Partida Rol por web

[DM 22/10] Dragonlance - La Torre de Wayreth

Capítulo I - Abanasinia

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24/10/2022, 13:06
Kylian Brickstone

Kylian seguía sumido en su tristeza y desesperanza y únicamente movido por la voz de su interior que le ordenaba seguir andando un camino, una senda hacia la neutralidad y por el equilibrio. Aunque no sabía muy bien porqué tenía que hacer aquello, ni lograba recodar donde estaba aquella senda, ni a dónde tenía que conducirle. 

La mujer con pintas de salvaje preparó un extraño brebaje con una apariencia horrorosa. Se la ofreció y si bien en otras ocasiones no hubiera aceptado beber tal cosa de una desconocida, sin saber exactamente de qué se trataba, su voluntad estaba muy mermada y finalmente accedió a probar el bebedizo. 

El sabor era tan horrible como el aspecto que tenía. Sin embargo, el efecto que causó en él fue reconfortante. Enseguida empezó a recordar quién era él, que estaba haciendo allí y quiénes eran las personas a las que estaba guiando. 

​​​​​​¡Gracias a Gilean! - Exclamó. - ¡Y a ti también, Lluvia! No sé qué haríamos sin ti. - Sonrió y se acercó a ella para darle un fuerte abrazo. 

Habían logrado el objetivo que les había traído hasta esa región del mundo. Acabar con la amenaza espectral que atenazaba el alma de las tribus nómadas que allí vivían. Ellos andaban la senda y la senda les mostraba el camino. No importaba que supieran de antemano cual iba a ser el siguiente paso, lo importante era andar y superar los obstáculos que se interponían en su viaje. Un viaje hacia la Neutralidad y que únicamente finalizaría, cuando el equilibrio hubiera sido restaurado.

¿Creéis que hemos acabado aquí? - Preguntó entonces el gnomo con voz chillona de goblin hembra. - O... ¿tenemos que explorar el resto del lugar? Si no nos han atacado en mitad de la noche, puede que hayamos exorcitado el lugar...

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24/10/2022, 19:10
Dungeon Master

Tras cercioraros de que no parece haber más muertos vivientes de ningún tipo en las inmediaciones, o al menos ninguno que podáis descubrir, os ponéis en marcha de camino a Valle del Cuervo con vuestro botín cargado en una mula extraída de la bolsa mágica de Enrielle. En esta aldea hacéis una pequeña parada para disfrutar de un almuerzo tardío y continuáis camino hasta Qué-Shu, a donde llegáis con las últimas luces del día.

Los habitantes de la tribu os reciben con la misma o mayor alegría si cabe que en vuestra visita anterior y os invitan a tomar parte en su cena comunal, en la que os interrogan sobre vuestro viaje a Tantallon y escuchan con asombro el relato de vuestra gesta.

Al terminar, Corazón Tronante hace una señal a un grupo de chiquillos que-shu y estos se marchan entre juegos y risas antes de regresar con regalos para vosotros.

—Todos vosotros habéis demostrado ser grandes y valerosos amigos de nuestro pueblo. Estos presentes os los hacemos para que no nos olvidéis allí donde vayáis.

Un niño se acerca a Thorwyn y le entregan un barquito de juguete en forma de cisne hecho de madera y plumas.

—Que siempre viajes seguro y llegues a buen puerto —traduce Lluvia Estelar los deseos de los pequeños—. Dicen que cuando tú lo necesites, se convertirá en una embarcación real para ti y todos los tuyos.

Una jovencita con el cabello trenzado le ofrece a Enrielle un tarrito de arcilla con una sustancia grisácea y de aspecto pringoso.

—Si tú engrasa botas con este ungüento, ningún animal oye acercarte cuando acechas —asegura de forma bastante tosca en lengua Común.

Dos hermanitos, niño y niña, se aproximan al sacerdote gnomo con evidente respeto. Él le entrega una bolsita pequeña llena de polvo y ella se queda un poco más atrás y le dice algo en su idioma natal.

—Promete que nadie podrá seguirte allí donde vayas si esparces este polvo tras de ti —hace Lluvia Estelar de intérprete para Kylian.

Una niña tan pequeñita que apenas puede andar por sí misma lleva entre sus manos un tiesto de barro secado al sol lleno de tierra y se lo ofrece a Klunurig mientras repite sonriente:

—Chéch'il, Chéch'il...

—La Madre Roble —aclara la mística que-shu al desconcertado druanti—. Mi pueblo siente una gran veneración por ella y te entrega una de sus semillas para que la plantes donde quieras.

Finalmente es el propio Corazón Tronante quien se pone en pie para colocar sobre los hombros de Lluvia Estelar un colorido chal étnico, adornado con plumas de pavo real y el cuello hecho de piel de zorro gris.

—Allí donde el camino te lleve, que los espíritus de nuestro pueblo te guíen. Aunque estés lejos, sabe que las gentes de las llanuras siempre estaremos contigo, chamana nómada, enorgullécete de ser quien eres y haz que nos enorgullezcamos de ti.

Notas de juego

Regalos de los que-shu:
Thorwyn → fetiche de plumas de quaal (barco de cisne) [barco para 32 criaturas medianas, 1 día]
Enrielle → elixir de furtividad [+10 de capacidad a Moverse Sigilosamente, 1h.]
Kylian → polvo de irrastreabilidad [+20 CD para seguirte el rastro]
Klunurig → fetiche de plumas de quaal (árbol) [roble instantáneo]
Lluvia Estelar → manto chamán que-shu [+1 de mejora a CAR]

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24/10/2022, 21:00
Lluvia Estelar

Cuando dejamos atrás la villa fantasmal de Tantallon, no tengo ninguna certeza de que realmente hayamos cumplido con aquello que nos ofrecimos a hacer. No puedo asegurar que la amenaza haya sido erradicada por completo aunque sí es cierto que, al menos, la hemos mitigado. Si de forma significativa o no, tampoco hay forma de saberlo. Puede que no haya más seres de sombra, o puede que solo se estén ocultando de nosotros, o incluso que sepamos que hay más pero lo hayamos olvidado.

En cualquier caso, yo estoy más que feliz de abandonar este lugar con la certeza de haber hecho cuanto hemos podido, sea mucho o sea poco. Y mi felicidad es todavía mayor al regresar a Qué-Shu y de poder hacer noche en nuestra bien protegida fortaleza.

Intento ser sincera en el relato que hacemos a Corazón Tronante y al resto de la tribu sobre nuestras aventuras y desventuras en Tantallon. Advertirles sobre lo que hemos encontrado y sobre la amenaza potencial que todavía puede suponer ir allí. Decirles otra cosa no lo sería mezquino, sería absurdo teniendo en cuenta que Rayo Plateado ha estado con nosotros en todo momento.

Por eso me sorprende tanto el entusiasmo con el que acogen nuestra dudosa gesta y su generosidad sincera. Sé bien que lo que nos ofrecen, lo hacen de corazón y no puedo evitar emocionarme con las palabras de nuestro guía espiritual. Tanto que ni siquiera sé qué contestarle.

Notas de juego

Edito: Antes de irnos, me gustaría comprar un nuevo tipi (más grande que el anterior, para 6 en lugar de unipersonal) y herramientas de artesanía tribal de gran calidad (si eso puede conseguirse en la aldea).

Próxima parada de camino a Qualinesti: Haven, para comprar provisiones y vender el botín de Tantallon. Haven es la capital de Abanasinia y la ciudad comercial más grande de la región en muchas millas a la redonda. Es un buen sitio para proveernos de lo que necesitemos, solo está a un día de vuelo y no nos desvía de nuestro camino.

Aprovecho para preguntar si sería posible que Thorwyn fabricara para mí un objeto que permitiera "detectar muertos vivientes" de forma continua y cuánto costaría.

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24/10/2022, 22:13
Enrielle "Flechas de Muerte"

Enrielle regresó con el ceño fruncido de concentración todo el camino. ¿Había recuperado realmente todos sus recuerdos o habían algunos que se habían perdido? Intentó recordar todo lo que se le ocurría, tanto hechos recientes como recuerdos de su infancia, y cuando daba con algo difuso se inquietaba y se esforzaba para que de algún volviese. Había sido tan angustiosa la experiencia que la sola idea de olvidarse de algo la llenaba de desazón.

Afortunadamente, cuando llegaron al poblado que-shu no tardó en olvidar la tarea de recordarlo todo y se dejó llevar por la alegría de aquel pueblo. A pesar de la extraña amistad que la unía a Kylian, Enrielle confiaba plenamente en ella, y su sensibilidad no había detectado más espectros. Tampoco les habían atacado durante la terrorífica noche, así que estaba bastante convencida de que allí no quedaba nada más que unas ruinas a las que era prudente no acercarse nunca más.

Gracias. —respondió Enrielle aceptando el valioso regalo e inclinando la cabeza —No os olvidaré jamás, pueblo que-shu, que nos habéis acogido como a los vuestros. Gracias.

Y así esperaba que fuese, que ninguna sombra fuese capaz de hacer que se olvidase y llevarlos siempre en el corazón.

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24/10/2022, 22:35
Thorwyn Runavieja

El theiwar, al menos a nivel de tranquilidad de espíritu, disfrutó el viaje bajo el sol, algo bastante inusual para un theiwar como él. Algún día conseguiría la manera de apaciguar los molestos rayos de sol con algún ingenio mágico, pero mientras no conseguía tal proeza sus ojos y su piel se irritaban con el exceso de luz solar. Y, sin embargo, el poder estar seguro de que ningún espectro del olvido les iba a seguir valía la pena.

Irónicamente, aquel enfrentamiento les resultaría inolvidable a los integrantes del Vendaval de muerte. Los regalos, aunque muestra de buena hospitalidad, generosos y sinceros, no dejan de ser una pobre recompensa por lo que habían pasado, por a lo que se habían expuesto. Pero les habían salvado del olvido, de la extinción sin testigo alguno de la desgracia de su pueblo. De eso se enorgullecía. Si algún día moría sin que nadie le hubiera levantado una estatua, Thorwyn al menos quedaría en las historias del pueblo que-shu durante generaciones. Paradójico, también.

Al acabar la cena el enano se retiró, agotado, sin siquiera ganas de más tragos de las bebidas típicas de aquellos bárbaros. Su exotismo y simpleza no lograban ocultar que el arcanista estaba con la cabeza en otros asuntos. Wayreth, la prueba... Debía estudiar. O no. Tal vez ya había pasado el tiempo de eso. Quizás había excedido el tiempo recomendable para presentarse. Y no era un candidato al uso: enano theiwar, encantador de objetos. A veces se preguntaba cuántos enanos habrían pasado por aquella torre. Alguno debía haber, aunque no se hablara de ellos...

Thorwyn se disculpó, dedicó una sonrisa y un leve asentimiento a los anfitriones y se retiró a descansar. Pronto necesitaría todas sus energías.

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25/10/2022, 11:55
Klunurig

Klunurig se pasó todo el camino de vuelta llamando a Makuwa, que no podía evitar mirar a la mula con ojos golosos, acercándose a ella a cada pequeña distracción. Por suerte, el bakali parecía haber aumentado su ascendente sobre el terrible cocodrilo, y al menos este ya no atacaba a diestro y siniestro. ¿Lograría hacerlo atacar a sus enemigos alguna vez? Estaba por ver...

La recepción entre la gente-chamán fue agradable. Klunurig compartió los alimentos, asintió con gruñidos, y aderezó la historia con referencias al pájaro-de-llamas-azules que nadie entendió. Luego, recibió el regalo con curiosidad, aunque se lo guardó. Allí había muchos árboles y plantas de los que no sabía nada, y que con gusto habría pasado tiempo estudiando. Pero el vendaval-de-muerte estaba destinado a volar como el viento, a seguir esparciendo la muerte allí donde existían formas de vida aberrantes que no debían poblar la superficie del mundo. Su viaje debía continuar, aunque no sin una celebración por la destrucción de aquellos seres antinaturales. Aquella tierra volvería a disfrutar del ciclo natural que unía la vida con la muerte.

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25/10/2022, 18:58
Kylian Brickstone

Kylian emprendió el camino de regreso a la aldea qué-shu con alegría. Conocía los poderes del hechizo que la chamán había utilizado y sabía que todos ellos se habían recuperado. Y si faltaba algún integrante del grupo al cual no recordaban... Pues tampoco era un problema, pues no iban a poder llorar por el recuerdo de éste. 

Habían dado un paso más y eso era siempre importante. El camino no era fácil, pero juntos lograban siempre superar las adversidades. Habían perdido a algunos de los integrantes, como el buen Lowenherz, aunque debido a la deriva mental que había provocado su nombramiento como caballero, tampoco es que lo echase demasiado en falta. Si como amigo, pero no con agente de la neutralidad. Klunurig era sin duda mucho más apto para batallar a su lado. 

El recibimiento en la aldea de Lluvia fue inesperadamente agradable. Se sintió orgulloso de haber actuado en pos del equilibrio y honrado por la recompensa que les habían otorgado con su simple agradecimiento y el banquete que sin duda iban a disfrutar. Más cuando les entregaron aquellos obsequios, los cuales no esperaba, al bueno de Kylian casi se le saltó una lágrima.

Se puso en pie y miró orgulloso a aquella gente sencilla de buen corazón.

Es para mí una obligación agradecer la acogida con la que nos habéis recibido, pero dadas las precarias condiciones en las que viajamos, solo nos queda como recurso afectivo de la palabra. Y es empleándoala que quiero agradecer a todos ustedes. - Alzó el cuerno del que bebía hacia los presentadores. - A todos los miembros del clan, niños, adultos y ancianos. Tengo gran alegría, pues casi sin conocernos, estamos festejando juntos, como si fuéramos íntimos desde hace tiempo. - Hizo una breve pausa. - Aprovechando que en el día de mañana abandonaremos la aldea, estas palabras toman forma de una despedida.  En la cual quiero poner todo mi empleo, en reconocer al pueblo qué-shu. Que de manera ininterrumpida nos ha colmado de agasajos desde nuestra entrada en su territorio. - Miró a todos y cada uno de los presentes en silencio, aunque no había acabado de hablar. - Al margen de todo ésto quiero recalcar... - Sonrió. - Aunque lo exiguo de nuestras personalidades, nos impide ser voceros de su causa, creemos y después de este viaje más firmemente que antes, que la división de nacionalidades de Anasalon es incierta, ilusioria y completamente ficticia. Constituimos una sola nación mestiza desde el Arrecife del Tiburón, hasta las planicies del Polvo. Así que tratando de librarme de cualquier carga de nacionalismo, brindo por el pueblo qué-shu y por Anasalon unido.  - Alzó el cuerno. - ¡Salud!