Partida Rol por web

Selene Nautica

☾apítulo 2. Máscaras

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09/05/2026, 17:47
Yah

-Creo que, de momento, los jóvenes sólo están descubriendo dónde se encuentran los límites que la tradición siempre les ha marcado -trató de conciliar Yah, viendo que la conversación estaba derivando a un derrotero demasiado serio y... demasiado oficial-. Ya casi hemos acabado de comer, demos gracias por el alimento y reflexionemos sobre lo que hemos visto y aprendido hoy.

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09/05/2026, 20:16
Kaiya

La llegada de la princesa había sido, como siempre, el centro de atención en la mesa. Su distinción la hacía diferente a cualquiera de nosotras; ni en sueños habríamos podido hacernos pasar por ella o realizar la ardua tarea que recaía sobre sus hombros, ni lo intentábamos.

Ella era diferente, especial, única, y nosotras, sus guardianas, estábamos allí para ofrecer nuestras habilidades y también nuestras vidas, a cambio de mantenerla con vida.

A mí me parecía que, después de lo sucedido, todo era arriesgado, que cualquiera de los que estaban allí, con nosotras, podía ser un traidor (porque dudaba que alguna de las guardianas pudiera hacer algo como aquello) lo que me hacía mirar con desconfianza en todas direcciones.

A mí no me iban esas cosas de la diplomacia o las conversaciones políticas. Lo mío era atacar y defender, luchar y correr. Y allí, me sentía completamente fuera de lugar.

Pero me armé de paciencia y simulé escuchar, cuando lo que hacía era observar las reacciones en cuantos nos rodeaban.

Al igual que los demás, empecé a comer, pero no demasiado. Los platos tan sofisticados me parecían extraños y estaba más habituada a tomar cosas más sustanciosas y menos delicadas. Era ese un aspecto en el cual tendría, definitivamente, que mejorar.

Oí al príncipe y también al guardián de Topacio. Yo también deseaba saber a qué se refería con un paseo esclarecedor, aunque por el momento, me conformaba con que todo se desarrollase tranquilamente.

También llegaron a mí las palabras del guardián de Jade, hablando de sus habilidades en el rastreo y las trampas y dirigiéndose hacia Artaia con voz susurrante e íntima.

Aquella conexión entre ellos, hizo que me tensara un instante, ante lo inesperado de aquella confianza.

En mi caso, depositar algo tan preciado en manos desconocidas se me antojaba imposible; pero no todas mis hermanas lo consideraban de igual manera.

Después llamaron mi atención las palabras de aquel Mautu’u, que parecía inflexible, pero a la vez respetuoso con toda clase de vida. Aquella manera de pensar me satisfacía, y eso me llevaba a eliminarlo prácticamente como sospechoso de haber intervenido en la traición.

Uno menos, pensé.

La mano de Cloris me hizo volverme hacia ella y sonreírle. Estaba bien; era solo que aquel lugar, aquel escenario, no era el mío. Hablar de buenas relaciones y de atender a la diversidad de nuestras diferencias, era algo que formaba parte de quienes estaban más duchas para conversar que para luchar.

En algún momento, mis ojos se desviaron hacia el príncipe, que al igual que yo, permanecía en silencio, al menos durante buena parte del banquete. Su intervención fue más propia de alguien que sabía identificar cuáles eran los problemas reales.

Me dio la impresión de que era un buen gobernante, justo y capaz, pero que valoraba la fuerza por encima de la sabiduría. ¿Significaría eso que era capaz de cualquier cosa con tal de conseguir sus objetivos?

Poco a poco, la conversación fue adquiriendo un tono más profundo, y también más conflictivo. Yo había dejado de comer y apretaba los cubiertos con fuerza, pendiente de todas las reacciones.

Entonces, la reacción de la princesa se sobrepuso a todo lo demás. Observé como su gesto se transformaba en risa y su actitud en cómplice del príncipe, permitiéndome calmarme de nuevo, aunque la palabra “boda” se quedó grabada en mi mente, mientras todos reaccionaban ante ella.

La situación cambió hacia una temática bien diferente, como eran las consecuencias de una boda; eso me hizo pensar… en lo que había dejado atrás. Una parte de mí sentía que era profundamente injusto tener que dejar nuestras vidas para vivir como guardiana, y se lamentaba por ello, sobre todo cuando la princesa, o el príncipe, todavía podían escoger… y ella no. La injusticia de tener que plegarse a las obligaciones cuando otros no debían hacerlo, volvió a hacer que me tensara.

No demasiado, hasta que volví a centrarme en las reacciones del Príncipe y la Princesa. Ambos compartían una conexión indudable, que seguramente trascendería con creces lo esperado.

Sin embargo… ¿estaría segura a su lado?

La reacción abrupta, como era habitual en él, ante la idea de que la emperatriz escogiese, me obligó a morderme la lengua.

De no haberse tratado de un evento de aquellas características, le habría respondido que los hombres no eran mejores que las mujeres, y que las mujeres llevaban el peso del futuro sobre sus hombros en su vientre. Por consiguiente, era lógico que ellas escogieran, y no a la inversa.

Una mujer valía mil veces más que cualquier hombre.

Y mi princesa, lo demostraba con cada palabra y cada mirada.

Menos mal que la comida estaba llegando a su fin. Yo apenas había probado bocado pero me sentía demasiado incómoda para hacerlo. Si me daban mil guerreros contra los que luchar, sería la primera en la fila. Pero eventos como aquellos… me parecían  mucho más difíciles de soportar.

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10/05/2026, 10:10
Merikh

Merikh escuchó cómo la conversación seguía girando alrededor de la posibilidad de un matrimonio entre la princesa Luna y el príncipe de la Tierra. Aunque mantenía el rostro tranquilo, en su interior sabía que aquello estaba lejos de ser sencillo. No era solo una cuestión de afecto o de diplomacia amable; había demasiadas implicaciones detrás. En muchos mundos podrían interpretar aquella unión como una maniobra de la Tierra para aumentar su influencia, y, eso bastaría para sembrar tensiones.

No dijo nada al respecto. Sabía que ese tipo de pensamientos no debían ponerse sobre la mesa a la ligera. Así que guardó silencio, limitándose a escuchar y observar.

La pequeña queja de Deimos no le pasó desapercibida. Apenas fue un detalle, una inflexión concreta en su actitud, pero Merikh tenía buena memoria para esas cosas. Se lo guardó mentalmente, como quien archiva una nota para revisarla más adelante.

- Quizás los guardianes tendríais que venir de vez en cuando -comentó con una sonrisa suave, mirando hacia el grupo terrestre-  es divertido teneros aquí.

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11/05/2026, 09:23
Artaia

Lo que al principio parecía un malentendido, empezaba a convertirse en una realidad. Artaia observó detenidamente el discurso del príncipe de la Tierra y lo dispuesto que parecía a convertir aquel posible matrimonio en una realidad, al menos si los factores eran propicios.

Estaba inquieta, tenía que reconocerlo, pero no por el príncipe en sí, sino por la pregunta al aire que había lanzado Cloris. Tal y como respondió Yah, aquello nunca había ocurrido hasta el momento. La historia, fuese de cualquier civilización, tendía a repetirse, pero cuando surgían situaciones nuevas, sólo quedaba el caos y la incertidumbre. «Los cambios son como la muerte, nunca sabes lo que hay más allá hasta que atraviesas el velo» recordó aquellas palabras que había leído en un viejo libro. Ciertamente, eran palabras que sonaban poco alentadoras, pero no tenía por qué ser algo malo. 

-Sí -dijo repentinamente, siguiendo las palabras de Yah-. La comida está excelente. Mis felicitaciones.

Seguidamente, la guardiana de Mercurio se quedó en silencio, pensando, apoyando su puño en su barbilla, mirando a su plato antes que al resto de comensales, mientras la conversación fluía por encima de ella. Tenía muchas preguntas e inquietudes, pero no las verbalizaría, al menos no en aquella velada. 

Siendo una guardiana, tendría que estar a la altura, viniese lo que viniese.