Partida Rol por web

Rodarán Cabezas (HLdCn)

Capítulo 8: Camino de no retorno

Cargando editor
05/09/2014, 00:55
Alcalde William Hardwicke

-Emma Van Garret, ha sido usted acusada de brujería. La joven se levantó de la silla y dio un paso adelante. Su mirada se quedó fija sobre el alcalde. Una noble forastera, desconocida por muchos de los presentes... que casualidad que apareciera en nuestra aldea un día antes de que fuera robada la calavera. ¿Creía que podría engañarnos tan fácilmente?. Negó con la cabeza. Usted no vino a Sleepy Hollow a conocer a un muchacho interesado en casarse con vos, vino a matarnos a todos. Cada vez quedan menos inocentes en pie. No podemos dejar que el mal se reproduzca. Por el poder que me otorga el estado de Nueva York, la condeno a morir en la hoguera. Todos guardaban silencio. -Quemada viva… El alcalde no conservaba una pizca de humanidad. Los hombres de Webb vigilaban fieles la entrada principal. Se abalanzaron sobre la chica para inmovilizarla con una cuerda que ataron a sus muñecas. Antes de llevarla hacia un lugar apartado del bosque para quemarla viva, la acusada volvió la cabeza para dirigirse por última vez a los aldeanos. –Nadie saldrá vivo de aquí por culpa del señor Hardwicke. Dicho esto hizo una reverencia y sonrió levemente. Quémenla hasta que solo queden cenizas. Sentenció el alcalde.

 

 

Pero, nuevamente el destino o dios os daba una de cal y otra de arena, una muerte y un milagro. Todos pudisteis ver como Rosemary exhalaba su último aliento en la horca. Durante el juicio, Igor el sepulturero se había acercado al laboratorio de los doctores para no perder de vista el cadáver. Un movimiento involuntario de su rodilla derecha fue suficiente para que el viejo loco creyera que seguía viva. Cogió a la pequeña en brazos y la llevó hasta la casa de la tabernera. Ella era la única que podía ayudarla. Rosemary estaba intentando volver a la vida, estaba convencido de ello. La dejó reposando sobre la cama de Abbie. Parecía mentira, estaba pálida y morada pero seguía siendo igual de hermosa. Quien lo diría, ¿una bruja?, tan indefensa, después de todo solo era una chiquilla. Igor corrió todo lo que pudo hasta llegar a la mansión del alcalde. Tenia que dar el aviso lo antes posible. Entró gritando a pleno pulmón: ¡Está viva!. Ha movido la pierna, lo he visto con mis propios ojos. El alma de Rosemary quiere volver pero no puede hacerlo sola, te necesita Abbie. Tras santiguarse, fue el mismo alcalde quien se dirigió a la joven para cogerla de las manos y pedirle que utilizara su gracia. Dijo que era capaz de realizar milagros, ¿a qué está esperando?*.

 

Notas de juego

*Es un poco complicado que Abbie reviva a Rosemary estando en la mansión del alcalde. Vamos a dejar que vaya a su casa y haga lo que tenga que hacer. Los demás permanecerán quietos hasta que vuelvan para dar las explicaciones oportunas.

Este turno va a durar dos días, como ya os he dicho en el aviso de hoy. Las votaciones durarán tres dias, de este modo agilizaremos la partida.

Cargando editor
05/09/2014, 01:44
Muerto Isaac Pope

-Me encant...

Isaac iba a contestarle a Abbie cuando Igor entró gritando. Entonces miro a Abbie apenado.

-Parece  que... tienes otros planes...

Pope se dejó caer, sentándose en una silla tras él.

Cargando editor
05/09/2014, 02:03
Abigail "Abbie" Irving

Llegó el momento del juicio y Abbie permaneció sentada en la silla que había ocupada en los días anteriores, con la mirada alta y las manos cruzadas sobre su regazo. No le sorprendió el veredicto, pero sí la sentencia. Los castigos que imponía el alcalde le parecían cada vez más crudos pues si había algo peor que morir asfixiado en la horca, ser quemado hasta la muerte debía sin duda serlo. Sintió una punzada de culpabilidad, ya que su voto había sido uno de los que habían condenado a esa joven a un final tan drástico y no pudo evitar una mirada reprobatoria. Abbie pensaba que las ejecuciones deberían realizarse de la forma menos dolorosa y más rápida posible. Al menos desde el primer día ya no se esperaba su presencia en las ejecuciones y podría ahorrarse el espectáculo.

En cuanto vio entrar al enterrador alterado y hablando de Rosemary supo que había llegado el momento y se puso en pie, con los ojos llenos de esperanza. Y cuando el alcalde tomó sus manos no llegó a pensar en que había sido el mismo hombre que las había condenado el que ahora le pedía que se apresurase, pues sentía su mente tranquila y su corazón latía con fuerza. Asintió y, con una mano en el pecho y la otra recogiendo el vuelo de su falda, salió apresuradamente de la casa del alcalde, para correr lo más rápido que podía hacia la suya propia. 

Llegó allí con la respiración agitada y las mejillas sonrojadas por la carrera y enseguida se dirigió a la cama donde la pequeña Kenway reposaba. Tomó aire lentamente y se sentó a su lado, poniendo una mano sobre el pecho de la pequeña y manteniendo la otra en el suyo propio. Empezó a murmurar en voz baja una oración con los ojos cerrados.

La luz que se había iluminado en el pecho de Abbie ese amanecer empezó a palpitar de nuevo, tímido al principio, pero más firme a cada segundo que pasaba. Se extendió por sus venas, empalideciendo e iluminando su piel, y al llegar a sus dedos se detuvo tan sólo un instante antes de extenderse también hacia el pecho de Rosemary. Pronto la pequeña empezó a brillar con la luz de Abbie, hasta que ambas quedaron envueltas en un aura blanca y luminosa que traía el día a una habitación apenas iluminada con los tenues rayos del ocaso.

Y si Abbie había vuelto a respirar con el primer rayo de sol, Rosemary lo hizo con el último, mientras los cuerpos de las dos empezaron a apagarse despacio, latido a latido. 

Una sonrisa suave asomó a los labios de la joven al abrir los ojos y contemplar a la pequeña, todavía con los últimos restos de luz palpitando en su piel y abrió sus brazos, esperando a que Rosemary empezase a respirar de nuevo para estrecharla entre ellos. - Ya estás aquí, querida. La pesadilla ha terminado. - Susurró en su oído, dejando que los cabellos pelirrojos de ambas se entremezclasen.

Había pasado menos de media hora cuando las dos se encaminaron de nuevo hacia la casa del alcalde. La joven caminaba a buen paso, pues la noche había caído y temía que el jinete las sorprendiera en algún recodo. Abbie entró en la sala con su brazo rodeando los hombros de Rosemary y un paquete envuelto en una tela en la otra mano, con los ojos brillantes y una sonrisa que parecía haberse instalado de forma permanente en su rostro. Al llegar allí la soltó y miró al alcalde. - Aquí tiene su milagro, señor Hardwicke.

Se acercó entonces a Isaac P y con una sonrisa le tendió el paquete en el que el muchacho pudo encontrar medio bizcocho de naranja y algunos pedazos de queso. 

Cargando editor
05/09/2014, 13:14
Muerto Isaac Oaks

Isaac se quedó helado al escuchar la sentencia, iba a ser quedada viva, ella, Emma. La única persona que le faltaba por conocer y a la cual le debía un baile. Una vez más Isaac no cumplió su promesa y sin saber si por falta de sueño o por verdadera tristeza Isaac empezó a recordar a todos y cada uno de los difuntos, para acabar con los ojos rojos y humedos.

-Aún te debía ese baile...- Murmuró Isaac sentado y con las manos entrelazadas sobre sus rodillas echado hacia delante.

De pronto entró Abbie con la pequeña Rosemary a su lado "¿Por qué una verdadera bruja tiene derecho al perdón y la resurrección y una pobre extranjera no? Más le vale a Abbie no tener una falsa intención"

-¿Que hace ella aquí? Confesó ser una culpable...- Isaac nunca fue creyente pero los acontecimientos que hace poco habían ocurrido empezaban a llegar a la conclusión de que si que podría haber alguna fuerza diferente a las fuerzas que por su profesión conocía. Lo único de lo que estaba seguro de que si esto seguía así sería el mismo quien se quitaría la vida por no poder aguantar la situación.

Cargando editor
06/09/2014, 00:09
Rosemary Kenway

Se queda mirando el atardecer desde una ventana. Entonces se levanta, hace una reverencia a los presentes que estaban con ella. Cierra los ojos y momentos después nota la luz de Abbie, como la está llamando. Una bocanada de aire que llena sus pulmones le hace abrir los ojos de par en par, tose ligeramente y respira profundamente. Se sienta en la cama y mira a su al rededor, algo desconcertada al principio, pero cuando su mirada se cruza con la de Abbie, se tranquiliza y le sonríe. La abraza fuertemente. Se separa un poco, la mira y niega con la cabeza.

-No... No ha terminado...

Cuando llegan a casa del alcalde, no puede evitar resguardarse todo el rato en los brazos de Abbie. Allí todos la miran con odio y rencor. Mira fijamente a cada uno de ellos. Suspira y se separa un poco de Abbie, mira a Chester.

-Abbie me ha... me ha contado, mientras veníamos hacia aquí, que está noche me investigará. Se que hacerlo le dejará más tranquilo, pero yo le digo que no lo haga, no vale la pena. Sabe que he sido... bruja... Ahora no lo soy, pero no sabe si las pruebas que consiga de mi, aún sigan dando las pruebas antiguas... Estoy purificada, aunque no lo crea, no quiero matarle, ni a usted, ni a nadie. -le mira fijamente- Me encantaría, pero no puedo decirle quienes eran, o son los brujos. Si ahora se lo dijera, está misma noche me matarían a mi. Ya estoy demasiado indefensa estando viva, pues en cualquier momento podría decir sus nombres... Por eso le digo... No sabe cuantos días le quedan vivo, pues estoy segura que el jinete volverá a intentar matarle... Por eso mismo... le pido, por favor, no lo malgaste conmigo, e investigue a quien de verdad es culpable.

Sabe que no va a servir de mucho, pero al menos lo ha intentado. Se acerca de nuevo a Abbie y le coge de la mano, volviendo a mirar a los presentes.

 

Cargando editor
06/09/2014, 16:51
Muerta Lucretzia Andersen

Ya estaba presente cuando la pequeña irrumpió en la sala, y a diferencia de los demás Lucretzia no se sorprendió en lo absoluto, la observó y escuchó al igual que lo hizo con la otra pelirroja, que ha estas alturas ya casi le aburría, siempre había sido "peculiar" pero estaba llegando a un punto casi inimaginable.

Miró a Oaks y suprimió una carcajada ante su exclamación de asombro - Acaso no han vuelto ya tres personas contando a la pequeña de la muerte, doctor Oaks? - pregunto con tranquilidad - Que hace esta mas..increíble que las demás? sobretodo teniendo en cuenta que Abigail, revivida también por si  hemos olvidado , lo había anunciado ya?

Se tomó unos minutos llena de calma y tranquilidad, no tenía intención de perder los papeles nuevamente - Y aunque, a diferencia de algunos presentes la vuelta de la señorita Kenway, no me hace demasiada ilusión, espero que lo entendáis pequeña, pero visto el daño que habéis causado, creo que lo podéis entender - dijo mirando a la joven - tiene razón en que es una enorme perdida de tiempo investigarla a ella.

Se acomodo en el asiento , y aunque sabía que lo que iba a decir podría llevarla a la muerte, cosa que tampoco le importaba ya demasiado prosiguió - Es a nuestro querido Doctor Petrus a quien debéis investigar Señor Chester,,a el y solo a el, ya que como su amigo y miembro del aquelarre, el señor James Hancock a confesado en un ataque de pánico, es nuestro respetado medico quien nos falta para erradicar este mal.