Partida Rol por web

Selene Nautica

☾apítulo 2. Máscaras

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02/02/2026, 20:25
Merikh

A Merikh le agradó que los guardianes de la Tierra propusieran diversiones sencillas. Aquello encajaba mejor con lo que ella entendía por un encuentro cordial: algo de entrenamiento para liberar tensiones, pero también propuestas más ligeras, como el juego sugerido por Latif, o incluso bailar y cantar. No todo tenía que resolverse con solemnidad; a veces, compartir momentos simples decía más que cualquier discurso.

Aun así, una parte de su mente permanecía alerta. Sabía que tendrían que ser cuidadosos con la bebida. No lo dijo en voz alta, pero lo asumía como una norma tácita: si se bebía, sería con medida.

-Suena todo divertido, teneros aquí es un buen motivo para que haya un poco de relajación.

Desvió entonces la mirada hacia Cloris, observándola con una expresión expectante, casi cómplice. Esperaba que se animara.

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10/02/2026, 00:48
Cloris

Cloris se había mantenido ajena, en segundo plano, mientras escuchaba las propuestas, con las manos entrelazadas al frente y un gesto suave y ligeramente pensativo. Aún así, no pudo evitar que una sonrisa ligera y disimulada aflorara al pensar que la privacidad de la biblioteca era, sin duda alguna, adecuada para que ambos príncipes se conociesen sin más incidentes como el de la noche que lo había iniciado todo. Al fin y al cabo de eso se trataba aquel encuentro que querían organizar, de conocerse y salvar las distancias que podrían haberse creado.

Le parecieron adecuadas las propuestas y no se decidía en qué dirección asentir, pues su lugar lo sentía junto a la princesa pero sabía que la algarabía era necesaria. No obstante había algo que debía hacer antes de nada y estaba a punto de decidirse cuando captó la mirada de Merrik, a la que le devolvió una sonrisa cálida.

— Me parece una estupenda idea dejarnos caer por la sala de entrenamiento para intercambiar... —Pensó durante un instante qué definición era la más adecuada.— Puntos de vista. Aunque si no os importa y me disculpáis —comentó tanto a sus compañeras como a los guardianes— necesito ausentarme un momento, estas no son las ropas más adecuadas y cómodas para pasar por allí. Si lo deseáis, podéis adelantaros, no aguardéis por mi. Me encontraré pronto con todos.

Sonreía dulcemente mientras su voz matizaba con disculpa y cuando terminó se inclinó levemente hacia los príncipes, dispuesta a marcharse un momento a sus aposentos.

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10/02/2026, 18:20
Tariq

Tariq caminaba al lado de la princesa con las manos en la espalda. Se sentía seguro de si mismo y los tormentosos pensamientos que le azotaban en el palacio de su padre parecían ahora muy lejanos.

— Quiero verlo todo. — dijo con seguridad. Aquel lugar era fascinante y quería que la princesa se extendiese todo lo posible, le gustaba escucharla y quería saber más de cómo había sido su vida en aquel palacio.

— Pero sin duda me encantaría ver cómo es el adiestramiento de combate de vuestras guardianas. Debe ser tan diferente a nuestro mundo que me produce una insana curiosidad.

Podríamos ver un combate de entrenamiento entre una de vuestras guardianas y uno de mis guerreros. Solo un amistoso, una muestra de sus técnicas y habilidades. Me satisfacería mucho ver algo así.

Se giró hacia sus guardianes con una sonrisa divertida. — ¿Algún voluntario?

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15/02/2026, 12:50
Amaris

Ante la respuesta de Tariq, Amaris simplemente ladeo la cabeza por un momento, pensativa. Parece que de momento no iba a poder estar a solas con el príncipe. Por suerte, aún quedaba bastante día por delante. Después de todo, aquel día era para divertirse y pasarlo bien, y que el príncipe mostrase curiosidad por esas cosas podría ser tomado como una buena señal.

-Entonces, primero iremos al dojo. Seguidme, conozco este lugar como la palma de mi mano.

Ya en el dojo, los ánimos no tardaron en caldearse rápidamente, para sorpresa de la princesa, con el comentario de Mautu'u, demostrando su desprecio por...bueno, por el género femenino. Mientras el resto de sus Guardianas le respondieron como se debía, Amaris se quedó mirando al Guardián, con una mano en la barbilla. Había escuchado del desprecio que compartían parte de las sociedades humanas por las mujeres, pero demostrarlo de tal manera en mitad de un Imperio de base matriarcal era...curioso. ¿A que se debería, por una voluntad de mostrar superioridad que se revelaba incluso en situaciones en las que habría de mostrarse una cierta formalidad, o era muestra de...cierto nerviosismo? Era natural mostrarse burdo en palabras por parte de aquellos que ocultaban secretos. Igual aquel día iba a ser más interesante de lo que había previsto en un principio...

-Os doy mi beneplácito, mis Guardianas. Demostrad la habilidad que tiene nuestras guerreras con la espada.- Después, se inclinó un poco sobre el príncipe, sonriendo con picardía.-Que rápido se ha organizado los primeros duelos. Sus Guardianes sin duda muestran una gran...energía. Ahora les toca a mis Guardianas demostrar que, en efecto, están a la altura.

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07/03/2026, 19:43
Tariq

Tariq permaneció unos instantes más en silencio después de que Amaris aceptara la sugerencia de dirigirse a la biblioteca. Sus ojos continuaron siguiendo los movimientos dentro del dojo, como si aún evaluara cada gesto, cada desplazamiento sobre el tatami. Aunque los combates amistosos habían terminado, el eco de la rivalidad juvenil entre guardianes seguía flotando en el aire, y el príncipe de la Tierra parecía medirlo con la misma atención con la que un cazador estudia el comportamiento de las bestias antes de internarse en la sabana.

Finalmente se levantó.

El movimiento fue suave, natural, casi silencioso pese a su tamaño. Su figura se alzó con la elegancia poderosa de un gran felino que abandona el reposo, estirando los hombros con una calma que transmitía autoridad sin necesidad de imponerla. Durante un instante observó a sus guardianes, uno por uno, deteniéndose apenas lo justo en cada rostro para asegurarse de que comprendían lo que iba a decir.

— Recordad dónde estamos —dijo con voz tranquila, aunque firme — Este es el hogar de la princesa.

Sus manos se cruzaron brevemente detrás de la espalda mientras hablaba, manteniendo la postura relajada que le era habitual.

— Sed educados. Sed amables. Hoy no estamos aquí para medirnos, sino para aprender los unos de los otros. Que nadie en este palacio tenga motivos para decir que los hijos de la Tierra olvidan sus modales cuando pisan suelo ajeno.

No levantó el tono ni añadió nada más; no era necesario. Bastó un leve asentimiento de cabeza para dar por terminada la orden. Después volvió su atención hacia Amaris y salieron.

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26/03/2026, 17:07
Directora

Tras asearse debidamente, los Guardianes Celestiales fueron acompañados por Jonsu hacia el lugar donde se había servido la comida. Yah fue la encargada de avisar a las Guardianas, y, aunque quedaba fuera de sus competencias, Sócrates se había tomado la libertad de avisar a los príncipes en la biblioteca.

Como los jóvenes parecían aún con ganas de explorar a pesar del viaje y los entrenamientos, la mesa con la comida se había decidido servir en una de las enormes terrazas que había en la segunda planta de palacio. Esta daba al río trasero, y podían alimentarse acompañados del rumor del agua, recibiendo los tenues rayos que llegaban del sol, y con la Tierra como telón de fondo.

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Príncipe y princesa fueron conducidos cada uno a presidir una parte de la mesa, y, con los Guardianes Celestiales a un lado, y las Guardianas al otro, comenzaron a servirles. Sócrates y los demás consejeros también tenían reservado un lugar en la mesa, junto a la princesa. 
La comida era sencilla, llena de productos frescos, sazonada de forma sensata, con menos salsas y grasas que las que usaban en la Tierra. Había abundancia de pescado de agua dulce, y dulces con base de frutas, aunque no tan sabrosas como a las que estaban acostumbrados los terrícolas, sino más bien tirando a ácidas y algo secas.

Notas de juego

Perdón por la tardanza en actualizar, pero es que se estaban hablando de cosas muy interesantes =3

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26/03/2026, 17:19
Sócrates

Sócrates había comenzado a servirse la comida, con un aire de alegría algo forzada.

-¿Habéis disfrutado del paseo por la biblioteca, Príncipe Tariq, Princesa Imperial? 

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28/03/2026, 10:38
Cloris

La guardiana de Venus acudió a la comida con su particular sonrisa tranquila y comedida. Ya no vestía el vestido claro vaporoso sino un justillo común de cuero con brazales a juego, con pantalones y camisa de lino claros, portando como siempre aquella extraña cadena con decoraciones de corazones alrededor de su cintura. Se había peinado los rojos cabellos en una larga trenza y lavado la cara a conciencia, por lo que sus pecas se veían con más intensidad.

Saludó con cordialidad a los guardianas y tomó asiento al lado de la princesa, hablándole discretamente en voz baja. Se sirvió entonces en su plato un surtido de frutas y pescado, perfectamente diferenciado por tipos, pero aguardó a que el resto se sirviera y comenzara a comer.

— Que tengáis buen provecho —deseó a los guardianes y sonrió hacia sus compañeras—. Supongo que habréis hecho hambre con las actividades, qué lástima habérmelas perdido.

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28/03/2026, 16:42
Merikh

El salón se llenó poco a poco de un murmullo contenido, elegante, mientras los invitados tomaban sus asientos. El príncipe y la princesa presidían la mesa desde extremos opuestos, marcando un equilibrio casi simbólico entre ambos mundos. 

Merikh había dejado atrás su atuendo. Ahora vestía con elegancia, con seda y telas holgadas que caían con suavidad, acompañando cada uno de sus movimientos. Aun así, su porte seguía siendo el de una guardiana: erguida, atenta, imposible de confundir con una cortesana más.

Buscó su sitio con naturalidad y se sentó frente a Brag, apoyando ligeramente una mano sobre la mesa mientras observaba a los guardianes con una sonrisa amable.

-¿Os estáis encontrando bien? -preguntó con tono cercano-. Espero que el recibimiento esté siendo de vuestro agrado.

Su mirada se movió entre ellos, curiosa, interesada en algo más que la simple cortesía.

-Decidme... -añadió, inclinando apenas la cabeza-, ¿alguno de vosotros pesca? O bueno, caza.

 

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28/03/2026, 20:05
Tariq

El trayecto hasta la terraza lo recorrió en silencio, retomando ese porte majestuoso que parecía surgir en él de forma natural en presencia de otros. Para cuando llegaron, el príncipe de la Tierra ya no era solo el hombre que había hojeado cuentos infantiles unos minutos antes.

Era el heredero de un reino.

Su presencia se impuso sin esfuerzo cuando tomó su lugar al extremo de la mesa, erguido, con los hombros relajados pero firmes, observando el entorno con una calma vigilante. Sus ojos recorrieron la disposición de los asientos, los rostros, los gestos, absorbiendo cada detalle con esa lucidez casi instintiva que lo caracterizaba.

La terraza era… impresionante. El murmullo del agua, la luz tenue, la Tierra suspendida en el cielo como un recordatorio constante de su hogar. Durante un instante, sus ojos se alzaron hacia ella, y algo en su expresión se suavizó. Luego volvió al presente.

Observó los platos que se iban sirviendo con curiosidad. La comida lunar era distinta, más ligera, más… contenida. Tomó nota de ello sin juicio, simplemente como quien observa una cultura diferente a la suya.

Cuando todos comenzaron a acomodarse, Tariq apoyó los antebrazos ligeramente sobre la mesa, manteniendo la postura recta.

No empezó a comer de inmediato. Esperó a que todos estuvieran servidos.

Entonces inclinó levemente la cabeza ante la mesa en conjunto, un gesto sencillo, respetuoso.

— Que la mesa nos sea propicia —dijo con voz grave y calmada.

Comenzó a servirse con movimientos medidos, sin exceso, tomando parte del pescado y algunas frutas. Probó un primer bocado con atención, evaluando el sabor sin mostrar rechazo alguno, aunque era evidente que no estaba acostumbrado a aquella acidez.

Mientras masticaba, sus ojos se movieron con naturalidad por la mesa, deteniéndose brevemente en sus guardianes.

Un gesto casi imperceptible de su cabeza bastó. Estaban en territorio ajeno, debían comportarse como tales y esperaba que tuviesen la etiqueta apropiada. Sabía de la educación de Brag, pero no conocía como había sido la instrucción de los otros.

Después, su atención se desplazó hacia Amaris al otro extremo de la mesa. No la miró de forma fija, pero su presencia estaba siempre dentro de su campo de atención, como si de algún modo el espacio entre ambos no fuera tan grande como aparentaba.

La voz de Sócrates lo sacó de sus pensamientos, y Tariq dejó los cubiertos con calma antes de responder.

— He disfrutado de la visita —dijo con sinceridad mientras se limpiaba los labios antes de tomar la copa — Vuestra biblioteca es… más de lo que esperaba.

Su mirada se dirigió brevemente hacia Amaris — Entiendo ahora por qué es un lugar importante para la princesa.

Probó un poco del vino, pero antes de continuar añadió, con un tono algo más reflexivo:

— Es un tipo de riqueza distinto al de mi tierra… pero no menos valioso.

Sus ojos descendieron un instante hacia su plato antes de alzarse de nuevo, esta vez recorriendo a los presentes con una calma serena.

— Diría que ha sido un paseo… esclarecedor. Y aunque sus palabras eran medidas, había algo más detrás de ellas.

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29/03/2026, 20:41
Kaiya

Cuando me senté a la mesa, el sentimiento que me embargó fue extraño. Tenía enfrente a uno de los guardianes, mientras observaba de reojo a la princesa en un extremo y al príncipe en el otro. Todo era pompa y diplomacia, algo que no iba conmigo, sobre todo después de lo que había sucedido y el estado de nuestra soberana.

Demasiada tranquilidad para tanta inquietud.

Y sin embargo, era como si aquello fuese una especie de oasis. Hasta yo misma sentía la tentación de relajarme. Pero no podía hacerlo. En cualquier momento, me dije, podía volver a suceder algo que atentase contra la vida de la princesa y debía estar preparada para saltar.

Así que comía, bebía, escuchaba, y permanecía atenta.

A mi lado, Cloris actuaba más relajada. Merikh, a mi otro lado, conversaba con naturalidad. Yo, en cambio, desconfiaba de todo y de todos, sobre todo de mí misma.

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29/03/2026, 22:37
Amaris

Amaris apareció delante de los presentes como siempre: figura erguida, tranquila, y con la siempre presente sonrisa dibujada en su rostro, sin apenas inmutarse demasiado tras aquella conversación. Aún con todo, su mente estaba ocupada en aquel momento. Toda la conversación con el príncipe sin duda había sido...interesante. Y fructífera, sin duda. Las mejores tipos de conversaciones. Eran las cosas que tenían hablar con un príncipe, después de todo. Y sobre todo con uno como Tariq. Era casi una pena que la hubieran tenido que terminar, pero...bueno, era la princesa. Había que presidir la mesa, después de todo, y seguir con sus deberes como princesa.

Una vez llegaron, hizo una leve reverencia hacia Socrates, en señal de saludo, para luego dejar a Tariq hablar, escuchándole atentamente. Levantó una ceja ante el comentario de la riqueza. 

-Agradezco vuestro comentario, príncipe, aunque le aseguro que nuestra conversación deja claro que vuestro Imperio también posee de esa misma "riqueza" de la que comenta. No toda la sabiduría es depositada en los libros, después de todo. A veces debe construirse con la experiencia.- Dijo Amaris, mientras se ponía la servilleta en su regazo, mirando con curiosidad la comida.- Lumera. Es un pez criado en la Luna. Una exquisitez que se llevan criando desde hace generaciones, aunque...se supone que su origen era terrícola. Desconozco ahora de que especie de pez en concreto, pero bueno, demasiada información, ¡A comer!

Y con esas, Amaris se preparó con los cubiertos, cuando, en un momento, Cloris se inclinó hacia ella, susurrándola unas palabras. Amaris no tardó demasiado en responderla.