
One-shot de terror para el juego de rol Kult: Divinity Lost, ambientado en el Hollywood del final de los 90.
No todo el mundo que viaja a Los Angeles con la intención de triunfar en Hollywood tiene el éxito que se esperaba. A menudo es por falta de talento, o quizás de suerte, otras veces porque no se aprovecha bien la primera y única oportunidad que se presenta, o otras porque algún error grave hace a uno caer en desgracia y no se le permite acercarse a los estudios una segunda vez. Pensaréis que hablo solo de las estrellas frente a las cámaras, pero no: ésta realidad se aplica a todos los que aspiran a trabajar entorno al mundo del espectáculo; no solo actores sin éxito, sino directores sin financiación para sus ideas, guionistas caídos en desgracia, productores cuyo error condenó su carrera, dobles de riesgo cuyas lesiones los dejaron sin trabajo... Y la Meca del cine no da segundas oportunidades, ya que siempre hay alguien nuevo con ganas de demostrar ser el mejor para sustituir a los que han caído por el camino.
Aunque sí hay alguien en el cine dispuesto a mover hilos para dar una segunda oportunidad a aquellos que estén dispuestos a hacer su voluntad. Archibald Vance, un millonario excéntrico y coleccionista de memorabilia cinematográfica, que está más que dispuesto a utilizar sus contactos en el mundo del cine para daros una segunda oportunidad, algo que nunca habríais soñado realmente posible aunque llevéis meses o años intentándolo ¿Su precio? Hacer lo que haga falta para recuperar la grabación de la última película Elias Thorne, calificado como el mayor maestro del terror de la historia aunque solamente una única película suya haya llegado a los cines. Dicen las malas lenguas que desapareció grabando su segunda obra, trabajando de modo independiente a los estudios por haber calificado sus ideas como demasiado oscuras, pero que había confesado a algunos allegados que lo que estaba filmando iba a cambiar el cómo sus espectadores concebían el concepto de terror.
Partida para mayores de 18. Puede contener contenido sensible, de violencia extrema o alto impacto emocional.