Partida Rol por web

Rodarán Cabezas (HLdCn)

*La casa de los espíritus*

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27/09/2014, 13:06
Muerto Isaac Pope

Si uno muere, muere, nada de dejar que su corazón muera mientras él sigue deambulando por el mundo ._.

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01/10/2014, 17:02
Muerta Lucretzia Andersen

AAAAAAAAAAh -grita la joven curandera por el recuerdo de las lenguas de fuego cubriendo y quemando su piel, aún podía sentir el calor abrasador, podía sentir aún como la vida se le iba poco a poco hasta llegar a este estado de nada...

Estaba claro que aquello no le era del todo indiferente, llevaba semanas en compañía de aquellos cuyas vidas habías sido arrebatadas, y aunque en su enorme mayoría le habían sido casi inútiles, había aprendido algo valiosos incluso ahora que estaba muerta. Miro a todos a los ojos, y una carcajada salió de sus labios cuando vio a Pope - Pobre...pobre desgraciado - susurró con voz dulce para luego seguir observando a los demás, se acercó a Seraphim y con suavidad, depositó un cálido beso en su mejilla, muy cerca de la comisura de los labios, cierto era que las dos pequeñas brujas habían acabado con su vida, pero sin duda le habían dado algo aun mas valiosos y duradero, porque ...que hay mas eterno que la muerte en compañía del ser amado? Aquello fue un consuelo, sonrió mas su mirada se nubló cuando sus ojos se toparon con los de Nathan, ira, odio y desprecio era lo que sentía la joven que por él, le había mentido a la cara, y era tan culpable como las otras dos pérfidas , se acercó con paso ligero e incluso tranquilo, apoyó su mano sobre el hombro de Nathan con delicadeza y susurró en su oído- realmente mereció la pena, que sois ahora? solo una sombra de lo que nunca seréis....no eres nada - volvió a sonreírle cuando separó su rostro del suyo, y sin darle tiempo a reaccionar, y con todo el odio que la joven tenía guardado en pecho, cruzo la cara de Nathan con un solo movimiento, limpio y efectivo, no era dolor lo que quería propiciarle, simple y llanamente su desprecio , el dolor físico se va, pero el desprecio de todos los presentes, era con algo con lo que tendría que seguir durante toda la eternidad....Ni de los suyos, ni de los nuestros... susurró con una risita suave mientas volvía al lado de Seraphim.

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01/10/2014, 21:25
Muerto Nathan Siral

Nathan sonríe con las palabras de Lucretzia, y el guantazo que recibe no hace que esa sonrisa desaparezca -Vaya... Creo que te ha dolido mas a ti todo lo pasado que este golpecito jajajaja pobrecita...- Dice empezando a reír a carcajada limpia -Piénsalo así, estás muerta, no tienes corazón ya, no puedes sentirte mal por nada, todo éso quedó atrás, ahora solo debes esperar aquí, quietecita, junto a gente tan inteligente como ésa- Dijo señalando a Seraphim -¿Que? No te bastaba con morir una vez que necesitabas una segunda? Jajajajaja Patético, patéticos todos... mucho llorar, mucho sufrir y al final Sleepey Hollow vuelve a ser de quien se la merecía en un principio- Empezó a caminar por la habitación y finalmente se apoyó en una pared -Ale, ahora pega todo lo que quieras Lucretzia... pobre e infeliz Lucretzia... pero cada golpe tuyo me da la razón en que te duele mas a ti que a mi jajajaja-

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01/10/2014, 21:52
Muerto Fray Bernandino Duchamps

El fray se queda perplejo al ver el sonoro y merecido guantazo,señala a Nathan y dice .... y encima es pareja de Seraphim , antes de comensar a descojonarse, comienza a llorar de risa y su respiracion se convierte en un pitido casi asmatico.

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01/10/2014, 22:01
Muerto Seraphim Julien Boone

Se exalta al escuchar el horrendo grito salir de los labios de la joven, borrándose todo rastro de la sonrisa tranquila que hasta ahora lucía. ¿Tan crueles habían sido en su muerte para que sufriera hasta ese momento? Dio un paso hacia ella, pero fue entonces cuando notó que recuperaba la compostura. Se mantuvo quieto pero atento a su reacción. Parecía tranquila, dentro de lo posible, por lo que no intercedió cuando se refirió a Pope de esa manera que parecía tan ajena a ella. 

Recibió el tierno beso con alegría, esperando que significara que ella sentía lo mismo que él. Incluso muertos tenían hasta el fin de los tiempos para amarse, y la sonrisa de ella lo hacía aferrarse más a aquella ilusión, argumentando que quizás tenía bases para creerlo. Observó sus ojos cambiar al mirar a Nathan, con sentimientos que no creía que ella fuese capaz de albergar. Tal reacción lo confundía, pues Nathan y Lucretzia habían parecido muy unidos en un momento, hasta enamorados, e incluso tras la muerte del primero y los conflictos que habían enfrentado, no creía que hubiese merecido ese odio de manera alguna. La sonrisa sarcástica parecía tan ajena a ella, tan impropia y áspera para su habitual carácter.

Aún intentaba explicarse el fuerte golpe cuando escucho la frase "Ni de los suyos ni de los nuestros". ¿Había sido Nathan, como habían dicho de Pope en algún momento, un ayudante de los entes malignos del pueblo? Recibió a Lucretzia abrazándola por la cintura, poniéndose tras ella y cruzando sus brazos por el estómago de la chica, quedando ambos dando la cara al resto. Con una de sus manos se sujeto su propia muñeca, apretando fuerte, enfurecido con la idea de haber hablado tan bien y haber defendido tanto el nombre de alguien que los había sacrificado por su bien. Lo miró con desprecio, pero no dijo ninguna palabra mientras él hablaba. Se había torturado psicológicamente desde que lo había matado, atormentado por la idea de haber tomado la vida de un inocente, de haber sacrificado su entrada al paraíso y reunión posterior con su familia en vano, de haber corrompido su alma por una causa errónea. Había soportado golpes y humillaciones por que creía merecerlos, se había disculpado, se había sentido culpable por recibir el regalo de una segunda vida antes que él. Jamás, en toda su vida, había despreciado a alguien así. Ni siquiera si consideraba el profundo odio que sentía hacia sí mismo.

Besó a Lucretzia en la coronilla, incitándola a ignorar a quien hablaba frente a ellos. Los insultos de Nathan insultos tenían tanto valor como el honor del muchacho. Y para qué siquiera mirar al fray, que se regocijaba en su ignorancia y falta de tacto. Si estuviese vivo aún, de seguro su muñeca ya estaría fracturada de tanto intentar contener su ira. 

Olvida el odio, cariño, ya estás aquí, conmigo. - le susurró en un volumen solo audible para ella, con tono dulce y cariñoso, usando toda la calma que le quedaba para apaciguar un poco los ánimos de la curandera.