Partida Rol por web

El búho

Adam y Sarah

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20/05/2016, 23:27
Director
Sólo para el director

<Nota 1>

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20/05/2016, 23:40
Director
Sólo para el director

<Nota 2>

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20/05/2016, 23:40
Director
Sólo para el director

<Nota 3>

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20/05/2016, 23:40
Adam Wilson
Sólo para el director

 

Viernes 26/02/2016 18:00    -      Minerva

Adam arrancó el coche de su amigo Paul y abandonó el Club de Golf en dirección a su siguiente encuentro con Sarah.

No era la primera vez y tampoco sería la última, pero aquel fin de semana podía ser especial. Lo presentía. Daría el paso definitivo para ganarse la confianza de la mujer. Y de ahí en adelante solo sería cuestión de tiempo conseguir lo que quería.

El Búho.

Condujo sin parar hasta llegar a Minerva. Había quedado con Sarah a las 21:30 como siempre que quedaban. El tiempo justo para recogerla, cenar y después charlar un rato antes de dejarla en su coche e irse, él al hotel y ella a su casa. Y, como siempre, y gracias a no tener ningún imprevisto por el camino, a esa hora justa entró por el pequeño pueblo y aparcó donde más o menos siempre lo hacia, cerca de la cafetería en la que siempre quedaban. Sarah solía estar ya siempre por allí esperándolo, pero aquel día no la visualizó al llegar.

Aparcó el coche, salió y recorrió el pequeño trayecto que lo separaba hasta la cafetería. Miró dentro para comprobar que ella no estaba ya allí y, al comprobar que no había llegado aún, caminó un poco más, hasta la esquina de la calle, para esperarla.

Pasó cerca de media hora hasta que la vio acercarse. Vaqueros y camiseta blanca, una ligera chaqueta vaquera para más tarde. Tan guapa como siempre.

-Ya me estaba preocupando. ¿Todo bien, Sarah?-le preguntó yendo a su encuentro y saludándola con un beso en los labios.

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20/05/2016, 23:45
Sarah Miller
Sólo para el director

Sarah lo vio mucho antes de que él la viera a ella. Estaba en su coche, detenida en una calle un poco más allá, pero desde donde veía perfectamente la entrada a la cafetería. Vio como Adam llegaba andando, miraba al interior del local buscándola y se dirigía un poco más allá en la calle para esperarla. Lo estuvo observando durante casi media hora, decidiendo si ir a su encuentro o desaparecer para siempre.

Posiblemente la segunda opción era la más inteligente. Llevaba siglos haciéndolo y siempre le había ido bien, pero había algo en Adam que le decía que en aquella ocasión, quizás, debería comportarse de otra forma. Quizás era el hombre que buscaba. O quizás, simplemente, era la pieza del ajedrez que debía eliminar del tablero para no tener que empezar desde el principio de nuevo y tirar por la borda el trabajo de tantos años.

-Maldito el día que llegaste a mi, Adam Wilson -susurró en el coche para ella misma- Y tanto hombre de negocio que eres, ¿por qué demonios no lees tu correo electrónico como todos los ejecutivos a cualquier hora del día? Si no estuvieses aquí ahora, todo sería más fácil. Pero no, los Wilson no se detienen ante nada. Quieren lo que buscan a cualquier precio ¿verdad? Insensato... No tienes ni idea de con quien te la estás jugando.

Encendió un cigarrillo y le dio una calada profunda. Tenía que tomar una decisión. Sabía cual era. No había que postponer más lo inevitable....

Se terminó el cigarrillo con tranquilidad. No había ninguna prisa. Nunca había prisa para hacer el trabajo sucio. Era algo que le disgustaba profundamente.

Salió del coche y, poniendo la mejor de sus sonrisas, fue en busca de Adam.

-Claro que sí. Disculpa el retraso, Adam. Tenía trabajo que hacer e, intentando terminarlo, no me di cuenta de la hora. Quería tener el fin de semana totalmente libre para estar contigo-se acercó a él con una sonrisa resplandeciente, y le devolvió el beso. Como siempre había hecho.

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21/05/2016, 00:05
Director
Sólo para el director

Entraron a la cafetería de siempre, tomaron lo mismo que cada vez que se veían y hablaron de sus respectivos trabajos, del tiempo, de los planes que Sarah había hecho para el fin de semana.

Adam tuvo claro que aquella vez sería diferente, como él había planeado. Por primera vez desde que la conocía, la mujer le había propuesto ir a su casa. Pasarían allí el fin de semana, ella le enseñaría el bosque que rodeaba a su ciudad, el lago que la hacia famosa. Harían una barbacoa y saldrían a pescar. Por la noche cenarian tranquilamente delante de la chimenea.

Avisó a su amigo Paul de que sus planes se habían ampliado a todo el fin de semana para que no contara con la cena que le había propuesto el domingo con la noche junto con su padre y apagó el móvil. Estaba teóricamente en una reunión de trabajo y, a aquellas horas, teóricamente, ya debería estar en la habitación del hotel, descansando para encarar con ánimos el día siguiente. Así que si mujer encontraba el teléfono encendido, preguntaría.

Nunca leyó el mensaje que Paul le envió en contestación a la anulación de su cita.

Después de cenar, sobre las diez de la noche, Adam arrancó el coche de Paul, recogió a Sarah en la puerta de la cafetería y ella le fue indicando el camino hacia su casa. No estaba en Minerva, como Adam ya sabía aunque ella nunca se lo había dicho, sino que su destino final era Indian Lake, una pequeña población oculta entre bosques inmensos de pinos a unos treinta kilómetros de Minerva. Lo sabía desde hacia varias semanas, para algo tenía el puesto que tenía, pero había dejado que fuera ella misma la que se lo dijera, quien dijera de llevarlo allí. Y, por fin, había sucedido.

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21/05/2016, 12:34
El Búho
Sólo para el director

El Búho

Según cuenta la leyenda, el Búho es único. Solo hay uno, no necesita más, pues es inmortal. Sobrevive de generación en generación, pasando de mano en mano, de dueño en dueño, o, simplemente, de portador a portador.

Hay portadores que ni siquiera saben que lo son, hay portadores que lo ansían, otros lo veneran. Otros, sencillamente, no creen, no ven, no perciben. Esos son los más seguros, los que no intentan manipular el poder. Los que lo conocen e intentan usarlo, pueden jugar con un simple juguete o con el arma más poderosa jamás inventada.

El conocimiento.

El Búho desapareció hace más de cuatrocientos años. Bueno, quizás desaparecer no es la palabra adecuada. Se le perdió el rastro cuando su último portador conocido desapareció sin dejar rastro. Desde entonces, muchos son los que lo han buscado. Pero, en el transcurso de todos esos años, la existencia se convirtió en leyenda y, después, en olvido. Se olvidó que existia, se olvidó su peligro y su poder y, sobretodo, se olvidó su forma.

 

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29/05/2016, 00:49
Sarah Miller
Sólo para el director

Sarah Miller en Indian Lake, en Minerva y para Adam Wilson.

Era su último nombre, el número trece de aquella nueva andadura, de su nuevo experimento.

Había usado un nombre nuevo para cada uno de los doce hombres anteriores que se habían cruzado en su camino y, para Adam, había usado el que usaba desde que llegó a Indian Lake y se había labrado una vida. Por que tenía claro que, si aquella vez tampoco daba resultado, desaparecería de aquella zona, reflexionaría, volvería a empezar después de arreglar los fallos cometidos, después de arreglar los cabos sueltos. Decidió usar su nombre porque estaba cansada de inventarse nuevos nombres, nuevas vidas. ¿Qué podía pasar? Adam desaparecería como los anteriores y nadie podría relacionarla con él.

Pero había pasado lo impensable, lo inexplicable. Adam no era uno más. Adam era uno de ellos.

Esa misma mañana habia recibido una llamada de teléfono.

"Ten cuidado. El hombre que tienes en el punto de mira es un SH, es uno de los poderosos. No es casualidad que esté a tu lado, que se deje engañar. No lo está haciendo, no lo estás manipulando. El te está manipulando a ti. Y, precisamente, no busca matarte como debería hacer si fuera listo. Por que no es listo, es extremadamente listo y ha unido cabos. Los ha unido muy bien. ¿Una ...... llevando una vida normal, sin usar unas gruesas gafas de sol como hacemos todas?  Y, además, has dejado un rastro claro de tus intentos reproductivos para alguien que sabe ver entre humo. Más de uno sabe que una de nosotras anda en el estado de Nueva York. Mi consejo, querida hija, es que te marches. Ya, ahora. No pases un minuto más en Indian Lake. No pases un minuto más con Adam Wilson. Escóndete y deja las aguas correr. Nosotras tenemos la eternidad por delante, pero ellos solo disponen de una corta vida humana para buscarte. Aléjate unos años y todos se volverán a olvidar de nosotras. Aléjate ahora o nos estás poniendo a todas en peligro. Y, si lo haces, tendrás dos enemigos muy poderosos a los que hacer frente. Ese SH, y nosotras. No rompras nuestra mascarada, no nos hagas de nuevo visibles. Márchate. Desaparece. El mundo es muy grande y está todo abierto a ti."

Su interlocutor no esperó contestación, la llamada se cortó justo después, sin posibilidad de replica. Había sido una llamada de atención, una llamada de alerta. Ahora era cuestión de Sarah el tomarla o ignorarla.

Y Sarah supo que tenía dos opciones. Irse, sin más, o intentar eliminar aquel cabo suelto que ahora suponía Adam Wilson. Decidió irse, pero dandole a Adam la posibilidad de que se olvidará de ella igualmente. Miró su reloj. Aún no debería haber salido de su oficina, por lo que le envió un correo electrónico.

 

.......

 

Esperó que Adam lo leyese y no apareciera a su cita en Minerva. Si era así, habían llegado a un acuerdo tácito de olvidarse mutuamente. Pero Adam apareció en Minerva a la hora prevista. Adam nunca llegó a leer el correo electrónico que Sarah le había enviado. Había salido antes de su oficina para ir a jugar al golf con Paul Davis, como todos los viernes, pero Sarah desconocía esa rutina suya.

Cuando ella lo vio aparecer decidió lo que había que hacer.