Frantz Margravek, gran ingeniero, consultor del trono, inventor, profesor y maestro. A lo largo de su vida ya ha servido a dos monarcas del gran imperio de Lur, actualmente al servicio de la emperatriz. Y a lo largo de todos sus años de servicio jamás había visto algo tan estúpido como lo que había grabado su discípulo en el pergamino.
—Te dije que retrates el cielo nocturno, imbécil —dijo de manera mordaz.
El joven bajó la vista, no se atrevía a reprochar a su maestro, pero aún así el joven, que había pintado muchas luces en el cielo nocturno diferentes a las tradicionales estrellas, con un dedo tembloroso apuntó hacia el panorama nocturno, y el maestro, molesto aún por lo fantasioso del dibujo, siguió la dirección del dedo solo para encontrarse con un panorama extraño que no había visto antes...
¿Por qué? ¿Por qué el cielo nocturno parecía estar en llamas?