando a sentir una leve paranoia a su alrededor ¿Y si era algo en el agua? Aunque los otros dos no habían tomado nada tal como ella, seguía sintiendo ese frío en el estómago por lo que habían visto que ella no.
Asintió a Dexter mientras los padres comenzaban a hablar con Gregory pues, de hijos. Ella había ayudado a criar a su hermana, pero creció con ella así que no tuvo esa separación tan grande de edades como para recordar ser mucho mayor que la otra, así que no podía entender al mismo nivel que el doctor a los padres. Aplaudía lo que hacía de intentar sacar información sobre más niños perdidos. Por un lado quería quedarse a escuchar, por el otro, realmente quería ver si Russel estaba bien y quería escapar de tener que tomarse la bebida caliente que tanto se le había antojado minutos antes.
—Yo quisiera ir a refrescarme y luego retirarme a mi habitación si no hay problema — le respondió a su anfitriona, presionando levemente el brazo de Gregory a su lado, para indicarle que iría hacia la zona donde había visto irse a Russel, si no encontraba al hombre, intentaría aprovechar la libertad que estaban teniendo en ese momento para investigar un poco las habitaciones interiores y encontrar alguna pista de toda la locura que estaban viviendo.
Quisiera moverme al baño/las habitaciones para investigar un poco ^^
A pesar de que la señora de la casa estaba escuchando atentamente las palabras del doctor Gregory en esos momentos, su atención paso de un momento a otro a la detective que había comentado sobre su habitación, de inmediato la mujer asintió con una amplia y acogedora sonrisa —Por supuesto señorita Blanche, supongo que su otro compañero ya se tardó lo suficiente como para que el baño este disponible para usted. Y las habitaciones estan justo en el siguiente piso, por el mismo pasillo podrá ver las escaleras ¡Esto también va para nuestros otros invitados claro! Sean libres de ir a acomodarse cuando terminen con el delicioso té— Comentó pasando la mirada de la detective a los otros dos hombres que se hallaban en la sala de estar, parecía como si la mujer quisiera añadir algo mas respecto a la tardanza de Russell, sin embargo seguramente pensaba que estaba igual de afectado tal como lo habia estado Dexter en su momento, por lo que guardó silencio al respecto y mejor, decidió concentrarse de nuevo en lo que decía Gregory.
—¡Oh! Pero que maravilla los niños pequeños ¿No le parece? Esos humanos tan pequeñines son capaces de aniquilar a cualquier adulto en cuestión de días si se les descuida. ¿Thomas esta teniendo un buen cuidado en casa? Espero que no extrañe mucho a su padre— La señora Learmonth comentó ante la mención del hijo del señor Gregory, aunque aquellas últimas palabras, en especial la mención del nombre que había salido por sus labios había terminado por salir junto con un relampago bastante desgarrador, causando ese efecto disperso del que no se podia saber con claridad si en efecto, la mujer habia dicho ese nombre o mas bien, había simplemente sido un efecto mas producto de haber escuchado mal, aunque claro solo el médico que se hayaba alli podría juzgar (Al menos lo mejor que pudiera) que es lo que había pasado.
Sin embargo no hubo espacio para pensar de mas pues la señora de la casa continuó con alegria la platica que había empezado el mismo médico, era claro que esos temas eran sin duda apasionantes para la mujer —¡Pennelope! Es el nombre de nuestra niña señor Gregory, y justo tiene ocho años de edad ¿No es una edad asombrosa? En especial para una niña tan inteligente, a que si.— Comentó, caminando cerca de su esposo y acariciando el cabello bastante realista que era tan caracteristico de ese tipo de muñecas, obviamente respondiendo ella a aquellas cuestiones y dejando seguramente mas tranquilos a los demas presentes, al confirmar que la muñeca no tenía vida.
—Y respecto a aquellos carteles, creo que son simples bromas que los niños del pueblo suelen hacer, nada para alarmarse aunque... no esta bien visto por nuestros lideres religiosos que se hagan esa clase de bromas— Comentó de forma vaga y tratando de evadir el tema lo mejor posible, al mencionar una vez mas la religión que claramente controlaba en esas zonas, era posible que simplemente tenian prohibido mencionar a extranjeros que es lo que realmente había sucedido.
Con Blanche fuera de aquella sala de estar, poco a poco parecía que los Learmonth también tenían intención de dar por finalizado el día tan caótico que habían tenido casi como todos los demas presentes que aun se encontraban en la habitación con ellos. Roland en particular estaba bastante mas apagado que antes, posiblemente debido a todo lo que había pasado, ademas de su estado de ebriedad que aunque había bajado, no se debía de olvidar.
—Seguramente si su compañero tiene tan buenas opiniones señor Palmer, estara seguro en alguna zona... Y no se preocupe por el pobre de Nisbet, todos vimos lo que sucedió, era inevitable ¿No?— El señor Roland comentó nostalgico, al menos él a comparación del vigilante no estaba culpando de todos sus males al grupo y era al menos una buena señal, posterior a estas palabras el hombre se levantó de su asiento, tomando a lo que para él era su hija en brazos —Bueno señores, si nos disculpan, a nuestra niña se le pasó la hora de dormir ¡Y por mucho! Quedan en su casa... por favor no se preocupen por nada y esperemos que pronto esta tormenta se calme— Comentó con tranquilidad y como si fuera un acto demente, el hombre terminó por levantar la mano de la propia muñeca, haciendo como si se estuviera despidiendo y por supuesto, Jettie fue la primera en corresponder ese gesto ¿Estaban en sus cinco sentidos en verdad?
Sin embargo, antes de retirarse se quedó mirando al señor Dexter, el guardabosques que había comentado respecto a ver el exterior desde la ventana —¿Le da miedo la tormenta señor Dexter?— Estas palabras salieron de repente de Roland, con un tono nada parecido al suyo y mas bien, como si su voz hubiera sido cambiada por la de alguna entidad oscura, depresiva y sin duda distorcionada, sin embargo solo fue por ese breve segundo, antes de que el hombre siguiera caminando como si no hubiera dicho nada en lo absoluto —Bueno, solo dejaré a Pennelope en su cuarto y vendré a ver si se les ofrece algo mas— Comentó una vez mas, como si no hubiera dicho nada anteriormente.
El guardabosques no tuvo muchos problemas en encontrar algunos retratos de la familia, colgados alrededor de la habitación en donde se encontraba, aunque en todos era lo mismo; su estado estaba igual de mal que la casa misma y por supuesto, Pennelope se veía hermosa y delicada como cualquier niña de su edad, llena de vida y claramente, una niña de carne y hueso sin lugar a dudas ¿Era posible que acaso el trauma de ambos padres fuera tal, que incluso podría sobreescribir la imagen de su verdadera hija? Claro que seguramente Russell tendría una respuesta mas certera al respecto, por el momento solo quedaba divagar.
Aunque el ojo de Dexter no solo llegó a ver aquellos retratos de la familia Learmonth evidentemente, sino que algunas de las pinturas religiosas que había en la sala también, algunos eran lo que cualquiera podría esperar de una familia tan fanática, sin embargo uno en particular podía llamar la atención de cualquiera, una pintura retorcida y aparentemente desenfocada, se podía apreciar una especie de leopardo, completamente distorcionado y dando la apariencia de un hombre humano, de forma bizarra como si quisiera el leopardo mismo transformarse en un hombre de verdad, junto a este cuadro, parecía haber un pequeño pedazo de papel, sutilmente sujeto detrás de la misma pintura. ¿Que sería aquello? Seguramente era peligroso intentar verlo con ambos padres en aquella habitación
Para recuperar el pequeño papel que encontraste, no se requiere tirada, eso si, no pueden verte los padres asi que sera mejor esperar... O podrías intentar suertes con una tirada de sigilo ;))
Para una tirada tan peligrosa, se utilizaría el atributo de Agilidad y a una dificultad de 11+ Recuerda que la forma de narrar las acciones, las capacidades de Dexter pueden influir en bonificaciones para la tirada. Pero es una tirada opcional :3
Blanche no tardó mucho en salir al pasillo que conectaba hacía el baño principal de la casa, asi como a las escaleras que llevaban al segundo piso y donde seguramente se encontraban también las habitaciones de invitados.
Sin embargo también se podía optar por seguir el pasillo, el cual parecía llegar hasta una segunda sala con habitaciones adjuntas, posiblemente almacenes, tesorerias y demas, lo que cualquier granja respetable tendría que tener para llevar un buen seguimiento de las cosechas evidentemente. Aunque con esto se dejaba ver lo grande que aquella casa era en realidad, algo extraño considerando que desde fuera de la propiedad no parecía que aquella casa maltratada tuviera tales dimensiones en realidad.
Por supuesto tanto el señor Russell como la detective se encontraría en el pasillo, este último parecía haber tenido poco tiempo desde que salió del baño y se miraba claramente mas relajado y tranquilo a como habia entrado despues de los acontecimientos con el vigilante muerto.
Ahora ambos tenian libertad dentro de la casa, aunque en cualquier momento los dueños podrían ir hacía sus respectivas habitaciones, considerando la hora que debían tener encima en esos momentos.
¡Listo! No olviden mencionar si se mueven a alguna zona nueva y recuerden el uso de tiradas para investigar ;]
La madera del suelo de la casa crujía tras los pasos de Dexter. De fondo, escuchaba la conversación de los padres con su compañero Gregory sin prestando atención. Conocía a sus compañeros y sabía que de una conversación que parecía meramente trivial, podían sonsacar información más que valiosa.
¿Simples bromas de niños?, pensó tras el comentario de aquella mujer. ¿Qué niño haría una broma así?
Caminó a una zona donde se podían observar cuadros y retratos. Estos estaban deteriorados, en perfecta sintonía que el resto de la casa. Pero en uno de ellos encontró lo que buscaba, haciéndole acercar su rostro notando el polvo que en él reposaba. En el retrato se podía observar una niña sonriente que posaba perfectamente, y lo más importante, una niña de carne y hueso.
Siguió caminando observando el resto de cuadros que colgaban de la pared, pasando su vista rápidamente por aquellos que no tenían nada en especial. Pero algo le hizo detenerse en uno en especial. Aquella abominación le hizo sentir un escalofrío por todo su cuerpo.
¿Qué narices es eso?, se preguntó observando algo que le llamó le atención.
Un pedazo de papel sobresalía sujeto detrás de este. Alargó su mano para ver de que se trataba cuando escuchó la pregunta del señor Learmonth, haciendo retroceder sus intenciones. El hombre de la casa no recibió respuesta tras su pregunta, estaba claro que el guardabosques no se sentía cómodo los días de tormenta. Tras aquella tentativa, decidió caminar esperando otra oportunidad para ver que era ese papel y, acercándose a una de las ventanas, esperaría el momento que estuvieran más tranquilos para comentar a sus compañeros lo que había visto.
— Acuesten a... a su hija, estará cansada de... bueno... por lo todo lo que vivió estas últimas horas — intentó seguirles el rollo. — No se preocupen por nosotros, yo esperaré aquí tras esta ventana un rato y subiré a mi habitación — dijo siguiendo los pasos de Blanche. — Gregory, ¿usted que hará?
- Desde luego que son un encanto. - Respondí a la mujer, con aquella frase sobre que " Esos humanos tan pequeñines son capaces de aniquilar a cualquier adulto en cuestión de días si se les descuida" de la cabeza. - Esos humanos. - Pensé para mí, como si ella no lo fuese y la forma de usar el resto de la frase y componerla. No me gustó nada en absoluto.
Pero lo que más le impresionó fue sentir ese relámpago al tiempo que la mujer supuestamente nombraba a su hijo, sintiendo un nudo en el estómago en ese momento, entrando en su cabeza la loca idea de que a su hijo le podría pasar algo ahora que no estaba a su lado. - Es feliz y nos llevamos muy bien todos. De hecho estoy deseando volver a casa para abrazar a mi familia. Esta experiencia y encontrar a su hija me hicieron sentir añoranza por los míos.
Era curioso, siempre les había detestado. Al mocoso, llorón y cagón y la charlatana de su madre, pero ahora, ahora tenía ganas de estar con ellos y no separarme de su lado.
- ¡Pennelope! Que nombre tan hermoso y sí, se la ve muy bien para su edad. - Continué siguiéndoles la corriente hasta que Blanche decidió retirarse. - Los críos y sus bromas... la verdad es que nos asustamos un poco al llegar con tanto cartel, pero ya nos quedamos más tranquilos, ¿verdad señor Collins? - Y esa religión saltó de nuevo en la conversación. ¿Serían todos iguales a ese matrimonio o ellos eran la excepción y por eso vivían marginados y el equipo de rescate solo dio un paseo por ahí cansados de buscar una ridícula muñeca?
Cuando el marido se despidió y cogió a la muñeca y levantó el brazo como si esta dijese adios, vi a su madre despedirse e hice lo mismo. - Adios Pennelope, que descanses. - Le dije a la muñeca para luego sentir como mi pelo se erizaba al escuchar al hombre preguntarle de aquella manera si le daba miedo la tormenta. La verdad era que había dejado a Dexter de lado para sacar toda la información posible de aquella pareja y la verdad era que sí, tenía ganas de retirarme y descansar. Cuanto antes amaneciese antes volveríamos a Boston y si quería que pasase pronto la noche, lo mejor era dormir.
- Pues... esperaré que nuestra compañera salga del baño, para asearme un poco antes de retirarme a descansar. El viaje, la búsqueda y el madrugón de esta mañana, me están pasando factura. Mientras, me terminaré esta deliciosa tila. - Que sabía a rayos, pero no iba a ser tan descortés.
Lejos de todo el desastre mental que tenía, el alienista sintió que había recuperado un poco la compostura y decidió salir de aquel baño para comenzar a explorar. Escuchó a lo lejos que Gregori lo llamaba, pero no le hizo caso ya que en ese instante dos cuestiones eran más importantes: la presencia de Blanche y ese largo pasillo que lo había tentado en demasía, al punto de que estaba más que dispuesto a explorar un poco la casa mientras sus dueños estaban entretenidos con sus compañeros.
Por esa razón es que al cruzarse con la mujer, le sonrió de forma muchísimo más relajada y la observó detenidamente por unos cuantos segundos, que en verdad parecieron eternos. Hasta que rompió ese silencio debido a que el mismo George no lo toleraba, y quería enterarse de como estaba todo con aquellas personas luego de lo sucedido. Él se había agobiado, entró en una crisis que lo tuvo un buen rato bajo una presión que lo podía volver loco si no lo controlaba y por ello la ausencia, aunque como todo, era de fácil volver mientras tenga su dosis de opio encima.
—Blanche. ¿Alguna novedad? ¿Qué tal todo?
La mujer de la casa estaba escuchando las palabras del doctor Gregory encantada, desde la mención de la familia del hombre hasta la respuesta respecto al nombre de su hija (Ahora aquella muñeca) y de las travesuras de los niños que ella misma había comentado —¡Le entiendo perfectamente buen señor! Después de todo la familia es un núcleo ¿No cree? Extrañarles es lo normal, cielos tan solo es cosa de mirarnos a nosotros y el infierno que pasamos por... Nuestra maravillosa hija— Comentó mientras miraba a la muñeca de porcelana que estaba en esos momentos siendo transportada por el hombre de la casa. El señor Roland paso a un lado de ella, para asi poder desaparecer por el pasillo que conectaba la sala con el resto de habitaciónes, no sin antes dejar que Jettie le acariciara la mano a lo que era su "hija" para ellos. —Aunque claro, el señor que mora en lo alto les puso a ustedes para ayudarnos, ahora estoy segura que quiere que puedan tener un buen viaje... Claro, tan pronto pase esta tormenta y descansen un poco por supuesto—Terminó de decir, asintiendo a sus propias palabras un par de veces mientras miraba hacía una de las ventanas.
En cuanto Gregory comentó lo de ir al baño antes de retirarse a descansar, la mujer exclamó en sorpresa de un momento a otro, chasqueando sus dedos de forma suave y baja, un gesto claramente solo para ella y seguramente para indicar lo despistada que había sido en esos momentos por alguna razón que solo ella podía saber, aunque claro que no tardó mucho en externar el despite a los invitados que aun quedaban en la sala en esos momentos. —¡Cielo santo! Si por un momento me había olvidado de preparar sus habitaciónes, tan tonta puedo ser ¿Cierto? Por favor, tomense su tiempo para usar el baño.— Y con esto, la mujer que no habia perdido aquella compostura angelical dio media vuelta, caminando fuera de la vista de los dos hombres que estaban allí.
Claramente la mujer tenia que apresurarse para preparar todo en caso de que los invitados fueran a descansar, el aseo de la sala y la cocina vendría despues.
Con la señora Jettie saliendo de la escena, ambos hombres, el médico y el guardabosques que integraban aquel equipo de rescate por fin pudieron quedar solos y en silencio. Fuera de todo aquel espectaculo bizarro de una pareja tratando como su hija a una muñeca, cualquiera podría esperar que el ambiente se normalizara al menos un poco, sin embargo en esos momentos era mas evidente la furia con la que la tormenta azotaba la región en la que se encontraban, asi como lo maltrecha y sombría que era la casa en general.
Al menos en esos instantes ambos hombres podían sentirse mas tranquilos y con mayor libertad de descansar despues de todo el caos que habían experimentado.
Sin embargo no tardó mucho para hacerse todavía mas evidente que todo el caso de Pennelope era en verdad raro y sin dudas, apuntaba a un caso todavía mayor, después de todo el jefe de ambos, el señor Green si que habia presentado el caso correctamente y la pequeña hija de los Learmonth no había sido una muñeca solamente ¿Cierto?.
Sea como fuera, de un momento a otro un fuerte relampago cayó del cielo, dejando a la vista que fuera de la casa, justo frente a una de las ventanas, un enorme cuervo se hallaba picoteando como si buscara una forma de entrar y cubrirse de la tempestad, aunque su cuerpo milagrosamente parecía estar justo al limite para no quedar a la merced de la lluvia. El animal de afuera era de forma bizarra, un recuerdo bastante grande de todo lo que habían experimentado hasta el momento, y de cierta manera, hasta un indicativo de que aun tenían toda la madrugada por delante.
¡Lista la actualización! Un poco pequeña pero ahora si que si pueden usar la libertad completa de moverse por la casa, investigar o retirarse a sus habitaciónes. <3
Se había levantado con una sonrisa muy tensa y había ido al pasillo principal, en realidad no tenía ninguna intención de usar el baño, quería investigar más y encontrar a George, quien la tenía bastante preocupada. Además quería alejarse de toda la locura que para ella estaba sucediendo en la sala.
Al observar el pasillo, logró por fin ver al alienista salir del baño. La enorme sonrisa aliviada con que le respondió la del hombre, debió notarse a leguas.
—No sabe lo feliz que me hace que esté bien — le dijo al acercarse, observando su rostro para ver si no tenía algún problema visible. —Algo muy extraño está sucediendo en esta casa — comenzó, recordando que el hombre no sabía nada luego de haber entrado al lugar. —Nuestros anfitriones han comenzado han comenzado a tratar a la muñeca que encontré en el pantano como si fuera su hija, y Dexter y Gregory juran que la vieron moverse también — negó con la cabeza incrédula, no entendía nada, realmente esperaba que fuera algún tipo de histeria colectiva. —Necesitaba ver que usted estaba bien — le aclaró entonces —¿Está mejor? — porque al pobre hombre no le había sentado nada bien la muerte del ayudante del pueblo.
Con eso, miró alrededor al enorme pasillo y luego atrás, sopesando qué hacer, tenían algo de tiempo. —Acompáñeme, vamos a dar un vistazo — le dijo por lo bajo, haciéndole señas hacia las puertas más adelante, no podían quedarse con los brazos cruzados e ir a dormir simplemente, de hecho, temía ese momento, dudaba que lograría en algún momento conciliar el sueño esa noche.
Ahora que ambos, George y Blanche estaban juntos en aquel largo pasillo que conectaba la sala principal de los Learmonth con el resto de la decrepita casa, se podían dar ambos cuenta de que la tormenta que había fuera seguía rugiendo con furia, asi como el pasillo en el que se encontraban de cierto modo daba la sensación de que no importara cuanto caminaras hacía delante, jamás terminaria, tal vez era solamente un efecto visual bizarro, provocado por lo lúgubre que se miraba todo, las paredes se encontraban adornadas con cuadros llenos de polvo y de singular contenido, en su mayoria eran religiosos aunque en uno de ellos se podía apreciar lo que era la casa en la que se encontraban en esos momentos, durante sus momentos de gloria y con cosechas maravillosas a su alrededor.
Por supuesto ahora que Blanche se había encontrado con el alienista, era importante poder ponerle en situación de todo lo que ella había estado compartiendo junto con la pareja de granjeros, aunque también la detective no dudo en avanzar para explorar las demás habitaciones que tenian a su disposición, era ello o ir a la planta superior para intentar dormir en aquel arruinado y viejo lugar. Tan solo era cuestión de avanzar unos pasos mas allá de donde se encontraban las escaleras, para poder llegar a esa segunda sala que se podía ver tan pronto entrar en ella, que se había convertido en alguna especie de almacén pues cajas llenas de ropa vieja, libros llenos de moho y toda clase de objetos materiales sin utilizar se encontraban amontonados por todas partes.
Asi mismo, tenían un par de habitaciones que posiblemente se trataran del almacén para las cosechas (Cuando llegaron a haber al menos) y la sala de la tesoreria donde muy seguramente el señor Roland solía pasar el tiempo llevando las cuentas y los inventarios de todo lo que se cosechara en las diferentes temporadas. De igual forma era fácil observar una puerta extra que daba al exterior de la casa, justo hacía la zona donde el granero se encontraba y aunque bastaba con avanzar tan solo unos cuantos metros para alcanzarlo desde allí, la tormenta que estaba fuera era un gran (Aunque no imposible) impedimento.
¡Lista actualización! <3
Mayormente de descripción, recuerden que pueden hacer sus tiradas respectivas de percepción si quieren analizar los alrededores de la sala en la que estan o en alguna de las habitaciónes que tienen también a la vista.
Si quieren pasar hacía el granero, primero tendrían que superar una tirada de agilidad con dificultad 8+ (10+ en el caso de George por su fobia) en caso de superarla pueden narrar como llegan al granero corriendo entre la tormenta.
Suerte <33
Dexter escuchaba en silencio la pequeña conversación entre la mujer de la casa, la señora Learmonth, y señor Gregory. A diferencia de su colega, el guardabosques no podía seguir el rollo de todo lo que estaba sucediendo allí dentro, era un tipo directo y algo tosco de maneras, que no sabía bailar el agua o simplemente seguir una mentira tan fragante.
Lanzó un fuerte suspiro cuando vio que el matrimonio junto aquella muñeca desaparecían del salón dejando a los dos amigos solos. Lanzó una fugaz mirada dirección para cerciorarse que se habían marchado y se acercó de nuevo a aquel cuadro tan extraño que tenía aquel pequeño pedazo de papel, que ahora podía recoger sin las miradas indiscretas del matrimonio Learmonth.
Volvió a mirar el cuadro antes de ver que era aquel pedazo de papel mientras llamaba al Gregory.
— Hay cuadros con la niña de carne y hueso… — señaló uno de los deteriorados cuadros en la que se veía a la familia que había visto anteriormente. — Nada de muñecas… Y luego está la forma de hablar de los padres refiriéndose a su muñeca. “El infierno que pasamos por…” — repitió las palabras que acababa de decir la madre. — ¿Qué carajos está pasando, amigo? ¿Dónde está la niña? Y donde mierdas está Cornelius... — maldijo al no poder salir a buscarle.
Sus ojos no se habían apartado del cuadro que tenía justo en frente sin poder apreciar los movimientos del doctor.
— Y luego está esta… esta mierda — dijo sin quitar el ojo al cuadro. — Parece un leopardo distorsionado, transformándose en un hombre de verdad, totalmente repulsivo… — y en aquel momento estiró su mano para recoger el trozo de papel que tanto había llamado la atención a Dexter.
En aquel momento un relámpago hizo que el fornido guardabosques diera un salto para seguidamente sentir un pequeño escalofrío recorrer su espalda. Instintivamente desvió la mirada a la ventana para ver aquel animal intentando entrar en el salón. — Tenemos que encontrar a Cornelius y salir de esta locura…
Intenté describir el cuadro anterior con las palabras de Dexter xD
No pudo evitar el alzar una ceja cuando Blanche le dijo aquello, un tanto sorprendido por la preocupación de su compañera de trabajo y se dijo así mismo que no sea tan imprudente en el hecho de dejarse llevar por ello para tener un avance con la mujer, más aún cuando se encontraban en un lugar que te podía hacer perder la cabeza. Así que bajo esa premisa se mantuvo amable, sonriendo con un poco más de distensión gracias al opio que tenía encima.
—Tranquila, estaba lidiando con una sensación—confesó sincero—. Necesitaba apagar la mente un breve instante y ya estoy de nuevo, gracias por preocuparte. Me agrada.
Y allí cayendo en su propia trampa, cuando se lo tenía jurado de que no. No obstante la información que le ofrecía era la mar de interesante y se quedó acariciando su barba un tanto pensativo. En apariencia George estaba un poco más informal, camisa desabrochada unos botones, la corbata muchísimo más abajo y el chaleco totalmente desprendido. Lo que sea que hizo en el baño, debió haber sido como mínimo sofocante acorde a la apariencia del alienista.
Más allá de esto, respondió:
—Vaya, actúan muy raro. Esto de la muñeca, incluso él tenía actitudes raras... No sé si ya estamos ante una alucinación colectiva o la sugestión misma, pero hay que tener cuidado—dijo y la miró a los ojos ante esa pregunta—. Estoy bien, en serio. ¿Cómo está?
Tentado estuvo de acercarse más pero se contuvo, era mejor no caer en el magnetismo de una mujer por el respeto que le tenía a su compañera de trabajo. Después asintió conforme y rápido comenzaron a caminar por esos pasillos que daban la impresión de ser infinitos. Pero al ver que algunas puertas estaban abiertas, no dudó en invitar a Blanche para que juntos ingresen al almacén donde el paso del tiempo vestía de polvo a cada objeto guardado.
Motivo: Percepción
Tirada: 2d6
Resultado: 8(+2)=10 [6, 2]
No, sigamos por las habitaciones. 2da ahora.
Ante su respuesta se le quedó mirando un momento antes de que comenzaran a caminar hacia el almacén, el lugar donde el hombre junto a ella había decidido al final que entrarían primero. El hombre tenía un aspecto desaliñado, como si hubiera luchado en aquel baño con algo fuerte. Blanche se preguntaba si todos iban a terminar locos luego de allí, en su línea de trabajo había visto cosas bastante malas, pero no todos allí estaban preparados para eso y ella misma estaba siendo afectada por algunas cosas.
—Yo estoy bien, me afectó la muerte que vimos tan cerca, pero en este momento necesito mantenerme en movimiento si no quiero pensar demasiado en ello, por eso bueno, investiguemos — respondió al final, señalando alrededor. Notó que había un candelabro encendido casi moribundo cerca y lo tomó con cuidado de no quemarse, para comenzar a ver alrededor, a ver si encontraban algo en concreto. Sinceramente, ella quería intentar revisar el granero, pero era algo que no sabía si podrían hacer sin que el resto se diera cuenta.
—¿Tiene alguna teoría de lo que está sucediendo aquí?
Motivo: Persepción
Tirada: 2d6
Resultado: 7(+1)=8 [4, 3]
Cuando ambos nos quedamos solos, respiré tranquilo. Aquella manera de tratar a la muñeca... ni a mi hijo le había tratado así nunca. Era cuanto menos desesperante.
Vi a Dexter comprobar que ambos se habían ido y me acerqué a mirar las fotos que me indicaba. No había muñeca alguna, sino una niña real. - Lástima que el doctor Russell no esté aquí ahora, podría conformarnos que esta familia pasó por un verdadero trauma hace tiempo, perdiendo a su hija y adoptando a esa muñeca como tal, dándole la vida que su pequeña perdió.
La tormenta amenzaba con estar allí toda la noche y fui mirando los cuadros y fotos de la sala conforme avanzaba con Dexter, mirando aquel que describió como un leopardo distorsionado con especial interés.
En ese momento un relámpago sonó cercano y sentí como mi corazón daba un vuelco. Al mirar por la ventana vi al cuervo.
- Cuervos. - Le dije a Dexter. - Vi tres cuervos al llegar al lugar. Parecían observarnos. No creo que sea buena idea salir con esas aves ahí fuera. No es que las tema, es que algo me dice que no nos pasará nada bueno si nos topamos con ellas. - Y vi la nota en su mano.
- ¿Qué dice? - Le pregunté con curiosidad antes de mirar por la puerta, por si venían los dueños de la casa.
Motivo: Observar
Tirada: 2d6
Resultado: 8(+1)=9 [6, 2]
7 y 3 desglosados.
—No pensar, de alguna manera es lo que sirve en este lugar—dijo al mirar sus ojos—. No quiero caer en la sugestión, pero hay eventos que desde la razón no soy capaz de explicar. No hay ciencia ante ello, aún así algo me dice que estos padres han ofrecido a su hija para algún ritual. No sé, una secta de por medio.
Tras soltar la sospecha, desvió la mirada hacia el pasillo para pensar un poco más sobre su conclusión.
—¿Usted qué opina?
Ahora que la pareja Learmonth se había ido de aquella habitación, ambos hombres que se encontraban allí presentes pudieron respirar un poco mas tranquilos que antes sin embargo, tampoco había forma de que bajarán la guardía sin mas, después de todo el clima que había afuera de aquella casa, acompañado con las constantes situaciones que parecían vivirse dentro de aquellas paredes causaban un constante estrés y nerviosismo a cada minuto que pasaba, por supuesto que era importante controlarse en esos instantes, al menos lo mejor posible pues como ya había apuntado Gregory, no había forma que pudieran irse sin más de aquel lugar, quedando tan solo la opción de aguantar y esperar con deseo a que la mañana llegara.
Con el guardabosques en posesión de aquel trozo de papel que había logrado recuperar del cuadro tan extraño del leopardo, ahora ambos hombres tenían al alcance lo que este decía. Si bien era un papel bastante arrugado, la sopresa era que se trataba de un pedazo no tan viejo de pergamino, en él estaba escrito un mensaje en forma de carta, la letra no solo era exacta y bastante limpia, sino que estaba escrita con una cursiva impresionante, nada que un simple granjero (En su mayoría analfabetas) podría tener de la noche a la mañana. El texto se podía leer sin embargo sin bastantes complicaciones:

Era claro que se trataba de un rezo de parte de Jettie hacía seguramente una figura religiosa, una que no concordaba precisamente con las enseñanzas basicas del cristianismo y aunque parecía ser algún llamado desesperado de una creyente para que sus oraciones fueran contestadas, el texto que ambos podían leer daba de primera instancia muy mal augurio, como si algo les dijera a ambos hombres que aquello era mas de lo que se podía ver. ¿Acaso Ose era aquel que estaba en el cuadro que tenían en frente? De ser asi sin duda no era ningún santo o dios que fuera habitual para la mayoria de creyentes, pero tal vez si hacían memoria podrían recordar algo que les diera mas pistas al respecto, aunque en esos momentos ahora tenían un indicativo mas para tener sus alertas bien encendidas.
Si quisieran intentar suerte, pueden lanzar una tirada de conocimiento (Religión) con dificultad 10+ para intentar reconocer la imagen del Leopardo.
Gregory para esta tirada tus atributos en conocimiento no se podrían contar, pues no es tu campo de estudios.