El amanecer gris entro por la pequeña ventana de la habitación donde Aslan descansaba en un pobre y duro catre... comparado con hacer noche a la intemperie era todo un lujo... Lentamente se desperezó, se vistió y metódicamente recogió todas sus pertenencias... Sobre todo lo que había encima de la mesa, su pequeño kit para fabricar balas rúnicas...
Una vez pertrechado... Salio de la habitación en busca de sus compañeros... Esperando encontrarles tomando un fuerte desayuno en la planta de abajo de la posada...
Cuantas balas he podido hacer sin emplear toda la noche? quiero descansar para no tener malus... Pero quiero fabricar lo que me haya dado tiempo...
Hostis, tu habilidad dice literalmente que cinco por hora. Eso sí, te cuesta una moneda de oro cada una (en vez de las cinco que costaría en una tienda)
ok... Pues una hora entonces.... Fabrico 5 balas y pierdo una moneda de oro... Lo cambio en la ficha...
Yo nop voy a hacer nada especial. si nadie más tiene encargos ni asuntos propongo descansar y retomar el camino a la mañana siguiente.
Otra plomiza mañana en Fellig, para variar. Arnolfo os ha despertado temprano, tal y como habíais demandado; os sorprende ver a Freud en pie el primero, teniendo en cuenta que casi agota las existencias de cerveza turbia de la posada cercana a vuestros alojamientos en la Compañía mercantil.
La omnipresente niebla meona ya está empezando a posarse parsimoniosamente sobre vosotros cuando abandonáis la empalizada de la ciudad, rumbo de nuevo al Bosque del Espino...
Cuando decidáis vuestra próxima parada, pasamos de nuevo al hilo del Bosque.
Mientras caminaban bajo el plomizo cielo... Aslan se puso a la altura de Giancarlo... sus pisadas amortiguadas bajo la tierra mojada...
-¿Hacía donde crees que deberíamos dirigirnos?
-Fiwood- respondió Giancarlo con seguridad. -Está hacia el sur, bastante cerca de Fellig y hay un buen camino que conduce hasta allí. Deberíamos poder llegar en un par de horas de viaje si es que no nos encontramos con ningún contratiempo. ¿Listos?
El explorador se echó la mochila al hombro dispuesto a conducir a sus compñaeros hasta el siguiente lugar indicado por los Mateau.
Aslan había fabricado suficientes balas para reponer las usadas en el encuentro con los mercenarios del sindicato... su petate no había sido desecho.. solo tuvo que cogerlo del suelo antes de salir de la oscura y pequeña habitación de la posada para reunirse con sus compañeros...
Asintió con la cabeza...
- Por mi adelante...