Partida Rol por web

La Edad de la Inocencia (+18)

• Lord Preston Ellsworth Parlow •

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24/01/2017, 23:13
Lord Preston Ellsworth Parlow

Una de las cosas que más me maravillaban de Emily, además de su corazón y su inteligencia, era una capacidad intuitiva para decir las palabras justas en el momento indicado. Por ahora siempre habían sido palabras referentes a cualidades, temblaba de expectación a cuando me dijera palabras referentes a defectos, eso debía de doler...

Toda la escena que sucedió a continuación, sus palabras, la forma en que se acercó a mí y me tomó por asalto, lejos de amilanarme me arrebató más allá de lo concebible. Sus palabras, la confesión de que ardía en deseos de aprender de mí, rondaba mi cabeza en espiral y alimentaba mi deseo con un fuego inaudito. La fuerza de sus labios contra los míos me indicaba que ella estaba tan encendida como yo: lejos de mí decepcionarla.

Levanté una mano y la apoyé en el borde de su mentón, mis dedos enterrados en su cabello finísimo y oscuro, mis yemas en su nuca. Sus manos en mi cuello, atrayéndome a su cuerpo y a sus labios, me daban la impresión de quemarme la piel... De nuevo el deseo de arrancarnos la ropa volvió a mi mente, pero lo alejé para que no me desconcentrara.

Mi lengua exploró su boca con detenimiento, mis besos fueron apasionados pero tortuosamente lentos. Separé mis labios de los suyos unos instantes solo para examinar su boca luego desde otro ángulo, mis besos le marcaban la cadencia, la intensidad, la forma. -Hay cierto protocolo que hay guardar hasta en los besos más apasionados: no llenar de saliva al ser amado, la primera regla de todas, a nadie le gusta sentir que ha besado a un perro -dije con una sonrisa juguetona, luego de apartarme por un instante, nuestras bocas seguían cercanas y nuestros alientos se mezclaban en uno.

-La segunda, reconoce qué le gusta a tu pareja, los gemidos y jadeos ayudan mucho - expliqué más divertido todavía, y en eso estábamos. Con mi mano tiré suavemente de su cabello haciendo que su cabeza se inclinara hacia atrás, luego bajé mi mano por su cuello y la reposé sobre su clavícula cerca de su corazón, mi otra mano iba y venía por su espalda dejando en evidencia esa ansiedad que quería mantener a raya con ella. La acerqué más a mí y mis labios comenzaron bajar por su cuello, reconociendo su forma, sus curvas, huecos y líneas, la textura y aroma de su piel.

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25/01/2017, 20:28
Catherin Blame

Sonreí satisfecha y contenta con el resultado de la entrevista, sin duda había sido afortunada al conseguir un nuevo empleo tan rápido, eran una buenas condiciones y no creía que aquel hombre pudiera darme tantos quebraderos de cabeza como había tenido en mis anteriores trabajos.

Me intrigaba un poco incluso y aquello era bueno, debía centrarme en este nuevo camino.

Me puse de pie cogiendo mis cosas y poniéndome nuevamente el abrigo, esperando que ya hubiera escampado un poco la tormenta - Ha sido un placer, el lunes estaré aquí a primera hora. - Me acerque a el para estrechar su mano mientras volvía ahora a fijarme en el de cerca, era muy atractivo y amigo del Duque... no sabía si compadecerme de su prometida, aunque eso no era de mi interés, en cosas de orejas y hermanos no se mete las manos, eso decía mi madre siempre y era una gran frase. Aunque quizás haya dejado atrás esa vida de la que me había hablado, aunque si la había nombrado seguramente no la había dejado del todo.

Notas de juego

¿Quieres aprovechar para seguir roleando alguna situación más de ambos?

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25/01/2017, 22:57
Emily Jones

Sentí sus dedos en mi nuca y la forma en la que intensificó el beso, me guió a una sensación inclusive más profunda. Perdí la noción del tiempo, era imposible concentrarme en algo tan banal cuando mi cuerpo parecía ido, llevado por los ardores de un dios de fuego. “Mi dios Sol… mío, mi caballero con armadura brillante, pero real.”

-Hay cierto protocolo que hay guardar hasta en los besos más apasionados: no llenar de saliva al ser amado, la primera regla de todas, a nadie le gusta sentir que ha besado a un perro –

Me explicó cuando nos separamos, tan cercas seguían nuestras bocas que su dulce aliento acariciaba mi rostro. –Entiendo… aunque a mí me gustan los perros –bromeé mientras hablaba en forma entrecortada. Cuando explicó sobre los gemidos, y su importancia, sentí mi cabello tirado hacia atrás por su mano. Antes de que hiciese ninguna cosa ya me había quedado sin aliento. Su mano recorrió mi cuello y la otra acarició mi espalda. Para cuando sus labios se posaron sobre la sensible piel de mi cuello, comprendí exactamente lo de los gemidos.

-Ohhh!!...

Pronuncié con labios temblorosos. “Dios, esto es demasiado excitante para no ser como cuarenta pecados. Ten en cuenta que me casaré con este hombre, no te enfades conmigo. Y, tú, madre: mira para otro lado”.

Cerré los ojos incapaz de saber qué hacer, me mordí los labios pero otra serie de exhalaciones huyeron de mis labios. Oi el batir de alas de unas aves surcando el cielo, la brisa refrescó algo de mi ardor aunque con poca eficacia. Los labios de Preston parecían de fuego.

 

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29/01/2017, 13:15
Lord Preston Ellsworth Parlow

Me sentía atrapado en una teleraña de placer: quería dejarla ir, pero no podía. El gemido que salió de sus labios disparó una oleada de éxtasis por mi sistema nervioso, mis brazos se cruzaron por su cintura y la levantaron para que tuviera sus pechos a la altura de mi boca, hundí mi nariz en su escote aspirando su dulce y femenino aroma, apoyando un lado de mi rostro sobre su corazón, dejando que la vibración pequeña, casi imperceptible, del pálpito llegara a mis labios y a mi piel. Respiŕé contra su piel, como el viento sopla sobre un campo de flores para obtener su perfume, podía sentir la suave tela de su vestido contra mis puños cerrados y su cabello haciéndome cosquillas en los nudillos.

Respiré varias veces, tomando aire trabajosamente contra el hueco de sus pechos, aturdido, excitado, dolorosamente excitado. Cerré los ojos para que su belleza no continuara hiriendo mi alma y saqué la lengua para recorrer el camino de regreso a su boca por el escote, memorizando cada curva, el sabor salado de su piel, su textura a mis labios, la aterciopelada firmeza de su clavícula. Debía dejarla ir, tenía que dejarla ir. Me obligué a ello a pesar de que cada fibra de mi cuerpo me gritaba lo contrario.

La giré suavemente y la deposité contra el respaldo del banco, su espalda contra la madera, mi pecho contra el suyo, sus piernas y su falda en diagonal sobre las mías. Decir que estaba acalorado era poco, me costó toda mi compostura articular una frase en la cual mi voz no sonara estrangulada -Jamás podría explicar con palabras la multitud de sensaciones que suscitas en mí -dije y me la quedé mirando, soñador, sintiendo como mi cuerpo se relajaba lentamente -Para una persona como yo, para quien las palabras son todo, reconocer que no puedo expresar cabalmente cuanto siento es una dulce derrota.

Alcé una mano y le acaricié el cabello, luego las yemas de mis dedos bajaron por un lado de su rostro y por sus labios. -Creo que es hora ya de volver... Si no, no respondo de mí -me sinceré.

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30/01/2017, 04:32
Emily Jones

Sus manos se apropiaron de mi cintura y me elevó con suma gracia, no que yo anduviera pensando en eso, menos cuando noté la distancia a la que quedaba ahora una parte de mi anatomía de sus labios. “Oh no, creo que me voy a morir. Mamá, ¡soy afortunada de encontrarme cerca del cementerio porque allí me llevan seguro!”

Cuando hundió su nariz en mi escote fui totalmente consciente de lo sensible de la zona. Me mordí el labio y fruncí los ojos en un gesto de desesperación. Al posar su oído sobre mi corazón, mis latidos inundaron con un ritmo enloquecido. De pronto su lengua trazó un camino y, no que fuera una devota ferviente ni nada, pero las palabras escaparon de mis labios con inusitada fuerza.

-¡¡Dios mío!!

Y cuando llegó a mis labios me perdí en ellos nuevamente. Intenté prestar atención a sus consejos pero mi cuerpo estaba sumido en una vorágine de sensaciones. “Si con solo esto me vuelve loca… creo que me voy a morir con este hombre antes de la noche de bodas…”

Mi mente me corrigió:

“Durante, seguro.”

-Jamás podría explicar con palabras la multitud de sensaciones que suscitas en mí. Para una persona como yo, para quien las palabras son todo, reconocer que no puedo expresar cabalmente cuanto siento es una dulce derrota.

Me anunció al sentarme nuevamente en el banco, su frío contrastaba enormemente con mi piel caliente. Estábamos igual muy cerca, y mi aliento no poseía la cordura para formar oraciones hasta que dijo que era mejor irse ahora, pues no respondería de sus acciones.

Una parte de mí, una que empezaba a descubrir simplemente quería que siguiera, lo anhelaba con ferviente deseo. Pero comprendí que lo bueno se disfruta de a poco. Acaricié su pecho con mis manos, fijando mis ojos en sus preciosos fozos verdes.

-Entien… do. Si seguimos así vamos a prender fuego los árboles, y el cementerio se llenará de almas curiosas extrañando el amor terreno.

Sonreí, agitada. Tomé su rostro con dulzura y lo besé.

-Me ha encantado la lección uno, mi Rey Sol. Pero vais a tener que ayudarme a parar porque juro que mis piernas no me hacen caso por lo pronto.

 

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31/01/2017, 18:25
Lord Preston Ellsworth Parlow

 

Lunes 3 de Mayo de 1880

 

El estudio estaba en silencio absoluto y con las luces apagadas cuando llegaste y como Lord Preston no te había dado llave no te quedó más remedio que llamar a la puerta. Una campanilla insistente sonó dentro de la casa y te dio la impresión de que se escuchó en toda la cuadra, tal era el silencio que reinaba a esas horas del alba, salvo por el traqueteo de algún que otro carruaje.

A los minutos se escucharon pasos en el pasillo principal de la planta baja y la puerta se abrió, allí estaba Lord Preston correctamente vestido y acicalado, aunque había pequeños detalles fuera de lugar que no pudiste evitar notar: el cabello rubio ligeramente despeinado, la camisa algunos botones abierta y una expresión ilegible en su rostro que te hizo acordar al gesto adusto en los bustos de Beethoven.

-Señorita Blame, buenos días, pase y sígame -te indicó con a voz queda dejando la puerta abierta para que te adentraras en la casa, inmediatamente se dirigió hacia el fondo del pasillo y allí desapareció al girar a la derecha.

Mientras tus pasos te guiaban tras él pudiste ver luz de la lámpara de gas a través de la puerta de la biblioteca abierta y un desorden patente de papeles escritos en su escritorio, libros apilados caprichosamente desde el suelo hasta la mesa, plumas con tinta índigo seca. En la mesa de café frente a la cual habías tomado asiento cuando te hizo la entrevista había una botella de vino vacía y dos copas, una de ellas con labial rojo.

El resto de la casa estaba en penumbras salvo por la luz al final del pasillo en donde él se encontraba, cuando llegaste te diste cuenta de que se trataba de la cocina.

Al verte en el marco te dijo -Pase, pase señorita Blame, siéntese. Debe estar tan dormida como yo. He preparado café y en la mesa tiene pan, mantequilla y frutas. Espero que no le moleste desayunar conmigo.

Notas de juego

Hola. He redactado este post en tercera persona para que te sitúes, luego sigo en primera. Espero que no te moleste que haya puesto acciones de tu pj, es solo para entrar en situación.

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02/02/2017, 18:40
Catherin Blame

Había llegado bastante pronto y me sabia mal tal vez despertar al que seria mi nuevo jefe, pero hasta que me diera llaves de su hogar no me quedaba otra opción.

Cuando llegue llame a la puerta un par de veces y espere pacientemente que me abrieran, mi apariencia era sencilla pues había venido a trabajar, así que llevaba un vestido comodo sin mucho detalle, unos botines y el abrigo sobre la ropa, conmigo portaba una bolsa donde llevaba el mandil, zapato bajo y alguna cosa mas que después ya dejaría en algún armario para poder cambiarme siempre allí y no cargar con las cosas.

- Buenos días Lord Preston - Salude con una gran sonrisa cuando me abrió.

No me paso por alto su apariencia, en primer momento supe que no había dormido o apenas lo había echo, pero al pasar cerca de la librería y ver las copas mire el cuello de su camisa, si también había carmín en el significaba que el no dormir tenia nombre y apellidos, si no lo había seria trabajo por lo que se veía en su mesa.

Al llegar a la cocina observe cada rincón con atención, no solo porque seria una zona de trabajo importante, si no porque me gustaba mucho cocinar.

​- En realidad hace ya mas de una hora que estoy levantada, pero has digo que no a un café, así que mas bien le acompañare yo a usted - No era de mucho dormir, me había acostumbrado a dormir poco y mi cuerpo ya lo había asimilado por decirlo de alguna forma. - Pero siéntese, que ya sirvo yo las cosas y así voy viendo donde esta todo - Le pedí dejando a un lado en mi abrigo. - En realidad en la ultima casa donde trabaje casi siempre comía y cenaba con el Señor, no le gustaba sentarse solo a la mesa y como vos vivía solo.

Notas de juego

No pasa nada, son acciones sencillas así que sin problema. Postea como mas comodo te sea.

Siento el retraso pero llevo unos días enferma :(

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04/02/2017, 17:35
Lord Preston Ellsworth Parlow

Me reí con ganas ante las palabras de mi amada Emily. -Entiendo, no queremos causar un incendio ni mucho menos atraer a las almas sin descanso hacia nuestros festines amorosos -musité.  Disfruté de su beso y extendí ambos brazos para ayudarla a pararse. Tomé sus manos en las mías y la jalé hacia mí haciendo que se parase de un tirón, cuando la tuve contra mí la besé corta pero ardientemente y luego la sorprendí alzándola en brazos.

Comencé a caminar llevándola en andas, riendo por mi travesura -Si no puedes caminar yo te llevaré gustoso, Emy -expliqué -Es lo que los caballeros hacen por sus damas, sobre todo cuando las dejan sin aliento -esbocé una sonrisa de lado y la cargué mientras caminaba colina abajo, bordeando el lago, hacia la entrada  que nos llevaba de vuelta al cementerio. Su peso entre mis brazos era ligero, encantador, mantenía mis sentidos suspendidos, enlazados fuertemente con su presencia y su esencia. Adoraba la manera en la que su largo cabello chocolate caía libremente y se mecía a nuestro paso.

Cuando llegamos a la puerta de reja que nos devolvía al cementerio la bajé, más porque no se me ocurría correcto hacer ese despliegue en un lugar así que porque no pudiera cargarla más. -El martes  a la noche quiero que me acompañes a la ópera, Emy. Nuestros mundos lentamente van tornándose uno y quiero que conozcas mis actividades favoritas así como a mí me agrada conocer las tuyas -manifesté -No te preocupes por tus ropas, mandaré al cochero a ir por ti y vendrás a casa antes, tendré una sorpresa preparada para ti.

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04/02/2017, 18:43
Lord Preston Ellsworth Parlow

Me quedé parado, quieto mirándola como si no entendiera. Estaba acostumbrado desde pequeño a que me sirvieran pero una cosa era en la casa paterna y otra en mis dominio personal. Me sobrepuse a la incomodidad inesperada que esto presentaba, -No puedo negarme a los pedidos de una dama -sostuve y tomé asiento en donde Catherine me señaló luego de acomodarme las ropas un poco.

Saqué de mi bolsillo la lista que me había pedido la muchacha días antes y se la extendí -Aquí tiene lo que me había solicitado -dije. En el papel estaba anotado mi sastre, la tiendas de libros en las que solía encargar títulos y otros datos de interés. -He arreglado con el tendero para que le entregue las frutas, verduras y demás comestibles aquí, los miércoles por la mañana -anuncié -Y el muchacho de los periódicos me traerá el News of the World todos los días desde mañana.

Suspiré y me eché un poco hacia atrás en la silla -Sepa disculpar el desorden, una amiga vino inesperadamente anoche y luego me entretuve trabajando -expliqué, aunque no hacía falta. Tomé una toronja y comencé a pelarla, el aroma del café era delicioso y me despabilaba un poco -Creo que me iré a dormir un poco luego del almuerzo.

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04/02/2017, 22:47
Emily Jones

Se río ante mi comentario de que teníamos que prevenir despertar a los muertos y no sólo me ayudó a pararme sino que me alzó en brazos.

-Si no puedes caminar yo te llevaré gustoso, Emy. Es lo que los caballeros hacen por sus damas, sobre todo cuando las dejan sin aliento

Me explicó mientras íbamos descendiendo por la pendiente suave de la colina. Sus ojos brillaban y su rostro entero era una poesía. Me sentí elevada de la tierra en un sentido literal y no solo porque él me cargaba, sino porque todos los problemas parecían tan lejanos. Como si no fueran míos. El camino era hermoso y el sol iba decayendo pero solo lo hacía más mágico.

Frente a  la puerta del cementerio me hizo descender y me habló de la ópera, de que él quería que conociera más su mundo. Sostuve sus manos y las acerqué a mis labios para besarlas.

-El martes a la noche entonces. Tengo el vestido de la noche de Lord Arrow, puedo hacerle unos arreglos pero si no aceptaré tu oferta. Nunca he ido a la ópera.

Me gustaba la idea.

-Me imagino las voces con su belleza subir al aire y llenar el teatro. Agradezco la oferta. Lo que más te agradezco es ayudarme a ser parte de tu mundo. Yo quiero llevarte un día a un lugar especial, pero no te diré cuál. Será mi secreto por ahora, ¿bien?

Solté sus manos con reticencia. Si fuese por mí este paseo duraría tanto que volvería a casa de noche pero sabía que aun no podía hacer esas cosas. Pero algún día podría: estar con él hasta el anochecer, ver salir la luna. No iba nunca a presionarlo a estar todo el día conmigo pero estos tiempos, los de nosotros siendo así, me hacía notar que las horas pasaban demasiado rápido.

-Creo que debemos volver, ¿no? Odio esta parte.

Notas de juego

=) luego abrimos otra cita xDXDXD

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05/02/2017, 17:31
Catherin Blame

- Yo de usted no usaría mucho esa frase, puedo abusar de ella - Sonreí con algo de picardía mientras iba dejando las cosas en la mesa para poner el café - En mi antiguo trabajo tenia que recordarle al señor de la casa que comiera, y algunos días hasta que durmiera, pasaba mucho tiempo encerrado trabajando - Explique ante de que pudieran sonar mal mis primera palabras - El primer día y apenas habéis dormido, así que ya me veo recordándoos que no podéis negaros a los pedidos de una dama y pidiendo que después durmáis unas horas.

Me senté en la mesa con el y unte un poco de pan con mantequilla contándolo en comidas porciones de coger y acercándole el plato para después servir dos cafes, uno para el y otro para mi. - Perfecto, mirare todo durante la mañana y por la comida no os preocupéis, lo mas seguro es que algunas mañanas vaya al mercado, me gusta ver el pescado y la carne al comprarla, siempre ves las mejores piezas para elegir - Explique removiendo el café con el azúcar y dejando la nota a mi lado para ir ojeando mientras hablábamos, aunque no me paso por alto el fijarme en cuando azúcar le echaba al café o si lo tomaba solo o con leche.

- Me parece muy bien eso de dormir unas horas, si queréis que os despierte alguna solo tenéis que decírmelo, y el desorden es normal, para eso estoy aquí ¿no? - Pues si tuviera todo impoluto no tendría que contratar a nadie - Mientras descansáis me iré haciendo un poco con la casa, viendo donde esta todo y de paso poniendo algo de orden ¿Os apetece algo en concreto para comer hoy? - Pregunte dando un sorbo al café y mirando al hombre. Se me hacia raro estar allí, y notaba una pequeña punzada en mi pecho por el lugar que había dejado atrás, pero no era mi lugar, y si quería avanzar este era mi sitio.

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05/02/2017, 17:54
Lord Preston Ellsworth Parlow

-Perfecto -manifesté ante la posibilidad de ir a un lugar secreto -Me gustan las sorpresas -agregué sosteniendo su rostro entre mis manos, luego le di un beso en los labios y uno fugaz en su frente. -Sí, lamentablemente debemos separarnos -dije en un suspiro; yo tampoco tenía el más mínimo deseo de alejarme de ella pero hasta que nuestro compromiso no fuera de público conocimiento no podíamos pasar tantas horas juntos, y todavía no había pedido su mano... Estaba aguantándome lo suficiente para que no quedara mal socialmente, no por mí, sino por ella: los matrimonios apresurados nunca eran bien vistos, como si la pasión fuera mala y la espontaneidad del amor un pecado más ominoso que el de la carne.

Nuestros pasos nos llevaron hacia la entrada del cementerio que daba a la calle, mientras caminábamos podía sentir cómo la ansiedad por volverla a ver crecía a pesar de no habernos separado aún, nuevamente la idea de secuestrarla pasó por mi cabeza y tuve que hacer un gran esfuerzo por alejarla.

-Hasta el viernes entonces, señorita Jones, no olvide que tenemos que ir a la Conferencia del profesor Howard -me despedí hundiendo mi mirada en la suya, memorizando nuevamente cada línea y curva de su rostro y su figura, cada matiz de color en sus ojos, su cabello y sus labios.

Notas de juego

De acuerdo, cerremos esta primero.

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09/02/2017, 03:29
Emily Jones

Llegó el momento de la separación y nos despedimos con un beso. Asentí a lo de la conferencia más allá de que mi atención estaba centrada en otra parte. Iba a escribir algo sobre este día: sobre la visita a mi madre, el conocimiento de más sobre él, el momento de fuego bajo los árboles. ¿Cómo no volcaría en mis textos algo de toda la pasión vivida en el día de hoy, de todas las experiencias y anhelos?

-Hasta pronto, my Sol.

Saludé con otro beso, uno más pequeño pero no menos intenso. Un coche ya me esperaba, era uno de los amigos de mi padre, él siempre me pasaba a buscar cuando visitaba a mi madre, pero hoy no había podido. Era mejor para mí, me daba la chance de alargar la despedida. “Debo irme, algún día… algún día el tiempo no apremiará más.”

-Nos vemos –dije sonriendo y yendo hacia el coche con mi corazón lleno de felicidad.

No miré hacia atrás hasta que hube subido al vehículo y los caballos comenzaron a andar. "Odio despedirme, lo sigo odiando. ¿Te ha gustado, madre? Sí, sé que sí. Es mejor de lo que incluso hubiera soñado conseguir en mis novelas."

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14/02/2017, 03:05
Lord Preston Ellsworth Parlow

Me reí ligeramente, divertido por sus triquiñuelas verbales, algo me decía que iba a tener mucha diversión con ella en mi casa. -Si usted abusa de esa frase yo tendré que recordarle quién manda -dije en tono de broma, pero no era una broma en absoluto, tampoco una amenaza, sino solo una posibilidad.

Se sentó a la mesa conmigo y la observé untar el pan mientras echaba leche a mi café y no le ponía azúcar. -Vaya qué aplicada y detallista - la elogié cuando escuché la dedicación que pondría al comprar los víveres.

Mientras ella hablaba mi mente voló por unos instantes y comencé a preguntarme si en verdad podría conciliar el sueño, el problema de ser escritor es que las ideas nunca abandonan tu mente y permanecen gritándole a uno en la cara o susurrando al oído insistentemente hasta que las pones en el papel, y a veces eso no es tan fácil tampoco.

Bebí un sorbo de café, meditando si debía comentarle sobre mis planes futuros o no, también la había contratado para tener a alguien con quién hablar, mis períodos de prolífica actividad o profunda antipatía por la sociedad me hacían un amigo inestable con el que mis compañeros de juerga sabían que podían contar poco. Y eso funcionaba en viceversa también.

Claro que tenía a mi cuñado Louis, pero últimamente estaba demasiado ocupado con su diario y no quería robarle tiempo. -¿Ha visto el orden innatural que reina en las casas de la clase alta, Catherin? -pregunté de pronto cambiando el tema abruptamente, pero llevado por su comentario de que el desorden es normal -Las pertenencias de uno nunca están donde las dejó, el piso es impoluto y hasta la decoración más caprichosa está planeada -manifiesto bebiendo mi café con mesura -Puede ordenar todo cuanto desee, pero mi mesa de trabajo debe permanecer como yo la dejo, por favor -pedí luego.

-No voy a exigirle que cocine algo muy complejo el primer día -la tranquilizo por si acaso estuviera contemplando la idea -Sepa que además de la cocina india y francesa también me gustan los platos más campesinos que se le puedan ocurrir, Shepherd's pie por ejemplo.

Tomo una rebanada de pan y le unto mermelada de naranja, una que me ha mandado mi madre hace unos días. -Tengo que pedirle un favor, Catherin -digo de pronto, solemne -¿Cómo se ve usted como ayudante de cámara? No para mí, por supuesto pero... tengo un plan, ¿Le he contado sobre mi prometida?

Notas de juego

Catherin te pido mil disculpas, pensé que te había contestado ya :(

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19/02/2017, 22:22
Catherin Blame

No pude evitar sonreír ante su respuesta - Seguro que tendrá que hacerlo más de una vez, según mi madre siempre me implicaba con la gente para la que trabajábamos, pero para mí es lo normal, soy incapaz de no preocuparme de alguien que veo cada día - Y en mi último trabajo me había costado caro, pues aquel hombre se cerraba tanto al mundo que era imposible entrar en el para poder cuidar de su bienestar...

- En realidad es parte de mi trabajo, siempre saldrán mejores platos escogiendo el cocinero los productos que usara - No es que no me fiara de la persona que le trajera los encargos, es que al ser yo quien trabajará con ellos era mil veces más fácil que yo los escogiera a que otro los mandara por una simple indicación.

Con lo de su mesa volví a sonreír bajando un momento la mirada y suspirando, los recuerdos no eran algo bueno algunas veces... -Puede estará tranquilo, no tocaré su zona de trabajo y en general no moveré casi nada en la casa, solo la Cocina, para colocar todo como me sea mas cómodo - Sabia muy bien que las zonas donde se trabajaba eran un santuario intocable, y había aprendido que era lo mejor para mí también. - Pues si tiene los ingredientes ese será la comida de hoy, si no ya improvisare con lo que tenga.

Al decir lo del favor y el tono que uso eleve la vista por encima de la taza mientras bebía y lo mire curiosa, aunque cuando siguió hablado reí un poco - He trabajado como ayuda de cámara en más de una ocasión para las hijas o la señora de la casa, y en cierta parte para algunos hombres también preparándoles la ropa que ponerse, afeitándolos... - Mientras no tuviera que presenciar ciertas cosas que aún me ponían nerviosa tratándose de hombres no era algo que me preocupara - Si, cuando os pregunté si vivíais solo ¿queréis que sea su ayudante cuando ella esté aquí? - Pregunté suponiendo que iban por ahí los tiros.

Notas de juego

Tranquilo no pasa nada que yo también he andado ausente :(

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15/03/2017, 18:40
Lord Preston Ellsworth Parlow

Asentí cuando me confirmó que no alteraría el orden de mi escritorio y bebí más del café mientras la escuchaba hablar -Sí, me agradaría -formulé esbozando una suave sonrisa -Verá, Catherin, ella es una dama del todo singular -musité mientras dejaba que la sonrisa se ensanchara aún más por mi rostro -Su educación aunque esmerada no le ha enseñado todo cuanto necesita para ser la esposa de un noble -señalé buscando las palabras adecuadas como si no quisiera herirla con mi afirmación aunque no estuviera presente.

-Quisiera que usted la ayudara a sortear los inconvenientes que pudieran presentársele y que además la sirva en cuanto necesite, después de todo será la ama de una casa y tendrá otras ocupaciones... Además de escribir -señalo. -Ella no lo sabe pero no planeo que vivamos aquí -alzo las cejas para enfatizar que será una sorpresa -Así que ya ve -la miré sonriendo -Necesitaré de su ayuda si es que está dispuesta -me terminé el café y comí el resto del pan untado con mermelada en silencio pensando en las tareas que tendría que realizar durante el día. -Si no le molesta Catherin, voy a aceptar su propuesta y me retiraré a descansar unas horas -anuncio viendo que mi cuerpo está comenzando a reaccionar lentamente a causa del sueño y mis pensamientos también. -¿Le parece si me despierta a la hora del almuerzo?

Notas de juego

Sí, ya sé, es poco para todo el tiempo que tardé en contestar y te pido disculpas, pero prefiero que sigamos con la trama. ¿Te parece adelantar una escena hacia el viernes de esa semana?