Partida Rol por web

La Edad de la Inocencia (+18)

• Lord Preston Ellsworth Parlow •

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16/01/2016, 23:14
Louis Kindelanver

Louis estrechó a Preston entre sus brazos, complacido por la sorpresa de su visita y cuando el hombre lo soltó, se encaminó junto a él hacia el interior del salón. 

Dedicó una mirada a George. —Traiga té para los dos, por favor, George. —Contempló esa sonrisa seductora que tan bien debía funcionarle a su cuñado con las jovencitas y sus labios se curvaron levemente mientras trataba de dejar a un lado todos los pensamientos y emociones que habían estado pesándole durante el día. 

—Ciertamente, yo también estaba ansiando que pudiéramos conversar largo y tendido. Sin tanta... —Hizo un gesto con la mano aleteando en el aire. —parafernalia social y todo eso. Ya me entiendes. Ven, sentémonos. 

Sus ojos se dirigieron a aquel sobre y de él volvieron a su cuñado, interrogantes y en cierta forma también temerosos de lo que podría ser esa oferta irrechazable. Y sin embargo, un pequeño cosquilleo de expectación empezó a brotar en algún lugar de su estómago, tan leve que era casi imperceptible, pero suficiente como para que la curiosidad venciese sobre el recelo.

—Ah, Preston... Mentiría si no dijera que te temo —confesó, con una sonrisa de medio lado—. ¿Una propuesta irrechazable? Cuéntame más.

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17/01/2016, 15:00
Lord Preston Ellsworth Parlow

-Como sabrás soy amigo del Conde de Arrow y él todas las primaveras organiza una fiesta en su mansión a la que invita a la crème de la crème de Londres -comencé tomando asiento en el amplio salón, me pregunté cómo se vería la casa si los sirvientes no estuvieran aquí para mantenerla a flote, al igual que a Louis. Crucé elegantemente una pierna y abrí el sobre, que estaba descansando sobre mi regazo -Pues, resulta que me ha invitado a la gran fiesta y puedo llevar a un acompañante -lo miro sonriendo con extrema picardía -Ven conmigo Louis -rogué y las palabras salieron de mis labios como si estuviera realizando una propuesta indecente. Lo miré de lado, jugueteando con el papel entre mis dedos, me moví en el asiento de manera que quedé mirándolo directamente -Es un baile de máscaras y todos acudirán bajo un seudónimo, nadie tiene por qué saber quién eres tú...
Lo miré pidiéndole no solo que me acompañe, sino que le diera una oportunidad a la vida que todavía lo retenía en este mundo. No quería traer el tema de Edith a la conversación a menos que él lo hiciera, pero estaba seguro de que mi hermana no querría que se marchitara día tras día entre las paredes de esta casa.

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18/01/2016, 23:25
Louis Kindelanver

Louis se acomodó cerca de Preston mientras lo escuchaba, pero los ojos se le iban una y otra vez al sobre que su cuñado parecía enarbolar como una tentación. Hasta que llegó su petición y tuvo que detenerse a tomar aire.

—¿Un baile de máscaras? —repitió con tono interrogativo, con la única intención de ganar tiempo para pensar. Su mano volvió a dirigirse a sus cabellos en un intento de peinarlos que no dio demasiado resultado. Una fiesta. Cierto era que Louis llevaba un tiempo intentando salir más, pero... ¡Una fiesta! Se le antojaba algo demasiado grande y perturbador. 

Pero... A eso irá mucha gente, ¿verdad? —preguntó dejando ver una sonrisa nerviosa que desvelaba parte de sus inseguridades—. Yo... No sé si estoy preparado para algo tan grande, Preston. Estoy intentando pasar menos tiempo encerrado. Cada mañana trato de salir a pasear... Y organicé esa recepción aquí en tu honor para empezar a relacionarme de nuevo, pero... —Hizo un pequeño gesto con la mano hacia el sobre. —Una fiesta como esa quizá sea demasiado para mí todavía. 

Y sin embargo, a pesar de todos sus temores y reticencias, no podía evitar sentir cierta atracción por aquella idea. Máscaras, seudónimos, poder disfrazarse tras la piel de otra persona... ¿Podría así olvidarse de sí mismo durante un rato? 

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19/01/2016, 02:38
Lord Preston Ellsworth Parlow

Suspiré largamente desviando mi mirada hacia el sobre y hacia Louis alternativamente, me incliné suavemente hacia mi cuñado con una mezcla de preocupación y súplica en el rostro. -Louis, comprendo tu dolor y tus motivaciones -comencé musitando con el mayor tacto posible, -Disculparás a este cuñado tuyo por su impertinencia e insistencia, sin embargo -lo miré de lado haciendo una breve pausa, -Entiendo que esta es una oportunidad excelente para ti: no hay necesidad de que nadie sepa quién eres, salvo el anfitrión y yo; no tienes ninguna presión social sobre tu persona salvo las que dicta el decoro -le extendí la invitación para que la viera con un movimiento elegante, alcé las cejas y entorné los ojos suavemente -Podrás bailar, charlar y divertirte un rato sin siquiera dar tu nombre, sin compromisos de ningún tipo con nadie- ladeé la cabeza, tratando de leer sus expresiones -Si quieres hasta puedo hacerte de chaperón -me reí por lo bajo, aunque lo dije un poco en serio, un poco en broma -Es mi deseo que te sientas apoyado por mí, cualquiera sea tu decisión- sostuve tratando de no caer en sentimentalismos. -Eres como un hermano para mí, por eso quiero que comiences a contemplar la posibilidad de alcanzar cierto grado de felicidad en esta vida.

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21/01/2016, 00:56
Louis Kindelanver

Louis tomó la tarjeta y le echó un vistazo mientras escuchaba a Preston. Su oferta de hacer de chaperón le sacó una sonrisa, pero pronto se desvaneció entre el conflicto de emociones que le provocaba aquella invitación. Pues por un lado le aterraba la idea de estar rodeado de tanta gente, y por otro no podía evitar sentir curiosidad por esa fiesta y lo que la rodeaba. La idea del anonimato era ciertamente atrayente y por un momento estuvo a punto de aceptar, incluso empezó a abrir la boca para ello. Pero las dudas se deslizaron de nuevo en su pecho y la cerró de nuevo. Finalmente tendió la tarjeta de vuelta a Preston y suspiró quedamente.

—Déjame que lo piense un poco —pidió—. Sé que tú estarías para apoyarme y no creo que imagines cuánto agradezco tenerte cerca de nuevo. Veo que es para dentro de cuatro días, mañana o pasado te diré algo. 

En ese momento apareció George con una bandeja preparada para tomar el té que incluía un plato de postre con las pastas que había traído Preston. Louis esperó a que el hombre se marchase para acercarse a la mesa y empezar a preparar un par de tazas. 

—¿Quieres azúcar? —preguntó, dedicando una mirada a su cuñado, pensativo. Y aprovechó el momento para cambiar de tema y sacar uno que lo había tenido inquieto desde hacía semanas.

—¿Qué pasó el otro día, Preston? Cuando Lady Wright te preguntó aquello... Me quedé un poco preocupado. ¿Ha pasado algo en la India?

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22/01/2016, 23:22
Lord Preston Ellsworth Parlow

Asentí inclinando la cabeza y tomando la invitación nuevamente entre mis manos, suponía que no iba a contestarme inmediatamente pero al menos había encendido la llama de la duda en su mente, quizás la idea de asistir ya estaba plantada y solo faltaba que madurara.
-Entiendo -musité -Si te decides envíame un recado con tu seudónimo ya que tengo que notificárselo al anfitrión -pedí jugando con el sobre entre mis manos -Sin azúcar, por favor.
Escuché su pregunta e instantáneamente suspiré, sabía internamente que este momento llegaría y sabía que aquel incidente no se le escaparía a Louis. Me guardé el sobre dentro del saco y permanecí mirando hacia el suelo, pensando si evadir elegantemente la pregunta o contarle la verdad, y es que había un motivo para no contarle a Louis: tenía miedo de que la tristeza volviera a hundir sus garras en él solo por empatía hacia mí.
-La dama tocó una fibra sensible en mí, quizás no logré manejarlo como debía tratándose de una dama, invitada en tu casa -me excusé poniéndome visiblemente nervioso. No había contado a nadie lo ocurrido en India, solo habían reposado los dolorosos recuerdos en mi memoria hasta este día en que se removían a causa de una pregunta nuevamente- Sí, sucedió algo querido Louis, sucedió lo impredecible, lo impensable: me enamoré -. Cualquier otro habría pensado que era un motivo de júbilo pero por mi expresión entre melancólica y crispada podía percibirse que la cosa no había acabado bien.
 

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24/01/2016, 00:46
Lord Preston Ellsworth Parlow

 

1 de Abril

 

Como pude averiguar la tarde del 1 de abril se celebraba un mitín de las sufragistas femeninas en un teatro abierto en un barrio de clase media. Me puse unas ropas más modestas y fui hacia el lugar rogando que fuera el lugar en que podía encontrar a la señorita Fleming Howard.
El lugar estaba bastante atestado de personas, en su mayoría mujeres pero también había muchos hombres para mi sorpresa, quizá tuviera el agrado de conocer por fin a Richard Pankhurst, esposo de Emmeline Pankhurst.

La oradora, la misma señora Pankhurst, hablaba acaloradamente pero sin perder la compostura, subida a una tarima que compartía con otras mujeres y hombres reconocidos en el movimiento.
La mujer ejercía su retórica ardorosamente, lo que me transportaba y por momentos me hacía perder el objetivo de mi presencia en ese lugar.

"Nosotras, las mujeres, en nuestro intento de hacer nuestro caso claro siempre tenemos que hacer, como parte de nuestro argumento, e instar en los hombres entre nuestro público el hecho - un hecho muy simple - de que las mujeres son seres humanos."
"Nos llamaron militantes, y estábamos dispuestas a aceptar el nombre. Estábamos decididas a presionar sobre esta cuestión de la emancipación de la mujer hasta el punto en el que ya no pueda ser ignorada por los políticos."

En el recinto corrían rumores y un silencio tenso, lleno del coraje y la esperanza, de la ansia de lucha que exudaban estas mujeres y hombres. Cuando no me sorprendía a mí mismo totalmente inmerso en el discurso recorría serenamente el lugar entre la muchedumbre buscando a la señorita que tan interesante punto de encuentro había elegido, una muestra más de la descollante personalidad de la que parecía ser acreedora mi contraparte.
Qué maravillosas mujeres y hombres todos estos revolucionarios, adelantados a su época, incomprendidos. El hombre y la mujer eran seres humanos, sin asomo de duda, y por lo tanto iguales. Una conclusión tan diáfana, tan clara. Eran una lástima las mujeres cuyas mentes habían sido domadas por la teoría (y realidad social) de la predominancia masculina, pero este semillero no hacía sino darme esperanzas de una comprensión más absoluta entre hombres y mujeres en un futuro no tan lejano.
Suspiré al pensar en cuán maravilloso podría ser eso, y me tomé unos segundos para detenerme y tomarme la barbilla con una mano, reflexionando sobre aquellas palabras tan encendidas: aquellas mujeres y hombres estaban dispuestos a darlo el todo por el todo por su causa, ¿Había acaso sensación más arrebatadora y más vertiginosa que aquella que mueve a un espíritu a arriesgarlo todo por una convicción?

Notas de juego

Decidí dejarte la libertad de contemplarme en tu anonimato, y que yo te busque un rato más, o sorprenderme a mí antes que yo a ti ;)

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26/01/2016, 02:12
Zona Fleming Howard

Era la primera vez que acudía a un lugar así, y por muy valiente que creía ser, mi corazón latía apasionado, mientras yo con el ceño fruncido, avanzo entre las mujeres y hombres, esperando que nadie escuche como palpito. He perdiod a mi hermano entre la multitud, a él y a la muchacha que me ha presentado, y yo, muerta de nervios, he olvidado su nombre.

Las rodillas me tiemblan, hace unos días que presencie en la calle un altercado que me dejó estupefacta, mujeres rompiendo cristales, causando desperfectos, mientras gritaban “por el voto femenino”. Aquello me impactó, la policía interrogando a las transeúntes, y mi pasión por la lucha se avivó en ese instante.

Me pierdo entre las prohibiciones, lo que me está vedado me produce tales deseos, que no puedo refrenarlos, y aquí estoy, en un mitin. Unos cuantos metros a mi lado, veo de repente, entre la muchedumbre, al señor Preston, sorprendida, abro los labios, dispuesta a emitir un nombre en voz alta, que reprimo a tiempo. Mi impulso era llamarlo, pero me gusta escuchar a la señora Pankhurst.

Atendiendo a lo que dice, me acerco al señor Preston, observando su sonrisa, sus ojos azules y curiosos.

- Estoy sorprendida con sus capacidades… y con el azaroso destino que me ha encontrado con vos entre tantas personas… - le susurro, sin mirarlo, con una ladeada sonrisa, mirando el balcón desde el que la señora Pankhurst habla.

Notas de juego

Qué chulo el post *__* ¡Te lo has currado mil! Siento no estar a la altura >_<

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26/01/2016, 05:15
Louis Kindelanver

Contempló a su amigo, fijándose en cada uno de sus pequeños gestos al escuchar su pregunta, en el suspiro que escapó de sus labios y en la inquietud que pareció hacer presa en él. Por un momento no supo si sentirse culpable por haber preguntado, no quería ser el responsable de abrir sus heridas, pero era simple y pura preocupación lo que lo movía. 

—No te preocupes por Lady Wright —apuntó, encogiéndose de hombros con un gesto que dejaba claro lo poco que le importaba la opinión de la dama—. Fue ella la que insistió en un tema que evidentemente te resultaba incómodo. Tu respuesta fue sencillamente la apropiada. 

Estudió el rostro de Preston, dándose cuenta de que la alegría por ese enamoramiento llegaba tarde y estaría fuera de lugar, pues parecía por su voz que la felicidad se había tornado tragedia. Así que mantuvo cierta seria cautela y añadió algo más, pasando sus dedos con delicadeza por la parte exterior de la taza.

¿Y... qué pasó? —preguntó con voz suave y todo el tacto que pudo pues era evidente que algo había tenido que suceder si esa dama que había tocado las fibras del corazón de su cuñado no estaba a su lado en ese momento. 

 

Notas de juego

Perdón por el retraso, se me acumularon muchas cosas >.<

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27/01/2016, 23:10
Lord Preston Ellsworth Parlow

Estaba absorto con el discurso de la señora Pankhurst, dejando que sus palabras me quemaran por dentro, que transformaran mis pensamientos en los pensamientos de esta nueva era que presentía estaba abriéndose frente a nuestros ojos.
Entonces escuché esa voz que había habitado mis sueños los últimos días. Giré mi cara para contemplar ese rostro de camafeo tallado en marfil y esos ojos de tigresa acechando en la jungla. Sonreí de lado -Señorita Fleming Howard -incliné la cabeza levemente -En la vida todo es una parte azar y una parte tesón -dije aceptando su halago y guardándolo en esa parte de mi espíritu tan íntima y oculta que pocos lograban ver -Me alegra haber descubierto el lugar en el que estaría... Tenía mis dudas todavía, están interpretando Romeo y Julieta no muy lejos de aquí -le di una mirada cálida clavando mis pupilas en las suyas por unos breves instantes -¿Puedo interpretar esa sonrisa como signo de que está contenta de verme? -pregunté pecando de atrevido, pero galantemente.
-Tal parece ser que estamos a las puertas de una revolución -susurré por lo bajo cambiando de tema, no queriendo distraer a los que estaban alrededor de mí. -Me complace poder escuchar a una mente tan adelantada a su época, sin duda una digna hija de Mary Wollstonecraft -quería darle tiempo para meditar su respuesta.
 

Notas de juego

Tranquila, estás a la altura Zona, deja de decir lo contrario. Tu post de llegada a la mansión Arrow fue hermoso, me hizo vivir lo que estabas viviendo :)

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28/01/2016, 01:13
Lord Preston Ellsworth Parlow

Bajé la mirada y negué con la cabeza, apreté el puente de mi nariz unos instantes. -No, no terminó bien. Te pido que aceptes mis sinceras disculpas pero todavía me cuesta hablar de ello -dije forzando mi voz para que no se notara que la ansiedad estaba tomando posesión de mi ser. Sin que pudiera evitarlo, comenzó a dolerme el pecho, pero no físicamente, sino espiritualmente. Hice un rictus con la boca y finalmente miré hacia mi cuñado, intuyendo que no podría escapar de la situación... y quizás era el momento de hablarlo con alguien: si había alguien que me podía comprender era él, y al mismo tiempo si había alguien a quien podía hacer mal con mi desahogo era a Louis.
Pensé en varias formas de decirlo pero una era peor que la otra, finalmente lo solté como pude: -Se llamaba Denali, era hija de un embajador -desvié la mirada hacia la alfombra cuyos colores me resultaban tan insípidos en ese instante -Fue la única mujer que amé en mi vida, tenía una forma de hablar... Sabía exactamente qué decirme, qué hacer para sacar aquello de bueno que hay en mí; cuando me miraba a los ojos sentía que era la única persona que me comprendía cabalmente... No me había pasado nunca antes algo semejante -hice silencio porque sentí en mi fuero interior que si no lo hacía iba a quebrarme como una rama, un infierno se estaba desatando dentro de mí. Me llevé el puño a la boca como ahogando mis palabras, no podía evitar que las imágenes poblaran mi mente y la arrebataran en su torbellino, los recuerdos eran tan vívidos que me quitaban el aliento. -Nos comprometimos en secreto antes de mi regreso a Londres para Navidad -suspiré largamente, con el aliento entrecortado -Cuando llegué a India en enero ya estaba enferma... Ella murió -dije en un susurro, el silencio a mi alrededor se volvió denso.

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29/01/2016, 03:06
Louis Kindelanver

Con cada palabra que salía de la boca de Preston, sentía una suerte de inexorable pesar aumentando, un deseo irracional de pedirle que parase, como si eso pudiera hacer menos real la desgracia que estaba compartiendo con él. Sin embargo, Louis se mantuvo en silencio, tan sólo escuchando a su cuñado y cuando se llevó el puño a la boca, estiró una mano para apoyarla en su brazo haciéndole saber que no estaba solo.

Las fatídicas palabras sonaron al fin, confirmando el peor de los temores y Louis sintió como un frío denso se extendía desde su estómago hasta cubrir todo su cuerpo por debajo de la piel. —Ella murió.— El silencio se alargó durante unos segundos, pesado y espeso mientras los ecos de esas dos palabras reverberaban con angustia en su mente.

Él mejor que nadie comprendía la magnitud de lo que Preston le había confesado y como en un álbum de fotografías las imágenes de la enfermedad de Edith empezaron a pasar tras sus ojos. La vio consumirse de nuevo con lentitud sin que ni él ni los doctores pudieran hacer nada para evitarlo. Volvió a sentir cómo su estómago se encogía previendo su rostro pálido y sus ojos ojerosos, con la mirada vacía fija en el techo aquella mañana que todo había terminado. Revivió en un instante el funeral, como en pequeños flashes a los que les faltaba continuidad pues ni siquiera recordaba aquel día con claridad. Y cada minuto de los años siguientes se apelmazó en su pecho formando un nudo opresivo. 

Entreabrió los labios y un pequeño jadeo brotó de ellos mientras buscaba la mirada de su cuñado. Todo su dolor lo veía entonces reflejado en él y ni siquiera estaba seguro de si su situación era mejor por no haber compartido apenas tiempo con aquella a la que había amado, o si precisamente por eso mismo era mucho peor. No supo cómo fue capaz de pronunciar algunas palabras.

—Preston... Cuánto lo siento —dijo despacio, con un pesar vívido y tangible—. Yo... —Hizo una pausa y soltó el aire por la nariz. —De verdad que lo siento.

No se molestó en ofrecer unas palabras de consuelo que sabía en primera persona que no servían de nada. Tampoco preguntó más para no hacer sangrar esa herida con detalles. Sencillamente abrió los brazos para acoger en ellos a su cuñado, sin preocuparse por lo inconveniente de ese gesto entre caballeros. Lo quería como a un hermano y una sociedad que consideraba mezquina e hipócrita no iba a impedir con sus normas absurdas que lo abrazase en un momento de dolor.

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04/02/2016, 22:08
Zona Fleming Howard

Lo miro de reojo, tomando su brazo y enhebrándolo al mío con desmedida confianza, desde que sabe lo de mis lecturas, me siento de alguna manera confiada, aunque siga siendo un completo desconocido.

- Y un poco de caos también se le añade a la fórmula.

Río divertida, y vuelvo a mirar al frente, los ojos azules del hombre me siguen turbando ligeramente, aunque ya no tengamos un libro lleno de pecado entre medias. Doy un respingo cuando habla de Rome y Julieta, sorprendida, eran mis dos opciones, lo miro de reojo ¿Por qué parece conocerme tan bien este hombre? Me sorprende.

- Sí… pero estos eventos ocurren muy pocas veces al año, estamos escribiendo la historia señor mío. Aunque no negaré que amo a Julieta, y su trágico amor. Me sorprendéis, parece que véis dentro de mí...

Lo observo, pero me ruborizo por la verbalización de mis pensamientos, mis ojos verdes se desvían de los suyos un instante, y aún ruborizada por mi afirmación, enarco una ceja algo molesta por la pregunta que me hace y vuelvo a encararlo.

- Vaya pregunta me hacéis – y no, no me indigna su pregunta, me indigna que dude de ello – me parece mal que lo dudéis, estoy muy contenta de compartir con vos este encuentro, quizás no es muy convencional, o muy entretenido, pero... deseaba que acertarais, pensaba que os gustaría.

Suspiro, mirando a la señorita Pankhurst, y sujetándome bien del brazo que me tomé la libertad de aprisionar. Me siento acompañada, y creo que protegida de alguna manera, compartir esta parte de mí, rebelde, díscola, subversiva… que sorprendemtente no rechaza.

- Yo estoy enamorada de su discurso, incluso a veces me encuentro exaltada, y me atrevería a formar parte de los altercados callejeros, no hace mucho presencié uno – murmuro muy bajito, acercándome a su oído para no molestar a los demás, ni aplacar el discurso que escucho de fondo – las mujeres sacaron piedras, y empezaron a romper escaparates y mobiliario urbano, al grito de “voto femenino”, yo estaba en plena calle, sola, llegó la policía  poco después, fue un momento que me dejó temblando de emoción, me sentí verdadera narradora de un acto heroico… quizás aparezca la policia por aquí...

Estoy parloteando de nuevo, y quizás diciendo memeces, así que termino callándome por si acaso.

Notas de juego

¡Ya estoy por aquí! =)

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09/02/2016, 04:39
Lord Preston Ellsworth Parlow

Las palabras se me estrangulaban antes de llegar a mis labios, quería componerme pero no lo lograba, es perturbador y triste cómo en esas situaciones en las que alma y corazón penden de un hilo la mente suele esforzarse en ser racional, mantenerse en lo socialmente esperado. Debido a esa misma razón el abrazo de Louis fue un bálsamo de sosiego en mi infinito dolor, sabía que él comprendería mis pesares más que nadie y si antes estábamos unidos por mi hermana ahora nuestro lazo se tornaba más fuerte nuevamente por el dolor... Solo esperaba que algún día pudiéramos abrazarnos pero a causa de nuestra felicidad, empezaba a preguntarme si acaso sería aquello posible.
Quise recomponerme pero nuevamente me resultó imposible, la soledad y la pérdida pesaban en mi interior y me relajé en su abrazo, ese esperado abrazo de reconocimiento de sentimientos, de empatía. Inhalé y exhalé pesadamente un par de veces hasta que sentí que el nudo en mi pecho cedía un poco, lo suficiente como para permitirme hablar.
-Lo sé y no puedes imaginarte, Louis, cuánto vale para mí el poder hablar de esto contigo, sé que tus palabras nunca serán indiferentes o vanas y las agradezco, al igual que tu gesto, infinitamente -pude al fin articular mientras me alejaba suavemente y ponía mis manos en sus hombros pero todavía no atinaba a mirarlo de frente porque me sentía flaquear, ¡Por Dios! Si hasta tenía que esforzarme en no temblar como un niño.
Suspiré nuevamente y por fin logré levantar la vista para encontrar la de mi cuñado frente a mí. Me sentía culpable por causarle el dolor de hacerlo revivir la muerte de Edith con mi desahogo pero no tenía nadie más en quién confiar ni que me pudiera comprender tan cabalmente.
-Estoy tan asqueado de todo, de toda la vida que he llevado, que ahora me siento vacío -confesé con la mirada un poco perdida y un resabio amargo en la boca difícil de hacer a un lado. -Ella me hacía querer ser mejor, me daba razones para hacerlo... Y ahora gravito en una oscuridad que conozco pero de la que estoy harto.

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09/02/2016, 09:51
Zona Fleming Howard

Notas de juego

Ya sé que acabas de llegar, pero voy a pinchar un poco por aquí xDDDD Y a decir que ya no me quieres nada a mi pobre Zona =(

¡Vamos, Vamooos! ¡A postear! xDDDD

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09/02/2016, 16:51
Lord Preston Ellsworth Parlow

Jajaja, te visualizo con un látigo y yo frente a la máquina de escribir XD

Estoy por mostrar las fotos de mi viaje a mis familiares, es costumbre aquí, pero para tu noche tendrás post, palabra de poeta ;) y es mentira que no quiera nada a Zona, lo sabes.

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09/02/2016, 18:09
Zona Fleming Howard

Notas de juego

Nah, lo digo por chinchar un poco, se que le tienes un poco de aprecio =P Pero solo por algo así:

Jajaja, no te preocupes =) ¡Pero no me dejes olvidada! =P

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09/02/2016, 23:32
Lord Preston Ellsworth Parlow

No puedo evitar dar un respingo cuando su brazo se entrelaza al mío con tanta naturalidad y ese cálido descaro, tierno y encantador descaro del que hace gala a veces. Sonrío silencioso escuchándola embelesado porque ejerce una atracción sobre mí que me perturba y al mismo tiempo me envuelve en vertiginosas sensaciones encendiendo en mí una hoguera que crepita lenta pero seguramente; mi intención es seducirla pero es de hombres reconocer que fallo miserablemente y acabo enredado en su telaraña muy a pesar de lo que haya planeado.
Poso mi mano ardiente sobre la suya, imposible disimular las sensaciones que tengo a flor de piel. -Me complace profundamente que mis lecturas sobre su persona sean acertadas, señorita Fleming Howard, Zona -la miro a los ojos y mis dedos tamborilean sobre los suyos -Usted es un libro que intuyo que podría leer mil veces y jamás me cansaría ni cesaría de sorprenderme. Por favor, llámeme Preston, ya que nuestro amado marqués ha sido el punto de partida de nuestro mutuo conocimiento sería inútil tanta formalidad entre nosotros -deslicé suavemente mi mano hasta que ya no estuvo más en contacto con la suya, sino que volvió a reposar en mi costado -A menos, claro, que lo considere inadecuado -musité remarcando las sílabas con mis labios y sonreí de lado.
-La señorita Pankhurst encandila con su poderoso discurso y deja el ánimo encendido, listo para la lucha -dije acercando mis labios a su oído, ya que no deseaba que alguien de la multitud me mandara a callar ni tampoco quería romper con la mística que había en el aire, al notar que se acurrucaba contra tomé aire largamente y lo exhalé más largamente aún, tenía que hacer un verdadero esfuerzo por no caer en la tentación de mirarla como a una estatua de una divinidad y eso me asustaba por completo. Miré hacia la tarima mientras serenaba mis pensamientos y mis sensaciones, no solo de deseo, sino de curiosidad, admiración, subyugación, interés. Un torbellino se gestaba en mi interior mientras que en derredor los ánimos se exaltaban. La miré con sorpresa cuando me contó lo del altercado callejero -Vaya, es usted una aventurera y una revolucionaria de ley, aplaudo su valentía -le obsequié una mirada cálida y una sonrisa cargada de sincera aprobación -Ya lo creo que estamos escribiendo la historia -retomé su comentario -Los líderes son la voz del movimiento y su espíritu pero los seguidores -alcé las cejas y mis ojos relampaguearon -Son los brazos ejecutores, los pies que llevan las ideas a la realidad por medio de la acción. Y, dígame, ¿Sintió la emoción de transgredir las reglas, el deleite prohibido de formar parte de un pensamiento contrario al de la mayoría?

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12/02/2016, 00:42
Zona Fleming Howard

 Siento su cuerpo sobresaltarse cuando mi mano se cuela por su brazo, y la verdad es que ni siquiera pienso que es algo indecoroso, después de compartir un libro prohibido, que yo enhebre mi brazo a él, sin él habérmelo ofrecido, ni siquiera pasa por mi mente. Mi gesto es totalmente natural.

Miro al frente, no sé por qué, mirar sus ojos azules por turba, y Dios sabe que no estoy familiarizada con esa sensación, y no es que los evite, pero me supuso un gran esfuerzos evitar aquel beso, y no puedo evitar bajar a penas un suspiro los ojos para mirar sus labios. Más cuando su cálida mano, algo trémula, toca la mía, lo observo de reojo y efectivamente, miro sus ojos azules, y sus labios, mientras habla. Me obligo a mirar a frente de nuevo, con los pómulos algo enrojecidos.

Pronuncia mi nombre, y lo miro de reojo de nuevo, encuentro sus ojos fijos en mí, las cosas que dice son… tan hermosas, tan bien hiladas, hoy parece más cortés, lo encuentro más cercano. ¿Serán las flores que me han ablandado? En el primer encuentro me dio la sensación de ser un hombre más regio, con alguno despuntes tiernos, pero es un hombre hecho, firme, con carácter, sin lugar a dudas, y con experiencia, habla muy bien… Suspiro ¿Habrá algo ahí adentro? ¿Habrá una historia trágica en el interior de este hombre?

- Preston – sonrío inocentemente, mirándolo a los ojos, hay muy pocos hombres a los que me permito el atrevimiento de llamar por su nombre – es – subrayo la palabra – inadecuado, pero… creo que en vos y en mí, fue inadecuado todo desde el principio, así que… ¿Por qué jugar a lo formal? Si una rosa, con otro nombre, sigue siendo igual de espinosa… - susurro.

Se acerca a mí, y yo vuelvo a ponerme nerviosa, parezco muy segura en mi descaro, parezco muy osada en mis palabras, y parece que sea algo fruto del valor, pero no es así, es fruto del arrojo y el impulso sin discernimiento, algo que nunca freno, y cuando me sorprendo, a veces intento corregir, potras veces es imposible hacerlo ya. Con Preston, desde el momento en que nuestras manos tocaron el mismo libro, me fue imposible ya recular ese torbellino que soy y que Hortence tanto me recrimina.

- Habláis tan bien… - observo sus gestos, su mirada cálida, luego el rayo que la cruza – bien sabéis que sí, soy una enamorada de las causas perdidas, de los mártires y sufridores en pos de guerras derrotadas. Una revolucionaria – río divertida, apretando contra mí su brazo en la emoción de reír – me temo que yo solo presencié la escena, no me uní, y creo que por cómo temblaba mi cuerpo en ebullición, con solo mirarlas, no habría podido lanzar ni una piedra, pero sentí un ardiente deseo de hacerlo – me llevo la mano al pecho, mirando al frente por temor a ser demasiado pasional en mi mirada, y todo el semblante rojo de emoción – habría sido grandioso, hacer algo, totalmente vedado, algo prohibido y penado por la ley, algo que te hace más libre. – Respiro con fuerza, acalorada – el deleite prohibido, eso es.- Dios mío, hablo como una guerrillera y no una chica de bien… mi comentario es del todo inadecuado, Hortence me habría abofeteado como ha hecho ya algunas veces, por mis ideas locas y dignas de un manicomio. Miro al frente, preocupada, rápido… otra cosa… - Por cierto, debo quiero reiteraros mi agradecimiento por las flores, eran muy hermosas, las he colocado en un jarrón, sobre el alfeizar de la ventana, fue un detalle muy hermoso. – Sonrío, qué incoherente parezco, me tomará por loca.

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15/02/2016, 00:56
Louis Kindelanver

Louis comprendía. Vaya si lo hacía. Comprendía no sólo las palabras de Preston, sino también su dolor. Podía sentir la amargura de la voz de su cuñado en su propia garganta y la ausencia que rasgaba su pecho, adherida a su propia piel. No necesitaba pensar en ello para comprender la sensación de buscar una figura a tu lado y encontrar el vacío de la ausencia devolviéndole la mirada.

Y porque lo comprendía no dijo nada durante los primeros segundos. Suspiró y se puso en pie para acercarse a un pequeño mueble bar. Allí sirvió él mismo dos vasos y vertió cuatro dedos de whisky en cada uno de ellos. El té no sería suficiente para aquella tarde. Regresó con ambos vasos y le tendió uno a su cuñado antes de beber él un buen trago y sentarse de nuevo.

—No creo que yo sea el hombre apropiado para dar consejos o sermones —dijo entonces, y la comisura de sus labios se crispó en una pequeña sonrisa dolorosa—. No tengo derecho a decirte que el dolor menguará, porque no desaparecerá aunque lo haga. Se ubicará en un rincón de tu pecho, pero no se marchará. Tampoco lo tengo a aconsejarte que no te dejes arrastrar por él a esa oscuridad, pues sé lo sencillo y gratificante que es esconderse en las sombras incluso de uno mismo. 

Negó levemente con la cabeza, sin estar seguro de si ese gesto era para Preston o para sí. 

—No puedo ofrecerte más que mi apoyo. Sabes que puedes contar conmigo Preston, para lo que necesites —Buscó los ojos claros de Preston con los suyos—. Para hablar de ella o para no hablar de nada. No estás solo, cuñado. 

—Eres un hombre fuerte, mucho más que yo —añadió, con una leve admiración—. Estoy seguro de que lograrás sobreponerte, con tiempo.