Partida Rol por web

La Edad de la Inocencia (+18)

• Lord Preston Ellsworth Parlow •

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23/05/2016, 01:56
Louis Kindelanver

Louis se encontraba bebiendo un nuevo sorbo de su copa cuando Preston anunció el nombre de la otra joven en discordia y en un primer momento se limitó a abrir los ojos y alzar las cejas en un gesto de reconocimiento. Como solía decir Prue... El mundo era verdaderamente un pañuelo.

Dejó la copa de nuevo en la mesa, pero antes de decir nada su cuñado expresó aquel deseo y Louis no pudo evitar una breve carcajada.

—Oh, Preston. No puedo creerlo —anunció, sacudiendo la cabeza—. ¿Emily Jones? ¿Una jovencita encantadora de cabellos castaños y enormes ojos pardos como los de un cervatillo? ¿Que escribe deliciosamente?

Hizo una pausa y apoyó el antebrazo en el borde de la mesa, divertido con las casualidades que el destino ponía ante ellos y más aún con las que parecían rodear a Emily Jones.

—Si es tu joven quien creo, la conocí hace un par de semanas en una librería —explicó—, Smith e Hijos, precisamente cuando buscaba un libro para regalarle a Prue. Ella estaba buscando un ejemplar de Frankenstein y le eché una mano con el tendero. Estuvimos charlando un rato y desde entonces hemos intercambiado algunas cartas. Me ha enseñado algún fragmento de la novela que está escribiendo y puedo decirte que si esa joven sigue escribiendo, el mundo escuchará sobre ella. Tiene talento, aunque supongo que eso ya lo sabrás si se trata de ella.

Enarcó entonces las cejas, como anticipando que todavía faltaba lo mejor.

—Pero no termina ahí la cosa, cuñado. Pues hace unos días descubrí que ella es también la mejor amiga de Prue. De verdad, esta ciudad parece tan grande y llena de gente que me cuesta creer que estas casualidades sean tales.

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11/06/2016, 03:15
Lord Preston Ellsworth Parlow

 

Martes 6 de abril de 1880

 

 

Casa Parlow en Londres

 

Sobre la calle Cromwell, cerca del Museo de Historia Natural y más cerca aún de Hyde Park, se hallaba la casa de la familia Parlow que era usada en las épocas del año cuando los integrantes de la familia no se encontraban ni en el campo ni en la playa.

Era una casa de dos plantas y buhardilla con una fachada elegante y pulcra, muy propia a la posición de la familia y a la moda que dictaban los estándares sociales de la época.

La noticia del compromiso de Preston había sido realmente sorpresiva para su familia, sobre todo porque las veces anteriores en las que había estado comprometido había sido casi obligado por su madre y su padre. Pero esta vez los habitantes de la casa Parlow notaron un factor nuevo: la propuesta había salido del mismo Preston, de hecho la joven era una desconocida por completo para la familia y el benjamín de la familia había hablado con el padre de la muchacha y con su propio padre, que no podía dar crédito a las palabras de su hijo y rogaba internamente que no le rompiera el corazón a otra muchacha, ganándose de paso otro enemigo en la ciudad.

Por eso mismo es que la noticia no fue tomada a la ligera, si no que al contrario, todos estaban ansiosos por conocer a la "afortunada" nueva víctima del don juan, quizás esta vez sí lograra sentar cabeza. O eso rezaban.

Notas de juego

Dale acceso a Emy por favor, dire.

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11/06/2016, 04:33
Lord Preston Ellsworth Parlow

No podía negar que estaba nervioso por el encuentro entre Emily y mi familia.

Mi madre había insistido en que hiciéramos un almuerzo para mi cumpleaños, que era al día siguiente, pero no quería presionar a Emily a conocer a mi familia y tener que lidiar con la carga de llevarme el regalo adecuado que estaba socialmente bien visto.

Desde temprano hubo un gran revuelo en la casa, el servicio iba de aquí para allá poniendo todo ya más brillante de lo que estaba. Había insistido a mi madre que en vez de ostentar fuéramos un poco más moderados, no quería que Emily se sintiera apabullada o fuera de lugar, no sabía cómo respondería ante el lujo de mi casa familiar aunque es verdad que estaba acostumbrada al lujo de los Thompsons.

Estaba invitada a tomar el té, me preguntaba si la acompañaría alguno de sus hermanos o una amiga. Daba vueltas por la casa intentando calmarme, finalmente me fui a dar una vuelta por Hyde Park hasta que se acercó la hora del almuerzo.

Durante la comida fui acosado por mis hermanos repetidas veces, sobre todo por William que me preguntaba por la conveniencia económica de la familia de Emily y Joseph que me inquiría si estaba enamorado de verdad, que cómo la había conocido. Mis sobrinos corrían por toda la casa.

Luego del almuerzo me fui a la biblioteca a leer hasta que llegara la hora, pero estaba nervioso y apenas podía mantener la vista fija. “Vaya, ahora sé que esto es en serio, nunca te he visto así” se mofó Joseph al pasar por la puerta de la biblioteca y yo le respondí... tirándole un libro.

Finalmente, me vestí para la ocasión, algo sencillo pero elegante y nos sentamos en la sala del té con mi madre para esperarla.

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11/06/2016, 22:11
Emily Jones

Cuando llegó el día estaba tan nerviosa que mi cuerpo parecía ser recorrido por escalofríos cada tantos segundos, como si al corazón le costase darle la sangre que necesitaba para calentarse con normalidad.

Al mirar la casa el corazón me dio un vuelco. “Dios, Dios… por Dios. Es enorme, es una mansión. No pienses en esto, Emy. Tú no estás por su casa. Pero… pero ¿la familia no creerá que esos son mis motivos? ¿No es lo que busca toda señorita, un caballero de buena posición que la mantenga? Mas no soy así, yo… yo no quiero esto. No amo el oropel sino a Preston, solo a su mirar, su inteligencia y su pasión.”

Di un paso hacia adelante. Me había puesto un vestido bonito pero simple: de falda acampanada y colores celestes que siempre me hacían sentir un poco en el cielo.

-Adiós papá –le dije a mi padre que me dejó en la puerta pero partió raudo por compromisos laborales. Aparte, el solo mencionar que el caballero había sido conocido por Victoria como que despejó sus dudas. Igual sentí esa advertencia en su mirar, la de tener cuidado.

Di un paso a la puerta, dos… tres. Pronto me vi delante de ella y toqué suavemente. Mis dedos estaban helados del miedo que sentía. El servicio abrió antes de que tocara y me hicieron pasar a una sala exquisitamente decorada, en donde Preston y su madre me esperaban.

-Bbb...uen día... seño...ra.

De golpe el aire parecía no querer salir con mis palabras y de susto pasé a terror. Intenté buscar la fuerza en los ojos de mi amado y ahí la encontré pero igual parecía que me iba a caer al suelo en cualquier momento.

"Dame fuerza madre, por favor... por favor..."

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12/06/2016, 19:43
Lord Preston Ellsworth Parlow

Me acerqué a Emily inmediatamente para hacer las presentaciones con mi madre, cuando estaba yendo hacia ella y de espaldas a mi madre le guiñé un ojo y le sonreí para que se tranquilizara un poco, tomé su mano y me di vuelta hacia Lucille. Con mi mejor expresión de "seré amable madre pero me importa un rábano lo que pienses" le sonreí e hice un gesto con la mano libre hacia la mujer que me había robado la razón, evidentemente, hacia algunas noches atrás. Solo deseé que no hubiera venido tan sencilla, algo intermedio quizás. Pero la verdad es que no había nada qué ocultar y yo no deseaba cambiarla, así como ella no deseaba cambiarme a mí.

-Madre, ella es la señorita Emily Jones -dije con la voz neutro, yo también estaba nervioso y sin darme cuenta apreté la mano de Emily un poco, por reflejo -Pretendo cortejarla.

Solté la mano de Emily, -Señorita Emily Jones, ella es Lucille Parlow, mi madre.

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12/06/2016, 20:55
Emily Jones

Notas de juego

Espero a la Dire o a tu madre xDXDXD luego sigo nerviosa y eso jaja

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13/06/2016, 01:04
Lucille Stormwood

Ya estábamos acostumbrados al bochorno de las habladurías en torno a los escarceos de nuestro hijo Preston, mi pequeño consentido. Aquel día toda la familia permaneció alterada por la presentación oficial de Emily. Mi marido no daba crédito a la noticia. ¿Preston, enamorado?.

-Será un pasatiempo más, un amor que llega con la primavera y se desvanece en invierno. He intentado que sentara la cabeza, bien lo sabes querido, pero nunca lo he conseguido. Ahora nos sorprende con esta noticia... ¿Cuántas damas de buena familia hemos visto desfilar por esta casa?. Cualquiera de ellas hubiera sido mejor esposa que una joven sin clase, posición ni educación. No digo que sea mala muchacha solo que nuestro hijo se merece algo mejor.

Algún día cuando sea padre comprenderá cuanto amo a mis hijos y todos los sacrificios que he hecho por ellos.

 

[...]

 

El tiempo pasaba muy despacio en aquella pequeña sala de estar, ambos madre e hijo nos mantuvimos en silencio, pensativos sin apenas intercambiar miradas. La calma que precede a la tempestad. Logrará comprometer aún más nuestro apellido con este escándalo. Espero que no se atreva a presentarla en sociedad, sería imperdonable hacer oficial un compromiso tan inapropiado para él y nuestra familia. No, esta joven solo será una aventura más, estoy convencida.

Cuando la puerta se abrió y vi entrar a la muchacha que teóricamente pasaria a llamarse mi nuera, abrí los ojos de par en par estudiando cada uno de sus movimientos. Inexplicablemente, la imagen de mi adorada hija Edith vino a mi mente.

Si no era una dama de alta cuna, al menos físicamente lo parecía. La sencillez de su vestido obviamente no era apropiada para una reunión tan importante pero el porte elegante de la joven compensaba cualquier falta de protocolo. La inocencia y bondad que leía en sus ojos oscuros me dieron una buena impresión y agradable sensación. Era joven y bella, esbelta y grácil a pesar de ser una sirvienta. Mi hijo no podía haberse fijado nunca en una joven poco agraciada. Claro que una cosa era la apariencia física, delicada y agradable que desprendia la "dama" y otra muy distinta la imagen real que me causaría cuando abriera la boca.

Sonreí a la joven cuando mi hijo hizo las presentaciones. Tras una última mirada a éste, respondí amablemente. -Por favor llámeme Lucille. He aguardado su visita llena de ilusión y curiosidad. Mi hijo nos ha hablado muy bien de usted querida. Venga y tome asiento... Hay mucho de que hablar. - afilé la mirada buscando a mi hijo Preston esperando que tomase la iniciativa.

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13/06/2016, 02:14
Emily Jones

La mano de Preston sujetó la mía y sentí la presión de sus dedos, quizás un poco más fuerte de lo esperado. “¿Estaba nervioso? Oh, Emy… Emy… haz buena letra. No, no… sé tú misma Emy, tú eres buena letra. Solo sé tú misma.”

La señora me sonrió y me saludó de manera cordial. No sabía el protocolo de saludo así que me incliné hacia adelante suavemente para saludarla a su vez. Me dijo que su hijo le había hablado muy bien de mí y que esperaba mi visita con ilusión y curiosidad. Me invitó a sentarme y así lo hice en donde ellos me indicaran. Mi mano estaba helada, intentaría calentarla frotándomela contra otra pero no quedaría bien.

-Mi señora, soy tan afortunada de que me hayáis recibido. Yo… os agradezco la hospitalidad y –y me quedaba sin palabras, estaba demasiado obnubilada. “¿Yo tengo de verdad un prometido? ¿Es este hombre mi dueño, el producto de mi ilusión? Yo lo amo más que lo que él pueda creer, más de lo que su madre entienda. Daría la vida por él, y haría lo más duro de todo, me alejaría de él si mi compañía le trajese algún problema.”

Me froté las manos cuando me senté, debajo de la mesa.

“Sé tú misma Emy.”

-Sé que soy… soy solo… lo que quiero decir es que si me da la oportunidad verá usted que… -me humedecí los labios –no tengo medida para hacerle saber cuánto admiro y estimo a vuestro hijo, y que… él es la persona más maravillosa que he conocido.

“Lo amo, es tan simple y tan profundo.”

-Tiene usted muy bonitos ojos, señora. Si me permite el atrevimiento. Mi madre tenía muy bellos ojos también.

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13/06/2016, 02:54
Lord Preston Ellsworth Parlow

-Yo tengo su color de ojos, ¿verdad, madre? -inquirí luego de que Emy hiciera su tímida pero valiente presentación, conociendo el porte intimidante y escrutador que puede tener Lucille introduje el comentario para romper un poco el hielo. -¿Quiere saber la historia de cómo nos conocimos la señorita Jones y yo? -inquirí suavizando mi sonrisa, esa que funcionaba tan bien con las féminas pero que con ella fallaba miserablemente, esperando que por esta vez funcionara. -Yo iba leyendo por el parque y ella salía de misa con Lady Thompson y su prometido, nos chocamos uno contra el otro por ir distraídos- remarqué el comentario sobre la misa para ver si le lograba que le cayera simpática por el lado de lo religioso -En compensación los invité a tomar el té. Allí comenzamos a conversar... ¿Te dije que le gusta mucho leer? Es de lo que más hablamos... -me quedé callado unos instantes -Es una de las muchachas más interesantes e instruidas que he conocido.

Me sentía fuera de lugar en aquella circustancia, esas reuniones me aburrían sobremanera. Salvo por la presencia de Emy, todo en esa casa me daba tedio y recuerdos no muy alegres, por algo ya no vivía allí. Sin embargo, vi un brllo especial, animado, en cuanto dvisó a Emily, quizás... quizás le recordara a Edith.

Bajé la mirada hacia las manos de mi cortejada, casi de mi prometida y me pregunté si estaría haciendo lo correcto, si esto era lo mejor para ella. Ella estaba enamorada de mí, por lo menos fascinada, yo por mi parte la encontraba atractiva, ingeniosa y estimulante. Emily tenía miles de cualidades pero no sabía cómo explicárselas a mi madre. Miré a Emily un instante y mi corazón comenzó a latir desbocado al recordar los besos que habíamos compartido hacía unas noches. Dios, cómo deseaba besarla de nuevo.

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19/06/2016, 00:25
Lucille Stormwood

Agradecí los buenos modales de Emily cuando me habló de una forma tan educada respondiendo a su reverencia con una leve inclinación de cabeza. Ya habíamos pasado por algo parecido con Edith y Louis cuando se conocieron muy jóvenes. Era evidente que para Kindelanver el matrimonio con mi hija resultó ventajoso, cruzar lazos familiares con la hija de un Lord daba más prestigio a su apellido. Sin embargo mi querido yerno fue educado de una forma exquisita a pesar de no poseer título nobiliario.

Atendí a la joven cuando tomó la palabra dejando a Preston en la retaguardia. Primera imprudencia. - pensé mentalmente. Emily me desconcertó por la claridad con la que hablaba, había algo especial en aquella muchacha, una fuerza y luz inusitadas. Si era verdad lo que decía su corazón estaba lleno de amor y admiración por mi hijo. -Sé que sirve en la casa de los Thompson - apunté seria aunque mostrando un leve brillo de emoción en los ojos. - Una muy buena familia, conozco a los duques de Westminster. - miré seguidamente a Preston. -Nadie podrá negar que es mi hijo. - dije con una suave sonrisa orgullosa de ser su madre pese a todos los disgustos que me había dado. -Preston heredó mis ojos y el carácter... - me quedé pensativa unos segundos. -No sé de quien lo heredó. - sonreí de medio lado a mi hijo por la broma que había hecho. Ante el comentario de la mamá de Emily respondí.

-Debe de haber sido duro crecer solo rodeada de hombres querida. Todo niño necesita a su madre, una figura que cuide de él y lo eduque en las primeras etapas de su vida. - no quise preguntar sobre la muerte de su madre ni a que edad aconteció. -Seguramente hay algo de ella en sus ojos, y si es así lo que veo dentro de ellos es sinceridad. Desde donde esté la cuida. En ese momento noté como me emocionaba al recordar a mi hija Edith. No habían pasado diez minutos desde que nos sentamos y ya tenía la sensación de que no podría hacer nada para separar a mi hijo de ella.

Entonces Preston retomó la conversación explicándome como se conocieron. Asentía mientras miraba a la muchacha ya con menos severidad, pasando por alto el detalle de su titubeo al hablar, que fuera los domingos a misa era un punto a su favor. -Invitarlos a una taza de té era lo menos que podías hacer para resarcirlos de tu torpeza, Preston. - comenté con una leve sonrisa. -¿Lady Victoria es su patrona?. Cuénteme más de ella y de su relación con la familia Thompson, su día a día. Entiendo que su falta de recursos no ha supuesto un problema para tener acceso a libros. - apunté mirando después a mi hijo por si pensaba que no había escuchado su comentario. Sabía de la importancia que tenía la literatura para él.

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19/06/2016, 23:33
Emily Jones

 

Él dijo que tenía su mismo color de ojos así que miré los de su madre y noté ese verde cálido, mezclado con motitas marrones y doradas. Eran hermosas las miradas que resaltaban de sus rostros. Entonces Preston le contó cómo nos conocimos y mi mente divagó hacia aquel primer beso que me dio en la fiesta. Si alguna joven quisiese un primer beso que no olvidar, pues ese era el estilo. Bajé al mirada un momento intentando que mis mejillas no se arrebolaran, y luego los volví a la buena mujer.

Ella dijo que Preston había heredado sus ojos mas no el carácter y me imaginé que le gustaría vivir la vida más de acuerdo a las normas. Su hijo me parecía lleno de pasión y ella, una mujer recta, debía ser duro a veces comprenderse. Pero en su mirada hacia él vi eso que más importaba: el amor, el poner ese sentimiento divino en otro para confiar en él y para luchar por él.

-Mi mi experiencia con mi familia ha sido muy buena aunque sí he extrañado tener una madre –me contuve de lagrimear porque cuando vi como la dama Stormwood  veía a su hijo, imaginé cómo me hubiese visto mi madre alguna vez. –Mi padre es un hombre trabajador, señora. Él no pudo presentarse con usted el día de hoy por tener que seguir con las diligencias. Es el cochero principal de la familia y ellos lo necesitan a cada rato. Pero los Thompson son gente muy buena, señora. Me… me han tratado como una hija más que como lo que soy, su empleada.

Tragué saliva, me sentía triste. No por la familia de Preston sino por mi soledad, porque por más amor de padre, de hermanos… seguía necesitando una madre. Alguien que me dijera como comportarme en tal situación.

-Ella era de clase pudiente –dije, pero no sé por qué…-pero su familia no ha mantenido contactos conmigo. Ella fue rechazada por su matrimonio con mi padre.

Y de pronto lo entendí, entendí por qué decía esto.

-Señora yo, no busco una posición. No sé cómo me tengo que comportar delante vuestro, creo que  no… no debi venir aquí. Su hijo merece algo mucho mejor que yo... lo siento, haberle hecho perder su tiempo- me paré y empecé a despedirme. Las lágrimas saltaron por mis ojos, avergonzada. “No puedo hacerle esto, no puedo hacer que Preston sea rechazado por mi causa. ¿Qué dirá su familia? Mamá murió sola porque nadie la quería después de ello. Nadie excepto mi padre. Si lo amo no debo quitarle a los suyos.”

-Me siento enferma, lo siento. Señora, usted ha sido más de lo amable que yo merezco. Disculpe, disculpen los dos.

Y di media vuelta y comencé caminar hacia la puerta. Apuré el paso y salí corriendo antes de que nadie me detuviera.

“Madre… lo siento, lo siento. No puedo hacer esto, no soy capaz…No quiero que él quede solo, sin dinero, sin amigos. No quiero que él viva lo que tú viviste, no puedo ser tan egoísta. No... no puedo, lo siento.”

Notas de juego

Dire ese es el secreto de Emy, algo sobre lo que no profundicé en su biografía pero te quería sorprender. El origen de su madre y de toda un ala de su familia que nunca ha querido saber ni quién es ella. Me pareció perfecto para ponerlo ahora y además que siento que Emy tiene terror de privarlo a Preston de su vida. Solo su familia directa: padre y hermanos sabe sobre la verdadera posición de la madre, ellos más porque la tuvieron unos años, mientras que Emy fue la hija que "la mató" en el parto. 

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21/06/2016, 03:35
Lord Preston Ellsworth Parlow

Todo iba bien, lo más bien que podía ir con mi familia de por medio. Mi mirada iba de Emy a mi madre y de mi madre a Emy mientras ella trataba de justificarse, como si tuviera que pedir permiso para amar... ¿Qué clase de sociedad era esta en que los hombres y las mujeres debían pedir permiso para tales cosas? En la que mi familia tenía que aprobar a la mujer con la que iba a estar toda mi vida, cuando el que iba a amarla todos y cada uno de los días era yo?

Había accedido a este encuentro porque quería dejar en claro que ella iba a estar en mi vida quisieran o no, en realidad les estaba haciendo un favor a ellos, no a nosotros. Estaba tratando de incluirlos en mi vida por más que ellos me habían apartado de la suya por no encajar cientos de veces.

Las palabras fluían de Emy a mi madre con ese tono tan cándido, tan encantador, producto no de la lisonja, sino de la sinceridad y por ello mucho más auténtico. Le hablaba de su padre, de sus ocupaciones, hubiera querido que mi madre no tocara ese tema pero hubiera sido tonto suponer que no se sentiría en el deber de hacerlo.

Luego Emily comenzó a titubear y a hablar de su madre y de que no pretendía tener posición con esto. Pude ver que algo no andaba bien, sus ojos comenzaban a tener un brillo nada feliz, sus manos parecían pajarillos temblorosos, extendí las mías para darle algo de confianza pero todo pasó a un mismo tiempo: ella comenzó a llorar, suavemente, como si tuviera culpa o vergüenza. Para mi completa sorpresa le dijo a mi madre que yo merecía a alguien mejor que ella y se retiró casi corriendo antes de que pudiera salir de mi asombro y seguirla.

Pero eso hice, claro está.

-Madre, tengo que ir tras ella -dije sin mucho preámbulo señalando hacia la puerta, sin tiempo para esperar su contestación. Salí detrás de ella, estaba claro que no iba a tomar un carruaje así que comencé a buscarla en plena calle.

La encontré casi a dos calles de distancia del hogar de mis padres, cuando estuve a unos pasos la llamé y la detuve por el brazo -Emily Jones, ¿Qué cree que está haciendo? Primero me roba el corazón ¿Y ahora huye con él? Tenga piedad, ¿Qué quedará de mí si no? -tomé su mano en la mía, no pensaba dejarla ir. Alcé la otra para barrer sus lágrimas.

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21/06/2016, 04:09
Emily Jones

Emily Jones, ¿Qué cree que está haciendo? Primero me roba el corazón ¿Y ahora huye con él? Tenga piedad, ¿Qué quedará de mí si no? 

Oí decir y entonces lo vi. "Vino a buscarme, realmente vino a buscarme. ¿Me ama tanto como yo, me ama tanto que arde... que duele, que quema el corazón el creer que no pueda estar en sus brazos?"

-Yo...- extendió su mano y se la tomé. Estaba apoyada contra un árbol, mis ojos un poco hinchados, mi temple quebrado.

-Tu madre es tan agradable y buena, Preston. Pero tu familia no será solo ella... -tomé aire, tenía que explicarle.

-Mamá... mamá era una mujer de extraordinaria belleza y de mucho dinero. No me preguntes su apellido pues no lo sé, padre no me lo quiso decir. Ella renegaba de eso también pero fue enfermando con los años alejados de los suyos. Vi una pintura, una de cuando ella estaba en su familia. Debía tener mucha familia mas nadie fue... nadie fue a su última morada.

Mi madre pasó hambre. Todos lo hicimos. Nací en una familia rota que tenía amor de sobra pero necesidades por doquier. Gracias a los Thompson padre pudo obtener un ingreso, pero siempre vi en sus ojos ese miedo. De que yo pasase hambre, necesidad. Sin embargo mi temor era diferente.

-Daría la vida por ti, Preston... pero no te veré sufrir el rechazo de todo el mundo, que te quiten tu derecho. Que te priven del dinero que te haría viajar y ver el mundo, ¿cómo podría? ¿No entiendes? Te amo demasiado y este siglo es cruel con estas cosas. 

"Yo quiero darte el mundo, no quiero privarte del mundo..."

Lo abracé y apoyé mi mejilla en su hombro. "Te quiero dar el mundo, no quitarte el mundo... no deseo que sufras el enojo de los demás, que te señalen con el dedo."

-Una vez me llevó padre a la casa de mi abuela, yo tenía cinco años. Recuerdo una enorme mansión, tan grande que parecía irreal y sus ojos. Me miró con asco, me dijo que me fuera. Nos dijo eso.

"Ella no es nadie mío, no te atrevas a traerla aquí" dijo. Estábamos pasando hambre...-"tengo que terminar, terminar la historia para que comprenda" -entonces conoció a los Thompson. Nos dieron trabajo, y comida y casa. Y no nombramos más este tema, pero no puedo olvidarme. Ella era mi abuela... moriría si alguien de tu familia te mirase así. 

 

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25/06/2016, 13:17
Lord Preston Ellsworth Parlow

Escuchar su triste historia no hizo otra cosa que estrechar más mi corazón al de ella, pegarse más a ella como una hiedra al muro. Comprendía sus impresiones y sus temores en la medida que me era posible, mas necesitaba que ella viera mi punto de vista y para eso le había dado alcance. Estábamos en público así que debíamos mantener las apariencias en lo que pudiéramos. Tomé un pañuelo de mi bolsillo y se lo ofrecí, mientras ella lo tomaba sequé una lágrima con el dorso de mi mano. -Escúchame, Emily Jones -dije tomándola del mentón y guiando su dulce rostro hacia mí para que me mirara, -Que pienses en mí antes que en ti es una muestra de las inmerecidas atenciones que me prodiga tu corazón, tan tierno y desinteresado -explico recobrando ya la calma y la mesura que me había arrebatado salir en su búsqueda -Y yo te estoy eternamente agradecido por ello, por que sé que no merezco tales cosas de una mujer como tú -sostuve con seguridad y porque realmente lo creía -Pero si vamos a construir una relación juntos no podemos hacer este tipo de cosas: decidir por el otro -sostengo hundiendo mi mirada en la suya -Mi madre es agradable porque le conviene y es lo que se espera, no quiere decir necesariamente que le hayas caído en gracia -me mojé los labios -Sin embargo, agradezco que la tengas en consideración -hice silencio unos momentos, yendo hacia la dirección que en verdad quería ir -La historia de tu madre es terrible Emily, y entiendo el por qué de tus miedos, yo también los tendría si mi familia me importara más que tú en este momento -solté con sinceridad -Si te he traído hoy a mi casa es porque quiero que conozcan a la mujer que robó mi corazón, no porque esté buscando aprobación de ningún tipo -negué con la cabeza serenamente -La única que me mantenía atada a mi familia era Edith, ella construyó con su amor de hermana la parte tibia y gentil de mi corazón, parte que no existiría si hubiera dependido del resto de mi familia para ello -hice un rictus con los labios -La única opinión que me interesa es la suya y estoy seguro de que te querría mucho si te hubiera conocido -una pequeña punzada de dolor me contrajo el corazón -Desde que Edith murió me he alejado de ellos, sus intereses en la sociedad y la posición están lejos de mis propios intereses, más terrenales y al mismo tiempo más etéreos -hice un gesto con la mano solo para posarla sobre la suya al bajarla -Por eso he viajado, para no tener que soportarlos, para no tener que jugar el juego con sus reglas -sonreí tristemente -Siempre me gustó hacer las mías.

-Quizás tu madre no estaba triste por el rechazo de su familia hacia ella, sino porque ellos no habían conocido a una niña tan inteligente y dulce como tú, a tu padre y a tus hermanos, personas que significaban el mundo para ella, quizás era la crueldad del corazón de los seres humanos lo que la entristecía -dubité, pensando para mí mismo. Me pasé la mano por el cabello mientras hacia silencio unos instantes -Le has dicho a mi madre que merezco algo mejor, ¿Y qué si no nos merecemos el uno al otro? Disfrutemos de que nos hemos encontrado en este mundo, de que a lo largo y a lo ancho, la persona que llena nuestras horas ha sido puesta delante de nuestros ojos, conocida por nuestro corazón. Seamos intrépidos, Emily Jones, como la protagonista de tu novela, salta al barco y comienza este viaje conmigo.

Suspiré largamente. -Tú no quieres separarme de mi familia, pero la verdad es que hace tiempo que ellos están separados de mi corazón -pasé el dedo pulgar por el dorso de su mano -No nos arrebates lo que sentimos por lo que otras personas puedan o no pensar -ladeé la cabeza -Dime que no me amas y te dejaré ir -la miré directamente a esos ojos oscuros y preciosos -Y no me volverás a ver nunca más -sostuve, al salir las palabras sentí cómo el espíritu se me encogía un poco y me dolía el alma.

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25/06/2016, 21:39
Emily Jones

Guió mi rostro con una de sus gentiles manos y me vi sumergida en su mirada. Entonces abrió su corazón a mí y si me cabía alguna vez duda de que podría ser una carga para él, o su familia, cada una de sus expresiones me fue alivianando el corazón.

-Mi corazón es interesado solo en una cosa, en lo que alimenta el espíritu, en el calor que ni el invierno puede apagar, y la luz que ilumina mis noches. Mi corazón está interesa en vos desde esa vez que tropecé contigo en esa caminata de domingo.

Me dijo algo realmente importante y que no había tenido en cuenta antes: no debería decidir por él, ni él por mí. –Lo siento, eso… eso que he hecho era decidir por vos, lo siento mi señor Preston, tuve miedo. Miedo de causaros dolor. Y no me di cuenta de qué también lo ocasionaba huyendo…

Entonces se mojó los labios cuando comenzó a hablarme de su madre y deseé sentir su boca nuevamente en la mía, como en aquel hermoso baile. Pero su revelación me hizo olvidar de aquello, me nombró a una joven, alguien llamada Edith; ella era un diamante, alguien valioso para él, alguien diferente. “Hubiese deseado conocerla también, si ella era para ti tan amada, entonces debía ser una gema de verdad, las que tienen su valor en el corazón.”

-Estoy segura de ello también, de que a mí me hubiera gustado mucho conocerla. –“Tal vez la conozco en el reflejo de tus ojos, en esa luminiscencia que destellas aunque no te des cuenta de eso.”

Cuando mencionó sobre los otros motivos que podría tener mi madre para sentirse triste, mis ojos se pusieron vidriosos con las lágrimas escociendo tras ellos, pero no iba a llorar. No. Lo que él pensaba era maravilloso.

-Tal vez sí, mi madre puede que lamentase que su familia no conociera a sus hijos. Tres buenos hijos, incluso Iván. Un día os hablaré de él… –“sobre todo Iván, aunque sea la oveja negra… Iván daría todo por su familia, solo está muy perdido, muy solo.”

Estábamos en público así que me contuve de abrazarlo como quería, de hundirme en su calor ese que como el sol hacía vivir todas las cosas.

-Seamos intrépidos –dije, y un par de lágrimas caprichosas resbalaron por mis mejillas. Su pulgar acarició el dorso de mi mano y fue como sentir los rayos calentar mi piel. Me hizo esa pregunta, La pregunta. No había manera alguna en la que pudiera contestar con algo menos que con la verdad.

-Te amo con todo mi corazón, Preston… eres el amor de mi vida, lo supe la primera vez que te vi. También me asusté por ello, porque mi mente decía que eso era ilógico. Mi cabeza me decía que escapase de esta emoción abrasadora pero mi corazón gritaba que eras tú y nadie más. Y mi corazón nunca se equivoca, ¿sabes por qué lo sé? Porque el de mamá tampoco.

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05/07/2016, 03:08
Lord Preston Ellsworth Parlow

Me pregunto si habrá en el mundo momento en el que el espíritu se eleve más que cuando las palabras del amor fluyen hacia la persona amada y son correspondidas, si hay instante más trascendental que cuando la simetría de los corazones torna perfecto y sin mancha un momento de existencia que de otro modo sería común.

Me lo pregunté con verdadera curiosidad porque cuando los dulces labios de Emily me confesaron su amor sentí que mi espíritu y mis sentimientos de hombre se dilataban en una sensación profunda y total de dicha, de inconmensurable felicidad. El corazón me golpeaba fuerte en el pecho, tanto que amenazaba con dejarme sin aliento y sin razón.

Mis manos se posaron sobre sus hombros mientras entornaba los ojos recobrándome de la sensual vulnerabilidad que me daba el saber que mi el objeto de mi amor residía en un ser mortal como yo; era fácil amar a las musas y a las ninfas pues ellas jamás desaparecen de nuestra fantasía. Y sin embargo, la última vez que había amado mi amor había quedado sepultado con aquella que amé bajó las cálidas tierras indias que la vieron nacer.

La miré por unos instantes en los que deseé ser aire, cielo y tierra para cubrirla por completo y sentí celos del mundo a nuestro alrededor pues él sabía qué se sentía que Emily Jones le perteneciera por completo, respirara su aire, bebiera sus aguas y caminara por su suelo. Puse mi frente contra la suya, para escándalo general (al que estaba acostumbrado) de manera que nuestros alientos se chocaran ya que no podíamos besarnos -Te amo Emily, de una manera que jamás pensé que sería posible. Acaso yo también quedé prendado de ti esa mañana que nuestros destinos se cruzaron y sin saberlo te busqué hasta que nuestros caminos volvieron a unirse en el baile, en donde te besé -me alejé de ella y mi pulgar acarició su mentón y sus labios, estaba sediento de ella, sentía que mi pasión me quemaba por dentro de una manera deliciosa y arrebatadora, pero también dolorosa. La miré de hito a hito -Te pertenezco y tú a mí, no me hagas esto nunca más.

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05/07/2016, 06:17
Emily Jones

Su frente tocó la mía y sentí la corriente de un río manar dentro de mí. Tan cálido era y tanta era la energía que me proveía que me sentía viva a su lado, y cuánto más cerca estaba mi propio ser parecía brillar más, como la luna que se alimenta con la luz del sol para maravillarnos desde lo oscuro del cielo.

“Sí, es así… la luna y el sol, finalmente juntos… en un Eclipse. Lo único que pido es que no sea momentáneo, que no nos separen fuerzas externas.”

Pero él me miraba con su pasión y su amor, y las palabras confirmaron su cariño. Mas no por ellas yo estaba segura de que me quería intensamente; no, no eran sus palabras aunque elocuentes y hermosas… era su expresión. Era la forma en la que nos juntábamos y todo parecía encajar.

-Lo prometo –respondí a su pedido mientras su pulgar acarició mi mentón y su mensaje seguía vibrando en mi cabeza, corazón y el resto del cuerpo. “Me ama… es verdad. Madre, es verdad. ¿Puedes verme desde allí arriba? Estarás sonriendo de seguro, gracias por haberlo puesto en mi camino.”

-Lo prometo, lo prometo –aseguré y besé el dorso de su mano con fervor, lo hice dos veces pero luego me contuve. No estaba bien en esta sociedad apretada el demostrar sentimientos, aquí todo era como un corset que te aprisionaba hasta perder el aire.

Respiré y busqué su brazo para asirme de él nuevamente.

-¿Entonces… hemos de volver? Le pediré disculpas a vuestra madre, de verdad me gustaría hacerlo. Prometo no correr más, no escapar más… que si los dioses han unido al sol con la luna, no será mi decisión hacerlos separarnos nuevamente.

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09/07/2016, 02:18
Lord Preston Ellsworth Parlow

-Sí, volvamos hermosa mía -musito y me llevo su mano a mis labios como lo hizo antes ella. Internamente ruego que mi madre no arme otro jaleo con esta situación, aunque intuyo que no podrá resistir la idea de traerlo a colación para enrostrarnos lo que no debe hacerse. Y también otra sensación me quema por dentro: quiero estrechar a Emily entre mis brazos, sentir el calor de su cuerpo y beber de sus labios.

Llegamos a la puerta de mi casa nuevamente, esta vez al abrir no hay nadie cerca. Del otro lado de la puerta hay un zaguán que da a un pequeño recibidor ahora vacío, la puerta que conduce al resto de la casa permanece cerrada y puedo oír cierta agitación general en los sirvientes, en mis familiares. Deben estar hablando de todo esto, seguramente.

Me tomo la libertad de conducir a Emily al recibidor por un instante y lo hago tomándola delicadamente del brazo, solo quiero advertirle -Si mi madre muestra su desacuerdo y reprobación por todo este asunto mantente firme, Emily, no flaquees. Necesito que demuestres de qué estás hecha, la verdad es que mi madre es un poco impredecible y no sé cómo vaya a reaccionar -confieso con sinceridad -Necesito que te mantengas fuerte por nosotros -aseguro mientras mis brazos se encaraman a su cintura. Me doy cuenta de que todo esto ha sido una treta y de que en realidad quiero estar a solas con ella, la acerco más a mí porque me excita saber que hay más gente del otro lado que ignora nuestra presencia en ese pequeño reducto -Cuando estábamos afuera, ¿Querías besarme de nuevo, no es cierto? ¿Tienes ansia de mí así como yo la tengo de ti? -pregunté acercando mis labios a los de ella, había una parte de mí que me decía que no era el momento ni el lugar y eso era exactamente lo que me gustaba. La besé sin esperar respuesta, la besé intensa y largamente como si no hubiera nadie esperándonos del otro lado y en esa habitación se detuviera el tiempo solo para nosotros. Cuando me separé deposité otro beso más tierno sobre sus labios dejando que nuestros alientos se entrechocaran unos segundos. No veía la hora de hacerla mía en cuerpo y alma... Qué tortura iba a ser esto.

-Recuerda, seamos intrépidos -musité y le sonreí de lado antes de regresar al zaguán y volver a ingresar a mi casa. La conduje de nuevo hacia el salón de té en el que todavía estaba mi madre.

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09/07/2016, 21:53
Emily Jones

Volvemos despacio hacia la casa. Llegamos al zaguán y del otro lado se oyen voces, algunos sirvientes, familiares, no lo sé. Me había ido tan rápidamente que no pude realmente saber si había más personas que me esperasen aparte de su madre. “Su madre, debo hacer un buen papel… no una mentira, sino hacerme cargo de mi acción y pedir disculpas.”

-Lo haré Preston. No te preocupes amor mío, mi mayor temor me lo has quitado con tus palabras y corazón.

Le respondí buscando esa mirada que me sosegaba y llenaba de candor. Su mano busca mi cintura y al acercarme más, el rubor trepa por mis mejillas, robándoles el blanco y a mí robándome el aliento.

“Siempre deseo perderme en tus labios, señor.”

Confieso en mi mente y entonces la distancia se acorta, se hace nula y siento su beso. Todo el mundo alrededor se difumina como si nunca hubiera existido. Subo mis manos para acariciar su nuca y me pongo en puntas de pie para presionar más nuestras bocas. Para alguien que apenas ha empezado a besar hace unos días, en una mascarada, lo hago natural. Es mi boca la que comanda mis acciones y mi corazón el capitán de mi cuerpo. Lo amo, lo hago tan fuerte que es como si su beso me llenase de vida, de energía… de luz.

Espero que él sea el que se separe para tomar aire. Acomodo los cabellos tras mi oreja y toco mis mejillas, están ardiendo.

-Creo que mejor me das unos momentos para enfriar mi cabeza… o tu madre pensará que me he quemado con el sol, que es cierto en algún punto.

Una vez que mi calor se disipa un poco, volvemos a la sala. Sonrío tímidamente y tomo asiento, cuando Preston me lo indica pero busco con mi mirada a su madre.

-Disculpe mi señora, he tenido un momento de pánico. No puedo pediros perdón lo suficientemente claro, solo mostrar mi sinceridad. Espero me deis una segunda oportunidad, haré todo para merecerla.

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10/07/2016, 01:50
Lucille Stormwood

Me quedé atónita al ver como la enamorada de mi hijo salía corriendo como una cenicienta a través de la puerta. ¡Ni que una manada de leones fuera a devorarla!. El gesto de mi cara era el de una madre impotente ante una situación que bien podía parecer una tragicomedia. No entendía su comportamiento. ¿A qué se debía? si era producto de los nervios, la inseguridad por pertenecer a una clase inferior o el dolor provocado por hablar de su pasado, no tenía porque huir de esa forma. ¿Quién iba a juzgar su historia familiar?. ¿La madre que perdió a una hija?.

La sangre se me paralizó, ambos abandonaron el salón dejándome con la palabra en la boca y una taza de té caliente en la mano. Esta juventud va a acabar con mis nervios. La actitud de Emily me pareció de lo más bochornosa, en mi casa, en mi propia casa. ¿Por quién me había tomado, por una mujer sin humanidad con el corazón de piedra?. ¿Y qué clase de formas eran esas, donde se ha visto a una dama abandonar un salón como si estuviéramos en mitad del campo?. Esta joven tenía mucho que aprender si quería pasar a formar parte de nuestra familia. Oh si. A mi hijo no podía domarlo, pero a ella tenía que explicarle que a cambio de nuestra aceptación al menos había de comportarse como una dama en público, aunque me llevara tiempo corregir sus faltas de protocolo y conseguir que alcanzara un nivel de clase aceptable. Alcé el brazo con delicadeza y tomé un sorbo de té. -Por favor, vaya a comprobar que está pasando entre mi hijo y Emily, y sea discreto, no quiero que piensen que los estoy espiando. – le indico al mayordomo que permanece plantado como un seto al lado del carrito del té y las pastas.

Tras unos minutos el mayordomo aparece de nuevo y me comenta en voz baja que Emily está muy alterada y mi hijo parece intentar calmarla. Realmente parece quererla. Finalmente terminada mi taza de té, ambos vuelven juntos al salón, ya más tranquilos. Emily me pide disculpas con sinceridad y yo se las acepto. Asiento a la muchacha para que entienda que no soy su enemiga, solo me preocupo por el bienestar de mi hijo como cualquier madre.

-¿Pánico por qué Emily?. – pregunto en tono calmado. -Me disculpo si le he dado una impresión equivocada, tan solo pretendía conocer un poco mejor  su vida… Lamento las dificultades por las que ha pasado su familia. Yo… - miré a mi hijo Preston. -Jamás dejaría de lado a la descendencia de mi hijo. No lo haría a pesar de que este matrimonio sea poco conveniente.