Partida Rol por web

La Edad de la Inocencia (+18)

• Meredith Grace Walker •

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03/10/2016, 12:07
Eloise du Villone

Frunzo un poco el ceño con la explicación sobre el folleto ese intentando entender el chiste, pero me temo que mi inglés no me da todavía para comprender ese tipo de bromas y tan sólo me quedo con la curiosité porque Prue me lo enseñe. Así que la miro con una petición muda en mis ojos bien abiertos que no tarda en traspasarse también a mi voz.

-¿Me lo enseñará, Prue? S'il vous plaît... -Pero me callo de inmediato porque eso de la excursión que dice el prête me parece magnifique. Nunca he visto un museo de cera, pero una vez oí hablar de esos muñecos a soeur Agnes. A ella le horrorizaba la idea, pero a mí me despierta ese remusguillo de intriga en el estómago. ¿Estaré invitada? Parece que se refiere a los niños del orfanato, pero a lo mejor si lo pido me dejan ir a mí también y... -¡AAAAAAHHHHH! -Se me escapa un grito agudo cuando todos los niños gritan y doy un respingo con la tensión que transmite el prête con su historia, totalmente absorbida como si fuese una más entre los críos.

Pasado el susto me río con los demás, pero miro a mi alrededor para asegurarme de que nadie se ha dado cuenta de mi comportamiento infantil. Soy toda una mademoiselle y no tengo edad para asustarme así y todo eso, pero ay, mon Dieu! Hay cosas que todavía me asustan, bien sûr, como las tormentas, y es difícil no ponerse a gritar cuando la gente grita.

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04/10/2016, 06:34
Prue Lascelles

La atención de la joven pronto fue captada por los niños y el rostro se le iluminó aún más si cabe, desentendiéndose por completo del que, a sus ojos, era un momento íntimo entre Lance y Meredith, aunque no por ello dejó de estar sorprendida por lo pequeño que era el mundo.

Cuando Lance marchó, lo siguió discretamente con la mirada y no pudo evitar pensar que tal vez esa sería la última vez que viera a su amigo, aunque éste le había asegurado que no sería así. Malcom le dedicó unas breves palabras, mismas que agradeció con una reverencia y enseguida retomó las labores que hacía antes de ausentarse.

–¿Le gustan las historias de terror, Eloise? –preguntó cuando Peter sugirió que le enseñara una de las revistas a la joven–, porque las historias que ahí se cuentan lo son –explicó. 

Pero no fue necesario que la muchacha respondiera a su pregunta, ya que no tardó en expresar su interés por leer una de ellas.

–Encantada le enseño algunas, Eloise, tengo una o dos aquí, y si le gustan estaré encantada de invitarla a mi casa para enseñarle mi modesta colección o le traigo unas pocas y se las lleva la próxima vez que nos visite... Y si le gustan le puedo prestar un libro que leí hace poco y me encantó, se titula Frankestein o el Moderno Prometeo. ¡Estoy segura que le gustará! –añadió entusiasmada.

La idea de visitar el museo de cera entusiasmó a Prue tanto como a los niños, aunque el entusiasmo de los pequeños estuvo a punto de convertirse en decepción al oír que la visita no sería pronto. Más la solución que dio uno de ellos cogió a la joven por sorpresa y la hizo sonrojar.

[color=#086A87]–¿Y si visitamos la casa de su amigo el vampiro?[/color]

Las exclamaciones a favor no tardaron en oírse y todos coincidieron en que era un señor simpático y que de seguro no se negaría. Los nervios traicionaron a la joven, que dejó caer uno de los utensilios que usaba en la preparación de las galletas. 

–Eeeh... –tragó saliva– yo... jejeje –rió nerviosa–. ¡Pero qué cosas dicen, los vampiros no soportan la luz del sol! ¿No se acuerdan que a él lo vieron a plena luz del día? –preguntó y al ver que los niños no tenían intención de cambiar de tema, decidió ser ella quien lo zanjara–. Ya, no me distraigan más si quieren comer galletas y pastelitos de limón hoy en lugar de esperar a mañana.

Para la suerte de Prue, la señorita Walker terminó de preparar su material de trabajo y ya tomaba las primeras fotografías, cosa que como era de esperar captó la atención de los niños que no tardaron en comenzar a posar.

Notas de juego

Como entiendo que Lance ya marchó, dejo de marcarlo.

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04/10/2016, 11:12
Eloise du Villone

Sonrío ampliamente cuando Prue accede a enseñarme las pennys esas, aunque eso de las historias de terror no estoy segura de que me guste mucho. A lo mejor luego me dan cauchemars y no puedo dormir o algo. Pero después todo lo que sigue diciendo Prue despierta mi curiosidad hasta que termino por fruncir un poco el ceño, desconcertada.

-Pero... Una mujer ne doit pas lire, ne c'est pas? Eh... -Me detengo a buscar en mi cabeza las palabras en inglés que me han repetido tantas veces en el convento. -No está bien que una mujer lea tanto, ¿no?

Miro a Prue y luego al prête. De repente me siento confusa de nuevo en este país extraño, pero confío en que él pueda resolver esta duda siendo como es un sacerdote. Debe saber mejor que nadie lo que una dama debe y no debe hacer, ne c'est pas?

Notas de juego

Pardon por colarme, Meredith, pero como era cortito pensé que no te molestaría. Si me equivoqué, dímelo y me espero :).

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04/10/2016, 21:52
Meredith Grace Walker

Notas de juego

No pasa nada ^^ somos tres ya, no me será difícil coger el ritmo. Si a la jefa le parece bien, claro :)

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04/10/2016, 22:38
Director

Notas de juego

Adelante chicas ^^ no pasa nada si os saltáis el turno.

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07/10/2016, 07:26
Prue Lascelles

La pregunta de Eloise descolocó a la muchacha. Los ojos de Prue pasearon por el rostro de los allí presentes tal vez intentando averiguar si estaba loca por sentirse tan desconcertada frente a semejante afirmación.

Parpadeó varias veces seguidas y frunció ligeramente el ceño, gesto que quienes la conocían bien sabían que era muy poco frecuente en ella. Becky y miss Adams se quedaron mirándola, aunque más que preocupación lo que había en sus rostros era una expresión de sana diversión y aguardaban expectantes la respuesta de la joven.

–Quién le dijera eso está muy equivocado –respondió, aunque sabía bien que tan abyecta idea le había sido inculcada por las monjas–. Quienes afirman eso lo que están haciendo es atentar contra nosotras y menospreciar nuestro intelecto. Esas son afirmaciones de mentes retrógradas que nos consideran ciudadanas de segunda clase, sin privilegios y sin honor. Intentan ocultar tras afirmaciones como esa, que en realidad temen que nos eduquemos y demostremos cuan errado está su juicio.

La joven hablaba con vehemencia.

–Mi querida Eloise, no se deje engañar. Nos educan para hacernos creer que somos intelectualmente inferiores y no es así. Lea, lea todo lo que quiera. La lectura es maravillosa, permita que la lectura la absorba y sea parte de ella, hágala suya y eche su mente a volar. No se niegue ni permitan que le nieguen tan preciado regalo, porque nada hay tan valioso como la educación.

Miró a Peter y se disculpó por lo siguiente que diría.

–¿Se ha preguntado alguna vez por qué, si no está bien que una mujer lea tanto, la hacían leer la Biblia a diario y más de una vez al día?

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12/10/2016, 21:10
Meredith Grace Walker

La primera fotografía ya la había realizado y la pasé deprisa a mi laboratorio improvisado donde la dejé apartada a un lado con cuidado de no confundirla y tratarla mas tarde. En seguida me puse a emulsionar la siguiente placa dentro de la pequeña tienda de campaña y escuchaba a las muchachas hablar. Me impresionó en concreto el comentario de la señorita du Villone acerca de que las mujeres no deberían de leer tanto, provocando una sonrisa irónica y sin dejar de prestarles atención.

Cuando terminé de preparar dicha placa, la mantuve en mi mano y volví a esconderme bajo el manto negro de la cámara, enfocando lo que quiero captar. Trago saliva, no quiero inmiscuirme en una conversación ajena pero qué menos que una mujer como yo para opinar en asuntos femeninos.

- Que nadie nos quite el derecho a leer, a realizar trabajos forzosos, construir barcos o hacer fotografías. No podemos hacer nada contra los que dirigen nuestra sociedad ni contra ella, pero si demostrar que valemos más de lo que aparentamos y para eso necesitamos leer, leer mucho - Sonrío a solas, sonrío para mí bajo el manto negro. Separo mi rostro del encuadre y coloco la placa, luego sujeto el autodisparador y hago la segunda fotografía de las muchachas hablando con los niños de fondo.

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19/10/2016, 16:23
Padre Peter Field

Ajeno a los planes de Meredith decidió relajarse en compañía de los niños. Quien se lo iba a decir, gracias a aquel juego la expresión infantil del rostro de Peter quedó inmortalizada en una bonita fotografía, feliz recuerdo de sus días más alegres en el orfanato.

La fotógrafa sonrió tímidamente tras sacar la foto, él le devolvió la sonrisa envuelto en aquella aura especial, dulce e inocente, tan característica de un niño grande.

-Por favor, no se disculpe Meredith. - repuso en un tono gentil. -Está aquí para mostrar al mundo la labor que estas mujeres realizan en el orfanato. Yo solo soy un humilde servidor, si usted ha creído acertado tomar esa foto... Lo acepto de buen agrado. - sonrió.

La visita al museo de cera había causado sensación entre los niños. Y como no, también había despertado la curiosidad de Prue y Eloise. Aquel museo en concreto estaba considerado uno de los más terroríficos de Londres, un circo de los horrores donde se exponian todo tipo de seres siniestros, monstruos fruto de la imaginación de excéntricos escritores, así como también figuras de asesinos. Los crímenes callejeros estaban empezando a ser un reclamo para el público.

Pensó en la posibilidad de acompañar a Eloise y a Prue, pero Peter creía que no estaba bien visto que un cura se dejara ver en un lugar así, era distinto cuando acudía a locales de dudosa reputación movido por necesidades relacionadas con sus fieles. Había muchas cosas que él no podía permitirse hacer.

Mientras su joven amiga y Eloise conversaban sobre los folletos de Penny Dreadful, Prue hablaba sobre la obra incendiaria de la época (Frankenstein), novela especialmente controvertida para la iglesia. Peter las observaba con atención. De pronto, la pequeña mademoiselle dejó escapar un comentario machista cuestionando la libertad de las mujeres para tomar la decisión de leer lo que quisieran. Por supuesto aquellas palabras irritaron a Prue.

Tras unos segundos de escucha, intervino.

-La opresión del hombre sobre la mujer no está justificada. Leer no es malo, es la herramienta más poderosa para crear un pensamiento crítico, muy necesario en estos tiempos. Las mujeres están empezando a ocupar las universidades. Solo las más valientes se atreven a desafiar a la sociedad, pisar terreno que está desde hace siglos delegado a los hombres. Forjarse un futuro, realizarse intelectualmente, cortar el cordón umbilical con padres que las controlan o maridos opresores, debería ser un derecho para todas. Por desgracia, la educación todavía es una asignatura pendiente para el gobierno. - miró a Prue de soslayo y asintió lentamente con la cabeza.

Cierto era que el comentario sobre la biblia fue desafortunado. Peter dudó sobre si intervenir o no, conocía a Prudence y sabia que no había maldad en sus palabras. Solo el sentimiento de justicia movida por la pasión de una joven que luchaba por lo que consideraba justo. No quiso ensombrecer aquella conversación debatiendo su opinión, así que se limitó a seguir sentado sobre la silla observando a las mujeres.

Notas de juego

No he podido resistirme a poner esa foto ^^

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19/10/2016, 17:45
Eloise du Villone

Ay, mon Dieu. Ahora sí que me siento confusa. Escucho a Prue exaltada diciendo todas esas cosas que se contradicen con lo que siempre me han enseñado y no puedo evitar mirar al prête cada poco, preguntándome qué opinará él que es un guía para los hombres. Bon, y para las mujeres, c'est clair.

Sin darme ni cuenta empiezo a enredar un mechón de mis cabellos entre mis dedos una y otra vez con un gesto nervioso, perturbada por esas ideas revolucionarias que mi nueva amiga pone en voz alta con tanta libertad. ¿Vraiment las hermanas se equivocaban? ¿O lo hacía ella? La miro desconcertada cuando menciona la Biblia, sin saber muy bien qué responder a eso, y mis ojos bien abiertos vuelven a buscar al prête.

Escucho también a la photographe desde debajo de ese artilugio tan interesante y tan envuelta estoy en mis cuitas internas que ni siquiera se me pasa por la cabeza acercarme a echar un vistazo esta vez. Pero oh, là là, cuando habla por fin el prête Field ya termino de sentirme confusa del todo. Porque todos parecen estar de acuerdo y ya no sé si es por ser ingleses y raros, por ser anglicanos o porque tienen razón. Pero como sea voy a tener que hablar con mi benefactor de este asunto para que él pueda aclararme las ideés.

-Quelle affaire! -exclamo mientras mis pestañas aletean con velocidad-. Nunca lo había visto así, voyons, pero creo que voy a pensar sobre ello, bien sûr. Siempre me han dicho que no está bien que las mujeres lean mucho porque eso les puede dar ideés extrañas. Y à la fin para conseguir un buen marido es mejor no pensar demasiado, ne c'est pas? Pero la Biblia es la palabra de nuestro Señor y por eso es importante conocerla... -termino mirando al sacerdote, todavía extrañada con todo lo que he escuchado hoy aquí-. ¿Y usted no cree que las mujeres deben estar suj... Eh... supedi... supeditadas a sus padres y esposos? Après tout Eva nació de la costilla de Adán, ne c'est pas?

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22/10/2016, 06:46
Prue Lascelles

Prue se dio cuenta que su comentario acerca de la Biblia había sido desacertado y por ello dedicó una mirada de disculpa a Peter, mas no se retractó.

Observó entonces a Eloise, tan confundida ─y podría decir que escandalizada─ por lo que se estaba diciendo y se disculpó por la cuota de responsabilidad que tenía al trastocar las creencias de la joven.

─Mi dulce niña... ─irónico que la tratara de niña cuando apenas tenía un par de años más, pero la percibía como una criatura tan frágil que no podía evitar sentirse sobreprotectora. La veía como a una hermana pequeña y como tal deseaba protegerla─. Soy una respetuosa de las Sagradas Escrituras y amo a Dios, pero también defiendo que el ser mujer no condiciona nuestra existencia. No digo que formar mi propia familia, con todo lo que ello conlleva, no sea algo que deseo, pero no quiero verme obligada a prescindir de otras cosas que también quiero. ¿No tenemos derecho a desear más? ¿Por qué habría de privarme del placer de una lectura, de la fantasía, la historia o la belleza de la poesía? ─la joven hablaba con pasión mientras acomodaba las galletas que los niños le pasaban en la bandeja del horno. No se oía molesta, en lo absoluto, mucho menos ofendida, simplemente expresaba su opinión─. Hace poco me ofrecieron la oportunidad de estudiar medicina y acepté. ¿Se imagina cuánto me van a servir esos conocimientos a la hora de atender a los niños aquí en el orfanato? ¿Debería haberme negado porque voy a tener que leer muchos libros o morderme la lengua para no decir lo que pienso? Somos seres pensantes, Eloise, y el que seamos mujeres no implica que nuestras ideas valgan menos. Dios nos creó de la costilla de Adán, pero no como a un ser inferior sino como su igual.

Entregó la bandeja a Becky para que ésta la llevara a la cocina y la metiera en el horno. La mezcla para los pastelitos de fresa y limón estaba lista así que comenzó a llenar los moldes con ella.

─Por favor, Eloise, no vaya a malentender mis palabras, no estoy diciendo que sea malo mantenerse en casa y dedicarse a la crianza de los hijos o atender al marido, lo que quiero es que usted sepa que existen más opciones que esa, que usted puede elegir. Sea cual sea la opción que escoja, esa elección sea suya, debe escoger libremente y por propia voluntad. No permita que sus decisiones sean influenciadas por alguien más o que otro escoja por usted. Decida pensando no en contentar a otros, sino en aquello que a usted la haga feliz.

Prue parpadeó repetidas veces, las mejillas le ardían y al fijarse en  los niños que la rodeaban y observaban con atención, comprendió que no estaba bien que siguiera hablando del tema. Si bien siempre les había inculcado a los pequeños los valores de la educación, modales y honestidad de hombres y mujeres por igual, no podía dejarse llevar del modo en que lo había hecho. Los niños veían como un ejemplo a seguir a las personas que se encargaban de ellos en el orfanato, y no podía ni debía olvidar nunca la responsabilidad que aquello implicaba.

Notas de juego

Edité porque me di cuenta de un error al poner las negritas.

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26/10/2016, 21:19
Meredith Grace Walker

Escuché con atención las palabras del padre Peter mientras salía de mi tienda improvisada y le observé con una suave sonrisa mientras hablaba. Me transmitía mucha paz y sosiego, lo cual no hace más que incentivar mi agrado por haberme atrevido a fotografiarle sin permiso.

Mientras sigo preparando las nuevas placas, escucho el comentario de Peter sobre el tema que había salido a la luz sobre las mujeres y el conocimiento. Ya había dado mi opinión por lo cual ahora solo estaba interesada en lo que decían las jovenes muchachas.

Volví a sumergirme en la tupida capa negra de la cámara y enfoqué tanto a la señorita Prue como a la señorita Eloise, al menos hice lo posible para que ambas quedasen en el encuadre. Sin embargo la pasión que la joven Prue sacó al hablarle a su amiga sobre el tema impuesto, rectifiqué mi enfoque y la encuadré solo a ella, para que su rostro llenase todo el campo posible. Esa intensidad en su forma de hablar, su juventud, su belleza y sus preciosos ojos azules creó en mi una innovada necesidad de retratarla, así como el robado del padre Peter hace escasos segundos. Coloqué la placa deprisa y agarrando el autodisparador, fotografié el rostro de Prue con las mejillas encendidas.

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27/10/2016, 13:34
Eloise du Villone

El discurso de Prue hace aletear algo en algún lugar de mi pecho, cerca de mi garganta. Como un palpitar emocionado. Aunque vraiment... despierta en mí más preguntas. Lo de estudiar medicina está bien, claro. Al fin y al cabo las mujeres somos buenas enfermeras desde siempre, ne c'est pas? Pero hay más... Como par exemple... ¿por qué si hombres y mujeres son iguales a los ojos de Dios no hay mujeres sacerdotes? Dios podría habernos creado del barro como a los varones... Pero no lo hizo, ne c'est pas?

Arrugo la nariz y me la froto con la palma de la mano mientras pienso en todo lo que va diciendo. Y mis ojos se van alternando entre ella y el prête porque es todo demasiado confuso de repente.

Sin embargo, hay algo en lo que dice mi nueva amiga que consigue apagar mi curiosidad y diluye todas las preguntas que se agolpaban en mi lengua. Bajo la mirada, alicaída de repente al recordar por qué estoy en este país húmedo y extraño y me siento en una silla mirándome las manos.

-Ah bien, pero yo no tengo opciones -declaro, encogiéndome de hombros con un gesto resignado-. Je ne peux pas choisir, ¿sabe? Eh... Yo no puedo elegir. -Levanto la mirada y a pesar de que ahora estoy triste, mis labios se curvan en una sonrisa para ella. -No sabe la suerte que tiene si usted sí que puede.

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02/11/2016, 16:58
Prue Lascelles

Por suerte Prue no se percató de que la señorita Walker la estaba enfocando a ella ─en realidad era difícil saber cuál era su objetivo cada vez que se escondía tras la capa negra de la cámara─, porque de haberlo sabido se habría puesto muy nerviosa, tanto o más que cuando la hacían hablar frente a un grupo de personas. Le habían tomado un par de fotografías antes, familiares ambas, y en ambas oportunidades se convirtió en una oda a la torpeza, por eso prefirió olvidarse de la cámara y concentrarse en los niños y sus quehaceres.

Y resultó, vaya que le resultó, a tal punto que habló con renovado fervor a Eloise, tanto que no se percató del efecto que sus palabras habían causado hasta que fue tarde y el daño estaba hecho.

─Mi niña, no ─dijo limpiándose apresurada las manos con el delantal y acercándose a una alicaída Eloise─, por favor no se ponga así y perdóneme, yo no quería hacerla sentir mal ─se acuclilló a su lado y estrechó sus manos, afectuosa─. ¿Por qué dice eso? ¿Por qué no puede elegir? ─le acarició el rostro─ Si usted me lo permite puedo hablar con su familia, con las personas que se están haciendo cargo de usted aquí en Inglaterra. Puedo ayudarla, puedo enseñarle las cosas que sé y las que vaya aprendiendo, o conseguir alguien que le enseñe las cosas que usted quiera aprender. Gracias a Dios conozco a muchas personas que pueden ayudarnos, y estoy segura que lo harán gustosas si les digo que usted es mi amiga y que es un favor personal el que les pido.

Prue sentía que había algo más tras las palabras de Eloise, y experimentó una extraña sensación de miedo y angustia. Desde que la conoció que había tenido la necesidad de protegerla, no sabía por qué, pero esa sensación nunca la abandonaba. La joven nunca había accedido a contarle dónde vivía y le daba constantes evasivas, ni siquiera hablaba de su familia.

─Por favor, perdóneme, no quería ponerla triste.

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07/11/2016, 16:02
Eloise du Villone

Agradezco las muestras de cariño de Prue y cuando toma mis dedos, los aprieto contra los suyos, pero en cuanto se disculpa, niego efusivamente con la cabeza.

-Ay,mon dieu, Prue, no. S'il vous plait, no se disculpe... No es su culpa. No debí ponerme así, soy yo quien lo siente. Quelle affaire... Es sólo que en mi vida eso de elegir ce n'est pas possible. No es para mí. En cuanto pase un año se terminó mi liberté para siempre. Pero no debe uster ponerse triste, non

Extiendo los brazos para rodear con ellos a mi nueva amiga y le doy un abrazo. Y es que es tan considerada y tan bonita y se preocupa tanto por todos que ahora la miro y me duele le coeur.

-Es usted tan buena... Pero no debe preocuparse. No pienso pasar triste ni un segundo más. No puedo desperdiciar el tiempo en eso, ne c'est pas?

Tomo aire profundamente y me concentro en pensar en todo lo bueno que tengo y apartar todas las preocupaciones. ¡Y es que hay un montón de cosas buenas en este país! Para empezar puedo escabullirme con mucha facilidad para ir y venir por donde quiero. Más o menos. Y tengo quien cuida de mí y he conocido a mucha gente interesante y he hecho una amiga merveilleuse. Y tengo a Adeline. Y hoy soy la ayudante de una photographe de verdad. En verdad hay muchas cosas por las que debo estar alegre y agradecida a Dios.

Así que me pongo en pie con ánimos renovados y tiro de las manos de Prue para que se levante ella también.

-Pas de tristesse, Prue. Hagamos esos pastelitos y muchas photographies y riamos todo lo que podamos. ¿Quiere que toque otra canción en le piano ahora que se ha ido monsieur Lance?

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09/11/2016, 21:23
Meredith Grace Walker

Las chicas habían captado mi total atención y no podía evitar pararme a escuchar su conversación. Opinaba como ellas y a la vez, me sorprendía la tremenda madurez con la que Prue trataba a su amiga, su forma de hablar, su educación, su elegancia... rasgos que solo incrementaban mas mi curiosidad hacia ella y por el simple placer de retratarla. Sentimientos que desde hace mucho tiempo guardo para mí sola, antes que me tratasen la histeria.

Sonreí con dulzura dentro del laboratorio portátil, mientras trataba la placa de Prue, ante las palabras de la señorita du Villone, además gracias al acento de la chica francesa, ante mis oídos las hacía aún mas adorables, convirtiéndose en una conversación, no solo interesante, si no incluso estimulante, al menos para mí.

Tras preparar otra de las placas, regrese debajo de la tupida manta de la cámara, apenas dejándoles unos segundos a los presentes a que me viesen moverme, quería que ellos realizaran sus tareas sin que pensaran que yo estaba allí con ellos, ya que necesitaba que saliesen retratados lo mas natural posible. Esta vez sí, enfoqué a ambas chicas y por fin hice el retrato de ellas juntas, al menos en el mismo plano, como quise fotografiar anteriormente.

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14/11/2016, 04:08
Prue Lascelles

Prue apretó los labios y la línea que se dibujó con ellos no tardó en curvarse hasta convertirse en una dulce sonrisa.

─En un año pueden pasar muchas cosas y si Dios está de nuestro lado, va a permitir que usted se quede con nosotros ─al decir eso la joven miró a Peter esperando que la apoyara en sus dichos, convencida que si para Eloise el regreso a Francia estaba lejos de ser un motivo de alegría, haría todo cuanto estuviera en sus manos para que no tuviera que marcharse.

Se levantó cuando la muchacha tiró de ella y respondió afirmativamente a su pregunta referente al piano.

Prue no perdió tiempo y volvió a sus quehaceres. Ya todo estaba en el horno y era tiempo de limpiar, así que se puso manos a la obra. Mientras recogía los utensilios, y sonaba la canción que Eloise tocaba en el piano, la joven aprovechó para entablar conversación con la fotógrafa.

─¿Hace cuánto se dedica la fotografía? ¿Cómo aprendió, quién le enseñó? Usted es la primera persona que conozco que se dedica a esa actividad, pero imagino que no deben ser muchos en el gremio y que, como en todo lo que no se refiera a las labores de la casa, existe mucha reticencia por el hecho de ser mujer.

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14/11/2016, 11:22
Eloise du Villone

Ignoro deliberadamente ese peso en el corazón, totalmente decidida a pasar de bonne humeur cada minuto del día de hoy. Así que me dirijo al piano y empiezo a tocar con un dedo una melodía infantil. La verdad, no suena como cuando toca monsieur Lance, incluso en ocasiones me cuesta reconocer a mí misma la propia canción que estoy tocando. Pero la musique podría animar incluso a un mort, así que sigo tocando al mismo tiempo que pongo la oreja a la conversación entre Prue y la photographe, no sólo para distraer mis ideés, también porque me resulta vraiment intéressant.

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27/11/2016, 09:22
Meredith Grace Walker

Me tomé unos minutos para salir de la tupida manta negra de la cámara y meterme en el laboratorio, para revisar las fotografías que acababa de tomar y a la vez revelado junto a la última. Me paré a pensar en que este momento en el orfanato era una mina de oro, y no podía despistarme demasiado, y aunque debía cambiar de ángulo, las chicas junto a los niños me daban unos planos espectaculares... al menos bajo mi punto de vista.

La señorita Prue me sacó de mis pensamientos, y también de la pequeña tienda de campaña y dirigí mi mirada directamente a ella. Sonreí suavemente ante su intencionalidad, y mientras pienso mi respuesta, voy colocando una nueva placa sobre el marco de la cámara.

- Existe mucha reticencia, no se equivoca señorita, pero va mas allá de ser mujer, si siempre me acompañase un hombre, apenas nadie se percataría de mi presencia, quizá hablarían de algo nuevo, una mujer tras una cámara fotográfica, pero poco más. Sin embargo mi historia me precede y en algunos casos los cotilleos son mas interesantes que el trabajo que realizo - Mientras hablo ajusto bien la placa sin mirar debajo, por lo que mis manos están bajo la manta pero mi cuerpo fuera, para que Prue pudiese verme directamente, pues considero una falta de respeto no mirar a los ojos de quien comparto una conversación - Por suerte el trabajo que suelo realizar suele ser tan escabroso que la personas que acuden a mi ni piensan si soy mujer, hombre, o un perro - Sonrío ante la pequeña broma, un tanto negra. No comento que realizo fotografía post-mortem, prefiero dejar que se lo imagine, hay tantos niños que prefiero ahorrarme algunos detalles. Lentamente voy dejando de sonreír y miro hacia abajo - Toda la técnica me la enseñó mi marido y me dedico a la fotografía desde que él murió. Su taller se quemó y rescaté lo que pude... de aquello, cuando quise darme cuenta mi casa era un estudio fotográfico y... ¿cómo no dedicarme a ello? - Miro de nuevo a los ojos a Prue y muestro una suave sonrisa fugaz, pues en seguida me meto dentro de la manta y realizo una nueva fotografía, una de plano entero donde enmarca a los niños y a las chicas, incluida a Eloise con su belleza tocando el piano.

Notas de juego

Disculpadme el retraso chicas >_< recuperándome y aprovechando los huecos libres para responder.

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29/11/2016, 05:54
Prue Lascelles

Prue esbozó una sonrisa, escuchando con atención las palabras de Meredith, asintiendo en señal de comprensión. 

─Resurgió de sus propias cenizas ─musitó la joven con un dejo de melancolía que le opacaba la mirada. Los últimos días habían sido difíciles para ella y las decisiones tomadas lo eran aún más.

Todavía no había dicho a nadie sus planes de viaje, sabía que tenía que hacerlo. Los días pasaban y tenía que dejar las cosas en orden antes de marchar. Si bien los motivos del viaje eran personales, aprovecharía ese tiempo para visitar otros hogares de niños, buscar propiedades e iniciar las conversaciones para concretar el ambicioso proyecto que tenía en mente para el Hospital Foundling.

No dijo más y comenzó a tararear una canción al son de la melodía que Eloise tocaba mientras, con la ayuda de Becky, terminaba de ordenar el comedor. De la cocina llegaba el aroma no sólo de lo que se estaba horneando, sino también de lo que sería la comida de ese día.

Las campanadas del reloj que descansaba sobre la chimenea anunciaron el inicio de una nueva hora. Era ya mediodía, lo que significaba que restaba poco tiempo y que pronto debería regresar a casa.

 

Escena Finalizada

 

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02/01/2017, 11:57
Meredith Grace Walker

Whitechapel, Taller Walker

Miércoles 21 de Abril, 1880

El taller Walker podría haberse encontrado en otro lugar, uno distinto que no fuera Whitechapel, como podría ser el centro de Londres o en una zona menos problemática de la ciudad, mas rica quizá, culta, transitada o mas importante. Sin embargo, Nathaniel Walker, el difunto marido de Meredith, apenas había comenzado en la ciudad como fotógrafo y lo único que pudo permitirse en su día fue una pequeña casa con una fantástica y fabulosa buhardilla, perfecta como estudio fotográfico para realizar cualquier tipo de fotografías allí.

Por supuesto aquella casa no era el hogar Walker, tan solo su lugar de trabajo, pero el estrecho edificio de tres plantas seguía siendo una casa, y por lo visto el lugar idóneo para que Meredith se refugiase en la actualidad, tras la muerte de Nathaniel, envuelta en papel fotográfico y emulsiones químicas.

La puerta del local era la de una casa normal, a excepción del cartel que arriba podía leerse "Walker Studio" No podía decirse que fuera un sitio al que atrajese a transeúntes interesados en la fotografía, puesto que Meredith no vende cámaras, ni tampoco ofrece al ciudadano de a pie equipo fotográfico al uso; es solo un taller donde realizar fotografías y revelarlas, un lugar perfecto donde tratar su oficio, además de ser un modesto escondite donde poder vivir.

Aquella mañana Meredith se disponía a trabajar junto a Thomas -su pequeño ayudante de fotografía- revisando algunas placas y enmarcando algunas fotografías en unos álbumes en la "zona seca" que es el lugar donde no hay químicos, ni cámaras, y donde revisa cada foto final y prepara los pedidos importantes, dicho lugar no es mas que el salón principal de la casa en la planta baja. Ambos revisan algunas fotografías recién tomadas, para practicar y para enseñar a Thomas lo que podría ser algún día su profesión.

Notas de juego

En el siguiente post pongo fotos del interior :)