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La Carta

> Escena I: La última Encomienda

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04/05/2026, 02:57
Narrador

Escena I – La última encomienda

El sonido del acero aún resuena en el aire.

El combate ha terminado… pero no de forma limpia.

A su alrededor, los cuerpos de los atacantes yacen sobre el camino embarrado, mezclados con hojas y sangre. Algunos caballos han huido. Otros permanecen inquietos, resoplando entre la niebla de la tarde.

El silencio llega poco a poco.

Y entonces… un quejido.

El escriba.

A unos metros, apoyado contra una roca, su respiración es débil y entrecortada. La flecha sigue clavada en su costado, la tela oscurecida por la sangre… demasiado oscura.

Veneno.

Sus manos tiemblan mientras intenta incorporarse. Al verlos acercarse, hace un gesto desesperado.

“Rápido… escuchen…”

Con dificultad, introduce la mano en su túnica y saca tres cosas:

Un pequeño saco de monedas, que deja caer con un leve tintinear.

Un anillo de sello, pesado, manchado de sangre… pero claramente noble.

Y finalmente… una carta. Sellada. Intacta.

La sostiene como si pesara más que su propia vida.

“No… no era un viaje cualquiera…” —tos seca, dolor—
“Esto… esto debe llegar a manos del Santo Padre…”

Sus ojos recorren al grupo, buscando a alguien en quien confiar.

“Uno de ustedes… deberá hacerse pasar por mi…”

Levanta el anillo, con esfuerzo.

“Este sello… les abrirá puertas… les hará creíbles…”

Luego, con una fuerza que parece no tener, acerca la carta a ustedes.

“El rey… antes de morir… dejó constancia…”
“El heredero… no es legítimo…”

Un silencio pesado cae sobre la escena.

A lo lejos… el eco de caballos.

El escriba aprieta la mano de quien esté más cerca.

“Escuchen bien… si entregan la carta… con el anillo…”
“habrá una recompensa… mucho mayor que cualquier oro que ya hayan recibido…”

Sus ojos se nublan por un momento, pero vuelve a enfocarlos con determinación.

“Pero si fallan…”
“todo habrá sido en vano…”

Su agarre se debilita.

El viento mueve ligeramente el sello de la carta.

Y los cascos de caballos… suenan cada vez más cerca.

La decisión… ahora es suya.