Partida Rol por web

Hemos encontrado al enemigo

Epílogo: El ritual

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17/10/2016, 21:42
Catherine Leed

Los segundos se sucedían, nadie parecía querer decir nada. ¿Habría terminado todo? El miedo a volverse y arruinarlo todo era mayor que la necesidad de saber si todo había concluido. Hasta que, finalmente, una gran explosión hizo que algún valiente -o necio- se decidió a ello. Así que aquello era el fin. Por lo menos, para Catherine Leed, era el fin. Era el fin de las investigaciones, de las persecuciones, de los momentos de inquietud. Era el fin de las palas, los rifles y las muertes. 

Sin embargo, Catherine tuvo que darle la bienvenida a una nueva vida. A una vida en la que no podía volver a dormir más de unas horas seguidas, pues la horripilante imagen del cuerpo sin vida de Singh se le aparecía si cerraba los ojos. Días en los que la tensión había sido sustituida por apatía. Días en los que no volvería a pisar un escenario. Días en los que Catherine se había convertido en la viva imagen de su padre.   

 

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18/10/2016, 21:48
Director

Un día después, a las 15 h del martes 22 de Junio...

Hacía un par de días que pasó todo, tal vez día y medio para ser más precisos. El día estaba lluvioso, triste, como si algún demiurgo estaba llorando. Tal vez era Khali quien llorase por no haber podido venir a este mundo sin embargo esta teoría sólo la compartían tres personas de aspecto triste y ojeroso. El resto estaban convencidos de que aquella pérdida era la causa de aquel día tan triste.

El cementerio apenas había cambiado, los sucesos que habían acaecido recientemente habían transformado solo una pequeña parte del camposanto sin embargo el oficio se estaba desarrollando en otro lugar, más próximo a la iglesia. Las enredaderas que recubrían la verja de hierro forjado habían sido retiradas, sin embargo ésta se encontraba igualmente oxidada. La lápida que coronaba el hueco recién excavado en la tierra era de bonita manufactura, el mármol que forraba la piedra destacaba junto a las otras lápidas de mayor antigüedad. Aquel lugar parecía apropiado para el descanso eterno del profesor.

Había varios compañeros del difunto, algunos de la universidad, esta vez había más gente joven y ningún extraño. Todo parecía apropiado, incluso normal para la muerte que se había producido en extrañas circunstancias. Unos cuantos metros más alejado se encontraba el detective Samson observando aquello, no parecía tener el atrevimiento de acercarse aún más... Tal vez abrumado por su incompetencia...

-[...] Por eso una vez más gracias por todo Charles Diehl, descansa en la paz de tu Señor, a la sombra de la Iglesia. Amén. -El sacerdote cerró el libro. Aquello fue la señal para que el asistente del enterrador comenzase a echar tierra en la tumba. La pala se clavaba en el montón de tierra húmeda para después derramarla sobre el ataúd con turbador sonido a hueco.

Después del servicio, todos los presentes comenzaron a marcharse. 

-FIN-