Si algo nos ha enseñado el cine o similar, es que cuando es muy grande también se mueve más lento, solo hay que esperar que empiece a realizar un movimiento para aprovechar la oportunidad por el hueco que deje
- Ethan, espera... prepárate... vamos a ver si los de arriba llaman la atención del grandullón y tenemos un hueco... en cuanto tengamos la oportunidad, corre
El caballo volador atrae la atención del gigante. Para él es del tamaño de un moscardón. Mientras se gira hacia él se dan cuenta que no es tan lento como pensaban. Han de tener cuidado. La montura de Kadir acelera mientras hace un quiebro en el aire para pasar bajo su brazo.
Por debajo Ethan y Adrien corren en cuanto ven la oportunidad. Aunque tienen capacidad de maniobra deben coordinarse bien porque si el pie cae encima de ellos se acabó todo lo que se daba.
Adrien corre girado sin perder de vista a su amigo ya que sabe que no es tan hábil a nivel físico.
Pero como siempre el que queda casi inconsciente es él cuando cuatro personas y sus equipajes encima de una pequeña moto le embisten.
Adrien rueda por el suelo. Dos de los pasajeros y una pesada maleta le caen encima. Oye como Ethan le grita, pero él solo tiene ojos para el cielo, o mejor dicho, para lo que lo pueda tapar antes de espachurrarlo.
Motivo: Maniobra por el aire
Tirada: 1d100
Dificultad: 80-
Resultado: 62 (Exito) [62]
Motivo: Habilidades deportivas Adrien
Tirada: 1d100
Dificultad: 75-
Resultado: 92 (Fracaso) [92]
Motivo: Habilidades deportivas Ethan
Tirada: 1d100
Dificultad: 53-
Resultado: 41 (Exito) [41]
Motivo: Actividad percance
Tirada: 1d100
Resultado: 2 [2]
Intentando esquivar a Gulliver, a Adrien se le ocurre hacer su jugada de autor, su "signature move". Cuando recuperara la consciencia le propondría tener un grito característico, como "llamas a mi" o "hulk aplasta" pero adaptado a su habilidad, algo como "luces afuera" o "ya es hora de dormir", pero con más punch. Ya se les ocurriría algo, era fundamental si querían ser superhéroes.
Mientras su mente discurría en estas cuestiones importantes su cuerpo se apresuró a sacarlo del medio del peligro y tal vez buscar agua o algo para ver si podía devolverle la consciencia sin necesidad de recurrir a la respiración boca a boca, que todos sabían que funcionaba pero que por algún motivo heteropatriarcal no quería llevar a la práctica.
No me queda claro si Adrien queda inconsciente o no, pero en todo caso Ethan piensa que si
Kadir esquivó al gigante pero se dio cuenta que era más ágil de lo que pensaba y que tendrían que ir con mucho cuidado, dado el caso lo mejor era alejarse a toda prisa y esperar que aquella mole los siguiera dejando en paz a Adrien y Ethan, si lo podían desviar lo suficiente ya volverían en su búsqueda.
-¡Agárrese padre! -Kadir se dispuso a acelerar el caballo pero antes quiso asegurarse que el gigante los seguía.- ¡Toma esa!
Disparó la flecha, con algo tan grande era casi imposible fallar así que esperó que eso fuera suficiente motivación para que los siguiera. Después aceleró el caballo alejándose del gigante y esperando que no fuera más rápido que ellos.
Motivo: Disparo arco
Tirada: 1d100
Dificultad: 80-
Resultado: 3 (Exito) [3]
Motivo: Daño Disparo arco
Tirada: 1d20
Resultado: 6(+10)=16 [6]

La flecha de Kadir cual honda de David atraviésa al gigante en el entrecejo. El colosal indio siente el impacto de algo tan pequeño y golpea con su nuca uno de los edificios, cayendo parte de la fachada en una calle colindante. Después enfurecido intenta seguir a la abeja que acaba de picarle, aunque esta aprovecha el certero disparo para asegurarse la ventaja justa de tenerle detrás sin peligro.
Ethan saca a Adrien a rastras del barullo de maletas y cuerpos. Parece que todos están bien, incluyendo a su amigo que aún desorientado no ha llegado, esta vez, a perder la consciencia. Arriba de sus cabezas solo oyen estruendo y gritos. y finalmente las enormes pisadas que hacen temblar el asfalto parecen alejarse.
Pero Kadir y Ezequiel tambien al parecer.
En el solar que ha creado el coloso hay una agónica calma. Pero pronto empiezan a escuchar más ruidos de burbujeantes sonidos de poderes brotando.
Y ahora se han quedado solos en las calles de Mumbay.
- MMMMMmmm... ¿qué ha pasado esta vez? Gracias, supongo...¿mejor intentamos avanzar a cubierto?
Tenemos las armas, ¿verdad?
Kadir sonrió al ver que su plan estaba funcionando, ahora solo tenían que alejar a aquel gigante lo suficiente.
-¡Vamos a alejarlo y luego lo despistaremos y volveremos a por los otros!
Anunció al sacerdote. Dirigió su caballo primero a una velocidad que les garantizara una distancia prudencial para que el gigante no los perdiera de vista y los siguiera, cuando estuvieran lejos haría algunos requiebros entre los edificios y aceleraría para cambiar de dirección y volver hacia donde había dejado a los otros.
¡Como mola la imagen!
- Lo de siempre, nada de qué preocuparse. Apuremos el paso que a esta altura nos quedaremos sin poderes, lparece que hay oferta y a todos le está tocando uno, ¿Cuál te gustaría que fuese tu nuevo poder?
- Bien hecho Kadir! -felicitó a su compañero. Vamos a perderlo, y tal vez podamos dar una vuelta para ver si desde aquí podemos ver por dónde está el rubí, luego ya podremos buscar a los demás, ¿qué te parece?
Kadir sonrió y asintió.
-Es una buena idea Padre. Creo que si vamos nosotros dos el Rubí estará más tranquilo que si aparecemos con más mythos o esos tipos escandalosos. Quizás si le pedimos que le saque uno de los mythos de su interior acepte. Luego podemos volver con el resto o hacer lo que nos plazca.
Al fin y al cabo lo único que les había llevado a ellos allí era solucionar el problema interior del sacerdote. Kadir no estaba muy seguro de participar en nada más pues temía perder sus poderes, seguramente otros lo harían por ellos y serían los que tendrían que sufrir las consecuencias.
Daba igual que empezaran 7 o 17, al final se habían quedado solos los dos: Adrien y Ethan.
En peores situaciones habían estado: Si obviaban que no tenían poderes y que el resto de la ciudad sí los tenía, solo era un día ajetreado de rebajas en una gran urbe.
La clave de su supervivencia volvía a ser la negación de lo evidente.
Hasta que en un giro por las calles céntricas de la antigua Bombay se encuentran en un callejón sin salida.
Al girar un grupo de jóvenes con evidentes rasgos antropófagos les cierra el paso.
No hay tiempo de preguntarles por qué están cubiertos de sangre. Los encañonan con sus armas robadas a los Correctores y los destrozan a fogonazos de protones o lo que sea que dispare eso.
Pronto los trozos de carne vuelven a recomponerse y no de la manera más ordenada... o humana.
Ahora solo tienen que disparar a tres mister portatos enormes. Las vísceras vuelven a salpicarles. también a las fachadas de los edificios que los encajonan y que Ethan y Adrien empiezan a analizar cada vez más para ver sus posibilidades de huída ya que, como se temen, vuelven a reintegrarse, ahora en cuatro masas de extremidades, cabezas y bocas ávidas de devorarlos.