Comunidad Umbría :: Partidas (finalizadas) :: [Finalizada] Star Trek - Puente de Sombras y Luces

Estamos en el año 2172, en una época en la que las fronteras del espacio siguen siendo un territorio inexplorado y lleno de misterios. La nave NX-Excalibur, ya retirada del servicio activo de la Flota Estelar, ha reunido a su tripulación original para una ocasión especial: una ceremonia de premiación en la Tierra, destinada a conmemorar sus valientes hazañas en los confines desconocidos del espacio.
Los tripulantes se reencuentran una vez más, recordando viejos tiempos y compartiendo historias de sus nuevas vidas. Finalmente, la Flota Estelar ha decidido otorgarles el reconocimiento que se han ganado a base de esfuerzo y sacrificio.
Pero el viaje pronto se torna peligroso cuando descubren que la sombra de un conflicto jamás imaginado se cierne sobre ellos, trayendo consigo una amenaza capaz de alterar el curso de sus destinos.
Pentalogía, nacida de la Trilogía Orígenes y el Spin-off de las cubiertas inferiores , en donde ambos grupos conformados avanzaran por nuevos horizontes, surcando aventuras jamás imaginadas.
Con ese punto de partida, los personajes son reclutados por la División Temporal para cumplir distintas misiones a lo largo de la línea temporal de la Federación Unida de Planetas, en momentos clave como la batalla de Donatu V o la guerra contra el Dominio en el cuadrante Gama. Incluso llegan a sobrevivir en el Universo Espejo y a experimentar aventuras de corte medieval en mundos oníricos.
Enlace a la partida Star Trek: Puente de Sombras y Luces, última entrega de la pentalogía, junto a sus dos “episodios botella”: Puente de Espejos y Traiciones y El Dragón Contable y otras desdichas.
Y, dejando de lado las formalidades, paso a lo que realmente importa.
Han pasado diez años desde la primera partida.
Dicho así, parece una cifra limpia y casi discreta. Pero quienes estuvieron dentro de esta historia saben que no lo es. Diez años de decisiones imposibles, de aventuras improbables, de encuentros que no deberían haber ocurrido… y, aun así, ocurrieron.
Con estas palabras llega a su fin mi pentalogía de partidas de Star Trek.
Lo que comenzó como una partida más, con intenciones de trilogía, fue creciendo hasta convertirse en algo difícil de encasillar. Una historia donde el tiempo dejó de ser una línea para transformarse en una serpiente que muerde su propia cola. Donde los personajes no solo evolucionaron, sino que se enfrentaron a todos los peligros que la franquicia puede ofrecer… y, sobre todo, a decisiones sin respuestas correctas.
El Ouroboros en todo sentido...
La vieja Excalibur, la Princesa de Nueva Orleans, la nueva Excalibur, la Persephone… nombres que ya no son solo naves, sino capítulos de una misma bitácora compartida.
Y en el centro de todo, ellos...
Los jugadores.
Jugadores que no se limitaron a “estar”, sino que empujaron la historia más allá de lo previsto. Que tomaron decisiones incómodas. Que eligieron el riesgo narrativo antes que el camino fácil. Que construyeron personajes capaces de sostener una década de relato… y transformarlo.
Cada uno dejó algo en esta historia. Tanto los que estuvieron desde el principio como quienes se sumaron en el camino. Todos ellos encarnando, de algún modo, ese “árbol de los amigos” atribuido a Borges.
Hubo sacrificios. Hubo redenciones. Hubo despedidas que no sabían que lo eran en ese momento. Y también hubo encuentros que, de alguna manera, parecían inevitables.
Y con esto no solo termina una partida. Se cierra un ciclo. Uno largo, complejo, profundamente épico.
Pero como toda buena historia de Star Trek, esto no es exactamente un final para ellos. Es, en el mejor de los casos, un merecido descanso. Un punto narrativo desde el cual cada uno seguirá su propio rumbo: algunos lejos de la Flota, otros persiguiendo nuevos horizontes, otros -quizás- preparándose para volver cuando las estrellas vuelvan a alinearse.
A todos los que formaron parte de este viaje: Gracias.
Por el tiempo.
Por la paciencia.
Por las ideas.
Por las decisiones que cambiaron el rumbo de todo.
Y, sobre todo, por haber estado.
Quién sabe qué dirá el futuro. Tal vez dentro de otros diez años volvamos a encontrarnos, festejando el cierre de nuevas aventuras.
Hasta entonces...
Larga vida y prosperidad.
Ha sido un placer haber podido participar de este viaje desde el inicio y durante más de 10 años. Gracias por todo Falken pues es una campaña que guardo con gran cariño y me ha acompañado durante casi toda mi existencia en Umbria.
Partidas y campañas como estas son las que te mantienen y responden a la pregunta de por qué Umbria.
Falken, sólo puedo darte la enhorabuena como director, y las gracias por haber contado con Bert Lostnut para parte de este viaje y para su conclusión.
Diez años demuestran un compromiso inimaginable, un pozo sin fondo de ideas para hacer que nos lo pasáramos bien, para llevarnos hasta donde nadie ha llegado jamás.
Larga y próspera vida.
Ha sido un enorme placer poder participar en esta magnífica aventura.
Muchos años juntos, construyendo los personajes, pudiendo hacerlos evolucionar a través del tiempo, creando un trasfondo que pasaba de aventura en aventura. Algunos quedaron atrás, pero hubo un núcleo fuerte que mantuvimos hasta el final.
He disfrutado llevando mis dos personajes y he podido hacerlos crecer y llegar a situaciones que ni me hubiera imaginado que podía. Ha sido muy enriquecedor y todas estas partidas ya forman parte de nuestras vidas.
Larga vida y prosperidad, espero que volvamos a juntarnos pronto.
Una partida llevada a buen término siempre es algo a celebrar, ¡Enhorabuena!