En esta partida me estreno como Director en rol por web. Utilizaremos la versión Yogur; aunque la Natilla es el futuro de Umbría y de esta increíble comunidad rolera, me encuentro más cómodo aquí. Aunque en Natilla existen muchas herramientas disponibles (mapas, grid de combate, etc.), no serán necesarias, al menos de momento.
Aunque conozco mejor otros sistemas que Warhammer Fantasy Roleplay 4ª Edición, estoy enamorado de su ambientación grimdark, que creo que encaja muy bien con la idea de juego que quiero desarrollar: una experiencia más narrativa que técnica. Se trata de un sistema D100 muy intuitivo y asequible, que iremos aprendiendo juntos, sin presiones.
Las aventuras comenzarán desde cero y seguirán el orden lógico de entrada al juego (Caja de Inicio, Aventuras en Ubersreik I y Noches agitadas y días difíciles). Lo ideal es que los jugadores no tengan información previa sobre las tramas y aventuras que vamos a jugar, ya que me apoyaré bastante en el material publicado. Tampoco es necesario poseer los manuales, pues iré facilitando toda la información necesaria para avanzar.
Teniendo en cuenta estas premisas, deseo que el ritmo de juego y las exigencias de la partida sean relajadas. Empezaremos con un ritmo medio de posteo (un mensaje cada tres o cuatro días) y, más adelante, ya veremos cómo nos adaptamos. La opinión y preferencias de los jugadores cuentan, así que como Director siempre estaré abierto a sugerencias y modificaciones. El objetivo es divertirnos todos, no crear una partida perfecta. Todos estamos aprendiendo.
Si algún jugador no puede postear durante un tiempo, agradeceré que lo comunique. En caso de ausencia prolongada, el personaje podrá ser llevado de forma narrativa para no frenar la partida. Busco jugadores con ganas de participar de forma continuada, aunque el ritmo sea relajado; en el rol por web, una partida puede durar meses, y es importante tenerlo en cuenta. La idea es que la partida fluya sin presiones, pero también sin que nadie se quede colgado. Busco un grupo con un compromiso relajado pero constante, y con personajes que tengan motivos para cooperar y dejarse arrastrar por la historia.
Cada jugador es libre de escribir sus post con la longitud y el estilo con los que se sienta más cómodo. Más adelante acordaremos si narramos en primera o tercera persona y en qué tiempo verbal. No hay mínimos ni máximos establecidos en cuanto a la longitud de los post; confío en que todos seremos razonables. La ortografía es importante, pero con el corrector no debería suponer un problema.
El tono de la partida será +18. Se podrán tratar temas como violencia, gore, alcohol y drogas, sexo, lenguaje obsceno o malsonante, problemas mentales, enfermedad, etc., siempre que los jugadores se sientan cómodos con ello. En caso de tener reparos respecto a alguna temática o situación concreta, no hay ningún problema en comentarlo para adaptar la partida y que sea un espacio agradable para todos. Cualquier jugador podrá pedir pausar, redirigir o saltar una escena si se siente incómodo, sin necesidad de dar explicaciones. No se tolerarán actitudes violentas o irrespetuosas hacia los compañeros: esto es un juego y el objetivo es pasarlo bien.
La partida comenzará en la segunda quincena de febrero. Hasta entonces iré ampliando la información necesaria para que todos estemos listos. Comenzaremos siendo cuatro jugadores, con opción a ampliar el elenco más adelante.
Muchas gracias por participar. Espero que, entre todos, hagamos de esta una experiencia rolera memorable.
El Notario siempre había sido un agente de segunda categoría, atrapado por una mesa de despacho y rodeado de los archivos de la agencia. El FBI le tenía en gran estima por su capacidad analítica, sus habilidades de organización y su excelente memoria. Era el hombre adecuado para analizar, estudiar y archivar todos los casos que iban llegando a la agencia.
Hasta que empezó a atar cabos.
El Notario siempre había sido un hombrecillo gris, ausente. Comía solo en el comedor, no asistía a las fiestas de la oficina ni a los encuentros en el bar tras la jornada de trabajo. No se le conocía familia. Era un hombre intelectual, bueno con la sesera, malo en las distancias cortas.
Tenía toda la información a su alcance. Informes de campo de agentes, dosieres de sus superiores, pruebas de laboratorio, recortes de periódico. Algunos casos quedaban cerrados, otros nunca lo hacían. Empezó a encontrar patrones, a deducir, a ver puertas donde otros solo veían callejones. Su trabajo se convirtió en una obsesión hasta que, un buen día, se coló en el despachó del director del FBI con un informe de más de trescientas páginas en el que decía haber desvelado muchos de los secretos del mundo, la mayoría de ellos horribles e increíbles a partes iguales. Señaló además que el gobierno estaba ayudando a ocultarlos.
Debido a su intervención se creó una división, secreta y maldita. El Notario pensó que el FBI le había escuchado y que ahora, por fin, al frente de sus hombres, podría llegar a descubrir la verdad. Sin embargo, pronto vio que le habían relegado al sótano de las intervenciones y los agentes que le mandaban no eran precisamente la flor innata de la agencia.
Los agentes con menos suerte, experiencia, o aquellos a los que sus superiores querían quitarse de en medio por problemas de conducta o fallos graves en misiones importantes eran destinados allí. Esos agentes, los menos capaces, los desechados por los otros departamentos, pasaron a ser la punta de lanza de la verdad.
Pasaron a ser los encargados de los expedientes X.