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Rippers: La Tercera Mano

Episodio 1 - La Tercera Mano

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02/04/2019, 21:48
Narrador

Los Rippers estaban demostrando con cada una de sus acciones que eran hombres y mujeres con capacidades de lucha enormes. De una voluntad extraordinaria y una letalidad tremenda. Otras personas, perfectamente preparadas para el combate, haría tiempo que habrían sucumbido a los ataques de aquel ser mítico y de sus despiadados acólitos. Y sin embargo los cuatro Cruzados Enmascarados no solo se mantenían en pie, si no que la mayoría de ellos, si se omitía quizás alguna que otra muestra de cansancio, no exhibía señales de haber recibido daño alguno.

Y la Naga, esa criatura soberbia, confiada y mortal, no solo había perdido a todos y cada uno de sus secuaces, si no que había notado en su propio cuerpo el frio tacto del metal de las armas de sus oponentes. Así y todo, la mujer serpiente no flaqueaba, seguía sintiéndose segura de su victoria. ¿Qué iban a poder hacer esas mortales y patéticas criaturas contra una Guardiana de la Diosa de la Destrucción?

Sin embargo, cuando sintió que tanto la pequeña mujer, como el enclenque hombre se liberaban respectivamente de su poderos influjo mental y físico, una primera semilla de incertidumbre se plantó en su cabeza.

La sonrisa de confianza comenzó a diluirse poco a poco de su cara. La duda empezó a abrirse paso en sus ojos. Los Rippers podrían logar su objetivo.

- Tiradas (5)

Notas de juego

Explicaciones:

- Louise no logra superar la primera tirada enfrentada de Espíritu contra el Hechizo de control mental de la Naga y queda supeditada a su voluntad.

- La Naga la ordena que ataque a uno de sus compañeros y por ese motivo (ataque a un compañero o a si mismo) Louise puede volver a intentar superar el control mental de la mujer serpiente. Esta vez lo consigue y se libera por completo. Pero no puede realizar acción en este turno.

- Alistair lucha también en una tirada enfrentada, esta vez FUE contra FUE, contra la Naga y tiene un éxito, logrando liberarse del poderoso y mortal abrazo. Pero tampoco puede hacer nada más en su turno.

- Liam trata de volver a ser dueño de sus acciones (quitarse el estado de Berserk), pero no lo consigue y sigue siendo un arma de matar sin control. :P

- Iniciativas de Combate Ronda 7 -

Louise: Rey de Picas (88) ; Naga: Jota de Picas (72) ; Maggie: 10 de Corazones (61) ; Alistair: 7 de Diamantes (35) ; Liam: 6 de Diamantes (28)

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03/04/2019, 13:05
Louise "Lilou" Dufort

Fuera del influjo hipnótico de la Naga y viendo que Alistair, con un esfuerzo casi sobrehumano, había logrado soltarse del férreo agarre de la serpiente, Lilou recobró el ánimo al ver que su mortal enemiga parecía dudar. Ya no estaba tan convencida de que pudiera vencer a los rippers, ya se veía en sus ojos que temía a los osados luchadores que tenía delante y que, desde el principio, había menospreciado.

Fue esa duda la que insufló fuerzas a Lilou la cual, agarrando la daga de plata con fuerza, volvió a intentar la proeza que había conseguido hacía tan solo unos minutos antes. Con un gruñido de rabia buscó un lugar adecuado para que la fina y cortante hoja atravesara la escamosa carne de la serpiente, esperando oir un nuevo grito de dolor por parte de la mujer serpiente.

- Tiradas (4)

Notas de juego

Gasto dos bennies.

Me quedo con la segunda tirada que, si no me equivoco, se me ha olvidado sumar el +2 por tamaño grande de la Naga, lo que quedaría la tirada en 8 (7-1+2 = 8).

La parada de la Naga es 6, le he dado entonces ¿no? Bueno, tiro daño por si acaso y si no es así entonces se obvia la tirada de daño.

Sigo sin saber muy bien cómo hacer las tiradas de daño. He puesto como dado principal el d4 de la daga y en tipo de daño el d6 de fuerza, pero no sé porqué me da que eso no es correcto...

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03/04/2019, 21:07
Narrador

Louise, alentada por el éxito de su último ataque y la expresión de desconfianza que empezaba a asomar en el rostro de su enemiga, volvió a lanzarse aún con más ímpetu contra la mujer serpiente. Pero se confundió si pensaba que la Naga se había dado por vencida.

El terrible ser, al percatarse del ataque de la pequeña Ripper, giró con gran rapidez el torso, ofreciendo sus endurecidas escamas al filo de la daga. El puñal casi reboto al chocar con el duro material, dejando un extraño sonido metálico detrás, como cuando el acero golpea contra la piedra.

La Naga miró fijamente a Lilou. Sus ojos estaban enrojecidos, pero no se trataba del extraño fulgor que habían despedido unos segundos antes. Más bien era el rojo de unos ojos que reflejaban un odio intenso, de naturaleza sobrenatural. Un odio que sentía hacia una criatura a la que hasta ahora había menospreciado, considerándola insignificante, y que no solo se había atrevido a herirla, si no que además había logrado liberarse de su intento de controlarla mentalmente.

La mujer serpiente ahora mismo solo pensaba en una cosa, solo deseaba terminar con aquella molestia, darla la lección que se merecía.

Con una velocidad inhumana, el cuerpo de la Naga salió disparado hacia adelante, buscando el cuerpo de la artista circense con sus colmillos. Colmillos que goteaban una sustancia transparente y humeante.

La boca de la mujer serpiente se cerró con gran fuerza y dejando un ruido sonoro tras de sí. Hacia apenas un segundo allí se había encontrado Lilou, pues era la pequeña Ripper el objetivo de los ataques de la bestia. Pero Louise Dufort era dueña de una agilidad entrenada durante innumerables horas en los ensayos del circo, y, aunque sintió el fétido aliento de la Naga a apenas unos milímetros de su cara, había logrado reaccionar con terrible destreza y esquivar un ataque que normalmente habría terminado de manera mortal.

- Tiradas (3)

Notas de juego

Explicaciones:

- Como bien habéis aclarado en el Off-topic, Louise consigue atacar con éxito a la Naga, pero no logra superar su Resistencia de 11

- La Naga logra salir del estado de Aturdido (no sé si lo hice en su día :P), tirando Espíritu con un penalizador de -2 por Heridas.

- La Naga ataca a Louise (la ha tomado ahora con ella), pero no logra golpearla (Penalizador de -4 por 2 Heridas y por el menor tamaño de sus presas)
- Acabo de hacer el Ataque de Oportunidad de la Naga contra Alistair y... es un fallo garrafal :P  ¡Continúen ustedes, continúen! :)

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03/04/2019, 23:41
Alistair Buckley

Mientras combatían contra la temible Naga, Alistair sintió que su poder estaba en las últimas. Pronto, no podría ni siquiera mantener la barrera invisible que lo protegía de los ataques enemigos.

Decidió que no podía quedarse junto a la mujer serpiente, tratando de acertar con sus disparos. Necesitaba perspectiva, algo más de espacio para poder apuntar.

Tragando saliva, el académico trató de huir de la criatura, esperando que su barrera mística fuese suficiente para cubrir su retirada. La mujer serpiente captó su intento de huida, y lo atacó despiadadamente por la espalda mientras trataba de ponerse asalto. Los colmillos de la Naga rebotaron sonoramente contra la defensa mística de Alistair que, con un último estertor, se quebró en el aire con un quejido lastimero similar al vidrio partiéndose en pedazos.

Pero el académico había salido ileso, y era todo lo que necesitaba para contraatacar. Cuando se hubo alejado lo suficiente, Alistair giró sobre sus talones y alzó rápidamente la pistola, apuntando a la Naga. 

Ya no quedaba en el poder mágico, ni fuerza, ni dudas. Ahora era un hombre común con un arma de fuego, enfrentándose a una criatura mitológica, sierva de una diosa de la destrucción. Era extraño pensar siquiera que pudiesen dañar a una  criatura semejante con sus armas corrientes, pero eso hacían los Rippers.

Alistair apretó el gatillo tras apuntar unos instantes, y su disparo certero impactó a la Naga, hundiéndose entre sus escamas, arrancando un grito de dolor de la temible mujer serpiente. 

Una leve sonrisa surcó el rostro del profesor, hasta ahora teñido de desesperación. Podían ganar, podían dañar a la Naga. Podían darle muerte.

- Tiradas (2)

Notas de juego

Vale, lo que hago para aprovechar mi último turno de Desvío es alejarme para poder disparar!

- Mantengo Desvío un último turno. -1 Punto de Poder y me quedo a 0 (ni siquiera sé cómo se recupera :P)

- Usando mi paso gratis trato de alejarme 6 metros de la Naga, provocando un ataque por parte de ella del que espero defenderme con éxito! (Mi intención es alejarme en diagonal arriba-derecha desde mi posición actual).

- Una vez lejos del combate cuerpo a cuerpo, dispararía a la Naga. (Asumo que no me ha destrozado demasiado del ataque de oportunidad) Dejo hecha mi tirada para ir acelerando. Si no me equivoco, mis modificadores serían solo +2 por objetivo grande, contra una dificultad de distancia corta de 4.

Um... ¿Puede que haya sacado 3 incrementos? ¿Son 2d6 + 3d6 de daño?

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04/04/2019, 23:35
Liam Ajax

Los Rippers luchan por mantener a raya a la monstruosa criatura. Todos ellos saben perfectamente como plantarle cara sin poner en riesgo su vida. Maggie, Lilou y Alistair muestran tener el control y la experiencia suficiente para seguir intactos hasta el momento y parece que se las apañan muy bien.

Pero Liam es distinto en ese sentido. Cuando su furia lo embarga y la sed de sangre se apodera de él, se acerca sin saberlo a aquello que más odia, "La bestia"...

Y ahora el cazavampiros estaba como poseído por el ansía de matar, una vez más. Sin importarle su propia seguridad o la de sus compañeros, corrió tras la estatua y se lanzó sobre el cuello de la Naga desde atrás. La mujer serpiente no se lo vio venir y fue tan salvaje y despiadado el ataque de Liam que no le dio tiempo apenas a reaccionar.

Intentó sacárselo de encima, pero era imposible. El ripper se aferraba a ella mientras una y otra vez le clavaba las zarpas aquí y allá. La Guardiana de Khali no dejaba de recibir heridas en la parte del cuerpo que falsamente se asemejaba a la de una mujer humana. Un garrazo en las costillas la hizo perder fuerzas y Liam se dio cuenta de ello aprovechando su momentánea debilidad para rajarle la garganta...

La Naga se llevó las manos al cuello intentando no desangrarse y mantenerse unos segundos más en esta realidad del mundo. Pero todo había terminado ya para ella. Sus ojos se apagan... su sonrisa ahora convertida en una mueca de dolor...  

Y mientras intentaba gritar sin éxito, Liam le respondió... - Ahora ahógate en tu propia sangre. Cuando tu diosa te pregunte que haces junto a ella recuérdale que no envíe a nadie más... aquí no hay lugar para los suyos...

- Tiradas (2)
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05/04/2019, 13:21
Maggie Wilson

Todo transcurrió a una velocidad vertiginosa. Maggie apenas tuvo tiempo de recolocarse a medida que la Naga se desplazaba buscando a Louise e intentando esquivar a Liam.

Aun con el arma en la mano, no se atrevió a disparar más veces pues la agitada lucha que su compañero y aquel ser estaban manteniendo, le imposibilitaba tener un tiro claro.

Mientras esperaba un desenlace, preparada por si era necesario un nuevo ataque, Maggie no puedo evitar ver el comportamiento de Liam. Parecía cegado por la ira y la sangre. La vaquera se preocupaba en aquellas ocasiones, temiendo que llegara el día en que no fuese capaz de retornar al frío estado de comedimiento que le caracterizaba.

Así, dos sentimientos invadían el interior de Maggie mientras aguardaba el desenlace. La preocupación pero también el goce, seguramente insano, por ver como aquel ser se retorcía bañada en su sangre y sus vísceras

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06/04/2019, 22:57
Narrador

Para Alistair había llegado el momento de actuar sin precipitarse. No es que el erudito fuera un cabeza loca, de hecho meditaba bastante sus acciones, pero notaba que estaba llegando a sus límites y que posiblemente no fuera capaz de sobrevivir a un ataque más de la temible Naga. Sus reservas mágicas estaban a punto de agotarse y Alistair era suficientemente inteligente como para saber que debía su vida precisamente a esa energía mística que le rodeaba. Y ahora que había extraído hasta la última gota, como quien exprime un limón, ¿podría sobrevivir a un nuevo ataque de la mujer serpiente?

La respuesta era clara y Alistair decidió aprovechar la poca energía que aún le quedaba para alejarse de la zona de acción de la Naga, fuera del peligro que aún suponía.

Era arriesgado, pero lo era aún más quedarse.

La enorme serpiente vio como una de sus presas trataba de escapar y, como un relámpago, lanzó su cuerpo hacia delante, queriendo morder a su victima e inyectarla el mortal veneno. Mas, como si hubiera estado esperando ese momento, Alistair, con inusitada rapidez, dio un salto al frente, giro el cuerpo en el aire y disparó su arma a escasos centímetros de la Naga.

La bala, a tan poca distancia de su blanco, logró perforar la fuerte y escamosa coraza de la mujer serpiente, quien solo podía mirar sorprendida como aquel diminuto y enclenque ser no solo se le había escapado, si no que, además, la había logrado burlar y herirla.

De nuevo un reguero de sangre de un extraño color azulado brotó del torso de la Naga, quien miraba anonadada la herida que la habían provocado. Sin llegar a comprender que estaba sucediendo, como unos simples humanos habían logrado herirla de gravedad.

Ese fue posiblemente su último error. Perder unos segundos sin reaccionar, sin comprobar lo que pasaba a su alrededor.

Y a su alrededor se encontraba ni más ni menos que el heraldo de la muerte. Un hombre que, en aquellos momentos, había perdido todo rastro de humanidad y tenía un solo pensamiento en mente: acabar con la vida de todo aquel que se atreviera a cruzarse en su camino.

Liam se acercó despacio, casi tranquilo, hasta donde se encontraba la Naga, Pero esa tranquilidad era engañosa. En su interior un pequeño volcán eructaba rabia y deseos de venganza. Deseos que solo podían ser satisfechos de una única manera. Acabando con aquel ser.

La mujer serpiente miraba al frente, allá donde se encontraba Alistair, el humano que acababa de engañarla y herirla de muerte. Estaba confundida, extrañada y paseó la mirada a su alrededor. Miro a la pequeña Lilou, quien a pesar de su tamaño no había dudado en ningún momento de atacar a un ser mitológico, a la guardiana de una auténtica Diosa, y quien había logrado incluso dañarla. Miro a Maggie, quien la había hecho frente con gran valor, sin acobardarse en ningún momento por el enorme peligro que representaba la mujer serpiente y apoyado a sus compañeros Rippers en todo momento.

Por último, miró en la dirección de la que se acercaba Liam, justo para ver como el cazavampiros saltaba hacía ella y, lanzando un grito que llegó a cada esquina de las catacumbas en las que se encontraban, descargó con una potencia terrible la rabia contenida en un zarpazo letal.

Las afiladas cuchillas de Ripper que llevaba sujetas a la mano y que parecían extensiones naturales de sus nudillos sesgaron el aire y dejaron en su camino tres claras y profundas líneas en el cuello de la mujer-serpiente.

La Naga bajó la cabeza. No estaba claro si era un movimiento voluntario, queriendo mirar que es lo que acababa de suceder, o si los cortes provocados por las garras de Liam habían sido tan profundos que había perdido el control sobre la musculatura de su impresionante cuello.

Al principió lentamente, casi como si no terminara de decidirse, para luego salir a borbotones, como si no quisiera dejar pasar la oportunidad que se le presentaba, la sangre azul de la mujer-serpiente manó de las tres heridas de su cuello, drenando así la esencia vital de la Guardiana del Templo de Kahli, secando con cada gota derramada la vida del mitológico ser.

El cuerpo de la Naga cayó al suelo, haciendo temblar las paredes del salón.

No volvió a levantarse.

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06/04/2019, 23:54
Liam Ajax

Le acababa de cortar la garganta a una criatura sobrehumana. Pero esta vez no sintió saciada su venganza, pues no había nada en aquella criatura que le molestara más que su mera existencia y ya había muerto. Ahí plantado, con los ojos clavados en aquel cuerpo serpentino tardó unos en reaccionar de nuevo. Había estado ausente, con la mente en blanco, sin pensar absolutamente en nada. Simplemente dejando que su retina grabara ese momento para siempre en la memoria, para el empeoramiento de su psique...

Cuando sus compañeros reaccionaron a lo sucedido levantó instintivamente la garra sobre su cabeza en señal de amenaza. Pero entonces vio en sus miradas, una mezcla de miedo y sobrecogimiento. Sólo en ese momento fue consciente de quienes eran aquellas personas. eran sus compañeros... sus amigos y el solo hecho de alzar su mano contra ellos le avergonzaba.

Dejó caer la garra ensangrentada al suelo que cayó rebotando en un sonidos metálicos.  Se dejó caer pesadamente sentándose en el suelo de piedra, para echarse de pronto la mano al abdomen. Como si su mano fuese conocedora de lo que él todavía no se había dado cuenta, palpó bajo su camisa sangre que no era de sus enemigos. Le habían herido y ni tan siquiera recordaba como ni cuando...

- No... no os preocupéis. Estoy bien, sólo un poco cansado. - respondió con voz apagada a las preguntas de sus compañeros sobre su estado. - No toda esta sangre es mía. - aclaró para alivio de sus amigos.

Estaba hecho una piltrafa, por dentro y por fuera. Tardaría todavía varios días en recuperarse físicamente, pero mentalmente quien sabe lo que podría llegar a tardar...

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08/04/2019, 12:37
Maggie Wilson

Allí, esperando, viendo cómo sus compañeros terminaban con aquel ser, Maggie contenía su impulsividad.

Aquel se resistía a su final. Ni siquiera quiso morir sin luchar. La sangre tardó en salir. Pero cuando por fin lo hizo, la vaquera soltó un suspiro como si llevara todo aquel tiempo conteniendo la respiración.

El cuerpo se desplomó y quedó inerte a sus pies. Maggie estiró su pierna y clavó su bota en la carne del reptil, asegurándose que no se movía.

-De donde yo vengo, con esto se podría hacer un estofado bien grande- dejó caer.

Luego levantó la cabeza y vió a Liam como ausente.

-¡Ey! Liam... ¿estás bien?- preguntó. Ella estaba casi convencida de que su compañero no estaba bien. Le había visto en aquel ataque y había tenido la sensación de que no era ni una persona. Pero, una vez que todo había acabado ¿qué otra cosa podía hacer salvo preguntar y, si se podía, intentar ayudar? -¿Salimos de aquí? Hay mucho bien que nos falta por hacer. Recuerda la habitación que vimos antes...- le sugirió, intentando que la mirada de su compañero se centrase en otra cosa que no fuera aquel demonio muerto.

Cuando por fin reaccionó, Maggie se limitó a asentir con gesto serio.

-¿Y tú Alistair? ¿algo roto?- preguntó mientras se acercaba a Louise para ver cómo estaba ella.

"Otro demonio menos" pensó mientras ayudaba a la acróbata a limpiar sus cuchillos. Maggie tenía claro que no sería el último. Ella no tenía ningún otro motivo para estar viva y libre salvo encargarse de acabar con estos seres.

"Por lo menos hasta que encuentre uno que acabe conmigo"

Notas de juego

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09/04/2019, 00:15
Alistair Buckley

Con el pesado caer de la Naga sobre el suelo, Alistair se permitió hacer lo mismo. Toda la tensión se desvaneció de su cuerpo, y el efecto de la adrenalina que lo había mantenido en pie durante aquel intercambio tan brutal comenzó a remitir.

El profesor dejó caer la pistola al suelo, y luego se dejó caer él mismo. Con el trasero sobre la fría piedra, trató de respirar hondo mientras recuperaba el aliento.

- B-bien… ¡Bien! - respondió Alistair a la pregunta de su compañera, todavía sin aliento por la presa de la Naga -. No sé cómo lo he hecho, pero creo que no me ha roto nada.

La suerte y la protección mística parecían haber sido suficientes para mantener al profesor ileso, aunque no completamente indemne. Alistair se había sentido completamente atrapado entre los anillos de la mujer serpiente, había sentido que no le quedaba salida, que iba a morir aplastado. Tragó saliva, no era agradable.

- ¡Demonios, menuda noche! - se quejó en voz alta -. Al menos hemos salido bien parados de todo esto, ¿eh?

Liam no parecía estar tampoco demasiado bien, pero Maggie y Lilou parecían haber salido bien paradas del combate.

- Oh, ¡la Mano! - gritó Alistair mientras recordaba el motivo de todo aquel lío, la Mano de Kali.

Ansioso, rebuscó en su bolsa. Ahora que tenían un momento de respiro, Alistair quiso inspeccionar el artefacto más de cerca. Solo un vistazo. Superficial.  

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09/04/2019, 22:22
Louise "Lilou" Dufort

Cuando la Naga se paró ante ella, con el odio reflejado en sus pupilas, Lilou sintió como sus fuerzas volvían a fallar, pero esta vez no era su voluntad la que estaba en peligro sino su propia vida. Veía claras las intenciones de la mujer serpiente de saltar a por ella y la joven, buscaba una salida a aquella situación. Pero la solución vino de mano de Alistair que, al soltarse y encontrar un ángulo de tiro mejor para disparar a la Naga, consiguió distraerla lo suficiente para que Louise se alejara unos pasos del peligro.

La diosa, el monstruo al que se estaban enfrentando, volvía a estar herida lo que hizo que se redoblaran los ánimos en la pequeña artista circense. Pero no fue ni el inteligente Alistair, ni la valiente Maggie, ni ella los que consiguieron acabar con aquel peligro, con aquella bestia que se tanto mal era capaz de hacer. Un irrefrenable Liam, cegado de odio y rabia, había sido el encargado de segar de varios tajos la vida de aquel ser. Liam, su querido amigo y compañero, había sacado al monstruo que habitaba en su interior para acabar con otro que se movía en el exterior.

Como si estuviera hipnotizada, Lilou siguió cada movimiento del ripper hasta que consiguió que la Naga, aún si poder creerse lo sucedido, comenzó a caer al suelo pesadamente, rodeada de su propia y asquerosa sangre mientras Liam parecía ser incapaz de volver en sí.

Louise esperó unos instantes, mientras Maggie pisoteaba con fiereza el cadáver de la Naga, para moverse en dirección hacia Liam, pero se detuvo en seco cuando vio cómo éste levantaba su ensangrentada garra metálica contra ella, amenazando de paso a sus otros dos compañeros también.

Liam… —le llamó con suavidad pero sin atreverse aún a acercarse a él.

Cuando el ripper miró a su alrededor, Lilou vio reconocimiento en sus ojos lo que hizo que se arriesgara a situarse ante él, momento en el que vio cómo se llevaba la mano a una herida que no había visto hasta ese momento. Se acercó para ayudarlo a caminar si es que él aceptaba su ayuda a la vez que escuchaba las palabras de la americana.

Tienes razón Maggie, tenemos que irnos cuanto antes de aquí, intentar rescatar a esos pobres desgraciados y llevar a Liam para que le miren esa herida —se giró hacia Alistair que se había dejado caer en el suelo con un agotamiento que no era sólo físico y que en ese momento parecía estar más preocupado por la maldita Mano que por su propio bienestar—. Alistair, coge rápido ese objeto y vayámonos de aquí. ¿Dónde está Donnelley?

Notas de juego

¿Donnelly sigue por ahí, sigue vivo? Es que ahora mismo no tengo recuerdos de él... si me decís que ya la palmó hace tiempo borro la última pregunta.
 

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10/04/2019, 22:53
Narrador

Epilogo

A la mañana siguiente Londres amaneció con el cielo despejado. El aire fresco de un típico amanecer otoñal en la capital del mundo se veía calentado por los atípicos rayos solares que aquel día brillaban con especial fuerza. Las calles de la ciudad bullían como siempre con el movimiento de sus habitantes, hombres y mujeres, niños y niñas que perseguían sus tareas matutinas como cada día de sus vidas, con la monotonía de cada día de sus vidas y, sobre todo, con la tranquilidad que da el no tener conocimiento de las terribles criaturas que habitan las entrañas de la metrópolis y que pueblan sus noches.

Precisamente de una de esas criaturas y de su grupo de armados y peligrosos seguidores habían sido liberados los ingenuos londinenses la noche anterior. Una orden de cazadores de monstruos, dispuestos a arriesgar sus propias vidas para defender la de sus inocentes conciudadanos, había vuelto a actuar sobrepasando los límites de la legalidad para poder enfrentarse a unos enemigos que no conocían códigos ni normas. Un grupo tan heterogéneo en sus raíces como sincronizado en sus acciones. Alistair, Liam, Louise y Maggie, cuatro héroes desconocidos que no podían esperar más recompensa que el hecho de saber que gracias a ellos el mundo era un lugar más seguro, que los seres humanos podían vivir un día más sus vidas sin miedo.

La noche anterior, después de haber acabado con el horror de la Naga, se repartieron las tareas. Tras atender precariamente las heridas de Liam, Lilou se ocupó de Donnelley. El banquero había caído inconsciente en algún momento del combate. Su débil mente no había sido capaz de asimilar las imágenes y el significado de la aterradora realidad que se presentaba a sus ojos.

Mientras tanto, Alistair había disfrutado como un niño examinando el objeto que la mujer serpiente había defendido con su vida. Pero, por mucho que se esforzó, no fue capaz de sacar nada en claro de aquella reliquia, por lo que la guardó para llevarla a la logia de los Cruzados Enmascarados y consultar con arcanistas más experimentados que él.

La Mano de Kali no fue todo lo que llevaron de vuelta a su cuartel general. Liam y Maggie se encargaron de extirpar órganos de la poderosa Naga, esperando que sus cirujanos especializados supieran sacar provecho de ellos y crear algún que otro injerto o elixir de Rippertech. Donnelley, quien se acababa de recuperar de su desmayo, volvió a caer inconsciente al ser testigo de las macabras acciones de los Rippers y Lilou tuvo de nuevo que ocuparse de hacer recuperar el sentido al banquero.

Encontraron además papeles, cartas y notas que demostraban que la temible mujer-serpiente y sus sicarios habían tenido contacto con miembros de la Cábala y se habían unido a la monstruosa organización con la intención de hacer temblar la corona inglesa y devolver a la India su autonomía, amenazando con acabar con la vida de miles de ingleses y desestabilizar el reino británico. Liam creyó reconocer la letra de al menos una de las cartas. Estaba seguro de haberla visto antes y de que había salido de la mano de su Némesis, el vampiro que había asesinado a su padre y con el que había jurado acabar algún día.

Donnelley les prometió hacerse cargo de los pobres desgraciados que habían encontrado en una de las cámaras de aquellas catacumbas. El hombre sintió la necesidad de devolver de alguna forma el daño que habían creado él y sus compañeros de la expedición a tierras hindúes y decidió pagar su culpa creando un centro de asistencia donde poder atender a los vagabundos londinenses con problemas mentales, para que pudieran llevar una vida medianamente digna.

Al día siguiente se encontraron en un parque a la orilla del Támesis y tomaron asiento en la hierba, a la sombra de un árbol de majestuosa estatura, alrededor de una manta de picnic donde estaban dispuestos distintos alimentos y bebidas. Por debajo de su camisa, Liam tenía el torso vendado y aún le dolía horrores hacer ciertos movimientos. Pero estaba vivo, él y todos los demás, y sabían que aquello no era ni un derecho divino ni una justicia natural, más bien se trataba de un regalo del que disfrutar cada día.

Se dispusieron por lo tanto a gozar de su compañía, de los rayos del sol calentando su piel y de la suave brisa acariciando su pelo, del simple hecho de sentirse vivos. Pues eran Rippers y no sabían cuándo podría cambiar su fortuna.