Partida Rol por web

Muerte en Freeport

Barco - El Viuda Negra

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17/04/2020, 15:52
Director

La brisa tropical soplaba con fuerza, aun era temprano en la mañana y ya se veían a lo lejos las Islas Pirata, como eran conocidas normalmente ese conjunto de islas, puertos en los que podían llegar cualquier tipo de seres a comerciar legal o ilegalmente. Ya pocas horas quedaban para atracar en el puerto de Freeport, lamentablemente en altamar tuvieron una serie de percances que hizo que parte del cargamento de Stach, el capitán del barco, se perdiera en las aguas.

Este dejó muy en claro que no recibirían ni una sola moneda de cobre debido a su perdida, además corrían con suerte de que nos los hubiera echado por la borda, no era ese tipo de criminales, aunque ganas no le faltaron; ahora solo debían esperar a estar en tierra firme y buscar una manera de hacerse la vida, tal vez ganar unas cuantas monedas para comer y pasar la noche.

Notas de juego

Un introducción sencilla, están a pocas horas de llegar a tierra firme, así que... a romper el hielo!

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17/04/2020, 16:11
Elentirell

Altamar, un paraíso que puedo resultar monótono si no tienes un objetivo o una mirada diferente. Y allí estoy sentada sobre un barril jugando con la daga, haciéndola girar para ver que toca o quien señala. Mi atención se centra en ello, incluso cuando se desliza por un movimiento ondulante del mismo barco, la sujeto con el pie para volver a jugar con la misma. No conozco a la gente de aquí, podría decirse que al Capitán un poco debido a la relación que he tenido en el pasado. Desde ya que no es una carta de presentación buena, pero sirve para decir: Oye, se de que vas. Puedo servirte. 

Ataviada con un atuendo negro, que me permite ser una sombra en cualquier lugar, sólo la palidez de mi rostro y esa mirada azul que tengo, es lo único que se distingue de mi. Podría parecer un animal al acecho que juega con una navaja esperando a atacar, pero no, simplemente me aburro y antes de ponerme a pelear con alguien o destronar al Capitán por intenso, prefiero perder el tiempo con una tontería. Un simple giro, un interludio. 

No habrá monedas, así que estar aquí es netamente gratuito. Llevo tiempo conociendo a la gente del mar, sé que no sólo el carácter es lo único que se endurece con los años, supongo que es el efecto de vivir bajo el riesgo natural de una vida llena de adrenalina y aventura. De ahí que después no soportan estarse quietos en tierra, algo que he padecido. Tiene su efecto, curiosamente atractivo. 

Observo el entorno, analizando cada movimiento mientras cojo la navaja para colocarla en el muslo donde está su estuche. 

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17/04/2020, 16:40
Brennan

Si la actitud del capitán tras la pérdida de su cargamento había molestado en algo al hombre que se hacía llamar Brennan, no dio ninguna muestra de ello. Aceptó sin quejarse la resolución de Stach, dejándose llevar en todo momento por las mareas del destino de igual manera que el barco sobre el que se encontraban se movía por el agua y el viento.

En esos momentos, se encontraba en la proa del barco, sentado junto a la borda, agarrándose a uno de los largos cabos que sujetaban las velas, mirando al horizonte sobre el que destacaban, como fauces de algún monstruo desconocido, las islas que eran su destino. La brisa salada azotaba su rostro curtido, y hacia que su pelo largo y negro bailara como una estela tras él.

A su lado, una hermosa loba de pelaje claro permanecía sentada, observándolo con toda la atención de sus ojos ambarinos, y ocasionalmente él desviaba su atención de las cada vez más cercanas islas y se agachaba hacia ella con una cariñosa sonrisa en sus labios para acariciarla, algo que el animal aceptaba con gañidos y caricias.

En ocasiones, también se molestaba en mirar al resto de los tripulantes, pero su interés desde luego era mucho menos que con su loba.

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17/04/2020, 17:49
Hektor

Hektor se tambaleaba en proa, sujeto a la barandilla de madera y con los pies colgando fuera borda. Cantaba, medio ebrio, una antigua canción pirata que saben los dioses dónde la pudo aprender. Quizá de la propia tripulación de la Viuda Negra, con quien había hecho buenas migas y perdido todo su dinero jugando a los dados. Quizá, como él mismo había asegurado en varias ocasiones, la aprendió siendo niño, ya que su padre, aseveraba, había sido un gran pirata. 

De cualquier modo, ahí estaba, disfrutando de la cálida brisa tropical y de sus últimas horas a bordo. Disfrutaba sí, al contrario que la mayoría de los otros bichos raros que, junto con él, habían aceptado aquel desastroso contrato mercenario con el avaro capitán del barco. A diferencia del resto, la noticia de que no iban a cobrar su prometida paga no disolvió el buen ánimo del hechicero. 

El dinero, el dinero... todo el mundo obsesionado con el vil metal, yendo de un lado para otro sin descansar, a menudo montando trifulcas y riñas por un puñado de monedas. Quién necesita el dinero teniendo delante estas vistas...

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17/04/2020, 19:40
Frenni

 Frenni se había mantenido callado durante el primer tramo del viaje; algo atento a como los tripulantes se manejaban y llevaban al día al día. Era un joven muy curioso, pero también un joven muy precavido. Por lo que antes de llamar la atención, algo que le gustaba hacer, quería estudiar a su público. Luego de algunos días, el pequeño gnomo se dio cuenta de que aquellas hombres necesitaban un poco de música y jolgorio para distenderse de las pesadas tareas que depositaban sobre ellos y de las penas de no estar en tierra firme.

 Por lo que hizo lo mejor que sabía hacer: con su confiada flautín y su libro de poemas, el joven bardo amenizó las veladas de todos los presentes con música y juegos y chistes y todo lo que pudiera ofrecerles. Poner una sonrisa en la cara de los demás era algo que le llenaba de alegría. Especialmente luego de que el capitán perdiera su cargamento y el pago no fuera asegurado. No había razones para llorar o amargarse; eran tiempos de cantar y reír.

 Con una pequeña introducción de su instrumento de viento, Frenni cantó unas pequeñas rimas que había estado confeccionando en esos días. Esperando que el público que tenía a su alrededor apreciara lo que hacía.

Llegaremos a buen puerto, ¡llegaremos todos a A'Val!

tierras de arenas preciosas y belleza natural...

Antiguo nido de piratas, antigua guarida del mar,

¡hoy tierra de comercio, de leyes y prosperidad!

 

Solo puedo imaginar tocar la arena, dejar el mar,

¡Solo puedo imaginar al Puerto Pirata por fin llegar!

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17/04/2020, 22:45
Brennan

Cuando el pequeño bardo comenzó a tocar su música y a alternar las notas de su flauta con algunas estrofas improvisadas con respecto a su viaje, Brennan se giró hacia él con gesto de curiosidad. Una expresión de curiosidad que fue convirtiéndose poco a poco en una sonrisa a medida que el gnomo cantaba, y pronto también él comenzó a pisar el suelo de la cubierta rítmicamente, acompañando la canción.

-¡Bien dicho, gnomo! –Dijo, riendo con ganas cuando Frenni terminó su canción. La voz del hombre era grave y vibrante, pero en ella se dejaba notar el toque ligeramente áspero de quien no acostumbra a tener largas conversaciones. –Yo también tengo ganas de dejar de pisar madera flotante y poder hundir los pies en tierra firme. La serpiente nos muestra sus dientes.

Dirigió una mirada al hombre que estaba al otro lado de la proa del barco, balanceándose sobre el borde de la cubierta con plena confianza o, tal vez, plena inconsciencia. Pero eso, realmente, eran sus asuntos, no los suyos, de modo que su atención recayó sobre la siguiente figura.

Una cuyos ropajes negros, que en plena noche le ayudarían a pasar desapercibida, ahora la hacían resaltar sobre la fuerte luz del día. Se fijó en ella, tratando de adivinar qué clase de persona se escondía tras el oscuro embozo, hasta que un mordisco de la loba le obligó a dejar de observarla. Sonriendo, acarició de nuevo al animal, jugando a introducir la mano entre sus fauces, y sólo después de un rato de ese juego alzó de nuevo la vista hacia Frenni.

-Cántala otra vez. –Pidió al gnomo, sin perder la sonrisa. –Creo que ya la recuerdo.

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18/04/2020, 00:07
Frenni

 El bardo se regocijó al ver que tenía público. Desde lejos no podía determinar si aquel hombre era en efecto un hombre o un elfo o algo en el medio... creía ver unas orejas puntiagudas asomarse atrás de la melena que portaba, pero nada más apuntaba a dar pistas. Pero era lo de menos: todas las razas disfrutaban la música de un bardo; algo que Frenni pudo averiguar en muchos de sus viajes por las tierras conocidas.

- Por supuesto, compañero... si no la olvidas, es porque es una canción que valdrá la pena recordar. O por lo menos eso me decía mi maestro.

 Frenni se reía mientras tocaba el flautín. Pensar en su maestro le hacía acordar a sus tiempos de aprendizaje en el camino del bardo. Muy lejanos a donde estaba ahora. Solo esperaba ser un trovador digno de las enseñanzas de su maestro. Mas el chico no se dejó llevar demasiado por ese pensamientos: cruzó una mirada rápida con el animal de Brennan y quedó cautivado. La loba era una auténtica belleza: parecía animal de publicidad.

- Por cierto, que lindo lobo el que tienes ahí. Se nota que está bien cuidado... ¡Hola, lobito!

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18/04/2020, 00:38
Hektor

El flautín de Frenni se fusionó con el cántico pirata de Hektor. O quizá fue al revés, que el hechicero adaptó su letra a la del bardo. De cualquier forma, Hektor unió su voz a la canción que hablaba del puerto libre, de pisar playas de arena blanca y aguas prístinas. 

- ¿Gnomo? -dijo en clara alusión a la forma en que Brennan se había dirigido al músico. -¡Vaya si ha sonado racista, amigo! Tienes suerte de que el pequeñín no te llegue a las pelotas. 

Rompió a reír, sólo, con la mirada todavía fija en los trozos de roca que conformaban el archipiélago de la serpiente. 

-Mira esto, Saladino, el gran azul. Y al fondo, nuestro querido Freeport, hogar de bucaneros, tramposos y prostitutas. 

De uno de sus muchos bolsillos internos asomó la cabeza un pequeño hurón de pelaje negro. Saladino, el pequeño marqués, como le gustaba decir a Hektor.

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18/04/2020, 02:16
Brennan

Los comentarios del bardo sobre su canción le sacaron una nueva sonrisa a Brennan. El menudo gnomo le resultaba simpático. Y escuchar una música distinta al ruido del bosque era una agradable novedad para él.

-Tanto como la sal sobre la piel. Y la fuerza del viento. –Respondió al gnomo, animado, mientras comenzó a cantar al tiempo que el bardo y el hombre del otro lado del barco la melodía. Mientras lo hacía, el deje áspero de su voz se convertía en algo más melódico, que recordaba al sonido del viento cortando entre las hojas. En una nueva pausa, añadió con convencimiento. –Tu canción es parte de este viaje.

Mientras tanto, la loba, tal vez al sentir que parte de la atención estaba en ella, se desperezó y se sentó en el suelo con las orejas altas, atenta, mientras miraba a Frenni con una intensidad que llegaba a ser inquietante.

-Creo que la has ofendido. –Bromeó Brennan, mientras se soltaba de la soga para agacharse junto al animal y pasar uno de sus brazos por encima de la cerviz de la loba. –No sé por qué todos piensan lo mismo al verla. Ella es hembra. La más fiel que hay sobre la tierra. Y la mayor parte del tiempo, es ella quien cuida de mí. ¿Verdad, pequeña?

Al escuchar el comentario del hombre con aspecto desmejorado, se giró hacia él.

-¿En estas tierras es un insulto llamar a un desconocido por su raza? –Preguntó sin hostilidad al hombre que parecía reprocharle que hubiera llamado gnomo a un gnomo. –Disculpad si os he ofendido. Mi nombre es Brennan, en todo caso.

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18/04/2020, 03:59
Frenni

 Por un momento, Frenni paró la música y se sentó a beber un poco de agua. Ya había estado tocando bastante y sus pequeños pulmones tenían un límite. Escuchó con sorpresa ver que se había equivocado con el sexo del animal, y se quedó mirando con una sonrisa nerviosa al animal. La mirada que tenía era penetrante.

- ¡Oh, discúlpame, lobita! Me aseguraré de tocar alguna serenata para ti más tarde.

 Se iba a acercar a acariciarla, pero podría ponerla nerviosa sin querer. Los animales en alta mar podían ser desconfiados ante extraños. Mientras tanto, el hombre barbudo remarcó que se habían referido a Frenni como "gnomo", lo cual podía ser tomado a mal. Pero este gnomo era un muchacho tranquilo; y acostumbrado a escuchar muchos apodos que le daba la gente.

- ¡Oh, no te preocupes! Con las cosas que me han dicho en otras tierras, decirme "gnomo" es lo más gentil que he oído luego de mi nombre, jo jo. Que es Frenni, por cierto... yo no me preocupo por el tema de las razas, pero... ¿podría preguntarte sobre la tuya, Brennan? Estoy harto intrigado por las orejas puntiagudas y el aspecto humano... a menos que los elfos vengan cada vez más pequeños, jo jo...

 La risa del gnomo era una risa rimbombante y fina, más parecida al maullido de un gato alegre que a la carcajada de un humano. Esto resaltaba el aspecto más "inhumano" de Freeni; además de sus patas peludas, su pequeña estatura y sus orejas puntiagudas.

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18/04/2020, 15:18
Felsom

Felsom había pasado la mayor parte del viaje encerrado en su camarote, leyendo pergaminos y lanzando objetos contra la puerta del camarote, haciéndolos estallar mientras pronunciaba palabras en común totalmente ininteligibles para alguien que no pusiera especial atención.

Por ello, cuando ese día subió a la cubierta del navío, resultaba cuanto menos peculiar. Era la primera vez que se veía a ese mago en cubierta desde que se inició el viaje en barco. Presentaba un aspecto que dejaba claro que algo no andaba bien en su cabeza. Tenía nueve puntos negros tatuados en la frente. Los seis primeros en una línea superior, mientras que los tres últimos se hallaban a la altura de las cejas. Estas habían sido cortadas y perfiladas en un trazo muy fino. Sus grandes ojos verdes se movían con agilidad, con la mirada casi perdida, oteando alrededor. Bajo ellos se divisaban dos trazos de maquillaje negro rematados en punta, y un poco más abajo, otro trazo de maquillaje negro formaba una amplia y siniestra sonrisa en el rostro del lanzador de conjuros.

Pero en esos instantes el nigromante no sonreía, sino más bien todo lo contrario. Con las manos en el vientre se aproximó hasta un barril y vomitó en él todo su desayuno. Aunque más ganas de vomitar le entraron al ver al pequeño gnomo bardo que cantaba tocando un flautín. Felsom detestaba a aquellas pequeñas criaturas: enanos, medianos, gnomos... Para él eran todos iguales, indiferenciables entre sí, y no tenía muy buen concepto sobre ellos, puesto que era como ver a adultos atrapados en cuerpos de cuerpos, algunos de ellos barbudos y con mal genio. No sabía cómo se las apañaba, pero siempre terminaba coincidiendo con uno de aquellos malditos seres.

Asustado y amedrentado a partes iguales de ver lo sonriente que se encontraba el pequeño gnomo, Felsom corrió por toda la cubierta del barco, agarrándose con las manos su túnica verde oscura que le cubría desde el cuello hasta los pies, hasta llegar junto a una silenciosa elfa vestida de negro y que permanecía al margen del espectáculo del gnomo.

-¡No dejéis que se acerque a mí! -gritó, enajenado-. ¡No sea que me vaya a pegar algo!

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18/04/2020, 15:48
Elentirell

El silencio está sobrevalorado, sino pueden preguntarle al gnomo que acaba de arruinarlo con su melodía. Puede decirse que no lo hace nada mal, incluso hasta me agrada en cierta forma y es aceptable. Pero el silencio es el silencio, aquel que se corta con el directo andar de una navaja cortando el aire en su movimiento circular, si, ahí si es interesante romperlo. 

Solo que esto amerita a conversar y los observo un poco analítica. De repente siento la mirada del elfo puesta en mi y se la devuelvo en plan ¿Necesitas algo? Y la sostengo, soy un poco mala y me gusta incomodar a la gente curiosa, pero no lo suficiente como para que desee matarme. Lo bueno es que hablan, la loba también va al ruedo y yo me quedo allí jugando con la navaja mientras esos tres comparten palabras. 

El asunto es que al salir aquel loco desaliñado, mi cuerpo se tensa y al colocarse junto a mi, escucho lo que dice y una sonrisa aflora en mi rostro. 

- Ja, tranquilo. Ante cualquier situación, tengo esto. - le muestro la daga. - Un movimiento, y adiós problema. Pero mantengamos la armonía. ¿Vale? - digo y lo miro a los ojos. - Elentirell, tu eres... 

Y para que el gnomo se quede tranquilo de que no voy a atacarle, le hago una simulada seña de que todo bien. Al menos de momento, que los cables se cruzan, hacen chispazos y la sangre corre. 

- ¿Que sucede con nuestras orejas Frenni? 

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18/04/2020, 16:02
Hektor

-¡Que son puntiagudas y pinchan! -exclamó Hektor desde proa. No había escuchado la conversación entera, solo fragmentos, ya que cada vez que una ola rompía en el casco del barco provocaba un pequeño estruendo que se sobreponía a todos los demás sonidos. 

Seguía con la mirada perdida en el horizonte, acariciando la nuca del peludo y apestoso Saladino. De vez en cuando hablaba con él, murmurando. Ajeno como estaba incluso a la presencia del estrafalario mago.

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18/04/2020, 18:07
Brennan

La mirada que la mujer de ropas negras le devolvió era directa y desafiante, sólo un punto por debajo de ser deliberadamente provocadora, pero a él no pareció molestarle lo más mínimo en el tiempo en que ambos cruzaron miradas, antes de que la loba reclamara su atención.

Cuando el gnomo hace referencia a su raza, Brennan lo observa por un momento como si no comprendiera de qué le hablaba, antes de hacer un gesto de comprensión y llevarse la mano derecha, con cuidado, hasta su oreja, acariciándola con cuidado. Lo cierto era que en los círculos donde se había movido, la raza poco importaba, pero sí era cierto que no era la primera vez que lo tomaban por un elfo. Algo no extraño, a decir verdad. Buena parte de sus maestros lo habían sido, y en sus ropas y aspecto estaba presente su impronta.

En cuanto a sus orejas, no era sino un particular rasgo genético que había desarrollado al crecer. Tal vez algo de sangre élfica corriera por sus venas, al fin y al cabo. Pero sus padres eran humanos, hasta donde él mismo sabía. O tal vez pudiera tener que ver con aquella historia…

-No, no soy un elfo. –Contestó al gnomo con tranquilidad saliendo de sus pensamientos y, encogiéndose de hombros, añadió. –Tal vez algún antepasado.

-¿Pinchar? –Dijo, aun acariciando con lentitud su propia oreja. Parecía que había interpretado el comentario de Hektor como algo completamente en serio. –Es poco sabio juzgar a alguien por sus orejas, o preocuparse por si pueden pincharte.

Pero incluso eso quedó en segundo plano cuando hizo aparición el que, con toda seguridad, era el pasajero más dispar del navío.

Por un momento, alzó la mirada hacia el extraño hechicero con el ceño fruncido, pues no era la primera vez que alguien hacía ese tipo de comentarios hacia su loba. Pero su expresión se tornó en genuina sorpresa al ver que la fuente del miedo y el asco de aquel perturbado no era su compañera, sino el gnomo que había estado cantando. Calmado de nuevo, volvió a recostarse contra el lateral de la cubierta, interesado por ver qué nueva rareza sucedería a continuación.

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19/04/2020, 13:42
Felsom

-Soy Felsom, el gran mago -se presentó el nigromante a la elfa, en tono ampuloso y rimbombante.

El lanzador de conjuros se mantenía detrás de Elentirell, mirando con una expresión temerosa y asqueada al pequeño Frenni, aunque las palabras de la pícara le hicieron recuperar las formas. Su primera intervención había sido demasiado impulsiva. "Ella tiene razón. Está armada. Si el renacuajo da problemas, siempre podemos encargarnos de él. Y luego me comeré su hígado con unas habas y un buen vino. El resto de su cuerpo podría servir para uno de mis experimentos..." escuchó Felsom una vocecilla en su cabeza, mientras se relamía de solo pensar en si ese pequeño gnomo podía servir a alguno de sus propósitos.

-Quizá necesite de los servicios de una... -Se le pasó por la cabeza llamarla asesina, aunque habiendo tantas personas presentes en la cubierta, tal vez no fuera lo más prudente- ...dama con vuestros talentos cuando lleguemos a Freeport. Un erudito siempre necesita protección. Y el último que trabajó para mí acabó convertido en pájaro por aquellos que no me quieren bien.

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19/04/2020, 14:09
Hektor

-¿Un mago? - Hektor se levantó de un salto y se acercó sonriendo de oreja a oreja. -¡Fascinante! Siempre he querido conocer a uno. -le tendió una mano sucia y llena de durezas a Felsom. Yo soy Hektor, el gran... -se mordió la lengua un segundo, en gesto de concentración. - el gran equilibrista. Dio una palmada. 

-Eso es, equilibrista, antes trabajaba en un circo. 

Miró a los demás maravillado, como un niño que acaba de entrar en una pastelería. 

-Vaya si nos hemos juntado un grupo curioso, ¿eh? -Sonrió a todos los presentes, haciendo una pequeña reverencia, aunque a juzgar por el aspecto de Hektor, pareciese que se hubiera agachado para pedir una moneda. -Estoy seguro de que una vez en Freeport podremos pasárnoslo en grande. La cerveza allí es barata y la compañía cálida. Conozco, de hecho, a un par de señoritas, amigas de toda la infancia, que por dos o tres monedas...

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19/04/2020, 20:25
Elentirell

Pongo los ojos en blanco ante las palabras de aquel hombre (Hektor) al hablar tan libremente de nuestras orejas. Es que me resulta demasiado ridículo y no puedo evitar hacer un gesto que refleja lo que pienso. Solo un poco, ya que lo cambio de inmediato para regresar a la neutralidad de mi día a día. Cero emoción, cero conexión, así puedo ser lo que soy sin secuelas que lamentar. 

- Un placer Felsom. Puedes contar con mis servicios, aunque la pregunta sería... ¿Podrás costearlos? - digo en un tono que roza lo divertido. 

Después el otro sujeto vuelve a la carga hablando de mujeres y lo baratas que salen. 

- Escucha... Entiendo que saciar tu apetito sexual sea una cuestión de todos los días, pero no olvides que estás delante de una mujer y con un simple movimiento, no solo te quito todas las monedas que tengas sino que le doy sangre a este para sus experimentos. - respondo sonriendo con malicia a Hektor. - Cuida tus palabras y nos llevaremos genial. 

Tras aquella sentencia, le sonrío al que tiene oreja de elfo pero no es elfo. Esto me hizo recordar algo. 

- Esas orejas no están porque si, quizás en tu familia un elfo metió la pata. - comento y le guiño un ojo a Brennam.

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19/04/2020, 20:38
Frenni

 La llegada de Felsom hacía que se materialice uno de los temores que el bardo tenía al adentrarse en aquel viaje que le había conducido por grandes y diversas tierras: el temor a ser marginado. A ser discriminado. Era sabido que los humanos, elfos y enanos conformaban la mayoría de la población civilizada, y eran muchos más altos y fuertes que el gnomo promedio. Incluso al día de hoy, se tenía una imagen de los gnomos como criaturas débiles e incivilizadas en muchos parajes en los que Frenni había estado. Por lo que no le extrañaba más de aquellas actitudes en la Viuda Negra.

 Aunque, siendo sinceros, el que tenía un aspecto más tenebroso era el mago de la cara pintada.

 Frenni cesó la charla y el canto y se quedó sentado en una caja leyendo su libro de poesías en silencio. Con una sonrisa amarga en su rostro, claramente forzada. No quería participar en una conversación con aquel hombre. Además, la elfa había hecho algunos comentarios amenazantes que podrían cortar el buen rollo entre los viajeros. Frenni no quería meterse en ello tampoco.

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19/04/2020, 21:03
Hektor

La amenaza había sido muy clara. Para todos, excepto para Hektor. Sonrió ante la propuesta de la elfa. 

-Esa es... una idea estupenda, aunque me temo que no tengo ni un pobre penique -sacó sus bolsillos hacia afuera, para que Elentirell pudiera ver lo que había dentro. Migas de pan, algunas cuerdas deshilachadas y unas pelotitas negras que probablemente no fueran más que heces de Saladino. Se giró hacia el mago. -¿Qué te parece la propuesta? Toda mi sangre, mis entrañas también si quieres. Cuando la palme soy todo tuyo. Lo único, el pago debería ser adelantado. Ya sabes...

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20/04/2020, 18:30
Brennan

-No parece el mejor de los tratos. –Rió Brennan al escuchar la extraña negociación que parecía querer llevar a cabo el circense. –Los cadáveres no protestan, haya habido trato previo o no. Pero es mejor la caza que la carroña.

-Tal vez alguno de mis abuelos… -Respondió a la elfa embozada, encogiéndose de hombros, antes de añadir con sólo un leve toque de resignación. –Pero no lo sé. No tuve mucho tiempo para conocerlos.

Un amago de sonrisa apareció en sus labios cuando ella le guiñó el ojo, pero de nuevo seu atención se vio requerida por un nuevo mordisco de la loba que lo obligó a doblarse para acercarse a ella.

-¡Gealach! –Protestó, pero ella se limitó a gruñirle ligeramente, y él se apoyó sobre su costado para murmurar. -Sí, ya lo sé…