Partida Rol por web

En los ojos de un extraño

Historiales

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21/07/2010, 18:28
Director
Sólo para el director

RAGMOUTH

Joe, 34 años, periodista. Lleva más de 25 años en este negocio... comenzó antes de los 10, cuando repartía periódicos de chaval en las calles mugrientas de un barrio de Londres. Poco a poco fue interesándose en llegar más alto, estando siempre al lado de los trabajadores de la imprenta, luego de los editores hasta pegarse al culo de algún periodista que le enseñó de que iba esto.

Joe proviene de una familia pobre, no ha estudiado, pero conoce bien la calle. Se defiende como periodista e intenta ocultar su pasado. Ha cambiado varias veces de periódico y ha viajdo lo que ha podido por su Inglaterra natal.

A lo largo de estos viajes, muchos han sido los que han intentado acercarse a él, sin mucho éxito... no tiene amigos, no tiene pareja y por el momento, vive la vida que puede.

Sus viajes le han reportado muchas historias, muchos titulares, muchas columnas... y a la vez, algunos traumas. En alguna que otra ocasión ha tenido que ser hospitalizado por crisis de ansiedad, paranoia y supuestas visiones.

Hace poco Joe volvió a Londres, hace mucho que se fue, y ya nadie le reconoce, aunque evita en la medida de lo posible acercarse a su antiguo barrio.

Ahora se dedica a investigar sucesos extraños, normalmente en casas abandonadas... curiosidad... aunque en el interior de su mente, sabe que no es mera curiosidad, si no que busca algo.... respuestas!

Un tanto decepcionado por tanta burla y engaño, vuelve frustrado. Pretendiendo encontrar en Londres algo más serio, algún suceso de mejor calibre.

Difícil de meter en la partida.... poco currado.

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21/07/2010, 18:30
Director
Sólo para el director

BARLOW

Nombre : Auguste Dupin

Profesión : Detective

Rasgos caracteristicos : alto, delgado, frío, irónico, ingenioso e intelectualmente inquieto, le gusta utilizar metáforas y símiles, respetuoso con las mujeres, mujeriego

Altura : Poco más de 1.80

Peso : 85 kilos

Pelo : Negro

Ojos : castaños

Estado civil : Soltero

Vicios : Fumador y le gusta beber, tiene una botella en su oficina

Nací el 6 de enero de 1854, mi padre es un rico hacendado inglés y mi madre desciende de una estirpe de pintores franceses. Para realizar mi sueño me apunté a la universidad de Oxford, mis padres, pese a estar de acuerdo en mi ingreso en la universidad, no estaban de acuerdo con mi sueño de ser detective, asi que trás mi graduación me establecí cerca del museo británico, para asi proseguir con mayor facilidad mis estudios, deje de recibir la ayuda financiera de mi familia

No ha sido hasta hace poco, en que he recibido algo de reconocimiento gracias a la resolución de algunos crímenes y misterios bastante notorios, que mis padres me han vuelto a ver con buenos ojos.

La aristocracia inglesa , no quiere que “ sus trapos sucios” sean del ámbito público, por lo que en lugar de confiar en la policia, prefiere recurrir a profesionales como yo, caballeros de confianza, que saben que resolveremos su problema de forma discreta

Notas de juego

Nombre : Auguste Dupin

Profesión : Detective

Rasgos caracteristicos : alto, atletico, frío, irónico, ingenioso e intelectualmente inquieto, le gusta utilizar metáforas y símiles, respetuoso con las mujeres, mujeriego

Altura : Poco más de 1.80

Peso : 85 kilos

Pelo : Negro

Ojos : castaños

Estado civil : Soltero

Vicios : Fumador y le gusta beber, tiene una botella en su oficina

Nací el 6 de enero de 1854, mi padre es un rico hacendado inglés y mi madre desciende de una estirpe de pintores franceses. Para realizar mi sueño me apunté a la universidad de Oxford, mis padres, pese a estar de acuerdo en mi ingreso en la universidad, no estaban de acuerdo con mi sueño de ser detective, asi que trás mi graduación me establecí cerca del museo británico, para asi proseguir con mayor facilidad mis estudios, deje de recibir la ayuda financiera de mi familia

Victor Trevor, un compañero de clase me pide que intente solucionar el caso que más adelante denominaría «««"El Gloria Scott", (El primer caso en que me ví envuelto....). Ya tenía los hábitos de observación y de deducción, aunque aún no sabía el papel que desempeñarían en mi vida.

No ha sido hasta hace poco, en que he recibido algo de reconocimiento gracias a la resolución de algunos crímenes y misterios bastante notorios, que mis padres me han vuelto a ver con buenos ojos.

La aristocracia inglesa , no quiere que “ sus trapos sucios” sean del ámbito público, por lo que en lugar de confiar en la policía, prefiere recurrir a profesionales como yo, caballeros de confianza, que saben que resolveremos su problema de forma discreta.

Cambié mi domicilio al 221 a de baker street donde sigo con la profesión de detective consultor, fuí cosechando éxito tras éxito. No todo es oro lo que reluce, dice el refrán.
Mi deambular por la noche londinense y, por que negarlo el ser un mujeriego hizo que esa aventurera, esa...”La mujer” no solo fué capaz de engañarme y vencerme, sino que además me robó el corazón

Necesito un consulting detective. El historial es un poco impreciso y deja muchas cosas en el aire. Pero sabe escribir. OK

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21/07/2010, 18:31
Director
Sólo para el director

AUXIES
Nikola Smiljan, de padre Croata y madre inglesa, nació y se crió en Londres. Estudió ingeniería y a sus 35 años ya era un importante empresario ferroviario pero en uno de sus viajes a Nueva York conoció a Tesla y Edison y quedo impresionado con sus avances en el campo de le electricidad. Paso casi un año observando su trabajo y se trajo a varios de los estudiantes mas avanzados desde Nueva York y esta intentando abrirse camino en el campo de la energía eléctrica en Londres.

Nikola es un hombre de carácter fuerte y decidido. Un hombre con una mentalidad muy abierta al progreso y la ciencia y muy cerrada respecto a todo lo esotérico. Soltero y obsesionado con el trabajo. Es un hombre serio, educado y sociable. Todo un caballero ingles.

Notas de juego

Muy escaso.
Muy pobre

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21/07/2010, 18:33
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Sólo para el director

sebastianjo

personaje Tony

Notas de juego

Arkham está muy lejos.
El historial ni siquiera es suyo.
Prueba otra vez

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22/07/2010, 21:52
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Sólo para el director

Viento Divino

la historia es un tanto simple:

Soy un joven ayudante de detective, mi jefe el señor X es una persona un tanto extraña, retraida y un tanto siniestra, sin embargo, a conseguido cierto renombre (en ciertos circulos claro está) por su increible intuicion en cuanto a misterios y sucesos extraños se refiere; al respecto, una vez le pregunte (no sin cierto temor) a que debia esa extraña "habilidad", esa "nariz de perro cazador ", a como le habia nombrado el inspector Y; el con una sonrisa de amargura solo dijo: Si vivieras lo que yo he vivido chico, todo te pareceria tan evidente... lo suficiente para terminar totalmente loco...

Peculiar, bastante peculiar es mi jefe, por ejemplo, la pasada noche me pidio que lo acompañase en una "mision especial", algo que "forjaria" mi aprendizaje, aun que aun no entiendo porque tenemos que ir con ropa de gala.

Definitivamente, un tipo peculiar....

Notas de juego

Y tan simple, ni siquiera es tu historia, sino la de tu jefe.
Prueba otra vez.
NO

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22/07/2010, 21:53
Director
Sólo para el director

Daraexus

Extracto del diario de Robert C. Whipple

Administrar una biblioteca siempre es un oficio tranquilo, al menos, cuando cae la noche, pocas almas viandantes se internan entre las callejuelas retorcidas y oscuras

de este barrio, y menos cuando las emanaciones negras y viscosas de las chimeneas descienden sobre las calles, viciando el aire. Después de casi diez años, he llegado

acostumbrarme a la rutina y para bien o para mal, ha restaurado mucha de la tranquilidad que creía perdida en mis años mozos. Aunque me es imposible dejar de tomar

precauciones, un poco de paranoia no puede hacerle daño a nadie.

Abigail me visita de vez en cuando, tiene el ímpetu que su madre portaba cuando era joven, cuando la conocí. Suele quejarse de que me vuelvo huraño y que la edad

finalmente empieza a causar estragos en mi salud. Incluso llegó a traer al doctor Willery, para convencerme de que el polvo y la humedad de la librería no haría mucho

por mí. Es cierto que hay mañanas mis huesos se resienten y la rutina diaria se me hace penosa, dolorosa, pero no es nada que no me esperara. No podría abandonar mi

vivienda, no después de tantos años. ¿A dónde iría de cualquier modo? a varios años que no recibo noticia de familiares conocidos, lo que me lleva sin duda a reconocer

que quizás he sido relegado a ser una mancha en el árbol familiar de los Whipple, o que no he sido invitado a los honores fúnebres correspondientes. En cuanto a

amigos, aunque suelo replicarle a Abigail que se encuentran en lugares lejanos, he de admitir que tristemente han cruzado ya el rio Estigio camino a su juicio

correspondiente.

Y mi sensación de soledad se agudiza con cada año que pasa. Pronto Abbie (así es como la llamo cariñosamente) hallará un vigoroso y educado joven londinense, se casará

y podrá dejar a su padre a su suerte con menos remordimiento. Es lo mejor para ella, y con cada día, elevo una silenciosa plegaria esperando que se acerque ese

momento...

Ella es tan reservada en cuanto a su vida y sin embargo, insiste en tener parte de la mía.

Se parece tanto a Clarisse, sus rasgos esbeltos y gráciles, incluso esa mirada reprobatoria que me dedicaba cada vez que me embarcaba en uno de mis proyectos, no puedo

con la sensación de culpa. A veces desearía verla menos.

----

Las pesadillas son menos frecuentes, pero de vez en cuando sigo despertándome agitado, mi corazón late con tal fuerza que he temido una noche cualquiera sufra un

infarto. Ya no soy tan joven como antes, eso lo sé, y no sé cuanto más mi corazón pueda resistir. Aquella silueta oscura, aquella mirada iracunda, aquello que no debía

ser verdad...

Mi juventud fue una mezcla de emociones que hoy recuerdo pálidamente, y la pasión que me impulsaba aquellos días, quedó extinta cuando yo mismo forjé mi maldición. Era

un versado hombre de ciencia, quizás no estuviese al nivel de un profesor, pero me apasionaba la lectura y aquellos tratados racionalistas que tanto admiraba. Al mismo

tiempo despreciaba toda demostración de esoterismo que encontraba entre vecinos y transeúntes, muchas veces me vi forzado a ridiculizar los hábitos supersticiosos que

iba encontrando, hasta el punto en que era retribuido con desprecio. Mi orgullo y soberbia volvíanse molestas para muchos. Aún así, encontré rápidamente aceptación

entre una reducida élite de intelectuales, quienes como yo, despreciaban la profunda ignorancia arraigada en la troglodita sociedad de la época.

Aloysius Curnow y Morel Akins llegaron a ser mis más cercanos amigos en aquella cruzada ilustrada. El primero, un respetado profesor de física quien había

desenmascarado y luchado contra la plaga de los médiums ingleses, y el segundo, un afamado doctor quien había dedicado varios tratados a explicar la imposibilidad de

reanimar un cadáver, tema que, por la variedad de sus experimentos, le había valido una reputación paradójica.

Fueron épocas de llevar la luz a los rincones más oscuros de Inglaterra, mitos absurdos y alegatos de fantasmas y casas encantadas fueron desenmascarados uno por uno,

bajo los preceptos de la razón y la ciencia. No recibíamos muchos honorarios, pero recibíamos nuestra paga de acabar con los rumores y los temores infundados de una

sociedad temerosa y frágil. La sensación de poder era indescriptible, y el orgullo iba creciendo en nosotros, pecábamos de exceso de confianza y teníamos razones de

sobra para ello.

Luego, conocí a Clarisse, resultó ser la prima del buen Morel Akins, y una chispa se encendió en mi. Me vi impelido a solicitar su mano, y con el beneplácito de la

familia (quien veneraba a mi buen amigo Morel como a un monarca), me casé con ella. como obligación, tuve que conseguir un trabajo mejor y conservar la herencia

familiar que tan ligeramente había malgastado en mis aventuras con mis buenos compañeros. Pude obtener un puesto como bibliotecario en el Museo Británico. Apenas tenía

tiempo para mis viejas andanzas, no obstante, algunas veces mis amigos me convencían y durante los fines de semana, nos dedicábamos a la investigación.

Todo habría salido bien, de no ser por aquella primavera, cuando decidimos ir tras la pista de un supuesto vampiro en Whitechapel. Los tres sabíamos que entre la

ignorancia y la miseria reinante en las callejuelas del distrito, estábamos tratando más con un sicópata o un homicida, que con una criatura no-muerta. Después de

todo, ninguno creía en la existencia de tal ridiculez.

Durante la semana me dediqué a recopilar los incidentes del Times, y como mero acto de curiosidad, a leer sobre las antiguas tradiciones y leyendas que abordaban el

tema del vampirismo. Para cuando llegó el fin de semana, había llegado a la conclusión de que se trataba de un enfermo mental, un alma trastornada pero intelectual,

conocedora de las costumbres de estas criaturas legendarias, y que solo intentaba sembrar el terror. Pronto, imaginamos que se tomaba tiempo para desangrar a sus

víctimas con algún método intrincado, quizás con una bomba, y luego profanaba el cadáver de forma que sembrara la incertidumbre y el terror entre los habitantes del

distrito.

Cuando llegamos allí, los olores repugnantes y la reinante pobreza consistía una constante, los callejones oscuros guardaban el escondrijo perfecto para un atacante

nocturno. Decidimos realizar patrullas y como precaución, los tres íbamos armados en caso de tener que defendernos.

Durante las tres primeras noches ninguno percibió nada extraño, y tampoco se reportaron víctimas. Decidimos que le daríamos unos días más. Nuestra suerte podría

decirse que cambió durante la cuarta noche. Aunque no lo hizo para bien. Esa noche, cerca de la medianoche, cuando la luna se ocultaba en un siniestro manto de nubes,

un grito desgarró el silencio de aquellas calles. Los tres corrimos desde nuestras posiciones, con lámparas en las manos, nos lanzamos en frenética carrera mientras

aquel aullido se prolongaba, dándonos la posición del ataque.

Lo que recuerdo ahora es confuso y cuanto menos inexacto, recuerdo un olor pútrido que parecía emanar de todas partes, y encontrar el cuerpo de una mujer de mediana

edad, con una horrible herida en su cuello. Yo alerté que oía pasos acercándose y levantándome, no pude más que ver como una maligna cortina había aparecido

repentinamente, cambiando la oscuridad por un infernal vaho que había desvanecido cualquier rasgo de nuestra posición. Pude sentir una presencia, algo inherentemente

maligno que no supe explicar, algo tan horrible, que me provocó un escalofrío como no recordaba haber sentido jamás. Luego Akins se levantó y apuntó su revólver frente

a Curnow, ni yo ni él lo podíamos creer, luego el revólver escupió aquel estallido y juro que pude sentir una risa de satisfacción desde algún lugar de aquella cortina

de niebla antinatural. El cuerpo de nuestro amigo cayó sin vida frente a mí, con un disparo en su cuello, la sangre salía a borbotones mientras su mirada llena de

terror oteaba las inmensidades desconocidas de la muerte. Luego Akins se desplomó, el arma cayó de sus manos y sin más, perdió el conocimiento. Desearía haber tenido

tanta suerte...

Frente a mí, los remolinos y vórtices de aquella humareda diabólica empezaron a agitarse en una danza herética que perturbó mis sentidos, tan alerta como estaba,

levanté mi revólver, temiendo que tuviese que enfrentarme a verdaderas entidades satánicas, la ciencia se había desvanecido de mi, y mi antaño consabida racionalidad,

había cedido ante el más primordial de los instintos de terror que podía sentir. Fue entonces cuando lo vi, coronado con ese manto de inmundicia etérea, una silueta

antropomórfica dio un paso hacia donde estábamos, su sola cercanía me llenó del más irracional pánico que pude experimentar, no sabía cuál podría ser la razón, pero

deseaba correr, pero mis piernas no respondían, y yo mismo temía desplomarme en cualquier instante contra la solidez del suelo.

Un aliento pútrido y monstruoso inundó mis sentidos, y pude verle con claridad, incluso ahora su aspecto me parece una terrible y cruel broma de mi memoria, pero la

impresión que causó en mi es suficiente para que quiera indagarme más allá acerca de lo que vi. Su rostro, contorsionado en un rictus aberrante y deforme, su rostro

estaba cubierto de sangre, de una forma horripilante, mientras un rugido bestial escapó de su boca, que mostraba dos enormes colmillos... y sus ojos, como carbones

encendidos, parecían querer liberar la furia de un infierno infinitas veces peor que el imaginado por Dante. Aquella encarnación de un sirviente de Mefistófeles fue

suficiente para que quisiera echarme al suelo y llorar, mis manos temblaban y por un instante, supe que era lo que él quería. Pronto aquella ilusión se desvaneció en

un torbellino de hediondez y la claridad que podría traer la noche consigo regresó.

No tuve conciencia de cuanto más estuve allí, arrodillado. Horas quizás. Pero me las arreglé de alguna forma para conseguir ayuda. Mi buen amigo Curnow murió casi

instantáneamente, mientras que Akins fue acusado de ambos homicidios, aunque no fue encarcelado pues su salud se deterioró antes del juicio, víctima de alguna

desconocida enfermedad que fue consumiéndolo lentamente hasta morir semanas más tardes. Quienes lo vieron, dijeron que en sus últimos días solo era un despojo, casi en

los huesos, aquel hombre robusto y lleno de vida, se marchitó de una forma rápida y vertiginosa, que desconcertó a varios especialistas. En cuanto a mí, se comprobó el

estado de fragilidad mental que me quedó como resultado de aquella experiencia, lo que llevó a los detectives a concluir que Akins nos había traicionado, en un delirio

causado por su desconocido padecimiento, se había desmayado por la misma sin poder lastimarme a mí y que yo, ante las despiadadas acciones de mi amigo, había sufrido

un ataque de nervios.

Unos meses más tardes nacería Abigail, y mi esposa moriría dando a luz, su salud decayó al saber el triste final de su tío y al verme a mí, confinado a descansar en mi

hogar, al borde de ser internado en un Asilo mental. Fue gracias a Abigail que pude reintegrarme a una vida relativamente normal, alejarme de mis antiguos oficios,

bajo la bendición del buen Akins, quien en su testamento, había dispuesto una generosa pensión para mi familia.

Han sido tantos años. Y a veces regresa a mi entre sueños, aquel rostro de aquella criatura que no debería existir, de aquel demonio que rondó las calles de

Whitechapel, y que aún anda por allí, puedo sentirlo en algunas ocasiones, puedo sentir aquel grito en mi mente algunas noches, y tengo la certeza de que aquella

criatura fuera de los designios de Dios, aquella criatura maldita aún camina por Londres, en su maldita oscuridad y su pérfida niebla. Y es entonces cuando me aferro

con más fuerza a ese crucifijo de plata que llevo conmigo siempre, con la esperanza de que algún día... algún día, pueda librarme de esta tormentosa maldición para

siempre.

---

Rober c. Whipple es un hombre de edad, roza los 60, pero ha sufrido una ingrata vejez, su cabello completamente blanco y una barba desordenada, dejan ver una tez

pálida y algo enfermiza. No obstante, y a pesr de su decaída apariencia, tiene más energía de la que un observador casual pudiese endilgarle. De vez en cuando lo

aquejan algunos dolores, pero suele sobrellevar su edad con una dignidad propia de un británico orgulloso.

Durante su juventud fue un versado estudioso y lector, aunque podría tildársele de diletante, la mayoría de sus estudios corrieron por su cuenta, entre la lectura de

tomos de ciencia, física, filosofía y matemáticas, junto con algunos extractos de obras ocultistas que tan solo devoraba para poder racionalizarlas. De joven, se

dedicó a investigar varios eventos de naturaleza supuestamente sobrenatural, desenmascarando engaños y echando al suelo rumores de toda clase.

Tras el incidente del Vampiro de Whitechapel, se libró de los cargos de homicidio (siendo incluso declarado víctima), y se retiró de su trabajo como bibliotecario del

museo británico, para la crianza de su única hija, Abigail Whipple. Posteriorimente, adquirió una pequeña librería, en uno de los barrios tranquilos cercanos al Soho

Londinense, allí mismo tiene su residencia, junto con una modestia pensión, ya que dejó el resto de su herencia a administración de su hija única. Vive allí mismo, no

tiene muchos clientes, y no sale muy a menudo, salvo para conseguir nuevos ejemplares para su adquisición, y lectura.

Notas de juego

Bastante Lovecraftiano.
pero no seas muy pesado.
OK

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23/07/2010, 17:15
Director
Sólo para el director

SHABANNA
Adèle van Nadasdy, es una joven artista flamenca radicada en Lille, de veintitrés años, de hablar suave y pausado pero decidido, rasgos angulosos, grandes ojos grises, cabellos castaños cobrizos, blancas manos inquietas de largos y finos dedos, ademanes reposados, delgada y de pote altivo, pulcra y sencilla. De naturaleza desconfiada, es muy observadora y detallista, nada escapa a su ojo avizor pero, al mismo tiempo, cuando deposita su confianza en alguien, es incondicional.

De noble estirpe, parte de su familia (los Nadasdy de Nádasd y Fogarasföld), huyeron por cuestiones políticas de su tierra de origen, Hungría, y se radicaron en la región del Flandes francés. Es hija de un reconocido médico cuyo prestigio y fortuna disipó en juegos de azar, alcohol y mujeres y que murió hace algunos años víctima de la cirrosis. Nunca conoció a su madre, una concertista parisina de notable belleza. Murió cuando Adèle tenía muy pocos años a causa de una severa pulmonía. Desde entonces, fue criada por niñeras o institutrices.

Adèle fue educada con esmero y cariño por su progenitor quien, pese a haber malgastado su fortuna, resguardó las propiedades, joyas y algún dinero de su fallecida esposa en favor de su única hija. La joven recibió clases de piano y violonchelo y de pintura, su verdadera pasión, con distintos maestros parisinos y flamencos. Además, domina varios idiomas: fluidamente, el francés, el flamenco, el alemán y los clásicos (latín y griego), y un poco, lo suficiente como para comunicarse, el inglés y el italiano. Desde la muerte de su padre, hace un par de años atrás, se dedica a viajar y conocer distintas ciudades y culturas, codeándose con personas de toda clase.

Debido a su independencia económica (que no le permite grandes lujos pero le otorga tranquilidad y pequeños gustos como viajar), vive sin sobresaltos y ajena a la idea de comprometerse en matrimonio con nadie. Despreocupada, transcurre sus días sin más ambiciones que pintar, viajar, leer, asistir a conciertos, visitar amigos y combatir el aburrimiento… Para Adèle la vida es una mezcla extraña de belleza y tedio. Muchas veces, un profundo tedio la obliga a huir… de ella misma.

Notas de juego

Una diletante o algo así.
No me dices mucho pero parece que sabes escribir.
OK

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24/07/2010, 22:47
Director
Sólo para el director

BORJAH

Hannah Smith aka. Lily Harley
clase baja: aventurera

Lily Harley es una actriz de teatro que vive en East Street, barrio de Walworth, barrio cercano al centro de londres. Casada con un tal Leonard Chaplin. Tiene un hijo de año y medio llamado Sidney y está embarazada de cinco meses.

Los orígenes de Hannah los encontramos en el sureste de centroeuropa, en Rumania.Nació un 14 de febrero en una caravana itinerante, en algún lugar de Succava, Bucovina.

De raza gitana, su infancia se desarrolla de forma nómada, visitando y viajando por toda su patria ganandose el pan con dotes interpretativas, baile, música, teatro, que bien le servirían en su futuro para buscarse le vida como actriz de teatro en su futuro lejano. Los padres y hermanos de Hannah también se lucraron a su costa pues decían que la niña podía leer en futuro en la palma de la mano del ingenuo que se prestase, algo muy tipico de la etnia y de la época; El motivo no fué otro que unos repentinos ataques y brotes que la chiquilla sufría de cuando en vez, años más tarde sabrían que era esquizofrenia.

A la edad de 20 años y tras un periplo poco importante por europa llega a Londres, Inglaterra, llena de nuevas ambiciones. Su futuro fué poco prometedor. Sobreviviendo a base de mal en los Music-hall que tanta fama tenía de aquellas, adoptó el nombre artístico de Lily Harley. Conocío a Leonard Chaplin, de profesión cantante. Fruto de la relación nacio Sidney Chaplin y al año y medio otro retoño está en camino, seguramente de nombre Charles.

En la actualidad, Enero de 1889,La familia vive sumida en la terrible pobreza de Londres. Muchas de sus compañeras y compañeros habían caido en la prostitución debido a la mala situación económica, pero por ética y el reciente escándalo del asesino de prostitutas, Lily recurre a sus habilidades que vién le valieron para ganarse el pan años atras, la videncia, por miedo a que su familia caiga en la inanición y malnutrición.

Era sabido que se estaba poniendo de moda el espiritismo entre las clases superiores; Videncia, contacto con espíritus. Después de una actuación contactó con un parapsicólogo aficionado a sus actuaciones interesado en sus habilidades. El le sirvió de mecenas, le compró una bola de cristal y preparó una habitación para las sesiones. El talento natural de Lily hará el resto, y lo beneficios se repartirán a medias.

Notas de juego

Y mira que no me viene mal uin parapsicólogo....
pero no me acaba de convencer.
NO

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24/07/2010, 23:13
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Sólo para el director

PUFISTA
Ian Matheson - Marino Escocés -25 años –

Sobrino del Taipan de la Casa Noble, James Matheson. El Taipan es el nombre por el que se conoce al dueño de la más importante compañía comercial que opera en Asia con sede en Hong Kong, Jardine Matheson Holdings Limited. Esta compañia genera grandes riquezas para el Imperio Británico mediante el tráfico de Opio en China. Ian regresa a Londres con la misión de convencer a miembros del parlamento de que refuercen la presencia de la Royal Navy en las rutas comerciales debido al aumento de actividad de los piratas en las costas de China.

Ian se crió en Londres junto a la parte de su familia que regenta la sede de la compañía en la ciudad. Recibió una buena educación pero al ser más dado al trabajo físico que al estudio se le envió con 18 años a la sede de Hong Kong como ayudante. Allí trabajó de estibador, mensajero, marino y oficinista y cuando se le vio válido fue ascendiendo puestos y teniendo tareas más importantes de dirección junto a su tio.

Notas de juego

NO

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25/07/2010, 10:16
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Sólo para el director

DRAVIDIAN
Malaquías Dawson cree que el peor azote del hombre es la terrible pérdida de costumbres que está ocurriendo a finales de siglo. Claramente lo expresó hace unos días en su clase magistral de historia natural en la universidad, en Londres. Quizá terminó haciendo referencia a aspectos poco relacionados con su asignatura, sin embargo todo empezó a raíz de una cuestión planteada por un alumno; cuestión que fue severamente arremetida por el profesor Dawson.

"Disculpe, profesor, qué opina usted de los planteamientos que ofrece el señor Darwin respecto la evolución"

¿Evolución? Paparruchas!. La cara de fastidio del profesor resultó la mejor respuesta. Sin embargo sus matices aportaron el acuerdo de la mayoría de los alumnos allí presentes, en gran parte descendientes de nobles británicos.

¿Cómo puede atreverse a hablar de evolución un hombre que nos emparenta con el mono? ¿Qué significa que nos encontramos en constante cambio? Yo les miro a ustedes y les veo igual que cuando entraron. Nada varía, nada debería cambiar! Miren y juzguen ustedes. Todo empezó con la llegada de la industria... y sus propietarios, enriquecidos a costa del trabajo sucio de otros. Los industriales, los nuevos ricos, se pavoneaban ante vuestros abuelos que tanto trabajo les había costado mantener el status y el patrimonio familiar. En cambio ellos, sólo jugaban a tener dinero. Menuda pérdida de valores! ¿Esto es evolución?

¿Puede explicar Darwin en qué momento de la historia el mono recibe un alma y es humano? No puede, porque el alma pertenece a Diós y Él nos creo tal y como somos ahora. Podemos leerlo en la Bíblia.

El otro día observaba un cuadro egipcio en el museo. En él aparecía un gato. ¿Y creen ustedes que difería en algo del gato que tengo en casa o el que pueden tener cada uno de ustedes? En absoluto.

Los comentarios del profesor Dawson fueron recibidos con entusiasmo por sus alumnos que aplaudieron su enérgico arranque con animosidad y devoción victoriana. Quizá uno, o a lo sumo dos de ellos, veían con curiosidad los comentarios del señor Darwin (incluso uno de ellos hizo cola, en secreto, para comprarse su libro el día de la publicación “El origen de las especies por medio de la selección natural, o la preservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida”) en una constante lucha interna por encajar los valores que le inculcaron sus padres con los avances de la ciencia.

Notas de juego

¿Y esa es la historia de tu profe. Y la tuya?
NO

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25/07/2010, 12:11
Director
Sólo para el director

HYUU
Crystal, debe su llamativo nombre con aire norteamericano al hecho de que su familia proviene de norteamerica. No tiene contacto con otros parientes mas que el superficial y necesario. Sus padres poseen un negocio de ropa fina, en la que la muchacha ayuda a diario. Esperando el momento oportuno para atraer su atención a las prendas de vestir, los progenitores le motivan con un pequeño sueldo y poca carga horaria, además de hacerle descubrir que el buen gusto y la posibilidad de conocer a los mas ilustres y adinerados de los alrededores abre muchas puertas.

Los viernes en particular suele desvelarse leyendo novelas de caballerías o de suspenso, uno de sus mayores pasatiempos. Poco mas queda por contar, es una jovencita bastante corriente. El único detalle a señalar es su mascota, un gato blanco y mimado llamado Shurch del que no se despega nunca.

Notas de juego

NO
Muy pobre

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27/07/2010, 22:05
Director
Sólo para el director

VERONICK
***

Cuando Annette cumplió cuatro años se sucedieron dos acontecimientos que suscitaron muchos rumores entre las criadas de la mansión Bulwer, rumores que apuntaban a la pequeña Annette. El primer hecho pasó desapercibido hasta que días después una de las cocineras ligó el suceso (trivial en su esencia) con otro posterior que sacudió la cotidiana placidez de aquel elegante barrio londinense.

La mañana en cuestión, la niña había emergido del gélido abrazo de una pesadilla, cuyas garras aún se aferraban al sutil entramado del ensueño, cuando abrió los ojos. Aterida de miedo, escrutó en derredor y reconoció los familiares detalles de su alcoba. Con la mirada pareció enumerarlos: puerta, ventana, cama, colcha, cojines, dosel, armario, arcón, tocador… Se llevó una mano a la frente y echó hacia atrás una guedeja castaña que serpenteaba sobre sus ojos. Sobre una mesa lateral, un antiguo espejo de cristal de roca le devolvió una imagen levemente distorsionada, casi espectral, de su rostro.

Annette había proferido un grito (aún resonaba en sus oídos) tan fuerte y profundo que había retumbado en aquel recinto de ensueño y en los pétreos muros de la mansión. Un grito había escapado de su corazón y había sobrevolado el nocturno paisaje de su alma y –como un incendio voraz- había irrumpido en el mundo resonando mucho más allá del bulevar y se había internado por callejuelas y avenidas y había sitiado la ciudad desde sus propios cimientos, como si fuese la misma ciudad la que había gritado. Y fue aquel grito lo que la había despertado, pero incomprensiblemente se había sumido en el mundo de los sueños sin atreverse a hollar la realidad, convulsionándola con su clamor. Annette lo sabía, como sabía que Alice hubiera acudido presurosa de haberlo escuchado. Y la tía Mary también. Incluso su padre.

Los postigos estaban abiertos y las pesadas cortinas de terciopelo flanqueaban su mirada hacia un vasto jardín estival con árboles floridos que derramaban sus largas y vacilantes sombras sobre el cristal del ventanal. Su pequeña mano tiró del cordel de la campanilla mientras sus pensamientos se internaban en los inextricables laberintos de aquella pesadilla. Pese a las incesantes preguntas de Alice, la niñera –que había quedado impresionada con aquel sueño-, la niña no logró recordar más que vagos detalles: una muchacha de una blancura resplandeciente que yacía muerta (asesinada había afirmado con convicción, pero el cómo y el por qué, así como quiénes eran la víctima y el victimario eran preguntas que escapaban a su conocimiento). Y el grito. Lo recordaba con nitidez. Era su voz la que había gritado, no cabía duda.

Semanas después, cuando la pequeña abrió la puerta del gran salón y atravesó el umbral, la luz le dio de pleno en el rostro y la obligó a cerrar un momento los ojos. La estancia parecía de plata brillante, todo refulgía, y cuando volvió a abrir los ojos, vio a Alice que yacía de bruces sobre la alfombra, junto al piano, con el rostro enmarcado por el brazo. Resplandeciente como un ángel. La joven había sido golpeada en la nuca con un candelabro que hallaron poco después a uso pasos de la puerta que desembocaba a los cuartos de servicio. El cochero había desaparecido. Era como en aquella pesadilla que había tenido tiempo atrás, que había olvidado y cuyo contenido regresó a su memoria como un relámpago. De repente todo era exactamente igual que en aquella pesadilla, sólo que muchísimo más claro. Entonces gritó…

El segundo hecho que alteraría el cotidiano concierto de la servidumbre y que arrojaría suspicaces miradas sobre la única hija del doctor Edward Bulwer acaeció pocos meses después. La bisabuela materna -Grandma Liz, como le llamaba la pequeña- era tan anciana que Annette apenas podía contar su edad: noventa y ocho años había cumplido el verano pasado. Grandma Liz transcurría sus días en una vieja otomana y en un reconcentrado silencio fruto de sus largas reminiscencias. Tan próxima y tan lejana, habitaba un pasado tan lejano que añejaba sus ojos y les eran ajenos los acontecimientos más inmediatos y cotidianos. La niña nunca había escuchado su voz ni había percibido una mirada de reconocimiento en sus ojos marchitos. Pero aquella noche, después de la cena, los ojos de su bisabuela, de un azul ceniciento, se posaron en el rostro de la pequeña y musitó unas palabras que Annette no comprendería hasta mucho después: “También recé por ti, cada día y cada noche de mi vida. De rodillas. ¿Qué daño pude hacerte de rodillas?” Dicho esto, cerró los ojos. Rato después, cuando dos criadas se llevaron el cuerpo para prepararlo para la ceremonia póstuma, la abuela Elizabeth permaneció en la mecdora ensimismada en sus recuerdos y ajena a su propio óbito. Esto ocurrió ante la sorprendida mirada de Annette, pues sólo ella pudo contemplar aquella espectral y decrépita silueta anclada en el mismo sitio donde la encontró la muerte. Días después, cuando alguien subió la otomana al ático, allí permaneció el espectro de Grandma Liz al menos dos años más, hasta que fue borroneándose junto a su recuerdo. Para entonces nadie hablaba de ella en la casa, y la niña había dejado de importunar y escandalizar a la servidumbre con aquella historia de que su bisabuela aún permanecía sentada en la vieja otomana y que en ocasiones la había visto mecerse lentamente, muy lentamente…

El ático fue cerrado y no se habló más de la cuestión.

Mucho tiempo después, otros hechos extraños se sucedieron y todos implicaron de un modo u otro a Annette. Pero ella nada dijo, había aprendido –a fuerza de reconvenciones y castigos- a esconder su “indómita imaginación” y, por precisas indicaciones de su padre (el prestigioso cirujano Edward Bulwer, homónimo del escritor) quien detestaba las extravagancias, se dedicó a leer y escribir largas horas del día y de la noche. “Escribe, así encausarás tus desbocadas fantasías en cosas provechosas; no sea que termines como tu madre…” había afirmado el recio doctor con el aplomo de quienes ignoran la duda.

Annette aprendió a callar. Pero nunca supo cómo acallar aquellas voces que de tanto en tanto le relatan sus penas, sus pasiones y sus miserias…

Notas de juego

Eres un peligro público.
Intenatré domarte, Houellebecq
OK

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27/07/2010, 23:03
Director
Sólo para el director

GALTHOR
Me llamo Richard Polls. Durante años he trabajado como medico en Londres. El sueldo, como todo lo que no es para la nobleza, es pesimo. Aunque yo no hago mi trabajo por el dinero. Bueno no solo por el dinero. Mi padre murio cuando yo era joven en una fabrica de metal, aplastado por un torno si no me equivoco. Mi madre cosia en un...una antro donde pasaba largas horas y solo volvía a casa para dormir. Yo me quedaba al cuidado de nuestra tia Mary y ella me enseñaba a escribir. Cuando fui un poco mas mayor, le dije a mi madre lo que queria ser. Le dije: "mama quiero salvar a la gente, quiero ser doctor" y recuerdo que ella se puso a llorar de alegria. Pensaba que no nos podriamos permitir el precio de la universidad pero mi madre consiguió todo el dinero. Yo no hice preguntas y me dedique a poner todo el empeño en aprender.
Dos años despues mi carrera mejoraba pero mi vida iba a dar un cambio y no para mejor. Encontraron a mi madre muerta en un callejon. yo tendria por aquel entonces unos 22. Dijeron que habia sido un asesino en serie. Recuerdo que deje de ir a la universidad durante una semana y que cuando volví el director me dijo que no podria seguir puesto que no tenia el dinero que mi madre abonaba cada seis meses. Volví a casa con mi tia y se lo explique todo. El suicidio pasaba por mi cabeza pero mi tia me dijo que no me preocupase que ella me lo pagaria, se lo debia a mi madre. Asi fue como termine la carrera y desde hace dos años ejerzo la medicina. Si, en su momento me hubiera gustado salvar a la gente, pero en este mundo tan oscuro hasta los deseos de un niño se ven truncados por las manos de un loco.
Que por que demonios le cuento todo esto? No lo se, quizas sea el whiskey, quizas el cansancio de estar horas enteras en quirofano....Tiene razón sera mejor que me vaya a casa antes de que la noche se haga mas oscura.

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27/07/2010, 23:44
Director
Sólo para el director

Notas de juego

Gracias por tu interés.
No parece una maravilla.
Sigue probando.
NO

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28/07/2010, 01:20
Director
Sólo para el director

NINDE

"Elizabeth Nichols vista desde un extraño:

Llegó a la estación Victoria rodeada de su equipaje, con un vestido verde drapeado y un sombrero del mismo color que contrastaba con sus ojos azules, la tez blanca y el cabello negro. Tenía el aire de una mujer decidida e independiente, acostumbrada a valerse por ella misma, que sólo necesitaba su ingenio y sus recursos para salir adelante en cualquier situación por embarazosa o difícil que fuera.

Ésa es la impresión que daba esa dama tan enérgica, cuyo rostro angelical disimulaba una mente incisiva, punzante como la del más ingenioso de los hombres.

Miró alrededor como respirando el aire del que vuelve a casa después de un largo período de viaje en el que no ha pisado su hogar, para dar órdenes enérgicas pero amables al mozo que recogiera su equipaje y lo pusiera en el carruaje que la estaba esperando. Allí le indicó la dirección adonde debía llevarla, mientras contemplaba con una sonrisa las calles de Londres.

Pensé dónde la había visto antes, puesto que su rostro me resultaba vagamente familiar. Paseé por las calles, llegando hasta el distrito de los teatros en el West End, donde pude contemplar un cartel antiguo de Macbeth. Y allí estaba dibujada, sin hacerle justicia, la mujer que admiré en la estación. Su nombre era Elizabeth Nichols y sin ludar a dudas era la primera actriz, acompañada por un tal Julian Langtry que le daba la réplica. Supuse que había regresado y tarde o temprano podría ver su nombre en los carteles. Entonces tendría el honor de poder observarla actuar."

Carta de Elizabet a Godfrey Norton:

"Querido Godfrey,

Estarás sorprendido de recibir esta carta, puesto que me hacías en Amsterdam en lugar de Dover, como bien habrás deducido por el remitente. Ya sabes que no puedo estar mucho tiempo sin pisar mi querida Inglaterra y mi adorado Londres, y siete años es mucho tiempo, demasiado, quizás.

La razón de mi regreso es muy simple: quiero dejar atrás unas desagradables experiencias con cierto personaje, situado en unos de los puestos más altos, pero cuyo corazón no estaba a la altura del mío.

Europa se me antojaba asfixiante, y ya sabes que yo necesito mi libertad como el aire que respiro. Igual que para una actriz es imprescindible tener un compañero a mi altura, y no tener que rebajarme yo a su altura, para mi personalmente necesito a un compañero, un igual, y no un bufón o un centinela. Y además me han ofrecido un papel en un teatro recientemente construido, el Savoy Theatre. Lo hemos de agradecer a nuestro bienamado amigo Richard D'Orly. Está dispuesto a inaugurarlo con una ópera, Ivanhoe. Por lo que parece es de época medieval. Tendré que practicar mi voz, puesto que mis cuerdas vocales no están entrenadas para darles de repente tanto uso. Aunque he practicado mi canto a diario una ópera es algo que se debe ensayar concienzudamente.

Y como siempre que te escribo me dejo llevar por la conversa que me imagino estamos teniendo y de vez en cuando tengo que regresar al punto principal. Que es que llegaré mañana por la mañana en el tren de las once a la estación Victoria. Y por supuesto lo primero que deseo es ver a mi viejo amigo. Envíame el carruaje a recogerme y más tarde ya pasaré por Briony. Aunque si tus asuntos profesionales como abogado te lo impiden me llevaré a nuestro cochero John directamente a Serpentine Av. y allí esperaré tu visita impacientemente. Entonces podrás ponerme al dia de todos tus asuntos en estos años de separación.

Tuya,

Elizabeth"

Notas de juego

Time Over
GRRRRRRRR!