Partida Rol por web

El Lobo

II. La batida

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26736/13555616
05/04/2016, 11:37
Director

                   Alguien subía unas escaleras.

                         Alguien venía.

                                                   Alguien se acercaba.

               Más de uno.

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Íñigo de Urrutia Cargando pj
26736/13556981
05/04/2016, 18:51
Íñigo de Urrutia

Prudencio!! Como estas?-Dijo Iñigo acercandose al cuerpo de su amigo y zarandeandolo- Por Dios, vuelve en ti, pues debemos salir de este lugar antes de vuelvan esos hombres. De seguro que si nos encuentran aqui nada podrá salvarnos. Teolfo, rapido ayudame a levantar a Pridencio

Notas de juego

Me acerco e intento despertar a Prudencion para ver como está y miro si me responde o si presenta alguna herida

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Director Cargando pj
26736/13557122
05/04/2016, 19:38
Director

Prudencio estaba sangrante en vientre, pero sobre todo...en la espalda. Dentenlladas et cortes en el suyo cuerpo amenizaban la alegría del reencuentro.

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Prudencio Cargando pj
26736/13557981
05/04/2016, 22:22
Prudencio

-Mi bbbuuuen...Iñigo-dijo Prudencio balbuceando con dificultad-Teolfo...vos también...dejadme...mmmorir e-e-een paz. No, no...deseo ser una carga. Mmmi tieempo en la t-ttierra lleee-ga a su fin. ¡Huid y dejad que...que me ponga en paz con Dios!

Un perpetuo gesto de dolor acompañaba a las palabras de Prudencio. Obviamente estaba sufriendo un dolor espantoso.

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Teolfo Cargando pj
26736/13558015
05/04/2016, 22:29
Teolfo

Teolfo ya sospechaba de la gravedad de las heridas de Prudencio. Pero no había dicho nada porque, pasada la alegría por encontrarlo se había avalanzado a la ventana a otear. Echado el vistazo afuera, echó otro más rápido a la estancia, por si veía su antigua arma, e instantes después corrió a ayudar a levantar a Prudencio. 

-Prudencio, siempre fuísteis una carga. No notaremos la diferencia- Dijo Teolfo forzando una ligera sonrisa. 

Notas de juego

No estará mi arco por ahí, ¿no?

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Director Cargando pj
26736/13558150
05/04/2016, 22:48
Director

Prudencio volvió en sí; pero lejos de estar esperanzado por ver a sus amigos, se sintió apesadumbrado. Apesadumbrado por la evidente carga que se sentía para ellos dos. Nada, ningún ruido aparte de sus voces oían, y rápidamente fueron a elevar el tronco de Prudencio. Estaba realmente mal, aunque vivo. Aquellos tipos le habían hecho remiendos y le habían ventado de parte a parte, de estómago a espalda, et que en aquesta las heridas eran peores. Seguramente debía tener bajo los apósitos un cosido casero y artesanal, ya que el mendigo peregrino se quejaba con impresionantes gritos, y las vendras refluían sangre a través de sus hilaches (quizá los puntos tendieran a saltarle de las espaldas)...

Al intentar levantarle, comprendieron que no podían hacerlo: Prudencio estaba muy mal, y hacerle sobreesfuerzos a lo bruto quizá acabaría con la suya vida. Teolfo no quiso forzra mucho, y fruto de la desesperación dióse una vuelta por la planta de arriba del palacio-fortaleza. Todas las habitaciones andábase iguales, et que en una encontró su arco y su carcaj con flechas, ¡et clamó al cielo con gracias por aquel encuentro!

Notas de juego

Vosotros diréis qué hacer. Los movimientos bruscos pueden herir a Prudencio.

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Prudencio Cargando pj
26736/13559123
06/04/2016, 07:45
Prudencio

Prudencio rió brevemente la chanza de Teolfo, mas su rostro al hacerlo mostró que el dolor aumentaba al hacerlo.

-Con...denado Teolfo...no me...hagáis...reir-.

El hombre tosió y con las escasas fuerzas que le quedaban, asió la manga del cazador y tiró de ella hacia él para llamar la atención y obligarle a mirarle a la cara.

-Hac...hacedme caso. A...las p...puertas de la muerte me hayo. No soportaré...el viaje y...menos aún s...si tenéis que huír corriendo.

La espalda del hombre se arqueó por un momento. Contuvo un grito de dolor cerrando los ojos y apretando los dientes. Tosió de nuevo.

-Así que...de una forma u otra, la...muerte la tengo ganada...Y si alguna ocasión tengo de sobrevvir, sería dejándome aquí y rezando a Dios que estas gentes tengan piedad de mí.
 

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Íñigo de Urrutia Cargando pj
26736/13560844
06/04/2016, 19:28
Íñigo de Urrutia

No seais presuntuoso, amigo Prudencio, pues solo el altisimo detemina quien y cuando ha de abandonar este mundo para encontrarse con él en el cielo. Andad pues con cuidado y se hemos de huir de esta fortaleza a paso lento asi lo haremos. Solo recemos por que estos desalmados no tengan a bien venir. Nos alejaremos lo suficiente para que no puedan encontrarnos- Y mientras dice eso Iñigo ayuda a Prudencio a levantarse poco a poco y le insta a que vaya andando lentamente apoyandose en su hombro a modo de muleta. Una mano ayudando a su amigo Prudencio y la otra con la daga en ella por lo que pudiese pasar -Animo compañero, recemos, recemos a ...a.... - Se queda pensando Iñigo a quien seria mas adecuado rezar - a....a.... San Zoilo que te proteja de las heridas y te ampare como hace con todos los peregrinos. El nos ayudara, reza amigo Prudencio, que el santo te de fuerza y templanza para salir con bien de esta

- Tiradas (2)

Notas de juego

Rezo profusamente mientras ayudo a Prudencio a San Zoilo, 

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Prudencio Cargando pj
26736/13561305
06/04/2016, 21:30
Prudencio

-A...agradezco tus palabras...-dijo Prudencio, que seguía debatiéndose con sus dolores-En verdad...os digo que a pesar del escaso tiem...po que viajamos juntos...habéis sido buenos...amigos. Mas...no q...quisiera que os cogieran por mi...culpa.

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Teolfo Cargando pj
26736/13562010
06/04/2016, 23:59
Teolfo

-¿No deberíamos intentar improvisar algún artilugio con un par de palos para transportarlo?- Teolfo corrió a ayudar por el otro lado - Prudencio, si habéis de morir, que sea en nuestras manos y por las fauces de los canes del noble.- Teolfo sujetó fuerte a su amigo y miró a íñigo para coordinarse y moverse a la vez. Las palabras de Prudencio le habían causado una honda impresión, como si fueran las últimas. Pero apartó de su mente esos funestos presentimientos musitando una imitación del rezo de Íñigo. 

-¿Donde estarán los malditos perros? le haría un favor a este mundo si los hiciera desaparecer. 

Notas de juego

Se supone que he inspeccionado bien la torre principal buscando mi arco y todas las estancias están vacías, no?. Ahora comenzamos a bajar con cuidado.

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Director Cargando pj
26736/13562704
07/04/2016, 09:13
Director

Pareció que Íñigo de Urrutia rezón con gran fe a San Zoilo, patrón y protector de las heridas y los peregrinos. Precisamente rezó para uno de ellos, en pos de su ayuda. Et que en estando ya de pie, Prudencio no parecía acordarse que allá en el bosque había dejado de sentir las suyas piernas; sin embargo, ayudado por el cazador y el clérigo, comenzó a hacer fuerza y presión contra el suelo, venciendo la posición tumbada y... ¡aguantándose en pie! Aquel designio era bastante esperanzador, ¿sería un milagro de San Zoilo? ¡Pues claro! ¿Qué iba a ser sino? Esto pensaba Prudencio, y mientras con la ayuda y vigilancia de Íñigo a su lado, Teofo insitió en bajar y salir de aquel lugar. El recorrido sería el mismo: bajar por la escalera y cruzar el pasillo que daba directamente a la cuadra del palacio.

Con poca precisión y mal ritmo, bajásteis las escaleras... ¡¡y tardásteis una media hora!! Las heridas del peregrino y los puntos interiores no hacían sino hacerse notar al dar cada paso... ¿et vuecencias querían atravesar un bosque entero a pie?

Notas de juego

Efectivamente, no podéis cruzar el bosque con Prudencio así. No podéis a menos que queráis hacerlo poco a poco, tardando cuatro o cinco días hasta el pueblo más cercano (que es Castrelo).

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Íñigo de Urrutia Cargando pj
26736/13564226
07/04/2016, 18:36
Íñigo de Urrutia

Teolfo, amigo, no podemos seguir asi. Vamos a acabar con el pore de Prudencio si no encontramos una forma mejor de llevarnoslo de aqui. ¿Habra quizas un carro en las cuadras para transportar a nuestro amigo?. ¿Quiza haya alguna mula o algo que nos ayude a llevarle?. Si no deberiamos hacer algun tipo de parihuela para poder avanzar algo mas rapido y sacarle de este infierno

Notas de juego

Veo alguna cuadra o lugar donde pueda haber aparejos en el patio? Algo que nos pueda servir a transportar a Prudencio, un carro de mano, carretilla, etc???

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Teolfo Cargando pj
26736/13564914
07/04/2016, 21:04
Teolfo

Teolfo empujaba sutilmente a sus compañeros hacía el umbral de la cuadra del castillo, una vez en el umbral, entornó los ojos. -Don Íñigo, ¿hay santo al que encomiarse para que toparse con animales de tiro?

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Prudencio Cargando pj
26736/13565053
07/04/2016, 22:02
Prudencio

Prudencio se puso de pié con gran dolor, pero contento por ver que aún podía tenerse en pie. Teniendo en cuenta que hace menos de una hora no contaba con sobrevivir, aquello ya era mucho. Cada paso que daban era como si cientos de agujas se le clavasen por dentro en torno a la columna. Intentaba no hablar.
 

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Director Cargando pj
26736/13566976
08/04/2016, 13:31
Director

Don Íñigo preguntó aquello del carro, et que pareció retóricamente la tal cuestión, pues enseguida, nada más salir a las cuadras, vísteis un pequeño carromato de tiro en una esquina. Seguramente se usó en el pasado para transportar cosas al palacio de don Leuter. Estaba el lado de una alpaca de paja medio seca, tirado y un poco desvencijado. Tras sacarlo de su "escondite", comprobásteis que sus dos ruedas movían a la perfección, y que tampoco era muy grande: podría ser tirado por dos buenos brazos. Lo bueno es que teníais el doble para poder tirar...

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Íñigo de Urrutia Cargando pj
26736/13568124
08/04/2016, 20:51
Íñigo de Urrutia

Vamos Prudencio! ¿Ves como San Zoilo ha escuchado nuestras plegarias? Teolfo, ayudadme presto a acomodar a Prudencion en el carro y tiremos lo mas rapido que podamos para salir de este maldito lugar antes de que lleguen esos hombres. Entre los dos bien podremos mover este carro, agarra ese extremo que yo tiraré del otro.

 

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Prudencio Cargando pj
26736/13569225
09/04/2016, 09:07
Prudencio

Prudencio asintió con gran dolor mientras se dejaba llevar por sus dos compañeros que con toda su buena voluntad, intentaban ponerlo a salvo, aunque no acertaba a saber de qué.

-Decidme...Iñigo ¿P...porqué teméis que quieran matarnos?-preguntó mirando a su compañero-Al...al menos en mi caso, podrían haberlo hecho y...me consta que llegaron a pensar en hacerlo, mas me parecío que era por compasión o por evitarse...molestias, dando por hecho que no me recuperaría que por que les interesase mi muerte.

Una punzada de dolor interrumpió las palabras del hombre.

-Pero esa gente-concluyó-...alguno de ellos...fue el que soltó a los perros ¿No oísteis Teolfo, como ordenaban liberarlos? No entiendo nada ¿Acaso vos alcanzáis a entender algo de todo esto?

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Teolfo Cargando pj
26736/13571150
10/04/2016, 11:03
Teolfo

- No, no alcanzo a entender. Lo importante es que ahora no nos alcancen a nosotros. Al principio pensaba que este bosque era un lugar maldito o los hombres sufrían, mas ahora pienso que algunos hombres malditos lo han corrompido. _

Teolfo ayudó a Prudencio a reclinarse sobre el carro y cogió uno de los lados. 

-Corrámos!

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Íñigo de Urrutia Cargando pj
26736/13571208
10/04/2016, 11:47
Íñigo de Urrutia

Iñigo aydaba amover el carro junto con teolfo para salir lo mas rapido posible del castillo. Contestaba con miradas de incomprension las preguntas de Prudencion pues Teolfo le habia dejado bien claro que era Don Mateo el responsable del lamentable estado de Prudencio. -No es acaso don Mateo el responsable de que esteis como estais?- Dijo Iñigo mientras miraba hacia Teolfo y Prudencion alternativamente.

-En fin, ya habra tiempo de aclararlo todo- dijo mientras apretaba el paso

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Director Cargando pj
26736/13571863
10/04/2016, 17:18
Director

Y el paso apretásteis. El traqueteo del carruaje era de esperar para todos, pero el dolor lo sentía Prudencio. Andábase recostado, que las herdias de dentelladas teníalas en la espalda, encima de la rabadilla y bajo los dorsales. A medida que íbais andando, las vendas que tenía en el suyo cuerpo rodeándole comenzaban a sangrar, atravesando los poros y tejidos de las mismas.

Era casi el medio día cuando habíais dejado muy atrás el castillo del don Leuter, el padre de Mateo. No os habíais cruzado con nadie: ni el noble ni ninguno de sus súbditos tan malhablados. Don Íñigo, que había llegado al castillo a pie, parecía orientar al resto, ya que sus dos compañeros habían llegado al palacio casi de casualidad. Tras un par de horas caminando, vísteis que en la espesura de los árboles había gente: una, dos, cuatro, seis personas... ¡Eras más! ¡Diez, doce... y allí estaba Xan, el leñador de Castrelo! Rápidamente, aquel hombre, ataviado con su hacha en la mano, se acercó hasta vosotros, observando con estupor el carro y sobre el a Prudencio.