El luchador no dedicó palabra alguna al evento. Simplemente se lanzó al combate con toda su furia y energía. El hombre de la cara pintada se lanzó con el escudo delante y espada en alto. En un momento dado, esta, simplemente desapareció con un brillo que se dirigía a uno de aquellos animales. Le lanzó el mandoblazo con tanta saña, que seguro si hubiese sido un hombre lo habría partido por la mitad... siempre y cuando impacte en él.
Zayn gruñía levemente, porque apretaba los dientes con fuerza. Era el mero hecho de concentrarse tanto en el combate que se dejaba llevar por este mismo. Por la vorágine sangrienta de la lucha cuerpo a cuerpo. Del sudor, de las heridas, de los gritos y el miedo. Todo un escenario. Un paisaje que adornaba gran parte de su vida, y que sin ello... no se sentiría pleno.
Pero no abría la boca... si no era necesario.
Motivo: Ataque Con FUERZA EXTRA
Tirada: 2d6
Resultado: 8 [5, 3]
Motivo: FUERZA EXTRA
Tirada: 1d6
Resultado: 4 [4]
Motivo: Tirada por Fuerza Extra (Por si baja)
Tirada: 1d6
Resultado: 2 [2]
O sea: 8 (Dados) + 6 (por el tipo de arma) + 4 (Por fuerza extra por valor)
Creo que pierdo un punto de coraje.
Arthaios acomete ensartando al lobo de lado a lado, que gañe y llega Gaius que le parte el espinazo con el hacha.
Bairarico lanza su hacha a otro partiendole la cabeza y el ultimo de ellos apenas tiene tiempo para intentar darse la vuelta cuando es ensartado por Claudio. Cuando Zayn llega sediento de matanza solo encuentra cadaveres.
Solo queda desolacion y muerte a la luz de la antorcha cuando escuchais una carcajada siniestra a lo lejos, en la floresta. Alcanzais a ver una palida figura entre los arboles vestida con un manto de pieles sucias sobre los hombros y totalmemte desnudo y blanco. Va tocado en la cabeza por un sombrero de huesos adornado con astas de ciervo. Os señala con su brazo huesudo hablando en una lengua desconocida y entonando un cantico.
Motivo: Lobo arthaios
Tirada: 3d6
Resultado: 10 [6, 1, 3]
Esta a unos 50 metros entre los arboles. Lo veis con las ultimas luces de la penumbra del entre el dia y la noche.
Zayn, ataque frustrado, quedate con el punto de coraje.
Un escalofrío recorrió la columna vertebral de Claudio, tras aquella carcajada siniestra y la visión de esa figura cuando aquellas extrañas criaturas habían sucumbido a sus armas. No pudo resistir el impulso de dibujar una cruz en su frente y encomendarse a su dios. Recogió las fechas del suelo y cambiando su arco por la espada comenzó a avanzar poco en poco con calma.
Dando indicaciones al resto de su compañía para que se mantuvieran en guardia protegiendo al prelado. Miro a los guías para ver su respuesta. - ¿Quién eres? ¿Qué ha pasado aquí? Contesta. - A pesar de sus esfuerzos el nerviosismo se podía notar en su voz. Aquella figura no parecía una amenaza física, pero ¿su mente sería lo suficientemente fuerte para mantenerse firme?
Esta demasiado lejos para dar miedo. No es mas que una figura. El miedo a lo sobrenatural se manifestara cuando esteis en la presencia cercana de una criatura que lo exude y no parece mas que un viejo loco.
Al interpelarle Claudio la figura se da la vuelta y desaparece entre la niebla.
Solo ha sido un instante que se dio a ver. Una vision fugaz.
Al poco llegan los demas soldados y con ellos el religioso que se ha bajado de la carreta con su asistente sosteniendole para ayudarle a caminar. Es un hombre anciano y encorvado, mas de mirada inteligente y viva.
Santo dios, que ha sucedido en este lugar...
Dice persignandose al ver los cadaveres mutilados de los habitantes.
Gaius descargó una y otra vez su hacha sobre la criatura, sin demasiada pericia, hasta que por fin le acertó de pleno en el lomo, provocando un crujido sordo. Era una fortuna que el lobo estuviera enfrascado en su combate con el castrexo. Pues solo gracias a ello había tenido el carbonero alguna oportunidad. No era muy diestro con las armas. Y jamás en su vida se había enfrentado a una criatura semejante. Por lo general, simpre huía cuando aparecía alguna manada. O les arrojaba piedras hasta alejarlos.
Cuando alzó la vista, ya todo volvía a estar en silencio. Un silencio solo interrumpido por sus propios jadeos. Los otros guerreros habían acabado con las restantes amenazas. Y por un instante, Gaius suspiró aliviado. Olvidando de momento la carnicería que se extendía por el poblado. Al menos no había que lamentar más muertes...
Se disponía ya a extender su saludo a los viajeros, cuando el ominoso anciano apareció en el linde de la fronda, helando la sangre de todos con su siniestro canturreo. Gaius se quedó absolutamente petrificado, presa de un miedo visceral y primitivo, que le atenazaba cada músculo de su cuerpo. Como muchos otros de aquella región, era profundamente temeroso de semejantes portentos. Y la historia reciente no hacía más que confirmar sus recelos.
Puedes compartir tu informacion cuando lo veas oportuno. Entre eso y los acontecimientos que se iran desarrollando ireis atando cabos.
Si, lo tengo claro. Pero estaba esperando a ver las reacciones de los demás. Gaius no es de los que suelen tomar la iniciativa. Y ha aprendido a hablar solo cuando se vuelve estrictamente necesario.
Bueno, eso y que tuve unos días complicados para postear.
El ártabro rompió un trozo de tela de sus vestimentas para improvisar una especie de venda que le cubriera la herida, pero antes de esto, aprovechó uno de los muchos montones de ceniza para echarla sobre la herida.. aunque Arthaios no era un sanador, si sabía lo suficiente de heridas o rasguños, como para conocer el poder "curativo" de la ceniza..
Una vez terminó de tratar la herida, el castrexo miró al anciano encorvado que preguntaba que había sucedido, a lo cual el guerrero contestó con voz solemne.. no se que ha sucedido aquí.. lo que sí se es que no es algo habitual en estas tierras.. ese extraño ser que huyó al bosque parece ser el causante de todo.. hay que dar con él y si podemos, capturarlo para sacarle que ha hecho aquí..
El hacha había volado certeramente en dirección a uno de los canes. Otro había sido abatido por una flecha y el otro había caído a manos del carbonero. Me acerqué a la zona y retiré la lanza del cuerpo de aquella criatura. Un vistazo de cerca me revolvió las tripas, como podía estar vivo aquel saco de huesos? que enfermedad o maldad les aquejaba? Traté de limpiar la lanza contra la hierba procurando no dejar restos antes de colocármela a la espalda. Me acerqué al otro y tomé el hacha, la limpié y la colgué al cinto. Nada mas levantar la cabeza pude observar una figura en los lindes de la floresta, no se veía perfectamente pero no parecía una figura de este mundo lo que hizo que volviese a echar mano de la lanza, pero al ponerme en guardia esta había desaparecido.
El religioso había salido del carromato y acompañado de sus soldados se acercó a observar lo que ocurría.
Me persigné al igual que el religioso había hecho, pero no entendía muy bien que estaba ocurriendo, mas allá de mi función en Lucus, poco conocía de esta zona y esto no lo había visto en la Bracarensis mientras viví por aquellos lares.
Vero perdido el rastro de Gaius horas atrás, cuando el humo de las carboneras se mezcló con esa bruma espesa que todo lo confunde. Ahora, pisaba tierra blanda, donde hasta los pájaros callaban. Solo el crujir de mis propias botas de cuero roto rompía el silencio... hasta que el olor llegó.
Sangre. Fresca. Y algo más: Lobos deformado con alguna maligna enfermedad, dios me libre, y debajo de su patas, hombres decapitados. ¿Que clase de escena contempla mis ojos? ¿Que pesadilla es esta? Y entre aquella escena enfermiza, mi compañero Gaius descargando su furia con lo que quedaba de un lobo. ¿Fueron atacado por estas bestias?
—¡Gaius!— grité, corriendo hacia él.—.¿Qué ha pasado aquí? ¿Estais bien? ¿No te hirieron ?
- Yo no tendría mucha prisa en correr tras ese anciano... - comentó el sujeto del hacha ante el comentario de Arthaios - Ya empieza a caer la noche. Es cuando los brujos tiene su hora...
El desaliñeado personaje había recuperado por fin el resuello. E incluso parecía recompuesto también del temor paralizante que lo asaltara cuando hizo su aparición el misterioso hombre de los bosques. A la luz de los fuegos que aún crepitaban aquí y allá en el poblado, podía verse que ya no era un muchacho. Pero aún se mantenía fornido, y con la espalda envarada. Los hombros eran anchos, y podía notarse que estaba acostumbrado al esfuerzo fìsico. Lo más probable era que fuera un leñador o un herrero de los alrededores. Aunque por el hollín que cubría sus ropas e impregnaba su cabellera, daba la impresión de haber salido recientemente de alguna mina cercana. Con todo, su imagen no era la que uno esperaba encontrar en aquellas remotas regiones del Imperio. No llevaba barba. Y su corte de pelo era indudablemente romano. O lo había sido alguna vez.
Gauis se disponía ya a presentarse ante la comitiva, cuando unos gritos lo sobresaltaron de repente.
- Vero !!! Vero !!! - gritó de inmediato, yendo al encuentro de su viejo amigo - Pensé que te había perdido !!! Esto es terrible !!! Todos están muertos...
Ante la cantidad de victimas y a instancias del sacerdote los soldados cavaron una fosa comun para darles sepultura. No tardaron mucho tiempo, luego fueron arrojando cuerpos y cabezas al agujero. Algunos tenian las marcas de la peste con los miembros consumidos y resecos. Luego los cubrieron con tierra mientras el sacerdote rezaba por sus almas.
Entretanto Arthaios echo un vistazo a los alrededores pero el viejo de antes se habia desvanecido en la floresta. Sin embargo pudo encontrar huellas de muchos hombres por en medio de las casas, ya casi borradas por la lluvia caida. Alli habia accedido un grupo numeroso y se habia marchado en direccion al bosque, donde se perdia el rastro en una zona de escorrentia de aguas y rocas.
No quedaba mucho que hacer alli de modo que regresaron a la via y montaron campamento para pasar lo que quedaba de noche y se pusieron en marcha por la mañana.
Es complicado en la web mantener un equilibrio entre libertad de accion y ritmo del relato. Si alguien quiere hacer alguna cosa mientras estais en el poblado que lo postee y lo resolveremos.
Al caer la noche del siguiente dia cuando estais montando el campamento un grito de alarma de uno de los soldados os hace poner en guardia... Entonces escuchais los gritos de los guerreros que apostados en el bosque bajan por el terraplen corriendo hacia vosotros... Son unos diez o doce, armados con hachas y armadura de cuero, de tez clara y pelo largo. La sangre reciente mancha sus ropas y llevan los rostros marcados de aceite y hollin en feroces marcas de guerra. Vandalos.
Los soldados cogen sus armas y se produce la embestida despiadada... Estais en la via cerca de un miliario (un poste de piedra para marcar distancias) y el religioso todavia no ha salido de la carreta.
Cada guerrero tiene que enfrentarse a un enemigo. Cada dos no guerreros tienen que enfrentarse a un enemigo. Es un simple asalto a la carrera sin tactica de ninguna clase por parte de los vandalos.
He dado por supuesto que Gaius y Vero acompañan a la comitiva hasta la aldea mas proxima a dos jornadas de viaje.
Los que decidan huir o esconderse no tienen por que luchar.
Las escaramuzas no usan movimiento tactico, se combate contra los enemigos que aparezcan o se huye. Si no estas trabado en combate por haberte desembarazado de un enemigo puedes elegir que hacer libremente.
Después de haber visto las huellas de las pisadas que se perdían en el bosque, el ártabro se fue a descansar algo de inquiero.. y así sucedió que al día siguiente que aquellos extranjeros atacaron el campamento.
Sin esperar un instante, el guerrero se armó con su espada de lengua de carpa, su lanza y la caetra.. y se aprestó al combate.
Motivo: Lanza
Tirada: 2d6
Resultado: 6(+4)=10 [1, 5]
Dejo hecho tirada de ataque.
La lanza tira un dado mas, el primer ataque y hasta que falles.
Recordad que con un punto de coraje tambien tiras un dado mas.