Partida Rol por web

Krypteia

Arcaia

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20/05/2020, 20:29

Nada más desembarcar del tren, Eira y Trece pudieron ver una comitiva de guardias y sanitarios equipados para atender a los posibles heridos. No tardó en montarse un enorme revuelo alrededor del tren recién llegado.

Centenares de ojos curiosos asomándose como bien podían para presenciar lo que ocurría. Cientos de voces, unas cuchicheando y otras gritando, preocupados por sus allegados que viajaban en dicho tren. Sollozos, nervios crispados y guardias ordenando a la muchedumbre dispersarse. 

Uno de los guardias, a juzgar por las medallas en su uniforme, el oficial al mando, se acercó al guerrero y a la paladín, acompañado por el responsable del tren. Este escuchó el informe de boca de ambos, además de formular varias preguntas sobre lo sucedido. Tras media hora hablando en su despacho, el oficial les permitió marcharse.

Para ese momento, el gentío ya se había dispersado, volviendo a sus quehaceres. Los heridos ya habían sido trasladados a hospitales y el resto de la guardia había vuelto a sus puestos. 

La estación era enorme, más incluso que la de Zynamar, ciudad natal de la paladín. Y con respecto a Antya... Allí ni siquiera había estación. 

Varios andenes, al menos una veintena. Todos bien ordenados en un espacio diáfano. El techo era una enorme cúpula de cristal polarizado, que dejaba entrar la luz sin deslumbrar y dejando el exceso de calor fuera. El suelo de un colo gris oscuro, brillante. Y las paredes, de un color ambar, decoradas con grabados geométricos. 

El ambiente se llenaba con el ir y venir de la gente: Pasos, unos más calmados y otros más apresurados, ensordecidos por los anuncios de llegadas y salidas de diferentes trenes a través de la megafonía. 

Y todo eso solo era la antesala de lo que les esperaba...

Fuera era todo incluso más vistoso. La salida de la estación daba a un parque, repleto de todo tipo de árboles, en cuyas copas se podían ver bastantes ardillas correteando de una rama a otra. Y no menos tipo de flores, rodeadas de abejas obreras. El parque se extendía hacia ambos lados, izquierda y derecha. En el centro, cortándolo, un largo paseo que lo atravesaba. Podían ver, sobre todo, ancianos sentados en bancos, vigilando a esos jóvenes nietos que no paraban quietos de un lado a otro jugando.

Tras andar todo ese paseo, esquivando mozalbetes alocados, dejaron el parque para meterse en lo que parecía ser una zona comercial: Una plaza de planta rectangular, repleta de tiendas, tanto en locales en los lados como varios puesto en el centro. Y al igual que la estación y el parque, lleno de viandantes. 

Notas de juego

Disculpas por el tocho

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20/05/2020, 21:39
Trece

Tras atender a las autoridades podemos finalmente "explorar el perímetro" como quería Eira. Estoy sorprendido no solo por el tamaño de la estación (¿todas son así de grandes? En Antya ni siquiera había una, y de haberla no cabría en el pueblo), sino por la cantidad de gente y edificios que hay. Todo es enorme y tan, tan diferente... ¡hasta hay entorno natural dentro! (el parque).

Tras evitar a varios críos que se dedicaban a corretear y jugar, llegamos finalmente a la zona comercial, donde hay todo tipo de comercios. Empiezo a buscar con la mirada algún puesto de armas o armaduras, pues mi actual escudo da bastante pena de lo machacado que está. Esos orcos terminaron de abollarlo.

El sitio es grande y está lleno de gente, y eso me impone un poco. La verdad, hasta me asusta el poder perderme...

- Eira, espero que no te importe si te acompaño. Me da miedo que llegue a perderme en un sitio tan grande...

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21/05/2020, 14:21
Eira

Estaba dispuesta a iniciar la marcha cuando uno de los agentes de seguridad les salió al paso. Parecía interesado en lo ocurrido en el tren, por lo que le acompañaron para dar declaración. Eira explicó los acontecimientos de forma concisa, sin detenerse a explicar lo ocurrido con sus otros dos compañeros. -El líder escapó con lo que quedó de su panda, por lo que no ha sido una victoria completa- se cruzó de brazos, calmada. -Pero los pasajeros salieron ilesos y recuperaron sus pertenencias- al menos en su mayoría, seguramente.

Antes de marcharse del lugar, Eira volvió a dirigirse hacia el oficial. -Disculpe, ¿podría hacer llegar esto a la Academia Krypteia?- señaló su gran maleta. -Queremos familiarizarnos con el entorno antes de acudir allí. Dígales que va de parte de Eira, y que quiero reunirme con el Rector de aquí a dos horas- supondría que sería un tiempo generoso para que él se preparase y para que ellos explorasen la ciudad.

Una vez hecha la petición, la joven paladín se despidió para emprender de nuevo la marcha.

El andén era, como poco, grandioso. Ya había visto edificaciones asombrosas en su ciudad, pero aquello no tenía punto de comparación. Observó el lugar, maravillada. Pero lo que les esperaba al salir de la estación le dejó todavía más boquiabierta. Un enorme y agradable parque en el que poder descansar, jugar o pasear. ¿Qué más descubriría?

Se sobresaltó ligeramente tras las palabras de Trece. Era tan silencioso que había olvidado que seguía allí. Lo miró de arriba a abajo, consciente de lo poco que pegaba alguien como él en un lugar como ese. Al menos se había dignado a cambiar sus harapos manchados con sangre por otros limpios, aunque igualmente pordioseros.

-Tranquilo- respondió. En realidad era como si le acompañase un mono con capacidad para luchar. Si lo perdía por la ciudad, capaces eran los ciudadanos de tomarle por un mendigo que había robado el equipo que llevaba. Lo último que le apetecía era tener que dar explicaciones si lo apresaban. -Había pensado en ver lo que venden- no era una propuesta, era una explicación acerca de lo que quería hacer. Si la intención del muchacho era acompañarle, no había razón para buscar aprobación. Dicho esto, comenzó a caminar, ojeando tienda por tienda lo que ofrecían y el precio al que lo hacían.

- Tiradas (1)

Notas de juego

siento la bordería xDD

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21/05/2020, 15:08
Trece

Asiento con la cabeza cuando Eira explica sus intenciones.

- Te lo agradezco, lo último que quisiera es perderme y ser confundido por un bribón. Por mí perfecto, si vamos a mirar cosas podré buscar un recambio para mi escudo - le enseño mi escudo, el cual se nota que está muy maltratado de bloquear ataques, lleno de abolladuras y deformaciones. Cuando lo cogí de casa se notaba que ha sido muy, muy usado por Albion tiempo atrás, pero la misión de los orcos terminó de dejarlo casi para el arrastre. Ahora recuerdo que él tenía un escudo en mucho mejor estado, pero también parecía demasiado lujoso para mí. No, es mejor que decore la casa...

Acompaño a Eira y empiezo también a revisar las tiendas.

Notas de juego

Nada, Eira es así y mi pj tan contento xD

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22/05/2020, 20:51

El oficial puso mala cara a la petición de Eira, dando a entender que tenía mejores cosas que hacer que encargarse de llevar mensajes. Sin embargo, les debían una, por lo menos, por lo del tren. Finalmente cedió y se lo encargó a uno de sus subordinados.

Eira avanzaba con total naturalidad y tranquilidad. Si bien era su primera vez en esa ciudad, estaba acostumbrada a la vida en ciudades grandes y concurridas. No era el caso de Trece, que se esforzaba por seguirla sin perderla de vista entre tanta gente y tanto estímulo. 

En en centro de la plaza había puestos de todo tipo. Los que más abundaban eran los de ropa, con genero de todos lados: Delicadas y etéreas túnicas de Omnia. Sencillas, pero practicas y robustas prendas de sus vecinos de Euphoba. Y algunos ejemplares extraños de las tierras del norte, así como varias pieles exóticas. Le seguían los puestos de comida. Y en tercer lugar, baratijas y abalorios. Pero nada de armas. 

Tras ver los puestos, decidieron echar un vistazo también a las tiendas. Tenían de todo lo anterior. Además, tiendas de muebles, talleres, y, finalmente, una modesta pero bien cuidada tienda de armas, con una mini-fragua en la puerta para exhibir elaboraciones sencillas en directo. El genero, a primera vista, denotaba calidad: Buenos materiales y buena manufactura. Solo faltaba saber cuan prohibitivos podrían ser los precios para la modesta economía del guerrero

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22/05/2020, 21:12
Trece

Me cuesta, pero logro seguirle el ritmo a Eira sin perderme ante un ambiente tan animado. Es muy diferente a Antya, definitivamente. Incluso en las fiestas, si bien la mayoría me las pasé tratando de evitar que Sil se desmadrara demasiado.

Pasamos por varios tipos de tienda, mayormente de ropa. Empiezo a sospechar que a la paladín le encanta la ropa. Bueno, al menos no es una alcohólica empedernida como quien yo me sé, así que lo de la ropa no sólo me molesta en absoluto sino que incluso me animo a dar mi opinión si me lo pide. ¿Quizás debería mirar algunos trajes para mí? Puedo notar que algunas personas me miran, y estoy seguro de que es por mi muy modesta vestimenta.

Finalmente llegamos a una modesta herrería, donde tienen un surtido de evidente calidad. Solo espero que también tengan buenos precios.

Busco con la mirada al encargado, y cuando lo encuentro le hablo.

- Disculpe, señor. ¿Me puede enseñar los escudos que tiene a la venta?

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23/05/2020, 16:48
Eira

Pese a que Eira ya estaba familiarizada con el ambiente de ciudad, aquello le sobrepasaba. Aun así, no se dejó impresionar, quería no sentirse abrumada.

Siguieron hacia la zona comercial, Trece siguiendo de cerca a la joven paladín que no parecía estar muy pendiente de él. Parecía más bien embelesada por los ropajes que lucían los maniquís. Paró en seco en uno de los puestos, mirando primero sus ropas y después las delicadas y etéreas túnicas. -Me gustaría comprar un par- indicó al que supuso que sería el vendedor. Indicó su talla y los colores que quería: uno violeta y el otro amarillo.

Comenzaba a cargar... Eso solo podía significar que Trece tendría que ser su burro de carga si se hacía con demasiados paquetes. La idea tampoco le disgustaba.

Tras hacer las compras pertinentes de vestuario, Eira fue hacia el lugar que miraba Trece. Le había hablado acerca de su maltrecho escudo (ciertamente le sorprendía que todavía le quedase escudo, visto lo visto), supuso que querría mirarse uno nuevo.

Esperó junto a él mientras formulaba su pregunta al vendedor.

Notas de juego

Hoy estoy medio lela, he hecho el post en tres partes porque me empanaba o me quedaba dormida xDDD siento si hay algo raro :3

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23/05/2020, 20:50

La paladín no tardó en cargar, tal y como Trece había sospechado, Eira gustaba de comprar ropa. Empezó con un par de túnicas, pero tal vez podría seguir, y de ser así, puede que acabara tratando de usar al guerrero como porteador. Por suerte para él, de momento de estaba librando.

La tienda, en el interior, era grande. Sin embargo y debido al género, el espacio libre era más bien escaso. Todo estaba muy ordenado. A la derecha, según entraban, tenían una fila de armaduras, las más ordinarias primero y conforme se alejaban, mejoraban su calidad. Las últimas incluso estaban en vitrinas.

En la pared opuesta se encontraban las armas. Espadas, lanzas, arcos, alabardas... De todo tipo de armas comunes. Además de los escudos, que estaban dispuesto de la misma forma que las armaduras. 

En el centro había algunos armeros, con todo tipo de armas de baja calidad amontonadas y a bajo precio.

El dependiente les recibió con un austero saludo. Un seco bienvenidos desde donde estaba. Acto seguido, escudriñó a los recién llegado de arriba a abajo, dándose cuenta de que no se trataban de unos pusilánimes que querían comprar unas espadas para hacerse los interesantes. Sus gestos, el porte, así como su físico, denotaban que se trataba de gente con un mínimo de experiencia. 

-Antes de nada. ¿Tenéis licencia para comprar armas?- Preguntó, de forma directa.

En cuando al dicho permiso, Eira y Trece acababan de llegar a la ciudad, obviamente no lo tenían.

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23/05/2020, 21:20
Trece

Miro al tendero con evidente desilusión. ¿Licencia para comprar armas? ¡No tengo de eso! Aunque da un poco igual, es obvio que no voy a poder comprar un recambio para mi escudo, mis fondos no son para nada boyantes.

- Vaya, no sabía eso... Pues no, no dispongo de esa licencia. Supongo que sin eso he de olvidarme el comprar un escudo nuevo - miro a Eira - ¿Tú sabes algo al respecto? Si no, supongo que tendré que ir a preguntarle al Rector.

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24/05/2020, 10:59
Eira

Tras las palabras del tendero y de Trece, Eira tomó aire por la nariz lentamente para asegurarse de estar tranquila cuando fuese a hablar.

-No somos turistas, nos aceptaron en la reconocida Academia Krypteia y hemos llegado hoy. Desconocemos la existencia de esas licencias que pide. ¿Cómo podemos conseguir una?- el tono de Eira era aterciopelado, como si intentase ganarse la simpatía del tendero. -Con todo, aquí mi compañero estaba en busca de un escudo, ¿también es necesaria esa licencia de armas para ello?

- Tiradas (1)
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25/05/2020, 21:45

El tendero torció la boca al escuchar la respuesta de los clientes. No tenían permiso, y sin él, no podría hacer negocios. Sin embargo, al escuchar a Trece mencionar al Rector, su gesto cambió a uno de curiosidad, y cuando Eira mencionó la academia, el comerciante abrió los ojos como platos de la sorpresa. 

-Entonces sois los nuevos alumnos de este año- Comentó. -No sois los primeros a los que veo. Muchos suelen pasar por aquí cada año nada más bajar del tren, para lo mismo que vosotros. Con el mismo resultado- 

Les volvió a mira de arriba a abajo, mientras se acariciaba la barba. 

-Creo que el Rector a estado muy acertado en esta ocasión. Creo que tenéis madera para graduaros- Se aclaró la garganta. -En fin, volviendo al tema de la licencia... No vais a tener que preocuparos. Normalmente tendríais que pasar algunas pruebas físicas y mentales. Pero si sois alumnos de Krypteia lo más probable es que las licencias estén en su despacho esperándoos. Una pena que no las llevéis encima. Aunque podéis volver luego. Tengo un acuerdo comercial con el Rector, por lo que el equipo que compréis aquí tendrá un quince por ciento de descuento-

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25/05/2020, 21:54
Trece

Las palabras del vendedor me sacan una sonrisa. La licencia nos estará esperando en la academia y encima hay descuento para nosotros... pero en cuanto miro el escudo y el precio que podría tener vuelvo a desanimarme un poco.

- Entonces es solo cuestión de trabajar duro para corresponder a sus expectativas y, de paso, ahorrar algo de dinero - sonrío con cierta timidez - Gracias, en cuanto me sea posible me pasaré por aquí.

Miro animado a Eira, y luego otra vez al vendedor.

- Por cierto, una pregunta más si no le importa. ¿Es el Rector quien elige siempre a todos los que entran?

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26/05/2020, 14:43
Eira

Asintió a las palabras del vendedor. Tenía sentido. Al menos no les sería costoso hacerse con esa licencia.

-Entonces será mejor que vayamos primero a la Academia. No querría que nos parasen por ir equipados- miró su cinto y la espada de su compañero, -y no tener esa licencia.

Con respecto al escudo que quería el chico... -Te puedo prestar dinero. A cambio de una comisión, claro- se ofreció con aire despreocupado. -No me apetece que te maten en tu primer encargo por no tener un escudo decente- aclaró, mirándole de soslayo. -Y tendremos que ir a buscar a los dos inútiles que se dejaron secuestrar- le recordó a Trece.

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26/05/2020, 14:54
Trece

Agarro con firmeza la espada (por la vaina) cuando hace ese comentario Eira.

- No, no me apetece nada que me incauten la espada de mi difunto maestro. Vayamos a la academia cuanto antes. Y sobre el escudo, no te preocupes que ya me las apañaré - esbozo una sonrisa. Aunque parezca un poco brusca, Eira sin duda tiene un gran corazón - Muchas gracias por el ofrecimiento, pero me sabría mal privarte temporalmente de algo de tu dinero que podrías necesitar para otras cosas.

Mi expresión de vuelve seria cuando ella recuerda a Gal y Amelia y le devuelvo la mirada de reojo.

- Es verdad, deberíamos avisar al Rector sobre eso cuanto antes. Sé bien lo terrible que puede ser estar en cautiverio.

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27/05/2020, 08:55

-No, no. Tranquilos- Se apresuró a corregir el tendero. -Nos os van a incautar nada. La licencia es para comprar armas y armaduras, no para portarlas. Vuestras espadas están a salvo. Y en lo referente al Rector... Ni idea. Ese hombre es un impredecible- 

Sin mucho más que hacer en la tienda, ambos jóvenes abandonaron el establecimiento y pusieron rumbo a la academia. El problema era... ¿Por donde se iba? Después de que Eira preguntara con sus buenas maneras a unos cuantos transeúntes, tuvieron una dirección que seguir.

Y eso hicieron. Tuvieron que atravesar a pie como media ciudad. Al parecer, la estación se encontraba más o menos en pleno centro. Y la academia, o más bien, el complejo en el que se hallaba, estaba en la zona norte de la ciudad. Fue una buena caminata, pasando por zonas residenciales de clases medias y altas. Algunas zonas de negocios llenas de altos edificios y restaurantes caros y pomposos. Además de gentes que iban de un lado a otro demasiado ocupados como para prestar atención a algo más allá de sus ombligos. 

Y, finalmente, llegaron.

Se plantaron a las puertas de una enorme zona cercada. Debía ser más o menos del mismo tamaño que un pueblo pequeño. Se acercaron al acceso para andantes, donde un guarda de seguridad les paró, preguntándoles sobre sus motivos para estar allí. Eira fue la que respondió, enseñando, además, la carta de recomendación que les había dado el Rector. Trece siguió el ejemplo y enseñó la suya. Tras examinarlas detenidamente, el de seguridad les dio el visto bueno, permitiendo su entrada. Además, llamó a uno de sus compañeros, pidiéndole que os llevara hasta el edificio correspondiente.

De camino, les estuvo enseñando y explicando sobre el lugar. No era una academia propiamente dicha. El complejo estaba compuesto por diversas facultades, edificios independientes, especializado cada uno en una disciplina en concreto. En su camino, Eira y Trece pasaron cerca de las de ciencias políticas, economía, aeronaútica y química.

Dejaron atrás toda esa zona para adentrarse en lo que parecía un jardín. Cada vez se alejaban más. ¿A donde narices les llevaba? Dudosos, continuaron siguiéndole. Hasta que esa espesura se abrió en una explanada, con un edificio al frente y uno más a cada lado. En medio, haciendo de nexo, una explanada de suelo adosado, bancos y algunos arbustos y flores decorándolos. 

 

Notas de juego

La imagen es aproximada, no refleja al 100% la descripción.

Y... continuamos en otra escena. Esta queda abierta para posibles futuras aventuras en la ciudad.