Partida Rol por web

Z corps Aventura I

Prologo: Aníbal Belisario Tajo

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30/05/2018, 20:12
Director

Y asi es como llegaste a lo que parecia ser un sitio algo seguro, era una maldita iglesia, bastante pequeña la luz se filtraba desde el campanario de posiblemente alguna antorcha, hoguera o parecido. Cuando llegaste a pocos metros de la puerta principal esta se abrio hasta dejar una randija suficiente para que saliera medio cuerpo de una persona, era un afroamericano de unos 50 años mas o menos con pelo blanco y vestia con unos tejanos y una camiseta de color gris. En sus manos empuña una barra de acero o hierro como arma improvisada, te mira de arriba abajo y entra hacia dentro diciendote un ven no te entretengas.

Notas de juego

Bien como los prologos aun no han terminado pero pronto van a terminar ( eso espero) haremos un sucedanio de prologo, ;) Pero para tal cosa necesito un poco de tu tiempo. Si te parece:

Yo te pongo el final y tu haces la historia de como pasas de correr por las calles de noche, hasta la iglesia. 

Tambien te hare varias preguntas para dirigir la aventura hacia lo que te gusta. Puedes escoger lo que quieras, ya que seguramente habra dos partidas, para los supervivientes y otra para los z corps.

Bien para dirigir la partida hacia donde el pj tiene interes, necesito un par de instrucciones:

minimo 3 objetivos a corto plazo

minimo 3 objetivos a medio plazo (varias semanas)

minimo 3 objetivos a corto plazo  (varios meses)

Ejemplo: desde conseguir alimento, agua, encontrar a otros, encontrar armas, encontrar refugio, encontrar familia, salir de esta locura, encontrar noticias de que realmente pasa...etc...

Ultima pregunta: si quieres una partida mas a supervivencia pura y dura, o quieres intentar terminar siendo z-coprs. ( la partida no esta reñida en ningun caso escojas lo que escojas)

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31/05/2018, 01:05
S. Aníbal Belisario Tajo

 

 

Notas de juego

Objetivos a corto plazo:

  • Encontrar algo para comer
  • Intentar encontrar una computadora/TV/radio para intentar averiguar algo más de lo que está sucediendo
  • Decidir si me quedo o no con el cachorro

Objetivos a mediano plazo:

  • Averiguar que le sucedió a mi familia
  • Encontrar más supervivientes
  • Intentar experimentar con los humanos agresivos (todavía no les llamo zombies)

Objetivos a largo plazo:

  • Encontrar a mi novia

Desde la perspectiva mía como jugador (que es muy pronto para que el personaje planifique tan a futuro) añado:

  • Diseñar estrategias efectivas para combatir a los zombies aprovechando los puntos débiles en su comportamiento y fisiología
  • Averiguar si la crisis es global, nacional o local

 

La verdad es que no tengo ningún interés en ser un z-corps, me gusta la supervivencia y la organización de grupos de civiles, no la parte de la unidad militarizada.

Mañana si puedo armo el prólogo, pero prefería contestarte ahora.

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06/06/2018, 00:32
Director

Notas de juego

te saltaste el post del viernes y del lunes.

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06/06/2018, 00:54
S. Aníbal Belisario Tajo

Notas de juego

Holy fuck, cierto. Me los saltee mal es cierto. No tengo excusa, nada más se me olvidó completamente. Ahora entré a revisar a ver si había algo en Umbría, pero no voy a poder reponer los post faltantes, mañana le entro.

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06/06/2018, 16:22
S. Aníbal Belisario Tajo

Los experimentos habían durado más de lo previsto y estaba exhausto. Lenny y Stella se habían ido hacía rato ya, dejándome solo en compañía de los cachorros. Me terminé el decimoquinto café y miró la hora. 22:47, había estado casi 15 horas desconectado del mundo.

Saludé a los perritos, luego de ubicarlos en la jaula con su madre, y comencé a caminar hacia la salida. Mierda que la facultad era tétrica de noche, con los tubo-luz del pasillo parpadeando, y los laboratorios vacíos en penumbras, los ruidos de los animales que demoraban en dormirse, y las siluetas de las jaulas, las estanterías y los aparatos.

Cuando llegué a la puerta del Departamento de Etología Evolutiva Aplicada (a los científicos les encantaban los nombres pomposos) me dispuse a saludar a Gary, el guardia de la noche, y firmar la salida. Desde que los ambientalistas y las protectoras se habían puesto pesados, había un guardia 24 horas en la puerta de los departamentos que trabajaban con animales. Sin embargo, Gary no estaba en la cabina, sino que hablaba con una figura que se acercaba por el pasillo.

—¿Se encuentra bien señor? No puede estar aquí a esta hora.

La figura se acercaba, tambaleandose. Aquello que tenía en la camisa era...¿sangre?

—Está herido, Gary, voy a traer vendas y alcohol. Que se tumbe en el suelo —le digo al vigilante, que se sobresalta porque no me había escuchado llegar.

—Está bien. Señor, túmbese, lo vamos a ayudar.

Vuelvo por el pasillo hasta un armario donde se guardan elementos de cirugía, y vuelvo con un botiquín. No he llegado a las puertas blancas cuando escucho unos gritos casi animales que salían del pasillo. Cuando abro las puertas dobles me encuentro con un espectáculo que jamás voy a olvidar. Sangre, en las paredes, en el suelo, en el techo. El desconocido está inclinado sobre Gary, del que salen unos aullidos inhumanos mientras se sacude y patalea. Yo me quedé congelado por la impresión y la incredulidad, el terror llegó luego, cuando aquella...cosa levantó su cabeza y me miró fijamente. Entonces saltó hacia mi, ya no se movía torpemente, sino que corría por los blancos pasillos resbalando en el suelo encerado.

Cerré las puertas y las apuntalé con todas mis fuerzas, mientras un líquido caliente bajaba por mis muslos. ¡BUM! Aquello se estrelló contra la madera y salí despedido, patinando por el suelo. Por suerte para mi, el monstruo también se había caído, y le estaba costando levantarse en el suelo encerado, con las suelas del zapato llenas de sangre.

Me incorporé primero, con la fuerza que otorga el terror, y salí huyendo de allí. Cuando llegué a la puerta de mi laboratorio, una cacofonía de chillidos, gritos, aullidos y ladridos llenaba el pasillo. Entré y tranqué la puerta justo a tiempo. El bicho volvió a incrustarse contra la madera que me protegía, pero esta vez la cerradura lo contuvo.

Estaba a punto de saltar por la ventana al techo para huir por la puerta de incendios cuando el llanto de los cachorros encerrados con su madre me hizo darme la vuelta. No podía dejarlos allí. ¡BUM! Aquel ser del averno seguía dándose contra la puerta, y las astillas ya empezaban a saltar alrededor de la cerradura. Con manos sudorosas abrí la jaula, y empecé a agarrar a los cachorros, sin embargo su madre, con el pelo erizado de furia y terror, me clavó los colmillos en el brazo. Yo había criado a aquella perra y jamás me había hecho nada, aquel monstruo de afuera la había enloquecido al punto de no reconocerme.

Retiré el brazo con un grito y la sangre brotó de las heridas. En ese instante, la bestia afuera emitió un agudo chillido y embistió contra la puerta una vez más. Entró en el laboratorio como una tromba, chocando mesas y estanterías. Diana, la perra que me había mordido, se arrojó hacia aquella cosa intentando defender a su camada, y yo aproveché para meterlos sin miramientos adentro de un bolso y huir por la ventana.

Cuando tenía un pie afuera, escuché los aullidos de dolor de Diana, extrañamente similares a los de Gary, y vi como la bestia la arrojaba a un costado, con la garganta destrozada. El ser tenía también el cuello destrozado a dentelladas, y un brazo roto con el húmero asomando por el codo, sin embargo no parecía acusar esas heridas.

Salí corriendo lo más rápido posible, cortándome una irregularidad del marco de la ventana en el proceso, y aquello volvió mas demente a la criatura, si eso era posible. Al parecer la sangre nueva lo atraía. Se arrojó sobre mi con toda su energía, demasiada tal vez. El impulso lo hizo saltar al tejado en pendiente, y resbalar hasta el borde sin poder frenar, sin embargo, había enganchado con su brazo roto la tira del bolso donde tenía a los cachorros, y me arrastró con el.

Antes de caer desde un cuarto piso, pude agarrarme del soporte de una antena, pero el bolso no aguantó, rajándose las costuras por el peso, y dejando caer a la bestia y a los cachorros desde quince metros de altura. Desesperado, manoteé el aire, y logré asir de una pata a uno de los pequeños antes que se despeñara, poniendolo a salvo. Sus tres hermanos cayeron tras la maldita bestia, rebotando en el pavimento una docena de metros más abajo.

Logré bajar por la escalera de incendios, acunando al cachorro sobreviviente. No me atreví a ir a buscar a sus hermanos, por terror a que la criatura hubiese sobrevivido. En lugar de eso, me perdí en la noche, escuchando más sirenas y alarmas de lo normal, intentando agarrar cualquier transporte para llegar a mi apartamento e intentar averiguar que mierda estaba pasando.

Llegué a mi edificio una hora después. Me mantuve siempre por calles secundarias, que conocía bien por mis periplos en bicicleta, evitando las principales que parecían atestadas de vehículos, en un estruendo de bocinas, alarmas, sirenas y gritos. Había visto algunas personas en actitud un tanto extraña, incluso violentas, pero no se me habían acercado por lo que no pude comprobar si les sucedía lo mismo que al hombre que me había atacado más temprano, cosa que agradecía.

El edificio estaba oscuro, se había cortado la luz de varias manzanas al parecer, por lo que alumbrándome con la pobre linterna del celular subí las escaleras temiendo encontrarme con alguien a cada paso, sin embargo, logré llegar al quinto, donde vivía sin contratiempos. Sabía que no me podía quedar allí a pesar de que me sentía irracionalmente seguro, por lo que empaque unas latas de conservas, y cociné una carne que había en la heladera para que se conservara mejor. El resto lo guardé para alimentar al pobre cachorro que dormía en el bolso. Al verlo, me di cuenta de lo cansado que estaba, así que me tumbé a dormitar una media hora.

Me despertaron unos gritos, salté de la cama y por instinto quise prender la luz, pero no funcionaba. Los gritos provenían del edificio, de alguno de los pisos superiores. Se escuchaban muebles caer y loza romperse. Asomé la cabeza por la ventana de mi cuarto para mirar hacia arriba, cuando una ventana del séptimo estalló, y una figura cayó a la noche. Lo más escalofriante fue que no gritó mientras se despeñaba hacia la calle, donde cayó con un ruido sordo. No me podía quedar mas tiempo allí, agarré lo que había empacado y salí del apartamento. En un arranque de inspiración guardé la honda que había fabricado con cuerda, y un cuchillo grande da la cocina. Tomé la bicicleta, que sabía que sería más confiable que cualquier otro vehículo en el tráfico embotellado de aquella noche.

Notas de juego

Va la primera parte del prólogo (el principio es la historia que ya había escrito, pero la copié aquí para dar continuidad)

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11/06/2018, 17:38
S. Aníbal Belisario Tajo

No sabía a donde dirigirme, pero si la ciudad era un caos, tal vez ir hacia los suburbios fuese buena idea. Pedaleando por las oscuras calles, atisbé escenas sacadas de una película de terror, pero por fortuna siempre a la distancia, permitiéndome engañarme a mi mismo diciendome que estaba sugestionándome por los sucesos pasados.

Luego de unos cuarenta minutos, empecé a tranquilizarme, ya estaba cerca de los accesos, y si no tomaba las autopistas esquivaría la mayor parte del tráfico. En el momento que bajé la guardia todo se fue a la mierda. Una figura cubierta de sangre apareció súbitamente enfrente mío, por lo que tuve que volcarme hacia la vereda con brusquedad, cayendo de la bicicleta y raspandome el costado. El cachorro se despertó con la sacudida, y lloraba intentando salir del bolso. La persona que casi había chocado se sintió atraída por el ruido, y aferró el bolso intentando rasgarlo con las manos.

Con desesperación comprendí que era otro de aquellos monstruos, y la adrenalina y el terror volvieron a bombear por mis venas. Tomé una llave inglesa que siempre tenía en la parrilla de la bicicleta, y le asesté un par de golpes en la espalda intentando que soltara el bolso, pero solo logré que su atención se fijara en mí. Con una fuerza extraordinaria se arrojó sobre mi, aún sosteniendo el bolso con el pobre cachorro dentro. Sus mandíbulas chasqueaban a pocos centímetros de mi cara, y un hilo de saliva le colgaba amenazando con caer sobre mis ojos.

Un instinto de supervivencia me dominó, y sin ser capaz de pensar en lo que hacía, saqué fuerzas de la desesperación y encajé mis pies en su estómago, y de una patada lo envié volando hacia la calle. Cuando volvió a erguirse la llave inglesa se enterró entre sus ojos, que se apagaron, y la criatura cayó inmóvil.

Abrí el bolso para comprobar el estado del pobre animal, que se encontraba sano, pero en un estado de nervios y miedo espantoso. Se había orinado encima, y se encontraba paralizado, incapaz de llorar siquiera. Volví a cerrar el bolso, no podía encargarme del perro hasta no encontrar un lugar seguro. Volví a tomar la bicicleta, y huí del lugar pedaleando con nuevos bríos, abandonando la llave inglesa al lado del cadáver.

Y así llegué a lo que a una pequeña iglesia, que tenía una luz filtrándose desde el campanario qie me guió hasta allí. Cuando llegué, la puerta principal esta se abrió lo suficiente como para que asomase un afroamericano de pelo blanco. En sus manos empuña una barra de acero. Me miró de arriba abajo, probablemente preguntandose por que tenía un aspecto tan rotoso, y me hizo señas para que entrase.

Lo seguí al interior de la iglesia, agotado, deseando que aquella pesadilla terminase por fin.

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11/06/2018, 19:33
Director

El hombre que te abrio la puerta se acerca a hablar contigo te cuenta que poco saben de lo que pasa no funcionan ni los telefonos ni radios y mucho menos internet, hace algunas horas que dejaron de funcionar el 112. Unos dicen que es el apocalipsis, otro una enfermedad que se ha escapado de una base del gobierno otros...cada uno dice la suya. Parece ser que el grupito tiene la intencion de mantenerse aqui durante la noche, comentan que el ejercito tarde o temprano va a venir a rescatarnos, ademas que durante la noche ( ahora mismo es de noche) estan pasando varios aviones por la ciudad. Aunque el padre se une a la conversacion informandote que esto es el final de los tiempo y que solo queda rezar para la salvacion.

Una vez puesto el dia, te informan que en la  torre del campanario que hacen guardias con una pequeña hoguera para que la gente que ha sobrevivido venga hacia aqui. Parece ser que hacen guardias de 2 en 2. En un par de horas dicen que vayas a relevar a los que estan ahi.

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12/06/2018, 01:52
S. Aníbal Belisario Tajo

Entre esperar en la iglesia, y subir al campanario, decidí subir al campanario directamente.

Arriba había dos personas, junto a un fuego. Las saludé y me senté junto a ellas.

—Buenas noches, parece que estamos juntos ahora. Mi nombre es Aníbal Tajo.

Me apoyé contra una columna y saqué el perro del bolso, que se había dormido de nuevo luego de los trajines del día. Me senté con el cachorro en la falda, acariciándolo. Tengo que ponerle un nombre, ¿Argos, tal vez? ¿Colmillo blanco?

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12/06/2018, 17:46
Director

Notas de juego

Pasa a la otra escena.