Partida Rol por web

Las crónicas de Valland

Prólogo - Primavera

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04/08/2022, 22:40
Gallan Hart

Gallan siguió a Eillian junto al resto de su nuevo grupo de compañeros y compañeras, con los que en breve compartiría lo que se adivinaba como una aventura extraordinaria. A priori, ninguno de ellos le había causado una mala impresión, lo que era un alivio. Hubiera sido un auténtico jarro de agua fría compartir viaje con ese fanfarrón de Chester Harley.

Al llegar frente a la posada, sus oídos captaron algunas de las conversaciones de las personas reunidas por allí. Había más de uno lamentando no haber sido elegido, pero por fortuna no muchos de ellos estarían dispuestos a tratar de intimidarles como aquél "Matadragones". Mucho mejor, era preferible evitar tener que lidiar con más problemas como aquél.

Al entrar en el local, la calma del ambiente contagió al explorador, a pesar de verse aún rodeado de mucha más gente de la que estaba acostumbrado a frecuentar. Hacía muchísimo tiempo que no escuchaba violines, y las notas que salían de sus cuerdas le trajeron recuerdos de años atrás. Pero sus pensamientos fueron interrumpidos por la enana a la que la posada debía sin duda su irónico nombre. Una vez acomodados en una mesa, fue el primero en consultar el menú.

Tomaré de momento una cerveza Martillo Trenzado —dijo—. Hay que celebrar que la suerte nos ha sonreído, ¿no?

Lanzó una mirada discreta hacia la mesa donde estaban sentados los emisarios.

Parece que ya nos tienen echado el ojo —comentó en voz más baja—. Habrá que estar a la altura de las expectativas...

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08/08/2022, 08:35
Darcy Lemaitre

La curiosidad y el estómago imploraban que catara el estofado de reno, pero por el momento se mordió la lengua y se conformó con algo que le mojara un poco la garganta.

Para mi un vino de fuego —pidió, mostrando una sonrisa fugaz.

Su mirada también se detuvo, durante un momento, sobre los emisarios. Podía imaginar que causar una buena impresión no les iba a hacer ningún mal: Habían tenido la suerte de ser elegidos, pero la confianza que depositarían en ellos dependería de mucho más que el dictado de la suerte.

Aun así, después volvió su atención a la preocupación más inmediata: Sus compañeros.

Si me permitís proponer algo... —Ladeó la cabeza—. Ya conocemos nuestros nombres, pero quiénes somos, qué nos ha traído aquí y qué esperamos encontrar más allá es todavía un misterio —Miró un momento a Johan, y aunque no había escuchado  todo el discurso, ya sabía que él era la excepción—. ¿Qué os parece si rompemos el hielo con eso? Las pasiones, propósitos y ambiciones deberían ser una buena forma de conocernos. Contando hasta donde cada uno se sienta cómodo de compartir, claro está.

Esperó a ver cómo recibían su propuesta. Parecía esperar que alguien se animara a empezar, aunque tampoco tenía nada en contra de hacerlo él mismo.

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08/08/2022, 12:25
Johan Gauss

El grupo se dejó llevar a la taberna y, mientras caminaban por la ciudad, Johan pudo constatar que era el sitio más concurrido en que había estado jamás. Tampoco es que hubiera sido un gran viajero, pero a veces había que hacerse paso a codazos, y eso era nuevo para él, acostumbrado a vivir en pueblos pequeños. Le gustaba aquello, siempre que fuera seguro. Había acceso a multitud de productos, aunque notaba que no tenían la familiaridad de los lugares pequeños, el pararse a hablar los unos con los otros, o saludarse. Allí, la mayoría de la gente caminaba apresuradamente y sin mirar al resto.

Al llegar a la taberna, más abarrotada aún, tuvieron problemas para encontrar una mesa libre, pero una mujer de rasgos enanos pero alta como pocas humanas los recibió. Una mujer muy extraña, pero cuando logró colocarles en una mesa, Johan agradeció con una sonrisa y le respondió qué quería tomar y se inclinó hacia ella para acercarse y que le escuchara mejor, con todo el jolgorio.

- El salmón a la plancha para mí, por favor. Además, me gustaría saber algo... He escuchado por ahí que mis compañeros y yo tenemos sitio reservado para dormir, ¿sabes algo sobre eso? Somos los elegidos para ir a Valland.

Johan chocó las palmas de las manos en la mesa cuando escuchó la propuesta de Darcy.

- ¡Ha! estaba dispuesto a decir algo similar. Conocer un poco del resto sería muy útil, y nos transmitiría más confianza - miró al resto, que parecía no tomar la iniciativa, así que él mismo lo hizo - Si me permitís empezar... Como ya sabéis, soy Johan Gauss. Me crié en una aldea cercana a Vannadain. Mis padres eran carniceros, así que mis delirios de grandeza, o la ilusión por la aventura me llevaron a alistarme en el ejército. Pero lo que vi allí no me gustó - miraba a la cara a sus oyentes según iba hablando - demasiada injusticia en un lugar que yo presuponía justo, donde la gente se dedica a salvaguardar a los débiles - justo detuvo su mirada en Danaria y le dedicó una leve sonrisa - así que cuando salí, acabé en una aldea donde me nombraron alguacil, y así estuve durante unos años hasta que me promovieron a ayudante del alcalde. Luego... - los recuerdos de aquella noche truculenta todavía lo despertaban en la oscuridad, empapado tras la pesadilla.

- Ocurrió algo que me cambió la vida. Algunos pensaréis que soy un simple fanático, pero fui testigo de la acción de un Dios. Una Diosa, en concreto. Vivenna, la Diosa de la Justicia. Os contaré más detalles en los días venideros, pero ella me envió aquí con la misión de promulgar su fe, que no es más que un estilo de vida más correcto y justo, en el nuevo continente. Por eso sabía que sería elegido.

Calló. Esperaba que no lo tomaran como un loco. Sabía que podía sonar así, como un fanático, pero era una persona cuerda que había visto algo que el resto no, y eso era difícil de explicar.

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08/08/2022, 16:20
Danaria

Miró con curiosidad los pequeños puestos desperdigados por la calle. Supuso que la gran cantidad de forasteros ofrecía una buena oportunidad para los negocios. Sintió cierta nostalgia ante esa escena y caminó prestando atención a la gente que pasaba, como si de pronto fuera a reconocer a alguno, pero por lo demás no se detuvo; el grupo seguía avanzando. La taberna en sí parecía muy popular: la mesa que les ofrecieron era de las pocas vacías y le daba la impresión de que en pocos minutos se llegaría a formar una cola fuera del recinto a medida que más gente fuera a comer.

No había alcanzado a desayunar, pues había llegado con el tiempo justo para dejar sus cosas y presentarse al sorteo. Por ello, revisó la carta en busca de un plato bien caliente y reconfortante para hacer frente al frío del día. Finalmente, se decidió por algo sencillo.

Agua, de momento, y una sopa de verduras —dijo para la curiosa mujer que atendía, pasándole luego la carta al resto.

Escuchó las palabras de Gallan Hart y siguió su mirada con igual discreción. Aquella gente sería la que viajaría con ellos hacia el Nuevo Mundo, enviados de los distintos reinos. Se preguntó si les inspiraría cierta desconfianza el hecho de que el Gremio hubiera dejado la elección de los aventureros a lo que algunos llamarían puro azar. Danaria no lo describiría de esa manera, pero por la reacción de Chester Harley no le habría llamado la atención que surgieran ese tipo de inquietudes.

Es comprensible: el sorteo ha atraído a gente de todas partes y habrá más de un curioso por saber quién ha sido elegido al final —comentó, también en tono bajo.

Los presentes estaban considerando la sugerencia de Darcy Lemaitre cuando Johan Gauss empezó a hablar. Asintió cuando este la miró. A pesar de la marcada religiosidad de Vannadain, la compasión no era el rasgo que más había encontrado allí y las palabras del hombre no la extrañaban. Había oído que Thasgar estaba distinta en los años recientes, pero no había tenido ocasión de visitar como para constatarlo. Por lo pronto, por el tipo de fe que estaba promoviendo, esperaba que sus objetivos no estuvieran tan alejados.

La gente es rápida para hablar de lo que no conoce —señaló cuando el hombre repitió los rumores sobre él. Se hizo una pausa. Supuso que era tan buen momento como cualquiera para presentarse—. De modo que nuestros propósitos son similares. Se me ha enviado al Nuevo Mundo para promover mi fe también. Como bien ha mencionado antes nuestro compañero, soy una servidora de Essana. —No supuso necesario explicar más, pues la diosa protectora de los inocentes y los necesitados no era una figura desconocida—. En cuanto a mi origen, provengo de un pequeño pueblo en Thasgar. —Aquí miró a Johan Gauss—. He de decir que, en términos de justicia, no es muy distinta de Vannadain continental, aunque tengo entendido que ha habido muchos cambios en los últimos años. En todo caso, hace varios meses que vivo en Vanduin, trabajando como herborista con el patrocinio de la orden.

Era una descripción somera, pero bastaría. Después de todo, el objetivo era conocerse un poco y quizá descubrir qué habilidades podían aportar al grupo.

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08/08/2022, 20:07
Eillian Aragella

Tras un rato de caminata llegamos a la posada. Si bien sus precios son elevados merece la pena cada onza de cobre gastada. Nada más llegar veo que hay más gente de lo normal y eso que ya estaba abarrotada estos días. No puedo evitar escuchar alguna conversación y contengo mi ira al oír los comentarios sobre el semiorco. No me apetece pasar la noche en el calabozo y menos después de ser elegida en el sorteo.

Nada más entrar nos atiende la dueña, y con su habitual amabilidad nos toma le pedido.

-Que sean dos. – pido justo después de Gallan. - Supongo que hasta que nos vayamos seremos la comidilla del lugar. Mañana ya habrá pasado nuestro momento de gloria.

Escucho la propuesta de Darcy y antes de que nadie más pueda contestar Johan arranca a hablar. Le escucho atentamente tratando de discernir si estamos ante un loco o un genio. Al parecer Danaria también es una religiosa, aunque no creo que se parezca nada a Mykah.

-Bueno no creo que haya una razón para ir ¿no? Al menos yo no la tengo. Mi única razón es explorar nuestro mundo como la aventurera que soy. He viajado por casi todos los sitios posibles y ya que por suerte nadie me necesita en mi familia, ¿qué mejor que explorar y conocer nuevas culturas y gentes más allá del mundo conocido?

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08/08/2022, 20:32
Director

La enana os mira con paciencia y anota mentalmente cada uno de vuestros pedidos. Como buena mujer hostelera, va haciendo comentarios con casi cada uno de vuestros pedidos. “¡Excelente elección!”, “¡No ha probado nunca una igual!”, “Seguro que queda satisfecho”.

La pregunta de Johan la deja algo sorprendida y parece miraros con nuevos ojos.

― ¡Ya decía yo que me sonabais! Mi enhorabuena. La verdad que tiene que ser una oportunidad enorme visitar esas nuevas tierras. En mis próximas vacaciones, si está todo bien montado, igual me paso por allí. Espero que entonces me tratéis tan bien como yo a vosotros -añade, guiñándoos un ojo-. Sobre lo de dormir, si no estoy equivocada, diría que tenéis alojamiento en el Gremio por ser miembros, ¿no? A nosotros nos han pedido reservar habitaciones para esa gente de allí, pero nada más.

Con ese comentario, señala hacia la mesa de los emisarios, donde podéis ver como el hombre alto de Merinwell se retira junto con Mykah, el emisario de Vannadain, y un enano que recordáis haber visto bajo la bandera de Hamestar. En la mesa quedan el semiorco de Merinwell, la enana de Rin-Basan, la mediana de la Familia y la elfa de Vius-Thir. Al tipo que se sentaba bajo el estandarte de Haltaramar no le habéis visto el pelo (ni el sombrero) desde el evento.

Por otro lado, el comentario de la enana es cierto; todos los miembros del Gremio pueden hacer uso de sus instalaciones para pasar la noche. Tras unos cuantos minutos en los que vais conversando y presentándoos más detalladamente, la enana vuelve con una bandeja y las diferentes bebidas que habéis pedido. Salta a la vista que trae una jarra de cerveza de más y, en cuanto termina de servir, alza su copa en el centro de vuestra mesa invitándoos a brindar con ella.

― Por que vuestro futuro en el nuevo mundo sea brillante, y por que yo lo pueda ver.

Después del brindis, la enana se termina la jarra en un santiamén, soltando un sonoro resoplido al terminar.

― Si os arrepentís y queréis algo de comer, la cocina estará abierta un rato más -añade antes de marcharse de nuevo.

Un rato más tarde reaparece con los platos de comida, pero esta vez simplemente os los sirve con una sonrisa y se marcha rápidamente a atender otra mesa cercana.

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09/08/2022, 10:48
Johan Gauss

- Oh, me había perdido esa información. Muchas gracias. Si nos vemos por allí, me encargaré de que seas recibida como mereces - le dijo a la enana - Ah, y un zumo de bayas, por favor - añadió antes de que la enana se fuera. Se sintió un poco tonto, porque tal vez era el único que no había entendido que tendrían habitaciones en el Gremio. Al fin y al cabo, acababa de apuntarse en él y solo porque las instrucciones de Vivenna así lo habían dicho. Aunque él tenía conocimiento del Gremio, nunca se había molestado en profundizar en su conocimiento.

- Precisamente la justicia de Vannadain no es la mejor del mundo... Yo hablo de una justicia menos corrupta, por así decirlo, menos al servicio de los poderosos.

Le respondió a Danaria, aunque no le había hablado directamente a él, parecía que en su frase iba implícita una mención a Johan, o al menos él se había dado por aludido. No le pasaron por alto las marchas de algunos de los emisarios, y en su mente empezó a marcar cómo posibles tretas políticas se urdirían en los días venideros. Merinwell, Vannadain, Hamestar...

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10/08/2022, 17:58
Gallan Hart

Gallan sonrió ante el comentario de Eillian. Estaba de acuerdo con la mujer de tez morena, la fama era una compañera efímera. Aunque el explorador lo prefería así, no le gustaba nada llamar la atención.

El resto comenzaron a presentarse después de que la posadera les diese la enhorabuena por su elección, a lo que Gallan respondió con una sonrisa y un asentimiento. Mientras esperaba su bebida, escuchó con atención las historias de sus nuevos compañeros y compañeras. Parecía que los motivos de Danaria y Johan eran similares, sería interesante ver cómo se desempeñaban en su destino. Pero lo que sacó una auténtica sonrisa a Gallan fue una vez más lo que dijo Eillian.

Podría firmar debajo de tus palabras —dijo, pensando que aquella semielfa empezaba a caerle bien—. Mi caso es exactamente el mismo. A pesar de que nací en una aldea de Merinwell, no tengo raíces demasiado profundas. Mi vocación desde joven ha sido viajar al aire libre, cazar y sobre todo, explorar nuevos territorios. De hecho, me he dedicado durante mucho tiempo a cartografiar regiones poco conocidas y a elaborar mapas. Y por supuesto, qué mejor lugar para dedicarse a ello que todo un nuevo continente que casi nadie ha pisado aún.

Se encogió de hombros, como queriendo decir que a él también le bastaba la llamada de la aventura para emprender ese viaje.

¿Cómo iba a perderme una oportunidad así? En realidad, lo lamento por todos aquellos que van a perdérselo. Incluso por el "Matadragones". Un poco...

Cuando llegaron las bebidas, Gallan tomó su cerveza y participó de buena gana en el brindis de la enana que les había servido. Ojalá fuera así, y todo saliera como esperaban.

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10/08/2022, 22:29
Director

La tarde va pasando con parsimonia mientras charláis, coméis y bebéis en una de las mejores tabernas de todo Therim. Realmente la fama que tiene el local es genuina, ya que todo lo que probáis se nota que es de bastante alta calidad, especialmente los platos y bebidas más caros de la carta. El local poco a poco se va vaciando conforme la gente va terminando de comer, y al rato los músicos se despiden en el escenario y se retiran del local.

Quedando aún varias horas de sol, la enana alta os informa de que tienen que cerrar ya mismo, para limpiar y preparar el local para la tanda de la noche. De los emisarios, por cierto, ya no queda ni uno; parece que hace rato que se fueron. Salís del local todos juntos, teniendo aún algunas horas por delante para hacer lo que queráis y prepararos para el viaje que tenéis por delante.

El Gremio de aventureros se encuentra al sur de la ciudad, bastante cerca de la muralla. Es un edificio muy grande, uno de los más grandes de todo Therim. Como sabéis, tenéis una habitación disponible allí. Si alguno todavía no había recibido la suya, en cuanto aparece por el lugar es registrado en un archivo donde se anota su nombre y su habitación, y se le cobran unas monedas a modo de seguro que serán devueltas al devolver la llave en recepción.

El edificio consta de una zona abierta al público, donde se exponen a modo de museo historias y hallazgos de aventureros del pasado, de todo el mundo. Vosotros, por ser miembros, podéis acceder también al resto de zonas. Hay un gran comedor donde se puede adquirir comida y bebida durante todo el día, con mesas largas de madera y bancos a lado y lado. Existe también un patio cerrado y una sala de gran tamaño dedicados al entrenamiento. Las plantas superiores están dedicadas principalmente a los dormitorios; hay varias decenas de ellos. La mayoría son habitaciones simples, con una cama individual y una pequeña cómoda de madera.   Hay algunas salas cerradas que se pueden solicitar para realizar reuniones. En una de estas salas es donde os comunican que debéis presentaros a la mañana siguiente.

Conforme llegáis a la sala Zynnia, la elfa que presentó el evento el día anterior, os da la bienvenida con una cálida sonrisa.

― Buenos días. Gracias por venir. Por favor, ve tomando asiento conforme llegan todos.

Vianne se encuentra también en la sala, pero está medio dormida en una silla. La sala consta de una mesa circular y muchos asientos, la mayoría ya ocupados. Todos los emisarios se encuentran en la sala, y os van saludando conforme entráis con mayor o menor entusiasmo. Encima de la mesa hay algunos dulces, un poco de pan y queso, y Zinnia os ofrece una taza de té. Cuando estáis todos, la elfa da un codazo a Vianne, que se despierta con un sobresalto y se pone en pie.

― ¿Ya estamos todos? -os mira, cuenta mentalmente, asiente-. Ya estamos todos, sí. Muchas gracias a todos por venir. Es un consuelo ver que nadie se ha echado para atrás con la aventura. Si os parece, vamos a empezar haciendo algunas presentaciones.

― Como sabéis, mi nombre es Zinnia, y ella es Vianne. Nosotras somos representantes del Gremio de Aventureros, y acompañaremos a la comitiva como representantes del mismo. Dentro del pacto entre los diferentes países se acordó que viajarían cinco personas neutrales pertenecientes al Gremio, pero finalmente se ha decidido enviar a dos personas de alto cargo para “vigilaros”.

― Lo que quiere decir mi amiga -la interrumpe la tiefling-, es que nosotras no vamos a optar a tener un cargo en el poder. Simplemente vamos para asegurarnos de que realmente sois personas neutrales y no vais a influenciar a los demás en favor de ningún país… Pero no lo vais a hacer, ¿a que no? Tenéis cara de buena gente.

Algunos de los emisarios se ríen por lo bajo, pero nadie comenta nada. La elfa retoma la palabra.

― Creo que es momento de que os pongan nombre, compañeros. ¿Podéis presentaros?

Uno a uno, los emisarios se van poniendo en pie para presentarse. El primero que lo hace es el semiorco.

― Saludos, amigos. Mi nombre es Allastor Lone, y vengo desde Merinwell. Soy el hijo de Nerick Lone, señor de Vanduin. Mi padre me ha formado desde pequeño en los quehaceres de la vida política, por lo que espero ser de ayuda para gestionar Valland. Un placer.

Con una amplia sonrisa, vuelve a sentarse. A su lado se levanta un hombre con el pelo cano y unas gafitas redondas. Su rostro parece esculpido en piedra, ya que no le habéis visto sonreír ni una vez.

― Mi nombre es Elías Morrow. También vengo en representación del reino de Merinwell. He sido el tesorero de la familia real durante más de veinte años. Espero poder seguir siendo útil a mi rey en este nuevo lugar.

A continuación, se levanta una elfa de piel pálida y cabello blanco. En cuanto se pone de pie sus mejillas se sonrojan. Habla muy flojito.

― Senarah… Senarah Valrel. Y soy… Esto… Del Gran Bosque de Vius-thir -toma aire, reponiéndose-. Es un placer… Conoceros…

Rápidamente se sienta y coge su taza de té, escondiéndose tras ella. Con una leve sonrisa se levanta a su lado un dracónido de escamas rojas.

― Pues yo soy Arphin Ulgro, de Garegar. Desde pequeño me han instruido en el arte de la guerra y espero poder encargarme de la seguridad de Valland.

Antes de sentarse, tiende la mano a la enana que se sienta junto a él. Tiene el cabello cano y una amplia sonrisa en el rostro. Agarra su mano y con cierta dificultad se pone en pie, aunque no hay mucha diferencia a cuando estaba sentada.

― Ikan Tyill, general retirada de las filas de Rin-Basan. Competiré con este grandullón por el mismo puesto, creo yo -dice riendo, palmeando la mano del dracónido-. Espero que nuestro viaje nos sea próspero.

Con dificultad, vuelve a sentarse. Parece tener algún problema en las rodillas. Después de ella se levanta otro enano pelirrojo, que al hablar marca mucho las erres.

― ¡Buenas, camaradas! Mi nombre es Grifus Amberhelm y soy de aquí mismo, de Therim, Hamestar. Espero que mi experiencia como ingeniero nos resulte útil para hacer de Valland una gran ciudad.

A continuación, un hombre calvo y de tez oscura se levanta y os mira con cierta severidad. No os pasa desapercibido que tiene la marca de un golpe en la mejilla izquierda.

― Yo soy Mykah Empyrian, enviado de Vannadain y fiel seguidor de Aldir. He servido a la iglesia de mi señor desde que tengo memoria. Un placer conoceros.

Vuelve a sentarse, pero nadie se levanta a continuación. Junto a él hay una mediana que observa con la mirada perdida su taza de té, que ya se debe haber quedado frío. Mykah carraspea y le da un golpecito, a lo que la mujer se sobresalta, como dándose cuenta de dónde está.

― Ay perdón, perdón. Que es demasiado temprano por la mañana. ¿Qué tengo que…? Ah, presentarme, claro. Hola, cariños. Soy Berylla Farfoot y vengo desde la Familia para representar a nuestra gente -mira a su lado, donde se encuentra el hombre del sombrero que oculta el rostro, el último de los emisarios-. Y como a este pequeñín no le gusta hablar, ya lo presento yo: su nombre es Zilean y representa a Haltaramar. También se alegra de conoceros.

Algo en la postura del hombre parece indicaros que no es así, pero no dice nada. Hechas las presentaciones, Zinnia vuelve a tomar la palabra.

― Por nuestra parte, poco más que añadir. No sé si tenéis alguna duda, o si tenéis algún asunto pendiente en la ciudad, pero pensamos partir cuanto antes hacia los túneles de Rin-Basan para tratar de llegar cuanto antes a Valland.

Notas de juego

Viendo que no tenéis muchas ganas de charlar, avanzo un poquito más la historia :P

A no ser que tengáis preguntas o interactuéis activamente con algún pnj, seguramente con esto cerramos el prólogo y nos vamos ya a empezar la chicha de la partida, si os parece ^^

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11/08/2022, 10:42
Darcy Lemaitre

Con una pequeña sonrisa en los labios, Darcy escuchó atentamente a sus compañeros. Al proponer la idea, se había saltado su propio turno, y en el fondo no podía negar que eso le beneficiaba un poco: Cuanto más los conocía, más impresionado estaba, y más se temía que sus orígenes y habilidades fueran poco sorprendentes. Johan y Danaria tenían motivos ulteriores, más grandes que ellos mismos, mientras que Eillian y Gallant, aunque más similares a él en sus motivaciones, al menos ya podían fardar de experiencia. Con ese pensamiento, carraspeó bajito y escondió los labios detrás de su copa. Iba a tener que esforzarse si quería dar la talla.

Cuando la enana se paseó por la mesa, se arrepintió de su anterior decisión bien rápido, y se apresuró a pedir el estofado de reno. ¿Quién sabía cuándo podría volver a disfrutar de una buena comida como esa? Mejor ponerse las botas mientras podía, y disfrutar del calor y el alcohol. Seguro que en algún momento los echaría de menos, aunque también estaba seguro de que no se arrepentiría del camino que había tomado.

Por lo demás, Darcy habló de forma distendida. Era el tipo de persona que podía mostrar interés hasta por el tema más insípido, y aunque por lo que podía contar podía dar la sensación de que conocía menos el mundo que el resto en un sentido práctico, estaba claro que había recibido una educación que le permitía, por lo menos, tener una opinión e imagen de las cosas.

Finalmente llegó la hora de marcharse, y aunque una parte de él había sentido curiosidad por lo que el lugar tenía que ofrecer, sus pasos lo llevaron casi directamente a la sede de El Gremio de Aventureros. Había llegado ese mismo día, de modo que invitió un momento en el trámite en el que las monedas tomaban una dirección y la llave otra, y después dedicó un rato a acomodarse, pese a que supiera que no iba a estar allí por más que una noche. Su siguiente distracción se encontró en husmear por todo el edificio, y aunque estaba demasiado saciado como para detenerse demasiado en el comedor, sí que se entretuvo ojeando a los aventureros que entrenaban en el patio de entrenamiento.

Al final, cuando ya anochecía, sí que se animó a salir a ver qué más tenía que ofrecer la ciudad. Si alguno de sus nuevos compañeros se animaba a acompañarlo, estaría lejos de negarse, y en cualquier caso, volvería a su habitación algo más tarde de lo que lo habría hecho cualquier persona con intención de mantener un horario responsable de sueño.

...

Estaba tan adormilado que, cuando entró en la sala, lo único que pudo hacer fue empatizar con Vianne. «Una mujer conforme a mi corazón», pensó, mientras se esforzaba por esgrimir una sonrisa amable en dirección a Zynnia en lo que buscaba un lugar donde sentarse. Aceptó el té con vocal gratitud, y después se quedó pensando, durante un momento, en aquello que habían dejado caer el día anterior sobre las buenas primeras impresiones. En retrospectiva, tendría que haber dormido un poco más.

Atajó el debate de qué hago con las manos manteniéndolas bien aferradas en torno a la taza, y su mirada se movía entre el locutor de turno y el contenido de la misma. Por fortuna, no estaba tan dormido como para no entender lo que escuchaba, aunque a veces le costara un poco concentrarse en ello. Sonrió ligeramente. Parecía que iban a mantener la paz política, pero se preguntó si lo mismo sería necesario con la paz religiosa. Dado que la intención de algunos era abiertamente extender su fe, le parecía que eso también podría causar conflictos a la larga, pero dudaba de que no lo hubieran tenido ya en cuenta.

Empezó a escuchar a los emisarios.

Allastor Lone y Elías Morrow llegaban en representación de Merinwell. Los nombres le resultaban vagamente familiares, y no podía descartar que en algún momento hubiera estado bajo el mismo techo que ellos, pero no pensaba que hubiera llegado a tener una conversación directa con ninguno de los dos. En cuanto al resto, le resultaban más o menos curiosos, pero sí que estaba convencido de que no los conocía de nada. Senarah Valrel encaprichó su corazón con facilidad, y en cuanto a Alphin Ulgro e Ikan Tyill, le habría encantado compartir una cerveza con ellos para escuchar lo que tuvieran que contar de su pasado.

Mykah Empyrian reforzó su idea de que la religión podía ser un punto de conflicto en aquella empresa, a Grifus Amberhelm inmediatamente quiso conocerlo con intenciones ligeramente interesadas, y Farfoot le pareció tan encantadora como Zilean era misterioso.

A Zinnia y Vianne, por supuesto, ya las conocía.

A decir verdad, yo tengo una pregunta —comentó Darcy, intentando que no se notara demasiado en su voz cuánto añoraba el calor de las sábanas—. Si no me equivoco, nuestro objetivo es fundar la que se convertirá en la capital de Valland, ¿verdad? ¿Está su localización ya elegida, o será cosa nuestra encontrar el lugar adecuado?

Esperó un momento, y aclaró el motivo de su pregunta.

—Considero que es importante, porque lo que cada uno de los presentes consideramos como ideal seguramente no tenga nada que ver.

También habría sido un buen momento para preguntar cómo pensaban resolver los conflictos en general cuando no estuvieran de acuerdo, pero paso a paso.

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11/08/2022, 19:06
Danaria

Agradeció el calor y el sabor suave de la sopa: le daba esa sensación hogareña en un lugar que lejos se sentía de una casa. Tomó un sorbo de agua mientras escuchaba el comentario de Johan Gauss sobre la justicia y la corrupción. Lo miró con un dejo de nostalgia, recordando a otra persona y unas palabras similares que hacía tiempo no escuchaba. Asintió como para afirmar que comprendía a qué se refería mientras Eillian Aragella tomaba la palabra.

Tanto la mujer como Gallan Hart declaraban seguir el espíritu de aventura, una razón tan buena como cualquier otra para un miembro del Gremio de Aventureros. Luego de las presentaciones, la conversación continuó, por momentos más o menos animada. Danaria comió con parsimonia y habló poco, optando mejor por escuchar. Notaba que la mayoría de sus compañeros eran reservados en cuanto a lo personal, cosa que no le sentaba mal, pues si poco deseaban compartir, poco preguntarían.

La enana que servía los platos incluso se sumó a brindar con ellos cuando supo quiénes eran. Danaria ya estaba deseosa de dejar la ciudad: la habían felicitado demasiados extraños ese día, lo cual le daba la idea de que, realmente, todos los ojos estaban puestos en ese Nuevo Mundo y las posibilidades que fuera a ofrecer. Tenía sus propias expectativas, por supuesto, y no negaba que les esperaba una aventura inimaginable, pero sabía que habría tantos ojos curiosos y fantasiosos como ojos deseando sacar provecho de la situación. Por empezar, los emisarios tendrían cada uno sus órdenes, y a pesar de sumarse el Gremio para aportar esa neutralidad tan necesaria dadas las circunstancias, se preguntaba si lograrían lidiar con las tensiones.

Cuando el lugar cerró, algunos se dirigieron hacia el Gremio, donde pasarían la noche. Danaria se despidió allí del resto y decidió dedicar las últimas horas del día a su lectura en el patio interno del edificio. No olvidaba la promesa que había hecho. De todos modos, no quería acostarse tarde al anticipar ciertas dificultades para dormir en aquel sitio poco familiar, por lo que en cuanto oscureció, se dirigió a la habitación que tenía asignada.

Tras un sueño salpicado y un despertar anticipado, llegó temprano a la sala acordada, donde la recibió la presentadora del día anterior. Había un ambiente peculiar mientras iban llegando los emisarios y los compañeros que faltaban, producto quizá de la expectativa. En todo caso, cuando el último de los citados llegó, Zinnia dio comienzo oficial a la reunión. Dio un panorama general de lo que se esperaba de ellos y luego se presentaron los emisarios.

Danaria solo reconocía a dos de ellos: Allastor Lone y Mykah Empyrian. El semiorco había estado presente en eventos oficiales en Vanduin y su nombre había corrido por las calles de la ciudad por meses. Al segundo lo conocía solo de nombre y no precisamente por razones loables. En términos generales, las presentaciones fueron sucintas y correctas; poco dejaban entrever de las intenciones de cada uno. Los últimos dos ni siquiera revelaron qué buscaban aportar a Valland. Pero la que más destacaba quizá era la elfa de Vius-Thir, que daba la impresión de haber sido el plan C en la elección de emisarios, ese al que nadie esperaba tener que recurrir; los políticos más avezados se la comerían viva. “Ojalá me equivoque”, pensó.

Parecía que la reunión finalizaría allí cuando Darcy Lemaitre hizo una pregunta que seguramente habría sido motivo de varias discusiones ya. El nuevo gobierno común tendría mucho trabajo por delante, si acaso podían instaurarlo sin problemas. Dado que el Nuevo Mundo era tierra desconocida, no tenía idea de si estaría tan desocupada como los rumores indicaban y le preocupaba que surgieran inconvenientes a futuro a raíz de ello. Se dirigió más que nada a los representantes de los reinos, en especial a la emisaria de Rin-Basan.

—También tengo una consulta —afirmó en tono grave—. Aún no se ha confirmado que las tierras de Valland estén de hecho deshabitadas, ¿verdad? ¿Han dado alguna indicación los reinos si no es el caso?

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12/08/2022, 12:12
Johan Gauss

Johan atendió y examinó a todos los que se levantaban, uno a uno. Sus personalidades eran fácilmente identificables, y le resultó curioso ver cuán diferentes eran todos ellos. Le causó especial atención el hombre religioso. Mykah, pues parecía que los de la capital querían enviar a un emisario para que extendiera la fe de su Dios principal como única fe en Valland. No dejaría que ocurriera. Cuando por fin terminaron, Darcy y Danaria preguntaron con bastante acierto sobre temas que no se habían tocado y eran, cuanto menos, importantes.

- Si me permiten... - apoyó sus manos en las rodillas y se levantó lentamente, permitiendo que el resto girara la cabeza hacia donde la voz provenía - me gustaría preguntar qué se espera exactamente de nosotros en Valland. Es decir, pertenecemos al Gremio de Aventureros, sí, pero entre nosotros hay gentes con habilidades variopintas. ¿Es de suponer que brindaremos apoyo indiscriminado a los emisarios o tal vez el Gremio espera de nosotros conseguir algo en especial? - la formación de alianzas ya se había dado, estaba seguro, entre bambalinas. La generación de pactos y bandos que pudieran desestabilizar la nueva capital de los reinos desconocidos tendría que ser estabilizada por ellos, seguramente, aunque no tuvieran aún cohesión de grupo, ni confianza los unos en los otros, ni tan siquiera un propósito común claro. Un par de ellos eran simplemente curiosos aventureros que querían explorar, mientras que la misión de otros dos de ellos era servir a sus dioses...

- ¿Encontraremos tierra virgen cuando lleguemos al emplazamiento que supongo está acordado, o tal vez unas ruinas? ¿Tendremos que colaborar entre todos para construir la ciudad ladrillo a ladrillo? Supongo que habrá que generar una especie de consejo con reglas para decidir cosas importantes, como los edificios que construir primero.

Notas de juego

Lo siento, no he dormido un caray hoy. Así que hago post cortito.

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13/08/2022, 15:30
Eillian Aragella

Después de una charla agradable con mis nuevos compañeros me despido para pasear un poco más por la ciudad antes de irme. A simple vista parece que nos llevaremos bien todos. Sin duda de momento el que parece más afín a mi es Gallan y Darcy al final no ha contado nada de su objetivo, pero también creo que tendremos opiniones semejantes. En cuanto a los dos religiosos parecen buena gente, pero no puedo confiar demasiado en sus decisiones. Siempre ponen su religión por delante de los demás.

Vuelvo a mi dormitorio después de un buen paseo para preparar todo para el viaje y cerciorarme de que no necesito comprar nada antes de partir. Escribo una breve carta para Merea explicándole que por fortuna he sido elegida para ir al nuevo mundo. Sé que ella se encargará de que toda la familia se entere así que no me molesto en enviar más cartas.

 Más tarde me dirijo al comedor donde comparto la cena con algunos conocidos del gremio. Algunos parecen genuinamente contentos por mí, pero otros disimulan bastante mal la envidia que me tienen. No le doy demasiada importancia y me disculpo con ellos para salir a pasear antes de volver a mi dormitorio.

Me encuentro con Darcy saliendo a la vez.

-Buenas noches ¿vas a pasear un rato antes de irte a dormir? Yo tenía pensado ir también a dar una vuelta y quizás pasarme por alguna taberna antes de partir. Si quieres puedo acompañarte, después de un par de días ya me sé todos los secretos de la ciudad.

                                                                                ********

Me despierto con la salida del sol como si hubiera dormido ocho horas, pero desde luego no es el caso. Me dirijo al comedor y tomo un pequeño desayuno antes de salir a correr por la ciudad. Después de un intenso entreno vuelvo a mi dormitorio para darme un buen baño y coger todas mis cosas para dejar libre la habitación. En la recepción me indican la sala de reuniones donde tenemos que presentarnos para poder emprender el viaje.

Poco a poco van llegando todos y empiezan las presentaciones. A demás de Mykah al único que conozco es a Allastor y solo por su familia. Los demás son completos desconocidos para mí. Miro a todos los presentes tratando de descifrar algún secreto, como si pudiera desvelar algún plan malvado solo por observarles.

Antes de que pueda siquiera formular alguna pregunta en mi mente, mis compañeros ya están formulando las suyas en voz alta por lo que decido escuchar atentamente.

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13/08/2022, 16:07
Gallan Hart

La conversacioón con sus nuevos compañeros fue agradable y fluida. Gallan no era hombre muy dado a las palabras para rellenar el silencio, pero sin duda era importante empezar a conocer a aquellos con los que iba a compartir aventura. Él acostumbraba a viajar solo y a valerse por sí mismo, lo que siempre le hacía desconfiar de formar equipos, y más con gente que no conocía. Había muchos individuos demasiado preocupados por sí mismos como para que resultara agradable o incluso seguro trabajar con ellos. Pero de momento, ese no parecía el caso de sus nuevos compañeros y compañeras.

Así que Gallan pudo relajarse en compañía de otros, por primera vez en tanto tiempo que casi no recordaba la última vez, y disfrutar después de una buena cena. Cena que, por cierto, le supo el doble de bien al tener la perspectiva de estar a punto de embarcarse en la que quizá fuera la mayor aventura de su vida. Y sin más, decidió que lo mejor sería retirarse a descansar. El día siguiente sería sin duda importante.

- - -

La reunión del día siguiente con las representantes del Gremio y los emisarios de los Reinos era algo que mantuvo tenso a Gallan desde el momento en que despertó. De alguna forma, tal vez en ese encuentro se disiparan muchas de las dudas que el grupo tenía, y se aclarase lo que se esperaba de ellos. El explorador no había podido evitar pensar que una empresa como aquella, patrocinada por tantos gobiernos distintos, amenazaba con volverse una pesadilla política. Algo con lo que él, particularmente, no disfrutaría en absoluto.

Llegó a la reunión reflexionando sobre aquello, y saludó al resto del grupo nada más encontrarles. 

Buenos días —dijo, sonriendo un poco ante la expresión adormilada de Darcy.

La reunión dio comienzo, y Gallan escuchó las presentaciones de los enviados, reconociendo a algunos de ellos. Casi inmediatamente comenzaron las preguntas. Darcy, Danaria y Johan hablaron primero, mientras que Eillian se mantuvo en silencio. Gallan decidió hacer lo propio, permaneciendo muy atento a las respuestas que fueran a recibir, pero también a las reacciones y expresiones de los emisarios. Verles a todos allí reunidos reforzó sus temores. Sería interesante comprobar su actitud de cara a lo que estaba por llegar.

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16/08/2022, 18:02
Director

Las presentaciones de los emisarios os llevan cierto tiempo, y es más que probable que en el futuro tardéis horas e incluso días en recordarles a todos. Cuando Zinnia os da la oportunidad de lanzar vuestras preguntas, Darcy es el primero en hablar, a lo que la elfa le sonríe.

― El asentamiento está ya creado. Hace algunos meses un pequeño grupo designado por los diferentes países partió para buscar la mejor ubicación para la nueva capital. No os esperéis gran cosa; las últimas noticias que tenemos de ellos es que han terminado de construir el primer edificio, que servirá de sede y hogar para todos nosotros conforme el resto de construcciones se vayan creando. Por lo demás, ahora mismo es más un campamento que un pueblo.

A continuación, Danaria también hace su consulta. Zinnia abre la boca para contestar, pero Allastor, el semiorco, alza la mano y carraspea suavemente. Tras un breve intercambio de miradas, la elfa le cede la palabra.

― Es, de hecho, una gran pregunta, compañera. Actualmente se presuponen desiertas; nadie a este lado de la Gran Montaña, que sepamos, tenía conocimiento de su existencia. Pero es una gran posibilidad. Obviamente, en caso de encontrar criaturas inteligentes viviendo allí, el primer paso será siempre la diplomacia, pero será tarea nuestra enfrentarnos a ello si sucede.

El siguiente en hablar es Johan. Esta vez, Zinnia retoma la palabra.

― La implicación del Gremio es para tratar de crear una ciudad lo más neutral y variopinta posible. Está claro que, en otras circunstancias, este descubrimiento podría haber provocado guerras en todo el mundo por conquistar el nuevo territorio. Por ello agradecemos ampliamente a nuestros vecinos de Rin-Basan por dar la noticia e involucrar a todos los gobiernos.

Grifus, el enano representante de Hamestar, toma la palabra.

― Durante todos estos meses ha habido grandes tensiones políticas que os aburrirían… Pero gracias a La Familia y su afán por la neutralidad, se realizó un acuerdo de paz y se decidió montar todo esto, con la idea de crear una nueva nación.

― Seguramente la idea de los gobernantes es aprovecharse todos de este nuevo lugar antes que dejar que se lo quede todo uno ―rio Arphin, el dracónido.

― En resumen -se apresuró a cortar Zinnia-, nuestro papel en Valland es el de emular un gobierno similar al de La Familia, intentando ser neutrales ante el resto de países, y crear una comunidad sólida y fructífera que pueda convertirse en una fuente de paz y prosperidad para el mundo.

― Si es que no la cagan antes el resto de gobernantes ―murmura Vianne en voz muy baja, ganándose una mala mirada de su compañera.

Tras estas respuestas, Johan vuelve a preguntar.

― Como comentaba antes, hay un pequeño emplazamiento, pero prácticamente está todo por hacer. Pero sí, una de nuestras tareas clave será decidir qué se construye primero, en qué invertimos los recursos para hacer prosperar la ciudad, etc. Por supuesto, también tendremos nuestra parte de exploración; por algo somos Aventureros.

― Ay hija, ojalá pudiera acompañaros. Seguro que será divertidísimo, pero con estas piernas mías no os aguantaría el ritmo a los jóvenes ―ríe Ikan, la enana anciana de Rin-Basan.

Algunos ríen el comentario. Vianne mira unos instantes a Eillian y Gallan, ya que ninguno ha comentado nada, y da una sonora palmada que despierta a Berylla, la mediana, de nuevo.

― ¿Tenéis alguna pregunta más? No os cortéis, nosotros llevamos semanas metidos en este embrollo y lo tenemos todo más o menos claro, pero vosotros hasta ayer mismo ni sabíais que ibais a partir.

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17/08/2022, 11:29
Gallan Hart

Gallan escuchó las respuestas que el grupo recibía con atención, y con no menos atención observó las conversaciones entre los emisarios de los diferentes reinos. Su mente iba haciéndose una idea del clima político que iba a formarse una vez que estuvieran en Valland. Nada que no hubiera esperado. Los seres inteligentes no podían librarse de la política, aunque era alentador que por lo menos la intención inicial fuera que todos se llevaran bien y pudieran crearse leyes bajo las que cualquiera pudiera vivir. O al menos, que eso fuera lo que trataban de aparentar...

Evidentemente, Gallan alzó un poco la cabeza ante la mención de la exploración. Él estaba dispuesto a colaborar en cualquier cosa que se necesitara, pero sin duda era esto último lo que más ganas tenía de aportar. Sobre todo en un nuevo mundo, tan vasto y desconocido como Valland.

¿Qué pasaría si alguien que no ha sido elegido decidiera... seguirnos a Valland? —preguntó—. Hay muchos decepcionados por haber quedado fuera del grupo en el sorteo. Quizá alguno se dé cuenta de que prefiere su propio azar antes que el del Gremio...

No necesitó añadir nada para que el resto de sus compañeros supieran qué quería decir. Chester Harley había sido el más ruidoso de aquellos a los que Gallan se refería, pero el montaraz estaba convencido de que para nada sería el único. Y podía haber otros menos explícitos, pero más peligrosos...