El invernadero es un lugar deprimente. Las plantas hace mucho tiempo que murieron faltas de agua.. y de luz, ya que alguien tapió con ladrillo las cristaleras, haciendo imposible la huida por aquí. Pero, ¿por qué lo harían? ¿Acaso sabía el emparedador el uso que se le daría a esta mansión años después? Después de todo, nada de lo que hay en esta sala ha sido tocado en mucho, mucho tiempo, eso está claro por el estado de suciedad de cada objeto de la sala.
Pistas en esta sala:
- Regadera de metal.
- Saco de abono para plantas.
- Un juego de te preparado para dos personas.
Conforme entra en el recinto, a Zape se le va borrando la sonrisa de la boca.
- No me gusta nada este lugar, Zipi. ¡Pero si apenas hay cristales!, y encima no vamos a poder salir a buscar la pelota fuera... Pero, ¿a quién se le ocurriría tapiarlas?
Zape se acerca con cara de curiosidad a los objetos que le saltan a la vista.
- ¡Recorcho! ¡Un juego de te, abono y una regadera de metal! ¿Jugamos a los caballeros? Las tazas podrían ser los cascos, los platos los escudos, las cucharillas las espadas, la regadera un caballo y el saco el dragón.
Adelantándose a su hermano, le grita, mientras ríe.
- ¡Tú serás mi escudero! Te quedas sin caballo, te quedas sin caballo, te quedas sin caballo...
Una duda: una vez que cogemos algo de la habitación, ¿ya no podemos soltarlo?
Cita:
Debéis poner en copia siempre a todo el mundo. Sí, ya sé que no es muy realista, pero esto es más un juego social que de rol, en realidad. ;)
Cita:
Sí, sí, podéis soltarlo cuando y dónde queráis. Yo intentaré dejar claro dónde está el objeto por si alguien más lo quiere coger.
- ¡ Zapateta! ¿Te atreves a atacar a mi artillería con un triste caballo ? ¡Toma!- Uniendo la acción a la palabra empalmo el balón y chuto apuntando al pecho del "caballero". No hay nada como un buen balonazo a tiempo para frenar a un caballo.
- ¿Nos vamos a buscar más cosas por la casa ? A lo mejor encontramos un avión o un submarino con los que poder salir de aquí.-
- ¡Recorcho!, eso es trampaaaaaaaaa...- Zape esquiva por poco el balón y procura que no se le caigan las tazas y la regadera-. Los cañones no vaaaaleeeennnn. En la clase de historia dijeron que no los desarrollaron hasta que no se inventó el petróleo, ¡ea!
En principio me hago con el juego de te y la regadera. En caso de que Zipi no coja el saco, me lo llevo yo todo.
Cuando entra en el invernadero observa a los dos niños quietos y con las manos tras la espalda. Spirou rie ante el aparente aspecto "angelical" de los dos hermanos.
- ¿Que tienes ahí Zape?
El niño muestra las tazas de te y una vieja regadera metálica. El segundo niño, mas reacio sigue ocultando las manos.
- Ziiiiiiipi...
Un balonazo de este provoca que el botones se agache rápidamente y esquive el chute certero del rubiales. Su gorro no corre la misma suerte.
- ¿Porqué no estais en el salon con los demás? Esta casa es peligrosa... Ve y enséñale lo que has encontrado a los marsupilami.
El muchacho se queda en la sala esperando a que los hermanos se decidan entrar de nuevo en el comedor. El polvo revuelto le hace estornudar continuamente. Observa las paredes cubiertas de ladrillo.
- Alguien se aseguró de que no se pudiera escapar por aquí... ¿Pero por qué?.
Tintín hace acto de aparición en el invernadero. Echa una mirada a su alrededor, pensando en las últimas palabras de la cruel anfitriona. Casi seguro que su presencia allí es en vano, recorre lentamente el sitio mirando con atención a todo lo que hay allí, pensando largamente. Pone las manos en los bolsillos, ya libres de toda clase de pistas, y mira al techo.
- Milú, ¿dónde estarás, amigo?