Hace treinta años, cuando la adolescencia comenzaba a robarme la niñez, la felicidad era algo tan sencillo como una tarde de rol con mis amigos. Jugábamos al Señor de los Anillos y, por unas horas, todo el universo de Tolkien cobraba vida en nuestras mentes. Era algo muy hermoso.
Luego vino el momento de crecer y enterrar aquellos juegos que empezamos a identificar con esa niñez de la que entonces deseábamos huir... Pobres insensatos.
Ahora, en plena edad adulta, deseo volver a esa Tierra Media de la que me fui hace tres décadas, pero en la que dejé parte de mi corazón. Busco compañeros de aventuras para recorrer de nuevo esos caminos.
Total partidas: 1