Partida Rol por web

Proy. Contingencia - Kairós

Epílogo - Un día como otro cualquiera

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28/08/2016, 11:13
Kleiô

Te agitas en sueños...

-¿Porqué habéis tardado tanto?-

No sabes quién te habla ni donde estas

Otra voz responde por ti y se inicia un diálogo entre ellos

-Hemos tenido un problema en el viaje-
-Pues llegais demasiado justos...-
-Hemos avisado para programar el tratamiento-

"¿Tratamiento?" No recuerdas que te hayan operado recientemente, pero sí recuerdas la camilla en que estás y el traqueteo por el pasillo, el ruido de las puertas...

-Justo a tiempo. Dale.- Oyes decir a una de las dos voces

Sabes que esto ha pasado hace poco pero no puedes ubicarlo ¿cuando fue? ¿de qué te operaron? ¿porqué no lo recuerdas?

Un calor agradable te invade, así como una sensación de tranquilidad. ¡No, no, no...! no quieres caer en la inconsciencia... quieres saber...

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El despertador te sacó del extraño sueño que estabas teniendo. Algo de un hospital, no recuerdas más. Para acabarte de levantar, te dolía mucho la cabeza...

-¡Nada que no arregle una ducha y un café bien cargado!- te dijiste para ti mismo, como siempre hacías a primera hora de la mañana. Te servía para notar que todo estaba en orden.

Te dirigiste al baño para ducharte con el agua bien caliente. Daba igual qué época del año fuese, el agua caliente siempre te servía de estímulo.

Desayunaste un café, ya que a primera hora no te entraba más en el cuerpo. Y te tomaste una aspirina. Pensaste que, si no te quitaba el dolor igual podías pedirle a Lola que te colara por urgencias, a ver si te podía ver un médico y recetarte algo un poco mas fuerte.

Te vestiste informal, como siempre.

Hoy no te pusiste la música, con el dolor de cabeza no te apetecía. Saliste de casa, hasta la parada del autobús, llevando tu carpeta con las notas de la historia de Ángel.

Subiste al autobús pero hoy, dolorido como estabas, tampoco tú saludaste al conductor.

Te bajaste en la parada del Hospital. Ángel estaba en la cuarta planta. Pero cuando llegaste su hijo Adrián estaba allí. Te extrañó por la hora pero te venía bien. Le mandaste un mensaje a Lola para ver si estaba. Estaba y, además consiguió colarte en la consulta de una amiga neurologa. La doctora te hizo una valoración rápida y no vió nada destacable. Te dió unos analgésicos más fuertes y te comentó que volvieras si al día siguiente no se te había pasado.

Lola te sugirió que te fueras a casa. Pero le dijiste que estabas en un punto muy interesante de la historia de Angel, que ayer te había estado contando sobre una novia que tuvo en Perpiñán, después de la comida y que no querías dejarlo pasar.

Te despediste de Lola y subiste a la habitación de Angel, como todos los días.